domingo, noviembre 30, 2008

La Sanación Transpersonal

Dr. Sergio Chagas



Las artes de la sanación en los tiempos antiguos fueron dominadas por sacerdotes, clérigos, shamanes, alquimistas y filósofos. Seres de profundo conocimiento espiritual y de la naturaleza del hombre, pero cuya visión sobre las enfermedades hacia fines de la edad media se reducía a que éstas eran castigos divinos, purificaciones, o influencia de algún mal espíritu.
Con el advenimiento del positivismo, la ciencia médica logró separarse de las religiones, pero el abismo que las distanció fue tan profundo que llevó al sanador y a su ciencia a una visión mecanicista del ser humano y por ende, de la enfermedad.

A través de la visión Newtoniana de la realidad se llegó a tomar al hombre como sólo un sistema físico (mecánico), eléctrico y químico de interacción, y a la salud como dependiente solamente del equilibrio en esas tres áreas.

Con el avance de la ciencia médica la enfermedad pasó a verse sólo como:
Una consecuencia de la acción de un agente externo (virus, bacteria, mala alimentación, etc.) que alteraba el equilibrio químico del cuerpo.
Malformaciones genéticas y hereditarias que podían acarrear trastornos físico mecánicos o electro-químicos (nerviosos).

Disfunciones físicas causadas por accidentes que alteraran el funcionamiento físico-mecánico o electro-motriz.

Esta visión ha comenzado a modificarse en nuestro siglo, sobretodo a partir de los postulados einsteinianos y la consecuente visión cuántica de la realidad, que observa a todos los fenómenos físicos como interacciones entre energías y variables dimensionales, como tiempo, velocidad, y distancia. También se descubrió que el comportamiento de las partículas subatómicas es influenciado por la presencia del observador, o sea, que la mente humana influye sobre la materia.

A través de esta revolución en los postulados científicos, la ciencia y la metafísica comienzan a acercarse nuevamente.

Esta nueva perspectiva provee un sostén científico a la visión holística del ser y la sanación, permitiendo ampliar los conceptos de salud para verla no sólo como el equilibrio de los procesos físicos, eléctricos y químicos interdependientes, sino como un resultado de la interacción de pensamientos y emociones que influyen directamente sobre estos factores físicos, eléctricos y químicos, unidos al medio ambiente y a la acción de fuerzas espirituales. Esta nueva visión permite comprender a la enfermedad como la resultante de procesos psíquicos, espirituales y emocionales que se "materializan" en el plano físico. En resumen: la enfermedad como un resultado de la interacción de factores psico-somáticos.
Es desde esta perspectiva holística que podemos entender al ser humano como lo hacen las escuelas místicas tradicionales: un todo cuyas partes están ligadas entre sí y a su vez relacionadas con el Universo.


El hombre y sus cuerpos

Más allá del cuerpo físico hoy en día sabemos que existen otros cuerpos que conforman al ser humano. He aquí la división que corresponde a una visión holística:

1) Cuerpo morfogenético: tiene la función de dar forma y características propias al cuerpo físico según los patrones trazados en códigos genéticos que provienen del óvulo y el espermatozoide.

2) Cuerpo físico: es el vehículo de manifestación en el plano de la materia, a través de este cuerpo se expresan las energías humanas personales y transpersonales.

3) Entre el cuerpo físico y el cuerpo etérico se encuentra el sistema de meridianos de acupuntura que es la interfase entre la energía del cuerpo etérico y el cuerpo físico.

4) Cuerpo etérico: mantiene unidas a las moléculas del cuerpo físico impidiendo su degradación y regula a través de los chakras o centros de energías etéricas las energías provenientes de los cuerpos superiores, enviándolas a su vez hacia los receptores físicos que desarrollan los procesos químicos del cuerpo: las glándulas.

5) Cuerpo astral o emocional: es un cuerpo sumamente fluctuante en sus energías, que almacena y transmite las impresiones causadas por los estímulos internos o externos sobre los patrones de pensamiento que el individuo posee en el plano mental.

6) El cuerpo mental: es el cuerpo que contiene las formas o patrones de pensamiento que condicionan la realidad que comprende el individuo. En este cuerpo se encuentran la mente subconsciente y consciente. Estos patrones o formas de pensamiento se forman por aprendizaje o influencias externas, familiares, sociales, raciales, etc. Pueden ser positivos o negativos (limitantes).

A estos seis cuerpos se los denomina cuerpos personales, ya que son los que conforman al ego y permiten que el ser se exprese en el plano físico.
Existe un séptimo cuerpo que se divide en frecuencias, cada una de ellas posee una función definida y se las llama los cuerpos transpersonales del ser o cuerpos espirituales. A este séptimo cuerpo se lo denomina cuerpo causal.

En el área transpersonal del ser encontramos en primer lugar al cuerpo kármico: este almacena las posibles situaciones de aprendizaje que debe atravesar el individuo para corregir su personalidad, con el objetivo de unir la conciencia personal al propósito del alma.

En segundo lugar encontramos al cuerpo de ingreso de energías planetarias: este cuerpo posee centros que nos conectan con la energía de los planetas, que al entrar en contacto con el cuerpo kármico movilizarán las lecciones almacenadas en él, lo que le da al individuo la posibilidad de un cambio de conciencia y de personalidad si ejerce correctamente el libre albedrío.
Normalmente ocurre que no percibimos qué nos quieren decir estas fuerzas de cambio porque los patrones de pensamiento negativos y limitantes (miedos, odio, etc.) distorsionan estas energías y al no procesarlas correctamente generan disfunciones energéticas. Estas disfunciones pueden ser causa de enfermedades pero a la vez son una oportunidad de averiguar qué es lo que el universo nos envía como aprendizaje para poder corregirnos.

En tercer y cuarto lugar en diferentes frecuencias del cuerpo transpersonal se encuentran los centros que nos permiten conectar con energías angélicas y arcangélicas, que son las inteligencias que rigen las fuerzas planetarias. Siendo a su vez los Arcángeles las fuerzas arquetípicas que rigen sobre los elementos cósmicos Tierra, Fuego, Agua, Aire y Eter. ( Estos centros se expresan en el sistema transpersonal con la configuración del árbol de la vida según se lo estudia en la kabalá práctica.

Nótese que con lo expuesto se explica el funcionamiento de la Astrología, y se justifica la influencia de la energía de los planetas sobre nuestra personalidad y nuestras vidas. La Astrología se basa en la posición de los planetas en el momento exacto del nacimiento de la persona para armar la carta natal, que no es más que el potencial energético que la persona trae consigo. También se toman en cuenta a los elementos, ya que a cada signo o constelación le corresponde uno de los cuatro primeros elementos, y también se analiza la carta según el balance de estos, ya que la energía de cada planeta varía según el signo - y el elemento- por el que transita. Es a través de los tránsitos planetarios que "activan" la carta natal que surgen las situaciones de aprendizaje y la posibilidad de manifestar su potencial. La reacción del individuo ante estas oportunidades de aprendizaje dependerá de su libre albedrío, y si el individuo no reconoce su energía o la niega, con cada tránsito planetario tendrá nuevas oportunidades de dejarla salir a la luz.

El quinto lugar en el cuerpo transpersonal lo ocupa el alma, que contiene en sí al espíritu que es nuestra imagen y semejanza con Dios, nuestra verdad última que debe expresarse en nuestro ser para cumplir el propósito de nuestra existencia. A la conciencia del alma se le llama el Yo Superior. (En la Ciencia Metafísica se afirma que el propósito de toda vida humana es manifestar en la materia la esencia del alma y su tarea individual, permitiendo que el ego sea su vehículo de expresión).
Estos once niveles de frecuencias vibratorias componen al ser y determinan su salud o enfermedad. Sintéticamente definimos a la salud como la resultante de fluir con las fuerzas del cambio para expresar la realidad superior de nuestro ser, lo que trae a su vez una vida armoniosa en todos los sentidos, laboral, afectivo, intelectual, etc. La enfermedad es el resultado de ofrecer resistencias a las fuerzas del cambio y no comprenderlas, lo que puede generar falta de vitalidad, disfunciones del sistema inmunológico, accidentes, apatía, depresión, pesimismo, ansiedad, falta de logros en nuestra vida, etc.