7 dic. 2008

Equilibrio y Síntesis de los Opuestos




por Roberto Assagioli, M.D.


Una función importante de la meditación es alcanzar el conocimiento de los diversos "pares de opuestos" que existen en nosotros, de los problemas que este hecho representa y de las técnicas para lograr su equilibrio. Los "pares de opuestos" son las grandes dualidades entre las cuales tenemos tendencia a oscilar al responder primero a una y luego a la otra, por ejemplo, espíritumateria, alegría-tristeza, amor-odio. Su reconocimiento y equilibrio para aprender a permanecer serenos entre esos opuestos es una parte fundamental de nuestra integración y perfeccionamiento psíquico y espiritual, y en consecuencia es este un punto práctico y vital al que conviene dedicar toda la atención y esfuerzo necesarios.

El equilibrio de los opuestos permite alcanzar una justa armonía; el encuentro de este punto de equilibrio es lo que se llama en las enseñanzas de Buda "el paso del Noble Camino Medio". Debemos darnos cuenta de que lo que importa no es elegir el camino intermedio como un arreglo cómodo, sino encontrar el más elevado punto de la adecuada tensión que utiliza cada uno de los dos polos de manera constructiva.

La polaridad es un hecho universal. Desde el preciso momento en que la manifestación cósmica comienza a desplegarse, nace la dualidad. La primera dualidad fundamental se da entre lo manifiesto y lo inmanifiesto. En el proceso de manifestación la polaridad fundamental es la de espíritu y materia. Toda polaridad es interrelación entre dos elementos, y como tal nunca es absoluta, sino relativa a un par de opuestos determinados. Así un mismo elemento puede ser positivo en su relación con un "polo" dado y negativo en su relación con otro.
En el mundo físico, la polaridad más generalmente conocida es la que existe en electricidad entre los polos positivos y negativos. Esta polaridad es la base de la constitución de la materia, pues, como es bien sabido, cada átomo está compuesto de cargas de electricidad (protones) diferenciadas dentro de núcleos positivos (sin considerar la complejidad de las diversas particular más pequeñas que lo constituyen, recientemente descubiertas) y un número variable de electrones negativos.

En los tres reinos de la vida orgánica (vegetal, animal y humana) una de las polaridades más importantes y generales es la sexual. El polo positivo está representado por el elemento masculino, el negativo por el femenino. Lo cual no significa que solo uno sea activo y el otro pasivo. Los dos son activos, pero de un modo diferente: el elemento masculino es dinámico y positivo, mientras que el elemento femenino es receptivo y "gestador".
Este tipo de polaridad se extiende mucho más allá de la interrelación hombremujer para abarcar innumerables manifestaciones de la vida. Los chinos han puesto especial y profundo énfasis en este hecho pues consideran estos dos principios como la base tanto de la evolución cósmica como de todos y cada uno de los aspectos de la vida humana. Ellos llaman Yang al aspecto creativo, simbolizado por el padre y el Cielo, y Yin al aspecto receptivo, simbolizado por la madre y la Tierra. El bien del hombre depende, según esta filosofía, del acuerdo armonioso entre el hombre y la evolución cíclica del Universo, entretejida por las innumerables relaciones y reciprocas acciones que se dan entre Yang y Yin.

Varias obras chinos versan sobre este tema; uno de los más interesantes es I Ching o El Libro de las ransformaciones.
Dentro de los organismos vivos, como el cuerpo humano, hay muchas polaridades; una de las más importantes es la que existe entre el sistema nervioso simpático y parasimpático: el primero estimula el catabolismo y el segundo la asimilación o anabolismo. Otras polaridades son las de las distintas glándulas endocrinas.

En el campo de las emociones y sentimientos encontramos dualidades que son familiares a todos: placer-dolor; excitación-depresión; confianza-temor; atracción-repulsión; amor-odio.
En el plano mental existe la polaridad entre la actividad de la mente concreta y el trabajo de síntesis de la inteligencia superior; entre el proceso inductivo (de lo particular a lo general) y el proceso deductivo (de lo general a lo particular). La personalidad humana en su totalidad tiene también diversas polaridades fundamentales ampliamente investigadas por la psicología moderna. Las polaridades psicológicas más importantes son: impulso-inhibición; sumisiónafirmación de sí; sentimiento-razón; extroversión-introversión.
La dualidad fundamental en el plano espiritual es la que existe entre la personalidad y el Yo, polaridad que es causa de muchos conflictos internos, hasta que se llega a una interrelación armoniosa, y una cada vez mayor fusión o unificación (psicosíntesis).

Nuestras relaciones con nuestros semejantes crean incontables polaridades. No solo la que se da, entre hombre y mujer e individuo y grupo, sino también entre juventud y vejez, capital y trabajo, y, en un nivel más amplio todavía, entre tipos nórdicos y meridionales, entre occidentales y orientales, etc.
Cada una de las múltiples polaridades nos enfrenta con el problema de su acción reciproca y equilibrio. Solo nos es posible presentar aquí el siguiente breve examen de los principios y métodos generales para equilibrar polos opuestos con el objeto de resolver "tensiones polares", pero bastará para señalar tanto los objetivos como la índole del trabajo que debemos encarar.

1. Fusión de los polos, lo que implica, la neutralización de sus cargas y energías.

2. Creación de un ser nuevo, de una nueva realidad.

3. Ajuste de los polos opuestos por medio de un "centro intermediario" o principio más elevado que ambos. Se puede lograr esta acción reguladora dedos maneras:

a) Disminuyendo la amplitud de las oscilaciones entre los dos extremos, hasta que casi desaparezcan por momentos, induciendo así una neutralizaci6n más o menos completa ("el justo término medio"). Un ejemplo, de gran interés actual, es la oscilación entre autoridad excesiva y libertad incontrolada en el ámbito educacional y la búsqueda de una
actitud equilibrada.

b) Dirigiendo consciente y sabiamente las alternaciones para que el resultado sea armonioso y constructivo, y de acuerdo con las alternaciones cíclicas de las condiciones individuales y generales, humanas y cósmicas

4. Síntesis producida por un elemento o principio más elevado que transforma, sublima y reabsorbe los dos polos en una realidad superior.
Los diferentes tipos de polaridad requieren las correspondientes soluciones adecuadas. Pero el hombre frecuentemente tiene la libertad - y por consiguiente la responsabilidad - de elegir entre un método de equilibrio y otro. Sin embargo, se debe señalar que las soluciones adecuadas no son siempre tan claras como podría parecer por la enumeración anterior. A veces pueden superponerse o combinarse de diferentes maneras.
El equilibrio de cualidades opuestas en el campo de las emociones y sentimientos requiere la intervención de un principio regulador superior de naturaleza mental o espiritual. La primera tarea es impedir que las emociones nos anonaden y nos priven de la razón y la voluntad. La mejor manera de lograrlo es no identificarse con ellas, mantener el "Yo", el centro de la conciencia, en un plano superior a las emociones, para que sea posible analizarlas, evaluarlas y gobernarlas sabiamente.
Conviene dejar bien sentado que "gobernar" no significa "suprimir", y que de ningún modo el objetivo propuesto es llegar a un estado de insensibilidad o aridez. Consideremos, por ejemplo, la polaridad fundamental, placer-dolor.
Mientras seamos esclavos de esta dualidad, buscando siempre ansiosamente el placer y evitando temerosos el dolor, nunca encontraremos paz, o verdadera satisfacción. Por otra parte, una inhibición forzada o impasibilidad artificial, no constituye ciertamente una solución satisfactoria, a la cual solo se puede llegar por una clara percepción que nos permita comprender las causas, la naturaleza y las funciones tanto del placer como del dolor. Esta percepción trae aparejado el reconocimiento de que al aceptar el placer sin ansiar apegarnos a él, y al aceptar el dolor, cuando es él ine vitable, sin temor y sin rebelarnos, se pueden obtener provechosas lecciones tanto del placer como del dolor, y "destilar la esencia" que ambos contienen. Por lo demás, se puede elevar gradualmente la calidad y nivel de estos "opuestas", se avanza por grados de los placeres físicos a las alegrías del sentimiento y de la mente, experimentando finalmente alegría espiritual. De la misma manera, recorremos el camino que conduce del sufrimiento físico a las perturbaciones emocionales, a los desórdenes intelectuales; y luego a la compasión por el sufrimiento de otros, de la raza humana en general y de toda la creación. De todas estas experiencias se recogen frutos de sabiduría y se aprende a mantener el centro de la conciencia cada vez más estabilizado a un nivel que se halla por encima de las
alternaciones del placer y del dolor personal. Finalmente podemos adquirir la habilidad de identificarnos con la Vida Universal, con el Ser Supraindividual, con el Ser Supremo, que trasciende todos los "opuestos" en bendición inefable.
Si examinamos más de cerca las polaridades específicas del campo emocional, podremos distinguir claramente dos tipos de solución. Una que se realiza en el mismo nivel, se la podría llamar "el camino intermedio" del acuerdo, en el que ambos polos se confunden. La otra solución se presenta en un nivel superior y es, a su vez, de dos clases:

1. Sabio control y utilización de las dos fuerzas opuestas;

2. La fusión de ambas en una síntesis más elevada.

Un curioso libro de magia que - además de su tema especifico – contiene material psicológico interesante, explica cómo utilizar hábilmente las fuerzas opuestas: "Para equilibrar las fuerzas es necesario mantenerlas simultáneamente y emplearlas alternadamente. Cuanto más apacible y sosegada sea una persona, su cólera será tanto más efectiva; cuanto más fuerte sea, tanto más se apreciará su mansedumbre... cuanto más indiferente se muestre, tanto más fácil le será conseguir que otros lo amen." (Ritual de magia superior, de Eliphas Levy, capitulo VIII)
Por supuesto, el uso correcto y constructivo de este método presupone motivos razonables y pureza de intenciones.
El segundo método, de síntesis, que en cierto sentido es análogo a una combinación química, reabsorbe los dos elementos en una unidad superior dotada de cualidades diferentes a las que caracteriza a cualquiera de ellos por separado. La diferencia entre las soluciones logradas por medio de componendas y las que se obtienen a través de síntesis, se observarán fácilmente utilizando un diagrama triangular.

A continuación damos unos pocos ejemplos:
Los diversos equilibrios, ajustes y síntesis vienen precedidos en muchos casos por crisis y conflictos intensos. A veces se Ilega a ellos de un modo más armonioso y gradual. Una clara comprensión de estos procesos de psicosíntesis permite alcanzar el equilibrio más fácil y rápidamente. El requisito esencial, como se ha dicho previamente, es evitar identificarse uno mismo con cualquiera de los dos polos opuestos y controlar, transmutar y dirigir sus energías desde un centro más alto de conocimiento (conciencia) y poder.
Otra manera de considerar la síntesis de las cualidades es recordando el símbolo de la pirámide. En la cúspide existe la unidad, y desde ella descienden líneas divergentes, y ya en el plano físico y concretamente en el nivel humano es
donde prevalece el máximo de diversidad, razón por la cual en dicho nivel son frecuentes los conflictos, la incomprensión y las discrepancias.

Un ejemplo que aclara muchos problemas es el siguiente: desde los tiempos de Platón se considera que las tres energías o cualidades espirituales principales son: Verdad, Belleza y Bondad. En la cúspide de la pirámide se unen en perfecta síntesis, pero en la humanidad con frecuencia están muy separadas, y sí bien este hecho es evidente, no siempre lo reconocemos así. Puede haber genuina belleza sin verdad y sin ninguna bondad; puede existir verdad puramente científica sin belleza y sin ninguna bondad; y lamentablemente pueden existir expresiones de verdadera bondad que son a veces muy tontas. Dicho sea de paso, esto explica la independencia del arte respecto de la moral, tema que ha sido y es todavía objeto de tan apasionados debates. En la cúspide de la pirámide se logra la armonía y la síntesis, pero en los niveles inferiores existen discrepancias y con frecuencia conflicto.

Otra polaridad de gran importancia es la que existe entre "mente" y "corazón", razón y sentimiento. Esta dualidad se regula en primer lugar por la determinación y fijación de las respectivas funciones y del legítimo campo de acción de cada una, de modo que ninguna de ellas domine a la otra. Puede lograrse este equilibrio por una mutua y cada vez mayor cooperación e interpenetración entre las dos, llegándose finalmente a la síntesis, que Dante expresaba tan acertadamente con las palabras: "luz intelectual llena de amor".

La polaridad fundamental entre la personalidad humana como un todo y el Ser Espiritual se resuelve en unidad a través de un largo proceso de conflictos, transmutaciones, acercamientos y contactos produciendo al principio una fusión parcial que se hace luego cada vez mayor y culmina en la completa unión o comunicación con el alma. A lo largo de todo este proceso la meditación tiene un papel muy importante.