1 dic. 2008

Hay que Afrontar...

El poder de afrontar es la capacidad para enfrentarnos y superar con gran fe y coraje los obstáculos internos y externos, las pruebas y los retos. Una metáfora de este poder es la imagen de una vela encendida, en medio de una tempestad. La luz de nuestra conciencia, nuestra estabilidad y claridad interior, se han de preservar en medio de las vicisitudes, desafíos y retos del océano de la vida.

El viaje espiritual al hogar es un regreso a la conciencia total de lo que es verdadero y lo que es falso. Sin embargo hay muchos obstáculos, pruebas y retos en el camino. Es sólo con nuestra fuerza interior, la cuál se recupera mediante el conocimiento y el poder espiritual de la fuente, que somos capaces de afrontar.
En la meditación damos ese paso hacia adentro y volvemos a conocernos a nosotros mismos. Aprendemos a discernir lo verdadero de lo falso y recuperamos la fortaleza para afrontar. Tres de los principales aspectos que afrontamos:

1) Obstáculos: En nuestro viaje por la vida no sólo nos encontramos con obstáculos externos. Cuando comenzamos el viaje espiritual también nos encontramos con obstáculos internos que vienen de viejos patrones de comportamiento derivados de nuestra falta de comprensión y nuestras falsas creencias.

2) Pruebas: que desencadenan miedo u odio en nosotros. ¿Podemos encararlas y confrontarlas, sobrepasándolas con éxito? ¿Podemos descubrir las valiosas lecciones ocultas detrás de las mismas? ¿Podemos apreciar el aprendizaje enriquecedor que nos ofrecen? Estos son algunos de los indicadores de nuestro poder de afrontar. El miedo, la inseguridad y la falta de confianza en nosotros mismos pondrán a prueba nuestra capacidad para afrontarlas y seguir adelante. Nuestro éxito depende en gran medida de la fe que tengamos en nuestro ser y en la ayuda sutil del Ser Supremo, nuestro compañero invisible, con quien si estamos internamente conectados nos llenamos de coraje, valentía y confianza.

3) Retos: cada instante de este viaje es un reto, y los maestros anhelan los retos. No ven problemas sino oportunidades para aprender, crecer y ayudar a otros en el proceso. No existe tal cosa llamada fracaso; sólo estímulos. No existe otro momento que el presente. El mantra de un maestro es afrontarlo todo en el momento. Los maestros saben que el posponer se paga caro.

El poder de afrontar nos da coraje y confianza para tratar con cualquier persona o situación.

Este poder ayuda a conquistar todo tipo de miedos, inseguridades y dudas, especialmente con respecto a nuestras propias capacidades.

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