1 dic. 2008

Lo que Nos Conviene Saber de la Alquimia


Amparo de Dios
Colaboradora Equipo para la Humanidad México
Fuente basada en “El Alquimista” El arte de la transformación espiritual.



El espíritu no está en el pasado, sin embargo ni las emociones ni la mente pueden salir del pasado y del condicionamiento y de las impresiones de la primer infancia.

El presente es la partícula de tiempo que no muere.

El presente es la totalidad del espíritu. El amor y la bendición de Dios es también el misterio de la alquimia.

Las preguntas que todo ser humano hace, por lo general en la adolescencia, ¿quién soy? ¿para qué estoy aquí? ¿para qué existo? Son contestadas en el proceso de la vida que se define en siete pasos o siete etapas que van haciendo el camino.

Lo que transforma cada etapa anterior es el darnos la posibilidad de escuchar y atender a la voz que llevamos dentro. Las respuestas no se encuentran en cosas externas, que nuestros sentidos solo interpretan como cosas físicas o materiales.

En ese camino se aprende a que las cosas materiales no se acaparan. Porque todo el tiempo fluyen en la energía y en las bendiciones con las que nacimos. Uno de los dones, es profundizar en la mente, a la que despejando y revisando interiormente es nuestro potencial creador innato. De esto se compone la búsqueda de la transformación interior.

El viaje se inicia desde que nacemos cuando nos damos cuenta de que somos alquimistas porque nuestro llanto se transforma en alimento, en unos brazos que nos dan calor, y en otras cosas que identificamos como materiales con el proceso de crecimiento. En ese momento no nos preocupa nada, sentimos y sabemos que todo está dado. Al ir avanzando en los años, caemos en la creencia en que en esta etapa nueva todo es material y nos convertimos en acaparadores, deseando y queriendo obtener todo lo que nos gusta, desde un dulce, hasta una propiedad o una pareja ideal, inclusive al sexo que ha despertado con apetito insaciable. Vamos confundiendo que el sexo lejos de ser algo natural es algo pecaminoso, y para alcanzarlo con entusiasmo y ocultándonos la culpa, lo contaminamos con el condicionamiento del dinero, alcohol o drogas. Desaprovechando la oportunidad tan maravillosa que tenemos de amar al mismo tiempo que gozar de esa energía que nos hace estar vivos.

Es un desperdicio el no saber utilizar al espíritu. Cultivaríamos el amor real, el sexo sin drogas y sin culpas y sobre todo nos libraríamos de ser cautivos del pasado. Porque encontrar en esa búsqueda a la inocencia nos permite dejar de cuestionarnos. La inocencia no cuestiona. Solo vive en el presente, en el regalo de Dios, la autoconciencia, la fuente de la vida eterna. Fuera de tiempo y espacio.

Sin embargo al entrar en un mundo de deseos, éste se vuelve áspero y se nutre de semillas, como la ira, el miedo, la desconfianza y la duda. Los deseos insatisfechos y el dolor. Que nos llevan por el camino de sentirnos víctimas de todo y de todos. Es entonces que creemos que nos hemos separado de la gracia. Aunque la verdad es que no, la gracia sigue en nuestro espíritu. Esa separación que vivimos es solo una apariencia que nuestros sentidos nos hacen sentir. El ego crea esa apariencia, la unión se ve en la autoconciencia, por eso ir más allá del ego es una travesía de ese puente invisible y entrar en el océano universal de la conciencia.
En cada bebe nace también el ego y éste nota, éste soy yo y ese eres tú y comienza la dualidad. Y comienzan las preferencias y la fascinación de la exploración del mundo exterior que se ven fascinantes y deseamos tocar, ver, sentir, oler y saborear y más que eso, poseer y controlar. Y nos preguntamos ¿por qué esto o aquello no es mío? Los objetos se convierten en una adicción, la referencia al objeto nos hace creer que la felicidad está en los objetos. Ese ego en la etapa inicial nos hace tener miedo al abandono, a la necesidad de aprobación, a la posesión, nos hace tener ansiedad por la separación, preocupación por si mismo, autocompasión y auto imagen.

Este menú es la 2ª. etapa de la alquimia. Nos alejamos del sentimiento de paz, unidad y confianza con el que nacimos y el ego domina al espíritu. Porque se crean impulsos nuevos y viejos, los nuevos son deseos y los viejos son recuerdos que crean una experiencia de condicionamiento.
Cruzar el 3er. paso que nos da el goce de adquirir fama y fortuna. Sin embargo es una ilusión el creer que el ego nos va a dar satisfacción porque somos espíritu y al que adquiere se le da siempre un nombre en lo social¬: hijo, madre, hermana, esposo, licenciado, etc.

Donde está el amor es donde está el ser. El 4º. Paso de la alquimia humana es el que otorga. El ego deja estos temores y da ahora sin atesorar nada. Y es por el amor. El servicio es amor en forma pura. El que otorga principia con un cambio de intenciones.

"Esto es lo que quiero hacer" y no, "lo mejor para mi es hacer esto".
No muere el ego con esto, es solo una transformación. Nada es bueno o malo, solo son máscaras nuevas que se intercambian, sólo que al quitarse la máscara nos encontramos en el gran viaje al encuentro con el ser.
Se puede renunciar a algo cuando ya no es una verdad para nosotros.
El siguiente paso de la alquimia es el que busca, éste quiere alcanzar el espíritu, la completa satisfacción, la individualidad, necesidad de trascender tiempo y espacio. En este paso, el 5o. es donde nada satisface a uno, solo ver a Dios cara a cara. La imagen de Dios se acerca a su naturaleza de espíritu puro. Y se siente en el corazón. Es motivación de realidades superiores. Aprender a rendirme a la realidad superior. La búsqueda es una experiencia interior, por visiones interiores, auto confianza, mirar al ser y voluntad de confiar, la meditación y oración se gozan. Y se apartan del mundo material, comodidad y aceptación.
El 6º. Paso es el que ve. Después de buscar siempre se ve. La fama, dinero y poder, es visto por el ego, que lo identifica como cosas externas. La imagen del espíritu no solo somos mente o cuerpo, sino que todo es espíritu. Y el que ve, tiene la capacidad de ver al espíritu. Este no tiene formas, ni cualidades, es como un campo de energía pura. Conciencia pura, el que ve no ve con los ojos, sino con el mismo espíritu, trascendemos el mundo externo. Y el conocimiento mismo se revela y es. No existe carencia, y vivir espontáneamente es la fe. Como un pájaro libre, confiando. Al deshacer el defender y poseer y quitando la percepción del temor se puede ver el amor. El ego es el que sube y baja.
Un humano sabe lo que es ser divino, sólo que no lo recuerda, por eso lo busca.

El 7º. paso es el espíritu puro. La inocencia. No te identificas con el cuerpo y mente, concepto de nacimiento y muerte. Somos uno solo con el cuerpo del universo cósmico como lo es este cuerpo material.
La aceptación, es decir “ya no tengo este cuerpo, me salgo del tiempo y espacio. Me vuelvo el mismo universo cósmico en su pureza.
El espíritu nace del silencio. Los opuestos son la enseñanza y trascenderla es la alquimia. Crear cualquier cosa que desee por la propia intención. La autoconciencia pura es la creación. En la etapa de la unidad no hay separación entre el soñador y el sueño.

Ser la unidad y regresar al principio.

Estamos en el amor y atravesamos por el sufrimiento. Esto es la ley de los opuestos.


Con amor,