1 dic. 2008

Los Evangelios Apócrifos

En 1945, en Egipto, se encontraron unos textos misteriosos. Después de minuciosas investigaciones, se supo que eran antiguos evangelios perdidos.


¿Qué significa la palabra apócrifo?

Se trata de un término que proviene del griego. Apócrifo, en el sentido etimológico dela palabra, significa "cosa escondida, oculta". Este término servía en la antiguedad para designar a los libros que se destinaban exclusivamente al uso privado de los adeptos a una secta o iniciados en algún misterio. Se consideraba que los textos sagrados no debían llegar a manos de los profanos. Con el tiempo, esta palabra comenzó a utilizarse para hacer referencia a un libro de origen dudoso, cuya autenticidad se impugnaba. Sobre todo, eran calificados de apócrifas las obras atribuidas erróneamente a un autor famoso. Entre los cristianos se designó con este nombre a ciertos escritos cuyo autor era desconocido y que desarrollaban temas ambiguos, si bien se presentaban con el carácter de sagrados. Por esta razón, el término apócrifo vino con el tiempo a significar escrito sospechoso de herejía o, en general, poco recomendable, de origen dudoso.

Y este término, aplicado a los evangelios, ¿qué quiere decir exactamente?

En términos generales, evangelios apócrifos, para la perspectiva cristiana, es todo aquel libro de autor desconocido que trata sobre hechos relacionados con la vida de Jesús. Esos textos, no están reconocidos como sagrados por la Iglesia. Pero en términos particulares, se entiende por evangelios apócrifos estrictamente a los manuscritos encontrados en 1945, en el Alto Egipto. Estas obras fueron investigadas, sistematizadas y ordenadas por géneros, tal y como sucede con los libros que componen el Antiguo y el Nuevo Testamento. Se refieren todas a la vida de Jesús y los escritos más misteriosos son los denominados "los evangelios gnósticos", ya que presentan conceptos procedentes de esa doctrina filosófico-religiosa.


¿Qué relación existe entre estos textos y los evangelios canónicos?

Se llama evangelios canónicos a los que pertenecen al canon (término griego que significa tipo, modelo o principio). En el caso del término canon, que se utiliza dentro de la Iglesia, se refiere a un criterio de verdad; todo lo canónico es lo que era verdadero con respecto al mensaje de Cristo. La determinación del canon es un acto emanado de la autoridad de la Iglesia, que reconoce algunos libros como inspirados por Dios. Entonces, es la misma Iglesia la que determina cuándo no lo es. En este caso, apócrifo es justamente lo que no es canónico.
La Iglesia rechaza los textos no canónicos, en primer lugar, porque no se ha probado de manera definitiva su autenticidad. Por otro lado, muchos de los relatos de estos textos se consideran heréticos; por ejemplo, las anécdotas sobre la infancia de Jesús lo muestran como un niño capaz de utilizar su poder para neutralizar la maldad del entorno. Con respecto a estas narraciones podemos señalar que todo relato de la infancia de un héroe es muy posterior al arraigo de la figura y hazañas de dicho héroe en la colectividad; es decir, primero lo conocemos como un héroe maduro, y luego nos preguntamos por lo que fue capaz de hacer ese hombre portentoso antes de realizar la hazaña o las hazañas que le han dado fama. Para ejemplo de lo que decimos basta con acudir a la televisión y a las aventuras del joven Indiana Jones o la La Guerra de las Galaxias.

¿Estos evangelios se refieren sólo a los hechos del Nuevo Testamento?

No, también existen escritos apócrifos del Antiguo Testamento, son catorce obras que, por haber sido escritas en griego y no en hebreo, fueron rechazadas como no canónicas por los judíos. Sin embargo, los doctores que prepararon la Septuaginta los incluyeron en ella, y lo mismo hizo San Jerónimo en la Vulgata. En 1546, el Concilio de Trento reconoció once de estas obras como valiosas, que son las llamadas Deuterocanónicas y sólo tres libros (dos de Esdras y la oración de Manasés), quedaron excluidas de La Biblia Católica. La Biblia anglicana las incluía también hasta 1826, pero se la imprimía en forma separada, entre el Antiguo y Nuevo Testamento.


Estos Apócrifos se clasifican en:
Libros históricos: I y II de los Macabeos y III de Esdras en la Vulgata.
Legendarios: Ester; Historia de Susana, Cántico de los Tres Jóvenes; Bel y el Dragón; Tobías y Judit.
Proféticos: Barue (incluyendo la epístola de Jeremías) y la Oración de Manasés.
Apocalípticos: Nehemías (o II de Esdras, IV en la Vulgata).
Dialécticos: Eclesiático (o Sabiduría de Jesús, hijo de Sirac) y Sabiduría de Salomón.

¿Y con respecto al Nuevo Testamento?

Los apócrifos que se relacionan con la vida y enseñanza de Jesús son los más conocidos. Estos fueron los textos que se hallaron en Egipto en 1945. Se trata, por tanto, de un descubrimiento bastante reciente. Esos papeles fueron encontrados por un grupo de campesinos de un pueblo egipcio llamado Nag Hammadi (en árabe Pueblo de la Alabanza). Por supuesto, para estos hombres, el hallazgo fue una verdadera desilusión. Esperaban encontrar oro y todo lo que consiguieron fueron viejos papeles enrrollados. No obstante, se llevaron los manuscritos a sus hogares. Mucho después, algunos confesaron que habían quemado sin querer algunas páginas. Los textos estaban escritos en copto y al cabo de un tiempo, llegaron al Museo Copto de Egipto. Allí, investigadores, determinaron que se trataba de evangelios perdidos. El hallazgo fue considerado uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del siglo.

¿Cómo estaban organizados estos textos?

Cincuenta y tres de ellos estaban divididos en códices, cuya antigüedad se remonta probablemente hacia el siglo IV después de Cristo. Se trata de traducciones originales del griego al copto, que contienen evangelios (de Tomás y Felipe), Apocalipsis, tratados teológicos, y palabras atribuidas a Jesús, de franca orientación gnóstica.
Con respecto a estos últimos textos -los evangelios gnósticos- se agruparon en una compilación que se denominó Jung Codex. Este código comprende cinco tratados muy importantes:
1) Una carta gnóstica de Santiago, transmitiendo una enseñanza esotérica de Jesús, después de la Resurrección. Posiblemente un original griego de la mitad del siglo II.
2) El Evangelio de la Verdad (Evangelium Veritatis). Atribuido a Valentinus.
3) Carta a Reginus. Atribuida a Valentinus. Se refiere a la naturaleza real de la Resurrección.
4) Tratado de las tres naturalezas. Un tratado teológico muy elaborado y de vastas dismensiones.
5) Oración del apóstol. El códice está escrito en el arcaico sub-akhmimic y muestra claras pruebas de haber sido traducido de originales griegos del siglo II.

¿Por qué se creó una especie de leyenda en torno al Evangelio de Tomás?

Este libro está rodeado de misterio. Parte de la obra contiene una serie de relatos relacionados con la infancia de Jesús. Se trata de anécdotas a veces ingenuas y otras veces muy rudas, ya que presentan al Salvador niño como un ser sobrenatural, omnisciente; pero sobre todo, vengativo y capaz de enviar calamidades a aquellos que lo contrariaban, incomprensible tal vez hoy, pero muy ajustado a la religiosidad de entonces. Estos relatos tienen su origen en las primitivas comunidades cristianas. Por otro lado, es posible advertir que el autor del texto está muy influenciado por el hinduismo, ya que las narraciones de la infancia son muy parecidas a las de Krishna y Buda. Este fenómeno habría que vincularlo a la influencia persa y al zoroastrismo.

¿Cómo se manifiesta el pensamiento gnóstico en estos evangelios?

Hay numerosos escritos que contienen este tipo de narración. Por ejemplo, el Fragmento Gnóstico de Oxyrhynchus consiste en una supuesta conversación de corte gnóstico entre Jesús y sus discípulos. Otro fragmento es el de la Logia de Oxyrhynchus, dónde aparece en boca de Jesús la teoría gnóstica de la ubicuidad. También los fragmentos evangélicos coptos tienen relación, por ejemplo, con en himno gnóstico de los Hechos de Juan. Entre estos, los papiros coptos de Berlín contienen tres evangelios de carácter gnóstico: el Evangelio de María Magdalena; el Apócrifo de Juan, que contiene supuestas revelaciones celestiales hacia Juan para que él las haga llegar a sus discípulos. Otro texto fundamental es el Agrapha, de origen musulmán, que contiene diversas sentencias atribuidas a Jesús, como ésta, por ejemplo: Dijo Jesús: ¿Cómo va a ser contado entre los sabios el que andando por la senda que conduce ala vida futura, dirige la sus pasos hacia la vida de este mundo?

Un enemigo de San Pedro: Simón el Mago

No sólo de Jesús se han ocupado los evangelios apócrifos. El texto de San Pedro, por ejemplo, narra asombrosos episodios relacionados con Simón el Mago. Este personaje era judío de origen. Desde muy joven aprendió artes mágicas. Poseía la ciencia del fuego astral y sabía como atraerlo, lo cual lo hacia aparecer con dos de las principales cualidades que poseen los cuerpos gloriosos: impasibilidad e incombustibilidad. Podía volar, magnetizar a distancia, materializar objetos y transmutarse a voluntad.
Pero Simón no se conformaba. Encantado por los milagros que realizaban los discípulos de Jesús, comenzó a sentirse en desventaja y se corrompió, entregándose a toda clase de vicios. San Pedro en Roma, contrarrestó la influencia de Simón con numerosos y espectaculares prodigios que tienen su cumbre en una confrontación pública, donde Pedro hizo caer al mago cuando éste se elevaba por los aires.

Artículo publicado en Predicciones nº 88.