3 dic. 2008

Murieron Cervantes y Shakespeare??



Autor: Jesús Callejo


El 23 de abril de 1616 murieron Cervantes, Shakespeare e incluso, Garcilaso de la Vega, apodado 'el Inca'. Podría tratarse de una sorprendente sincronicidad


El 23 de abril es una jornada con mucha enjundia. En España se celebra el día de la Comunidad de Castilla y León, es la onomástica de San Jorge, y es el “Día del Libro” desde que en 1930 el gobierno español estableciera por Real Decreto que en esa fecha –en 1616– falleció Miguel de Cervantes.
A veces se dan por sentados los acontecimientos sin indagar en su posible veracidad. De Cervantes ya dijimos que se cuestionaba que hubiera nacido en Alcalá de Henares.

Ahora le toca el turno no tanto al lugar de su fallecimiento, que fue en Madrid, sino a su fecha. Hay muchos argumentos de peso que avalan que el día de su muerte fue el 23 de abril, como uno de los libros de difuntos de la iglesia parroquial de San Sebastián, que fue dado a conocer en 1749 por el crítico Blas Nasarre: “El 23 de abril de 1616 años murió Miguel de Cervantes Saavedra, casado con doña Catalina de Salazar, calle de León. Recibió los Santos Sacramentos de mano del Licenciado Francisco López. Mandóse enterrar en las Monjas Trinitarias”.

Y, efectivamente, en este convento figura una placa en su exterior donde se dice que allí yace el cuerpo del “manco de Lepanto”, aunque en la actualidad no se conozca el lugar exacto. Por los datos existentes, sabemos que murió a los 68 años, que fue amortajado con el hábito de San Francisco y que fue enterrado “de pobre”, sin pompas ni ceremonias, con la cara descubierta y llevado de la calle León al convento de las Trinitarias por sus hermanos de la Orden Tercera de San Francisco –en la que profesó el día 2 de abril– y allí fue sepultado el 23.

Así son las cosas y así están reconocidas tanto oficialmente como a nivel popular, pero uno de los mejores especialistas en Cervantes, Luis Astrana Marín (1889-1959), siempre sostuvo que se trata de una equivocación tener el 23 de abril por la fecha de su fallecimiento, pues ese día es el de la inhumación.

La costumbre en aquella época –y la de ahora– es que se dejase pasar al menos un día desde el óbito hasta el sepelio, velando el cadáver durante la noche. Por consiguiente, si Cervantes fue sepultado el 23 de abril como coinciden en afirmar muchos de los historiadores, tuvo que haber muerto en la víspera.


¿Y Shakespeare?

Si hay dudas razonables en la verdadera fecha de la muerte de Cervantes, mucho más claro es afirmar que William Shakespeare no murió el 23 de abril. El que más difundió este error fue el escritor francés Víctor Hugo, quien destacó esta aparente coincidencia de fechas al final de su obra William Shakespeare (1863). Allí dice: “Murió el 23 de abril. Tenía ese día 52 años justos, pues había nacido el 23 de abril de 1564.
Ese mismo día, 23 de abril de 1616 murió Cervantes, genio de la misma altura”. A Víctor Hugo le pasó lo mismo que al Dr. John Bowle, el primer comentarista de El Quijote: no tuvieron en cuenta el cambio de calendario. En 1616 en España ya regía la corrección del calendario establecida por el Papa Gregorio XIII que había entrado en vigor el 4 de octubre de 1582. Es la llamada “reforma gregoriana” que sustituía al calendario juliano responsable de que hubiese un desfase de 3 días cada cuatro siglos, y por eso se suprimieron esos diez días acumulados, de tal manera que el día siguiente del 4 de octubre de 1582 –por cierto, el día en que muere Santa Teresa de Jesús– es el 15 de octubre –el día que la entierran–.
Pero en Inglaterra, en esa época, aún continuaba vigente el antiguo calendario juliano que se mantuvo hasta el mes de septiembre de 1752. Por lo tanto, estaba atrasado en once días respecto del tiempo real que marcaba el calendario gregoriano. Eso significa que si bien Shakespeare murió un 23 de abril en la localidad de Stratford-on-Avon, es decir, en la misma fecha que Cervantes, no lo hizo, sin embargo, en el mismo día. Vistas así las cosas, la jornada de su fallecimiento, que al parecer ocurrió como consecuencia del hartazgo que se dio en el banquete de la boda de su hija Judith, sería entonces el del 4 de mayo de 1616, es decir, con posterioridad a la de Cervantes si en Inglaterra hubiera estado vigente el nuevo calendario como ya lo estaba en muchos países de Europa.
Esta misma explicación aclara otro enigma y es el hecho de que en algunas biografías se dice que Shakespeare murió un martes y en otras un sábado. No hay contradicción, pues fue un martes según el calendario juliano y un sábado según el gregoriano.