22 jul. 2009

Profecias Convergentes



La humanidad es gran fanática de las profecías. Desde Zaratustra hasta la Biblia, pasando por gitanas, Rasputín y hasta Ludovica Squirru, la humanidad anda siempre husmeando en la borra de café, astros alineados, cartas, plantas de las manos y los pies, indicios de lo que vendrá. No importa si la profecía ya la conocíamos o si será una auto cumplida -después de todo, nuestro futuro es en gran medida el fruto de nuestras propias (in)decisiones-.
Paradójicamente, la humanidad posee al mismo tiempo un rasgo trágico, ignorando históricamente, olímpicamente, las advertencias, los signos, incluso los buenos consejos. Nada… oídos sordos. Necios. Entonces, nos pasamos buscando señales que después ignoraremos.
Pero, en fin… Ayer vi un documental en el History Channel, sobre la grandiosa civilización Maya. Resulta que los tipos crearon el calendario más avanzado, más preciso de la historia -y nosotros seguimos insistiendo en usar el gregoriano - otro síntoma de necedad-. Según lo que pude entender, son tres calendarios en uno. El solar (es el más conocido) tiene 365 días, dividido en 18 “meses” de 20 días cada uno, y un extra de 5 días. El segundo es el calendario ritual, que consta de 180 días aproximadamente, que está ligado al ciclo de la vida humana (la gestación). El tercero, la Larga Cuenta, está basado en movimientos astronómicos observados con increíble precisión por los mayas. Este calendario mide períodos equivalentes aproximadamente a 20 años gregorianos, llamados Katun, y cada Katun está definido por una característica particular, signada por su final (crisis, renovación, catástrofe, etcétera).
De esta manera, los mayas predecían el futuro según un concepto de historia cíclica, repetitiva, y la pegaron en bastantes acontecimientos. Según este calendario, nuestro Katun actual terminaría el 21 de diciembre de 2012 (21/12/12), cuando dos sucesos astronómicos rarísimos ocurrirán simultáneamente: el sol se ubicará en el centro exacto de la Vía Láctea, y la Tierra completará un proceso milenario que la llevará a modificar su eje. Los mayas -que predijeron esto hace mil quinientos años- sostenían que estos dos acontecimientos marcarían el fin de la historia (mediante una inundación prácticamente universal), el cual sería precedido por grandes catástrofes naturales, crisis política y social mundial; y luego Quetzalcóatl -su máxima deidad, que ya habitó la tierra una vez- volverá e inaugurará una nueva era de paz y prosperidad. (En la última página del Códice aparece un dibujo de esta gran inundación, y una imagen de una diosa avejentada que colabora con la destrucción (me recordó a la prostituta Babilonia en el Apocalipsis cristiano).
Resulta, también, que el catolicismo cuenta con sus propias profecías; todas ellas respaldando -desde el Antiguo Testamento en adelante- el Apocalipsis relatado por Juan. Según estas profecías, el fin de la historia estaría signado por grandes catástrofes naturales, la segunda venida de Cristo y la inauguración de un milenio de paz y desarrollo.
Las múltiples y recurrentes apariciones actuales de la Virgen anunciando el fin de los tiempos y la venida de Jesús sea, tal vez, más conocida por ustedes y no me explayaré demasiado en el asunto. Algunos videntes contemporáneos incluso relataron acontecimientos detallados del Apocalipsis, como la crisis política y económica mundial que lo precederá, las guerras incesantes, catástrofes naturales en aumento, e incluso el cambio de eje de la tierra (!). Estas profecías se vienen reiterando en las apariciones de Fátima (Portugal), Garabandal (España), Medjugorje (Bosnia), San Nicolás (Argentina) y muchas más. La diferencia con la profecía maya es que el fin será dado por el fuego y no por el agua, pero poco importa, creo yo.
Por último, la comunidad científica viene realizando predicciones acerca de catástrofes naturales (a Katrina, por nombrar una, ya se la veía venir) y sociales (atentados, guerras, hambrunas, conflictos) hace unos cuantos años ya. La relación del hombre con la naturaleza ha sido calificada por estos profetas de “depredación ilimitada”, algunos nos han calificado ya de “plaga”. Sin ir a los extremos, los resultados de los estudios sobre el impacto generado por la humanidad sobre su medio ambiente son en su gran mayoría negativos; advierten que, si no cambiamos rápida y drásticamente nuestro estilo de vida, la tierra que pisamos pronto cesará de sustentarnos. Los analistas políticos y sociales, por su parte, no dan abasto para intentar explicar el comportamiento autodestructivo de las sociedades y sus líderes, cada vez más irracionales, angurrientos y agresivos.
Cada grupo de profetas pues, en su propio lenguaje y su propia cosmovisión, habla de lo mismo. Claro que las interpretaciones son múltiples y de nada sirve, creo yo, volverse un extremista, asustando por ahí a cuanto paisano se nos cruce. Pero sí pienso que esta convergencia extraordinaria debe darnos que pensar; tal vez encender una lucecita de alerta y un cambio de mentalidad.