jueves, septiembre 17, 2009

Podemos Ser Mejores que las Plantas



Lama Zopa Rimpoche,
(director de la FPMT y autor de “Transformar problemas en Felicidad”)

No tratamos de desarrollar nuestra consciencia y evolucionar para obtener clarividencia, ni para poder ver cosas lejanas, ni para tener el poder de curar. Incluso las medicinas y las plantas tienen poderes curativos… Nuestra mente he de tener mas poder que algo externo como las plantas y las medicinas, nuestra vida tiene que ser mas beneficiosa que los elementos- el fuego, el agua, el aire, y la tierra. Tiene que ser más beneficiosa para los demás seres que las plantas, por ejemplo.

Tiene que ser mas beneficiosa para los demás que una banana. Tenemos que dejar de pensar tan solo en nosotros mismos , día y noche, es preciso que pensemos menos en solo como subsistir porque si no lo hacemos no seremos distintos de las plantas…

La plantas también sobreviven y son capaces de crecer absorbiendo minerales. De modo que, si el fin de nuestra vida es tan solo subsistir día a día, si ese es el único propósito de nuestra vida, entonces no nos diferenciamos en nada de las plantas. Deberíamos ser mejores que las plantas. Algo externo como algunas plantas, tienen el poder para curar ciertas enfermedades, pero los seres humanos tenemos una consciencia.
Pero no solo eso, nuestra mente tiene una pureza innata, surge interdependientemente y su naturaleza es la luz clara. La mente es un fenómeno causado que depende de causas y condiciones y por lo tanto siempre puede cambiar y mejorar. Pero además, no sólo tenemos la naturaleza búdica, es decir, el potencial de llegar a ser un Buda y alcanzar el despertar completo, sino que también podemos liberar a todos los seres de sus ofuscamientos, dudas, errores, y llevarlos a la iluminación.

En esta ocasión, la continuidad de esta consciencia, que tiene la naturaleza búdica, posee todas las oportunidades, pues se encuentra en una situación especial. No solo hemos renacido como seres humanos, sino que además tenemos un renacimiento humano perfecto, es decir, un renacimiento humano con características especiales como libertades y dones. Por tanto, no hay que conformarse solo con desarrollar la mente. Hay que alcanzar la iluminación.

Tener clarividencia, poder curar, poder volar, poder hacernos invisibles, incluso tener una concentración imperturbable en un solo punto que pueda durar miles y miles de siglos no es el objetivo ultimo de vida. Conseguir esto solo no otorga a la vida humana su sentido real ni es la manera de sacar el mayor partido de ella.

En el Sendero Gradual, se menciona una conversación entre dos Geshes Kadampas. Uno de ellos pregunto al otro que prefería, si los logros del Lam Rim (Sendero Gradual) o algunos poderes como la clarividencia, la concentración estable y demás. A esto, el otro Geshe- probablemente el Geshe Chengawa- respondió que prefería que apareciera en su mente incluso tan solo una pregunta sobre el sendero Gradual a tener todos esos poderes psíquicos. Estos poderes ya se han conseguido innumerables veces en la existencia cíclica, también las concentraciones, incluso ya hemos conseguido los cuatro niveles de trance, hasta hemos renacido innumerables veces en los reinos que no tienen forma tras conseguir concentraciones estables.

El error y la perdida ha sido no haber conseguido, hasta ahora, logros completos en el sendero gradual, es decir, no haber actualizado plenamente los tres aspectos del camino- la renuncia, la bodichita, y la comprensión de la vacuidad. De hecho, si estamos en la existencia cíclica no se debe a que no hayamos conseguido los tres aspectos del camino. Pabongka Rimpoche dijo que la meditación del Sendero Gradual durante el tiempo que dura el chasquido de los dedos, tiene mucho mas sentido que haber presenciado los cuerpos de los budas, mas significado que haber contemplado el cuerpo sagrado de las deidades. Es incluso mas valioso que haber hecho el retiro de tres años cientos millones de veces y haber recitado innumerables mantras. De ahí la importancia fundamental de conocer, estudiar y meditar el Lam Rim.