3 feb. 2015

Seis maneras de soltar el lastre emocional.

El Observador Pacífico

¿Sientes que por más que luches nada cambia? ¿Te sientes afligido por el pasar de los años y que todo siga igual? ¿Por más que trates de superarte "algo" sigue arrastrándote al punto en el que estabas? ¿Quieres cambiar tus pensamientos pero continuas dando vueltas a recuerdos y fantasías que únicamente te distraen de tus propósitos? ¿Quieres expresarte y has llegado a un punto en el que no eres capaz?

Todos sabemos que vivir es duro y más cuando sentimos que el mundo nos ataca constantemente de alguna u otra forma. Puede que en realidad todo se deba a cómo hemos interpretado las situaciones, sin sentir plenamente la emoción correspondiente y hayamos sacado conclusiones que no sean del todo afines a lo que de verdad fueron. Es muy difícil enfrentarnos a nuestro dolor, se requiere de un coraje abismal que nace desde nuestra Alma, desde esa parte de nuestro Ser que arrolla cualquier entresijo obstaculizador de nuestra mente.

A nuestro Ego/Sistema de creencias le duele que nos sintamos autoengañados, nos duele pensar que hemos podido estar equivocados con algo que considerábamos como Verdad Universal en nuestra vida y más si hemos llegado a luchar por algo que no era como creíamos. Hay que tener en cuenta que desde pequeños se nos educa/programa en una sociedad que presiona constantemente para obrar perfectamente fallando lo menos posible sea en el ámbito que sea, y cuando se es adulto, nos cuesta muchísimo percatarnos de que podemos seguir tropezando.

Podemos enredarnos constantemente en consejos, libros y cualquier tipo de material, pero la realidad es siempre la misma, no eres feliz y punto.

Has tenido experiencias de todo tipo a lo largo de tu vida que te han marcado, que te han martirizado y, ante todo, siguen muy presentes. A veces ni siquiera son cosas concretas, directamente queda ese torbellino de pensamientos que no dejan de circular viciosamente en tu mente más inconsciente. Uno tras otro, generando ese estado de apatía, cansancio y desánimo. Un día te das cuenta de ello y quieres cambiar, buscas información y ayuda, avanzas un poco y cuando crees que ya esta todo "bien", volvemos a la misma sensación interna, "siempre se repite la misma historia". Esto te cabrea y ofusca, te enerva por completo, acabas por castigarte y decirte lo imbécil que eres por volver a caer siempre una tras otra en lo mismo.

En el fondo, al final solo queda frustración, tristeza y perdición.

Debemos comprender un aspecto a destacar y es que en el amplio mercado que existe sobre terapias, autoayuda y psicología, la gran mayoría no te van a indicar cual es la píldora mágica para todas tus soluciones por dos simples razones: no lo saben y no les interesa perder consumidores. Y repito, estoy diciendo la gran mayoría, siempre hay excepciones que confirman la regla.

Por todo esto, es importante cerciorarnos de algo muy sencillo y básico, sin tener que entrar en explicaciones ni teorías, estoy hablando de ir al grano de la cuestión para que al fin demos con la clave.
• La mente filtra información de forma consciente a través de las percepciones, pensamientos y emociones.
• A nivel subconsciente se almacenan recuerdos y conocimientos adquiridos.
• Cuando hemos vivenciado experiencias con emociones muy fuertes surgidas de situaciones de extrema vergüenza, episodios de violencia, encontronazos familiares, deseos sexuales inaceptables y un larguísimo etc, estas emociones quedan archivadas en el inconsciente por no haber llegado a sentirse ni expresado plenamente, acaban ocultándose en la memoria y protegiéndose a base de miedos que llegan a ser grandiosamente irracionales. Por esta razón nuestro sistema acaba trabajando a marchas forzadas debido a ese lastre que acumulamos, esa carga emocional es pegamento que une los pensamientos que nos limitan e impiden evolucionar.

Si tenemos en cuenta este sencillo funcionamiento, podemos percatarnos de que a lo largo de nuestra vida hemos ido arrastrando lastre emocional de todo tipo, desde la tierna infancia hasta la edad más adulta. Por más que queramos adquirir cierta actitud positiva, esta no se sostendrá si sigue habiendo esa carga emocional de por medio.

Así comprendemos fácilmente como a lo largo de nuestra vida hemos visto el Mundo a través de nuestra personalidad que ha ido forjándose muchas veces con unos cimientos basados en el Miedo. Sufrimos y cuando hay sufrimiento, no hay amor. Amar sufriendo, no es amar, es sufrir.

Solo nosotros tenemos la responsabilidad de liberar este gran peso para poder encarrilar los "vagones" de nuestras etapas en la vida.

A continuación, te invito a que consideres estas 6 ideas en caso de que sientas y quieras realmente liberarte de esta pesadumbre. Previamente, encuentra un lugar en donde te sientas cómodo, un lugar tranquilo donde no te moleste nadie, si hace falta márchate al campo o coge el coche y aléjate hacia cualquier lugar en donde sepas que nadie vendrá a preguntar si te ocurre algo malo. Utiliza música relajante si es necesario, permanece sentado o tumbado, como prefieras.

1. AVERIGUA CÓMO TE ENCUENTRAS
Hazte preguntas sinceras contigo mismo y de ser necesario anótalas, se TÚ quién las cree. Ejemplos:
¿Soy Feliz?
¿Qué es lo que siento cuando empiezo a conocer a una persona? ¿Miedo a que me rechace o me abandone?
¿Que emoción empiezo a sentir cuando se repite una situación que no me agrada e incomoda?
¿Por qué no creo en mi?
¿Cuando hago algo automáticamente que emoción trato de evitar?
¿Por qué critico indiscriminadamente ciertos tipos de comportamientos? ¿Trato de ocultar algún sentimiento al respecto? ¿Puede que esté criticando algo que en realidad refleja mi interior y no acepto?
¿Por qué siento rabia hacía determinadas personas? ¿Por qué culpo a todo aquel que me ha hecho y hace sentir mal?
Cuantas más preguntas te hagas respecto a lo que quieras tratar, mejor.

2. AHONDA EN LOS RECUERDOS
Ahondar en los recuerdos es muy importante para poder llegar a las emociones que nos están encadenando. A través de las preguntas realizadas te iras dando cuenta de que hay ciertas emociones que no sabes de dónde vienen realmente, te cuesta averiguar el motivo.

Aquí es donde comienza el trabajo. Aquí es donde desarrollas tus verdaderas herramientas de sanación. Mi consejo es que puedes probar a escribir qué es lo que sucedió y cómo te sentías al respecto para empezar a indagar, por otro lado, puedes probar a relajarte, con los ojos cerrados, tratar de ahondar profundamente en tu memoria realizando preguntas del tipo ¿cómo y cuando sentí por primera vez esta sensación que me hace actuar así? o ¿por qué siento miedo a cierto tipo de situación? ¿Qué miedo es? ¿Que oculta? ¿Por qué lo tengo?

Aquí existirá la Magía y el encanto del proceso. Poco a poco, tu propia mente te irá guiando a través de imágenes de recuerdos, sensaciones y pensamientos que tuviste en determinados momentos de tu vida. Has de entender que esto es un proceso que requiere paciencia porque hay miedos tan arraigados que costará averiguar de dónde surgieron, llegarás a ello cuantas más preguntas realices. Tu mente te lo mostrará, irás tirando del hilo de los recuerdos hasta llegar a donde necesitas saber. Ten calma. Sabrás cuando has llegado al verdadero motivo, notarás algo internamente, puede que te asuste incluso, es normal. Pero has de tener calma y mucho cariño hacia ti mismo.

3. SIENTE DE NUEVO LA EMOCIÓN QUE FUE REPRIMIDA
Cuando das de lleno con el recuerdo, la imagen en sí te sobrecoge como cuando ocurrió en su momento. Sentirás de nuevo aquellas sensaciones que no pudiste soportar. Aquí te invito a que observes como de repente brota esa sensación desde cualquier parte de tu cuerpo (generalmente en el bajo vientre y pecho). Sentirás que esta emoción se aprisiona en tu garganta.

Es en este punto donde de verdad tendrás que cerciorarte de todos aquellos pensamientos que te han inculcado a lo largo de tu vida cuando has querido expresarte "no llores porque no tienes razón", "los niños buenos no se quejan", "gritar y llorar es de débiles", "las niñas buenas no se comportan así" "no hagas esto o lo otro para no entristecer a alguien" etc etc. Todas estás frases surgirán de tu mente, de tu Ego, y aquí es donde trabajarás pacientemente para aceptar y decirte a ti mismo ya sea en silencio o en voz alta que "ahora no necesitas de su ayuda".
Ten muy presente esto pues el Ego es muy astuto y lo que importa es dejar de resistirse a lo que hay ahí.

4. EXPRESA Y OBSERVA EL DOLOR
La importancia sobre el lugar en el que te encuentres se debe a que llegado a este punto, empezarás a darte cuenta de que ese dolor agarrotado en tu pecho y garganta ha de ser manifestado de alguna forma. Ese dolor, rabía e incluso violencia ha de salir de ti. Has de sacar ese veneno que llevas dentro.

Mi recomendación ante este NUDO en la garganta es que lo sientas y consideres sin juzgar. Comenzarás a liberar a través de la expresión.

Provócate una respiración agitada progresivamente, simulala hasta que la emoción se enganche, aumenta el brillo y los colores de los recuerdos para volverlos más intensos y así sentirás aun más la emoción hasta que la propia resistencia mental no aguante la cascada emocional que queremos sacar de nosotros. Si alguien te acompaña que te guíe con más preguntas para que contestes aumentando la emoción. Ayúdate con música triste o melancólica de fondo si lo prefieres. No hay marcha atrás, adelante y continua.

Empieza a gritar y a decir todo aquello que sentiste y sientes ahora. DA VOCES. GRITA CON TODAS TUS FUERZAS. Aumenta esta emoción hasta que sientas que te INUNDA por completo y pierdas el control mental.

5. OBSERVA Y LIBÉRATE DEL DOLOR
Llegado a este punto comenzarás a sentir y expresar plenamente todo lo que está ahí anclado. Empezarás a recibir imágenes y emociones de recuerdos que tenías muy olvidados con el verdadero lastre que hay en el fondo.

Permítete sentir absolutamente todo. Llora, grita, patalea, maldice, expresa absolutamente lo que quieras y cómo quieras (cuidado de no autolesionarte ni hacer daño a nadie que esté a tu lado acompañándote por supuesto).

Observa como te sientes, observa como está saliendo de ti toda esta energía densa y podrida. No juzgues, siente, expresa y observa tal cual es la emoción, ¡deja que por fin salga!

Soltar lastre consiste en liberarnos de aquellas cenizas que no nos dejan sentir la Luz que albergamos

6. PERDONA
Siéntete tras haber soltado. Siente esas sensaciones que ahora se manifiestan. Perdónate a ti mismo, dilo en silencio o en voz alta con todo tu corazón. Perdona a todos aquellos implicados en dichos sucesos. Por muy injusto que fuera todo aquello que te afectó, comprenderás a un nivel muy profundo que ello englobaba una lección muy sabía que tenías que aprender por completo. Por ello permítete dar gracias desde una conciencia más elevada. Date las gracias por la oportunidad de poder haber sanado al fin aquello que tenías pendiente y madurar de verdad, de forma consciente.

Gracias a esta liberación, serás capaz de poder al fin acercarte a quienes te hirieron y reconocerás porqué obraron de una u otra manera, comprenderás que también tenían miedos por los cuales se rigieron y no lo sabías. Te amarás y los amarás. Podrás acercarte sin odio, sin rabia ni rencor. Podrás expresarte hacia ellos desde un nuevo prisma. Serás libre.

Tras recuperarte por el agotamiento y reequilibrarte, entenderás por fin lo que bien dijo Buda:
"El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional"