1 feb. 2015

Todo y Todos "Es Información".

por Brad Hunter - Nota Publicada en la Revista EL PLANETA URBANO - Mayo 2014

Lo que más identifica al actual estadio de la humanidad es la denominada “revolución de la comunicación”. Si hemos alcanzado un nivel elevado en nuestra evolución es, sin lugar a dudas, gracias a la integración del individuo dentro de un sistema conectado por medio de información.

La Parte es la Esencia del Todo

¿Qué pasaría si descubriéramos que estamos continuamente comunicados unos con otros, y a su vez con todo lo que existe, dentro de un gigantesco medio que nos conecta, el cual comúnmente conocemos con el nombre de Universo?

Vlatko Vedral es profesor de Información Cuántica en Oxford. En 2010 publicó una obra titulada Decodificando la realidad, en cuyas páginas establece la teoría de que el Universo estaría compuesto, esencialmente, de información. Bajo esta teoría, cada quantum (minúscula cantidad de un sistema físico) sería un “paquete” de información.Por su parte, el filósofo estadounidense Arthur Koestler acuñó el término holón para referirse a aquello que, siendo una totalidad en un contexto, es simultáneamente una parte en otro contexto. ¿Qué significa esto? Que en un sistema (universo), todas las partes que lo componen (cada cosa que existe) posee, como en un organismo, una función específica dentro del conjunto. Cualquier cambio en un organismo afectará a todas las partes, no se puede alterar ningún aspecto de una cierta estructura sin que afecte a su totalidad, cada totalidad contiene partes y es a su vez parte de una totalidad mayor.

Al igual que en un abecedario cada letra puede ser considerada individualmente como tal, también puede ser una parte componente de las frases que la contienen (“Soy una letra, dentro de la extensa información dentro del libro de la vida”). Bajo esta teoría cada ser vivo representa una letra y, en conjunto con otras, conforma gigantescas bibliotecas universales que son en sí mismas información viviente de todo lo que existe.

El orden en el sistema, que es lo que hace a la coherencia de la información, existe gracias a la sintaxis. Dentro de un sistema, la sintaxis es el conjunto de reglas que definen las secuencias correctas de los elementos componentes de un lenguaje de programación. Un organismo biológico es visto como una totalidad cuyas partes están integradas en un todo jerárquico.

¿Acaso nosotros mismos no estamos compuestos por una serie de átomos, moléculas y células, constituyendo un ejemplo viviente de lo que es una “sintaxis orgánica”, el ordenamiento funcional y organizado de las partes para conformar un organismo vivo? Ser parte de un todo mayor significa que ese todo proporciona algún sentido que no se encuentra en las partes aisladas, y ese principio permite varias cosas: que las partes se unan, se conecten, se comuniquen, posean propiedades comunes y emerjan nuevas cualidades ausentes en las partes. Cuando decimos que el “todo es mayor que la suma de sus partes”, esta cualidad “mayor” aparece gracias el aporte y potencial que genera el funcionamiento perfecto entre las partes conformando un todo organizado.

Estas redes jerárquicas se despliegan necesariamente de manera secuencial o por niveles. Primero son los átomos, luego las moléculas, para que después aparezcan las células, y después los órganos, los tejidos, los sistemas y, con posterioridad, los organismos complejos. La aparición de estas redes no es simultánea. El crecimiento tiene lugar por etapas y estas están escalonadas en orden lógico y cronológico, el cual es guiado y ordenado por información.

Todo es información en estado online

La existencia es un gigantesco sistema de comunicación en que el contenido de todo lo que lo conforma es en sí mismo una unidad de información. Entonces cada parte aporta información disponible acerca de todo lo que existe.

Como si se tratase de un gigantesco sistema online, la Creación pone a disposición todo lo que se necesita para evolucionar. Pero no es tan fácil. El acceso depende de grados de conexión al sistema. ¿Cuál sería la naturaleza de estos grados de conexión? Simple: los distintos niveles de conciencia, que se abren a medida que cumplimentamos los distintos niveles de evolución.

Cuando analizamos las unidades fundamentales de la realidad, las pequeñas cosas que componen todo a nuestro alrededor ya no deben de ser entendidas como fragmentos de energía o materia, sino que deberíamos pensar en ellas como unidades de información. De algún modo, nuestra interacción con el mundo es fundamental para que surja y se cree el propio mundo. Desde el mismo momento en que nacemos establecemos comunicación con el mundo externo y no se puede hablar de él independientemente de nosotros mismos.

Por esta razón las unidades de información (nosotros mismos), al ingresar en el ciclo de la vida y comunicarse con los otros componentes que existen (los demás y todo lo creado), están creando una nueva realidad (en la que ahora “yo existo”). Entonces, si cada ser en existencia es una unidad de información, su propia existencia se basa en establecer un vínculo con lo creado a través de la comunicación. Somos unidades de almacenaje de información recopilada a través de nuestras múltiples experiencias de vida, y cuando abandonamos este mundo lo que sobrevive es justamente la información que nosotros mismos nos encargamos, consciente o inconscientemente, de plasmar en lo creado (cocreación). Lo que denominamos “realidad” sería entonces el producto resultante de lo que todos los seres aportaron como información y que fuera comunicado y materializado en la forma de creación. Sería como si “el creador” se manifestara creativamente a través de su propia creación.

La tecnología es una copia artificial de un sistema natural.

La teoría de Vedral se basa en el concepto de información del matemático e ingeniero estadounidense Claude Shannon, quien desarrolló la forma matemática de la hoy llamada “Teoría de la Información”: el concepto de unidades de información almacenadas como un bit, reducidas mediante la digitalización en un código binario (ceros y unos), idioma que las máquinas pueden recibir, almacenar, emitir o procesar como lenguaje de información (series de ceros y unos), ecuaciones que serán tanto más largas cuanta mayor sea la complejidad de la información transmitida.

¿Complicado de entender? Existimos gracias al código genético del ADN, que es un sistema biológico basado en datos ordenados de forma similar a un código binario.

La tecnología actual nos permite digitalizar imágenes, recibirlas y almacenarlas, procesarlas, transmitirlas (siempre que dispongamos de un sistema de ingeniería para traducir las series de ceros y unos, transmitidas en el espectro electromagnético, en imágenes visibles en una pantalla). Podemos transmitir palabras, números, música e imágenes, algo que ya aceptamos habitualmente y comprobamos diariamente como sistema de transmisión de datos en nuestros teléfonos móviles. Las cosas nos llegan de forma más fácil y más rápida. Con la evolución pasa lo mismo.

En 1990, Rupert Sheldrake, en su libro Una nueva ciencia para la vida. La hipótesis de la causación formativa, propone su teoría sobrelos campos mórficos, que se deriva de la idea de campos morfogenéticos. Los campos mórficos son campos de forma, patroneso estructuras de orden. Estos campos no serían otra cosa quelas redes de comunicación que posee todo lo que existe parala transmisión de datos. Todo lo que un individuo o una especieaprende en evolución, se transfiere a dichos campos paraque se instalen como una especie de software de información,para ser instalado en la memoria genética de las futuras generaciones.

¿Para qué sirve esto? Para que las próximas generaciones no pierdan tiempo en aprender lo que a nosotros nos costó sudor y lágrimas entender. No te asustes cuando tu hijo a los cinco años maneje con facilidad la tecnología. Todos nuestros años de aprendizaje permitieron que el niño “nazca sabiendo”. Al fin y al cabo, estamos aquí para aprender. Qué sentido tendría la vida si cada cosa aprendida, lo bueno y lo malo, se perdiera con la muerte. Todos somos “escritores cuánticos”, comunicando nuestras alegrías, tristezas, amores y odios a un gigantesco libro virtual que llamamos vida. No te pierdas, seguí comunicado, tu llamada siempre es escuchada.

Así como en un abecedario cada letra puede ser considerada individualmente como tal, también es una parte de las frases que la contienen. Bajo esta teoría cada ser vivo representa una letra y en conjunto con otras conforma gigantescas bibliotecas universales que son en sí mismas información viviente de todo lo que existe.

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