26 jun. 2015

El sentido de la Vida - Cuento

A mediados de los años veinte del siglo pasado un joven llegó donde un rabino porque quería estudiar el Talmud. El chico había estudiado lógica y acababa de recibir un diploma de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Berkley:

—“Te tomaré una prueba a pesar de que dudo que la Lógica y la filosofía sean suficientes para instruirse en el Talmud. A ver, Supongamos que dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?“
El estudiante respondió inmediatamente:
—”Eso es fácil, el de la cara sucia“
—“Incorrecto — dijo el rabino — el de la cara limpia. Escucha bien, al mirar el hombre de la cara sucia al que tiene la cara limpia, piensa que su cara también está limpia. Y cuando el de la cara limpia mira al de la cara sucia, piensa que su cara está sucia, así que él se lava la cara.”
El joven admitió:
—”No pensé en eso, deme otra oportunidad“.
—”Comencemos de nuevo — Planteó el rabino:
—Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?“ .
—“Hace un momento dijimos que aquel con la cara limpia” —contestó el estudiante.
Y el Rabino dijo:
—“No. Ambos se lavan la cara. Aquel con la cara sucia mira al de la limpia y piensa que su cara está limpia también. Pero el de la cara limpia mira al de la sucia, y piensa que su cara también lo está, entonces se lava. Cuando el de la cara sucia ve que el de la limpia lava su cara, él también se lava. Por lo tanto ambos lavan su cara“.
—”Déme otra oportunidad, no me di cuenta de esa posibilidad” — expresó el joven
—“Bueno. Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?” — Preguntó el rabino.
Con energía el estudiante respondió: — ”Ambos lavan su cara“
—”No. Ninguno de los dos“. — Dijo el rabino — “Aquel con la cara sucia mira al de la limpia y piensa que la suya también lo está. El de la cara limpia mira al de la sucia, y piensa que su cara también está sucia. Pero cuando él ve que el hombre de la cara sucia no se lava, él tampoco se lava. Por lo tanto ninguno se lava.”
—”Si me da una última oportunidad, le demostraré que puedo estudiar Talmud“ — pidió el joven.
—”Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?“ — Volvió a plantear el rabino.
—“Ninguno” — exclamó triunfalmente el estudiante.
—“¿Te das cuanta ahora por qué la lógica no es suficiente para estudiar Talmud? — dijo el rabino—¿Cómo crees posible que dos hombres bajen por la misma chimenea y uno salga con la cara sucia y otro con la cara limpia? ¿No te parece una pregunta tonta? Y si tratas de contestar preguntas tontas, tus respuestas serán tontas también.” — Terminó el rabino.