8 jul. 2015

El inconsciente humano funciona con símbolos y metáforas

Alejandro Jodorowsky

Vanesa Pregunta a Alejandro Jodorowsky:
“Tengo 27 años y a los 12 enfermé de asma y pólipos nasales (a los 11 tuve mi primera menstruación), por lo que nunca he podido respirar bien y siempre estoy axfixiada. Y cuando consigo estar bien es debido a unos peligrosos medicamentos (corticoides) que merman la calidad de la salud que me queda. Siento que viví un hecho traumático que no logro recordar. Además, aún sigo siendo virgen, pues temo muchísimo que el pene entre dentro de mí. Al consultar el tarot me salen estas cartas, por este orden:
LA TORRE- LA FUERZA -EL ARCANO XIII
Estoy sin energías y siento que tengo el alma enferma. Tan sólo quiero curarme y tener alegría de vivir.
Gracias.”
Alejandro Jodorowsky responde:
Vanesa, tienes un amargo problema con tu padre. Te voy a explicar por qué te digo algo que a primera vista puede parecer absurdo. El inconsciente humano funciona con símbolos y metáforas. Desde tiempos remotos el aire y el cielo simbolizan al padre, y el agua y la tierra a la madre. Aunque una persona no sepa esto, su inconsciente, formado por las creencias de innumerables generaciones, emplea estos símbolos para expresarse. Tú, a los 11 años tuviste tu primera menstruación, hecho supongo inesperado que te dijo que ya no eras una niña sino una mujer fecundable. Eso lo viviste como un hecho traumático. Rechazaste ser mujer (a los 27 años sigues siendo virgen) y te enfermaste de problemas pulmonares, asma, respiración difícil, y de pólipos en la nariz (la nariz está en relación con el padre: en la Biblia, Génesis, cuando Dios crea al hombre con arcilla, le infunde la vida soplándole aire por la nariz). Esos pólipos, metafóricamente, impiden que el soplo paterno, ahora que eres mujer, te penetre y te insemine. El pene que temes que entre dentro de ti, es el de tu padre. Cuando niña podías amarlo sin peligro, pero al ser mujer ese amor se vuelve deseo culpable. La torre del Tarot, color carne, puede simbolizar la imagen del falo peligroso estallando en una nube que bien puede representar la eyaculación masculina de la que te escapas: si eres madre, entras en el mundo adulto que rechazas. La Fuerza reprime a su animalidad, y el arcano 13 es símbolo del castigo por los impulsos incestuosos que te prohibes. Si así te traumatizaste debe ser, en alguna forma, porque sentiste que tu padre te miraba con deseos o te acarició de manera inquietante.. Y tu madre, espectadora inerte, no te supo preparar para tan fundamental cambio. Si quieres respirar mejor, tienes que enfrentar con valentía tu sufrimiento, observando su raíz. Ya no eres una niña: no eres culpable de ser adulta ni de tener deseos edípicos (todo el mundo los tiene). Debes aceptar el placer sexual, identificando al aire con tu padre. (Esto es sólo la realización simbólica del deseo reprimido, una metáfora). Tiéndete en la tierra, desnuda, siente la potencia paternal del aire y mientras te masturbas, inspíralo profundamente. Imagina que expulsas de tu sexo a tu alma enferma, un alma pequeña, de niña. Después imagina que te llenas entera de ese aire, que no sólo llega a tus pulmones sino también a tus ovarios. Piensa que te insemina y que rápidamente gestas un alma sana, es decir un alma de mujer. Cuando tengas tus reglas, pinta con la sangre menstrual un autorretrato tuyo, con la edad actual que tienes, sosteniendo en los brazos a una sonriente pequeñuela. Cuando lo termines (quizás necesites varios meses) ponle un marco plateado y exhíbelo con orgullo en la pared de tu comedor.