25 ago. 2015

La interconexión entre los diferentes cuerpos del hombre

Fuente: Esoterismo Guía

El esoterismo enseña que el hombre es un ser más complejo de lo que actualmente se piensa. A parte de su cuerpo físico, está constituido por otras seis envolturas sutiles.
(Lo detallo en características de los cuerpos sutiles)

Estos siete principios están interconectados entre ellos para permitir al ser humano que componen interactuar como una unidad. Al menos así será en niveles más avanzados de desarrollo, ya que en la actualidad, las neurosis, el estrés, las drogas, las depresiones y las emociones negativas hacen que los principios se encuentren desalineados.

Aún así la interconexión se mantiene. Sin esta el hombre no podría sentir, desear, ni dirigir su cuerpo físico. De hecho no podría existir, ya que cada cuerpo necesita del cuerpo que le es superior para formarse y existir, por lo tanto solo existiría el Espíritu en su eternidad.
Al momento en que llega la hora de morir, esta interconexión con los tres cuerpos inferiores llega a su fin y la triada inferior (cuerpo físico, astral y de vitalidad) se desintegra, para que el cuaternario restante comience su viaje post-mortem.

Sin embargo, si la persona muere antes del tiempo que le fue asignado al nacer, a pesar de esa desintegración NO estará realmente muerta debido a que la interconexión con los tres cuerpos inferiores no habrá cesado. La persona prematuramente fallecida permanecerá como un fantasma dentro de la atracción de la Tierra, en su parte sutil conocida como el Kama-Loka, hasta el último momento de lo que habría sido la duración natural de su vida, antes de poder continuar con su viaje post-mortem.

« En Kama-Loka, los suicidas y aquellos que son repentinamente despojados de la vida por accidente o homicidio, ya sea legal o ilegal, pasan allí un período casi igual a lo que hubiera sido su vida en la Tierra si esta no hubiese terminado súbitamente.
Estos seres no están en realidad muertos. Para que se produzca una muerte normal, debe encontrarse presente un factor que no está aún reconocido por la ciencia médica. Esto es, los principios que constituyen el ser tienen sus propios períodos de cohesión, al final natural de los cuales, ellos se separan unos de otros de acuerdo a sus propias leyes.
Esto implica el gran tema de las fuerzas de cohesión del ser humano, tema que requeriría un libro por separado para poder explicarlo. Por lo tanto debo contentarme con la aseveración de que esta ley de cohesión prevalece entre los principios del ser humano [hasta el último momento de lo que habría sido la duración natural de su vida]. Antes de ese final natural, los principios no son capaces de separarse. Obviamente, la destrucción normal de la fuerza de cohesión no puede producirse por procesos mecánicos excepto con el cuerpo físico.
Por esa razón, un suicida o una persona que muere por accidente o es asesinada a manos de un hombre o por mandatos de las leyes humanas, no ha llegado a la terminación natural de la cohesión entre sus otros elementos constituyentes, y es precipitado hacia el Kama-Loka solo parcialmente muerto. Allí, los principios restantes tienen que esperar hasta que el verdadero término de vida natural se haya completado, ya sea falte un mes o sesenta años. »
(William Judge, El Océano de la Teosofía, cap 13, p107)

¿CUÁL ES LA NATURALEZA DE ESAS FUERZAS DE COHESIÓN Y CÓMO FUNCIONAN?
Por el momento es un misterio. No he encontrado información al respecto. Sin embargo en las Cartas Mahatmas, el Maestro Kuthumi da un indicio:
– “Con la excepción de los suicidas que no están muertos, sino que solo le han dado muerte a su triada física, y cuyos parásitos Elementales no están por lo tanto, naturalmente separados del Ego, como en la verdadera muerte.” (CM23B, p171)
Puede que los elementales sean quienes mantienen esas fuerzas de cohesión en la triada inferior. Los elementales son las fuerzas vivas de la naturaleza. Conozco dos maneras en que se asocian con los seres humanos:
Así como, a parte de nuestras células, habitan en nuestro cuerpo múltiples microorganismos independientes que son indispensables para poder mantener vivo el cuerpo físico, por ejemplo las bacterias de la flora intestinal que procesan muchos alimentos para hacerlos digeribles. Así también a nivel sutil, viven en nuestro interior múltiples elementales que vitalizan los elementos que constituyen nuestro cuerpo. Sin ellos la materia sería inerte, no podría haber reacciones bioquímicas en ella.
« La diferencia esencial entre el cuerpo de un tal embrión y el de un elemental propiamente dicho es que el embrión (el futuro hombre) contiene en sí mismo una parte de cada uno de los cuatro elementos, a saber: tierra, agua, aire y fuego [este último en la forma del calor que generamos], mientras que el elemental solo tiene una parte de esos reinos … No se encuentran elementales del fuego en el agua, ni los del aire en el reino del fuego. Y sin embargo, dado que una parte de agua se encuentra no solo en el hombre, sino también en otros cuerpos, los elementales existen realmente en y entre cada [ser vivo]. »
(Blavatsky, Collected Writtings, vol 6, p197)

En un nivel más elevado otra clase de elementales también va a asociarse con los pensamientos que generamos para vitalizarlos. La substancia que constituye los pensamientos pudiéndose considerar un elemento de naturaleza más refinada.
« Las hacemos día a día, bajo la ley de que todo pensamiento se combina instantáneamente con una de las fuerzas elementales de la naturaleza, convirtiéndose hasta cierto grado en una entidad que perdurará de acuerdo a la intensidad del pensamiento que la generó cuando dejó el cerebro, y todas estas entidades quedan inseparablemente conectadas con el ser que las creó. No hay escapatoria posible; lo único que podemos hacer es tener pensamientos de buena índole, porque ni aun los más elevados Maestros están exentos de esa Ley, sólo que ellos “pueblan su corriente en el espacio” solamente con entidades poderosas para el bien. »
(W.J, El Océano de la Teosofía, cap. 12, p102)

Sospecho que las fuerzas de cohesión entre los principios superiores del hombre han de ser de una naturaleza parecida, pero más espiritualizada, tal vez elementales de un nivel todavía más superior.