27 oct. 2015

Los 7 vicios y las 7 virtudes

Por: Josher González

Durante nuestro proceso iniciático, siempre hemos mantenido la premisa de “elevar templos a las virtudes y cavar calabozos a los vicios”…, este hermoso precepto lo mantendremos a lo largo de toda la carrera masónica, por que es la esencia viva del trabajo simbólico de nuestra orden. Pero esta ardua tarea de encerrar a los vicios parte del principio fundamental del compromiso con el trabajo interior, la disciplina en el trabajo esotérico es la herramienta fundamental para poder iniciar la colosal tarea de edificar ese templo interior.

Para encarcelar y dominar los vicios hace falta cavar los calabozos primero y esa tarea se inicia desde el primer momento que empezamos a estudiarnos a nosotros mismo. Desde el momento de la iniciación masónica, en esa parte fundamental en donde nos fundimos con el elemento tierra, se nos entrega sin duda la herramienta fundamental, concentrada en esa iníciales que conforman esa poderosa frase: “Visita el interior de la tierra rectificando, descubrirás la piedra oculta”. Al analizar el contenido, tenemos la primera arma para iniciar el estudio de esos emblemático siete vicios, que derivan en tantos elementos perjudiciales que truncan y atrasan el trabajo de todo iniciado, esa arma es la rectificación, que nos dará la luz para aceptar que tenemos esos vicios, que nos tienendominados, que nos manejan en muchísimos casos a su antojo, pero que hemos tomado la decisión firme de encerrarlos para siempre en los calabozos del entendimiento y la luz que emana pura desde el simbolismo milenario de nuestra institución.

Pero sin el compromiso claro de un trabajo consciente sobre el desarrollo de nuestro espíritu no podremos lograr la meta, aun cuando el gran arquitecto nos entregue todos los dones y todas las herramientas posibles. Lo lejos que podamos llegar en ese trabajo asignado desde la etapa de aprendiz cuando recibimos la luz, es asunto exclusivo de cada Q\H\ ya que para poder edificar la obra que no es mas que el dominio de esos sietes vicios y transmutarlos en virtudes, se requiere, alto desarrollo espiritual, una vida de constante humildad, mucha auto-observación y sobre todo servicio a nuestros semejantes, procurando siempre ayudar y enseñar cuanto podamos, que es lo que nos dará el capital darmico suficiente para lograr convertirnos en verdaderos alquimistas de la luz.
Al integrarnos con nuestro espíritu, que no es mas que nuestro maestro interno, ese venerable maestro, de muchas existencias que hoy dominado por lo denso de la materia que ocupa, rodeado de esos vicios que hoy en día están mas acentuados en este plano, busca incesantemente las respuestas en diferentes caminos, hasta encontrar el compendio de herramientas que lo ayudara a edificar su obra y lo enseñara a practicar la alquimia y transformar una serie de elementos que por si solo serian perjudiciales para su obra, en virtudes que lo consagran en el camino duro del proceso de construcción de su templo interior.

Al analizar los sietes vicios, y consultar diferentes autores, para respaldar las ideas que pienso plasmar en este trabajo, coincido con la mayoría en colocar

1.La pereza, como primer aspecto negativo a estudiar y analizar, por que la inconstancia, la falta de compromiso que derivan directamente de este, hacen que los trabajo se atrasen y truncan la obra de todo iniciado, pero si sabemos trabajar este vicio a beneficio de nosotros transformándolo en la virtud de la constancia, del amor al trabajo espiritual y material, los resultados serán evidentes en el proceso de manejar los otros seis vicios. Nos encontramos posteriormente a

2.La lujuria, cuanto daño y desequilibrio conlleva este elemento altamente perjudicial para el iniciado, afectando su entorno y a su familia, llevándolo a cometer cuantas abominaciones podamos imaginar convirtiéndonos en verdaderos esclavos, deshonrando el don mas sagrado conferido que es el poder creador a través de la energía sexual, prostituyendo esa llama sagrada del amor en el altar de las bajas pasiones que quema la vida, y oscurece el alma llevándonos sin medida al abismo de la degeneración. Pero el iniciado medido a su trabajo, dominado y encarcelando este vicio encarna el mas grande de las virtudes que es el amor puro, ese que lo establece como hombre libre y de buenas costumbres, entregado a su familia y a la formación de esta con el arma mas poderosa que es el ejemplo, vivificando el verdadero uso de la moral para construir, recordando siempre que sin una vida ética y sin practicar la moral, ningún progreso espiritual es posible.

3.La ira, que tanto nos ciega, que nos perturba y nos convierte en amargados, que nos retrasa nuestro trabajo y nos aleja de la familia y los hermanos, esa que es la base del egoísmo que nos ata a una vida llena de maldad, es sin duda unos de los factores mas perturbadores en el proceso del crecimiento espiritual, desvanece el amor y sin amor es imposible crear obras a la gloria del gran arquitecto del universo. Al transformar la ira en armonía con nosotros mismo y nuestros semejantes, rectificando, corrigiendo ayudando y sobre todo perdonando, podremos seguir cultivando el arte de trasmutar los vicios en virtudes y en este caso particular la armonía espiritual necesaria para ejecutar la obra.

4.La gula, es otro factor destructivo que generalmente vinculamos con la forma afanosa y desmedía de consumir alimentos, pero este vicio aplica, al cigarrillo, la bebida, y otras tantas cadenas que llevamos encima por permitir que este viva de nosotros, como parasito que destruye poco a poco nuestro cuerpo físico que fue prestado para cumplir la obra de redimirnos en este plano. Al trabajar con este vicio y convertirnos en seres comedidos, disfrutaremos de una vida mas plena, sin excesos y sin abusos de ninguna índole, impidiendo que por nuestros propios actos destruyamos la materia que ocupamos y el daño que muchas veces sin saber infringimos a nuestros semejantes. La envidia, sin duda, nos ciega y nos convierte en prisioneros de las mas viles ilusiones, apartándonos del trabajo por estar pendiente del trabajo de los demás, por lo que es necesario tener la balanza del equilibrio al admirar los progresos del prójimo para que por justo sacrificio y esfuerzo se logren las metas espirituales y materiales, por que “el que nada sacrifica a nada tiene derecho”.

5.La avaricia es otro de los más perversos vicios, que nos encadena y nos ciega en el terrible mundo del materialismo, que es atraso de todo tipo, paralizando por completo cualquier adelanto en nuestra obra interior, llevándonos a cometer los peores crímenes por el amor desmedido de las riquezas materiales, impidiendo cristalizar ese factor fundamental en el desarrollo de la obra que es el sacrificio consiente y desinteresado por la humanidad, contribuyendo con lo que podamos y en justicia tengamos para tal fin. La dominación de de este vicio nos lleva a un comedido uso de lo material, para el desarrollo y la mejora de la calidad de vida para nuestras familias y hermanos, sin descuidar el óvolo, de la beneficencia que tiene que plasmarse tanto en el plano material como en el espiritual.

6.La soberbia y...

7.el orgullo, no es mas que el antifaz que sigue puesto en nuestros ojos e impide ver la luz que se nos entrego en el día de nuestra iniciación, es muy peligroso, por que nos impide de verdad entregarnos a una rectificación verdadera y por ende dar inicio al trabajo de dominar estos aspectos negativos que destruyen y paralizan el trabajo ya iniciado.
Para concluir, quisiera reflexionar sobre lo que hacemos en logia y que fue con la frase que inice este trabajo, que es cavar calabozos a los vicios y elevar templos a las virtudes, creo que para cumplir con ese sagrado precepto, tenemos que liberarnos primero nosotros de los vicios, para construir esa prisión donde después de juzgarlos por la oscuridad en que nos han mantenido en este plano hemos de meter a esos vicios, para transmutarlos y lograr así la gran obra de culminar ese templo interior a la gloria del gran arquitecto del universo.
Podría describir en otros párrafos mas, las sietes virtudes una vez sublimado los metales densos y convertidos en los mas puros materiales de construcción dignos de ese templo interior, pero me limitare a decir que según mi entender, las sietes virtudes se pueden resumir en una sola que es el amor, por que Dios es amor, y es ese sentimiento el que redime los espíritus, los reconforta y les permite buscar siempre la luz, así que siguiendo ese legado de ese gran hombre hecho maestro como lo fue Jesús de Nazaret, quien un día dijo ama a tu prójimo como a ti mismo, encerró esas siete virtudes en una sola, que vuelvo y repito para mi es el amor universal.

ANEXO
Los Siete Vicios Las sietes virtudes
Orgullo Humildad
Codicia Generosidad
Lujuria Castidad
Ira Mansedumbre
Gula Templanza

Las sietes virtudes
Humildad
Generosidad
Castidad
Mansedumbre
Templanza