Gabriel Ponti
Aproximación alternativa de la ciencia
Para poder sumergirnos en el campo de lo transpersonal, primero deberemos tratar de definir: ¿Qué es la ciencia?
Una de las posiciones en contra de Popper más respetadas es la desarrollada por el epistemólogo Paul Feyerabend. Para este autor, los intentos por delimitar el ámbito de la ciencia se realizan sólo para rechazar y despreciar todo aquello que no sea científico.
La posición de Feyerabend es que no existe un método que garantice un conocimiento valedero. La ciencia propone teorías que permiten momentáneamente solucionar ciertos problemas y dominar la naturaleza. Pero estas teorías son provisorias y no son necesariamente mejores que otras teorías "no científicas".
Los científicos deberían admitir con humildad su papel y no pretender ocupar el centro de la escena. Pero no se comportan de esta manera. Por el contrario, los científicos se sienten dueños de muchas verdades y conocedores del único método capaz de obtener un conocimiento seguro de la realidad.
Como si esto fuera poco, se sienten también benefactores de la humanidad.
Hoy la verdad es un patrimonio exclusivo de la ciencia y no existe libertad para que cada individuo desarrolle su propia visión del mundo, accediendo al conocimiento del modo que mejor le parezca.
Feyerabend opina que no hay razones para privilegiar a la ciencia frente a otras formas de conocimiento como la astrología, la acupuntura, la homeopatía, la parapsicología o la magia.
En realidad, no hay modo de definir a la ciencia. La historia del conocimiento es tan compleja que no es razonable pretender reducir la ciencia a un método o a un criterio metodológico. Los epistemólogos suelen dar por supuesto que la ciencia es superior a otros tipos de saber. Pero no argumentan en favor de este supuesto. No demuestran que la ciencia es mejor que la sabiduría de los brujos o de los magos. Lo que sucede es que los que defienden la superioridad de la ciencia desconocen esas otras formas de conocimiento.
Feyerabend sostiene la necesidad de un "pluralismo teórico", lo que implica no eliminar teorías que puedan parecer no científicas. El conocimiento de la realidad se ve enriquecido cuando esta realidad puede ser abordada desde diversas perspectivas. Incluso puede ser provechoso volver a ideas antiguas que fueron dejadas de lado al ser reemplazadas por otras con más aceptación. Una idea no se examina nunca en todos sus aspectos y ningún punto de vista recibe todas las oportunidades que se merece: "Las teorías se abandonan y sustituyen por otras explicaciones más de moda, mucho antes de tener la oportunidad para mostrar sus virtudes". Podemos encontrar ejemplos en la historia del conocimiento en que una idea olvidada e incluso despreciada en un momento fue rescatada en otro. Así pasó con la idea de que la Tierra se mueve, una idea sostenida por el filósofo griego Pitágoras, y que fue vista como extraña y ridícula para luego ser revivida muchos siglos después por Copérnico. También, la teoría lunar de las mareas fue rechazada por científicos como Galileo por ser considerada un ejemplo de superstición astrológica. Pero la teoría de Newton sobre la gravitación universal mostró que la Luna podía influir en sucesos "sublunares". Newton aceptó, así, una doctrina que había sido rechazada como parte de una pseudociencia.
Aproximación alternativa de la ciencia (II)
También puede ser enriquecedor para nuestro conocimiento dar lugar a ideas que son consideradas absurdas.
Éstas suelen ser ideas provenientes de culturas distintas de la occidental. La postura occidental trata de absurda a una idea que no comprende o la acepta a condición de tergiversarla. Es lo que sucede con la cultura oriental. O se considera que no debe ser tenida en cuenta porque no es científica o se la acepta pero occidentalizándola. Por ejemplo, el yoga es aceptado en Occidente como una gimnasia para relajarse y dormir mejor pero no se la comprende cabalmente como una filosofía de vida.
Feyerabend critica fundamentalmente la actitud fanática respecto de la ciencia. El fanatismo científico sostiene que "lo que es compatible con la ciencia debe vivir y lo que no es compatible con la ciencia debe morir". Esta postura no hace más que empobrecer nuestras posibilidades del conocimiento de la realidad.
Para este autor, la ciencia constituye una de las muchas formas de pensamiento desarrolladas por el hombre, pero no necesariamente la mejor. En realidad, el hecho de que esta forma de pensamiento prevalezca en la actualidad sobre las demás se debe a hechos históricos y no a una superioridad intrínseca. Hoy vemos que la cultura occidental es un imperio. Su superioridad está en la fuerza y no en la razón.
Según Feyerabend, lo convincente es ser pluralista. La ciencia debe ser más abierta, más humilde. Y las demás formas de conocimiento deben tener las mismas oportunidades que la ciencia para desarrollarse.
Incluso critica que la educación sea predominantemente científica. Para Feyerabend, la ciencia debe ser enseñada como una forma más de entender la realidad que nos rodea, para resolver problemas que surgen de esta. Pero junto con la ciencia deben enseñarse otros tipos de saber, como la astrología y las medicinas alternativas.
Dice Feyerabend: "La separación de ciencia y no-ciencia no sólo es artificial, sino que va en perjuicio del avance del conocimiento. Si deseamos comprender la naturaleza, si deseamos dominar nuestro físico, entonces hemos de hacer uso de todas las ideas, de todos los métodos, y no de una pequeña selección de ellos. La afirmación de que no existe conocimiento alguno fuera de la ciencia no es más que otro cuento de hadas interesado. Las tribus primitivas disponen de clasificaciones más detalladas de animales y plantas que la zoología y botánica contemporáneas, conocen remedios cuya eficacia asombra a los médicos, resuelven problemas difíciles de una forma que todavía hoy no se comprende bien, como la construcción de las pirámides.
En todos los tiempos el hombre ha inspeccionado su entorno con los ojos bien abiertos y una inteligencia fecunda, en todos los tiempos ha hecho descubrimientos increíbles, y en todos los tiempos podemos aprender de sus ideas."
Introducción a la Psicología
Como ya hemos tratado de definir un concepto más amplio de ciencia, ahora nos sumergiremos en los orígenes de la Psicología Transpersonal.
Desde los comienzos de la humanidad hasta la actualidad, el ser humano se ha caracterizado por ver una realidad diferente al resto de sus semejantes, o sea, una realidad divina.
Primero, la filosofía se convirtió en la herramienta más poderosa del ser humano, dándole a este un poder inimaginable e incomprensible, el cual todavía no hemos aprendido a usar del todo.
Luego, surgieron las religiones, las cuales contribuyeron enormemente al orden social al prometer una realidad fuera de nuestra imaginación: Dios. Dicho concepto ha sido utilizado para todo tipo de fines, algunos correctos y otros incorrectos, pero siempre el hombre se caracterizó por su búsqueda, la búsqueda de la verdad. Y así, finalmente surgió la ciencia, la cual siempre se caracterizó por esta búsqueda.
Pero, esto no es tan sencillo, ya que todo proceso es cíclico, y por ende, en la actualidad la filosofía ha vuelto a resurgir desde sus cenizas llevándose consigo a los científicos más prestigiosos e influenciando a su vez a las corrientes espirituales.
Para ser más claro, siglos atrás la ciencia y filosofía eran una hasta que llegó Descartes, el cual trazó una línea demarcatoria entre mente (espíritu) y cuerpo. Esta división causó la separación (no definitiva) de la filosofía (psicología) con la ciencia (física).
Luego, la filosofía quedó casi destruida ante la oficialización como ciencia de la psicología. Y a su vez, la psicología se dividió en varias corrientes opuestas entre sí: 1º Conductismo, 2º Psicoanálisis, 3º Humanismo y 4º Transpersonal.
Los orígenes de la cuarta fuerza psicológica, la Psicología Transpersonal, se remontan al fin del siglo XIX con la disciplina esotérica Teosofía, la cual influyó tanto a filósofos y físicos como Max Plank y Albert Einstein, como también a psicólogos de la talla de William James, Sigmund Freud y Carl Jung. Y este último, se podría decir que fue el pionero dentro del nuevo paradigma transpersonal.
La Psicología transpersonal
Se ha introducido recientemente en psicología el termino transpersonal para indicar lo que con normalmente se designa como espiritual. Lo transpersonal es una experiencia, un estado y un movimiento. La experiencia transpersonal es la posibilidad de vivir estados no ordinarios de conciencia. Al cambiar su identificación, el sujeto de desindividualiza y se identifica momentáneamente con otras realidades del yo interno. El estado transpersonal nos traslada desde nuestro ego para unirnos en el absoluto sin nombre, atman/brahaman, el estado de Budeidad, la conciencia cósmica o como se le quiera denominar.
El movimiento transpersonal trabaja sobre el estudio científico de los estados no ordinarios de conciencia, continua con el descubrimiento por parte de la psicología de las religiones y el estudio místico comparado.
Sus orígenes se encuentran en los psicólogos influenciados por Oriente (Jung, Assagioli, Desoille, Maslow).
Este estudio ha recibido la confirmación de muchos científicos, que afirman encontrar en sus trabajos la presencia de una Conciencia-Energía. Propone un nuevo paradigma científico, desarrollando la unidad subyacente entre el hombre y el universo en una visión holística.
Hay gran cantidad de pruebas, provenientes de gran variedad de disciplinas psicológicas o no, que señalan la posibilidad de que hayamos subestimado el potencial de crecimiento y bienestar psicológico del ser humano.
Muchas experiencias humanas no coinciden con nuestros modelos psicológicos tradicionales, y en respuesta a esta incongruencia surgió la Psicología Transpersonal, como intento de integrar los estados de conciencia trascendentales. El estudio de estos estados alterados de conciencia indica que existe con seguridad una mayor capacidad humana que la definida en la corriente principal de las disciplinas occidentales que se ocupan de la conducta y de la salud mental.
De nada nos sirven ya los antiguos enfoques de la psicología en donde las experiencias místicas, los estados de éxtasis o de iluminación eran considerados neuróticos o alucinatorios.
La Psicología transpersonal (II)
El modelo Transpersonal no trata de remplazar ni poner en tela de juicio la validez de los anteriores modelos, sino ampliar el marco de nuestra concepción de la naturaleza humana, integrando como saludables las experiencias de conciencia expandida que hasta ahora eran consideradas patológicas, atendiendo a la necesidad espiritual del hombre, y además, explicar las modernas teorías de la Relatividad y física cuántica desde una visión psicológica, lo cual deja indudablemente a la Psicología Transpersonal como el modelo más correcto y completo existente dentro del marco de la ciencia.
La Psicología Transpersonal se interesa por la expansión del campo de la investigación psicológica hasta incluir el estudio de los estados de salud y bienestar psicológicos de nivel óptimo. Reconoce la posibilidad de experimentar una amplia gama de estados de conciencia, en algunos de los cuales la identidad puede ir más allá de los límites habituales del EGO y de la personalidad, algo similar al budismo.
La psicoterapia Transpersonal incluye los campos e intereses tradicionales, a los que se agrega el interés por facilitar el crecimiento y la toma de conciencia más allá de los niveles de salud tradicionalmente reconocidos. En ella se afirman la importancia de las modificaciones de la conciencia y la validez de la experiencia trascendente.
Parece, pues que la gran variedad de experiencias o vivencias transpersonales representan un aspecto esencial de la naturaleza humana, por lo que ya es tiempo de que se tomen en cuenta en cualquier teoría psicológica que intente presentar un modelo más completo de la persona.
Las milenarias Psicologías de Oriente (contenidas en las tradiciones del Taoísmo, el Hinduísmo, el budismo y otras) instan a trabajar sobre sí mismo para trascender la yoidad. Pero muchos trabajos preliminares de estas enseñanzas apuntan a lo mismo que las actuales Psicologías de Occidente: a que uno pueda conocer palmo a palmo su estructura psíquica, e integrar lo escindido. En términos del budismo, a establecer maitri, -que podría traducirse como amistad incondicional consigo mismo;-. Y es que no se puede trascender lo que no se conoce, lo que no está sólidamente constituido. Por lo tanto, primero se debe constituir un ego sano y fuerte (psicoanálisis) y luego buscar trascenderlo.
La Psicología transpersonal (III)
En la Psicología Transpersonal se utilizan distintas herramientas para autoobservarse y llegar a establecer un buen vínculo con aquello que se es. En términos de Jung (pionero de la Psicología del Espíritu), podemos decir que se busca estimular el proceso de individuación, que implica desplegar lo más profundo de sí, para que se manifieste en todo su potencial. Esto implica llegar a ser un individuo: alguien que no está dividido.
En el lenguaje coloquial también hacemos alusión a esta cualidad: respecto de alguien excepcional, decimos que se trata de una persona íntegra, o de una sola pieza.
Tal como lo señala la Filosofía Perenne, reuniendo las sabidurías de distintos tiempos y culturas de la humanidad, somos esencia y personalidad. Nuestra esencia es aquello que éramos aún antes de nacer, nuestro self, el verdadero Sí Mismo. Nuestra personalidad, en cambio, se adquiere en el roce con la vida: es, básicamente, condicionamiento, como la programación de una máquina que rara vez responde al impulso de aquella naturaleza esencial. Como dice Ken Wilber, se produce la represión del Atman: eso Sagrado que nos anima, que es una porción de la Vida, queda subyugado a la prisión de una personalidad que no le permite expresarse. Esta fricción interna es causa de mucho dolor psicológico, derivado de la sensación de no ser fiel al Sí Mismo, de estar traicionando lo que nuestro ser necesita expresar; otros tres aspectos en los que solemos estar divididos son nuestros tres pisos básicos (intelecto, emoción y cuerpo) dado que, con frecuencia, pensamos distinto de cómo sentimos, y actuamos también en contradicción con ello nuestras distintas subpersonalidades están entre las escisiones internas más evidentes, puesto que la personalidad humana está dividida en distintos yoes, muy diferentes entre sí, cada uno con su necesidad, con su impulso, con su dificultad: dentro de nosotros conviven partes niñas y adultas, partes egoístas y generosas; partes agresivas y compasivas... Es como una multitud de personajes psicológicos, que muchas veces acaparan el escenario de nuestra vida, sin el consentimiento de nuestra real naturaleza; también como seres humanos estamos llamados a integrar dentro nuestro los aspectos del sexo opuesto que anidan en lo íntimo de toda estructura psíquica: lo femenino en el varón, lo masculino en la mujer. En los vínculos de afecto tendemos a proyectar estos arquetipos internos, tratando de integrar nuestro opuesto a través de las relaciones de pareja.
Sin embargo, esta integración, para que sea plena, debería ser sobre todo intrapsíquica, no sólo externa. Si interiormente estamos peleados con nuestras propias partes masculinas (o femeninas), difícil será que los vínculos extrapsíquicos sean armónicos y satisfactorios. Tener dentro de sí estas partes en pugna acarrean sensación de incompletud y dificultades relacionales marcadamente detectables, un conflicto interno universal es el que se establece entre nuestra persona y nuestra sombra, esas dos caras de nuestra identidad psíquica. Ambos términos nacen también de la Psicología Junguiana, haciendo alusión a una escisión fundamental. La persona es la máscara social, aquellos de nuestros aspectos que están a la vista, tanto para nosotros mismos como para los demás. La sombra (inconsciente freudiano), en cambio, es el conjunto de rasgos psicológicos reprimidos, que no están a la vista; aquellas partes de sí que rechazamos, que nos avergüenzan y que, por ende, ocultamos tanto para con los demás como ante la propia apercepción. Hacer conscientes los aspectos sombríos es un trabajo transformador y profundo, que posibilita ir teniendo mayor contacto con la realidad interna y externa, sin engañarnos con nuestras proyecciones y trampas psicológicas.
Esta lista podría seguir (lo consciente y lo inconsciente, lo personal, prepersonal y transpersonal, la razón y la intuición, etc.)
El enfoque integral
Para explicar qué es la Psicología Transpersonal, primero debemos ubicar esta disciplina dentro de un contexto más general, o sea, dentro de un enfoque Integral, siendo éste un modo de mirar toda la realidad (y no sólo lo psicológico). Este enfoque Integral abarca distintas disciplinas: Psicología, Psiquiatría, Antropología, Sociología, Arte, Educación, Economía, Medicina, Física Cuántica, Sociopolítica, Ciencias de la Comunicación, etc.). El eje central es el considerar como fundamento de esa mirada la Unidad Trascendente de todo lo que existe, el Sentido de lo Sagrado que sostiene toda la realidad visible e invisible.
En las últimas décadas, esta mirada trascendentalista o espiritual fue impregnando las diversas áreas del conocimiento humano, implicando en ello el tener en cuenta las antiguas Tradiciones de Sabiduría de diferentes culturas (Budismo, Taoísmo, Sufismo, Chamanismo, Misticismo judeocristiano, etc.). Estas Tradiciones tienen un núcleo de Conocimiento que comparten, más allá de sus diversas formas externas. Ese núcleo de Conocimiento fue llamado por Aldous Huxley Filosofía Perenne. Los investigadores y científicos contemporáneos que adscriben a este paradigma han observado que existe un correlato entre las descripciones de la realidad que ofrece la ciencia moderna, y ese cuerpo de Conocimiento de la Filosofía Perenne.
Si llevamos estos conceptos al área de la Psicología, nos encontramos con un encuadre que tomará tanto las investigaciones sobre el psiquismo humano realizadas por la Psicología actual, así como aquéllas que fundamenta la Psicología de lo Sagrado, representada por las diversas Tradiciones de esa Filosofía Perenne.
Esto implica, entonces, que la Psicología Transpersonal abarcará tanto los procesos del psiquismo egoico, con sus características propias y sus patologías, como aquel aspecto del universo interno que hace a lo transegoico, o sea, a lo espiritual, a lo Trascendente.
El enfoque integral (II)
En ese sentido, vemos que la mirada de la Psicología occidental se fue basando desde sus orígenes en el estudio de lo patológico (neurosis y psicosis), teniendo en cuenta recién hacia la década del 60, los aspectos sanos del psiquismo humano, al aparecer en el horizonte la Psicología Humanista (Maslow, Rogers, Frankl, Sutich y otros). El Movimiento Humanista es el antecesor cronológico e ideológico de la Psicología Transpersonal, dado que, al hacer hincapié en investigar los aspectos más sanos del hombre, y los modos de estimular el proceso de autorrealización, derivó en forma natural en verter su mirada hacia los aspectos espirituales del ser humano. Esto coincidió históricamente con la difusión de la Psicología de los monasterios de Oriente (particularmente acentuada por la diáspora producida por la invasión china al Tibet).
De esta manera, la Psicología Transpersonal fue naciendo como una continuación natural de la Humanista, adscribiendo a esa denominación en virtud de abarcar aquellos aspectos del universo interno que casi no habían sido tenidos en cuenta por Occidente: lo que está más allá del Ego, lo Trascendente.
Esta Psicología fue formalmente instaurada por Abraham Maslow y Anthony Sutich en 1969 con la publicación del Journal of Transpersonal Psychology, seguida de la fundación de la Association for Transpersonal Psychology en California (EEUU) en 1972.
Posteriormente, destacados terapeutas e investigadores fueron desarrollando sus principales conceptos. Entre ellos cabría destacar a Ken Wilber, Stanislav Grof, Frances Vaughan, Roger Walsh, Charles Tart, John Welwood, y otros. Hoy en día, el enfoque Transpersonal se ha expandido por los cinco continentes, irradiándose a través de Asociaciones y Centros de Estudios en distintos países del mundo. Así, se ha vuelto el marco de trabajo de profesionales y científicos de las más variadas áreas, a tal punto que los congresos y convenciones que reúnen a quienes adscriben a este paradigma, convocan a terapeutas, científicos, filósofos, educadores y hasta a líderes religiosos de los más variados sectores, en consonante búsqueda de lograr un enfoque integral del conocimiento humano.
Nacimiento de la Psicología Transpersonal y el surgimiento de un nuevo paradigma
Retomando, al partir del supuesto de que en los últimos años se ha realizado un considerable esfuerzo por ampliar el conocimiento del ser humano en sus distintas dimensiones, sin lograr aún su total comprensión, surge un movimiento, dentro del ámbito de la Psicología que supone una expansión del campo de la investigación psicológica para incluir aspectos de la experiencia y del comportamiento humanos asociados a la salud y el bienestar. Este movimiento se nutre tanto de los conocimientos de la ciencia de occidente como de la sabiduría tradicional de oriente, en un intento de integrar ambas fuentes de conocimiento.
La Psicología Transpersonal surge en los años 60, siendo Abraham Maslow uno de los principales precursores de la Psicología Humanista, quién apuntó la posibilidad de alcanzar un estado del ser más allá de la autorrealización. Estado que supone la transcendencia por el ser humano de los límites de la propia identidad y experiencia, alcanzando niveles superiores de conciencia, que estando por encima de las necesidades e intereses materiales tienen sobre estos efectos muy positivos.
No puede hablarse de Psicología Transpersonal sin hacer referencia al Nuevo Paradigma que viene a completar y ampliar el Paradigma Convencional en el que se enmarcan los actuales conocimientos
científicos. Este Nuevo Paradigma incluye una dimensión cualitativa que permite abarcar la complejidad y riqueza de las experiencias humanas. Pone el énfasis en la comprensión de los procesos y resultados de la compleja y dinámica interacción en el acontecer cotidiano de las circunstancias y las vidas de los individuos, es decir desde una perspectiva idiográfica, cualitativa, subjetiva y experiencial.
Este Nuevo Paradigma, o Paradigma Transpersonal se centra más en el estudio del todo que en el de las partes. No se trata por supuesto, de rechazar el planteamiento nomotético, cuantitativo, objetivo y experimental del Paradigma Convencional, pues lo que se plantea, es ampliarlo integrando ambas perspectivas para alcanzar un mayor conocimiento de lo universal a través de una profunda e intensa investigación de lo particular.
Nacimiento de la Psicología Transpersonal y el surgimiento de un nuevo paradigma (II)
Ya sabemos lo difícil que es cambiar un paradigma, ello implica una auténtica revolución, porque "cuando cambian los paradigmas, el mundo mismo cambia con ellos ... los científicos adoptan nuevos instrumentos ... ven cosas nuevas y diferentes al mirar con instrumentos conocidos y en lugares en los que ya habían buscado" (T. S. Kuhn (1962) La estructura de las revoluciones científicas. Ed. CFE).
¿ Acaso no es esto lo que está ocurriendo hoy en el mundo de la ciencia, empezando por la que siempre nos ha servido de guía : ¿la Física ?. Y por lo que respecta al campo que más nos interesa, el de la Psicología, ¿qué profesional puede afirmar que no se ha encontrado nunca en su consulta, con un caso que no encaja dentro de ningún marco conceptual o teórico conocido? Nuestro compromiso como científicos y como terapeutas, está en aceptar el reto, investigando de forma lúcida, honrada y sensible, dejándonos guiar por un escepticismo abierto a lo transpersonal.
La psicología transpersonal es el título dado a una fuerza que emerge en el campo de la psicología por obra de un grupo de psicólogos y profesionales de otros campos, quienes se interesan en esas capacidades y potencialidades humanas últimas que no tienen lugar sistemático en una teoría positivista o conductista, en la teoría psicoanalítica clásica ni en la psicología humanista. Esta emergente psicología se ocupa específicamente del estudio empírico, y de la implementación responsable de los descubrimientos pertinentes, del devenir, de las metanecesidades del individuo y de la especie, los valores últimos, la conciencia unitiva. La experiencia mística, la autorrealización, la trascendencia del si-mismo, la conciencia cósmica, los fenómenos trascendentes y la máxima toma de conciencia sensorial, y conceptos, experiencias y actividades relacionadas con todo ello. En cuanto definición, esta fórmula ha de entenderse como sujeta a interpretaciones individuales o grupales optativas, sea en todo, sea en parte, con respecto a la aceptación de sus contenidos como esencialmente naturalistas, teístas, sobrenaturalistas o de cualquier otra designación clasificatoria. (Sutich, 1969 en Tart 1979).
Es importante advertir, que en ningún caso se trata de descartar lo personal ni de limitar el tipo de expansión de identidad y que tampoco se trata de ligarse a una filosofía o una visión de mundo particular. De este modo, las disciplinas transpersonales no excluyen ni invalidan el reino de lo personal sino que, por el contrario, los integra en el marco de un contexto mayor que reconoce tanto la importancia de las experiencias personales como de las transpersonales.
Nacimiento de la Psicología Transpersonal y el surgimiento de un nuevo paradigma
(III)
En síntesis, podemos decir que la Psicología Transpersonal consiste en el estudio psicológico de las experiencias transpersonales y sus correlatos, entendiendo estas experiencias como aquellas en las que la sensación de identidad - el self - se extiende más allá (trans) de la persona, abarcando aspectos de la humanidad, la vida, el psiquismo y el cosmos, que antes eran experimentados como ajenos. Además, se puede señalar que las experiencias transpersonales suelen ir acompañadas de cambios psicológicos dramáticos, duraderos y beneficiosos, ya que estas experiencias pueden proporcionar una sensación de sentido y objetivo a nuestra vida, pueden ayudarnos a superar crisis existenciales y despertar en nosotros una preocupación compasiva por la humanidad y el planeta. También evidencian la existencia de un amplio abanico de posibilidades humanas y nos sugieren que ciertas emociones, motivaciones, capacidades cognitivas y estados de conciencia pueden ser cultivados y refinados hasta grados mucho más elevados de lo ahora considerado normal. (Wilber, 1994).
Por otra parte, el foco central de la psicología transpersonal es el estudio de la conciencia y los estados no ordinarios de conciencia, que si bien es un fenómeno difícil de expresar o definir con exactitud a través de las palabras, ya que involucra una experiencia que va más allá de las categorías verbales y frecuentemente de las vivencias cotidianas, ésta se refiere a un modo de funcionamiento consiente que trasciende los límites de identidad individuales y/o del espacio y el tiempo, por lo tanto, la naturaleza última de la conciencia es intangible e inconcebible, se trata de un aspecto del Absoluto, no es personal ni mental, sino más bien transpersonal y transmental (Goldmann, 1994).
De esta manera un punto muy importante a recalcar es que las disciplinas transpersonales son disciplinas multiestado, es decir, que si bien la psicología convencional suelen ocuparse y centrar su atención en un determinado estado de conciencia (la vigilia cotidiana) y prestan una menor atención e importancia a los estados alterados de conciencia, las disciplinas multiestado valoran y prestan también atención a estados alterados de conciencia, tales como los sueños y la contemplación, en consecuencia , su visión de mundo deriva de una multiplicidad de estados de conciencia.
Nacimiento de la Psicología Transpersonal y el surgimiento de un nuevo paradigma (IV)
Uno de los autores que ha desarrollado con mayor profundidad los estudios de conciencia, ha sido Ken Wilber, el cual propone un modelo exprectal de la conciencia, formado por distintos niveles, que se caracterizan por poseer una sensación de identidad individual propia y fácilmente reconocible, que, partiendo de la identidad suprema de la conciencia cósmica va estrechándose progresivamente a través de una serie de gradaciones o bandas diferentes hasta terminar circunscrita a la sensación de identidad radicalmente limitada propia de la conciencia egoica.
Estos niveles son:
Nivel de la Mente: En este nivel nos identificamos con el universo, con la totalidad, es decir, somos el todo. Este nivel no es un estado anormal, ni tampoco un estado alterado de la conciencia sino más bien el único estado de conciencia real. Existen bandas transpersonales que van más allá de experiencias del ego donde la persona no es consciente de su identidad con la totalidad y en donde se producen las experiencias transpersonales, como por ejemplo experiencias de muerte y renacimiento, identificación con la consciencia de otras personas, grupos de individuos o toda la humanidad, e inclusive puede extenderse más allá de las fronteras humanas.
Nivel existencial: Es en este nivel donde queda trazada la línea divisoria entre el self y el otro, entre el organismo y el medio, el nivel en que se manifiesta el pensamiento racional y la voluntad personal, en donde el individuo se identifica exclusivamente con la totalidad del organismo psicofísico existente en el tiempo y en el espacio. En este nivel se encuentran las bandas biosociales (internalización de condicionamientos culturales, convencionalidades sociales, relaciones familiares, etc.), las cuales constituyen los límites superiores del nivel existencia que tiñen y moldean en profundidad la sensación básica de la existencia del organismo.
Nivel de ego: Para esta concepción, el "ego" es lo que en psicología se entiende como "estructura de personalidad" - o disfraz adaptativo a la realidad física de este mundo-, la construcción personal que nos sume en la ilusión de la separación, esencia del sufrimiento humano. El "ego" incluye tanto la experiencia de vida o condicionamiento, la transmisión genética de patrones actitudinales y conductuales de progenitores y ancestros y, según la teoría de la reencarnación, también los patrones correspondientes a existencias anteriores, en otros cuerpos y contextos (Celis, 1998). En este nivel, la persona no se halla identificada con el organismo psicosomático, sino que se identifica exclusivamente con una representación mental más o menos aproximada del organismo global, es decir, en este nivel el individuo se identifica con el ego, con una imagen de sí mismo y el organismo queda dividido en una psique y un cuerpo.
Nivel de la sombra (o de la persona): Nivel en que la persona se identifica con una imagen empobrecida e inexacta de uno mismo, ya que reduce más su identidad a solo parte del ego, relegando al mismo tiempo a la sombra, aquellas otras tendencias psíquicas que resultan dolorosas e indeseables. Este modelo es una descripción muy abreviada del espectro de la conciencia y como tal no constituye sino un reflejo parcial del flujo y la interacción existente entre las diversas bandas que lo componen.
Algunos autores relevantes en la Psicología Transpersonal
Entre los precursores de esta disciplina podemos considerar a:
William James, quién se interesó por el estudio de la voluntad libre, de lo cual extrajo dos conclusiones: una, que nuestras propias decisiones son creativas y la otra, que en ocasiones es necesario renunciar a nuestra voluntad. Reconoció la existencia de un self espiritual, más interno, subjetivo y dinámico que self material o social. Tuvo su propias experiencias místicas y con relación a ese self superior escribió : "Resulta evidente que el self superior es aquella parte de nuestro ser que es contigua o adyacente a un algo más de cualidad similar que puede actuar en el universo exterior, que es capaz de mantenerse en contacto con él y en cierto modo sujetarse a la tabla de salvación mientras el self inferior se hace pedazos y se hunde en el naufragio".
Le interesaban los aspectos prácticos de la experiencia religiosa y la forma en que actuaba en la vida diaria. (James, W. (1901) Las Variedades de la experiencia religiosa Ed. Orbis. Barcelona)
Además, William James, el padre de los psicólogos Norteamericanos, insistió una y otra vez en que «nuestra conciencia normal de vigilia no es más que un tipo especial de conciencia, en tanto que en derredor de ella, y separadas por la más tenue de las pantallas, se extienden formas de conciencia totalmente diferentes». Es como si nuestra percepción habitual de la realidad no fuera más que una isla insignificante, rodeada por un vasto océano de conciencia, insospechado y sin cartografiar, cuyas olas se estrellan continuamente contra los arrecifes que ha erigido a modo de barreras nuestra percepción cotidiana... hasta que, espontáneamente, las rompen e inundan esa isla con el conocimiento de un nuevo mundo de conciencia, tan vasto como inexplorado, pero intensamente real...."
Algunos autores relevantes en la Psicología Transpersonal (II)
Carl Gustav Jung , sus aportaciones a este campo son muchas, por sus estudios sobre los mitos, los sueños, los diversos sistemas simbólicos (Alquimia, Tarot, Astrología, I Ching), la idea de inconsciente colectivo, que él identifica con lo transpersonal, si bien no en el sentido que se le da actualmente a éste término, pues ahora, se entiende lo espiritual o transpersonal como algo que se sale del marco de lo psicológico y del inconsciente colectivo. Su idea de los Arquetipos es tal vez la contribución más relevante y sólida de Jung en éste campo, por ser uno de los principales conceptos de lo Transpersonal. Por arquetipo (1912) entiende "imágenes que reflejan modalidades universales de experiencia y de comportamiento humano", también las llamó imágenes primordiales, y sus características además de universales, siguen unas pautas profundas y autónomas.
Estos arquetipos emergen del inconsciente colectivo, donde se han ido acumulando como consecuencia de las experiencias vitales de todos nuestros antepasados a lo largo de nuestra herencia filogenética, quedando impresas en nuestro psiquismo y se manifiestan como pautas de conducta inherentes a todo ser humano, que pueden describirse simbólicamente como acciones de personajes mitológicos y situaciones que evocan sentimientos, imágenes y temas universales.
Roberto Assagioli, fue el primero en utilizar el término Transpersonal (1965) en el sentido actualmente aceptado. Fue el creador de la Psicosíntesis, siguiendo la línea marcada por Jung, pero ampliando sus conceptos, ya que diferenció el Inconsciente Superior (o Self Transpersonal) del Inconsciente Colectivo. De esta forma marcaba la diferencia entre los contenidos arcaicos y primitivos del Inconsciente Colectivo - cuyos arquetipos son prepersonales-, de los contenidos del Supraconsciente -cuyos arquetipos son transpersonales-.
Abraham Maslow
Fundó el Journal of Transpersonal Psychology en 1968, lanzando así la denominada Cuarta fuerza de la Psicología. A continuación, abordaré sus principales pensamientos.
El estado de conciencia cósmica ha sido experimentado a lo largo de los siglos por gran número de personas y ha recibido nombres muy diversos (satori, moksha, atma-bodhi, iluminación, revelación, rapto, renacimiento, experiencia cumbre y conciencia trascendente). Aunque los términos enumerados no sean precisamente sinónimos, todos ellos coinciden en que [la conciencia cósmica] es (1) el estado más elevado de conciencia, (2) una percepción transformadora de unión total con el infinito y (3) una experiencia que trasciende el tiempo y el espacio cotidianos, una experiencia atemporal que conlleva la unión eterna o ilimitada con toda la creación.
"La idea de que existe un único estado llamado indistintamente «conciencia unitiva del místico», «conciencia cósmica» o «trascendencia» me parece un serio error y una confusión clásica, que se adecua perfectamente a la visión uno-dos- tres-infinito de la espiritualidad." A pesar de que concuerdo con esto, debo decir que la conciencia cósmica, la Totalidad, etc. serían visiones de lo que se ha denominado "Dios" por todas las culturas de la humanidad. Por eso, se ve a este estado como "infinito" o final, ya que después de Dios no vendría nada.
La experiencia cumbre podría definirse como una experiencia mística o religiosa, una iluminación, una revelación, éxtasis, dicha y una intensa lucidez, una unificación con el cosmos. Estas experiencias producen intensos cambios en la forma de ver y de vivir la vida, ya que nos brindan conocimientos directos del alma, un "conocimiento del ser" que puede ser facilitado, contribuyendo al desarrollo psicoespiritual.
Estas experiencias de ampliación de la conciencia se caracterizan por la desaparición del ego, del tiempo y del espacio. Son vislumbres del alma que contribuyen al desarrollo psicoespiritual: prepersonal, personal y transpersonal. Por supuesto que estas experiencias son sumamente transformadoras y deben ser acompañadas por la presencia de un terapeuta, el cual facilita la experiencia que de no ser así lo más probable es que termine reprimida. Con el tiempo y práctica necesaria, es posible que la podamos evocar (experiencias meseta)y de esta manera provoquemos un cambio radical en nuestras vidas. Cabe aclarar que este estado no es un estado alterado de conciencia, este es el verdadero estado, ya que produce familiaridad, obviedad y cotidianeidad. Estas experiencias aparte de favorecer el autodesarrollo y la autoconciencia, son una clara oportunidad de cambio, ya que al aceptarse y expresarse el núcleo interno del self se actualiza las capacidades y potencialidades latentes. Este es el Ser auténtico.
Por supuesto que primero para trascender debemos autorrealizarnos, para concluir el proceso con una unión mística con la totalidad, un encuentro con la conciencia cósmica.
Abraham Maslow (II)
La autorrealización es un proceso de actualización de las potencialidades y no un estado final, es la autenticidad, la búsqueda y la expresión de los aproximadamente 14 valores b. De su privación resultarían las denominadas metapatologías. Por eso el consejero debe hacer que el cliente tome conciencia de esas necesidades en sí mismo. El camino hacia la autorrealización se puede describir mediante los siguientes pasos: vivenciar sin timidez, elegir opción del crecimiento y no del temor, escuchar voces del impulso, ser sinceros y responsabilizarnos, descubrir quién es uno, los límites y potencialidades de uno.
Pero la jerarquía de necesidades básicas (necesidades de deficiencia) predomina sobre las metanecesidades (motivaciones de crecimiento), ya que las ultimas son menos urgentes, aunque ambas estén integradas en una misma esfera. Una esfera en la cual la vida inferior predomina sobre la superior. Por lo tanto, "la espiritualidad constituye la consecuencia sumamente probable de un materialismo satisfecho". Por eso, no debemos luchar contra el materialismo, ya que, como manifestó M. Harris con su Materialismo cultural, existen condiciones materiales de existencia que motorizan el cambio, y organizan la sociedad y los valores.
Por otra parte, la satisfacción de las metanecesidades constituiría un metaplacer en el cual la línea entre placer y deber no existiría (metahedonismo), sería un supremo bien de los demás. Por lo tanto, los valores-b tendrían su consecuencia en hechos-b o hechos de valor, los cuales favorecerían el desarrollo de la máxima personalidad. El hecho y el valor se fusionan produciendo la visión perfecta de la realidad, o sea, la devoción a los hechos. Esto se debe a que se ha introyectado el cosmos como parte definitoria del yo, lo cual podría explicar el origen de las experiencias cumbre o los estados de meditación profunda e iluminación como el Samadhi. A medida que se integra el yo a los valores se producen estados de iluminación, serenidad, deber, responsabilidad y devoción, y poco a poco se va perdiendo el estado de exigencia e indignidad que nos producen los valores. Estas emociones fuertes se deben a que los valores son diferentes de nuestras actitudes hacia ellos.
Además, los valores b piden ser expresados en conductas, como un deber apremiante y placentero, debido a que de alguna manera nos impulsan hacia el vivir bien, hacia la vida unitiva o meta vida. Y la falta de cumplimiento de esto podría producir una culpa intrínseca en nuestra conciencia intrínseca que se encuentra más allá del superyó, debido a que estos valores intrínsecos exigen
adoración, celebración y sacrificio.
También, Maslow afirma algo que hace unos años he leído y se ha comprobado científicamente. Maslow dice que los valores intrínsecos (valores B) tienen una base biológica, lo cual me parece totalmente cierto ya que parece ser que se ha descubierto una zona del cerebro que nos impulsa a creer en lo sobrenatural y en aspectos metafísicos como la creencia en Dios. Por supuesto que esto no significa que Dios no exista, sino que nuestro cuerpo nos impulsa hacia su creencia. Podría especular que este factor biológico ha jugado un papel decisivo en la historia de la evolución humana.
Stanislav Grof
Stanislav Grof, uno de los autores más importantes en el terreno de la Psicoterapia Transpersonal. Empezó como Psiquiatra y Psicoanalista en 1956, investigando sobre alucinógenos con LSD, para buscar una forma de acercamiento y comprensión de los mecanismos de la esquizofrenia. El resultado fue totalmente inesperado, ya que nada tuvieron que ver con la esquizofrenia -que implica aislamiento con respecto al mundo- sino que logró todo lo contrario -mayor apertura al mundo y mayor relación con los problemas internos-.
Esto le llevó en el campo de las experiencias transpersonales, a uno de sus descubrimientos más importantes que fue el de las Matrices Perinatales, en las que describe la transcendencia del marco de la realidad, del espacio y del tiempo, que nos brinda una visión inestimable de los distintos estadios del proceso de nacimiento y las huellas que imprime en el psiquismo de los seres humanos, así como de la psicopatología, destacando del potencial terapéutico de la dimensión religiosa y espiritual. (S. Grof. 1985. Psicología Transpersonal. Ed. Kairos. Barcelona).
Posteriormente desarrolló la técnica de la Respiración Holotrópica, que permite alcanzar esas mismas experiencias prescindiendo de los inconvenientes del uso de los psicotrópicos.
"Las experiencias transpersonales implican una expansión o una ampliación de la conciencia mas allá de las fronteras habituales del ego, y más allá de las limitaciones del tiempo y/o del espacio." (S. Grof)
La conciencia transpersonal según S. Grof es infinita y trasciende los límites del tiempo y el espacio, límites universales que en realidad son límites de nuestra mente. La conciencia sería transpersonal porque sería independiente de nosotros, siendo una propiedad del universo trascendería el cerebro y nuestros sentidos físicos, pero si mediatizado por estos en la experiencia cotidiana. Por lo tanto, la conciencia de uno esta conectada a la de los demás.
Stanislav Grof (II)
Stanislav Grof dijo: "Si queremos comprender el reino de lo transpersonal debemos concebir la conciencia de una manera completamente nueva. Sólo entonces podremos atisbar más allá de la creencia de que la conciencia es un producto del cerebro humano, que se halla confinada en el interior de la estructura ósea de nuestro cráneo y que, en consecuencia, es el fruto de nuestra vida individual. En la medida en que aceptemos la noción de lo transpersonal podremos empezar a considerar que la conciencia también existe fuera, que es independiente de nosotros y que no se halla intrínsecamente ligada a la materia. Contrariamente a lo que parece mostrarnos la experiencia cotidiana, la conciencia es independiente de nuestros sentidos físicos, aunque se halle, no obstante, mediatizada por ellos en nuestra percepción cotidiana de la vida."
"Por más que lo intentemos somos incapaces de liberarnos de los prejuicios impuestos por la cultura y por lo que suponemos que es el sentido común. No obstante, para sostener estas ilusiones debemos seguir ignorando el amplio cuerpo de observaciones y datos que nos proporciona la moderna investigación sobre la conciencia y otras disciplinas científicas que parecen confirmar la evidencia de que el universo y el psiquismo humano carecen de límites. Cada uno de nosotros está conectado y, al mismo tiempo, es una expresión de la totalidad de la existencia."
"No hace más de veinte años que la conciencia transpersonal se ha convertido en objeto de la investigación científica rigurosa. Antes de esa fecha las experiencias transpersonales sólo tenían sentido dentro del marco de lo espiritual, lo místico, lo religioso, lo mágico y lo paranormal, un dominio, por tanto, privativo de los sacerdotes y los místicos y carente de todo interés para los científicos". En la actualidad, la física moderna ha ayudado a comprender mejor a las filosofías milenarias y dándole un mayor prestigio a la psicología transpersonal. Por eso, se puede decir "paradigma transpersonal", porque la comunidad científica poco a poco comienza a identificarse con lo transpersonal.
Lo transpersonal implica una ampliación de la conciencia que trasciende las fronteras corporales y mentales, englobando todo el espectro de la existencia. Esto se debe a que es una ilusión mental la diferencia entre nosotros y el universo. Y como he dicho anteriormente, la física moderna (ej. Einstein) parece estar de acuerdo en este sentido con las culturas orientales. Por lo tanto, la expansión de la conciencia desdibujaría la ilusión de la separatividad entre los humanos y el medio, y nos conectaría con la unidad o la totalidad. En este sentido, podríamos afirmar que la psicología transpersonal es una disciplina que se adecua perfectamente a los modernos descubrimientos científicos.
Por lo tanto, como dijo Rupert Sheldrake, el cerebro no sería el productor de conciencia como siempre se dijo, sino un receptor de conciencia.
Ken Wilber
Ken Wilber, en 1977 en un afán de reconciliar lo psicológico con lo espiritual surge este psicólogo, autor de una serie de libros sobre misticismo, psicología, desarrollo histórico del mundo, religión y física, plantea de forma muy esclarecedora sus mapas de los distintos niveles de la conciencia y su evolución, desde una perspectiva transpersonal, así como las psicoterapias que resultan más convenientes para aplicar en cada nivel. En su libro El proyecto Atman (1980) plantea el marco conceptual y teórico de la Psicología Transpersonal. Dada la importancia del autor, repasaremos sus principales ideas.
La filosofía perenne de Wilber se ha encargado de estudiar las diferencias entre los distintos niveles que posee la conciencia humana. Observando los diferentes límites entre estas y las diferentes causas de estos límites o demarcaciones de la identidad que nos separan del verdadero ser, la conciencia pura y unitiva (la conciencia de unidad).
Según Wilber, la conciencia es un espectro en el cual existen diferentes niveles de identidad a los que uno puede acceder. El nivel básico es el Universo o Todo (conciencia de unidad), en el cual el yo es igual a la totalidad de la creación. El siguiente nivel es el transpersonal, el cual son procesos que se dan en la persona, pero de origen supraindividual o colectivo, ya que se encuentra entre el nivel de la unidad de conciencia y el nivel del organismo total. El nivel de organismo total es la unión de la mente con el cuerpo, rompiendo de esta manera con el paradigma cartesiano, pero sigue siendo imperfecto, ya que el organismo total ve al medio como su enemigo. El nivel de la mente o ego, es el nivel en el cual la mente no reconoce al organismo como parte de su identidad. Pero todavía existe un último nivel, ya que también dentro de la misma mente se pueden trazar líneas demarcatorias entre lo que es uno y lo que no es uno, reprimiendo aspectos de la personalidad que no son entendidos o aceptados (sombra) que lo único que logran es achicar la identidad o el yo aún más. Convirtiendo de esta manera al ego en una simple mascara, una imagen falsa de si mismo.
Ken Wilber (II)
Según Wilber, la conciencia de unidad es la comprensión de la realidad sin demarcaciones, sin fronteras. Es el estado natural de la conciencia. Es una realidad diferente de las formas y de las ideas, ya que estos suponen límites. Como no hay demarcaciones, no hay muerte y nacimiento, no hay bien ni mal, no hay objeto y sujeto, porque se desvanece la identidad, o sea, la ilusoria separación entre lo que somos y no somos (demarcación primaria). No existe el yo separado, es una ilusión, si existe una identidad suprema, el Todo. Nuestro verdadero ser es idéntico a la Energía fundamental de la cual son manifestaciones todas las cosas del Universo. El descubrimiento del mundo real, de lo que carece de fronteras, es la conciencia de unidad, el eterno presente. Y esta experiencia se produciría ante el desplazamiento de la ilusoria demarcación primaria, la diferencia entre hombre y medio. Estos estados de iluminación se pueden producir mediante la búsqueda de esta demarcación y no destruyéndola, porque esta simplemente no existe.
Si observamos cuidadosamente la sensación del «yo interior» y del «mundo exterior», descubriremos que estas dos sensaciones son realmente uno y el mismo sentimiento. Nuestro problema consiste en que tenemos tres expresiones -«quien ve», «el acto de ver» y «lo visto»- para una única actividad, la experiencia de ver, tres factores donde en realidad no hay más que uno.
La conciencia de unidad es el eterno presente porque es intemporal. El tiempo es una ilusión producida por una demarcación simbólica que nos impide llegar a Dios, al Todo, a la conciencia de unidad. No existe ni el pasado ni el futuro, existe un eterno presente. Y esto es precisamente otra demarcación de la identidad: la distinción entre pasado y futuro, ya que limitan a la identidad haciéndola vivir en un presente pasajero.
Y las fronteras desaparecen cuando nos percibimos que los recuerdos y nuestras expectativas son actividades presentes. Por eso no hay que destruir el tiempo, sino buscarlo, y cuando no lo hallemos nos daremos cuenta que es una ilusión. Por eso es que Wilber dice que el presente es un momento sin límites espaciales o temporales y por eso los místicos abrazan al tiempo en su totalidad.
Entonces, la conciencia de la unidad es el ahora eterno. Uno no tiene experiencias presentes, uno es las experiencias presentes. No hay delante de uno ni detrás. Y uno no tiene donde quedarse, a no ser en el presente intemporal, en la eternidad.
Campo de acción de la Psicología Transpersonal
A partir de 1969 y en torno al Journal of Transpersonal Psychology se forma la Association for Transpersonal Psychology en Estados Unidos que aglutina estudiosos y practicantes del tema, además de Maslow, S. Grof, y Wilber, V. Frankl, Ch. Tart, F. Vaughan, G. Allport (Ram Dass), H. Smith y muchos más.
La Association for Transpersonal Psychology a través del Journal of Transpersonal Psychology que comenzó a aparecer en 1969, centra su interés en los siguientes puntos:
Psicología y psicoterapia
Investigación sobre estados de consciencia
Adicción y rehabilitación
Muerte y experiencias cercanas a la muerte
Publicación de investigaciones teóricas y prácticas
Trabajos empíricos
Estudio sobre procesos, valores y estados transpersonales
Las metanecesidades
Experiencias cumbre
El Ser, la esencia, la transcendencia, etc..
Teoría y prácticas de la meditación
La cooperación transpersonal
En definitiva, y así se entiende lo transpersonal, es una indagación sobre la naturaleza esencial del Ser.
Uno de los aspectos fundamentales y donde esta rama de la Psicología está profundizando es el campo de las Emergencias Psico Espirituales, entendidas como crisis de transformación personal, que se presentan de forma espontánea, cuyo desencadenante suele ser un trauma físico o psicológico y se pueden manifestar de distintas formas.
Experiencias transpersonales
Grof descubrió un amplio abanico de experiencias transpersonales y, en uno de sus libros más prácticos, nos ofrece una lista muy completa de ellos:
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