Constituyen una leyenda medieval del siglo XII en la que aparecen dos hermanos (un niño y una niña) de piel verde en el pueblo de Woolpit (Suffolk, Inglaterra) durante el reinado de Esteban (1135-1154). Los cronistas medievales William de Newburgh (ca. 1189) y Ralph de Coggeshall (ca. 1220) narran que los niños emergieron de un foso (de lobo) y se negaron a comer hasta aceptar habas, recobraron luego el color normal y el niño murió pronto.
Desde entonces, historiadores y estudiosos han propuesto explicaciones muy variadas (mitológicas, migratorias, médicas). Nuestro informe revisa las fuentes primarias latinas (con traducciones y enlaces), la bibliografía moderna en inglés y español, así como las teorías existentes (leyenda feérica, inmigración flamenca, enfermedades como clorosis o porfiria, albinismo, hipermetabolismo fotosintético, engaño, etc.), evaluando a favor y en contra.
También abordamos el examen lingüístico del término viridis (“verde”) usado en los textos, y presentamos la difusión del relato en cronología y mapa, junto a tablas comparativas de variantes. Concluimos señalando vacíos y preguntas para investigaciones futuras.
Contexto Histórico y Fuentes primarias medievales
Los relatos más antiguos provienen de crónicas inglesas. William de Newburgh (canon de Yorkshire) incluye la historia en su Historia rerum Anglicarum (~1189), y Ralph de Coggeshall (abad de Essex) en su Chronicon Anglicanum (~1220). Ambas versiones coinciden en que, durante la cosecha, un campesino encontró a dos niños misteriosos junto al hoyo de un lobo. Eran hermanos, con aspecto humano normal, pero piel completamente verde, y vestían ropas extrañas.
Los vecinos los llevaron ante un caballero local (Sir Richard de Calne); inicialmente los niños se lamentaban, rehusaban la comida y lloraban, hasta que finalmente aceptaron unas habas crudas, las devoraron con entusiasmo, y poco a poco recuperaron fuerzas. Con el tiempo, perdieron el color verde: en Coggeshall leemos que la niña “gradatim prasinum colorem penitus amisit” (perdió por completo su color prasino, esmeralda) y adquirió un tono sangriento normal. Desgraciadamente el niño era más débil y “moritur” (murió) poco después.
En Woolpit (Suffolk) la leyenda permanece en un cartel del pueblo que muestra a los niños verdes junto a un lobo y un campanario. En él se recuerda el evento prodigioso narrado por los cronistas medievales. La cronología precisa es incierta: Newburgh lo sitúa bajo Esteban (1135–1154).
Los niños explicaron su origen: decían venir de una «Tierra de San Martín» donde “todo era verde” y “el sol no se veía”. (En latín medieval: “omnes habitatores […] viridi tingerentur, et quod nullum solem cernebant”; en otra fuente adaptada: “domum sub terra esse et omnes incolas viridi colore esse”). Según las crónicas, la niña fue bautizada, sirvió varios años al caballero de Calne y finalmente se casó en King’s Lynn, mientras Newburgh la vio viva aún en su época.
Traducción de extractos claves y enlaces
• William de Newburgh, Historia rerum Anglicarum (ed. H. C. Hamilton 1856): “Apperuerunt duo puer et puella fratres, coloris cutis viridis” (los niños tenían la piel verde). En traducción escolar latín–inglés se lee: “los niños eran de forma similar a los demás hombres, pero diferentes en el color; la piel de los niños tenía color verde”.
• Ralph de Coggeshall, Chronicon Anglicanum (ed. Stevenson 1875): “…inventus est puer cum sorore sua… sed in colore cutis ab omnibus mortalibus discrepabant. Nam tota superficies cutis eorum viridi colore tingebatur…”, es decir, “su piel era de color verde por completo”. Más tarde: “…illam prasinum colorem penitus amisit”. Coggeshall está disponible en edición de Stevenson (descarga: Internet Archive). Para Newburgh (lat. original en Historia Anglicana), una fuente escolar recoge: “incolas viridi colore esse” (editar la “tierra subterránea donde todos los habitantes son verdes”). Las versiones originales pueden consultarse en ediciones críticas o manuscritos digitalizados (p. ej. Hamilton 1856).
Historiografía moderna y estudios folclóricos.
La leyenda atrajo la atención de historiadores y folcloristas. En inglés destacan J. Clark, D. Brewer, J. Cohen, P. Harris, B. Haughton, etc. (en español no hay análisis específicos recientes, solo menciones generales en estudios de mitos medievales).
Maija Birenbaum (2024) resume que Clark (2024) realiza un estudio exhaustivo rechazando ideas comunes: (1) que “la piel verde aparece habitualmente en cuentos populares” y (2) que podemos aplicar diagnósticos médicos modernos al relato.
Otros estudiosos notan que la historia se incluyó en contextos literarios. Por ejemplo, Clark y Cohen interpretan la inclusión de ambos relatos (Newburgh y Coggeshall) como inserciones con mensajes: parodia de relatos fantásticos o advertencia contra el «Otro» desconocido. Jeffrey Jerome Cohen (2001) ve el episodio como alegoría de las diferencias raciales entre invasores normandos y pobladores británicos, donde la niña verde representaría la tierra británica conquistada. Catherine Clarke (2010) señala que William de Newburgh, lejos de adornar la historia con fantasía gratuita, la integra en su narrativa para dramatizar “la experiencia normal perturbada por algo que la razón no alcanza”.
En el ámbito hispano no hay monografías formales, pero artículos de folclore mencionan la historia al tratar leyendas de mundos subterráneos o niños prodigiosos. En resumen, la historiografía moderna concede atención al simbolismo del relato y su contexto político (la Anarquía) más que a tomar los detalles literalmente, aunque no hay consenso absoluto; algunos estudios (Brewer 1989) ofrecen explicaciones pragmáticas populares, mientras que otros (Clark 2024, Cohen 2001) insisten en analizar el relato en clave literaria y social.
Teorías explicativas: pros y contras
A lo largo del tiempo se han propuesto varias teorías para explicar a los niños verdes. A continuación resumimos las principales:
• Folclore / Mundos Subterráneos: Interpretan la historia como cuento de hadas o mito de los Otros. Los niños provendrían de un mundo subterráneo o feérico («Tierra de San Martín»), una alegoría de “otra realidad”. A favor: encaja con narrativas mitológicas medievales (cuevas mágicas, seres verdes). En contra: no hay otros casos conocidos de niños verdes reales; el relato tiene contexto histórico explícito (campesinos reales, síntomas alimenticios) que sugiere un origen más terreno. Clark y Cohen advierten que los cronistas no pretendían relatar un mito literal, sino hacer alusión a diferencias sociales o creencias populares.
• Niños extranjeros / Inmigrantes: Muchos estudiosos (e.g. Harris) han sugerido que eran niños de familias flamencas inmigrantes o refugiados (p.ej. de Fornham St Martin, pueblo cercano) que quedaron huérfanos tras una matanza de flamencos en la época de Esteban o Enrique II. El “St. Martin’s Land” se equipara con Fornham St Martin; el dialécto extraño sería un viejo neerlandés. A favor: los flamencos estaban en Suffolk en el siglo XII y sufrieron persecuciones; el tinte verde podría ser anemia por desnutrición crónica (clorosis). En contra: como observa Clark, si el abate Richard de Calne era culto, habría reconocido su dialecto flamenco. Además, no es verosímil que dos hermanos sobrevivieran tanto aislados, y el matiz verde es muy inusual (Madej indica que sin vacunación nadie se veía verde).
• Clorosis / Anemia ferropénica: La hipótesis médica clásica es que sufrían clorosis (anemia por déficit de hierro), entonces llamada “enfermedad verde” porque provocaba piel pálida-verdosa. Puntos a favor: mejora con dieta rica en hierro, lo que coincide con que al comer habas y pan las niñas recobran color. Puntos en contra: los médicos señalan que en el siglo XII no existía aún ese diagnóstico (se reconoció en el XVI); además, si fuese común, habría muchos “verdes” más pobladores, pero los cronistas destacan lo insólito del color. Brewer propone que unos niños hambrientos y errantes que comen solamente habas (ricas en hierro) podrían presentar leve tonalidad verdosa, pero esto no explicaría completamente la historia mítica ni el momento en que “entienden” su tierra (subterránea vs. Flandes).
• Otras enfermedades: Se han sugerido la porfiria (trastorno genético que oscurece la piel o orina), ictiosis (piel escamosa) y metahemoglobinemia (característica “piel azul o cianótica”). Sin embargo, ninguna encaja bien: la porfiria da tinte púrpura, no verde; la ictiosis produce piel seca, pero no pigmentación verde; la metahemoglobinemia, conocida en los “hijos del pantano” de Kentucky, causa color azulado o marrón, no verde brillante. El albinismo (piel pálida) es completamente opuesto. Por tanto, desde la evidencia disponible, no hay pruebas sólidas a favor de una enfermedad específica como explicación única. Clark advierte que intentar diagnosticar condiciones médicas basándose en estos relatos medievales resulta infundado.
• Comunidades aisladas: Otra hipótesis folclórica señala a una tribu celta oculta o sociedad subterránea (e.g. “cristianos secundarios”, oculte witch-cults) que habría mantenido población enclavada en cavernas. Esto explicaría la “Tierra de San Martín” y el idioma extraño (un derivado local). Sin embargo, no existe evidencia histórica de tal población; más bien parece un recurso narrativo.
• Fraude o mito literario: Algunos autores modernos piensan que podría tratarse de una invención o exageración de los cronistas. A favor: la historia tiene elementos fantásticos (infancia verde, mundo sin sol); a favor: se incorpora a crónicas con fines simbólicos. En contra: ambos cronistas sostienen haber oído el relato de testigos (el obispo de Lynn, Sir Richard). También existe coincidencia en detalles básicos (color verde, solo comen habas, son hermanos). No se han hallado indicios concretos de fraude más allá del escepticismo tardío (p.ej., William Camden en 1586 calificó el cuento de engaño popular).
En conclusión, no hay consenso único. Las explicaciones de base folklórica o social (territorio fabuloso, conflictos normando-sajones) son tan populares como las interpretaciones médicas o migratorias, pero cada teoría enfrenta objeciones.
Por ejemplo, la idea de refugiados flamencos puede explicar el contexto histórico, pero no el color “verde” inusual; la idea de clorosis encaja con algunos detalles dietéticos, pero no con el folklore de la “tierra de San Martín”.
El análisis crítico actual (p.ej. Clark 2024) advierte que muchas conclusiones modernas sobre condiciones médicas carecen de apoyo en las fuentes.
Análisis lingüístico del color “verde”
El término latino usado para describir la piel es “viridis”, frecuentemente traducido como “verde”.
En el caso de Coggeshall leemos “viridi colore” (color verde); Newburgh usa “viridem colorem”. Además, Coggeshall emplea el adjetivo “prasinus” (de prá x en griego, verde brillante) para enfatizar el tono intenso. Un comentarista lingüístico observa que ambos textos originales emplean “viridis” (y uno “prasinus”), lo que apunta a una coloración literal, no metafórica.
En latín medieval viridis puede significar “joven” o “fresco”, pero aquí claramente designa color (la piel era verde como prado). Las traducciones modernas al español usan consistentemente “verde” para viridis o prasinus, a veces añadiendo adjetivos (“verde esmeralda”, “verde musgo”) para captar el matiz.
Ninguna fuente sugiere que “verde” signifique otra cosa en contexto. Es importante notar que el término clorosis (del griego chlorós “verde”) no aparece en los textos medievales; es una interpretación posterior (siglo XVII) basada en la tonalidad observada.
Cronología y mapa de difusión del relato
La leyenda circuló ampliamente desde su origen medieval. En la siguiente tabla y diagrama Mermaid se muestra una cronología resumida de sucesos relevantes, desde las crónicas originales hasta reinterpretaciones modernas:
Mapa de difusión: La historia se originó en Suffolk, Inglaterra. Woolpit está entre Bury St Edmunds y Stowmarket. El relato se difundió por Europa merced a las crónicas y, siglos después, con impresiones y traducciones (por ejemplo, en The Fairy Mythology de Keightley, 1840). La teoría flamenca sitúa el origen en Flandes (Blois) y Fornham St Martin, lo cual refleja el alcance geográfico especulado del relato. Explorando mapas históricos, Woolpit aparece como un simple pueblo agrícola del este de Inglaterra; ningún enclave real de “niños verdes” existe más allá de la tradición local.
Conclusiones y lagunas
En conjunto, la fuente medieval es limitada pero consistente: dos crónicas descreíbles pero detalladas. Los estudios modernos concuerdan en que el relato conserva elementos reales (campesinos, encuentro) combinados con simbolismo folclórico. No existe hoy evidencia concluyente que determine un origen único. Las hipótesis médicas quedan débiles ante la falta de información clínica, y las interpretaciones culturales siguen siendo especulativas.
Entre las lagunas de investigación figuran: análisis comparativo sistemático de manuscritos (existen variaciones menores en manuscritos posteriores), estudios interdisciplinarios sobre dietas medievales que expliquen cambios de color, y la búsqueda de testimonios locales o paralelos en otras tradiciones que arrojen luz sobre “San Martín”.
Preguntas para el futuro incluyen: ¿podrían hallazgos arqueológicos en Woolpit (restos de un campamento) corroborar alguna versión? ¿Hay narraciones periféricas (por ejemplo en tradiciones folklóricas celtas) que conecten con la idea de un mundo subterráneo con luz tenue?
Responderlas requeriría investigación de campo, análisis filológico más profundo, y quizás estudios clínicos sobre hipoclorosis en sociedades preindustriales.
