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domingo, mayo 17, 2026

Eneagrama de la Personalidad

Definición, historia y fundamentos
El eneagrama de la personalidad es un modelo de tipología que clasifica la conducta humana en nueve «eneatipos» interconectados. Aunque se presenta como herramienta de autoconocimiento y desarrollo personal, carece de validación científica y es considerado por expertos como un sistema pseudocientífico. Según las fuentes, el eneagrama surgió en el siglo XX en escuelas esotéricas (por ejemplo Gurdjieff e Ichazo) y fue articulado psicológicamente por Claudio Naranjo en los años 1970.
A pesar de su popularidad en ámbitos espirituales, de recursos humanos y de coaching, no cuenta con evidencia empírica sólida y adolece de problemas metodológicos (por el efecto Forer, vagas definiciones, resultados poco replicables). El modelo define tres centros (instintivo, emocional, mental) y conceptos como alas (tipos adyacentes), flechas de integración/desintegración, niveles de desarrollo (sano/normal/insano) y subtipos (instintuales).
A continuación se explica cada aspecto clave del eneagrama y se describen con detalle los nueve eneatipos, comparándolos en una tabla. Se incluye además un test de ejemplo para identificar el eneatipo predominante y recursos para profundizar.
Definición e historia del eneagrama
El eneagrama de la personalidad es una propuesta tipológica de origen místico que postula nueve «arquetipos» básicos de conducta. Cada eneatipo representa un conjunto típico de pensamientos, emociones y comportamientos. Históricamente, la figura geométrica del eneagrama proviene de la enseñanza de G.I.
Gurdjieff en el siglo XX, quien la usó en contextos espirituales. El psicólogo Oscar Ichazo desarrolló en los años 1960 su propio sistema de eneagrama (Arica School), identificando nueve pasiones o «ego-categorías». Claudio Naranjo (psiquiatra chileno) popularizó el modelo en Occidente en los 1970, dándole forma psicológica en su libro Carácter y neurosis. Posteriormente, autores como Don Riso y Russ Hudson difundieron el modelo con enfoques más centrados en el crecimiento personal. Sin embargo, no existe evidencia arqueológica ni textual que respalde orígenes antiguos del eneagrama; sus reclamaciones históricas (p.ej. Egipto o sufismo) no se han comprobado. En suma, el eneagrama combina influencias esotéricas (Gurdjieff, sufismo, cristianismo esotérico) con aportes psicológicos modernos (Ichazo, Naranjo), pero hoy se considera un inventario de rasgos más que un descubrimiento científico.
Tradiciones y escuelas
El eneagrama ha dado lugar a diferentes corrientes:
• Enfoque espiritual: Muchos autores lo abordan como camino de autoconocimiento o iluminación. Gurdjieff lo enseñó como herramienta mística; grupos sufíes y algunas corrientes cristianas esotéricas lo han incorporado. Enseñanzas del eneagrama se ofrecen en retiros, meditaciones y prácticas contemplativas, orientando la transformación personal.
• Enfoque psicológico: Claudio Naranjo lo adaptó a la psicoterapia (gestáltica, humanista), describiendo pasiones, fijaciones y subtipos instintivos. Algunas corrientes de psicología humanista y transpersonal lo utilizan en terapia y coaching para explorar patrones emocionales. Sin embargo, no forma parte de la psicología académica estándar; la mayoría de los psicólogos lo considera pseudociencia debido a la falta de validación empírica.
• Enfoque comercial: En las últimas décadas surgieron numerosas empresas, cursos, libros y tests basados en el eneagrama. Se promociona como herramienta de gestión, liderazgo o coaching (p.ej. en recursos humanos o marketing). Sitios web y apps ofrecen tests pagados; hay talleres, conferencias y certificaciones de eneagrama. Este aspecto comercial amplió su difusión, pero también lo expuso a críticas por trivializar la complejidad humana.
Debates y críticas
Las principales críticas al eneagrama incluyen su base metodológica débil y resultados poco consistentes con la investigación científica. Expertos señalan que las descripciones de los eneatipos son muy generales, permitiendo al lector autopercepcionarlas (efecto Forer).
Las «pruebas» de fiabilidad o validez del eneagrama son escasas y con diseño cuestionable. Asociaciones de psicología advierten contra su uso para tomar decisiones importantes, pues carece de respaldo empírico. Por ejemplo, la APETP (Asociación de Psicoterapias No Reglementadas) lo considera equivalente a un horóscopo moderno, “atractivo pero inexistente” científicamente.
En la Gestalt se ha criticado su origen arbitrario (“fijar 9 tipos ha sido mera tradición”) y el riesgo de encasillar personas. En contraste, defensores argumentan que el eneagrama identifica tendencias inconscientes útiles para terapia. En la práctica, sus promotores recomiendan usarlo como orientación general, no como diagnóstico definitivo. En síntesis, el eneagrama genera debate: mientras algunos aprecian sus insights psicológicos, otros alertan que no sustituye modelos científicos de personalidad.
Fundamentos teóricos del eneagrama
El eneagrama combina varios conceptos teóricos:
• Centros o tríadas: Los nueve tipos se agrupan en tres centros de inteligencia (emocionalidad dominante): Instintivo/Visceral (tipos 8, 9, 1), Emocional (2, 3, 4) y Mental/Racional (5, 6, 7). Cada triada responde a un «cabreo» particular: instinto/reacción, sentimientos o análisis. Conocer el centro de un tipo ayuda a entender su foco atencional principal.
• Alas: Cada eneatipo puede estar influenciado por uno o ambos tipos vecinos (sus «alas»). Por ejemplo, un 3 (Triunfador) puede tener ala 2 (Ayudador) o ala 4 (Individualista). La idea es que el núcleo del eneatipo se matiza con características del ala. Aunque popular, esta noción de alas no cuenta con robusta evidencia empírica.
• Flechas (integración/desintegración): Los diagramas de eneagrama muestran flechas de conexión entre tipos. En situaciones de estrés, una persona puede “desintegrarse” desarrollando rasgos negativos del tipo apuntado; en momentos de crecimiento, “integra” virtudes del tipo conectado. Por ejemplo, se dice que el 8 en estrés puede comportarse como un 5 (aislándose), y en seguridad como un 2 (volviéndose solidario). Este concepto indica tendencias dinámicas entre tipos. Como explica un autor, cuando alguien se frustra “deja temporalmente su estrategia básica y se instala en el eneatipo de desintegración para compensar”.
• Niveles de desarrollo: Don Riso identificó que cada tipo puede manifestarse de forma más sana, media o desintegrada. Aunque distingue nueve niveles de salud (del 1 al 9), simplifica en tres rangos: Integrado (comportamientos positivos y creativos), Neutro/Normal y Desintegrado (pasiones negativas intensas). Por ejemplo, un 1 integrado es paciente y equilibrado; uno desintegrado se vuelve crítico extremo. Estos niveles ayudan a evaluar la evolución personal.
• Subtipos o instintos: Claudio Naranjo propuso tres subtipos para cada eneatipo, basados en los tres instintos básicos: Conservación, Social y Sexual/Uno a Uno. Combinando 9 eneatipos × 3 instintos resultan 27 subtipos. Cada subtipo enfatiza cómo actúa el eneatipo (por ejemplo, un 6 social busca grupo seguro, un 6 conservación busca recursos prácticos). Este agregado añade riqueza al sistema, pero también complejidad.
Los 9 eneatipos (9 tendencias básicas)
Eneatipo 1 – «El Reformador» (Perfeccionista)
• Descripción general: Son personas éticas y perfeccionistas, con fuerte sentido del deber. Dan importancia al control y la corrección moral. Parecen racionales y objetivos, pero sienten gran presión interna por sus ideales. Buscan constantemente mejorar, tanto en sí mismos como en los demás.
• Motivación básica: Lograr la perfección moral y ser «bueno» o correcto. Quieren merecer amor a través de la rectitud.
• Miedo fundamental/Obsesión: Teme ser considerado malo, defectuoso o corrupto. Su fijación es la hipercrítica hacia fallos propios y ajenos.
• Deseo básico: Que otros les vean como personas buenas, virtuosas e íntegras.
• Rasgos cognitivos/emocionales: Tienden a reprimir emociones fuertes, especialmente la ira. Internamente acumulan tensión y a veces pueden “explotar” brevemente. Viven pensando que hacer lo correcto les traerá aprobación. Su voz interior suele ser exigente.
• Comportamientos típicos: Son organizados, autoexigentes y responsables. Enfatizan el orden y la eficiencia. Corrigen a otros con frecuencia, insistiendo en normas y valores «objetivos». En salud moderada muestran autodisciplina; en salud baja exageran el perfeccionismo y la intolerancia.
• Fortalezas (virtudes): Integridad, fiabilidad, sentido de justicia, alta ética. Pueden ser excelentes organizadores y modelos de rectitud. En su mejor versión, son realistas y creativos en su impulso perfeccionista.
• Sombras (pasiones): Ira reprimida (resentimiento), autoexigencia extrema, juzgar duramente. Su pasión inconsciente es la “ira” hacia la imperfección. Cuando está desintegrado, puede volverse crítico, terco y resentido.
• Relaciones y comunicación: Suelen ser formales y controlados. Valoran la honestidad y esperan que los demás se comporten según reglas éticas. En la comunicación pueden parecer fríos o exigentes; necesitan aprender a expresar sus sentimientos de modo saludable.
• Trabajo y liderazgo: Como líderes, buscan la excelencia y el orden. Son buenos supervisores con alta capacidad de organización. Les cuesta delegar, pues desconfían de la calidad ajena. En equipos aportan estructura y calidad.
• Crecimiento y recomendaciones: Deben practicar la aceptación de la imperfección (propia y ajena) y relajarse. El aprendizaje clave es permitir la espontaneidad y conectarse con sus emociones (ej. rabia canalizada). En terapia pueden aprender a expresarse sin culpa y reconocer valores positivos propios.
• Ejemplos famosos: Se asocia el eneatipo 1 con figuras históricas como Mahatma Gandhi, Martin Luther King Jr., Confucio o Juana de Arco (idealistas éticos que buscaban un mundo mejor).
Eneatipo 2 – «El Ayudador»
• Descripción general: Personas cálidas y altruistas. Les importa profundamente los demás y se esfuerzan por hacerles la vida mejor. Disfrutan ayudando y se sienten bien cuando son necesitados.
• Motivación básica: Dar y recibir amor. Su motivación central es obtener amor y aprecio a través de la generosidad. Quieren sentirse valiosos siendo indispensables para otros.
• Miedo fundamental: Teme no ser amado o rechazado, creerse indigno de amor. Por ello ahonda su autoestima en complacer.
• Deseo básico: Sentirse amado y apreciado incondicionalmente.
• Rasgos cognitivos/emocionales: Muy empáticos, atentos a las necesidades ajenas. Pueden ignorar sus propias necesidades. Emocionalmente buscan aprobación. En salud moderada son compasivos; en salud baja se vuelven manipuladores de afecto.
• Comportamientos típicos: Ayudan desinteresadamente, ofrecen apoyo y cariño. Les encanta sentirse necesarios (escuchar, cuidar, asesorar). En exceso pueden dar ayuda “por inercia” y guardar rencor si no se agradece. Manejan con habilidad las relaciones personales.
• Fortalezas: Empatía, calidez, altruismo, capacidad de servicio. Generan buena armonía social y relaciones profundas. En su mejor versión ofrecen ayuda genuina sin esperar nada a cambio.
• Sombras: Orgullo por el buen acto (p.ej. “no soy egoísta”); dependencia de aprobación; resentimiento con quien no “valora” su entrega. Su pasión inconsciente es el orgullo: se creen mejores por ayudar. Pueden co-dependerse en parejas o amistades si no aprenden a poner límites.
• Relaciones y comunicación: Muy expresivos afectivamente, buscan cercanía. Ofrecen y demandan cariño. Pueden tender a autoengañarse creyendo que agradar es suficiente para merecer amor. Necesitan trabajar la honestidad personal al expresar también necesidades propias.
• Trabajo y liderazgo: Excelentes en roles de apoyo, educación o cuidado (enfermería, coaching, ventas). Como líderes, su estilo es servicial: motivan por conexión personal. Deben vigilar no abusar de su energía brindando más de la cuenta.
• Crecimiento: Aprender a cuidar de sí mismos es fundamental. Ejercicios de autoafirmación (“no necesito siempre servir para ser amado”) ayudan. El camino implica asumir la propia valía sin depender exclusivamente de los demás.
• Ejemplos famosos: Figuras carismáticas, como la Madre Teresa de Calcuta o Dalai Lama (en su faceta de bondad y servicio) pueden ejemplificar a este tipo. En cultura pop: Mary Poppins o Forrest Gump encajan bien en dinámicas de ayuda genuina.
Eneatipo 3 – «El Triunfador»
• Descripción general: Personas ambiciosas y orientadas al éxito. Trabajan con energía hacia metas concretas y disfrutan destacarse. Su talento para motivarse los vuelve emprendedores sobresalientes.
• Motivación básica: Conseguir reconocimiento y admiración social. Quieren tener éxito y recibir la aprobación de los demás al lograrlo.
• Miedo fundamental: Teme no tener ningún valor personal si no alcanza éxitos. El miedo a ser “inútil” o fracasado domina su psique.
• Deseo básico: Sentirse valioso/a e indispensable.
• Rasgos cognitivos/emocionales: Muy prácticos y orientados a resultados. Controlan sus emociones para ser eficientes; pueden enterrar vulnerabilidades. En salud moderada son versátiles y confiados. En salud baja ocultan inseguridad tras una imagen estelar, adoptando la imagen como escudo.
• Comportamientos típicos: Enfocan sus esfuerzos en metas visibles (trabajo, estatus). Pueden cambiar de objetivos para brillar en cada área. Suelen proyectar encanto y entusiasmo; evitan conflictos que dañen su buena imagen. A veces compiten abiertamente.
• Fortalezas: Eficacia, motivación, carisma, productividad. Capacidad de liderazgo carismático. En su mejor versión, son inspiradores y auténticos, generando entusiasmo colectivo.
• Sombras: Vanidad (“mi valor soy lo que logro”), insatisfacción constante, manipulación para impresionar. Su pasión inconsciente es la vanidad. Al desintegrarse pueden volverse excesivamente competitivos o mentir para mantener la imagen de éxito.
• Relaciones y comunicación: Muy seductores y asertivos. Motivadores naturales, pero a veces se centran más en la meta que en la persona. Necesitan evitar tomar a los demás como meros espectadores y aprender empatía emocional.
• Trabajo y liderazgo: Fuertes líderes y trabajadores en campos de alta exigencia (negocios, política, deportes). Inspiran con visión y ejemplo, pero deben cuidar no sacrificar valores personales. En equipo se destacan por la iniciativa y el compromiso.
• Crecimiento: Deben cultivar la autenticidad y el valor intrínseco (“soy valioso aunque no gane”). Aprender a descansar sin culpa y expresar emociones vulnerables es crucial. Actividades que enfaticen la autoaceptación (arte, mindfulness) son recomendadas.
• Ejemplos famosos: Empresarios o artistas de gran éxito representan este tipo: por ejemplo, figuras como Oprah Winfrey, Richard Branson o Michael Jordan encajan en su enfoque triunfador. Personajes de cine: Tony Stark (Iron Man) o James Bond (si bien ficticios) ilustran bien a este tipo, dueños de su ambición.
Eneatipo 4 – «El Individualista»
• Descripción general: Personas creativas y sensibles que buscan identidad propia. Valoran la autenticidad y ser «especiales» respecto a los demás.
• Motivación básica: Ser únicos. Su tendencia es buscar una identidad auténtica mediante la expresión emocional e individual.
• Miedo fundamental: Teme no tener identidad o importancia personal propia. Le preocupa ser ordinario o carecer de rasgo distintivo.
• Deseo básico: Ser percibidos como auténticos y valiosos, fieles a sí mismos.
• Rasgos cognitivos/emocionales: Intensamente emocionales y autocríticos. Se enfocan en el interior, lo que los hace profundos pero a veces melancólicos. Sufren de un sentimiento de carencia interna («me falta algo»). Viven añorando el pasado o un amor idealizado.
• Comportamientos típicos: Expresan su singularidad (estilo, arte, conversaciones profundas). Pueden dramatizar o exagerar emociones para sentirse comprendidos. Son imaginativos y nostálgicos, reflexionan mucho. En estados bajos se aíslan y se comparan negativamente; en estados altos canalizan su sensibilidad en creatividad y empatía.
• Fortalezas: Autenticidad, empatía, intuición artística. Tienen gran capacidad para crear belleza y entender el sufrimiento humano. En lo mejor de sí, son inspiradores y emocionalmente honestos.
• Sombras: Envidia por lo que carecen, temperamento voluble, victimismo. Su pasión inconsciente es la envidia (“¿Por qué otros tienen algo que yo no tengo?”). Pueden sumergirse en autocompasión y sentirse incomprendidos crónicamente.
• Relaciones y comunicación: Apasionados y románticos en relaciones. Buscan conexión profunda pero pueden sentirse incomprendidos, huyendo cuando se sienten rechazados. Necesitan aprender a compartir sus estados emocionales sin presuponer el drama.
• Trabajo y liderazgo: Creativos por excelencia (arte, diseño, música, escritura). Como líderes destacan su inspiración y originalidad, pero a veces requieren apoyo organizado. Funcionan mejor en roles que valoren la innovación personal.
• Crecimiento: Deben equilibrar ideal con realidad: apreciar la vida tal cual es, sin idealizarlo todo. Trabajar la autoaceptación y entender que todos son valiosos con imperfecciones. Terapéuticamente se enfatiza conectar el presente y cultivar la gratitud.
• Ejemplos famosos: Artistas y figuras sensibles suelen ejemplificar el 4: por ejemplo, Frida Kahlo, Vincent van Gogh o Alejandro Jodorowsky. Personajes de ficción: Amélie (del film Amélie) o el Rey León Simba (su búsqueda de identidad) encajan con este estilo.
Eneatipo 5 – «El Investigador»
• Descripción general: Personas analíticas, introvertidas y curiosas. Les apasiona el conocimiento profundo y entender cómo funcionan las cosas. Prefieren observar antes que participar activamente.
• Motivación básica: Autonomía y seguridad mental. Buscan sentirse competentes mediante información y entendimiento.
• Miedo fundamental: Teme ser incapaz o inútil por no poder enfrentarse al mundo sin el conocimiento necesario.
• Deseo básico: Sentirse capaces y competentes (poder hacer todo por sí mismos mediante la sabiduría).
• Rasgos cognitivos/emocionales: Muy reservados y autosuficientes. Pierden conexión con las emociones al abstraerse en ideas. Actúan con incredulidad hacia emociones externas, enfocándose en lo objetivo. Suelen ser distantes socialmente y valorar la privacidad.
• Comportamientos típicos: Profundizan en áreas de interés (investigan obsesivamente). Tienden a aislarse para «recargar» mentalmente. Prefieren escribir o hablar de teorías, aunque pueden mostrar desinterés superficial en el mundo práctico. A veces economizan recursos (economía, tiempo) por miedo a la escasez de apoyo.
• Fortalezas: Inteligencia, concentración, originalidad. Grandísima capacidad de análisis y especialización. En su versión mejor, son innovadores y pioneros en sus campos de conocimiento. También pueden ser maestros y científicos inspiradores.
• Sombras: Alejamiento emocional, terquedad intelectual, avaricia de datos (acumulan info sin compartir). Su pasión inconsciente es la avaricia (de conocimiento). Pueden volverse excéntricos, desconectándose de necesidades básicas. Su comunicación suele ser muy factual y puede parecer frívola a los demás.
• Relaciones y comunicación: Prefieren relaciones limitadas en número, basadas en confianza. En comunicación, hacen muchas preguntas y escuchan atentamente pero comparten poco de sí mismos. Les cuesta expresar afecto, deben practicar apertura emocional.
• Trabajo y liderazgo: Excelentes especialistas (científicos, ingenieros, programadores, investigadores). Como líderes aportan visión técnica y mental disciplinado. Pueden delegar bien, pero se aíslan si la estructura social les agobia.
• Crecimiento: Deben aprender a salir de su cabeza: participar más en la vida cotidiana y expresar sentimientos. Conectarse con lo físico (deporte, arte) y permitir la ayuda de otros para superar el miedo a la dependencia. Compartir conocimientos en equipo les enriquece.
• Ejemplos famosos: Intelectuales notables se asocian a este tipo: Albert Einstein, Bill Gates o Isaac Newton (dedicados a la ciencia y la innovación). En ficción: Sherlock Holmes encaja claramente como 5 investigador.
Eneatipo 6 – «El Leal»
• Descripción general: Personas responsables, analíticas y precavidas. Dan gran importancia a la seguridad y al apoyo mutuo. Suelen ser confiables y leales a grupos o creencias.
• Motivación básica: Seguridad y certidumbre. Buscan protegerse y prever riesgos para sentirse seguros con su entorno (personas, instituciones, ideas).
• Miedo fundamental: Teme no tener apoyo ni protección ante un futuro incierto. Le aterra estar solo o en peligro sin recursos.
• Deseo básico: Sentirse seguro y apoyado por los demás o la autoridad.
• Rasgos cognitivos/emocionales: En general son comprometidos y cercanos (sentido del deber). Mentalmente son alertas y a veces ansiosos: siempre pensando en «¿qué podría salir mal?». Tienen una dualidad típica: pueden mostrarse extremadamente fieles y a la vez desafiar la autoridad que no concuerde con su instinto interno.
• Comportamientos típicos: Planifican y organizan con cuidado para evitar sorpresas. Buscan consejo y aprobación en quienes consideran seguros (líderes, expertos, comunidad). Con frecuencia «prueban la lealtad» de su entorno con preguntas o pequeños desafíos para convencerse del apoyo que reciben. Pueden dudar y cuestionar constantemente.
• Fortalezas: Lealtad, diligencia, meticulosidad, espíritu cooperativo. Excelentes en trabajo en equipo, ponen énfasis en preparar planes seguros y evaluar riesgos. En su mejor versión son valientes y considerados, aportando previsión y estabilidad.
• Sombras: Inseguridad crónica, exagerada dependencia de reglas, ansiedad constante, rebeldía paranoide. Su pasión inconsciente es el miedo (cobardía). En niveles bajos de salud pueden tornarse desconfiados, conformistas o sumidos en la duda.
• Relaciones y comunicación: Son amigos fieles y compañeros leales. Comunican sus preocupaciones y buscan confirmación de que todo está bajo control. A veces se muestran pesimistas o sarcásticos por defensa. Deben trabajar en confiar en sí mismos y en sus instintos.
• Trabajo y liderazgo: Destacan en tareas que requieren previsión y responsabilidad (seguridad, finanzas, ingeniería, derecho). Como líderes, motivan con convicción y preparación. Deben evitar paralizarse ante lo desconocido; por ello un estilo participativo (escuchar al equipo) les fortalece.
• Crecimiento: Aprender a tolerar la incertidumbre (p.ej. técnicas de relajación) es esencial. Conectar con su intuición (instinto) ayuda a equilibrar la duda racional. Aceptar que no todo se puede controlar les libera de la ansiedad.
• Ejemplos famosos: Líderes y pensadores cautelosos encarnan este tipo: Franklin D. Roosevelt, J.R.R. Tolkien (que confiaban en estructuras fuertes) o personajes de ficción como Samwise Gamgee (El Señor de los Anillos) destacan por su lealtad y precaución.
Eneatipo 7 – «El Entusiasta»
• Descripción general: Personas enérgicas, optimistas y multifacéticas. Siempre llenas de ideas, disfrutan de la aventura y la variedad. Mantienen la mente activa planificando proyectos y evitando aburrimiento.
• Motivación básica: Evitar el dolor/emoción negativa. Buscan continuamente nuevas experiencias placenteras para mantenerse felices y activos.
• Miedo fundamental: Teme encontrarse con el sufrimiento emocional (dolor, tristeza) y quedarse atrapado en él.
• Deseo básico: Ser feliz y satisfecho; mantener la libertad para escoger su propio camino (sin restricciones ni dolor).
• Rasgos cognitivos/emocionales: Mentalmente ágiles y versátiles, tienen una gran curiosidad. Su esquema mental tiende al futuro: siempre hay algo mejor por venir, «una idea al siguiente». Emocionalmente, tienden a evitar los conflictos internos, postergando problemas para más tarde.
• Comportamientos típicos: Se involucran en múltiples actividades (viajes, estudios, hobbies) y huyen de la rutina. Usan el humor para afrontar la vida. Gozan pensando en posibilidades antes que en concreciones. En exceso pueden dispersarse, haciendo promesas que luego olvidan.
• Fortalezas: Entusiasmo, creatividad, versatilidad, ingenio. Irradian energía positiva e inspiradora. En su mejor versión motivan a los demás con su jovialidad y son buenos solucionadores ingeniosos.
• Sombras: Impulsividad, superficialidad (no terminan lo que empiezan), ansiedad latente bajo la alegría aparente. Su pasión inconsciente es la gula (de experiencias). Pueden caer en la impulsividad adictiva (comida, compras, fiestas) para evadir el malestar.
• Relaciones y comunicación: Carismáticos y locuaces. Les encantan las charlas divertidas y atraer buenas vibras. Son amigables pero pueden salirse de plan si surge algo más interesante. Deben aprender a escuchar y atender pausas, y a evitar desconectarse del mundo emocional de los demás.
• Trabajo y liderazgo: Muy competentes para generar ideas y perspectivas innovadoras. Como líderes son inspiradores y entusiastas; fomentan la creatividad en el equipo. Deben fijar prioridades claras para evitar dispersión. Se desempeñan bien en campos dinámicos (marketing, emprendimientos, medios).
• Crecimiento: Necesitan tomarse tiempo para procesar emociones negativas. Aprender a descansar y no llenar permanentemente la agenda. La meditación, el arte contemplativo o cualquier práctica de presencia ayudan. Aceptar el dolor como parte de la vida y aprender de él es clave para madurar.
• Ejemplos famosos: Personalidades vivaces como Richard Branson (de nuevo, por su espíritu aventurero), Robin Williams o Jim Carrey en su faceta alegre. Protagonistas de ficción: Forrest Gump (curioso e infantil) o Peter Pan (amor por la aventura) ejemplifican al 7.
Eneatipo 8 – «El Desafiador»
• Descripción general: Personas fuertes, seguras e independientes. Les encantan los desafíos y tienen presencia dominante. Muestran carisma, asertividad y se asocian a la lucha por la justicia (defienden a vulnerables).
• Motivación básica: Mantener el control y la autonomía. Temen ceder poder a otros, por lo que buscan protegerse y liderar.
• Miedo fundamental: Teme ser dañado, controlado o dominado por otros.
• Deseo básico: Ser fuerte e independiente, capaces de hacerse cargo de cualquier situación (al “gobernar” su propio mundo).
• Rasgos cognitivos/emocionales: Muy directos y enérgicos, tienden a reprimir la vulnerabilidad (e incluso la muestran como fortaleza). Su enfoque está en el presente y en la acción. Muestran poca paciencia con la debilidad. Internamente pueden albergar rabia o rencor si se sienten heridos, pero disimulan poniéndose duros.
• Comportamientos típicos: Van al grano sin rodeos. Asumen desafíos empresariales y defienden sus opiniones con firmeza. Protegen a sus allegados, pero no toleran injusticias. Pueden intimidar con su presencia dominante, a menudo para no exponerse emocionalmente. En exceso, buscan resolver todo con fuerza bruta o confrontación.
• Fortalezas: Valentía, liderazgo natural, decisión, capacidad de proteger a los demás. Son capaces de tomar decisiones rápidas y poner límites cuando es necesario. En su mejor versión, lideran con coraje y generosidad, usando su fortaleza para el bien común.
• Sombras: Tendencia al enfrentamiento, dominación, impaciencia. Su pasión inconsciente es la lujuria (de poder). Pueden tornarse controladores o vengativos si pierden la confianza. Tienden a ver el mundo como “débil vs. fuerte” y actúan en consecuencia.
• Relaciones y comunicación: Directos, protegidos. Les cuesta mostrarse vulnerables, por lo que a veces alejan a las personas emocionalmente (como un “caparazón”). En lo positivo, son protectores y leales con los suyos. Deben aprender a soltar el control en relaciones íntimas para permitir confianza.
• Trabajo y liderazgo: Destacan en roles de liderazgo con gran responsabilidad (empresas, militar, deportes de riesgo). En la organización aportan dinamismo y dirección. Deben vigilar no aplastar al equipo; equilibrar firmeza con escucha colaborativa.
• Crecimiento: Aprender a reconocer su lado sensible y a confiar en otros es esencial. Practicar el perdón hacia sí mismos y demás (p.ej. mediante trabajo terapéutico con la ira) les libera de rencores. Reconocer que mostrar debilidad no es estar controlado, sino humano, les ayuda a madurar.
• Ejemplos famosos: Líderes naturales y defensores se asocian a este tipo: Martin Luther King Jr. en su lucha social (también tipo 1 en ética) o Margaret Thatcher. Personajes fuertes de ficción: John McClane (Duro de matar) o Xena, la princesa guerrera.
Eneatipo 9 – «El Pacificador»
• Descripción general: Personas tranquilas, complacientes y simpáticas. Prefieren la armonía y suelen ser mediadores naturales. Valoran la paz interior y la convivencia armónica.
• Motivación básica: Mantener la paz y evitar conflictos. Necesitan que su entorno esté estable para sentirse bien.
• Miedo fundamental: Teme que la realidad los obligue a enfrentar sus propios problemas o cambio, perdiendo la paz interna. Evitan la sensación de ruptura o pérdida.
• Deseo básico: Que todos estén bien para así estarlo ellos mismos. (Mensaje interno típico: “Yo estaré bien si los demás también lo están”).
• Rasgos cognitivos/emocionales: Muy adaptables y tolerantes, a veces hasta extremos. Tienden a minimizar sus propias opiniones o necesidades para no perturbar la calma. En salud alta son asertivos y equilibrados; en salud baja evaden, procrastinan o caen en un letargo emocional. Su punto débil es la inercia interna: pueden quedarse «dormidos» ante los desafíos.
• Comportamientos típicos: Actúan como pacificadores y conciliadores. Mediaran en discusiones, se ocupan de conectar a los demás. Prefieren roles sin confrontaciones. A menudo postergan problemas personales hasta el último momento (actúan cuando ya están al límite).
• Fortalezas: Paciencia, tolerancia, diplomacia. Buen sentido del humor relajante. En su mejor versión son «pegamento» de grupos, creando armonía y síntesis de visiones diversas.
• Sombras: Evitación, pereza, complacencia excesiva. Su pasión inconsciente es la pereza (indolencia): evita hacer lo que causa tensión. Pueden volverse pasivo-agresivos, afirmando abiertamente «sí» a todo mientras resienten internamente.
• Relaciones y comunicación: Amables y empáticos, ponen a los demás en primer lugar. A veces son tan complacientes que ocultan su opinión, lo que puede llevar a explosiones tardías. Deben practicar expresar las propias necesidades (decir «no») sin miedo a alterar la paz, reconociendo que el conflicto justo fortalece a largo plazo.
• Trabajo y liderazgo: Excelentes en roles de colaboración y mediación (recursos humanos, terapia, servicio al cliente). Como líderes prefieren el consenso, pero deben evitar la indecisión. Son valiosos para mantener la moral del equipo y manejar situaciones de crisis con calma.
• Crecimiento: Aprender a tomar iniciativa personal: empezar por proyectos pequeños y tareas diarias. Actividades que promuevan la acción y la autoafirmación (ejercicio físico, técnicas de diálogo interno) son útiles. También se recomienda la autoindagación para romper su tendencia a desconectar de emociones incómodas.
• Ejemplos famosos: Personajes tranquilos y conciliadores: Dalai Lama (como líder espiritual), o personajes de cine como Oskar Schindler (La lista de Schindler, quien buscó paz para los demás), muestran la inclinación pacificadora del 9.
Tabla comparativa de eneatipos
1 – Reformador - Perfección y rectitud - Ser corrupto, malo Integridad, responsabilidad - Ira reprimida (juicio)
2 – Ayudador - Ser amado a través del servicio - No ser amado, ser rechazado - enerosidad, empatía Orgullo por ayudar (dependencia)
3 – Triunfador - Éxito y reconocimiento social - No tener valor personal (fracaso) - Eicacia, motivación Vanidad/autoengaño
4 – Individualista - Identidad auténtica Falta de importancia/identidad - Creatividad, autenticidad Envidia (sentirse incompleto)
5 – Investigador - Conocimiento y competencia Ser incapaz, inútil Sabiduría, curiosidad Avaricia de datos/aislamiento.
6 – Leal - Seguridad y apoyo - leal - No tener apoyo, abandono Lealtad, responsabilidad Miedo (ansiedad)
7 – Entusiasta - Placer y diversión continuos - Dolor emocional, aburrimiento Optimismo, ingenio Gula (de experiencias)
8 – Desafiador - Autonomía y control propio - Ser dañado o controlado por otros - Coraje, liderazgo Lujuria (de poder)
9 – Pacificador Paz interior y armonía - Conflicto, cambio forzado - Paciencia, mediación - Pereza (inercia)
Test práctico para identificar el eneatipo predominante
Instrucciones: Lea cada afirmación y valórela del 1 (totalmente en desacuerdo) al 5 (totalmente de acuerdo) según lo que suele pensar o sentir. No hay respuestas “buenas” o “malas”, sea sincero. El test incluye 54 afirmaciones (6 por cada eneatipo). Al finalizar, sume las puntuaciones por bloques de ítems correspondientes a cada eneatipo (ver algoritmo abajo). El eneatipo con mayor puntuación indicará su tipo más predominante.
Ejemplo de ítems:
1. Prefiero que todo esté ordenado y bajo control (1).
2. Me siento bien cuando ayudo a alguien desinteresadamente (2).
3. Lograr mis objetivos me da mucha satisfacción (3).
4. A menudo siento que me falta algo único o especial (4).
5. Disfruto aprendiendo y comprendiendo nuevos temas a fondo
6. Siempre planeo mi futuro y me preparo para posibles problemas
7. Me cuesta quedarme quieto; siempre quiero hacer algo divertido
8. En general, siento la necesidad de tomar la iniciativa y liderar (
😎
.
9. Suelo evitar los conflictos para mantener la armonía en mi entorno (9). ... (y así hasta completar 54 ítems, 6 para cada eneatipo).
Formato de respuestas: Escriba un número del 1 al 5 para cada afirmación (por ejemplo, usando una hoja de respuestas). Al terminar, calcule la puntuación total de cada tipo sumando sus 6 respuestas.
Algoritmo de puntuación:
• Sume los valores asignados a los ítems de cada eneatipo. Obtendrá una puntuación del 6 al 30 por tipo.
• El eneatipo predominante es aquel con la puntuación más alta. (Si hay empate, analice cuál se siente más coherente con su forma de ser o considere consultar un test más extenso.)
• Tabla de interpretación: Por ejemplo, una puntuación de 27–30 indica identificación muy alta con ese tipo; 21–26, moderada; 15–20, leve.
El siguiente gráfico de barras muestra un ejemplo hipotético de puntuaciones obtenidas por una persona en este test. El eneatipo con mayor barra sería su tipo predominante.
Puntuación Interpretación
27 – 30 Rasgos del eneatipo muy marcados (identidad alta).
21 – 26 Rasgos relevantes (identificación moderada).
≤ 20 Identificación menor; características poco dominantes.
Recursos adicionales y bibliografía
Se recomienda consultar fuentes clásicas y actuales para profundizar:
• Don Richard Riso y Russ Hudson, La sabiduría del Eneagrama (Urano) – introducción práctica a los nueve tipos.
• Claudio Naranjo, Carácter y neurosis (Kairós) – exposición original de los pasiones y fijaciones de cada tipo.
• Óscar Ichazo, Ego y realidad (Ed. del Madroño) – antecedentes del sistema del eneagrama.
• Borja Vilaseca, Descubre tu eneagrama (Grijalbo) – enfoque divulgativo en español.
• Artículos y recursos en español: Sitios como Eneaterapia o Integrative9 explican el modelo (ver p.ej. eneaterapia.com). La Wikipedia en español dispone de una entrada detallada. También hay análisis críticos, p.ej. en Maldita.es (“El eneagrama es una pseudociencia”).
• Perspectiva académica: Libros de psicología de la personalidad (p.ej. Big Five) contrastan con el eneagrama. Informes de asociaciones de psicoterapia (p.ej. APETP) discuten su validez.
Nota: El eneagrama es una herramienta de autoconocimiento orientativa. No sustituye la evaluación profesional. Use este informe como guía, y consulte fuentes adicionales para un estudio más profundo.

 

domingo, mayo 10, 2026

La Espiritualidad Gestalt Transpersonal

Francisco Peñarrubia
¿Qué puedo hacer, oh musulmanes?
Pues no me reconozco a mí mismo.
No soy cristiano, ni judío, ni mago, ni musulmán.
Mi lugar es el sin lugar mi señal es la sin señal.
No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado.
He desechado la dualidad, he visto que los dos mundos son uno.
Uno busco, Uno conozco, Uno veo, Uno llamo. (Rumi, Poemas)
Hablar de trascendencia y espiritualidad era sinónimo, hasta hace bien poco, de pensamiento no científico, a la vez que se asociaba con las creencias religiosas y el consiguiente prejuicio en todos aquellos que hemos recibido una «mala educación religiosa» autoritaria y basada en valores morales externos (sociales). Recojo el testimonio de John Rowan: El término espiritual tiene ciertas connotaciones intimidatorias para muchos de nosotros (o en cualquier caso, las tiene para mí) porque evoca los recuerdos infantiles de la religión formal en la que fui educado. En lo que a mí respecta, este tipo de vivencia religiosa se limitaba a tratar de ajustar mi vida a una serie de ideales imposibles, un hecho que, por lo general, me reportaba más sufrimiento que felicidad porque desde esta perspectiva, la culpa y la hipocresía van de la mano. Hoy en día comprendo que todo esto tiene muy poco que ver con la auténtica religión. Las crisis que he atravesado tanto en mi proceso terapéutico como en mi proceso espiritual, no han sido limitadoras sino liberadoras. No se trata tanto de cumplir nuevas obligaciones o de adoptar nuevos mandamientos como de ir descubriendo quién soy realmente.
El término «transpersonal> evita «topar con las iglesias» y permite encuadrar la espiritualidad en la experiencia interior (personal), que es única e individual aunque, a la vez, esté recogida en todas las grandes tradiciones metafísicas de Oriente y Occidente. También hablar de espiritualidad desde la óptica de la psicología ha sido un riesgo e incluso una contradicción según el enfoque psicológico al que uno se adscribiera. Estados de conciencia transcendentes se han interpretado desde la psicología y la psiquiatría como «regresiones patológicas del ego de proporciones casi psicóticas»; las experiencias místicas se han tachado también de «regresiones neuróticas a la unión con el pecho», los estados extáticos como <neurosis narcisistas» y la iluminación como «regresión a etapas intrauterinas». La irrupción de la psicología humanista en Occidente, a la que se llamó «tercera fuerza» respecto al psicoanálisis y al conductismo, vino a modificar esta situación. La Asociación Internacional de Psicología Humanista definió así, entre otros objetivos, la filosofía del movimiento: Sobrepasar los límites tradicionales de la Psicología, para incluir métodos de comprensión de la experiencia humana y la experiencia del potencial de cada uno; insistir en las experiencias que favorecen la realización de sí mismo..., la responsabilidad individual, autenticidad y trascendencia; proponer una percepción de la persona total: corporal, mental, emocional y espiritual...
A partir de aquí se ha desarrollado un movimiento que ha dado en llamarse «psicología transpersonal>.
La Psicología Transpersonal
El Journal of Transpersonal Psychology 194, aparecido por primera vez en EE.UU. en 1969, define así sus propósitos: interés por los procesos, valores y estados transpersonales, la conciencia unitiva, las metanecesidades, las experiencias cumbre, el éxtasis, la experiencia mística, el ser, la esencia, la beatitud, la reverencia, el asombro, la transcendencia del sí mismo..., las teorías y prácticas de la meditación, los caminos espirituales, la compasión, la cooperación transpersonal, la realización y actualización transpersonales y los conceptos, experiencias y actividades con ellos relacionados.
La psicología transpersonal apunta al campo de la investigación psicológica incluyendo áreas de la experiencia que hasta entonces se habían soslayado. El término transpersonal alude, según Walsh y Vaughan 195, a las experiencias que afectan a la conciencia y a una extensión de la identidad que va más allá de la individualidad y de la personalidad. Se nutre tanto de la ciencia occidental como de la sabiduría oriental en un intento de integrar ambos conocimientos en lo referente al desarrollo del potencial humano. Dentro de estos términos, la realización de dicho potencial tiene que ver, resumiéndolo de la manera más simple, con transcender los limites del ego, entendiendo por ego no el yo freudiano, sino el autoconcepto, la imagen condicionada y empobrecida de nosotros mismo con la que nos identíficamos. Podemos hablar indistintamente de psicología o de psicoterapia transpersonal, porque «la psicoterapia constituye de por sí un tipo de abordaje espiritual. El mero hecho de prestar atención a lo que está ocurriendo en nuestro interior (como algo muy diferente a lo que debería estar ocurriendo o de lo que nos gustaría que ocurriese) puede ser considerado como un acto espiritual 196. No olvidemos que la psicoterapia, tal como la entendemos actualmente, tiene un siglo de existencia, es muy reciente: anteriormente han sido las tradiciones espirituales las que se han ocupado de la conciencia y del desarrollo interior (como, por poner ejemplos de nuestra cultura cristiana, los ejercicios espirituales ignacianos y el examen de conciencia).
En la medida en que la transpersonalidad se ha convertido en un fenómeno de investigación (y también en una moda) se han ido acotando sus limites, lo que es o no es, la jerga adecuada y la inadecuada: se diferencia lo transpersonal de lo pre-personal (previo a la lógica y regresivo) y de lo extrapersonal (lo paranormal en general), tampoco es sinónimo de «nueva era» ni de una nueva religión ni de la preponderancia del hemisferio cerebral derecho. Se relaciona con la intuición, la creatividad, las experiencias-cumbre de las que hablaba Maslow (no necesariamente extraordinarias sino ligadas a la vida cotidiana como la contemplación extasiada de un atardecer), etc. Creo sinceramente que se está complicando el bosque y cada vez parece más una selva. Lo esencial del movimiento podría resumirse en lo que Naranjo denomina «una reespiritualización de la psicología», después de los excesos cientificistas. También considera la psicoterapia como una «conducción psico-espiritual» sin que pueda separarse el proceso psicológico del espiritual.
La Terapia Gestalt en el Contexto Transpersonal
Es conocido el mapa de Ken Wilber 197: «El espectro de la conciencia», donde cataloga a las escuelas psicológicas en función del nivel de conciencia que contemplan, entendiendo que la personalidad humana es una manifestación o expresión en múltiples niveles de una sola conciencia. También los enfoques terapéuticos pueden jerarquizarse según el nivel de conciencia en que operan, y así Wílber señala, por ejemplo, que el psicoanálisis actúa en el nivel del ego.
Este nivel del EGO alude a la identificación del hombre no con su organismo psicosomático sino con una representación o imagen mental, más o menos precisa, de su organismo total. Se identifica con su ego, con una imagen de sí, escindiendo normalmente la psique y el cuerpo. Además de esta dualidad psique/cuerpo, en este nivel opera la dualidad consciente/inconsciente, por eso aquí se ubican las terapias que comparten la creencia en la escisión entre la persona y su sombra y precisamente el proceso terapéutico consiste en restablecer el contacto con la sombra y reapropiarse de lo proyectado fuera hasta que el individuo adquiera una imagen de sí más exacta y aceptable, más correcta con su organismo total.
Al siguiente escalón Wilber lo denomina nivel EXISTENCIAL y aquí ubica a la terapia gestalt. En este nivel operan las terapias no tan preocupadas por los dualismos escindidores del organismo (psique/cuerpo, consciente/inconsciente) sino que conciben holisticamente a la persona como un organismo total, y la polaridad es aquí entre el organismo y el medio; se trata por tanto, de restablecer el equilibrio entre las necesidades del individuo y las de su entorno, ocupándose de las crisis que ocurren en esta frontera y apoyando las potencialidades de la persona para desarrollarse mejor e intervenir más adecuadamente en su medio.
Seguiría jerárquicamente la banda TRANSPERSONAL, que se caracteriza por la suspensión de todos los dualismos. Permite al individuo mirar con amplitud sus limitaciones emocionales y de todo tipo, lo cual significa que ha dejado de usarlas para deformar la realidad, es decir, que ya no se vale e ellas para interpretar neuróticamente el mundo. Sería una posición de testigo supraindividual, como ocurre en las prácticas budistas o en la experiencia de arquetipos.
Por último, en el nivel de la MENTE operan las «terapias» (sería más adecuado hablar de prácticas espirituales) que trascienden el sutil dualismo anterior del testigo frente a lo testimoniado. Cuando despierta la mente, ambos son la misma cosa. Es la experiencia del universo por el universo, es la conciencia de la conciencia cósmica intemporal e inespacial de la que habla el budismo mahayana, el taoísmo, el sufismo, algunas formas de misticismo cristiano, etc. Si es difícil describir un proceso terapéutico, no lo es menos sintetizar el desarrollo espiritual, como Wilber intenta a través de este mapa, reconociendo que su clasificación es relativa y parcial (yo la criticaría más bien por exceso de intelectualidad) pero que sirve para explicar cómo el desarrollo de la conciencia es un proceso de renuncia a las identificaciones exclusivas, estrechas y parciales para ir descubriendo otras más amplias y globales mediante el desapego.
La Espiritualidad Gestalt
Si en la terapia gestalt es innegable el carácter existencial, y eso justifica la clasificación de Wilber, no es menos cierta la influencia de la teoría holística en sus orígenes inspiradores. Jan Smuts definía el holismo en los años veinte (muchos siglos después de que la filosofía oriental hubiera concebido este concepto unitario y globalizador del hombre y el cosmos) en términos de evolución. Dice Smuts: «Hacia donde miremos en la naturaleza no vemos más que "todos"; y no se trata de todos simples sino jerárquicos: cada uno es parte de un todo mayor... el universo tiende a producir "todos" de nivel cada vez más elevado, cada vez más amplios y organizados. Este proceso cósmico global no es otra cosa que la evolución» 198. La teoría holistica así como la indiferenciación creativa de Friedlander sustentan el concepto de polaridad gestáltico, que es un salto cualitativo para transcender la dualidad y entenderla como polaridad, como equilibrio entre opuestos, opuestos más aparentes que reales como podemos ver cuando su dialéctica evoluciona hacia la integración.
La integración gestáltica de polaridades. Tiene un implícito sentido espiritual aunque la mayoría de los gestaltistas lo consideren exclusivamente una labor terapéutica sin mayores pretensiones. Lo que hacemos a nivel terapéutico no se diferencia mucho de lo que Huxley dice en Cielo e infierno a nivel espiritual: para vivir la experiencia mística es necesario ir más allá de todas las dualidades. En gestalt no hablamos de dualismos sino de integración. La polaridad clave de la teoría gestáltica es contacto-retirada, entendida como el movimiento espontáneo del organismo. La teoría del self ha conceptualizado este proceso en términos acordes con la catalogación de Wilber: el self como contacto/retirada según el déficit o la satisfacción de sus necesidades; la terapia gestalt californiana, sin embargo, ha hecho una lectura espiritual del contacto-retirada como expansión-contracción de la conciencia, como ampliación de la conciencia del contacto. Fritz Perls, en su etapa de madurez, ya no hablaba de self sino de <fe en la autorregulación organísmica», un concepto de profunda resonancia espiritual que Claudio Naranjo define como sinónimo de tao.
La influencia del zen también podemos apreciarla en la terapia gestalt. Fritz lo conoció a través de Paul Weiss en los primeros cincuenta en Nueva York: «Mi querido amigo Paul Weiss fue parte integral de mi creciente interés en el zen» ( 1970, p. 100), dando a entender que su apertura al zen no estaba separada del respeto hacia Weiss, al que retrata como persona sólida, auténtica, disciplinada y sabia («una de las pocas personas en mi vida a quien yo escuché»). Tras su marcha a Florida y luego a California, ya en los sesenta, Fritz practicó el zen en un monasterio japonés durante dos meses. Por más que la evaluación de esta experiencia no sea muy favorable en boca de Fritz, sabemos lo que buscaba y encontró: «El zen me atraía como la posibilidad de una religión sin dios... me interesaba su sabiduría, su potencial y su actitud no-moralista... buscaba la creación de un método viable de hacer alcanzable este tipo de auto-trascendencia h ana al hombre occidental» (1970, pp. 99-101). La gestalt que Perls desarrolló en la década de los sesenta es la plasmación de esta búsqueda .
En Florida, antes de su viaje a Japón, tuvo una experiencia espontánea de iluminación (satori) descrita en su biografía. Según Claudio Naranjo, esta experiencia, así como la práctica de la meditación sirvieron de base para que Perls fuera moldeando (quizá sin saberlo) su terapia como un equivalente moderno de la práctica budista. Finalmente en Esalen, lugar creado por dos discípulos de Alan Watts (brillante difusor del zen en Occidente), contrasta la actitud pública de Fritz de bromear y descalificar todo lo que sonara a misticismo (como decir del zen que producía catatonía al igual que la asociación libre freudiana producía disociación) con su comportamiento privado, según el testimonio de Naranjo: «Fritz, personalmente, meditaba -por lo menos en la época de su vida en que lo conocí-, pero como consecuencia de su escasa disposición a alabar cualquier otra forma que no fuera la suya propia, daba la impresión de menospreciar todo lo relacionado con la espiritualidad. Como comsecuencia, algunos gestaltistas actuales no se percatan de que la conciencia meditativa constituye el autoapoyo más profundo» (1989, p. 273).
Las similitudes que Naranjo resalta entre gestalt y zen son la invitación a suspender el pensamiento conceptual, la apreciación de la espontaneidad y un estilo característicamente cortante y severo por parte del maestro-terapeuta. De la aceptación de la no-experiencia, de la nada, ya hemos hablado en el punto 0-vacío fértil, rescatando este aspecto criptobudista de la terapia gestalt. Igualmente encontramos en Perls términos budistas como satori o maya. La iluminación o satori, que el zen define como <da iluminación última, el umbral, el velo que se desgarra, la paz que viene en sí misma, la comprensión total, la revelación» 199, era el término que Perls utilizaba para referirse a algo más profundo que el insight: el descubrimiento de la verdad personal, de la esencia o del ser. Así es que podríamos decir que el concepto de salud gestáltico se explica a veces en términos budistas: satori, o «despertari> y el mismo Fritz equiparaba las finalidades del budismo y la terapia: <da tarea de todas las religiones profundas, especialmente el budismo zen, o de una terapia realmente buena, es el satori, el gran despertar, el despertar de los propios sentidos, el despertarse de los propios sueños.» (Perls, 169, p. 160).
Igualmente a la neurosis se la define como oscurecimiento de la conciencia, como maya, que era la forma con que Perls se refería a la «zona intermedia» (fantasías, prejuicios, fobias...) que distorsiona la experiencia interna-externa. Maya es la concepción del mundo sustentada por una cultura, aquello que determina la confusión neurótica (confundir la fantasía con la realidad) y que hay que atravesar puesto que <lo que persigue una forma de liberación no es destruir a maya, sino verla tal como es, o ver a través de ella» 200. Perls llamaba computación a perderse en esa zona intermedia de pensamientos y fantasías (maya) que dificulta el contacto con la realidad. La meditación persigue ese mismo contacto para no confundir el mundo como es con el mundo como se piensa, como se habla de él o se le describe: «Si pienso todo el tiempo, es decir, si estoy continuamente hablando conmigo mismo, no tengo nada en qué pensar a no ser pensamientos. Por ende, estoy viviendo totalmente en el mundo de los símbolos sin estar jamás en relación con la realidad. Y quiero ponerme en contacto con ella: ésa es la razón básica para la meditación» 201. Este contacto con la experiencia real se ha descrito a veces según los términos de la antigua psicología de la gestalt: observar el fondo y dejar que emerja la figura, sin manipular la fluidez organísmica.
En el trabajo gestáltico tiende a enfatizarse el valor significativo de la figura (como situación inconclusa) mientras que el fondo es «difuso y amorfo. Su poder reside en su fertilidad» según palabras de los Polster, lo que supone un enfoque del fondo como lugar privilegiado de la conciencia y esto nos remite de nuevo al budismo: «Percibir el proceso figura/fondo desde el punto de vista dualístico de la figura, es el estilo habitual de los seres humanos. Percibir este proceso desde el punto de vista unitario del fondo, es el modo zen» 202. Así es que no es gratuito que Perls abandonara tempranamente la metáfora de figura-fondo en aras de la vacuidad, no de forma explicita, pero sí reconocible en su manera de trabajar el vacío. Watts lo explica certeramente y uno no puede dejar de ver la actitud de Fritz detrás de estas palabras: «El principio budista de que la forma es vacío (sunya) indica que las formas son inseparables de su contexto, que la forma de una figura es también la de su fondo. La doctrina de Sunyata o Vacuidad, afirma que no existen formas por sí mismas, pues cuanto más se concentra uno en una cosa individual, más se complica con el universo entero» 203.
Hemos hablado de meditación y vamos ahora a reflexionar sobre el continuo atencional y sus semejanza con una práctica del budismo hinayánico: la meditación vipassana.
Continuum of awareness gestáltico y meditación vipassana. La terapia gestalt ha desarrollado una metodología de la conciencia que en esencia es una práctica meditativa. El continuum of awareness o continuo atencional, es atención focalizada en el presente y abierta a todos los contenidos que emerjan puntualmente a la conciencia. Aunque sólo sirviera para centrarse en el presente ya sería per se una práctica saludable.
«Como el vivir neurótico es básicamente anacrónico, cualquier retorno a la experiencia presente es en sí mismo un antídoto parcial a la neurosis» 204. El budismo también alude a esta práctica como una pérdida del yo a través de la suspensión del pensamiento, del recuerdo y de las anticipaciones: «No se trata de que deberíamos evitar pensar acerca del pasado o ensayar para el futuro, sólo que no es sabio confundir estas actividades con la verdadera realidad» 205. Cuando se ejercita este continuo del darse cuenta se enfoca la actividad de la mente (pensar, imaginar, recordar...) y se acentúa la atención en los contenidos emocionales y sensoriales. Lo cual resuena con el zen cuando dice que el hombre liberado es un hombre «sin mente» (Wu-hsin), de la misma manera que Perls recomendaba abandonar la mente y volver a los sentidos.
Esta práctica de la atención al presente se parece mucho a una meditación verbalizada, aunque la meditación tradicionalmente se realiza en silencío (es más bien un acto de silencio: acallar la mente), y por ello puede resultar sorprendente equiparar esta práctica gestáltica con otras formas meditativas. Sin embargo tiene gran semejanza con la meditación vipassana.
De las diversas sectas y agrupaciones (según maestros y comarcas geográficas) en que se diversificó el budismo, dos ramas cobraron relevancia tras el concilio que tuvo lugar el año 380 de nuestra era: la vía del Hinayana (o «pequeño vehículo») y la vía del Mahayana (o «gran vehículo») 206. Dentro de la vía del Hinayana, son dos las técnicas que constituyen la base de la práctica: Anapana (atención a la respiración y a la concentración de espíritu) y Vipassana (visión interna de las cosas tal como son). La técnica de Anapana se basa, según Marc de Smedt, en «observar cada inspiración y cada expiración. No contarlas. No regularlas. No impedirles ser tal cual son... Dejar que la respiración sea como es, pero poner una gran atención en la observación de ese vaivén en sí mismo».
A su vez, la técnica Vipassana es «un proceso de limpieza y un camino de purificación... Si una suciedad se va, soy liberado de ella. Incluso si se va parcialmente, soy liberado de la parte que se va. Dejad que las impurezas suban: vienen y se van... Con una observación precisa de cada parte del cuerpo, uno ve nacer las sensaciones y marcharse...» 207. Son aspectos básicos de esta meditación, una sensibilidad de espíritu, atenta y sutil, y una actitud de ecuanimidad. La sensibilidad facilita el estar consciente de uno mismo y del mundo que le rodea. La ecuanimidad permite ser observador neutral de los procesos, distanciándose de los mismos. Este desapego mental (que supone la suspensión de la evaluación, del juicio de valor y de la censura) es también la condición del continuum of awareness. «Un testigo que juzga no es un verdadero testigo... Las ideas preconcebidas limitan la observación a una mera confirmación de evidencias... Si se observa la actuación sin juzgarla, el resultado no sólo es categórico, sino también informativo, conduciendo a la introvisión y a la comprensión» 208.
Así es que, en esencia, tanto la meditación vipassana como el continuo atencional gestáltico persiguen la misma meta y se sustentan en principios similares. La diferencia básica es que el continuum gestáltico es verbal e inter relacional como corresponde a la esencia de la terapia gestalt que es expresiva y dialógica (Yo-Tú).
Claudio Naranjo señala estas ventajas de la práctica gestáltica:
- La tarea de tener que comunicar algo, implica tener que observarlo realmente en lugar de soñar con observarlo.
- La presencia de un testigo conlleva incrementar tanto la atención como lo significativo de aquello que se observa.
- En un marco interpersonal, los contenidos de la conciencia se referirán a la relación interpersonal, cosa que no le ocurriría a un meditador solitario. - La presencia de un interlocutor permite que éste devuelva al presente al otro cuando se distraiga de sí (Naranjo, 1989, pp. 33-34).
El chamanismo es otro aspecto esencial de la espiritualidad gestáltica:
Más que a un maestro zen, Fritz se parecía al terapeuta transpersonal más temprano: el chamán, que también es el precedente del rol del terapeuta gestáltico: el rol de un guía experimentado, un conductor consciente. Lo que le hace particularmente chamanístico es su versatilidad, su movimiento orgánico entre los dominios sensorial, afectivo, cognitivo, interactivo e imaginativo (Naranjo, 1989, p. 203).
Mircea Eliade 209, reconocido estudioso del fenómeno chamánico ,define al chamán como el gran especialista del alma humana, el maestro del éxtasis en culturas donde la experiencia extática se considera la experiencia relígiosa por excelencia. Cada chamán utiliza un método de su exclusiva pertenencia, aunque todos hayan recibido una doble instrucción: de orden extático (sueños, trances, etc.) y de orden tradicional (técnicas, nombre y funciones de los espíritus, mitología del clan, lenguaje secreto...) que equivale a una iniciación. Si el chamán puede ser un guía es porque ha sufrido y atravesado su propia patología. Joseph Campell lo diferencia del sacerdote: que es un miembro iniciado socialmente, instalado ceremonialmente, que ocupa un rango y actúa como usufructuario de un cargo que otros ostentaron antes que él, mientras que el chamán es alguien que, como consecuencia de una crisis psicológica personal, ha obtenido ciertos poderes propios. Los visitantes espirituales que se le presentaron en la visión nunca antes habían sido vistos por ningún otro, eran sus familiares personales y protectores 2l0.
Eliade insiste en este punto: El chamán es un enfermo que se ha conseguido curar y que se ha curado a sí mismo. Su instrucción es demasiado complicada para ser accesible a un neurótico, no pueden ser considerados como simples enfermos porque su experiencia psicopática tiene un contenido teórico. Si se curan a sí mismos y saben curar a los demás es, entre otras cosas, porque conocen el mecanismo, o mejor dicho aún, la «teoría» de la enfermedad 211.
Fritz Perls era un chamán «en su confianza en la intuición, en su orientación científico- artística, en su combinación de fuerza y ordinariez, en su anticonvencionalismo y desafío a la tradición, su familiaridad con los cielos y los infiernos y, tal vez lo más importante, su mente dionisíaca y apreciación de la rendición» (Naranjo, 1989, p. 204). Mucho de esto está en la terapia gestalt donde se alienta el estilo propio del terapeuta, el uso de sí, su experiencia en atravesar la neurosis para poder acompañar a otros, su heterodoxia 2l2, etc. Pero el aspecto chamánico más reseñable de la espiritualidad gestáltica es su carácter no santurrón: Fritz decía de sí que era 50% hijo de Dios y 50% hijo de puta, lo cual escandalizaba a las personas de creencias religiosas rígidas y contribuyó a considerar a la gestalt «antiespiritual».
También su forma confrontativa de trabajar, su insistencia en la frustración para desarticular las manipulaciones del paciente... contribuyó a dar una visión de la gestalt como una terapia dura, a veces cruel y afianzada en lo real, y permitió que algunos discípulos de Perls siguieran un modelo limitado y estrecho donde frustrar era más importante que la autorrealización... la separación entre Yo-Tú (recuérdese la oración gestáltica) se convirtió en una finalidad en lugar de ser un medio hacia el encuentro con otros seres humanos y con todas las manifestaciones de la vida y de la energía.
Otras resonancias espirituales en la terapia gestalt. Claudio Naranjo ha señalado las siguientes: el espíritu del TAOÍSMO, con su fe en la sabiduría de la espontaneidad más allá de la voluntad programada: «Es una espiritualidad que abarca no sólo la esfera real y concreta, sino la corporal, en particular, y la instintiva».
Del SUFISMO, y particularmente de la tradición del CUARTO CAMINO, Naranjo observa la similitud entre Gurdjieff y Perls: la insistencia en el «trabajo», la no evasión del sufrimiento: el «sufrimiento consciente» el trabajo con la atención... El acento en el gozo de vivir, en la alegría de la salud mental, asemeja a Perls a un rabino de la tradición HASSIDICA y la gestalt ha heredado ese aspecto gozoso de la integración del niño espontáneo en el adulto serio y maduro. En síntesis, espiritualidad de la gestalt según Naranjo 2l4 se basa en el equilibrio e interacción de lo apolíneo y lo dionisíaco: el desarrollo de una actitud voluntaria de inhibición (que supone una moralidad, un cultivo de la virtud: en nuestro caso, inhibir la conceptualización obsesiva, la manipulación y los juegos o conductas inauténticos), y el desarrollo de la espontaneidad (fe en el impulso, fluidez de la experiencia...). «La integración de la espontaneidad y la deliberación fue uno de los últimos intereses de Fritz y una de sus contribuciones más originales e importantes.
Espontaneidad más deliberación es igual a naturalidad ínteligente: el modo gestáltico» (Naranjo, 1989, p. 223). Y todo esto está en la esencia de la terapia gestalt aunque haya que poner una frontera lingüística artificial entre lo psicoterapéutico y lo transpersonal. Si trascendemos esta convención podemos percibir la profunda espiritualidad de la gestalt, por ese entendimiento integrador de las polaridades a que antes nos referíamos, por la fe en la sabiduría del organismo, por la comprensión compasiva del Yo-Tú (dialógicos e inseparables), por su esencia taoísta que confia en la espontaneidad y expresividad del impulso al que basta ponerle conciencia... además del énfasis en el aquí y ahora, la invitación a atravesar el ímpasse y Ia implosión como enfrentamiento con el vacío y con la muerte del ego. Podemos decir que <la Terapia Gestalt y la Gestalt Transpersonal no son claramente separables, la una se funde en la otra como el hielo se disuelve en el agua» 215, acentuando que la espiritualidad de la gestalt está encarnada en el aquí y ahora y en el Yo-Tú: «Lo transpersonal en lo interpersonal» (Naranjo, 1989, p. 204).
193 J. Rowan, Lo Transpersonal. Psicoterapia y counselling, Libros de la liebre de marzo, Barcelona, 1996, p. 25.
194 Como curiosidad, sus fundadores fueron: Warren Bennis, Stanislav Grof, Laurence Lee Shan, Stanley Kripner, Michael Murphy, Robert Tannenbaum, Herbert Guenther, Chgyam Trungpa, Arthur Koestler, Víctor Frankl y Medard Boss.
195 R Walsh y F. Vaughan, Más allá del ego, Kairós, Barcelona, 1982.
196 J. Rowan, op. cit., p. 22.
197 K. Wilber, The Atman Project, Quest Book, Illinois, 1980.
198 J, Smuts, Holism and evolution, MacMillan, Nueva York, 1925.
199 M. de Smedt, 50 técnicas de meditación, Teorema, Barcelona, 1982, p. 259.
200 A. Watts, Psicoterapia del Este, Psicoterapia del Oeste, Kairós, Barcelona, 1972, p. 23.
201 A, Watts, Nueve meditaciones Kairós, Barcelona, 1979, p. 30.
202 M. Joslyn, «Figura-fondo: Gestalt-Zen», en J. O. Stevens, op. cit., p. 238.
203 A. Watts, Psicoterapia Este/Oeste, op. czt., p. 81.
204 E. y M. Polster, gp. cit., p. 28.
205 M. Joslyn, op. cit., p. 236.
206 A. Solé-Leris, La meditación budista, Martínez Roca, Barcelona, 1986.
207 M. de Smedt, op. cit., pp. 212 y ss.
208 S. Resnick, La terapia gestáltica como práctica meditativa», en J. O. Stevens, op. cit.,p. 228.
209 M. Eliade, El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis Fondo de Cultura Económica, México, 1960, pp. 19 y ss.
210 J. Campbell, Las máscaras de Dios primer volumen, Mitología Primitiva, Alianza Editorial, Madrid, 1991, p: 267.
211 M. Eliade, op. cit., pp. 37-41.
212 F. Peñarrubia, «La heterodoxia terapéutica como neo-chamanismo», ponencia del Symposium anual de la SEPTG, Almería, mayo, 1989.
213 E. Pérez, Gestalt Transpersonal, Fondos de la AETG, 1985.
214 A. Chevreux, «Gestalt y Espiritualidad según Claudio Naranjo», Boletín de Psicoterapia Integrativa Transpersonal, núm. 2, primavera, 1995 y Boletín de la Asociación Transpersonal Española (ATRE), núm. 1, 1995.
215 E. Elkin, Transformation: a Transpersonal Gestalt Primer, Fondos de la AETG, 1983
Tomado de Terapia Gestalt-La via del vacío fértil. Francisco Peñarrubia. Alianza Editorial