30 nov. 2008

La Prisión del Yó


Radha Burnier


Un grupo de estudiantes que encontró la frase: "el yo es frágil, superficial y engañoso", preguntó, qué se quiere dar a entender con la expresión de que el yo es frágil, quebradizo. La verdad de esta frase sólo podrá comprenderse observándose a sí mismo. El conocimiento de sí mismo es una ciencia práctica, no una ciencia teórica. En primer lugar, la observación muestra que el yo está en acción en todas las relaciones. Luego uno comienza a comprender más acerca de la naturaleza de ese yo, pero para quién no realice esta tarea de observarse así mismo, las explicaciones le dirán muy poco y no le aportarán convicción. Los más importantes interrogantes que se refieran al conocimiento de sí mismo han de ser respondidos por uno mismo. Estas son las únicas respuestas efectivas.

La observación muestra que el yo necesita ser constantemente estimulado. Mucha gente es muy rápida para ofenderse, y se considera como "normal" el resentirse o rechazar observaciones u opiniones que sean descorteses.
Muy pocos son los que se contentan con simplemente hacer lo que mejor puedan; la mayoría quiere ser reconocido. Si otros piensan que su trabajo no está bien hecho, se sienten heridos reaccionan y hay mucha protesta. Por otra parte, a menos que una persona esté muy en guardia, tiende a tomar como verdaderos todos los cumplidos que recibe, aún cuando pudiesen ser inmerecidos. Nos engullimos con satisfacción todos lo elogios y creemos que esas apreciaciones deben ser sostenidas en todas partes, porque las personas las necesitan como si fueran alimento.

Sin embargo, hay otro camino, que es el de trabajar sencillamente por amor al trabajo, gozosamente, porque uno está haciendo lo que quiere hacer. Entonces las apreciaciones ajenas carecerán de importancia. ¿ Para qué querríamos apreciaciones?. Ello implicaría que damos por sentado que el yo de cada cual necesita ser estimulado por el reconocimiento o la lisonja. La susceptibilidad para sentirse herido y la gratificación derivada de las alabanzas muestran que el yo carece de una fuerza básica. Paradójicamente, este yo es tan débil que necesita ser constantemente apuntalado de un modo u otro, y sin embargo, es tan persistente y tenaz que uno no puede desprenderse de él, ni siquiera dejarlo de lado por un breve lapso.

Si el yo estuviese basado en la realidad, no necesitaría apuntalamiento alguno. Nada que sea verdadero necesita ser artificialmente sustentado por las opiniones y las ideas de otros, ni aún por los propios pensamientos. Lo que es verdadero es también independiente de toda condición. Es a causa de que la existencia del yo carece de fundamento, que es como un castillo de naipes, que necesita ser reparado de diversos modos. En lo más profundo, todos están tan inseguros e inciertos que desean que los demás les provean de seguridad por medio de cumplidos, apreciaciones, y lisonjas. Cada uno de nosotros, consciente o inconsciente, se ha creado una imagen del yo que esté siendo constantemente acrecentada, modificada y embellecida. La auto-imagen incluye ideas acerca de nuestra formación, cultura, capacidades, etc. Aún individuos que se dedican a llevar una vida religiosa o espiritual se atribuyen así mismos diversas cualidades y méritos; se consideran virtuosos, muy buenos estudiantes, gente seria, etc. Todo esto es construcción de la auto-imagen. Es esta auto-imagen la que comunica sentido de identidad y separatividad.

Hay diversos modos de erigir la entidad de pensamiento que es llamada el "yo" y que llega a ser real para la persona. Como lo señaló Krishnaji, es en la relación que el yo se muestra. Por lo tanto, es importante observar la naturaleza de las relaciones y asumir una responsabilidad total por nuestros pensamientos, sentimientos y actos. Cuando hay una relación, es muy fácil decir que es el otro quien está en falta, pero quien hace esto no puede investigar la verdad.

En los muy conocidos aforismos del " DHAMMAPADHA ", ( hermosamente traducidos en verso por Sir Edwin Arnold ) el Buddha declara :
Muchas casas de vida me has preparado
Siempre buscando al que construyo, estas prisiones de los sentidos,...
lleno de dolor, triste fue mi incesante lucha,
pero ahora, ¡oh tu!, constructor de este tabernáculo,
¡ oh tu ! ahora, te reconozco.
(Dhammapadha, XI, 154 )
Limitación y encarcelamiento son los pensamientos del yo; la " identidad" del yo separa y limita. Es necesario ver los diversos caminos por los que el yo trata de reforzarse en la actividad diaria y liberarse del sentimiento de inseguridad; pero, además de observar los pormenores del yo en acción, uno debe tratar de observar y ver que la idea misma de un yo es falsa. El desmontar la estructura del yo, ladrillo a ladrillo es un proceso muy laborioso . El yo, de hecho no es como una estructura de ladrillos sino más bien como una gran maleza con incontables ramas que, cuando se corta una, crece en otra parte. El yo crece a través de las encarnaciones. Ponerle fin involucra a la vez deshacerlo poquito a poco en cualquier parte que se ponga de manifiesto en las relaciones, así como también cortarlo de raíz viendo claramente su falsedad. Es posible llegar a ver dentro de uno mismo de un modo intencional, de tal manera que el yo se extinga. Esto significa, no excusarlo diciendo que sólo los santos pueden existir sin él, o declarando que el no-yoísmo es imposible para el hombre ordinario. Tan pronto como uno dice que no es posible, ya no es posible, porque uno no quiere hacerlo .

De modo que uno no debe dejar de observarse. Quién se mire y se vea claramente por dentro advertirá que todos los movimientos del yo-deseos de posición, apegos, lucha- son pensamientos. Todo es una suerte de ficción que creamos para nosotros mismos y nada más que eso. Esta forma de pensamientos que construimos y mantenemos viva viaja constantemente con nosotros cuando reencarnamos, acarreando con ella las antiguas tendencias.
Si uno pudiera verlo todo en conjunto, la raíz de él, no sólo sus manifestaciones a través de circunstancias particulares, entonces el yo cesaría de existir. Por eso es que la posibilidad de un muy rápido viaje a la liberación, a una liberación inmediata, SADYOMUKTI, ha sido mencionada desde la antigüedad . Sin embargo esto no ocurre porque no queremos ver, tratamos de eludirnos y excusarnos a nosotros mismos. Por el contrario, si trabajáramos en aquellos dos sentidos mencionados : desarmar poco a poco el yo, observando la falsedad de sus diversas manifestaciones, y también viendo y meditando profundamente hasta llegara a advertir su fragilidad, su superficialidad, que no es más que una proyección del pensamiento,
VIKALPA entonces podría sobrevenir un gran cambio.

En la antigua India se decía que si todo SAMLKALPA Y VIKALPA cesa, hay liberación. SAMLKALPA significa volición, voluntad, que es uno de los modos de acción del yo. Volición es el " yo quiero iluminación "..." yo quiero ser mejor que otros"...todo esto es SAMKALPA, voluntad del yo, volición, decisión. VIKALPA comprende a todas las otras proyecciones del pensamiento; es, a la vez, actividad mental emocional, el KAMA-MANAS , en acción, que nos hace sentir que el yo continúa existiendo, lo cual lo revitaliza. Ambos, SAMKALA y VIKALPA, son los procesos de pensamiento, los CHITT- VRITTIS o modificaciones de la mente que mantienen viva a esa cosa insustancial que llamamos el ' yo ' , que es como una pompa de jabón, endeble, que presenta hermosas coloraciones.

Vivimos en un magno, maravilloso y sutil universo, con tremendas honduras que no alcanzamos a comprender. El yo no se preocupa por nada de eso, excepto ocasionalmente, cuando se le presentan algunos pensamientos y dice : " ¡ Oh, sí !, la ciencia indica cuán vasto es el universo y cuántas galaxias contiene " . Básicamente, los pensamientos de las personas se refieren a cómo mantener su propio pasar; una actividad extremadamente trivial pero que insume casi todo el tiempo.

Damos por sentado que percibimos y conocemos lo que existe, cómo es la vida, pero viéndolo a través de la nube del yo, jamás conoceremos la verdad.

En toda vida hay un aspecto sutil, una verdad. Lo hay en una piedra, en una flor, en nuestros congéneres humanos. En toda vida hay un sentido y un propósito, pero no los conocemos porque estamos mirando a través del yo. Maya o Ilusión, se apodera de la mente porque está obsesionada y distorsionada por la imagen de pensamiento que la ha construido.
De modo que es importante observarnos, tornarnos hacia adentro, mirar y ver. ¿ Hay realmente un yo ?, ¿ Qué es ?, ¿ Qué hay detrás del pensamiento separativo del ' yo soy ' ?... El 'yo soy ', contiene dentro, el ' yo soy esto', ' yo soy aquello', y numerosas imágenes y atributos... ¿ Es todo eso real ? .

¿ O es meramente imaginado ?...También es importante advertir, que, " ver ", es " acción " en sí mismo.Aquí hay otra paradoja ; cuando uno quiere actuar, extinguir el yo, modificarlo, encubrirlo o justificarlo, ni vemos, ni actuamos. El deseo de ' hacer algo ' que se refiere al yo, oscurece la percepción y nubla la comprensión. De modo que debe haber un ' ver puro', sin ningún movimiento de la mente, sólo calma silenciosa.
El problema es fundamental, de hecho, el uno y único problema ante el hombre, la una y única cadena a romper. Se dice que hay varias cadenas en el Sendero, pero cada una de ellas, es de hecho, solamente el yo. Cuando el haya desaparecido por completo, podremos también decir:

Quebrada está tu casa, y el techo destruido;
La ilusión la edificó,
Por tanto, a salvo marcho,
hacia la liberación.
( Dhammapadha, XI, 154 )