3 dic. 2008

Mis Reflexiones



por Ricardo Ros


Inteligencia 1: Cambiar el software


La mayor parte de los científicos actuales consideran que las investigaciones sobre el cerebro humano son el mayor reto que se le plantea a la ciencia para el siglo XXI. Durante los últimos siglos se ha investigado sobre muchos aspectos de la ciencia, se han explorado enfermedades, leyes físicas y químicas, se han enviado naves a planetas del sistema solar, se ha buceado en el genoma, se ha avanzado en computación. Pero seguimos sin saber las propiedades, los mecanismos, los sistemas y los misterios que se esconden en el cerebro humano. Está claro que el cerebro humano es la más sorprendente máquina que existe sobre el planeta Tierra, pero es una máquina cuyo funcionamiento ignoramos en su mayor parte.

Roger Sperry, Premio Nobel por sus descubrimientos sobre el cerebro humano, dijo que se han descubierto más cosas sobre el cerebro humano en las últimas dos décadas que en los últimos dos millones de años. Sin embargo, el cerebro humano sigue siendo un desconocido, sabemos muy poco sobre su funcionamiento.

¿Cómo funciona el cerebro humano? ¿Cómo podemos sacarle un mayor rendimiento? Durante las próximas semanas vamos a hablar sobre el cerebro humano y sobre la inteligencia.

¿Puedes pronunciar la palabra 'quema", tal como se pronuncia en la frase '"esa plancha quema"? ¿Puedes pronunciar la palabra 'lema", tal como se pronuncia en la frase "me ha gustado el lema"? ¿Cómo se llama la parte blanca del huevo?

El cerebro guarda la información a través de patrones neurológicos. Cuando el patrón se ha formado en tu cerebro (generalmente a través de la repetición, como en el chiste anterior), puede reconocerlo en el futuro como información almacenada que puede ya usarse a partir de ese momento.

¿Sabes qué es una difracción? Si no has estudiado física cuántica lo más probable es que no lo sepas. A tu cerebro nunca hasta ahora había llegado esa palabreja. La palabra difracción no tiene conexiones anteriores en tu cerebro. Si yo te digo que la difracción se observa cuando se distorsiona una onda por un obstáculo cuyas dimensiones son comparables a la longitud de onda, lo que va a hacer tu cerebro es tratar de buscar información parecida almacenada anteriormente. Ahora ya tiene más posibilidades de encontrar relaciones: onda, obstáculo, dimensiones, comparables, longitud de onda. Tu cerebro está tratando de darle un significado, de darle coherencia en relación con aprendizajes anteriores. La próxima vez que oigas la palabra difracción, tu cerebro la va a relacionar con física, con longitudes de onda.

Estos patrones cerebrales son muy útiles. Nos sirven para reconocernos a nosotros mismos en el espejo, para resolver un crucigrama o para saber si hemos desayunado ya o todavía no lo hemos hecho esta mañana. También nos llevan a errores, como confundir "yema" con "clara", o a seguir utilizando patrones obsoletos que nos sirvieron en un momento determinado de nuestra vida pero en estos momentos suponen una limitación o un bloqueo.

El software de nuestros PCs va cambiando a lo largo de los años. Un amigo mío colecciona antiguos sistemas operativos y hace poco me hizo una demostración de cómo funcionaba el sistema operativo de los antiguos ordenadores Amstrad. Tenían 64Kb de memoria y nos parecían la mayor maravilla de la ciencia. Sólo han pasado veinte años y nuestros ordenadores actuales pueden almacenar miles de Gb y pueden funcionar con velocidades de procesamiento realmente sorprendentes. Ni siquiera podemos imaginar cómo serán los ordenadores dentro de otros veinte años.

Los seres humanos seguimos utilizando el mismo software desde hace miles de años. Nuestro pensamiento lógico sigue siendo el mismo que utilizaba Aristóteles hace más de 2500 años. En los colegios, en las Universidades se sigue usando ese mismo software desde hace miles de años. La forma de enseñar, la forma de aprender sigue siendo la misma, no hemos avanzado nada. Los alumnos de los colegios actuales se enfrentan a las mismas técnicas anticuadas, a las mismas normas desfasadas, a los mismos profesores cuadriculados. El siglo XXI necesita nuevos modelos educativos que ofrezcan a las nuevas generaciones nuevas formas de pensar y de actuar, que les impidan seguir encerrados en las mismas vitrinas llenas de polillas, que los conviertan en personas realmente libres y responsables. Todas las reformas educativas están destinadas al fracaso mientras no cambien la raíz del problema: enseñar a los alumnos a utilizar un nuevo software de pensamiento que les permita convertirse en los verdaderos protagonistas de su propio aprendizaje.

Si te parece bien, seguiremos hablando de inteligencia ¿Te interesa el tema? ¿Cómo se llama la parte blanca del huevo?

Pensamiento lógico

Las personas que tenemos una cultura occidental solemos utilizar con mayor frecuencia un software de pensamiento centrado en la lógica. El método principal de enseñanza que se usa en el sistema educativo es el lógico, utilizado ya por los grandes filósofos griegos hace miles de años. La lógica es un buen sistema de pensamiento, muy útil para realizar determinadas cosas, pero es completamente inadecuado para resolver muchas situaciones que se nos presentan en el siglo XXI.

Algunas culturas orientales no usan únicamente ni principalmente el sistema lógico de pensamiento y sus desarrollos técnicos están llegando a ser muy superiores a los nuestros. Usan el sistema lógico, pero, además, utilizan otros muchos sistemas de pensamiento.

El cerebro humano está equipado con múltiples sistemas de pensamiento. Todos los seres humanos podemos utilizar todos los sistemas de pensamiento.

Alguien pensaría que soy idiota si me compro el mejor lector de DVD del mundo, el mejor televisor de plasma, el mejor home cinema del mercado y me dedico a ver una y otra vez una sola película en blanco y negro de pésima calidad de imagen y de sonido. Esta misma limitación es la que estamos haciendo cuando utilizamos una y otra vez el sistema lógico de pensamiento de forma exclusiva, cuando en nuestro cerebro existe un software que nos permite realizar otras muchas opciones de pensamiento. Ver una y otra vez la misma película de baja calidad cuando disponemos de un sistema de DVD excelente, es la misma idiotez que cuando usamos una y otra vez una sola de nuestras opciones de pensamiento.

Mi automóvil tiene más capacidad de analizar y resolver variables que el computador que usó la NASA para llevar al hombre a la Luna. Cada vez que pongo mi automóvil en marcha, el computador que lleva incorporado escanea y analiza miles de variables. Cada vez que cambio de marcha, cada vez que cojo una curva, el computador de mi automóvil toma miles de decisiones en décimas de segundos. ¿Es mi automóvil más inteligente que yo? Es probable que mi automóvil pueda tomar miles de decisiones en décimas de segundos, pero lo hace siguiendo un patrón fijo, un programa del que no se puede salir. Sin embargo, a mi me cuesta más tiempo analizar todos los datos y tomar decisiones, pero puedo salirme fuera del programa, no hay nada que se mantenga fijo. Lo que hace mi automóvil está predefinido, mientras que no existe nada que pueda predefinir lo que ocurre en el cerebro humano.

A partir de los años 70 y con la explosión de los avances en informática, se inició también un interés inusitado por el funcionamiento del cerebro, por la inteligencia y sobre cómo mejorarla. En la Universidad a mi me enseñaron que "la inteligencia es lo que miden los test de inteligencia". El desarrollo de las ciencias cognitivas comenzó a dar respuestas a cuál es el proceso de la inteligencia, cuál es el proceso del pensamiento (visual, auditivo y kinestésico), cómo hacemos para almacenar información (memoria), cómo hacemos para recordar, en qué consiste el razonamiento y cómo hacemos para planificar.

Los test de inteligencia lo que hacían era distribuir los resultados de unas preguntas según una muestra estadística (media, desviación típica, etc). Por eso se decía que la inteligencia era lo que esos tests medían. Se distribuía a las personas en una curva de Gaüss alrededor de una media y daba como resultado que había personas deficientes, con una inteligencia media y personas superdotadas. Este concepto de inteligencia está superado. Se decía, además, que esa inteligencia, el "factor G", lo teníamos por naturaleza y que era imposible de modificar. Desafortunadamente este tipo de mediciones todavía se sigue realizando en muchos colegios y en muchas empresas. Fulanito es más inteligente que Zutanito. Sirve para clasificar a las personas, pero no da herramientas para utilizar mejor nuestras capacidades.

¿Es posible incrementar nuestra inteligencia?

Inteligencia práctica

Hoy vamos a hacer un test de inteligencia. Pero no va a ser un test como los tests usuales que se suelen utilizar para medir la inteligencia. Este test no mide tu grado de inteligencia, ni tiene nada que ver con la medición del factor "G" de inteligencia que miden la mayor parte de los tests. Lo que este test mide es lo que puedes hacer con tu inteligencia: tu inteligencia práctica.

Contesta cada una de estas preguntas, puntuando 3, 2, 1 ó 0, dependiendo de tu criterio subjetivo sobre el porcentaje de veces que te ocurren las cosas que se describen:

3 Si el 90% de las veces te ocurre
2 Si el 70% de las veces te ocurre
1 Si el 40% de las veces te ocurre
0 Si te ocurre menos del 10% de las veces

PUNTUACIÓN

a) _____ Mis juicios sobre las ideas están basados más en las consecuencias de esas ideas que en las emociones que me producen.

b) _____ Juzgo las ideas, no como "buenas" o "malas", sino como "interesantes" si ellas pueden generar mejores ideas.

c) _____ Considero todos los factores implicados en una situación antes de elegir, decidir o planificar

d) _____ Considero todos los factores primero, antes de seleccionar aquello que es lo mejor

e) _____ Cuando creo una norma, me aseguro de que se entienda perfectamente y de que se pueda obedecer.

f) _____ Trato de comprender el propósito de las normas que tengo que obedecer, incluso si no me gustan esas normas

g) _____ Trato de vislumbrar las consecuencias de mis decisiones o acciones, no sólo si me afectan a mí, sino también si afectan a otras personas.

h) _____ Me fijo en todas las posibles consecuencias antes de decidir cuáles de ellas pueden perjudicarme.

i) ______ En el camino hacia el objetivo final, establezco una cadena de pequeños objetivos, de tal forma que cada uno de ellos me lleve hacia el siguiente.

j) ______ Los objetivos que me marco tienen que ser suficientes, realistas y posibles para que yo realmente decida ponerlos en práctica.

k) ______ Al planificar, siempre sé exactamente qué quiero conseguir

l) ______ Cumplo mis planes lo más simple y directamente que puedo

m) _____ Yo siempre conozco porqué he elegido algo como prioritario

n) _____ Procuro disponer del mayor número posible de ideas primero, antes de comenzar a fijar mis prioridades

o) _____ Empiezo buscando alternativas hasta encontrar una que realmente me gusta.

p) _____ Cuando la mayor parte de la gente busca alternativas cuando no están satisfechos, yo las busco incluso si estoy satisfecho.

q) _____ Siempre puedo preguntarme a mi mismo la verdadera razón, después de haber tomado una decisión.

r) _____ Al tomar una decisión, considero todos los factores, miro todas las consecuencias, tengo claros todos los objetivos, establezco las prioridades y busco todas las posibles alternativas.

s) _____ Me fijo en el punto de vista de otras personas, para saber si estamos de acuerdo o no

t) _____ Trato de explicar con todo lujo de detalles las diferencias y similitudes entre diferentes puntos de vista

PUNTUACIÓN TOTAL: ______


Si tu puntuación total se sitúa entre 51 y 60 puntos, posees una especial habilidad para utilizar tu inteligencia de forma práctica.

Si tu puntuación total se sitúa entre 31 y 50 puntos, tienes una muy buena capacidad para usar tu inteligencia de forma práctica.

Si tu puntuación se sitúa entre 0 y 30 puntos, no posees herramientas adicionales de inteligencia mayores que las que proporciona la inteligencia natural que tiene la mayor parte de la gente.

Tener una inteligencia práctica supone hacer las cosas de forma deliberada para producir un efecto. La inteligencia es una herramienta que sirve para ser usada de forma práctica. Hay muchas personas con un alto grado de inteligencia (Cociente Intelectual elevado), que no saben desenvolverse en la vida. Hay muchas personas con cualquier grado de Cociente Intelectual que saben resolver las cuestiones que se presentan en su vida. En eso consiste la inteligencia práctica.

La Inteligencia práctica se puede aprender. Basta con saber sus secretos. En eso estamos.

Problemas y oportunidades


La rama de la psicología llamada psicometría ha tratado en los últimos 70 años de medir la inteligencia. Los tests de inteligencia que miden el denominado "factor G" se han utilizado en empresas y en centros educativos para tratar de clasificar a las personas.

¿Se puede incrementar la inteligencia? Algunos estudios recientes realizados en Harvard con niños muy pequeños han demostrado que sí es posible aumentar la inteligencia operativa, es decir, las habilidades para poder desenvolverse mejor en la vida diaria.

Así que, a pesar de que no se puede hacer nada para aumentar el Cociente Intelectual, sí que es posible aumentar la inteligencia operativa. Utilizamos sólo una porción muy pequeña de nuestro potencial intelectual. Si somos capaces de desarrollar habilidades para usar de forma más eficaz nuestra inteligencia potencial, podremos incrementar de forma espectacular nuestra inteligencia aplicada. Incrementando tu inteligencia operativa podrás incrementar de forma significativa el potencial intelectual que usas actualmente cada día.

Imagina que tienes un problema que resolver en tu vida cotidiana y que eres capaz de desarrollar tres estrategias para resolverlo. Tu inteligencia te permite desarrollar sólo tres estrategias, estás limitado a tres estrategias. ¿Qué pasaría si en vez de tres estrategias pudieras desarrollar siete u ocho estrategias diferentes para resolver ese problema? Disponer de siete u ocho estrategias diferentes te permitiría resolver la situación desde un nivel más elevado de inteligencia práctica. No es lo mismo ser capaz de desarrollar una sola estrategia, que tener la capacidad de desarrollar siete, ocho o quince estrategias diferentes. Quien sea capaz de desarrollar más estrategias será capaz de resolver de forma más adecuada los problemas que se le presenten en su vida diaria.

Disponer del mayor número posible de estrategias para resolver los problemas proporciona mayores posibilidades para explorar mundos más amplios de oportunidades en la vida. Un problema es una situación que requiere una solución, un nuevo camino, una nueva opción, un nuevo enfoque. Una oportunidad, por su parte, es una situación que necesita ser explorada, un plan que necesita ser trabajado, una idea que necesita ser desarrollada, una posibilidad que necesita ser puesta en práctica. Distinguir entre problemas y oportunidades es el primer paso para encaminarnos hacia una inteligencia más operativa.

El mundo está lleno de problemas o de oportunidades. No es lo mismo decir "con mi sueldo no llego a final de mes", que decir "este es un buen momento para buscar otras opciones de trabajo". No es lo mismo decir "estoy estresado y nervioso", que decir "voy a cambiar algunos aspectos de mi vida que me permitan un mejor balance entre mi vida profesional y mi vida familiar". No es lo mismo decir "mi vida amorosa es un desastre", que decir "voy a cambiar cosas para que mi vida amorosa me satisfaga".

¿Cuáles son tus problemas? ¿Cuáles son tus oportunidades? Cuantas más opciones tengas, cuantas más estrategias tengas a tu disposición, más oportunidades vas a tener de incrementar tu inteligencia operativa. Tener inteligencia operativa es lo mismo que tener opciones y estrategias.

Buscar alternativas se tiene que convertir en un hábito. Repite, por favor, varias veces al día en voz alta: "Mi vida está llena de oportunidades y ante cada dificultad busco el mayor número posible de opciones"

Herramientas


En los últimos años se ha estado estudiando cuáles son las mejores herramientas para comprender mejor cómo hacemos para pensar. Este "pensar sobre cómo pensamos" se llama Meta cognición, la forma de pensar de manera inteligente.

Una persona con una inteligencia no operativa se hace la siguiente pregunta al enfrentarse a una situación: "¿Qué hago a continuación?"

Una persona inteligente se enfrenta a una situación preguntándose "¿Qué pienso sobre lo que puedo hacer"? antes de preguntarse "¿Qué hago a continuación?"

Una persona que utiliza al máximo su inteligencia operativa se enfrenta a una situación de la siguiente manera: "Cómo puedo hacer para pensar mejor sobre lo que podría pensar sobre lo que puedo hacer?"

Este enfoque de meta cognición es el que marca la diferencia entre personas que saben resolver de forma conveniente las dificultades de su vida diaria de quienes no saben hacerlo. Y vuelvo a recordar que esto nada tiene que ver con el cociente intelectual de una persona. Estamos hablando de cómo utilizamos la inteligencia que tenemos, no de nuestro nivel de inteligencia.

La diferencia está en cómo usamos las herramientas que nos proporciona la inteligencia y de cómo pensamos sobre el uso de estas herramientas. No basta con tener un destornillador, sino en pensar cómo podemos utilizar mejor ese destornillador. No es sólo importante disponer de un destornillador en nuestra caja de herramientas, sino saber cómo vamos a emplear ese destornillador ante cada situación. Y es mejor todavía disponer de varios destornilladores diferentes y pensar en cómo vamos a usar cada uno de ellos ante cada situación. Tener una caja de destornilladores no nos hace más inteligentes, pensar en cómo los vamos a utilizar, sí.

De la misma manera que un electricista tiene muchas y diversas herramientas en su maletín de trabajo y las usa solas o en combinación para resolver multitud de situaciones diferentes, el cerebro humano tiene también distintas herramientas que usadas solas o en combinación nos permiten resolver mucho mejor todas las situaciones que se nos presenten.

No sólo se necesita inteligencia para reconocer y mantener una herramienta, sino que su uso proporciona mayor inteligencia a quien piensa sobre cómo utilizarla.

Mi propuesta es que durante estas próximas semanas en las que vamos a reflexionar sobre la inteligencia pienses en una idea inteligente que te gustaría implementar en tu vida profesional, en tu vida personal o en tu vida familiar. Yo te voy a ir dando herramientas.

Por ejemplo, puedes pensar sobre una idea que te permita incrementar la productividad en tu trabajo o que te permita dedicar más tiempo a tu familia. Trabajaremos sobre esa idea en las próximas semanas.

Tres herramientas mágicas

Muchas personas me preguntan continuamente cuál es la mejor estrategia para el éxito. Quieren que les proporcione algún truco, algún atajo, algún pasadizo secreto hacia el éxito. Sinceramente no existe ningún pasadizo secreto hacia el éxito, pero si tuviera que hablar sobre alguno, puedo encontrar tres herramientas cerebrales que se le parecen.

En las últimas décadas se han puesto de moda libros de autoayuda, cursos y seminarios de desarrollo personal, talleres de todo tipo a la búsqueda del sí mismo. Millones de personas compran esos libros y participan en esos seminarios, muchos de ellos de PNL o de coaching. La mayor parte de ellos acaban frustrados, con la sensación de que han estado perdiendo el tiempo, de que se les ha timado. Basta leer algunos mensaje del foro de PNLNET: "Tal técnica no funciona", "tal curso es un fraude", "tal profesor es un inepto", etc.

Es muy importante que entiendas esto: Los libros de autoayuda (o de cualquier otra cosa) no sirven para nada, los cursos de todo tipo son una pérdida de tiempo SI NO LOS LLEVAS A LA PRÁCTICA. Nada funciona mientras no lo practicas. Si quieres te lo digo al revés: La práctica siempre funciona, la repetición siempre funciona, el hacer pruebas siempre funciona.

Las tres herramientas que te propongo esta semana son: PRÁCTICA, REPETICIÓN Y ENSAYO. ¿Te lo repito? Práctica, repetición y ensayo. ¿Otra vez? Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo…

No existe mejor herramienta cerebral que la magia de la repetición. Hay una diferencia abismal entre SABER y HACER. Los libros, los cursos dan conocimientos. Los conocimientos sirven para bastante poco. La práctica sólo la puedes poner tú. La práctica es la que da el poder. El conocimiento no es una herramienta. La práctica sí.

Con la repetición, con la repetición, una y otra vez. La repetición es la más poderosa herramienta de aprendizaje. Sin repetición no hay aprendizaje. Sin repetición no hay aprendizaje. Sin práctica no hay aprendizaje. Sin práctica no hay aprendizaje. Sin ensayo ningún músico puede llegar a dominar su instrumento. Sin entrenamiento ningún deportista es capaz de batir marcas.

Cuando alguien lee un libro o asiste a un curso y no practica los conocimientos que encuentra en ellos, ¿cómo pretende sacar rendimiento? Sin práctica, repetición y ensayo nada funciona. En los libros y en los cursos se dan conocimientos: "Mira, esto funciona así. Ahora la práctica la pones tú".

¿Sabes cuántas horas de práctica, repetición y ensayo se necesitan para empezar a tocar medianamente bien un instrumento musical?

Harmónica: 50 horas
Aprender solfeo: 150 horas
Guitarra: 150 horas
Trompeta: 300 horas
Piano: 450 horas
Saxofón: 600 horas
Cello: 900 horas
Canto: 900 horas
Trombón: 900 horas
Flauta: 1200 horas

No es lo mismo tener conocimientos sobre piano que saber tocar el piano. ¿Cuántas horas ha practicado Ronaldinho antes de convertirse en una figura del fútbol? ¿Cuántas horas de práctica necesita un cirujano para dominar su trabajo? ¿Y un carpintero? ¿Y pretendes que leyendo un libro o asistiendo a un curso de 100 horas vas a poder dominar esos conocimientos? Con 100 horas sabrás bastantes cosas teóricas, pero no sabrás hacerlas. El mejor profesor del mundo te puede enseñar muchas cosas, pero la práctica, la repetición y el ensayo no dependen de él, dependen de ti. Sólo dependen de ti.

Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo. Práctica, repetición y ensayo…

Hasta el infinito.