9 dic. 2008

Qué Pasó en Cornanda??



Por: Marisol Roldán & José Antonio Roldán


Una dura noche de tormenta y fuertes vientos precedió al extraño amanecer que, hace un tiempo atrás, vivieron los vecinos de la aldea parroquial de Cornanda, en el concello coruñés de Brión, en España. Ese día descubrieron, asombrados, que cerca de la ladera que llega a Busto de Frades, había un enorme agujero, con más de 25 metros de diámetro y varios de profundidad, para cuya formación una tormenta no era suficiente explicación.

La aldea de apenas una quincena de habitantes jamás había visto nada parecido y eso que cuentan con un recuerdo folclórico muy arraigado. Es más, desconocían incluso que a escasos diez kilómetros de distancia en un terreno de la también coruñesa localidad de Outes habían sucedido hace un lustro algo similar, incluso podríamos hablar que el socavón de Brión es más espectacular por su diámetro mayor...

Aunque ninguno de los aldeanos había sido testigo presencial del fenómeno que "pudo provocar" el orificio en la tierra arcillosa, movidos por la curiosidad se personaron a observarlo con sus propios ojos. Y así vieron como en la tierra aún húmeda por el temporal nocturno les esperaba un misterio de gran "magnitud" y "difícil forma". Algo había surcado por la ladera arrasando todo a su paso hasta provocar el excavado final. El sendero resultante se puede apreciar cuesta abajo y durante metros se encuentra los árboles y los helechos tumbados. Alrededor de la vegetación ningún signo extraño, ningún rastro de quemadura o arrastramiento de agua. En todo caso, circundando al socavón estaría la tierra levantada y excavada por una "fuerza o cosa extraña".


El hallazgo

Entre las primeras personas en observar el inexplicable suceso encontramos a Esclavitud Freire Freire. Ella es la encargada del trabajo en la finca donde se encuentra el misterioso agujero al que desde un primer momento llamó o fenómeno.

Esclavitud, mujer sencilla y acostumbrada a conocer las particularidades de las tareas del campo y del poder del clima de A Coruña, asevera que "eu cousa coma ela non a vi na miña vida nin siquiera os máis vellos do lugar recordan" (una cosa como esa no la vi en mi vida, ni siquiera los más viejos del lugar recuerdan). Sin embargo, al relatar cómo se sintió al subir la mañana del día 5 de Noviembre por la cuesta de tierra lo expresa con un: "e ata tomei medo" (hasta tuve/tomé miedo). Una gran perforación se abrió frente a sus ojos e incrédula y temerosa no pudo menos que exclamar: "¡Dios mío o que aquí hai!" (¡Dios mío lo que hay aquí!).
Otro de los primeros en llegar al lugar y encontrarse con el "enigmático agujero", que no ha querido dar a conocer sus nombre, dice que se sorprendió tanto que salió corriendo despavorido en busca de otros vecinos para contarles lo que había sucedido. Para con posterioridad, volver con ellos a asegurarse de que fuera lo que fuera no era peligroso. María Barbazán Alfonsín asegura que ese día cerca de las dos de la tarde se escuchó un ruido ensordecedor. La mujer comentado como habían recibido la noticia los demás vecinos nos comentaba que la gente de Cornanda es muy trabajadora, pero también muy tradicional en cuanto a fe y supersticiones. Tanto es así que cuenta que su propia madre, una nonagenaria ya, al llegar al monte para contemplar en primera persona lo sucedido: "non se lle ocurriu outra que poñerse a rezar, porque pensou que iamos morrer todoos" (no se le ocurrió otra que ponerse a rezar, porque pensaba que íbamos a morir todos). Otros habitantes de la pequeña localidad ni siquiera han querido aproximarse a las inmediaciones del lugar ni al socavón. ¡Bastante tienen con haber visto la nube y oído el fuerte ruido!, ya tienen bastante miedo...¿para qué quieren más?, se preguntan en su humilde lógica sus convecinos.


Observaciones extrañas

Antes de que los medios de comunicación, los "expertos" ufólogos y los profesores de universidad comenzaran a interesarse en lo acontecido en Brión, los aldeanos hacían sus propias conjeturas y hablaban de lo sucedido.

En principio las posturas eran enfrentadas: por un lado estaban los que no habían visto nada y por lo tanto achacaban el fenómeno a la tormenta y por otro lado estaban los que buscaban explicaciones más espectaculares.
Surgieron varias teorías al respecto. Una defendía que una lengua de agua pudo haber arrastrado la tierra. Pero, ¿qué fuerza de caída debía de tener esa lluvia?, ¿habían influido los fuertes vientos que habían sido registrados por los meteorólogos y que al parecer en aquella zona habían pasado el centenar de kilómetros por hora. Aunque también nos puede surguir otra interrogante, ¿por qué sólo apareció ese socavón y no otros?.
"Se aparecera un santo non viña tanta xente", dice uno de los vecinos de Cornanda. Entre los curiosos y visitantes a la zona del "o fenómeno", ya ha habido quién echando mano de la memoria ha dicho que "houbo algo parecido en Devesa dos Vilares hai nove anos" (Hubo algo parecido en Devesa dos Vilares hace 9 años). Devesa dos Vilares está en las proximidades de la presa Barrié de la Maza, a orillas del Tambre. Aunque en la Universidad de Santiago no tienen constancia alguna de este episodio, no descartan que quien haya afirmado eso tenga razón, aunque el hecho no está contrastado por ellos.

Tal vez buscando explicaciones e influenciados por la imaginación se empezaron a oír cosas como "bolas de fuego" o "nube blanca muy pesada y que se encontraba por debajo del resto que formaban la tormenta" para explicar lo que allí había podido pasar.

En la entrevista con la trabajadora de la finca, Exclavitud Freire Freire, al preguntarle qué podía haber provocado la perforación, ella pensaba que tal vez "reventara unha nube o caira toda xunta na terra"...¿partirse una nube?, ¿era esa ruptura la que había provocado el tremendo ruido escuchado por todos?, ¿qué encontró esa nube en ese bosque que le hizo descargar de forma tan incontrolada?.

De nuevo, encontramos la presencia de la nube en el testimonio de María Barbazán que con la mayor tranquilidad del mundo comentaba que: "foi un fenómeno que, si cae na aldea, aplástanos a todos". Otro vecino aseguraba que desde su casa horas antes había observado una nube densa sobre el mismo lugar donde había aparecido el socavón y entre los relámpagos, gracias a su luz, observó (aunque dice que no le dio demasiada importancia) como era una nube "extrañamente blanca" y no "gris" como el resto de la tormenta. Además ésta parecía estar por debajo en altura y moverse más despacio. "¡Si es que se movía!", señaló.


La curiosa morfología del agujero

En el principio lo que más impacta de su visión es tanto su tamaño como su extraña forma, 25 metros por 2 metros, y que no dibujan un círculo perfecto, sino dos entrecruzados. Tal vez como días después han intentado explicar los estudiosos las dos cabezas del orificio excavado podrían responder, una a la fuerza erosionante y la otra a la resistencia del terreno, donde ha ido además a parar la tierra expulsada.
El tipo de tierra es arcillosa y húmeda, como en general suele encontrarse en los bosques verdes gallegos, donde el corrimiento del terreno no es algo desconocido. Geológicamente Brión se divide en dos partes bastante diferenciadas: la alta y la baja, donde la vegetación y la climatología, aunque similar, es variante sobre todo en los tipos de cultivo. La aldea de Cornanda es de tipo boscoso. De clima severo y húmedo es intempestivo y las lluvias suelen formar parte habitual del paisaje. El frío lo comparten los poco menos de 7.000 habitantes de esta zona coruñesa de Brión, distribuidos en media docena de parroquias diferentes.
La morfología del cráter de todas recuerda mucho a las huellas que dejan en la superficie terrestre los aerolitos que impactan a diario con el suelo terrestre (un fenómeno que hace aumentar el peso diario de la Tierra un par de toneladas). Caen con gran velocidad de impacto. Sin embargo, los rastros dejados por éstas son menores, porque la masa de los bólidos de polvo cósmico suelen ser pequeña, salvo excepciones como el que pudo provocar el desastre de la taiga siberiana de Tunguska en 1908 o la desaparición de los dinosaurios.

En todo caso, ¿podría ser un aerolito el causante del agujero de Brión?. Si revisamos la reciente actualidad aún vemos coleando otro misterio climatológico que sigue sin explicación. Nos referimos a los aerolitos de hielo, que no hace muchas fechas tuvieron de cabeza a los integrantes del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y a los medios de comunicación. Tal vez el frío y la lluvia pudo hacer caer sobre Cornanda uno lo suficientemente grande como para levantar dos metros de tierra, y una fuerza tan descomunal capaz de esparcirlo como lluvia de arena en el exterior del socavón. Si esta explicación una vez analizada y estudiada pudiera tener visos de autenticidad explicaría el porqué no hay rastros químicos ni físicos alrededor del pozo artificial. O tal vez si los hay, ¿alguién ha analizado los restos de tierra?.


Opinan investigadores y científicos

Conocido como el "o fenómeno", grupos de curiosos, periodistas y científicos han ido hasta la parroquia de Cornanda en un intento de hacerse con la noticia los unos y de buscar explicación teóricamente los otros.

Algunos periodistas se limitaron a hacer su trabajo, es decir, a recopilar datos y gracias a ellos el resto de país conocemos el suceso de Brión. Es el caso de Fernando Franjo, redactor de El Correo Gallego, que en todo momento nos brindó ayuda y conocimiento de los hechos. Y gracias al cual supimos que los testigos habían hablado de una "nube extraña", ya que al indagar días después nosotros vimos que allí el fenómeno se había convertido en algo menos accesible y sobre todo ya los vecinos no contestaban con la misma docilidad hartos de ser molestados e incluso influidos por presuntos ufólogos que llegaron allí afirmando que aquello "era algo paranormal". Y los habitantes de Cornanda serán de "pueblo", pero desde luego no tienen una pizca de tontos. Si partimos de premisas tan claras como algunos de esos ufólogos, ¿para qué hacer revistas como estas o investigaciones de estos temas?...mejor nos vamos directamente a un monte a repartir nuestra sabiduría con algún que otro acólito.
Menos mal que también pudimos contrastar informaciones con investigadores como el argentino afincado en Galicia, Carlos G. Fernández y científicos serios como el catedrático de Edafología (estudio del suelo) de la Universidad de Santiago de Compostela, Francisco Díaz-Fierros Viqueira y el director del Observatorio Ramón María Aller, José Ángel Docobo Durántez. A los que en algunos casos nos remitimos para pedirles los análisis que se le habían realizando a la tierra del socavón, encontrándonos sorprendidos conque no se había tomado, por diferentes motivos, ningún tipo de muestra del terreno. Algo sin duda curioso, ya que este proceso es habitual tanto en una investigación científica como en una ufológica para hallar pruebas físicas de lo ocurrido.

El servicio de meteorología adjunto al Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC) se dirigió el pasado 21 de Noviembre al alcalde de Brión, José Luis García, para solicitarle documentación sobre el fenómeno hidrológico ocurrido en la parroquia de Cornanda. Tendremos que esperar un tiempo antes del que CSIC se pronuncie con respecto a lo sucedido.
Estudiosos que prefieren no aventurar conclusiones a la hora de buscar la causa que originó el agujero. Según ellos la causa podría ser meteorológica y tal vez guardan relación con otro hecho parecido localizado en Outes. De todas formas debemos esperar a análisis a posteriori de laboratorio para intentar resolver el puzzle del socavón misterioso de Brión.

¿Además de rastros físicos encontramos alteraciones químicas en la tierra del lugar?, desde luego si los componentes de la tierra afectada y la de la no afectada son idénticos debemos descartar meteoritos (generalmente con alto contenido mineral) y podríamos inclinarnos más sobre la teoría del hielo, el cual al deshacerse no dejaría rastro químico. Sin embargo, ¿tan rápido se deshiela?. Debemos de pensar que entre el desarrollo del fenómeno y el momento del descubrimiento sólo existen un par de horas y de haberlo provocado un aerolito helado, éste debía de tener unas dimensiones considerables. Por lo tanto, o bien se fraccionó totalmente durante el impacto o quedó sepultado entre la tierra, lo que impidió su observación.
Algunas personas quisieron ver rastros de altas temperaturas en la tierra, quemaduras pero ni siquiera en los arbustos y helechos arrasados se halló prueba de calor, descartando las hipótesis fantásticas de burbujas de luz que algunos vecinos decían haber "creído ver". O las teorías más racionales que apostaban por la caída de un fastuoso rayo.
Pero la teoría "racional" de la burbuja de aire en el suelo que pudo haber sido tocada por una descarga de agua y viento, levantando así una especie de explosión del terreno si podría ser un buen punto de partida para las investigaciones.

Ante un fenómeno como el que nos enfrentamos ninguna explicación deja de ser por un lado descabellada, ninguna prueba física concluyente de más validez a la ciencia que a la paraciencia. Y por otro lado racional, cualquier teoría: nube, aerolito, clima, ovni...bien argumentada podría ser sostenida con igual consistencia.

El tiempo y el estudio darán los resultados oportunos. Aventurarse es lo mismo que cometer el error de ir a investigar y simplemente recoger datos visuales, menospreciando pruebas que pueden estar ahí esperando a ser rescatadas. Por si acaso nuestras muestras están siendo ya analizadas, para en el futuro compararlas con los resultados de los científicos de Compostela. Basarse en los movimientos de la aguja de una brújula es correcto, pero no suficiente si queremos recabar pruebas contundentes para ver si ha quedado algún rastro anómalo en el terreno. Y mucho menos teniendo en cuenta que la brújula nos informa de magnetización en la zona, pero no de si es reciente o la hubo siempre por motivos telúricos de esos lugares.

El fenómeno Brión seguirá despertando el interés de muchos y dará que hablar, sobre todo rollos y rollos de carrete fotográfico nacerán fruto de este misterio. Y en todos se verá lo mismo, el investigador de turno y el gran cráter bifurcado de Brión, que se volverá mito entre los buscadores de enigmas. Entre los cuales la imaginación y el afán de ver en todo un segundo sentido, se especula con una última y atrevida hipótesis la del nuevo armamento militar que estaría siendo puesto a prueba en la actualidad. Un posible material bélico muy distinto al que conocemos hasta ahora. Donde se habría llegado a crear una especie de hielo capaz de ser molecularmente dirigido como misiles de tierra y que después de impactar no dejarían huella de su presencia. De ser cierta esta teoría se comprendería que los Gobiernos estarían planeando hacerse inocuos e invisibles para el enemigo sin dejar de ser tan peligrosos como siempre. Y que sería en todo caso la revancha de alguno de ellos por haber tenido que firmar los tratados y compromisos que obligan a Occidente a deshacerse de material como las minas personales o parte del arsenal militar.
Y es que el "extraño fenómeno" ya no sería un hecho aislado. Otros impactos y socavones comienzan a configurarse como una nueva vertiente de los misterios interiores de nuestras fronteras.


El impacto de Outes, en Coruña.

Tanto el profesor Docobo como el profesor Díaz-Fierros aludieron , precisamente, al único precedente que conocían y que habían examinado no sólo ellos, sino que había atraído la curiosidad de un importante geólogo japonés Y.Honda. Nos referimos al agujero hallado en Outes, a siete kilómetros en línea recta de este monte de Cornanda . Un escalofriante agujero de más de veinticinco metros de diámetro por 1'5 de profundidad cercano a Cando de Arriba.

El científico nipón explicaba lo sucedido no cómo el resultado de un impacto de algo sólido en la tierra, sino como el resultado de un deslizamiento. Sus conclusiones fueron en general que era un fenómeno repetitivo en la zona puesto que es un lugar geológicamente propenso por el tipo de suelo. José Ángel Docobo decía respecto a lo ocurrido en Cando que: "En aquella ocasion se expusieran varias hipotesis sobre la cicatriz, que fueron publicadas en un amplio trabajo en la revista internacional Meteoritics & Planetary Science 33,57 (1998). Técnicamente lo que ocurrió fue un Explosive Piping Failure, en otras palabras una extrusión de forma explosiva del flujo hídrico subterraneo bajo sobrepresión local y asociado a fuertes precipitaciones".

Sin embargo aún aceptando estas explicaciones expertas ¿cómo explicaríamos que pinos de veinte metros y enormes helechos quedaran arrasados a ambos lados del curioso cráter y de su estela?.
A este punto llegaron algunos investigadores y concluyeron que algo más extraño que lo percibido a simple vista debía haber ocurrido allí...la prueba, signos de que un reorientamiento molecular o magnetización que parecían mostrar tanto la tierra como los árboles dañados. Se dijo, aunque no se demostró, que había indicios también de que lo que fuera hubiera impactado allí debía de haber estado a elevadas temperaturas -suficientes para derretir la roca del propio suelo-. ¿Un suelo arcilloso ?,de haber realmente soportado elevadas temperaturas habría rastros de roca cocida y restos como los que encontraríamos tras el trabajo de cocimiento del barro artesanal.

No se encontraron estas muestras. Tampoco en este caso pues, fue un cráter producido por el impacto de un meteorito y así lo confirmó en su día desde el Observatorio Astronómico de Santiago, el profesor checo Ceplecha.
Lo curioso en el caso del cráter de Oustes nos llega en este caso de la mano de los propios investigadores de las hipótesis ovnis que hace seis años y sin que conocieran la actualidad que después sobrevendría en nuestro planeta con los hielos-volantes...hablaron de impactos de grandes masas de hielo. ¿Casualidad?.


Antecedentes al misterio de Brion y Oustes

También al norte de España, pero en la zona catalana del Empordà han dado casos de hallazgos de pequeños cráteres, formados de la noche a la mañana tanto en laderas cómo en bosques, en ambos casos, tras haber oído los vecinos fuertes ruidos y tronares extraños.
Debido a qué sus dimensiones escasamente sobrepasaban los dos metros en los casos de mayor envergadura, y que junto a ellos no se halló vestigio extraño alguno. Estos casos quedaron silenciados y desconocidos, pero no por ello dejan de estar ahí.

El verde Vall de Núria sufrió uno de estos fenómenos en dos ocasiones distintas: una en 1987 hacia Octubre y otra en 1991 a mediados de Diciembre. Curiosamente en sendas ocasiones los cráteres se formaron dentro de una misma finca, la de la familia F.Puig. y de la que tuvimos noticia precisamente mientras nos interesábamos por la caídas de los aerolitos de hielo a principios del 2000.

De todas formas el socavón descubierto por los vecinos de Cornanda no quedará en el olvido, porque seguiremos observando la evolución de las investigaciones que se hagan tanto por meteorólogos como geólogos.
Al fin de cuentas ahora más que nunca tenemos claro que allí "ha sucedido algo extraño o misterioso" palabras que los propios científicos introducen al oír hablar del socavón de Brión. Y nosotros humildes aficionados de buscar respuestas no íbamos a pensar menos.


Los dos casos gallegos

Similitudes

* Distancia: menos de siete kilómetros. Idéntica geología del subsuelo. Zona boscosa y tierra arcillosa. Pinares de gran altura y helechos.
* Presencia de senderos o estelas en el suelo, lo que fuera "ando" antes de impactar definitivamente y crear el agujero.
* Arrasamiento sólo en la vegetación pegada al lugar del suceso. El resto no sufrió alteraciones.
* Ausencia de restos sólidos pétreos o metálicos que pudieran haber formado parte de un bólido.
* Ausencia de testigos visuales.
* Presencia a distancia de testigos auditivos.
* Elección de lugares poco habitados y aislados.
Diferencias
* Lo de Oustes sucede en el 18 de enero de 1994 a las ocho de la tarde y lo
Brión el 5 de noviembre del 2000 a las dos de la tarde.
* Cornanda, cráter en forma no totalmente circular, más bien bifurcada y
Oustes el fenómeno sucede en tiempo despejado sin que los centros meteorológicos de Santiago puedan registrar precipitaciones
* El cráter de Brión se forma durante una fuerte tormenta que duraba desde el día anterior o más, en la que se dieron fuertes vientos y frío.


Consello de Brión

Ocupando una superficie de 73,8 km2, el municipio coruñés de Brión está situado al Oeste de Santiago de Compostela (entre los términos municipales de Negreira, Ames, Teo, Rois, Lousame, Noia y Outes). Constituye una zona de paso en la carretera C-543, que comunica Noia con la capital gallega.
En 1991 contaba con 6.375 habitantes, distribuidos en 9 parroquias (Os Anxeles, San Salvador y San Xulián de Bastavales, Boullón, Brión, Cornanda, Luaña, Ons y Viceso). La densidad de población es de 86,4 hab./km2, que puede considerarse relativamente elevada.
Tradicionalmente Brión estuvo vinculado a varias comarcas: A Mahía, A Barcala y Santiago, pero propiamente forma parte de la comarca de A Barcala.
En el Medievo, la historia de estas tierras estuvo vinculada a los condados de Trastámara y Altamira, que es lo mismo que decir a la familia Sánchez de Moscoso. En los años de transición a la Edad Moderna, Lope Sánchez de Ulloa y Moscoso intentó detener la política centralizadora de los Reyes Católicos.
Mucho después, una vez establecida la primera división provincial, el municipio de Brión perteneció a la desaparecida provincia de Santiago.
¿Cómo se comporta el tiempo?
La meteorología ortodoxa afirma que las condiciones climáticas no son constantes, ni horariamente ni localmente. Pueden variar de un lugar a otro en forma destacada, aún cuando la distancia sea corta. esto tiene validez principalmente en los casos de temperatura y de humedad ambiente, donde los valores para mediciones externas, influidos por precipitaciones y vientos, pueden oscilar apreciablemente. La presión atmosférica, en cambio, muestra valores relativamente constantes si la medición se hace a iguales alturas, no produciéndose tampoco diferencias de lecturas en "interiores" o en "exteriores".


Mitos y leyendas se unen en Brión

Entre los mitos se habla de los duendes de luz o frailecillos que algunas noches se ven bajo las tormentas moviéndose en forma de luz de aquí para allá, en la lejanía de las aldeas. Para otros esas luces no son otra cosa que las ánimas benditas purgando en nuestro mundo. Y ambas leyendas nos muestran un pueblo sencillo, arraigado en la tradición, en el mito, cuyas creencias están repletas de magias y espíritus.

Un lugar donde hay sitio para la fe cristiana y el milagro, y así lo expone la capilla inconclusa a María la beata devota. Donde ya lo es, es allí, entre la quincena de vecinos y ellos lo guardarán como leyenda de "vellos" con los duendes y frailes de luz que dicen se pasean de noche por el bosque, bajo la tormenta que saca a las ánimas benditas a recorrer su purgatorio.