7 dic. 2008

Trastornos Paranoides de la Personalidad



El trastorno paranoide de la personalidad se define como una tendencia generalizada e injustificada a interpretar las acciones de las personas como deliberadamente malintencionadas, aunque no presentan síntomas psicóticos, como delirios o alucinaciones.

Las características de este trastornos son las siguientes: 1) sospechan, sin base suficiente, que los demás los están explotando, dañando o engañando; 2) están preocupados con dudas injustificadas sobre la lealtad y confianza de amigos o asociados; 3) son reacios a confiar en otros debido a un miedo injustificado a que la información sea utilizada maliciosamente en su contra; 4) creen ver significados ocultos degradantes o amenazantes en comentarios o acontecimientos benignos; 5) guardan resentimiento de manera persistente; es decir, no perdonan insultos o desaires; 6) perciben ataques hacia su carácter o reputación que no resultan aparentes a los demás y rápidamente reacciona con enfado o contraatacan; 7) sospechas recurrentes y sin justificación sobre la fidelidad de sus cónyuges o parejas sexuales.

Estas personas suelen culpar a los demás de los problemas en sus relaciones y no suelen ser concientes de cómo ellos mismos contribuyen a crearlas. Por ejemplo, si continuamente acusa a su pareja de infidelidad, no es extraño que al final su pareja busque consuelo en otra persona, de modo que el paranoide ve confirmadas sus sospechas ("Ya sabía que no podía fiarme") Suelen estar siempre atentos y vigilantes porque piensan que cualquiera puede atacarles de un modo u otro en cualquier momento y necesitan defenderse de ellos. Perciben el mundo como una jungla de gente egoísta y sin escrúpulos en la que no se puede confiar. Por este motivo suelen ser bastante independientes, ya que la dependencia de los demás implica la posibilidad de que se aprovechen de ellos. También suelen tener conflictos con las figuras de autoridad.

Ante la conducta de los demás, sacan conclusiones rápidas y son reacios a considerar explicaciones alternativas. Por ejemplo, David pensaba, erróneamente, que sus compañeros de trabajo le ocultaban información a propósito para perjudicar su trabajo, y no estaba dispuesto a considerar explicaciones alternativas, como el hecho de que sus compañeros estaban ocupados con su propio trabajo.

Tienden a reaccionar con gran intensidad ante pequeños acontecimientos, ya que los interpretan como graves amenazas. Por ejemplo, tras un comentario inofensivo o una broma creen ver un insulto grave o un desprecio hacia ellos y reaccionan enfadándose y contraatacando. Suelen ser incapaces de ver los aspectos humorísticos de las situaciones. En cierto modo es como si estuvieran constantemente en una situación de grave riesgo donde no hay lugar para bromas.

Son incapaces de relajarse en presencia de los demás, debido a que consideran que si bajan la guardia los otros aprovecharán la ocasión para hacerles daño o perjudicarles de algún modo.

Suelen ser personas hipersensibles que se sienten heridas con facilidad.
Desprecian a quienes ven como débiles, blandos, enfermizos o defectuosos y tienen problemas para mostrar intimidad y sentimientos de ternura. Son reservados, no muestran sus dudas, inseguridades o flaquezas ya que piensan que eso supone dar muestra de debilidad y que si los demás los ven como débiles atacarán.

Sospechan de la fidelidad de sus parejas y suelen tener celos patológicos.

Estas personas casi nunca realizan una terapia ya que no creen que su desconfianza sea un problema sino que consideran que refleja la realidad y que los demás son así realmente. Sin embargo, sí es posible que busquen ayuda psicológica por otros problemas, como dificultades en sus relaciones, problemas de pareja, tensión en el trabajo, problemas con sus compañeros, abuso de drogas...

Dado que esperan el maltrato y el engaño por parte de los demás, no tienen muchos motivos para tratarlos bien y, por tanto, no es raro que emprendan los mismos actos maliciosos que esperan de los otros, a no ser que teman ser castigados por ello.


Origen del trastorno

No es mucho lo que se sabe sobre el origen de este trastorno, debido a que no suelen buscar ayuda y, por tanto, no es fácil encontrar grupos a los que estudiar, pero las distintas teorías explicativas nos pueden dar una idea sobre las diversas formas como puede generarse este trastorno

1. Los malos tratos en la infancia y la falta de un amor coherente por parte de los padres pueden generar una desconfianza básica que se acabe extendiendo a todas las personas en general. Así, el paranoide habría aprendido en su infancia que el mundo está lleno de gente malintencionada (como sus padres) que pueden hacerle daño, y su comportamiento es un modo de prevenir el ataque o daño. Se mantiene alerta para identificar los signos de peligro y actuar con rapidez. Muchas personas con este trastorno dicen haber crecido en hogares de este tipo, pero no es fácil saber si lo que dicen es un reflejo de la realidad o es sólo su percepción de dicha realidad.

2 El número de familiares con algún tipo de enfermedad psicótica es más frecuente entre los familiares de estas personas que entre el resto de la población, de modo que puede haber algún tipo de predisposición genética. Por ejemplo, estas personas podrían heredar una tendencia a interpretar los acontecimientos y acciones de los demás como más amenazadora delo que es en realidad. Es decir, podrían estar predispuestos a tener un estilo de pensamiento paranoide.

3. Los niños despreciado o humillados por otros niños, y cuyos padres les han enseñado que ellos son especiales y diferentes, pueden llegar a la conclusión de que los demás están celosos y desean hacerles daño por envidia.
Esquemas de pensamiento.
De un modo u otro, estas personas han desarrollado un esquema de pensamiento que se basa en los siguientes supuestos:
- Las personas son malas y tramposas
- Atacan si les das la oportunidad
- Para protegerse hay que mantenerse alerta
Estos supuesto los llevan a esperar constantemente engaños, traiciones y que los hieran, de modo que consideran necesario estar alerta. Este estilo de pensamiento los lleva a prestar más atención a aquellos aspectos que confirmen sus hipótesis mientras que no tienen en cuenta aquellos que las contradigan. Por ejemplo, Carlos creía que su jefe lo despreciaba y estaba esperando el más mínimo error para despedirlo. Cada vez que su jefe hacía algún comentario negativo sobre su trabajo, lo consideraba una prueba a favor de su hipótesis, mientras que no tenía en cuenta las veces en que su jefe hacía comentarios positivos sobre su trabajo. En vez de eso, tendía a pensar: "Está intentando que me confíe y baje la guardia para atacar después". De este modo, ellos mismo logran confirmar sus falsas hipótesis y su trastorno se perpetúa. Por otro lado, la gente nunca es totalmente buena o mala. Si el paranoide se fija exclusivamente en las malas acciones de los demás, es fácil que siga pensando igual durante toda su vida. Por tanto, están en guardia y a la defensiva, saltan por cualquier cosa y son beligerantes, de modo que no suelen caer bien a los demás y provocan en ellos hostilidad y rechazo (el tipo de conducta que preveían), lo cual, a su vez, contribuye también a perpetuar su trastorno.

Por otro lado, estas personas suelen dudar de su capacidad para advertir el peligro y para manejar las situaciones dañinas de un modo adecuado. Es decir, piensan que, dada su incapacidad para controlar las conductas o acontecimientos adversos, las consecuencias de dichos acontecimientos pueden ser catastróficas. Es decir, exageran enormemente el daño que los demás pueden llegar a hacerles. Aún así, no se ven completamente ineficaces (pues de ser así desarrollarían otro trastorno, como el dependiente), sino que piensan que si se mantienen siempre vigilantes, podrán detectar los indicios y protegerse.

Por tanto, su patrón de pensamiento podría esquematizarse de este modo: "Las personas son malas y es muy probable que me ataquen o intenten perjudicarme. Si lo hicieran, no me creo capaz de manejar esa situación adecuadamente y, por tanto, podrían tener consecuencias terribles, de modo que tengo que estar siempre alerta, no fiarme de nadie y mantener las distancias". Este esquema de pensamiento es el que guía su conducta.