28 mar. 2009

Fotografías del Pensamiento


Clase de fotografía paranormal en la que las imágenes son impresionadas psíquicamente sobre una película fotográfica, con ayuda de la cámara o sin ella. La expresión "fotografía del pensamiento" fue acuñada por Tomokichi Fukarai, presidente del Psychical Institute of Japan, que dirigió los primeros estudios serios acerca de la misma a principios de este siglo. Las investigaciones anteriores se 'habían ocupado de la fotografía de espíritus, de imágenes de personas muertas o de objetos fantasmales captados por la placa fotográfica. Fukarai se topó con el fenómeno mientras efectuaba una serie de experimentos con una médium japonesa llamada Nagao. A fin de probar la clarividencia de la señora Nagao, Fukarai quería saber si ella podía discernir tres caracteres de la escritura japonesa que él había fotografiado en una placa aún sin revelar. Aunque la placa estaba envuelta en papel para evitar que se velase con la luz, Fukarai se encontró con que no sólo las partes que contenían los caracteres sino que toda la superficie de la placa se encontraba velada. Fukarai conjeturó entonces que ello se debía a la influencia de la actividad psíquica de la señora Nagao. En ulteriores experimentos con ella y con otros médiums, Fukarai obtuvo en la placa imágenes reales o "fotografías de pensamientos". Recientemente, investigaciones sobre la fotografía del pensamiento han sido llevadas a cabo bajo la dirección de parapsicólogos de tanto renombre como el psiquiatra lan Stevenson, de la Universidad de Virginia, y el psiquiatra de Denver Jule Eisenbud, quienes en los años 1960s habían captado la atención nacional por sus trabajos con el rabdomante TedSerios, que podía impresionar imágenes sobre una película Polaroid con sólo mirar fijamente el objetivo de la cámara. Serios era natural de la ciudad de Kansas, en Missouri, y le gustaban el teatro y la bebida. En 1955 se había percatado de sus facultades psíquicas mientras trabajaba como botones en un hotel de Chicago. Un compañero de trabajo descubrió que Serios podía ser fácilmente hipnotizado y que poseía la facultad de vera distancia. En una ocasión, hallándose en trance hipnótico, Serios dijo que se había proyectado hacia el plano astral, donde había conocido un espíritu que afirmaba ser el pirata Jean Laffite, el cual le había informado de la ubicación secreta de tesoros enterrados en la Florida. Pero nunca pudo realizar grandes hallazgos, sólo ocasionalmente unos pocos cientos de dólares enterrados. A1 parecer la publicidad en torno al hecho permitió a otras personas adelantarse a Serios. El espíritu de Laffite se alejó de Serios, quien sin embargo persistió en la búsqueda de tesoros con la ayuda de un grupo de gente interesada que había podido reunir. Cierto día en que Serios confrontaba problemas para ubicar un sitio de excavación, uno de sus empleados le tendió una cámara fotográfica y le sugirió en broma que tomase una foto de la imagen que tenía en la mente en ese momento. Así lo hizo y el resultado fue una fotografía del pensamiento. No sólo nunca pudo encontrar un tesoro y hacerse rico, sino que al poco tiempo su endeble salud le obligó a abandonar las fotografías de pensamientos. Un psiquiatra le había dicho que todo era resultado de la ilusión. Eisenbud conoció a Serios años más tarde. En 1964 y a instancias del director de la revista Fate, Eisenbaud inició una investigación del psíquico que se prolongaría por tres años. En los experimentos de Eisenbud, Serios impresionó películas espontáneamente con imágenes identificables o no identificables de edificios, monumentos y otras estructuras, mediante el procedimiento de mirar fijamente el objetivo de una cámara Polaroid y hacer funcionar su obturador. La película era revelada inmediatamente. Además de las imágenes espontáneas, Serios podía impresionar imágenes de objetos determinados. En esos casos, Eisenbud mencionaba un objeto cualquiera y sostenía la cámara mientras Serios la miraba fijamente. Durante los tres años que duró el estudio, Eisenbud clasificó más de cuatrocientas imágenes "inexplicables por medios normales" de más de cien objetos. Serios también impresionó cientos de "negritas", fotos en las que la luz había sido total o casi totalmente excluida, y de "blanquitas", fotos tan sobreexpuestas que salían blancas. Serios solía sostener encima del objetivo de la cámara un pequeño pedazo de tubo negro de unos tres centímetros de diámetro al que llamaba su "gismo" y que decía le ayudaba a enfocar sus facultades mentales. Eisenbud se aseguró de que tal instrumento no fuese un dispositivo fraudulento. En 1967, Eisenbaud hizo públicos los resultados de su estudio en el libro The World of Ted Serios, donde concluía que la única explicación de las proezas de Serios era la psicokinesis. A pesar de que Eisenbud y su equipo pusieron especial cuidado en asegurarse de que Serios no pudiese tocar la película en ningún momento, ni antes ni durante ni después de la toma de las fotos, los críticos lo acusaron de ser un farsante y de que sus "fotografías de pensamientos" podían ser tomadas simplemente al sostener un negativo sobre el objetivo de una cámara. El mago de variedades y desenmascarador de vocación James "el Asombroso" Randi, afirmó que Serios sostenía en la palma de la mano un artefacto con un pequeño lente en uno de sus extremos en el que había una imagen que se proyectaba sobre la película de la cámara enfocada al infinito. Serios nunca admitió haber cometido fraude, ni las acusaciones fueron nunca probadas. Tanto Eisenbud como Stevenson contestaban a esas y otras acusaciones de fraude argumentando que muchas de las imágenes de Serios tenían distorsiones que no podían ser ni explicadas ni reproducidas. Por ejemplo, una de sus fotografías de pensamientos había sido identificada como un hangar de la Real Policía Montada Canadiense en Ontario, pero en la fotografía del pensamiento la palabra "Canadian" pintada sobre el hangar aparece escrita, inexplicablemente, "Cainadiarí". Eisenbud, Stevenson y otros investigadores se interesaron a principios de los años '80 en un niño japonés llamado Masuaki Kiyota, que supuestamente poseía facultades paranormales como la de impresionar imágenes en películas y doblar objetos metálicos. Durante los experimentos llevados a cabo en los Estados Unidos en 1981, Kiyota no pudo impresionar imágenes identificables mientras era observado. Sin embargo, los investigadores estaban convencidos de que las facultades del niño eran auténticas, convicción que mantuvieron incluso cuando tres años más tarde Kiyota admitió haber cometido fraudes ocasionales durante los experimentos doblando metales. El niño dijo haberse sentido forzado a emplear sólo los medios normales para doblar metales debido a los esfuerzos de la prensa para desenmascararlo.