8 mar. 2015

Desencarnados

Ruben Torres Sierra
La Cosecha de Almas.

Todos hemos oído historias de fantasmas, todos en algún momento nos hemos interesado por ese fenómeno y hemos intentado encontrarle alguna explicación lógica, que son y porque están ahí. Las creencias que están mas extendidas en occidente, nos dicen que al morir, si fuimos buenos, vamos al cielo y si fuimos malos al infierno, punto.

Toda una vida pasando todo tipo de avatares para que al final te empaqueten, te facturen y te envíen allí donde alguien crea conveniente, pero que pasa con los que se quedan, son acaso esos fantasmas, almas de personas que se quedaron perdidas, que no definieron en su vida una tendencia buena o mala, seguro que no.

Las almas que se quedan vagando por nuestro mundo, no son almas perdidas, ni de condenados, tampoco fueron obligados a quedarse, sino más bien lo contrario. Las principales causas por las que el alma de una persona fallecida se queda pegada a nuestro mundo y no sigue su curso natural hacia otro plano, es netamente voluntaria. La persona al fallecer decide voluntariamente no continuar su proceso y quedarse allí donde estuvo su vida, por varias razones. Las razones mas comunes suelen ser por apego, apego a sus bienes, su casa, su coche, su dinero o sus posesiones. Estas almas crearan su propia realidad alrededor de esas posesiones y formaran alrededor de ellas las rutinas que tenían en vida.

También puede haber apegos sentimentales, como por ejemplo a una pareja o unos hijos, estos apegos son altamente posesivos, ellos creen que esos seres queridos no podrán continuar su vida de forma normal sin su ayuda, no les ven capaces de vivir sin que alguien vele por su bienestar. En realidad no pueden ayudar, pero tienen la creencia arraigada que si y la continúan llevando a la práctica de forma activa. También suelen quedarse conmocionados con el dolor del duelo, ven en estos allegados un sufrimiento inconsolable y ha se quedan velando ese dolor, hasta que creen que se superado esa perdida, esto a la práctica puede muchas veces alargarse durante años, ya que una vez se supera el periodo de duelo continúan apegados con cualquier otra escusa. Otra forma de quedarse pegado es por un fallecimiento traumático, ellos no son conscientes del fin y continúan viviendo ese drama día tras día, los accidentes también pueden ser motivo de apego, son muertes súbitas en momentos en los que esa vida tenía mucho por emprender y se niegan a abandonar esa realidad.

Estas son las situaciones más comunes, por supuesto hay muchas mas, cualquiera puede ser el motivo por el cual el alma de un individuo decide permanecer allí donde siempre estuvo su sitio. Debemos entender que una vez llega el momento del fin de la vida carnal, continuar en el entorno que ocupamos carece de sentido y continuar día tras día, año tras año, pegado a esa existencia, nos perjudica notablemente.

Interrumpir el proceso natural de evolución del espíritu trae unas consecuencias bastante graves, por lo pronto estas posponiendo indefinidamente capacidad de superación, de experimentación, de conocimiento y de evolución, estamos obstaculizando de forma grave, nuestro camino hacia la fuente.

Existen una gran cantidad de almas desencarnadas pegadas a nuestra realidad por diferentes motivos, pero la peor consecuencia de este hecho, es que al estar aun en nuestra realidad, continúan trabajando en el servicio a uno mismo y por lo tanto llegarían a ser cosechados de forma negativa. Los sentimientos posesivos, ya sean materiales o sentimentales, son producto de un ego mal enfocado, los apegos, las culpas o los victimismos, provocan que continúen atrapados en sus propios egos, que sigan pensando en el yo, antes que el nosotros.

Muchas almas al desencarnar se quedan apegadas a sus seres queridos o sus posesiones materiales.
Como ya explicado en algún que otro artículo, el trabajar en el servicio a uno mismo es altamente negativo, por lo tanto todas esas almas desencarnadas apegadas a sus egos en nuestra realidad, ayudaran de forma activa en la cosecha, por lograr esa masa crítica necesaria para que la cosecha sea netamente negativa.
Superar ese 90% de almas viviendo en el servicio a uno mismo es relativamente sencillo si estas almas apegadas a la materia computan.

Es mas que evidente, que nuestro modelo de sociedad, en el que damos un alto valor a esa materia provoca que al fallecer no queramos desprendernos de ella, también la forma en la que nos enseñan a entender el amor hacia nuestros seres queridos como una posesión mas, provoca que de igual modo, que no nos queramos despegar de esas posesiones. Los sentimientos no deben ser cuantificados ni valorados, si no que deben ser un regalo del que debemos dar gracias a diario por su disfrute y una vez se terminen dejarlos fluir.

Puede que pienses que en estas situaciones, donde están los guías de esas almas atrapadas en si mismos, en nuestra realidad existe el libre albedrío y a esas almas, siempre se les da la opción de continuar su camino, pero ellas elijen continuar aquí, y eso es respetado y no se puede hacer nada, hasta que ellas misma toman conciencia y deciden reemprender la marcha. Es altamente recomendable llegar al fin de nuestra etapa carnal, conscientes de que sea cual sea la situación que dejamos atrás, sean cuales sean los bienes materiales que hayamos atesorado, debemos abandonarlos, el juego se termino y debemos, si lo creemos necesario, empezar otra partida, en un tiempo distinto y en un espacio distinto.