14 jun. 2015

Las cartas de los Mahatmas - De Morya y Koot Hoomi para A. P. Sinnett

Esta introducción ha sido tomada y traducida del libro Readers' Guide to the Mahatma Letters to A. P. Sinnett, de George Linton y Virginia Hanson.
Traducido por M Cristina Ibáñez García.

El libro titulado The Mahatma Letters to A. P. Sinnett, publicado por primera vez en 1923, fue compilado y editado por Trevor Barker, un teósofo inglés, a partir de las cartas que fueran propiedad de A. P. Sinnett, quien murió en 1921. La historia de su publicación está considerablemente bien recogida en el prefacio de la tercera edición y no es necesario repetirla aquí.

Poco después de la publicación de este volumen, el señor Barker publicó un segundo:The Letters of H. P. Blavatsky to A. P. Sinnett, también a partir del material dejado por Sinnett. Este libro contiene información valiosa y muchas pistas intrigantes acerca de la relación entre H. P. Blavatsky y sus Maestros, y aspectos menos obvios de los acontecimientos que rodearon las primeras dificultades en la Sociedad Teosófica.
Barker trató de organizar las Cartas de los Maestros, según el tema del que versaban, en varios epígrafes distintos, pero debido a la naturaleza de las cartas obtuvo sólo un éxito parcial. Casi toda la secuencia temporal se perdió, y esa falta de continuidad hizo menos comprensibles muchos pasajes de interés humano.
Por tanto, se recomienda encarecidamente que, en un principio, el estudiante lea las cartas en orden cronológico. Una vez que tenga la narración y la historia claras en mente, podrá entender mejor el texto si desea estudiar un tema en particular. Además de las enseñanzas metafísicas y técnicas, el libro es una verdadera mina de oro de información en materias tales como los métodos de los Adeptos, el entrenamiento de los chelas en la senda probatoria, penetración en los caracteres y otros temas profundos.
Es ciertamente una circunstancia afortunada que las cartas encontraran su camino alMuseo Británico*, donde están cuidadosamente montadas en folios y cuidadas y están accesibles a todo el que las quiera ver.

Cómo empezó la correspondencia
La historia de cómo empezó la correspondencia entre los Mahatmas y A. P. Sinnett y A. O. Hume está recogida bastante bien por Sinnett en su libro: The Occult World, y se insta al estudiante a leer este registro desde el principio de su estudio. Sin embargo algunas breves acotaciones en este punto no están de más.
La historia realmente comienza con la llegada del Coronel Olcott y Madame Blavatsky a Bombay en febrero de 1879, con pocos amigos y quizá algo indecisos sobre lo que iban a hacer. Pronto recibieron una carta de A. P. Sinnett, editor del Allahabad Pioneer, un periódico líder en la India, en la que mostraba su interés en las ideas de ellos y declaraba que estaría encantado de tener esa información que podría ser utilizada en su periódico. Sinnett era un inglés culto e intelectual, quizá mejor descrito como “un auténtico caballero”. Tenía cuarenta años de edad en ese momento, casado con una dama de condición igualmente refinada, llamada Patience, y con un hijo pequeño llamado Denny. Como resultado de la carta de Sinnett se desarrolló una relación, y Mme. Blavatsky y el Cnel. Olcott fueron invitados a visitar a los Sinnett en Simla, la capital de verano** de la India, durante el otoño de 1880.

Durante esta vista con los Sinnett, que duró seis semanas, los Fundadores trabaron relaciones con algunos miembros prominentes de la comunidad británica, incluido un amigo cercano de Sinnett: el señor A. O. Hume, que había sido durante algunos años un miembro de alto rango del Gobierno. También durante ese tiempo H. P. Blavatsky produjo una variedad de fenómenos psíquicos que ella atribuía en su mayor parte a los Mahatmas, con quien ella decía estar en contacto. Sinnett estaba muy interesado en esos fenómenos y comprendió su veracidad. Siendo un hombre práctico y de mente científica, deseaba saber más acerca de las leyes que los regían y esperaba tener alguna demostración que silenciara a los escépticos. Preguntó a Mme Blavatsky si sería posible que él entrara en contacto con uno de los Mahatmas y fuera instruido por él en tales materias. Ella estaba indecisa pero dijo que preguntaría. Cabe señalar que cuando trasladó la pregunta a su propio Maestro, Morya, él se negó rotundamente a tener nada que ver con esa correspondencia. Aparentemente ella lo intentó con otros sin éxito, pero finalmente el Maestro Koot Hoomi accedió a emprender una limitada correspondencia con Sinnett. Así que Sinnett escribió una carta al Mahatma y Mme Blavatsky se la transmitió. En esa carta Sinnett sugería la producción de un fenómeno que él consideró infalible e irrefutable que obligaría al mundo científico a admitir la existencia de poderes en la naturaleza más allá de su comprensión. Esta propuesta era la producción de The Times of London en Simla simultáneamente a su publicación en Londres –estando Simla y Londres en esa época al menos a un mes de distancia para todo medio de comunicación que no fuera el telégrafo.
La respuesta que Sinnett recibió unos pocos días después, marcando el inicio de esta inusual correspondencia, comenzó con una declaración bastante sorprendente: “Precisamente porque la prueba del periódico de Londres cerraría la boca a los escépticos, no se debe pensar en ello”.

Pocos días después, A. O. Hume, quien residía en Simla, escribió una larga carta al mismo Mahatma, en la que aparentemente proponía que si a él se le enseñaran algunas de las leyes ocultas de la naturaleza y la sabiduría secreta de los Adeptos, él dedicaría sus esfuerzos durante el resto de su vida a propagar esa sabiduría en el mundo occidental. El Mahatma Koot Hoomi declaró en una de sus cartas posteriores que concedió tal importancia a esta oferta que llevó la carta en persona a su superior para ser aconsejado y asesorado.

Métodos de correspondencia
Naturalmente surge la pregunta de cómo los dos ingleses, Sinnett y Hume, llevaron a cabo la correspondencia durante un periodo de años, con personas que nunca vieron y cuyo paradero era generalmente desconocido por ellos. Aparentemente esto conllevó una variedad de métodos. Mucho se ha escrito sobre el tema y algunas explicaciones pueden encontrarse en las mismas Cartas. Mme Blavatsky ha dado varias indicaciones y explicaciones en varios de sus escritos pero mucho se deja a la propia comprensión e intuición. En general el proceso parece haber sido como sigue: los dos caballeros escribirían sus cartas a mano, las meterían en sobres y se las darían o enviarían a Mme Blavatsky o a algún otro agente designado por los Adeptos. Las cartas serían entonces transmitidas por el agente a los Adeptos por métodos ocultos. Las respuestas seguirían un procedimiento bastante similar, esto es, a través de un agente que precipitaría el mensaje sobre papel o serviría de centro psíquico para la transmisión real de la carta a través del espacio. El mensaje sería entonces entregado o enviado por el agente al destinatario. Aparentemente, en pocas ocasiones, el Adepto mismo escribió la Carta y la envió a través del correo ordinario. También parece que hubo ocasionales excepciones a estos métodos. Un punto parece estar claro, y es que es muy difícil para un Adepto producir tales fenómenos en conexión con humanos ordinarios sin la intervención de un chela, o alguien que tenga la fuerza psíquica necesaria. Una referencia útil en el estudio de algunas de las leyes ocultas implicadas en la producción de cartas, incluyendo métodos de precipitación, es el trabajo de Geoffrey A. Barboka, H. P. Blavatsky, Tibet and Tulku.

Por qué las Cartas fueron escritas
Naturalmente surge la pregunta de por qué los Adeptos se toman el tiempo y hacen el esfuerzo de llevar a cabo una prolongada correspondencia con estas personas. En este punto sólo podemos especular. Las cartas hacen varias insinuaciones que parecen indicar que los Adeptos estaban buscando a alguien que pudiera presentar la filosofía y metafísica esotérica de oriente al mundo científico occidental de una manera inteligente y lógica, para atraer la atención de las mentes más elevadas. Aparentemente querían conseguir la aceptación de esta filosofía por la ciencia del siglo XIX y así sacarla de su línea estrictamente materialista. Ellos evidentemente previeron los grandes cambios revolucionarios que iban a tener lugar en el futuro cercano y querían canalizarlo en direcciones más progresistas y hacia líneas más espirituales.
Quizás los dos hombres ingleses fueran perspectivas prometedoras para iniciar este trabajo, y estaban accesibles sin dificultades excesivas. Mme. Blavatsky no era temperamentalmente apropiada para la presentación de estas ideas en forma que fueran aceptables para los hombres de ciencia y el Cnel. Olcott no tenía la suficiente categoría en la comunidad científica europea como para que sus ideas tuvieran mucho peso; además, ambos tenían trabajo importante que hacer. Hay que tener en cuenta que al inicio de la correspondencia el único libro libro teosófico que se podía adquirir era Isis sin Velo, escrito por H. P. Blavatsky en Nueva York en 1877 –un libro concebido primeramente como una “cuña de apertura” para una posterior y más detallada información sobre Teosofía.

Hay mucho en las cartas de naturaleza personal, parte de lo cual parece inconsecuente. Sin embargo esos pasajes son de valor y merecen una lectura cuidadosa por parte del estudiante; contienen estudios de personajes interesantes así como muchas insinuaciones con respecto a la forma de ser de los Adeptos, la naturaleza de su conocimiento, sus métodos de entrenamiento para aspirantes a la senda probatoria y la cualificación para el discipulado.

La conveniencia de la publicación de las cartas, especialmente las partes más personales, ha sido seriamente cuestionada. Declaraciones en las propias cartas indican que fueron escritas bajo circunstancias muy difíciles y nunca estuvieron destinadas a su publicación palabra por palabra. Más bien, las enseñanzas contenidas en ellas eran para ser trabajadas por Hume y Sinnett hacia una forma más adecuada y coherente de publicación, y esto fue realizado por ambos. Por ejemplo el trabajo de Sinnett Budismo Esotérico, un clásico de los inicios de la filosofía teosófica, fue en gran parte el resultado de las enseñanzas llegadas a él a través de su correspondencia con los Mahatmas. Hume contribuyó con muchos artículos en los primeros números de The Theosophist. Pero cualquiera que fuera la intención de los Mahatmas en lo que concierne al destino final de sus cartas, estas han sido publicadas, indudablemente para el gran beneficio del mundo y especialmente de los estudiantes de Teosofía.

N. del T.
*Actualmente en la Biblioteca Británica (The British Library).
**En 1864, Shimla fue declarada “la capital de verano de la India británica”, sucediendo a Murree, al noreste de Rawalpindi.