7 dic. 2008

Las Increíbles Promesas del "Campo Punto Cero"


"El cuerpo etérico o de energía de todo ser humano es parte integrante del cuerpo etérico del planeta mismo y, en consecuencia, del sistema solar. Por este medio, el ser humano se relaciona con toda expresión de Vida divina, grande o diminuta."
Telepatía y Vehículo Etérico, pag. 10, Alice A. Bailey



por Tijn Touber

Revista Ode edición: 8


Esta historia que van a leer ha suscitado bastante agitación en el equipo editorial. El tema trata literalmente sobre todo lo que nosotros los humanos hacemos en nuestras vidas. Causa confrontación, perturba y a la vez da esperanzas. Pero esa no fue la única razón de tanta conmoción. Hubo también una discusión continua sobre cómo debía ser introducido este tópico. Después de todo, escribir sobre un campo de energía que conecta al hombre y a la materia y afecta continuamente todo y a todos no es tan simple como cualquier artículo común y corriente.
Tijn Touber, quien se encerró durante semanas para escribir esta increíble historia, debe haber estado cercano a la desesperación. No solo debido a los comentarios que hicimos y por las constantes discusiones que sostuvimos unos con otros, pero también y especialmente debido a la complejidad del tema. Las palabras de Niels Bohr, el renombrado científico danés, deberían haber servido como una advertencia para todos nosotros: ‘Quienquiera de ustedes que no se sienta sacudido por la teoría cuántica, aún no la ha entendido’.

Por lo tanto, queridos lectores, se les ha advertido. Sin embargo, hay un consuelo: si en cualquier momento no pueden seguir con la historia, están en buena compañía. Sujétense bien. (O mejor dicho, dejen ir.) – Los editores Shireen Strooker está parada sin moverse al medio de un gran campo, rodeada de 600 personas. El maravilloso paisaje bajo la bruma del poderoso Monte Rainier en el noroeste superior de Estados Unidos permanece invisible para ella. Shireen está con los ojos vendados, como todos los demás en ese campo. Esa mañana todos hicieron un dibujo. Los cientos de dibujos permanecen ahora colgados en la cerca que rodea el campo. La tarea: encontrar cada uno su propio dibujo con los ojos vendados.
Shireen hace un ejercicio de meditación, visualiza su dibujo y piensa: ‘yo soy la creadora de este dibujo y el spectador, sólo tengo que convertirme en uno con el dibujo y automáticamente me atraerá hacia sí’. Luego, sin chocarse con nadie, ella camina derecho por el campo y . . . escoge su propio dibujo entre los 600.

¿Coincidencia? ¿Suerte? Eso pensaríamos. Pero Shireen no fue la única en efectuar este increíble acto ese día. Los resultados de este ejercicio que involucran a los estudiantes de la Escuela Ramtha de Iluminación violan las leyes de la teoría empírica de la probabilidad.

Aparentemente, los seres humanos son capaces de ‘comunicarse’ con la materia intangiblemente. Las asignaturas de este inusual colegio están dirigidas a comprobar que fenómenos tales como la telepatía y la clarividencia no son misterios increíbles, pero dones que todo ser humano posee y puede desarrollar. El slogan no escrito de las asignaturas de la Escuela Ramtha podría ser que existe mucho más en el mundo de lo que el ojo puede ver.

Hay otros colegios y otros movimientos que han proclamado este mensaje durante las décadas recientes. De hecho, el Movimiento del Nuevo Tiempo (the New Time Movement) fue fundado con esos fines. Pero lo excitante es que la ciencia dura de la física moderna está comenzando a comprobar la existencia de un campo de energía omnipresente, que podría explicar el milagro de la mujer con los ojos vendados que encuentra su dibujo entre los otros 600.

En su libro El Campo (The Field, Harper Collins, 2001), la periodista investigadora Lynne MacTaggart da un repaso de recientes descubrimientos científicos que demuestran que existe un campo energía que todo lo circunda conectando hombre y materia. En la búsqueda de la clave del asunto (sin dar lugar a equívocos) – de la partícula más diminuta – los científicos descubrieron las características especiales del campo y su potencial. Aparentemente, el llamado Campo Punto Cero (el nombre viene del hecho que hasta en el absoluto punto cero, la energía aún puede ser medida) puede proveer una explicación de una infinidad de fenómenos conocidos y procesos que han sido una incógnita para la comunidad científica por generaciones. La gravedad, electromagnetismo, clarividencia, telepatía y la curación instantánea de heridas: los orígenes de estos diversos fenómenos pueden ser todos ser rastreados hacia este campo cuántico.

McTaggart escribe: ‘Los investigadores han descubierto que el Campo Punto Cero contiene el mapa o diseño de nuestra existencia. Todo y todos estamos conectados unos con otros mediante este campo, donde se dice que toda la información de todos los tiempos está archivada. Finalmente, todo – desde el hombre hasta la materia – puede ser rastreado hacia una colección de cargas eléctricas que están continuamente en contacto con este infinito mar de energía. Nuestra interacción con este campo determina quiénes somos, en quiénes nos convertiremos y quiénes fuimos. El campo es el alfa y omega de nuestra existencia’.

La conexión entre materia y mente se opone a los cimientos científicos sobre los cuales está basada la sociedad moderna. Nuestra perspectiva de vida está aún muy influenciada por el punto de vista mecanicista introducido por Isaac Newton en el siglo 17. Newton vio el universo como una máquina con partes separadas con limitada influencia entre sí. René Descartes agregó su visión a esto, diciendo que la mente humana está separada de la materia sin vida que llamamos ‘cuerpo’. De acuerdo al modo de pensar de Newton y Descartes, el mundo simplemente prosigue girando, estemos o no los humanos. No somos particularmente importantes. La teoría evolutiva de Darwin reforzó la imagen del solitario y aislado ser humano.
Todo se resumía en comer o ser comido. Los humanos aparecían como un accidente evolutivo sin un significado en particular. Pero permanecían enormes preguntas: cómo comienza la vida, cómo funciona nuestra mente, por qué nos enfermamos, como se desarrolla una sola célula en un ser humano completo, etc. Muchos científicos buscaban las respuestas a estas preguntas en la religión, pero eso les traía conflicto consigo mismos.
Las primeras indicaciones de un puente posible entre la espiritualidad y la ciencia surgieron - interesantemente – de los descubrimientos físicos efectuados al comienzo del siglo pasado. En 1911 el físico alemán Max Planck demostró que hay un ‘espacio vacío’ energético entre los átomos. Debido a que estableció que este campo de energía está en todas partes, todo el tiempo, consideró que era invariable y que no afectaba la existencia material.

Otros pioneros de la física cuántica descubrieron que los más elementales bloques constructores materia ni siquiera podían ser llamados ‘materia’. Algunas veces, estos bloques constructores se comportaban como partículas, luego como ondas y a veces como ambas cosas a la vez. En 1927, Werner Heisenberg llamó a esto el ‘principio de lo dudoso’. Parecía que las partículas subatómicas no eran objetos sólidos pero pequeños paquetes de energía que vibraban y que no podían ser cuantificados ni considerados como partes separadas. Un rompimiento más significativo con el pensamiento Newtoniano no era concebible. A este nivel elemental, nada parecía ser cierto. Sólo había infinitas posibilidades. Aún más, estas partículas no solo parecían tomar una forma específica si el espectador las observaba. Si una persona observaba una partícula, ésta se ‘congelaba’. Los investigadores llegaron a la sorprendente conclusión que la conciencia crea la realidad y Einstein se preguntó si la luna seguiría existiendo si no la mirábamos.

Los físicos también señalaron que las partículas que en un tiempo estuvieron conectadas unas con otras – dentro de una molécula por ejemplo – permanecen siempre conectadas y donde sea, influenciándose entre sí instantáneamente, más rápido que la velocidad de la luz y a través de grandes distancias. Este llamado ‘fenómeno no-ambiental’ indica que las dimensiones de tiempo y espacio no se aplican a nivel elemental. Einstein habló de ‘conexiones fantasma distantes’.

Einstein y sus contemporáneos fueron incapaces de reconciliar los nuevos descubrimientos en la física cuántica con la realidad Newtoniana de sólo creer en lo que se ve y palpa. Su solución fue un monstruo científico: diferentes leyes aplicadas al mundo de las pequeñas partículas que a la materia mayor. Al mismo tiempo, estos científicos buscaron un refugio convincente en los textos espirituales y religiosos. Erwin Schrödinger, por ejemplo, estudio el Hinduismo, Heisenberg investigó en la teoría de Platón de los griegos de la antigüedad, Niels Bohr fue atraído por el Tao y Wolfgang Pauli a la Kabala.

Lo que no tenía sentido hace un siglo atrás, ahora parece plausible. La teoría de un Campo Punto Cero circundante creaba un puente definitivo entre la espiritualidad y la ciencia. Einstein no pudo probarlo, pero lo sospechaba cuando dijo que ‘el campo es la única realidad’. El campo podía explicar la instantánea transferencia fantasma de información entre partículas cuánticas.

Descubrimientos científicos divergentes señalan hacia la misma dirección.
El biólogo Paul Pietsch de la Universidad de Indiana en los Estados Unidos quería saber dónde se almacenaban las memorias en el cerebro. Pietsch condujo experimentos con salamandras. Primero les enseñó ciertos patrones específicos de conducta. Luego, para destruir su memoria, les sacó sus cerebros y los molió en una moledora de carne. Finalmente, introdujo los restos de los cerebros nuevamente a las cabezas de las salamandras. ¿El
resultado? Después de un tiempo, las salamandras volvieron a demostrar el comportamiento que se les enseñó. Puesto de otro modo, sus cerebros fueron destrozados, pero su memoria permaneció. Pietsch concluyó que la memoria en las salamandras no era un fenómeno interno, pero que de algún modo está unida a algo - ¿un campo de energía? – fuera de las salamandras de donde ‘extraen’ su memoria.

El neuroanatomista Harold Burr de la Universidad de Yale descubrió el campo de un modo diferente. Durante los años de 1940, él investigó campos de energía alrededor de organismos vivientes y descubrió que las salamandras jóvenes tienen un campo de luz alrededor de sí en la forma de una salamandra adulta. Este ‘diseño’ pareciera esta ya presente alrededor del huevo aún no fertilizado. Burr también vio campos de luz alrededor de semillas de plantas que tenían la forma de plantas ya maduras. Estos campos podían explicar el por qué se puede amputar una pata de la salamandra, su quijada o hasta los lentes de su ojo, solo para ver cómo vuelve a crecer esa parte en el cuerpo.

Las salamandras podrán tener una conexión inusualmente fuerte con el campo de energía que las circunda, pero este fenómeno también puede ser visto en los humanos. A la gente que se les ha amputado algo pueden a veces sentir el dolor fantasma en la parte amputada del cuerpo. El trabajo de Burr también demuestra que los cuerpos – la materia – están conectados a un campo de energía circundante.

¿Y dónde obtienen sus visiones los clarividentes? El físico Hall Puthoff de la Universidad de Stanford en los Estados Unidos se hizo esa misma pregunta. Condujo varios experimentos con dos clarividentes, a quienes les dio las coordenadas de un lugar en la tierra donde nunca habían estado antes. Lejos el uno del otro, los clarividentes pudieron describir estos lugares en detalle. Para medir la capacidad de su clarividencia, Puthoff les pidió que describan a Júpiter antes que la nave Pioner 10 de la Nasa trace el mapa del planeta. Algo avergonzado, el clarividente Ingo Swann dijo que vio un anillo alrededor del planeta. ‘Quizás’, le dijo a Puthoff, ‘he dirigido accidentalmente mi atención a Saturno’. Nadie tomó en serio el dibujo, hasta que después de algún tiempo, cuando la Nasa dio a conocer las imágenes desde la nave mostrando que, efectivamente, Júpiter tenía un anillo. La CIA mostró interés desde entonces a los resultados
extraordinarios de las investigaciones de Puthoff, que podrían ser usadas potencialmente para espionaje.

A modo de experimento, el agente de la CIA, Christopher Green fue enviado en un aeroplano con un pedazo de papel en su bolsillo en el cual había escritos tres números. Esto no constituyó en un problema para el clarividente Pat Rice, quien pudo repetir los números correctamente, y en el orden correcto. Sin embargo, dijo que sintió un poco de náuseas. Posteriormente se supo que durante el vuelo de Green hubo una fuerte turbulencia. Puthoff entonces condujo experimentos en los cuales envió a la gente a coordinadas al azar y les pidió que fotografíen el sitio en 15 minutos y que respondan una lista de preguntas que él les dio. En casi todos los casos, los clarividentes pudieron describir con claridad los sitios basándose en las coordinadas que se les dio.

Puthoff fue más allá. Pidió a los clarividentes que describan el sitio antes que los temas de las prueban lleguen. Y lo hicieron. Los clarividentes fueron capaces de describir el paradero de media hora a cinco días antes que los viajeros lleguen. Puthoff concluyó que tiempo y espacio no existen en el nivel del Campo Punto Cero. La información aparentemente está disponible antes que el evento en sí suceda. Puthoff condujo 336 experimentos comparables probando que había poco diferencia para los clarividentes que los sujetos estén presentes o no en el sitio en
cuestión.

El físico Helmut Schmidt condujo otro increíble experimento que señala hacia la intemporalidad del campo de energía. Pidió a sus voluntarios que se pongan audífonos y escuchen los ‘bips’ producidos por una máquina. Los sonidos eran espaciados y distribuidos en lapsos iguales tanto en el oído de la derecha como en el de la izquierda. Su misión era lograr más sonidos en uno de los oídos. Casi todos los voluntarios tuvieron éxito. En otras palabras, la gente fue capaz de infl uenciar a la máquina sin tocarla directamente. Schmidt concluyó que debía haber un campo que conecta al hombre con la máquina.

Su siguiente experimento reforzó a la anterior de un modo extraño. Él dio a un voluntario una cinta con los ‘bips’ para que lleve a su casa, y le pidió que influya a la cinta para que más sonidos lleguen al oído izquierdo. Schmidt se hizo una copia de la cinta. Al día siguiente, los ‘bips’ efectivamente habían cambiado hacia el oído izquierdo. Pero, para su sorpresa, Schmidt descubrió que su copia también había cambiado, a pesar que él tenía la certeza que la máquina – como siempre – había distribuido en forma pareja los sonidos en ambos oídos.
La única conclusión posible para Schmidt fue que la intención futura de los voluntarios influyó sobre la cinta cuando fue grabada. Tal como la pequeña salamandra sabe que debe crecer hasta llegar a ser una salamandra grande, los voluntarios para las pruebas de Schmidt saben que influirán en la grabación de los sonidos antes que él les haya pedido que lo hagan. Pasado, presente y futuro aparentemente fluyen juntos en el campo de energía.

En otro tipo de experimento, la psicóloga de la Universidad de Harvard, Ellen Langer, demostró que el tiempo es una noción relativa. Un grupo de personas encima de los 70 años fueron llevadas a un lugar aislado donde hicieron una réplica exacta de 1959. El mobiliario era de ese año, se les mostró películas de alrededor de 1959 y hasta periódicos y revistas de esa época. En el transcurso de una semana, los síntomas de envejecimiento del grupo se habían revertido. Las junturas de sus dedos estaban más flexibles y su visión mejoró. Langer llegó a la conclusión que debido a que los participantes se les dieron la misma información mental como en 1951, sus cuerpos comenzaron a adaptarse a la situación física de ese tiempo. Una de las posibles explicaciones es que estas personas en sus setentas hicieron contacto con su propio plano energético de 1959, y sus cuerpos se adaptaron.

El doctor y autor, Deepak Chopra lo pone de este modo: ‘El tiempo es dependiente de nuestras percepciones. Ningún experimento ha probado jamás la existencia del movimiento continuo lineal del tiempo, y el concepto nunca ha sido expresado en una fórmula matemática.
La experiencia del movimiento continuo del tiempo lineal es un fenómeno que fue creado por nuestro sistema nervioso. De hecho, el pasado, presente y futuro existen simultáneamente, lado a lado, en un campo de infinitas posibilidades. La experiencia del tiempo lineal es la manera en que el futuro nos protege de experimentar todo al mismo tiempo. Pero aquello es lo que sucede verdaderamente’. Einstein lo dijo más concisamente: ‘Espacio y tiempo son nuestras formas de pensar, no las condiciones en las que vivimos’.

En el campo no hay diferencia entre una memoria y una nueva experiencia. El cerebro recupera la información ‘vieja’ y ‘nueva’ del mismo modo. Esto explica la increíble recuperación de las salamandras. Sus cerebros fueron destruidos, pero la ‘memoria’ no se perdió, fue almacenada en el campo. Del mismo modo la intuición, la clarividencia, las premoniciones, la telepatía y otros fenómenos ‘inexplicables’ pueden ser comprendidos si al Campo Punto Cero se lo considera como un lugar para almacenar la información a la cual cualquiera puede sintonizarse en cualquier momento. ¿Sería eso lo que hacía Nostradamus cuando vio el futuro?
Uno de los primeros científicos que reconoció que el Campo Punto Cero podía ser el eslabón perdido para nuestra comprensión del universo fue el experto húngaro en sistemas Ervin Laszlo.

En su libro ´The Creative Cosmos’ (El Cosmos Creativo), escrito en 1993, él habla sobre el campo que es más que una masa de energía de luz trémula en el fondo de nuestra existencia.
De acuerdo a Laszlo, el Campo Punto Cero es un portador de información. ‘Este vacío cuántico es el origen de la mente y de la materia – un diseño del universo. Hasta nuestras propias memorias no están almacenadas en nuestros cerebros, pero están apiladas como información holográfica en el campo. Nuestros cerebros son mayormente receptores y procesadores de esta información. Cuando resuenan con ciertas frecuencias pueden acceder a información específica’.

¿Siguen ahí?

Acaban de leer que el tiempo no existe y que los seres humanos pueden influenciar a las máquinas. Todo esto en un mundo que dice que las computadoras siempre tienen la razón debido a su lógica indiscutible. Sin embargo, seguimos hablando sobre experimentos verificables, físicos y científicos. Todos estos experimentos y fenómenos apuntan al hecho que los descubrimientos fantasma en el área de la física cuántica tienen sustancialmente más influencia en nuestra realidad diaria que lo que pensaban los pioneros de hace un siglo. ¿Existe aún el universo de acuerdo a las leyes de Newton? O ¿está el mundo probando ser una red dinámica en la cual todo y todos estamos conectados? ¿Implicaría eso que mi vida tiene un significado radicalmente diferente del que creía?
¿Mi vida? ¿Acaso existe un ‘yo’?

¿El concepto de individualidad aún tiene un significado si todo está conectado y hasta nuestras propias memorias están accesibles a todos? Un pensamiento aún más excitante: los átomos que están en contacto los unos con los otros y con el universo en una miríada de maneras, temporalmente e intermitentemente dan forma a nuestro cuerpo. Cada siete años se regeneran todas las células en nuestro cuerpo; ningún átomo es el mismo nuevamente. ¿Quién sabe qué tipo de información están llevando esos átomos nuevos cuando anidan en nuestros cuerpos? La ‘individualidad’, el ‘yo’ y el ‘mío’ se vuelven conceptos muy limitados cuando lo vemos de este modo. Nuestra existencia separada, la que creemos que es la base de nuestras experiencias diarias, ya no es el asunto central. Es reemplazada por una conexión totalmente circundante.

Estos descubrimientos científicos también pueden explicar el peculiar fenómeno de la gente hospitalizada que se sana con mayor rapidez cuando las personas al azar en lugares también al azar en todo el mundo rezan diariamente por él, como han comprobado las investigaciones. Y la conexión con el Campo Punto Cero también se hace evidente gracias al extraño hecho similar que la gente que ha tenido un transplante de órgano asume ciertas ‘memorias’ del donante de órganos.

Cuando rezo por la gente, mejora. Ciertamente, lo contrario también es cierto. Comprendo que me conviene tratar mi entorno con cuidado y respeto. De un modo u otro, todos tenemos responsabilidad con el campo que nos conecta a todos. Y por la realidad que creamos juntos.
En mi vida, la segunda implicación del Campo Punto Cero es tan radical como la percepción que la separación realmente no existe:
Yo creo mi propia realidad.

Tal como yo puedo aparentemente influir en mi máquina, puedo influenciar en toda la materia alrededor mío. Con más precisión: lo hago todo el tiempo, incluyendo la materia en mi propio cuerpo. Si yo creo esa realidad, entonces el mundo no es como se ve, pero como yo lo percibo.
Mis pensamientos determinan la realidad.
Roy Martina, un doctor y campeón de kárate, estaba una vez en una fiesta, y un amigo lo atacó desde atrás, por broma. Su reacción natural fue doblegarlo a su amigo, rompiéndole el dedo. De acuerdo al dicho ‘si tú lo rompes, tú lo arreglas’, ambos decidieron hacer un experimento. Se habían enterado que los Aborígenes podían sanar huesos rotos casi instantáneamente. Martina dijo: “Pensamos que si ellos podían hacerlo, nosotros también. Nos sintonizamos en el ‘campo Aborigenal’ y enviamos esa energía a la mano rota. Un par de días después, mi amigo ya estaba jugando volleyball. Lo rayos-x demostraron que no quedaban ni rastros de su fractura’.

En su famoso libro ‘Piensa y Vuélvete Rico’, escrito en 1937, Napoleón Hill explica que los que se enriquecen logran el éxito sobre todo debido a que, en un nivel muy profundo, están convencidos que lo van a lograr. La gente con éxito, concluye Hill, solemnemente creen en su meta y simplemente saben que lo van a lograr. Debido a que enfocan toda su atención a su meta, se materializa – tal como en los experimentos de física, todas las partículas a las que se les presta atención se vuelven visibles.
La tercera lección de vida del campo es que en principio, todo es posible.
Toda información está disponible en el Campo Punto Cero. Es mi desafío – y el de todos nosotros – de sacar lo mejor de ello. Como Miguel Ángel dijo una vez de la escultura: ‘La imagen ya está en el mármol, todo lo que yo hago es eliminar todo lo que no es la imagen’. A veces experimento lo mismo cuando estoy escribiendo una historia y veo aparecer las palabras en la pantalla, prácticamente inconsciente de lo que estoy pensando. Simplemente así, me vienen oraciones que inconscientemente sé o pienso - ¿del campo? Se llama inspiración. Pero de hecho, la ‘inspiración’ ya no es una circunstancia inexplicable, pero un fenómeno físico demostrable.
Durante su visita a la Capilla Sextina en Roma, Mozart escuchó el famoso Miserere de Allegri.

Esta composición se escucha solo una vez al año, durante la Semana Santa, después de la cual desaparece bajo llave y candado por otro año. Después de haberla escuchado solamente una vez, Mozart fue capaz de registrarla en su mente y así romper el hechizo de este trabajo. Ervin Laszlo comenta: “Mozart y otros compositores de su calibre no estaban solos. Tenían acceso al campo y así entraban en contacto con las obras maestras’.
Los artistas son intérpretes y traductores, en vez de creadores. Su talento no es un milagro, pero algo que en principio todos pueden aprender. Solo es asunto de sintonizarse con el campo.
En una isla griega, Shireen Strooker está sentada junto a su esposo Bram Vermeulen, en una mesa en un café al aire libre bajo el sol. En el centro de la mesa un maletín bloquea la vista del uno con el otro. Bram está mirando a un pedazo de papel en frente suyo y lentamente cuenta:
‘Uno, dos, tres, cuatro . . . ‘ En cada cuenta Shireen escribe un + o un – después del número en su página. Procura ignorar las miradas sorprendidas de los que están mirando alrededor para poder concentrarse en aquello que Bram le ‘está enviando’: un + o un -. Cuando la hoja está llena, la cambian entre sí. Ambos están tratando de obtener un + o un – después del mismo número.

Ese día ellos hacen ese juego 11 veces. De acuerdo a las leyes de las probabilidades, Bram y Shireen podrían coincidir con los mismos + y – 50% del tiempo. Pero ese día su puntaje fue 70 %. Ellos saben que no es una coincidencia. Han tenido resultados similares antes. Bram y Shireen saben que uno puede llegar al otro si uno se sintoniza correctamente.
Sin embargo, con frecuencia obstaculizamos nuestra habilidad de sintonizarnos. Shireen comenta: ‘Existe una clara diferencia entre concentrarse y sintonizarse. Si yo me concentro, me esfuerzo con todo mi ser para lograr algo con mis pensamientos. Generalmente se logra justamente lo opuesto. Lo que llamamos ‘pensando’, es generalmente ‘dudando’. Se nos cruzan un montón de emociones – ‘no puedo hacer esto, ¿qué es lo que estoy haciendo aquí?’ – y no podemos lograr nuestra intención. Sintonizarse significa no pensar y hacer contacto con la información que está ya allí. Uno se vuelve uno con la información y entra en resonancia con ella’.

Shireen describe un ejercicio que efectuó con un hombre que tenía sobrepeso. Se pararon uno frente al otro y se miraron fijamente a los ojos. Luego ambos caminaron a lados opuestos de la habitación y Shireen tuvo que escoger cuál era la comida preferida del hombre. Su primera imagen fue una barra de chocolate. Pero – debido a la corpulencia del hombre – ella comenzó a dudar. ‘Debe ser una hamburguesa’, pensó ella. Sacó una hamburguesa y regresó donde estaba el hombre. Error, era una barra de chocolate. Shireen dice: ‘Eso es a lo que me refiero cuando digo pensando’.

Los niños se sintonizan con facilidad. Es increíble cuánto éxito tienen los niños con el juego que relatamos más arriba de Shireen. Los animales tampoco tienen impedimento con los pensamientos. El bioquímico inglés Rupert Sheldrake describe numerosos fenómenos extraordinarios. Un gato que ‘contesta el teléfono’ solo cuando su amo está llamando. Todos los otros llamados son ignorados. O caballos que se niegan a dar otro paso en un sendero que pronto va a ser enterrado bajo un alud. Los perros que tratan en vano de sacar a sus dueños de la casa antes de que tengan un serio accidente. También hay historias que involucran a animales que logran salir del pueblo antes de un terremoto.
Aprendiendo a sintonizarnos con el Campo Punto Cero nos capacita para crear conscientemente.
Cuando en un momento de mi vida necesitaba trasladarme, creé una imagen de la casa que quería. La visualicé cerca al océano, con un bosque cercano, mucha luz y barata. Por unas cuantas semanas le prestaba unos momentos de atención a esa visualización cada día, lo que ancló la imagen energética en el Campo Punto Cero. Sólo era cuestión de tiempo antes de que pudiera materializarse. Eso ocurrió dos meses después. Ahora vivo en el hogar que antes había visualizado. Al usar mi visualización, logré sintonizarme con el Campo Punto Cero. Al prestar atención a la imagen, a esa imagen – mi casa – pudo convertirse en realidad, exactamente como las diminutas partículas de los físicos se manifiestan cuando se les presta atención. Los soñadores eran víctimas de las risas de las personas que se consideraban sensatos, con los dos pies bien plantados en el suelo. Ahora esos sueños tienen de su lado a la ciencia. Los sueños están donde comienza la realidad. El futuro es creado al mirar ese futuro, al sintonizarse con él.
En principio, todo es posible.
La ciencia está presentando una realidad que mi mente racional apenas puede entender.

¿Cómo puede una persona influenciar a una máquina? ¿Cómo puede no existir el tiempo?
¿Cómo puedo hacer que algo intangible, se vuelva tangible? Sin embargo, ahora estoy viviendo en mi holgar, y Shireen encontró su dibujo. Mis dudas deben tener que ver con el salto cuántico que mi mente racional deberá hacer ahora. Existe una buena razón del por qué el físico Niels Bohr dijo que ‘Cualquiera que no está impactado por la teoría cuántica, no la ha comprendido’.
Una noche, Shireen llega a su hogar y encuentra un sobre amarillento de su madre que contenía las copias del Evangelio de Santo Tomás, descubierto en 1947. En este evangelio, Jesús le dice a Tomás: ‘Yo no soy tu Maestro, pero has bebido. Te has embriagado con la fuente burbujeante, que yo he proporcionado’. Para Shireen es evidente que Jesús extrajo del mismo pozo – el mismo campo – y ella está ahora aprendiendo a ‘beber’.
Las personas iluminadas como Jesús ven a través de la historia de la creación. No necesitaron ciencia para su ‘conocimiento’ sobre el Campo Punto Cero. Miles de años después, la ciencia y la espiritualidad están en un punto de convergencia.. Las consecuencias y las posibilidades son inmensas. El milagro de Jesús y de otros pensadores iluminados fue su habilidad para ver y ayudar a formar un mundo mejor. Ellos entendían que: si yo quiero otro mundo, debo aprender a pensar diferentemente. O, como Gandhi dijo: ‘Sean ustedes el cambio que quieren ver en el mundo’, Quienquiera que piense que solo el Mahatma o el Salvador pueden hacer eso, ahora está la evidencia científica de lo contrario. Cada uno de nosotros es capaz. Cada uno de nosotros es un creador. Cada uno de nosotros puede cambiar el mundo. Y eso no significa un proceso interminable y difícil – sólo piensen en la habilidad de los Aborígenes para sanar huesos rotos.
Puede ocurrir hoy. Puede ocurrir ahora. Después de todo, ¿qué es el tiempo?
* * * * *
Traducción: Nila T. de O.