1 dic. 2008

Lugares de Poder


Autor: Manuel Carballal


Tantos sitios y lugares llenos de misterio y mágia... todos interesantes para investigarlos y concer la historia de su desarrollo a través de la historia.


Viaje a los misterios de Jordania

El número de turistas decrece proporcionalmente al número de kilómetros recorridos durante el ascenso a la montaña. El sudor va empápandote la camisa y se filtra por tus ojos y labios, dejando sentir su sabor salado. A medida que ganamos altitud, la perspectiva de la ciudad rosa del desierto se hace más y más impresionante.
A la derecha, podemos adivinar el circo, con sus gradas concéntricas, y más allá el famoso Templo del Tesoro, popularizado por Steven Spielberg en la ultima entrega de Las aventuras de Indiana Jones. A la izquierda, las sobrecogedoras tumbas y, mucho más allá, el impresionante Monasterio. Los puestos de venta de souvenirs van desapareciendo del paisaje mientras ascendemos por la montaña. Sólo de vez en cuando, y muy cerca de los enclaves arqueológicos más importantes del recorrido, podemos encontrarnos con los vendedores –sobre todo mujeres– de artesanía, telas y todo tipo de recuerdos. Por fin, ya sin resuello, alcanzamos los obeliscos. Por razones desconocidas, y a diferencia de los edificados por otras culturas, los nabateos no pulían un paralelepípedo de piedra para luego transportarlo al lugar escogido y erigirlo en su emplazamiento definitivo.
Los majestuosos obeliscos de Petra fueron construidos rebajando toda la montaña alrededor de ellos, hasta conseguir que dos pedazos de esa misma montaña, como antenas de roca, sobresaliesen de las entrañas de la tierra levantándose hacia el cielo. Un poco más arriba, en la cumbre, encontramos el inquietante Altar de los Sacrificios…


El puente de Oriente

En este singular momento histórico que nos ha tocado vivir, Jordania ocupa uno de los espacios geoestratégicos más importantes de Oriente. A pocos kilómetros de la frontera con Irán, las tropas aliadas escogieron este país como base permanente de sus efectivos logísticos. Jordania es una nación moderna, con una clara vocación europea, a pesar de su cultura y tradición islámicas. Segura para el turista y para el viajero, Ammán es una capital cosmopolita, que ofrece todas las comodidades imaginables. Y una ventaja suplementaria: el punto del país más alejado de Ammán se encuentra tan sólo a 5 horas en automóvil.
En un radio de pocos kilómetros, y sin salir de la capital, merece la pena visitar los museos de Tradiciones Populares, el del Folclore o el Arqueológico. Pero también es muy recomendable pasear por el Teatro Romano, construido por Antonino Pio (138-161 d.C.) y situado en el centro de Ammán; visitar el Templo de Hércules, edificado por Marco Aurelio y Lucius Verus en honor a dicho dios; o la Ciudadela, cuyos cimientos datan de la Edad de Bronce y ha sido remodelada sucesivamente a lo largo de los siglos por romanos y musulmanes. Saliendo de Ammán hacia oriente, viajamos en dirección a Al Zaraq, una de las zonas más importantes del país por ser frontera con Irak, Siria y Arabia Saudí. Hace muchos años que esta región atesora grandes atractivos para viajeros, exploradores y aventureros. En esta comarca podemos encontrar el «Castillo Azul», donde el mítico Lawrence de Arabia estableció su base de operaciones para sus legendarias aventuras en Próximo Oriente. Muy cerca de allí encontramos el Castillo de Amra, especialmente interesante desde el punto de vista artístico, porque en sus techos se conserva uno de los zodíacos más antiguos del mundo. Distinguido por la UNESCO, al igual que toda Petra, este castillo avergüenza a los musulmanes, pues como revelan sus elocuentes frescos, se convirtió en un lugar de placer y lujuria para los gobernantes en el siglo VII.
A menos de 100 kilómetros, al sur de Ammán podemos disfrutar de un baño en las serenas aguas del Mar Muerto… Imposible describir la sensación de flotar inerte sobre las aguas, sin posibilidad alguna de hundirse. Un fenómeno exclusivo de este lugar, gracias a la elevada concentración salina de sus aguas, sobre las cuales navegaron los discípulos de Jesús de Nazareth hace 2.000 años.