4 sept. 2009

Yoga - La Práctica de la Respiración de Fuego



“Así como un pote de barro se desintegra en el agua, del mismo modo sucede con el cuerpo. Así cocina el cuerpo en el fuego del yoga, para que se purifique y fortalezca” G.S. I,8
El Gheranda Samhita prescribe la práctica de ejercicios que purifican el cuerpo físico, preparándolo para prácticas avanzadas, y convirtiéndolo en un mejor vehículo para la realización de la Conciencia Divina.
Agnisara, la respiración de fuego, es uno de esos ejercicios. Resulta ideal para todas aquellas personas con trastornos digestivos y dada la presión negativa y positiva que se ejerce sobre los órganos internos, activa la circulación y tonifica la musculatura abdominal, resultando beneficioso para casos de constipación y dispepsia.
La técnica es sencilla. Sentados con la espalda y el cuello bien erguidos exhalar todo el aire de los pulmones y el estomago, y sin inhalar contraer el abdomen como si quisiéramos que se toquen el ombligo y la columna. Luego, con control de la musculatura, hacer el movimiento inverso, expandiendo el abdomen como si estuviéramos inflando un globo.
Repetir esta secuencia la mayor cantidad de veces posible, luego relajar el abdomen e inhalar normalmente, y hacer una o dos series más. Al principio conviene no exigirse demasiado, ni en cantidad de vueltas, ni en el tiempo sin inhalar.
Debido a que incrementa la producción de jugos gástricos, esta práctica no debería ser hecha por quienes padecen de ulceras, y debería ser practicada con mucha moderación (o evitada) por quienes tienen problemas cardíacos. ¡Si no estan seguros de tener algo de eso, no lo intenten en casa! Obviamente, se hace al menos 4 horas después de haber comido.
Aunque Agnisa-ra debe (como toda práctica física) ser realizada bajo supervisión, me interesa mostrar que algunas de ellas son realmente simples y no se requieren 10 años de hatha yoga para disfrutar de un buen estado de salud.