20 abr. 2015

Ciencia espiritual y las eternas preguntas del hombre

Profesor Santigao PazhinLa
www.yogaceysi.com

El propósito de la vida humana
En los albores de la humanidad, desde que hace unos 50.000 años los primeros homínidos evolucionaron hacia el denominado homo sapiens u hombre inteligente o sabio, momento vital en el que posiblemente surgieron los primeros destellos de conciencia en el que se convertiría con el tiempo en el actual ser humano, nuestros remotos ancestros debieron de comenzar a plantearse las primeras preguntas sobre su existencia. Entre ellas, algunas de las que más debió de formularse, al contemplar el firmamento en las oscuras noches estrelladas, o al ver salir u ocultarse el Sol cada día por el horizonte, o el estruendo del trueno en el cielo… bien pudieron ser las llamadas “eternas preguntas trascendentes del ser humano”, relacionadas con la vida y con la muerte. Tales como: ¿Quién soy yo realmente? ¿Quién me creó y con qué propósito? ¿De dónde vengo antes de nacer y hacia dónde voy después de la muerte? ¿Qué son esas lejanas luces que lo cubren todo sobre mi cabeza al oscurecer y, por qué el Gran Padre luminoso desaparece tras las montañas o del océano en esos momentos para volver a renacer cada nueva mañana…? Pero, tras miles de años dichas preguntas siguen siendo para muchos un misterio y entre todas ellas, a mi entender, la que más urge preguntarse cada día es: ¿Cuál es el por qué o el propósito de la vida humana, el por qué y sentido de la vida? Y a ésta pregunta deseo darle en el presente artículo una breve respuesta, que es la misma en todas las filosofías y religiones verdaderas.

Comenzar diciendo que la vida humana no es la realidad existencial, sino, sólo un estado pasajero durante el cual, el alma encarna en un cuerpo físico dentro de su programa de evolución y progreso en los mundos físicos. Es el conocido concepto vedanta “maya”, que se refiere a lo irreal, transitorio o ilusorio, como dejó dicho el sublime Nazareno en su frase: “Vosotros no sois de éste mundo” o “os es necesario nacer de nuevo”. El cuerpo físico solamente es el instrumento del que el alma o el Ser se vale para aprender todo lo que éste Plano físico le ofrece antes de retornar nuevamente al espiritual al que verdaderamente pertenece. EL propósito de la vida no es nacer, crecer, alimentarse, trabajar, casarse, tener hijos o nietos, envejecer y morir. Ello sólo es parte del programa que como humanos podemos experimentar durante nuestra estancia en la Tierra, pero no es el fin, no es la verdadera finalidad o propósito de nuestro paso por la vida humana. Tampoco venimos a la vida para sufrir, enfermar, fracasar, crear guerras o enfrentamientos del tipo que sean. No nacemos en un determinado lugar por capricho divino o por suerte o mala suerte. No nacemos en una determinada localidad o familia, ni siquiera como parte de una determinada raza o sexo por casualidad. Como expresó Albert Einstein “No hay un Dios que juegue a los dados o al azar con el Universo” -o lo que es lo mismo, “no juega con el destino del hombre”, sino que, todo se debe a un determinado propósito, a un determinado proyecto o programa, o si se prefiere destino, que nosotros mismos escogemos y pactamos antes de nacer dentro del eterno camino de aprendizaje, progreso y evolución que, como seres espirituales, venimos a aprender y desarrollar en esta escuela planetaria llamada Tierra. O lo que es lo mismo:Todos venimos a la vida humana con un programa de desarrollo y progreso humano, mental, anímico y espiritual a realizar. El verdadero propósito de la vida humana es el progreso y evolución del Ser o del Espíritu; el atman o Alma inmortal de la que nos habla la arcana y antigua filosofía vedanta que enseña el Ñaña o Yoga o de la sabiduría.

Willian Shakespeare dejó escrito: “Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios”. Lo cual quiere decir que, es cada uno quien tiene el poder de construir su propio destino; que el ser humano tiene el poder de convertirse en su propio arquitecto de vida, y que, al ser sus propios pensamientos los que le llevan a las actuaciones, si mejora sus pensamientos mejorará su personalidad y su vida en todos los aspectos, uno de los porqués de nacer en ésta Escuela Tierra es la de ir superándonos y perfeccionándonos día a día, vida a vida hasta alcanzar una de las metas que nos trae a éste mundo, cuan es la FORTALEZA O TEMPLANZA, la que se adquiere al ir superando progresivamente nuestros defectos e imperfecciones. De ahí que a lo largo del camino de la Vida siempre existan adversidades o circunstancias difíciles y hasta dolorosas, que nos vayan haciendo más fuertes y perfectos al irlas superando en la pluralidad de nuestras diferente existencias, dentro de la vida humana. Es pues la Tierra, una Escuela para el progreso de las almas, o si se prefiere del Espíritu interno y eterno que mora en lo profundo de cada ser humano, sonsacando de ello que no hay nada más loable en la vida que dedicar tiempo cada día, para trabajar en nuestro progreso y autorrealización espiritual, ya que paralelamente nos vamos mejorando individualmente y con ello contribuimos al mejoramiento global de la propia humanidad y del mundo, del que “todos” formamos parte.
Aceptando, por tanto, que el propósito de la vida humana es el progreso del Ser, igualmente, en ésta Escuela Tierra, debemos desarrollar otras cualidades del Ser como son: el AMOR, la PUREZA y la SABIDURÍA. De aquí que, en cada vida, cada ser humano va desarrollando parte de alguna o algunas de estas cualidades hasta alcanzar el pleno desarrollo de todas ellas, lo que se conoce en el mundo espiritual como. LA PERFECCIÓN o AUTORREALIZACIÓN PLENA. ¿Y cómo poder alcanzar dicha perfección en una sola vida? Ello es imposible. Precisamos de un número indeterminado de existencias humanas en las que desarrollar diversas personalidades, pruebas, experiencias y circunstancias diferentes a lo largo de nuestro paso por la Tierra. Esto nos lleva a pasar por todas las experiencias que éste plano material nos permite aprender dentro de la Ley de Evolución cósmica, que nos impulsa a ir mejorando, perfeccionándonos y progresando vida tras vida. Ello a pesar de que algunas nos puedan parecer duras y hasta injustas, al desconocer la influencia de otra de las Leyes cósmicas, como es la ley cósmica del Karma, Acción y Reacción o Causa y Efecto, que nos enseña que somos libres de pensar y actuar como queramos, pero estamos obligados a recoger tarde o temprano –en la presente o próximas existencias- el resultado de lo que libremente hayamos pensado o realizado hacia nosotros o hacia los demás. Sabia y Justa Ley que el propio Jesús el Nazareno, enseñó sencillamente con la frase: “Si siembras vientos recogerás tempestades”.

Como dije, nadie nace pues para sufrir o para hacer el mal, sino lo que surge de lo que se conoce como Ley del Libre Albedrío, que nos permite vivir la vida como libremente deseemos hacerlo -aunque responsables de nuestros actos-, y que al desconocer el verdadero porqué de nuestra existencia o de nuestra realidad espiritual, junto al propósito trascendente de nuestra vida humana, permitimos que los dos más poderosos enemigos existentes dentro del camino espiritual, que son: el ego (egoísmo y todas sus ramas, envidia, ambición, rencor, celos, odio, etc.) y la ignorancia, dirijan nuestra vida hacia el fracaso, el dolor, el sufrimiento, el error, la maldad, etc. Es por ello que como de nuevo dejó dicho el Maestro de maestros Jesús de Nazareth :“Buscad la verdad y la verdad os hará libres”, libres de seguir cometiendo errores generadores de sufrimiento debido al desconocimiento de la existencia e influencia de las Leyes de la Vida cuya ignorancia nos lleva a transgredirlas, volviéndose contra quien las transgrede. Por ello, si deseamos realmente progresar y evolucionar espiritual y anímicamente, debemos trabajar en la progresiva superación de los defectos e imperfecciones, haciéndose prioritaria la búsqueda del verdadero conocimiento de la vida humana, comenzando por el estudio de las Leyes que rigen la vida, Ley del Karma, Evolución, Vibración, Renacimientos, Amor…. Y es que el Conocimiento es Luz que ilumina nuestra mente, despertando la conciencia y haciendo posible el liberarnos del sufrimiento y obtener la Verdad de la Vida, mientras que la oscuridad es la ignorancia, que nos impide descubrirla.
Partiendo que dentro de tan difícil y larga tarea de autorrealizarnos habremos de pasar por momentos duros y hasta dolorosos, debemos comprender que todas esas experiencias son necesarias dentro de nuestro aprendizaje, pero que, todos poseemos en nuestro interior los recursos y facultades mentales y espirituales suficientes para superarlos. De hecho, dentro de la Bondad Divina, nunca pasaremos por una experiencia que por Ley no nos corresponda, o que no tengamos capacidad para superar. De aquí debemos sonsacar que no debemos rebelarnos ante las circunstancias dolorosas de la vida que en ocasiones no comprendemos, o nos parecen injustas, dado que todas ellas forman parte de nuestro aprendizaje y desarrollo humano, psíquico y espiritual, todas ellas tienen un propósito bueno para nosotros en nuestro camino de aprendizaje, entendiéndolo como lecciones de la Vida, de las que tenemos algo que aprender y que, en la medida que las vayamos superando, habrán de contribuir a hacernos más fuertes y sabios, capacitándonos para experiencias y pruebas mayores, que habrán de culminar por llevarnos a alcanzar la Perfección necesaria para, en su día, dejar de encarnar en éste mundo y poder proseguir nuestro eterno peregrinar evolutivo por el infinito universo en mundos físicos más evolucionados o en Planos Espirituales Superiores, a los que todos estamos destinados a llegar en su momento.
Por tanto, y sintetizando esta breve introducción al mundo espiritual, con la que espero haber despertado tu interés por plantearte tus propias reflexiones, aunque haya podido a la vez, sembrar algunas dudas, comentar que LA VIDA HUMANA ES LA OPORTUNIDAD QUE NOS OTORGA LA DIVINA PROVIDENCIA PARA ALCANZAR NUESTRO PROGRESO Y EVOLUCIÓN ESPIRITUAL. Labor en la que no estamos solos, ya que, no sólo nacemos con las necesarias facultades y recursos internos para cumplir nuestro programa de vida, sino que también contamos con la guía de la silenciosa Voz Interior y de nuestro Guía o Tutor espiritual con el que podemos conectar por medio de la introspección, la oración o la meditación. Lo único que pretendo en éste artículo es hacerte pensar, reflexionar, meditar sobre el verdadero sentido de la vida humana y del sentido que realmente le estás dando a tu vida, ayudándote a comprender que estás aquí de paso, y que el verdadero propósito de la vida humana, de tu propia vida, el porqué trascendente de tu actual existencia en éste mundo, es el progreso y evolución del verdadero Ser espiritual que somos, aunque, por un tiempo, precisemos de encarnar dentro de un cuerpo grosero y físico o en mundos físicos como la Tierra. Amigo/a lector/a, como dijo el sabio Sócrates: “No puedo enseñar nada a nadie. Sólo puedo hacerles pensar”.

Frases sobre el tema:
“Una vida en la carne, no es más que una anilla en la larga cadena de la evolución”. Pitágoras
“Las almas toman nuevos cuerpos para repetir una y otra vez sus vidas físicas, a fin de desarrollar las facultades de la psiquis y adquirir la sabiduría” Enseñanzas de Sócrates y Platón
“El camino para encontrar al Ser es largo y angosto, las atracciones de la vida lo hacen aún más difícil; sólo con disciplina y fe en Dios conseguiremos al final de nuestra meta en este mundo: la autorealización del Ser”Santiago Pazhin
“…y en cada vida recobra el mismo nivel de sabiduría que había adquirido en su vida anterior, y desde ese nivel continúa esforzándose, más siempre yendo hacia delante, apuntando hacia la perfección”. Krishna en el Bhagavad Gita