27 abr. 2015

Dile basta al auto-boicot...

Julio Bevione

Mario me contó sus proyectos por casi una hora sin parar: de su deseo de iniciar una empresa propia, de echar a andar un plan de negocios y tener independencia financiera.
Todo parecía claro, pero, lejos de reflejar entusiasmo, traslucía falta de confianza. Sin darse cuenta, lo que me decía era opuesto al estado mental que iba a necesitar para lograr que sus planes tuvieran éxito. Repetía frases como “No sé si soy capaz” y “Quizá sea demasiado para mí”, lo que revelaba que su autoestima estaba por los suelos y que eso iba en contra de lo que quería alcanzar. Mario estaba pasando por un proceso bastante común en los seres humanos y que se conoce como autoboicot. Cuando terminó de hablar, empecé a mostrarle otro panorama para que pusiera en marcha sus proyectos con un mayor poder personal. Estos fueron los consejos que le di para que dejara de pisar las trampas que él mismo se ponía y que lo estaban alejando cada vez más del camino del éxito:
Recuperar la fe en lo positivo

La fe puede obrar a nuestro favor o en nuestra contra, lo cual depende de los pensamientos con que la alimentemos. Si nos repetimos una y otra vez que algo no funcionará, estamos depositando nuestra fe en lo negativo y, a final de cuentas, eso ocurrirá. Por esta razón debemos cuidar los pensamientos que tenemos hacia lo que deseamos, y poner un filtro a los pensamientos negativos. Tenemos que estar muy atentos a los pensamientos que nos aporten más energía, y no a los que nos despojan de ella.

Confiar más en nosotros que en los demás
Una excusa muy común entre los pesimistas es creer que su destino depende de alguien más. Si bien es cierto que la ayuda de otros puede facilitarnos las cosas, el movimiento ocurre cuando damos el primer paso. No esperemos a que los demás crean en nosotros. Lo harán espontáneamente cuando nos vean en acción. Pongámonos en marcha por nuestra cuenta, y el apoyo llegará.

Tomar el control de nuestro destino
Pertenecer a un grupo social o familiar en general nos lleva a adoptar las creencias de los demás, pero estas pueden ser la razón de nuestros límites. Volvernos independientes de las opiniones ajenas que no nos ayudan a progresar es esencial para desarrollar nuestro potencial.

Trabajar la autoestima
Nadie llega al mundo con ella; la vamos forjando a partir del trato que nos damos a nosotros mismos y con la capacidad de aceptar y corregir nuestros errores. Pero, ante todo, reconociendo nuestros aciertos y nuestros valores. Tener una buena relación con nosotros mismos es la clave.

Inspirarse en los exitosos
Cuando carecemos de una visión positiva de nosotros mismos, podemos usar a otros como modelo hasta descubrir la nuestra. Vincularnos con personas que estén logrando sus metas, que sean fieles a su propósito de vida y que vayan adelante de nosotros, nos fortalecerá. Apeguémonos a ellas y nos resultará más fácil escapar de la amenaza del miedo.

Motivarnos y actuar
Todos tenemos una misión en la vida: hacer lo que nos da felicidad. Si hacemos lo que nos gusta, eso se vuelve poco a poco un hábito y nos lleva a la prosperidad. Pregúntese: “¿Qué me gustaría compartir con las personas que me rodean?, ¿cómo podría mejorar sus vidas haciendo lo que me agrada?”, y después empiece a hacerlo. Porque cuando nos empeñamos con pasión en algo, no queda sitio para las dudas ni para las debilidades.

Si tenemos más confianza en nosotros mismos, le dije a Mario al final de nuestra charla, dejaremos de caer en el autoboicot y seremos libres de vivir como merecemos: con prosperidad, satisfacción y éxito.