21 jun. 2015

Saber vs. Creer...

Ruben Torres Sierra
La Cosecha de Almas

Desde hace miles de años, cuando nacieron las distintas civilizaciones que han poblado el planeta, sobre todo la occidental, han procurado que el hombre viviera en la mas completa ignorancia, esa oscuridad intelectual y cultural a sido el caldo de cultivo perfecto para inundar sus básicas mentalidades de creencias, creencias basadas en el miedo, la culpa, el pecado y el sufrimiento. Estas eran las vías básicas para llegar a dios, a pesar de que el Mesías cristiano predico el amor, fue el pecado y la culpa, la que salió triunfante. Creer es según la RAE básicamente dar por cierto algo que no entendemos o no conocemos, es el modo cómodo de dejar nuestro timón mental en manos de terceros, nuestra voluntad es manipulada desde la mas tierna infancia, enseñándonos y educándonos en el temor a dios. El miedo atroz a ser castigados y a ser juzgados, nos traumatizara de por vida. Se nos dice que nos vigila, y escruta pacientemente cada uno de nuestros actos, ese dios que nos creo a su imagen y que dice ser nuestro padre, estará ahí cuando muramos para castigarnos severamente por ser malos hijos y nos condenara para toda la eternidad, sufriendo mil calvarios, por la vida que escogimos. Se nos dice que tenemos libre albedrío, pero ese libre albedrío si es utilizado somos castigados.

Saber, es sumamente importante, porque cuando un individuo tiene conocimiento, toma el poder sobre su vida, deja de temer, deja de juzgar y deja de culparse, entiende el porque de todo lo que le rodea y nunca mas depositara en otros el control de su vida. Igual que no albergamos creencias básicas, debido a que la sociedad ha avanzado lo suficiente para conocer que no hay dioses detrás de los truenos, en el fuego o el agua, que no creemos en lo que tocamos porque sabemos que esa cosa es así, igual que dejamos de creer que la tierra era plana, para saber que es redonda, eso mismo se puede aplicar a todo. Creer es desconocer, ignorar. Creer es simplemente el motivo por el cual desconocemos aquello en lo que creemos y depositamos nuestro conocimiento en conceptos erróneos y creencias de terceros.

El conocimiento nos hace conocer a Dios y eliminar todas las creencias.
Creemos en dios, pero nadie lo ha visto, en realidad solo los ciegos de espíritu no lo pueden ver. Crees que algo existe y regalas tu poder porque te enseñaron que hay muchas cosas que no entiendes y debes creer, cuando en realidad te están diciendo, dame tu poder y deja que tome tu vida y tus decisiones por ti. Te niegan la búsqueda divina que todos debemos emprender y te cortan el cordón umbilical con la creación. Yo prefiero no creer en Dios y no creer en nada, porque si creo, desconozco y prefiero conocer a Dios que creer en él. Dios no necesita que creas en él, porque el sabe que existe igual que tú, lo que él quiere, es que lo conozcas, que sepas que esta y donde esta, que averigües por ti mismo donde se encuentra y como se manifiesta, que busques de forma incansable y reconozcas cuando te habla y lo escuches. Si crees, ignoras. Es como si pusieras una venda en tus ojos y te negaras a ver su obra, depositar tu fe en algo exógeno a ti mismo es, no creer en ti mismo y en el fragmento de Dios que hay en ti y en todo lo que te rodea, una vez des con esa divinidad que inunda tu interior, darás con el Dios real que habita en todos, el Dios creador que no precisa de templos y que no necesita imágenes sangrantes, ni sotanas para manifestarse y demostrarte su existencia. Una vez que sabes, dejas de creer, poseer el conocimiento, permite darte el poder y ser plenamente consciente.

No tengas miedo en dejar de creer, porque estarás dando el primer paso en una búsqueda maravillosa donde la mayor recompensa es la comunicación directa con esa Fuente que riega toda la creación. Dejar de creer no es ateísmo, ateísmo es otra forma de creer, de ignorar, no creer es otra creencia mas, es otro tipo de venda, que permitirá mantenerte ciego al conocimiento, a la sabiduría mas sagrada, que es la esencia de tu propia existencia.

Empieza a saber y deja de creer, es el único gran consejo que podrá darte alguien en tu vida. Toma tu poder y emplealo en redireccionar tu vida hacia allí donde tú decidas, conócete a ti mismo y empezaras a conocer a Dios.