lunes, octubre 24, 2022

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James Van Praagh

"Algún día todos retornaremos a nuestro hogar espiritual: de eso podemos estar seguros. Sin embargo, la manera como dejamos esta tierra y el sitio al que llegamos, varía en cada caso". ¿Quién puede atreverse a afirmar que sabe lo que le sucede a las almas después de la muerte?

James Van Praagh parece muy seguro de lo que escribe. Este médium, calificado como "el mejor del mundo", es reconocido por su capacidad para recibir y transmitir mensajes de los espíritus. Y en su libro

"Hablando con el cielo", no solo relata docenas de conversaciones sostenidas con espíritus de niños y adultos, sino que narra lo que experimentan las almas de los suicidas y las víctimas de sida o de un accidente -entre otros-. Extractamos algunos apartes.

¿Quién habrá muerto?

¿Qué sucede cuando se trata de un accidente, donde el alma abandona el cuerpo inesperada y trágicamente? En la mayoría de los casos el espíritu queda en blanco y no recuerda nada. Con frecuencia le han comentado a Van Praagh (en las sesiones de espiritismo) que al ver, por ejemplo, el vehículo destrozado, se preguntaron quién sería el pobre que había muerto. Sólo al reconocer su propio cuerpo sin vida, caen en la cuenta de que han pasado por esa experiencia. Cuando el espíritu se percata de su propia muerte, suele sentirse muy alterado, pero no asustado. Tras un fallecimiento por accidente, donde el alma se ve literalmente expulsada del cuerpo, se presenta casi siempre el espíritu de un familiar, un gran amigo o un guía (aquí en la tierra sería una especie de asistente social o psicológico), que auxilia al recién llegado en esa transición. También le hace contemplar su cuerpo espiritual, para que advierta que es idéntico al cuerpo físico anterior.

A veces el espíritu despierta en un "hospital" especial: Allí recibe un familiar o un amigo íntimo, quien le informa de su fallecimiento, porque definitivamente en estos casos, así como en el suicidio, el alma necesita más ayuda para aclimatarse a su nuevo medio y a su proceso de transición.

El alma del suicida...

Van Praagh defiende la teoría de que estamos compuestos por todo lo que hemos experimentado en vidas pasadas. En otras palabras, nuestra vida actual es una recopilación de pensamientos y actos anteriores, positivos o negativos, que traemos con nosotros. Por lo tanto, por nuestro karma anterior, renacemos en determinadas familias y con determinada situación económica y social, según sea necesario para nuestro crecimiento espiritual. Es decir, que no hay que culpar a nadie por nacer pobre, enfermo o discapacitado. Nada es por azar. Todo se basa en obligaciones kármicas, la vida consiste en aprender de nuestras experiencias. Y es mediante lo negativo que se aprecia lo positivo.

Pero antes de encarnar, el alma se prepara en los reinos espirituales para su nueva existencia y comienza a vivir el destino para el cual ha nacido. Y ese destino kármico puede durar un mes, 35 años u 80. En ese tiempo, siempre hay un lazo magnético que sólo se corta cuando hemos completado nuestra prefijada estancia en el plano físico. Por eso, cuando una persona se mata, una de las primeras cosas que descubre es que no ha muerto. Tiene una abrumadora sensación de pesadez, pues los lazos terrenales siguen formando parte de su naturaleza. En cierto sentido, no se ha liberado por completo. Permanece atascada, varada en una tierra de nadie: no puede ir a los mundos celestiales ni regresar al plano físico.

De acuerdo con Van Praagh, ese espíritu experimenta culpa, dolor y angustia por la vida que ha abreviado y también percibe el dolor y la ira de aquellos a quienes abandonó. El alma tendrá que volver a pasar por la experiencia de aprendizaje: es decir, se verá obligada a retornar en otra vida con la misma enfermedad o el mismo problema que lo llevó al suicidio. Las buenas noticias son, que la dolencia puede no ser tan grave como en la existencia anterior, pues parte de ella ya ha sido vivida.

¿Cuándo la cremación?

"¿Qué hacer con el cadáver de un suicida?, le han preguntado muchas veces a James. "El cuerpo es sólo un envase. Al abandonar ese envase, el espíritu no siente ningún apego por él. Es como una prenda de vestir muy gastada. Por eso es importante cremar el cadáver. Si el alma permanece en un estado más o menos terrenal, la cremación destruye pronto el cuerpo, con lo cual el espíritu ya no se sentirá físicamente ligado a él". Hay una manera de ayudar a quienes cometieron esa equivocación. Van Praagh aconseja en su libro, enviar pensamientos al suicida, indicándole que no debe malgastar sus energías en tratar de regresar al mundo físico, debe comprender que ya abandonó el cuerpo físico. Luego mandarle mensajes de amor, paz y perdón. De este modo se reconforta su alma atormentada. Todos los suicidas comparten una sensación de arrepentimiento por el crimen cometido contra su alma. Puedo asegurar, dice él, que todos los que han vuelto, lo hacen para advertir a otros que no repitan su error porque el suicidio demoró su progreso espiritual y les resultó muy difícil perdonarse".

Por fortuna, hay dos excepciones en este desolador panorama. El alma no sufrirá si quien se quitó la vida lo hizo por un desequilibrio bioquímico (depresión, por ejemplo) o una enfermedad mental. Como la persona no tuvo plena conciencia de su decisión, al fallecer su espíritu es llevado a un "hospital", donde se le cura la alteración mental, recuperando su naturaleza debida. El segundo caso es el de las almas que regresan al mundo físico antes de tiempo, por lo que no están maduras para asimilar las lecciones de su nueva vida. Entonces, cuando llegan a la tierra, no se sienten a gusto. Antes de morir, estas personas generalmente tienen pensamientos como: "No me adapto" o "No creo que sea el momento adecuado para mí".

Condena a pena de muerte

Aunque la pena de muerte no equivale a un suicidio, sí tiene que ver con la interrupción del destino de un alma. "Una de las peores cosas imaginables es que un ser humano quite la vida a otro antes de tiempo. Y existe la idea de que al liberar a la sociedad de un asesino, su acto brutal quedará vengado. Eso no es verdad", afirma categóricamente Van Praagh.

Cuando alguien es violentamente arrancado de su cuerpo físico antes de la hora predeterminada, las consecuencias son fatales. Si el espíritu de una persona es obligado a abandonar el cuerpo mediante la pena capital, la personalidad del criminal permanece tal como era antes de la ejecución. Cuando llega al otro lado, generalmente está asustado y furioso, pues no es muy evolucionado e ignora las leyes espirituales. En la mayoría de los casos, esas almas vagan por siempre en el mundo astral inferior, con otras almas similares.

El resto es de película: asegura James que como estos espíritus atormentados están cargados de odio y cólera, a menudo desean vengar su muerte prematura, y para ello buscan seres humanos de voluntad débil, sobre quienes puedan ejercer una influencia mental que los lleve a matar o herir a otros.
Escuche a su guía espiritual

Van Praagh asegura que antes de nacer todos trazamos un plano para el viaje de la vida. Y cuando nos desviamos de ese camino, un guía nos ayudará a volver a la senda.

¿Quiénes son y cómo actúan?

Guías personales: Son espíritus de personas a quienes conocimos en otras encarnaciones o en los períodos entre una vida y otra. Se supone que nos ayudan desde los reinos espirituales, imprimiendo en nuestra mente la manera de actuar en determinada situación. Pero no intervienen en los desafíos que hemos buscado en la tierra para aprender y desarrollarnos. Por lo general sus indicaciones pasan inadvertidas, pues son muy sutiles. Por ejemplo: usted tiene una cita para acordar un negocio o firmar un papel. Sale temprano de casa, pero se mete en un trancón. Luego se pierde. Al llegar, no encuentra parqueadero cerca. El vigilante no está y usted debe esperar para llegar al piso. Por fin entra a la oficina y mientras escucha la propuesta, tiene una sensación rara en la boca del estómago, pero no sabe qué es. No obstante, cierra el negocio. Varios meses después, luego de haber invertido los ahorros de su vida, descubre que lo estafaron o que la entidad quebró. "Sin duda he exagerado escribe el médium-, pero es para señalarles cómo funciona el guía espiritual

Aquí hay un patrón: demasiados giros incorrectos, indicaciones equivocadas y puertas cerradas. Si se hubiera detenido a observar esas pistas, habría comprendido que alguien trataba de decirle algo".

Asistentes magistrales. Son espíritus que atraemos con el trabajo al cual nos dedicamos. Son una especie de expertos en diversos temas. Si usted desea con fervor escribir un cuento de misterio, sus pensamientos atraerán a un especialista en ese género. Y así sucesivamente: pintores, matemáticos, administradores, profesores... Maestros espirituales. Son muy evolucionados, quizá no han vivido nunca en el plano físico y sí han participado en "trabajos espirituales" durante muchas existencias terrenales. Siempre son los mismos (uno o dos) para cada alma, a la cual acompañan durante toda su evolución vida tras vida. Su tarea es ayudar a la persona a crecer espiritualmente durante el tiempo que pase en el plano físico y darle lecciones sobre aspectos de su personalidad que necesitan perfeccionarse.