27/12/2011

Misterios en el Vaticano



por Enrique de Vicente

Una vieja sospecha

Para quien ha seguido las informaciones publicadas sobre este tema, aparentemente, la noticia sólo tenía de sorprendente el hecho de que estos familiares del Pontífice venían a sumarse al coro multitudinario que reclama se arroje luz sobre las confusas
circunstancias en que se produjo el inesperado fallecimiento.

Apenas transcurrido un mes desde la muerte, la prensa española anuncia la inminente presentación en Roma de Han asesinado al Papa (Operación Paloma), una novela en la que los periodistas Jesús Ramón Pena y Mario Eduardo Zottola sostienen que la muerte del Papa Lucíani «obedeció a un movimiento puramente económico», debido a que «el imperio financiero del Vaticano es uno de los más poderosos del mundo» y «existen poderosos motivos para intentar eliminar al máximo dirigente de esta fortuna». Sin embargo, a comienzos de aquel mismo mes, los tradicionalistas romanos seguidores del arzobispo Lefébvre ya avanzaron la posibilidad de que Juan Pablo I hubiese sido
asesinado por los masones infiltrados en las altas esferas vaticanas, a las que culpabilizaban de impulsar las tendencias reformistas postconciliares en la Iglesia, a las que supuestamente se opondría el Papa.

La Sotana Roja

Ciertas revistas de extrema derecha habían acusado de estar afiliados a la masonería al secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Villot, al presidente de la Congregación de Obispos, cardenal Baggio, al banquero del Vaticano, arzobispo Marcinkus y a otros prelados. En 1980, Bruce Marshali fantasea con el tema en su novela ¿Un asesino para Juan Pablo /?, en la que el Papa Lucíani es envenenado por la ficticia sociedad de Los Nuevos Apóstoles, cuyos doce miembros se oponen a los
cambios propulsados por el Concilio Vaticano II y apoyan como pontífice al cardenal Siri. Tres años después en La verdadera muerte de Juan Pablo I, Jean- Jacques Thierry plantea la hipótesis de que Villot sustituyó a Pablo VI por un sosías y planeó la muerte de su sucesor cuando éste descubrió la infiltración masónica en las esferas vaticanas, insólita teoría la del doble que aún hoy sostienen no
pocos ultraconservadores. De forma más seria y mejor documentada, Roger Peyrefitte, buen conocedor de los entresijos de la Masonería y del Vaticano, sostiene en La Sotana Roja la tesis de un complot tramado por algunos prelados que mantenían estrechas relaciones con mafiosos, financieros y dirigentes de la logia P-2, encubriendo bajo pseudónimos muy evidentes a personajes que a esas alturas eran ya bien conocidos. Y describe al Papa como un reformista liberal empeñado en erradicar
la corrupción de la cúpula eclesial, presentando a Villot y a Marcinkus como instigadores del crimen, llevado a cabo por un asesino profesional con una jeringuilla envenenada, a fin de evitar su inminente destitución. Ese mismo año, los fabricantes de best- séller G. Thomas y M. Morgan-Whitts publican Pontífice, una documentadísima investigación sobre las vidas de los tres últimos papas y las críticas circunstancias en que se desarrollan sus pontificados, en la que sugieren que la hipótesis del asesinato fue un rumor hábilmente promovido por el KGB soviético para desacreditar al Vaticano en unos momentos de gran tensión en sus relaciones con la URSS.

El Encubrimiento

En nombre de Dios La tesis de una conspiración urdida para asesinar a Lucíani con digitalina, a fin de impedir los cambios planteados por el Papa para acabar con la corrupción, es defendida en 1984 por David Yallop en su obra En nombre de Díos, resultado de tres años de intensas investigaciones en las que contó con la colaboración clandestina de algunos miembros de la curia vaticana. Yallop demuestra que el Vaticano encubrió las circunstancias en que se produjo el fallecimiento y
proporciona indicios suficientes para considerar necesaria la apertura de una investigación oficial. Su libro provocó un verdadero escándalo. La situación era realmente grave. Hasta el punto de llevar a un esoterista ultraconservador como Jean Parvulesco a aceptar la posibilidad de que Juan Pablo I fuese ejecutado para evitar que condujese a la Iglesia a una desviación teológico, progresista y tercermundista (se refiere al «sueño revolucionario y anarquista» que Yallop atribuye al Papa Lucíani), y a sostener a un tiempo que -aprovechando estas circunstancias- Yallop y «sus comandatarios sin rostro» pretenden presentar al Vaticano convertido en «la mayor potencia criminal del mundo».

El Presidente de la Comisión Pontificia para las Comunicaciones Sociales reaccionó al libro de Yallop remitiendo a las Nunciaturas Apostólicas y a algunas Conferencias Episcopales unos folios, elaborados por monseñor Nicolini, en los que se rebatía la hipótesis de que «el llorado» Juan Pablo I pretendiese «revolucionar» la jerarquía vaticana, explicando que «imaginar un ambiente propicio a conjuras es imposible para quien vive en la realidad cotidiana del Vaticano», añadiendo que «la salud del Papa era más bien enfermiza» y dejando claro que carece de importancia quién descubrió el
cadáver del Pontífice. Pese a todo, una encuesta publicada en 1987 demostraba que el 30 por ciento de los italianos estaban convencidos de que el Papa de la sonrisa murió asesinado. Un ladrón en la noche Conscientes de la necesidad de argumentos más contundentes, las autoridades vaticanas animaron a realizar una investigación imparcial sobre el asunto al periodista John Cornwell. Le dieron unas facilidades sin precedentes que le permitieron entrevistarse con los más importantes protagonistas de la historia que aún seguían vivos, sin imponerle condición alguna; todo ello -aclaracon la esperanza de que saldrían a la luz pruebas concluyentes de la falsedad de todas las teorías conspiratorias que durante te más de una década han sido causa de malestar para la Iglesia Católica Romana. En Como un ladrón en la noche, nos explica que, las pruebas comenzaron a llevarme a una conclusión que me parece más vergonzosa y más trágica que cualquiera de las conspiraciones propuestas hasta el presente: Le despreciaban por su torpe forma de andar, su aspecto desganado,
sus inocentes discursos, su lenguaje sencillo e imitaban el silbante tono de su voz. Se referían a él en tono condescendiente, con diminutivos. Había interminables historias sobre su comportamiento y sus meteduras de pata... Se dejó morir por no sentirse capacitado para ser Papa... Murió solo, en el centro de la comunidad cristiana más grande del mundo, por negligencia y por falta de amor, ridiculizado y
menospreciado por la institución que existía para mantenerle... Lo peor es que el propio Cornwell le presenta a veces como alguien poco menos que delirante y estima que «su mansedumbre, su desconfianza, sus preocupaciones por los temas puramente pastorales y piadosos, no se acoplaban bien a una Iglesia que se enfrentaba a los desafíos mundanales de los ochenta y los noventa». En similar sintonía, la de aceptar el mal menor, el historiador Ricardo de la Cierva asume en El diario
secreto de Juan Pablo I que existió una trama económica, amenazas de muerte, una conspiración para acabar con el Papa, un masón convertido que le facilita la lista de sus colegas infiltrados en la cúspide eclesiástica y le avisa que van a atacarle esa misma semana... pero, finalmente, muere por causa natural, antes de que intenten asesinarle. Puesto que se trata de una no- vela histórica, no hay forma de discernir en ella lo cierto de lo ficticio. Este libro, como el anterior, pretende tranquilizar no pocas conciencias atormentadas por la posibilidad de semejante crimen, al tiempo que incrementa la confusión en torno al tema. ¡Que se haga justicia! Y en estas circunstancias se encontraba la polémica cuando, a comienzos de 1991, las declaraciones de los familiares de Juan Pablo I vinieron a añadir leña a la caldera de las sospechas. Como si Dios, o el demonio, se empeñase en que los
trapos sucios del Vaticano siguieran siendo noticia, o bien en crear confusión en torno al tema que nos ocupa, una semana después la prensa anunciaba la próxima aparición de un libro explosivo.

La Muerte del Papa

El jesuita norteamericano Robert Graham, expone en el mismo los resultados de su amplia investigación sobre las tramas de espionaje -propias y ajenas- que se han tejido en torno a los secretos del Vaticano, y en las que han participado no pocos
religiosos. Lo que más me llamó la atención del asunto era que pocas semanas antes, a mediados de diciembre de 1990, una pequeña editorial había comenzado a distribuir el primer libro -que yo sepaen el que un sacerdote sustenta la tesis del asesinato: Se pedirá cuenta.

En opinión de su autor, el español Jesús López Sáez, licenciado en teología, filosofía y psicología, era necesario este libro, ya que el de Cornwell no sólo «no contentó al Vaticano sino que supera incluso la distorsión que ya se había hecho de la imagen de Albino Lucíani, y es necesario hacerle justicia». «El problema de la muerte de Juan Pablo I está ahí -explica- y se puede resolver, no encubriendo ni
reprimiendo el asunto, sino tratando de corazón comprenderlo. Abundan los indicios que justificarían una investigación en cualquier Estado de Derecho. Con ello no se ataca a la Iglesia; al contrario, se la defiende.

La clave evangélica es la purificación del templo, que es casa de oración y no debe convertirse en un mercado ni en cueva de bandidos. Evidentemente, lo que está en juego es muy grave: ¿Dónde ha habido más negocios? ¿En el mercado vaticano o en el viejo templo denunciado por Jesús? ¿No son demasiadas las muertes que han acompañado esos negocios? ¿Se ha hurtado a la Iglesia y al mundo la causa de la muerte de Juan Pablo I?... Si no se responde adecuadamente a estos interrogantes, la nueva evangelización quedará desacreditada como vieja comedia, desgraciada y estéril. Como dice el Señor en el Evangelio de Lucas: Se pedirá cuenta». Han matado a mi padre Ha hecho caso omiso a las prudentes recomendaciones de que no publicase su libro, consciente de que un artículo sobre el mismo tema, publicado en la revista religiosa Vida Nueva, le costó el cese como responsable de catequesis de adultos en el Secretariado Nacional. Casualmente, aquel articulo salió a la calle el 4 de octubre de 1984, aniversario del entierro del Papa, día en que -casualmente- en todas las iglesias del mundo se leía un salmo que en la Comunidad cristiana de la que ahora es responsable tenían especialmente asociado a la muerte de Juan Pablo I: «Han entrega- do el cadáver de tus siervos por comida a los pájaros del cielo, la carne de tus amigos a las bestias de la tierra... Que se conozca entre las gentes». Hablando con él, resulta evidente que profesa una admiración y un amor especial por la figura de Juan Pablo I. Cuando en la Comisión Episcopal le explicaron que, aunque fuera verdad, no debería decirse, añadiendo que, es como si tu padre fuera un criminal, debe quedar en familia, él replicó: «ese no es el caso; el caso es que han matado a mi padre y no tengo por qué callarlo».

Casualmente, el padre de Jesús López nació el mismo día que el Papa Lucíani: el 17 de octubre de 1912... Si de algo se le puede acusar es de exceso de amor y de celo, y no parecen ser estos motivos suficientes para que la jerarquía pueda condenar su atrevimiento, sino -por el contrario- para disculpar sus posibles excesos. Según nos explica, Jesús López visitó, en 1989, a Pía, la sobrina de Lucíani que junto a su padre Eduardo ha protagonizado las recientes declaraciones, y a la esposa de éste
último, Antonia, quien acabó confesándole: No sabemos de qué murió, y a veces tenemos
pensamientos extraños. Les entregó entonces copia de un borrador de su libro, y en diciembre de 1990, les envió el libro impreso. Resulta curioso que, tras doce años de silencio, precisamente ahora se animen a expresar sus dudas, aunque sea tímidamente. ¿Puede haber sido este sacerdote español el catalizador de esa reacción? Aunque así no fuese, hay demasiada sincronicidad entre ambos hechos como para ignorar que resultan significativos.

Pero veamos cuáles son los hechos en que se fundamenta la polémica.

¿Por qué no se hizo la autopsia?

El 29 de septiembre de 1978, el Vaticano comunicaba oficialmente que, hacia las 5.30 de esa mañana, «el secretario particular del Papa, no habiéndole encontrado en la capilla, como de costumbre, le ha encontrado muerto en la cama, con la luz encendida, como si aún leyera. El médico, Dr. R. Buzonetti, que acudió inmediatamente, ha constatado su muerte, acaecida probablemente hacia las 23 horas del día anterior a causa de un infarto agudo de miocardio». Las evidencias
acumuladas posteriormente demostraron que fue la hermana Vincenza quien descubrió el cadáver, al entrar en la habitación del Pontífice, desconcertada porque no obtuvo respuesta a sus insistentes llamadas. Según varios testigos, estaba sentado en la cama, con la luz encendida, las gafas puestas y unos papeles entre las manos. La monja corrió entonces a despertar al secretario John Magee, quien constató la muerte y llamó al cardenal Villot. Acompañado por el médico, éste último examinó el
cadáver y llamó a los embalsamadores. El problema es que las declaraciones que éstos hicieron posteriormente no coinciden con las realizadas por otros testigos. Dada la temperatura tibia que aún mantenía el cuerpo y que fue también comprobada por sor Vincenza y por el secretario Lorenzi, los embalsamadores estiman que el fallecimiento debió producirse entre las 4 y las 5, y no a las 11, conclusión que les fue confirmada por monseñor Noé. Pese a las protestas de algunos eclesiásticos,
el cardenal Oddi declaró que el Sacro Colegio Cardenalicio ni siquiera iba a considerar la posibilidad de abrir investigación alguna sobre la muerte, ni aceptaría el menor control por parte de nadie. Pero luego se supo que los cardenales pidieron conocer las circunstancias precisas en que aquella se produjo, ante los interrogantes que se planteaba la opinión pública, la ausencia de un boletín médico y
la negativa de la Santa Sede a realizar la autopsia del cadáver que eliminase cualquier duda. El problema es que, sin autopsia, resulta clínicamente imposible determinar que un deceso se produjo por infarto de miocardio agudo e instantáneo y que el cuadro típico del mismo no se corresponde con la disposición en la que se afirmó haber encontrado el cadáver, ya que todo parecía indicar que no hubo lucha con la muerte. Por otra parte, el sobrio estilo de vida del Papa y su tensión baja tampoco hacían sospechar semejante desenlace, ni tampoco se corresponden con una hemorragia cerebral o una embolia pulmonar, las otras posibilidades que han citado fuentes vaticanas. Para colmo, los médicos Buzonetti y Fontana, que firmaron el certificado de defunción, reconocieron no haber prestado nunca sus servicios médicos a Lucíani, por lo que no sabían nada sobre el estado de su salud ni sobre las medicinas que tomaba; tampoco se molestaro en preguntar a quienes podían
saberlo. Su muerte fue tan inesperada que el Dr. Da Ros, médico personal de Juan Pablo I, a quien había encontrado el día anterior con muy buena salud, no se lo podía creer. Una losa de silencio La Secretaría de Estado impuso un voto de silencio a sor Vincenza, para impedirle que contase lo que había visto, aunque finalmente lo rompió, ya que -en su opinión- «el mundo debe conocer la verdad» sobre la muerte de este Papa, al que ella admiraba profundamente. Como nos explica el padre López
Sáez, «parece que el Vaticano no quiere saber de qué murió el Papa, o no quiere que se sepa, y su versión oficial ha falseado la situación, dándose la ocultación y aún la represión de toda investigación sobre este enigma». Según uno de los especialistas a los que ha pedido estudiase las circunstancias en que se produjo la muerte, el Dr. Cabrera, «ésta podría responder mejor a una muerte provocada
por sustancia depresora y acaecida en profundo sueño». Por otra parte, el tono rosáceo que aún tenía su rostro a mediodía del 29 «aparece en algunas intoxicaciones, por ejemplo, de monóxido de carbono y de cianuro». Llama la atención -continúa el sacerdote español- la prisa de Villot por embalsamar el cadáver», procedimiento habitual cuando muere un Papa. Y ello pese a que, en
cualquier Estado de Derecho, sólo se puede proceder al embalsamamiento cuando han transcurrido 24 horas desde el fallecimiento, como ocurrió tras la muerte de Pablo VI. Contrariamente a lo que se ha dicho, las normas de la Santa Sede ni prohíben ni ordenan la autopsia de los pontífices, y mediante ésta -que Villot descartó obstinadamente- podría haberse determinado si hubo infarto agudo o detectado veneno de metales pesados, pero ésta quedaría seriamente dificultada tras el embalsamamiento. Aún en 1989 los habitantes del pueblo natal de Lucíani constituyeron un comité para pedir que se hiciese la autopsia que pese a los años transcurridos aún podría despejar algunas dudas. Sin embargo, pese a que se ha dicho que el cadáver fue embalsamado sin extraerle la sangre ni las vísceras, Lorenzi asegura que los embalsamadores «retiraron partes del cuerpo, posiblemente
las vísceras». En tal caso, pudo realizarse algún tipo de autopsia. Si así fue, ¿por qué no se ha dicho? El padre Gennari, asegura que tal autopsia se hizo, confirmando que las preocupaciones y el estrés llevaron al Papa a tomar inadvertidamente un vasodilatador, contraindicado para su tensión baja.

Pero, en tal caso, teniendo en cuenta que Lucíani era muy cuidadoso con sus medicamentos y que estos eran controlados por la enfermera sor Vincenza, cabe la posibilidad de un cambio criminal de las medicinas. En cuanto a la lectura que tenía entre sus manos cuando falleció, han circulado diversas versiones, sin que el Vaticano haya concretado de qué se trataba, incomprensiblemente. Según Germano Pattaro, consejero teológico del Pontífice, «eran unas notas sobre la conversación de dos horas que el Papa habla mantenido la tarde anterior con el Secretario de Estado Villot». Para entender los motivos por los que alguien podría estar interesado en acabar con la vida de Juan Pablo I, es necesario recordar brevemente toda una serie de turbias maniobras que salieron a la luz años después, que afectaban directamente a las finanzas vaticanas y que Lucíani alcanzó a conocer
parcialmente.

El Complot

El Banco Vaticano lava más blanco Según se desprende de las investigaciones realizadas por Yallop, Gurwin, Sisti, Modolo, Di Fonzo, Piazzesi, Bonsanti, Doménech y Rupert Cornweil, la mafia italonorteamericana utilizó las instituciones financieras del Vaticano para blanquear dinero sucio procedente del tráfico de drogas y otras actividades delictivas. Semejante operación fue concebida por
Michelle Sindona, que comienza su carrera reciclando la fortuna de los Gambino, conocidos hampones neoyorquinos, a través de un holding. Lentamente, va forjando un verdadero imperio financiero de dimensiones internacionales. Tras entregar al cardenal Montini, el dinero necesario para la construcción de un asilo, y que realmente fue donado por la CIA y la Mafia, se convierte en su amigo y consejero financiero. Por mediación de quien años despué se convertiría en el Papa Pablo
VI, conoce a Massimo Spada, director del Banco Vaticano. A través del Continental Bank of Illinois, la cuarta, parte de cuyas acciones han sido adquiridas por Sindona, se canalizarán cuantiosas inversiones vaticanas a lo largo del continente americano. Sindona traba una estrecha amistad con Licio Gelli, un poderoso empresario textil que ha combatido contra la República durante la guerra civil
española, alistándose luego en las SS nazis y trabajando finalmente como agente del KGB soviético para salvar el pellejo, actividad a la que pronto viene a sumarse la de agente de la CIA, al tiempo que se enriquece ayudando en su huida a Sudamérica a numerosos nazis como el famoso Klaus Barbie.

Acusado de haber torturado a partisanos, viaja a Argentina, donde entable amistad con el presidente Perón que le convierte en el primer agraciado con la doble nacionalidad italoargentina y le nombra consejero de su país en Italia. Teje toda una red de contactos en Iberoamérica, similar a la que elabora en Italia entre empresarios, políticos y militares. A partir de 1966, anima a muchos de estos a
ingresar en la agrupación P-2, a través de la cual Gamberini, Gran Maestre del Gran Oriente de Italia, pretende contar con un grupo de personajes eminentes que fuesen favorables y útiles a la Masonería, pero que pronto escapa a su control. El poder de convicción y la creciente influencia de Gelli - convertido ya en Gran Maestre de la Logia P-2- llevan a muchos a ingresar en ella convencidos de que les resultará de gran ayuda en sus carreras. Gelli se dedica a acumular secretos que le permiten
incrementar su poder y chantajear a otros para que se integren en su logia, convirtiéndose así en el epicentro donde confluyen las más confidenciales informaciones del país, gracias a las cuales manipula las más diversas instancias. Las amistades argentinas de Gelli Para centralizar sus actividades en Iberoamérica, Gelli compra una mansión en Montevideo, jactándose de ser amigo de poderosos hombres de negocios y de dirigentes derechistas de todo el continente. Contribuye al
retorno de Perón, en 1973 asiste como invitado de honor a la inauguración de su presidencia y Andreotti comenta, asombrado, el respeto reverencial que el general le profesaba, asegurando que vio cómo Perón se arrodillaba ante Gelli. Su influencia en Argentina estuvo asegurada sucesivamente por el ministro-ocultista López Rega, y - tras el golpe militar- por el General Suárez Masón y por el Almirante Massera, ligados a los escuadrones de la muerte y miembros de la P-2. Junto a ellos, Gelli
hace suculentos negocios, comprando principalmente petróleo y armas. Gelli y Sindona se introducen en las más altas esferas vaticanas de la mano de Umberto Ortolani, abogado y Gentilhombre de Su Santidad, que se convertirá en el lugarteniente de Gelli dentro de la P-2, conociendo así a monseñor Paul Marcinkus. Hijo de lituanos y criado en Chicago, en 1963 éste se había convertido en el corpulento guardaespaldas e intérprete predilecto de Pablo VI, salvando su vida en Manila y ganándose su plena confianza. Cuando es encargado de dirigir el Instituto para las Obras de Religión
(IQR), aparato financiero del Vaticano, el obispo Marcinkus utiliza los consejos y la red bancaria internacional de Sindona para invertir buena parte de la fortuna del Vaticano, al tiempo que Sindona utiliza la estructura bancaria de la Santa Sede para evadir impuestos y blanquear el dinero de la Mafia y Gelli garantiza la cobertura política de las operaciones. Los escándalos financieros En 1973 Sindona se ha convertido en el banquero más importante del país. El primer ministro le saluda como el salvador de la lira y el embajador norteamericano le califica el hombre del año. Pero la crisis del petróleo, sus operaciones especulativas y los rumores sobre sus relaciones con la Mafia contribuyen a que su imperio se derrumbe en menos de un año. Sindona huye a Estados Unidos y el Vaticano pierde una cifra considerable en la operación, hecho desmentido por Marcinkus, quien niega conocer a Sindona. Roberto Calvi, que conoció a Pablo VI cuando era arzobispo de Milán, trabó relación con
Sindona -probablemente por intermedio de Spada y Marcinkus- cuando era subdirector general del Banco Ambrosiano. Había razones sobradas para este encuentro: el IOR era propietario de buena parte de las acciones del Ambrosiano y de la mitad del Finanbank, uno de los bancos suizos de Sindona. Gracias a estos apoyos en 1971 Calvi se convierte en presidente del banco y no tardará en ser tesorero de la P-2. Tras el crack Sindona, el IOR encarga a Calvi de sus inversiones en el extranjero, prestando su nombre para que éste compre la mitad de las acciones de la Banca Mercantile florentina y Marcinkus forma parte de la directiva de la sucursal en Bahamas del
Ambrosiano. Gelli viaja a Nueva York, donde Sindona había sido detenido acusado de fraude y testifica que su amigo era víctima inocente de una intriga comunista. Allí, Sindona le presenta a Phil Guarino, director de la campaña electoral de Reagan, a cuya inauguración presidencial le invitará.

En 1977 Sindona le re- cuerda que considera propios la mitad de sus negocios. Dado que éste no cumple su promesa de enviarle dinero, dos meses después ordena empapelar el centro de Milán con llamativos carteles que denuncian a Calvi como estafador, defraudador y traficante de divisas, y finalmente hace llegar al gobernador del Banco de Italia una carta que acorralará definitivamente a Calvi. En 1979 Sindona renueva sus ataques contra Calvi y el Banco de Italia inicia una investigación
sobre esta entidad. En nombre del dividendo En medio de tales problemas, en agosto muere Pablo VI y los cardenales no tardan en elegir sucesor suyo al patriarca veneciano Albino Lucíani. Este Pontífice tan popular trae aires decididamente renovadores. Y había demostrado ya su firmeza ante dos escándalos económicos, uno de ellos relacionado con la venta de la Banca Católica del Véneto a Calvi, por parte de Marcinkus en 1972. Tras la operación, este banco cesó de hacer préstamos a bajo
interés con los que había favorecido a los menos privilegiados. A petición de sus obispos, Luciani comenzó a investigar, no pudiendo dar crédito a lo que descubrió sobre Calvi y Sindona. Cuando le comentó el problema a Benelli, sustituto de la Secretaría de Estado, éste le explicó que sabía se trataba de una más de las operaciones financieras urdidas por los banqueros y Marcinkus para evadir
impuestos y especular ilegalmente. Lucíani comentó: ¿Qué tiene que ver todo esto con la Iglesia de los pobres? En nombre de Díos. Y Benelli le replicó: «No. En nombre del dividendo». Así que Juan Pablo I sabe a qué atenerse. Encarga al cardenal Villot la inspección financiera del IOR. Entretanto, Calvi ha comenzado a desprenderse de todas sus acciones, cuando se entera de que el Papa ha decidido reemplazar a Marcinkus e intentar devolver a la Iglesia a una situación de pobreza evangélica. Se asegura que el 12 de septiembre el Papa tiene en su poder una lista con los nombres
de 121 funcionarios del Vaticano que presuntamente pertenecen a la masonería, entre los que figurarían Villot, Casaroli y Marcinkus. El día 13 llama urgentemente a G. Pattaro como consejero, confesándole su desconcierto ante las relaciones de enfrentamiento entre los miembros de la curia.

Marcinkus, jurará a Cornweil que ni él ni nadie del Vaticano es masón, lo que se contradice con muchas investigaciones. Tras la única audiencia que mantiene con el Papa, comenta a sus ayudantes: «¡Qué barbaridad! ¡Parece agotado!» Es peligroso expulsar a los mercaderes del templo Según diversos testimonios, el Papa se propone sustituir a Villot por Benelli -gran adversario de Marcinkus- como secretario de Estado, entre otros cambios. En la tarde del 28 tiene una larga conversación con Villot en la que le comunica su decisión de realizar importantes cambios y de poner fin a las relaciones entre el IOF y el Ambrosiano. Esa misma noche, Lucíani fallece. Alguno de los que estaban informados del nuevo rumbo planeado por el Papa pudo informar de ello a Calvi o a Gelli. Y alguien que tuviese acceso a la habitación de Lucíani pudo provocar su muerte. Se conocen unos cuantos casos de pontífices que murieron envenenados. Y tenemos además la lista de los atentados con la P-2 y de muertes relacionadas con la quiebra del Ambrosiano. El padre López Sáez ha
expuesto de forma sumamente clara y sintética las más destacadas evidencias que le llevan a sostener la tesis de que se trató de una muerte provocada, y que hasta ahora el Vaticano no ha acertado a refutar con precisión. Por el contrario, además de que muchas de las relaciones delictivas del IOR están más que bien fundamentadas, su entrega de más de 240 millones de dólares a bancos acreedores de todo el mundo, por sus responsabilidades relacionadas con la quiebra del Ambrosiano, demuestran los intereses comunes de ambas entidades. La extraña caída de la logia P-2 En sus
recientes declaraciones, Eduardo Lucíani, hermano del Papa, ha explicado la extraña forma en que Juan Pablo I se despidió de él, tres días antes de su muerte: Nunca nos habíamos besado ni abrazado, pero aquella tarde quiso besarme y me abrazó con fuerza. Le pregunté si estaba bien y me dijo que sí. Pero yo me fui con un misterioso presentimiento. Eduardo añadió que en sus encuentros con el pontífice, nunca se refirió a los problemas de IOR, pero antes de ser elegido Papa le confesó:
«Por desgracia, hasta los bancos fundados por católicos, que deberían disponer de gente de confianza, se apoyan en personas que de católicas no tienen ni el nombre». Procesado por 65 delitos cometidos en Estados Unidos, Sindona es encarcelado en marzo de 1980, concediéndose su extradición a Italia donde fue condenado a cadena perpetua por la muerte del fiscal encargado de investigar la quiebra de sus bancos. A los dos días de estar encerrado en una cárcel de máxima seguridad, sufre un extraño ataque descrito como infarto o derrame cerebral, pero que parece fue
producido por cianuro, falleciendo. Ortolani, acusado de participar en la quiebra fraudulenta del Ambrosiano, permanece varios años refugiado en Suramérica, antes de regresar a Italia, donde es procesado.

Logrando Entender

En marzo de 1981, la policía italiana intenta detener a Gelli como implicado en la fuga de Sindona, pero éste ha desaparecido de su villa residencial, donde encuentran los archivos de la P-2. Entre sus 953 miembros descubren a muchas de las personalidades más poderosas de Italia, como Andreotti y otros ex primeros ministros, 3 ministros en activo, 90 jueces, 43 parlamentarios, líderes de todos los
partidos a excepción del comunista, banqueros, propietarios y directores de diarios, 183 oficiales de los tres ejércitos, incluido el comandante de las Fuerzas Armadas y 2 directores de los servicios de inteligencia. La estrategia de la tensión Cuando la prensa la descubre, se inicia una crisis que culmina con la caída del gobierno de coalición encabezado por Foriani, muchos de cuyos colaboradores eran miembros de la P-2. Como uno de los acusadores explicará, la Logia P-2 «combinó política y negocios
con la intención de destruir el ordenamiento constitucional del país». Se refería a las implicaciones de la P-2 en atentados terroristas que crearon en Italia una estrategia de la tensión que la predispuso a varias tentativas de golpe de Estado, en las que participó la Logia, a la par que fomentaba el temor de diversas instancias a que los comunistas llegasen al poder, dentro de un mare mágnum de extrañas relaciones que CIA, Mafia y Masonería mantuvieron en Italia desde la Segunda Guerra Mundial y a las que no fueron ajenas altas personalidades vaticanas. En julio, la hija de Gelli viaja a Italia sin encubrir su identidad, siendo detenida en el aeropuerto y encontrándose en un doble fondo de su equipaje una serie de documentos relativos a la P-2, uno de los cuales es descrito como un informe secreto de la CIA falsificado que se refería a intentos de subvertir a Europa occidental y a Italia en particular.

Resulta impensable que, tras haber sido sacados del país, semejantes documentos se pongan al alcance de la policía, a no ser que tras semejante maniobra se esconda una intención oculta. Ya el periodista P. Hebbiethhwaite se había extrañado de que en los archivos de Gelli no hubiese nombres de comunistas italianos ni de otros países, resultando complejo entender cómo sin tales intermediarios había realizado buenos negocios con países del Este y entablado amistad con el dictador Ceaucescu,
sospechando que tales nombres podrían haber sido eliminados por el propio Gelli que habría dejado todo aquel material dispuesto para ser encontrado, en lugar de haberlo destruido. Stephen Knight, un investigador imparcial que ha denunciado la infiltración del KGB en la masonería británica, recuerda que Gelli trabajó para la inteligencia soviética y sostiene que, la P-2 fue un programa patrocinado por
la KGB para desestabilizar Italia y llevar a los comunistas al poder por primera vez en un país occidental. Esto explicaría en su opinión por qué se encontraba entre sus archivos un documento en el que se describe la estructura de¡ KGB, aunque no se pregunta por qué lo dejó tras él, así como las motivaciones ocultas del escándalo de la P-2 y su conexión con el atentado que sufrió Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981, poco después de descubrirse los documentos de la Logia. Pero esa es otra historia y las claves de todo el embrollo podrían encontrarse en otro nivel: el de los oscuros designios de las fuerzas que rigen la extraña dialéctica del ajedrez planetario, situándose «más allá del bien y del mal», como veremos en otra ocasión. Un viaje sin retorno El 20 de ese mismo mes, Calvi es detenido por la quiebra del Banco Ambrosiano, ejerciendo una enorme presión sobre Marcinkus y Menini, directivos del IOR, para que acudan en su ayuda, comunicando a su esposa y a su hija que las operaciones anómalas por las que iban a procesarle habían sido realizadas en representación de esta institución bancaria del Vaticano, según constaba en documentos guardados en la Banca suiza del Gottardo.

Un año después de ser condenado y puesto en libertad bajo fianza, Calvi vuela a Londres. Hay quien sospecha que busca ayuda en una Logia de Londres, a la que decía pertenecer y a la que atribula poderosas influencias financieras. Sea corno fuere, su cadáver es hallado colgado de un puente londinense, con los bolsillos repletos de piedras. Un tribunal de Milán sostendrá que fue asesinado, mientras su viuda asegura que «fue víctima de feroces luchas vaticanas», y recuerda que, cuando Gelli llamaba a Calvi para chantajearle y le preguntaban quien era, desde 1978 siempre respondía:
Lucíani, el apellido del Papa muerto ese año. Cuando Yallop intentó entrevistarle por teléfono para su libro sobre la vida de Juan Pablo I, Calvi le respondió malhumorado: «¿Quién te ha mandado contra mí? Yo siempre pago. ¿De qué conoce a Gelli? ¿Cuánto quiere? No escriba ese libro. No me vuelva a llamar nunca». Implicado en la quiebra del Ambrosiano, Gelli es encarcelado en 1982 en una prisión de máxima seguridad, de la que escapa un año después. En 1986 el Tribunal Supremo le implica en
la brutal matanza de Bolonia, llevada a cabo por elementos ultraderechistas con el conocimiento de servicios de inteligencia controlados por él, y de la que intentó culpabilizar a los servicios secretos búlgaros y soviéticos, como en el atentado contra el Papa Wojtila. Extraditado por sus delitos financieros, pasó una corta temporada en la cárcel, concediéndosela la libertad provisional por motivos de salud. Un trabajo del Espíritu Santo Contrasta la imagen que de Juan Pablo I se ha
querido dar en ciertas esferas vaticanas con la que de él ha retenido el pueblo llano. Un anónimo monseñor confiesa a Cornweil: «El Espíritu Santo hizo un buen trabajo, librándonos de él antes de que hiciera demasiado daño». Don Diego Lorenzi, uno de sus secretarios, le confirma: «Les hubiera gustado cambiarle. No le merecíamos». «Ese Papa consiguió un enorme afecto popular de la gente corriente -opina el padre Farusi, director del informativo de Radio Vaticana-. Se le creía aún más popular que a Juan XXIII, era incluso más santo, más humilde, más modesto, más sencillo. Se pensaba de él que era un Papa santo, cercano a su gente». Está claro que un Papa así tenía que resultar incómodo para muchos en un ambiente que ha cambiado la humildad, la caridad y el amor por la púrpura, el protocolo y la burocracia. Su reino no era de ese mundo y ese mundo le despreció.

http://www.formarse.com.ar/conspiraciones/MISTERIOS%20EN%20EL%20VATICANO.HTM (10 of 10)19/03/2005 9:57:23

Proceso Acelerado de Sanación Emocional


LAS ENSEÑANZAS DE KRYON MEDITACIÓN

Canalizado por David Brown
Traducción: Susana Peralta ( susana_peralta@hotmail.com )

La información en el sitio web, y en este boletín informativo, puede ser compartida libremente con toda la humanidad. Si ustedes la pasan, entonces les pedimos que por favor agreguen la fuente en su información (http://kryon.org.za/), para que otras personas puedan también tener acceso a toda la información que está disponible.. Todo el material es Copyright © de David Brown.

Este es un proceso de sanación que está diseñado para evocar emoción de una forma sutil.Una vez que es evocada la emoción, la curación puede tener lugar al reconocer y liberar.Recuerden que la emoción es una programación del pasado que se relaciona con nuestra infancia.Si nuestras emociones no son claras, es como tratar de dirigir un barco sin levar anclas.

La segunda parte de la meditación es un acto de perdón a nivel celular.

· Cierra los ojos
· Aspira en tu alma. Mantén tu alma en tu cuerpo durante todo el proceso.
· Elige una persona que evoque emoción en tu vida. (Es bueno trabajar con tu Madre o tu Padre en particular, pero cualquiera que evoque emoción servirá)
· Mira a los ojos a la persona con la que estás trabajando. Reconoce la emoción (o las emociones) en los ojos de la otra persona. (Si la persona no te permite que la mires a los ojos, entonces siente la emoción que crea resistencia y separación)
· Siente la emoción equivalente en ti mismo
· Fusiona tu emoción con la emoción de la otra persona. (Debes sentir su emoción y dejarla que sienta la tuya, y no permitirte absolutamente ninguna resistencia)
· Acepta la emoción y libérala
· Fíjate si surgieron otras emociones. (Trabaja con ellas de la misma forma)
· Abraza a la otra persona
· Abre tu corazón a la otra persona y permite que el amor fluya hacia el corazón abierto de esa persona. Dale seguridad al amor para que regrese, hasta que el amor fluya libremente en ambos sentidos. A medida que el amor crezca, véanse a ustedes mismos dentro de un capullo de Luz
· Retrocede a un paso de la otra persona. Mira todas las cuerdas de energía entre los dos al liberar todas esas cuerdas, por ejemplo, utiliza un par de tijeras psíquicas para cortar las cuerdas con ellas o pídele a “Merlín el Mago” que salpique su polvo mágico sobre las cuerdas y las disuelva. Asegúrate que la energía esté completamente aclarada.
· Crea una nueva cuerda de hermosa Luz entre ustedes dos, del centro de tu corazón al de la otra persona y de su corazón al tuyo. Donde haya resistencia en tu corazón, permite que este amor incondicional aclare la resistencia.
· Pregúntale a la otra persona si queda algún asunto por resolver entre los dos y si lo hay, tráelo a su fin, usando tu propia intuición e imaginación. (Hay magia en el proceso)
· Agradécele a la persona por las lecciones del pasado.
· Libera a la otra persona con Amor. Siente físicamente cómo se aleja la energía de la otra persona.
· Cuando estés listo, regresa lentamente a tu conciencia normal de vigilia.
Kryon

Copyright © David Brown. Todos los derechos reservados.

Los Poderes Paranormales de los Chamanes


Por Manuel Carballal

Santeros cubanos, umbandistas brasileños, chamanes mexicanos, bokores haitianos, hechiceros africanos, y otros muchos hombres-brujo de origen africano o americano, poseen extraordinarios poderes paranormales que han sido estudiados por numerosos parapsicólogos. Clarividencia, predicción del futuro, curaciones milagrosas, levitación... son muchas las capacidades parapsíquicas atribuidas a tan enigmáticos personajes. Mundo Misterioso ha visitado a muchos de ellos en sus países de origen y ahora se lo cuenta a sus lectores en exclusiva.

El bokor -mago negro en el culto vodú- realiza los dibujos sagrados (vévés) en la tierra invocando a los loas -dioses-. Mientras los tambores suenan atronadoramente alrededor de la tumba. Por fin, el brujo pronuncia el nombre de su víctima: "Clavius Narcise", y la tierra comienza a removerse frente la lápida. Primero asoman unos dedos de uñas quebradas por el esfuerzo de arañar la tierra, después una mano, y por fín dos brazos que separan la tierra para dejar paso a un cuerpo. El muerto esta saliendo de la tumba siguiendo las mágicas órdenes del vodú. Otro infortunado ha sido víctima de la maldición zombi, una de las prácticas más estremezedoras de los brujos haitianos.

El Vodú haitiano es uno de los mejores ejemplos de las capacidades extraordinarias que poseen brujos, magos y hechiceros afro-americanos. Durante las ceremonias de vodú son los tambores y cánticos rituales, el alcohol y el baile frenéticos los que propician el estado alterado de conciencia en el que se generan todo tipo de fenómenos. Durante las posesiones de las hounsi (ayudantes del houngan o sacerdote vodú) los espíritus son capaces de conocer hasta los detalles más intimos de la vida de los presentes. En otras ocasiones, siempre durante el trance, los "cabalgados" por los loa son capaces de bailar sobre vidrios rotos, morder brasas ardientes, etc.
Todo puede ocurrir durante un ritual vodú. Nosotros podíamos charlar tranquilamente con Bravo, uno de los loas del cementerio, mientras el houngan al que poseía bebía ron por la oreja y fumaba un cigarrillo por la nariz. Los esquemas occidentales sobre la percepción de la realidad no tienen mucho sentido en el abstracto mundo vodú, al igual que en otras manifestaciones de la religiosidad afro-americana, como la Santería, la macumba, o el Palo Monte.

La magia africana en el nuevo mundo

Llevábamos más de seis horas en el Terreiro (Templo) de Candomblé. Los "hijos de santo" eran poseídos por diferentes espíritus al ritmo frenético de los tambores, mientras la "Madre de Santo" era cabalgada por los más poderosos loas (dioses). Resultaba incomprensible que una mujer madura, de más de cien kilos de peso, pudiese bailar frenéticamente durante tantas horas sin derramar una gota de sudor.
Pombayira, Ogún, y otros importantes dioses poseían alternativamente a la médium para trasmitir su mensaje, adoptando la "Madre de Santo" los atributos de cada loa a medida que era cabalgada. Así, al ser montada por la coqueta Pombayira (muller dos sete maridos) unos velos transparentes, una larga boquilla y una femenina actitud acompañaban a la "Madre de Santo". Al ser Ogún (el viejo guerrero africano) el loa que posee a la médium, ésta toma un gran cigarro puro y un afilado machete que blande frenéticamente en medio de los "Hijos de Santo", sorprendentemente sin llegar a herir a ninguno.

Por fin es Bolladero, espíritu de un antiguo gaucho argentino, el que cabalga a la "Madre de Santo". Un látigo y un sombrero de gaucho identifican al loa. En ese momento una mujer se acerca al centro de la sala asistida por dos "Hijos de Santo", no puede apoyar uno de sus pies en el suelo. Ha sufrido un accidente en una pierna y acude al terreiro para que los loas la curen. La médium se acerca y comienza a recitar extraños conjuros mientras impone sus manos en distinta partes del cuerpo de la mujer. Por fin se arrodilla y comienza a masajear la pierna herida. Cuando termina la mujer abandona la sala por su propio pie...

En el candomblé brasileño, al igual que en otros cultos americanos de origen africano, el creyente puede tratar cara a cara con la divinidad. A diferencia de las grandes religiones monoteistas, el devoto no trata con intermediarios ni representantes. Los mismísimos dioses, que poseen a los médiums, hablan personalmente con el creyente, atendiendo sus preguntas y peticiones. Por esa razón resulta tan comprensible para ellos que durante esas celebraciones de candomblé puedan obrarse todo tipo de prodigios. "No soy yo la que cura -explicaba a Mundo Misterioso la "Madre de Santo"- son los loas".

La magia que llegó de la selva De igual forma que la "Madre de santo" atribuía a los dioses del candomblé sus poderes, los houngan haitianos, santeros cubanos, o hechiceros africanos atribuyen a los orichas, lóas, ángeles o demonios de sus respectivos panteones religiosos, los prodigios paranormales que se producen en sus oscuros ritos mágicos.

Todas esas tradiciones: Palo Mayombe, Vodú, Santería, Macumba, etc, probienen de un mismo lugar: África, donde aún existen algunos brujos, hechiceros y médicos tradicionales capaces de obrar extraordinarios prodigios.
Uno de los ejemplos más espectaculares es el del brujo africano Nana Owaku. La única filmación en video de una levitación, al menos que yo conozca -y conservo en mi archivo-, fue realizada por el productor muniqués Rolf Olse hacia 1975. Dicha filmación, incluida en el documental Reise ins Jenseits (Viaje al Más Allá) presenta la levitación del chamán africano Nana Owaku efectuando el "rito de la ascensión", para invocar a los dioses del río en el Alto Volta. Para conseguir este prodigio el chamán permanece durante varias horas aislado y "en comunión con los espíritus de las aguas". Más tarde rompe una rama del árbol donde ha meditado, se acerca al poblado y traza un círculo. Se prepara un circulo de fuego donde ha indicado el brujo y, en el centro del mismo, el chamán comienza a hizarse lentamente a más de un metro de altura. Unos minutos después el brujo africano cae por tierra extenuado...
Según el explorador y aventurero de origen checoslovaco, aunque criado en el Congo Belga, Douchan Gersi, en Haití también existen "hombres voladores". Pertenecientes a una de las muchas sociedades secretas existentes en la isla, estos bokor y hounganes serían capazes de levitar, igual que Nana Owaku, o que otros místicos cristianos o budistas. Gersi afirma incluso que el presenció personalmente una levitación durante uno de sus viajes a Haití para estudiar el vodú.

Otros muchos brujos y hechiceros africanos manifiestan poderes, sino tan espectaculares (y polémicos), igual de incomprensibles. Mediums, adivinos y curanderos son educados desde su más tierna infancia para desarrollar sus capacidades paranormales innatas. Desde muy corta edad niños africanos de diferentes tribus han de someterse a duras iniciaciones, que a veces incluyen mutilaciones corporales (como el corte en el pene que los convierte en hombres de cara a la tribu), grandes periodos de tiempo en solitario y sin alimentos, pruebas de valor, etc. De esa manera los antes niños inocentes, se convierten en hombres adultos, preparados para internarse en el mundo de los espíritus, o para conocer los secretos más ocultos de la "Madre Selva".

El conocimiento que los "médicos tradicionales" tienen de las propiedades curativas de las raíces y plantas de la selva asombra a antropólogos y médicos occidentales (ver AÑO/CERO Nº 42). De hecho, la carencia de fármacos que sufren los hospitales y centros de salud en África ha posibilitado que en muchas regiones hechiceros y médicos convencionales colaboren en sus respectivos tratamientos para tratar de sanar a los enfermos. Sin embargo esos extraordinarios conocimientos de la farmacopea de la selva no solo se limitan a aplicaciones terapéuticas. Algunos
brujos utilizan determinadas sustancias alucinógenas para acceder al "mundo de los antepasados" o al "mundo de los espíritus", e incluso existen algunas tribus que mantienen la creencia de que, con determinados rituales y con determinada sustancias algunos brujos pueden transformarse en animales.

A la par que en África, en otras culturas del planeta se han mantenido siempre esas mismas creencias. En las selvas amazónicas, por ejemplo, existen tribus que todavía utilizan sustancias como la ayahuasca, el yopo o el peyote, en sus rituales mágicos, en los cuales se manifiestan las capacidades extrasensoriales del cerebro humano. Muchos antropólogos, e investigadores como Miguel Blanco, que se sometieron al ritual del yopo en la selva amazónica, protagonizaron experiencias de "viaje astral", sintiendo como su mente consciente abandonaba el cuerpo físico, identificándose con un animal-tótem.

La clave puede encontrarse en algunas sustancias alucinógenas que chamanes y hechiceros indígenas utilizan magistralmente, y que les permiten, aparentemente, proyectar su conciencia fuera del cuerpo físico, identificándose con un animal simbólico o tótem. Esas experiencias de "clarividencia viajera" o "viaje astral" (en las tradiciones asiáticas) ha sido experimentada repetidamente en los laboratorios de parapsicología. En otras palabras los hechiceros serían capaces de desarrollar una facultad paranormal que determinados alucinógenos se ocuparían de potenciar o despertar. El contexto supersticioso y tradicional de la cultura tribal se encargaría de aderezar esa poder PSI, natural e intrínseco al cerebro humano, con ingredientes religiosos y sobrenaturales.

Los sacrificios de animales durante los ritos de adivinación añadirán más emotividad y espectacularidad a prácticas de precognición o clarividencia que, según la parapsicología, son facultades naturales que no precisan tales apoyos para manifestarse.

Para autores como Kabire Fidaali, Lucy Mair o Ernesto de Martino (de los pocos estudiosos de los fenómenos PSI en las culturas primitivas), la adivinación del futuros a través de las vísceras de animales es un buen ejemplo. En este sentido Luci Mair destaca en su obra La brujería en los pueblos primitivos actuales como algunas tribus africanas como los zande utilizan dos animales sacrificados (pollos) en sus ritos de adivinación. Si el oráculo no obtiene la misma respuesta en los dos casos se considera que el resultado no es válido. Y lo sorprendente es que, según mi propia experiencia, a través de estas técnicas algunos adivinos obtienen informaciones verdaderamente incomprensibles.

Y la mágia cruzó el océano... Hugo Rosales no sabía que existíamos hasta el instante en que nos vio por primera vez. A través de unos familiares suyos habíamos conocido la existencia de este palero cubano de cuyos poderes extrasensoriales nos contaban maravillas. Las difíciles comunicaciones existentes en Cuba, la carencia de teléfono y la distancia que separaba nuestro alojamiento en Guanabo, de la vivienda de Hugo en Regla hicieron que nos presentásemos al día siguiente en su casa sin previo aviso. Era absolutamente imposible que Hugo Rosales pudiese conocer detalles de nuestra vida personal cuando salió a nuestro encuentro en su humilde vivienda de Regla. "Estaba a punto de dar de comer a la Nganga -nos dijo en cuando nos presentamos- pero me dijo que iba a tener visita, por eso salí a recibirles...".
Hugo estaba a punto de sacrificar un gallo a la Nganga (el poderoso caldero que reune infinidad de componentes animales, vegetales y minerales, incluyendo restos humanos robados del cementerio, en la Regla de Palo Monte), pero afirmaba que había sido advertido "telepáticamente" de que estaban a punto de llegar dos extranjeros para conocerlo, por lo que había pospuesto el sacrificio y había salido de la casa para esperarnos. Ciertamente lo encontramos fuera de su vivienda, pero dejándonos llevar por el típico escepticismo europeo supusimos que estaba intentando "apuntarse un punto" a favor de sus supuestas capacidades sobrenaturales.

Con toda cordialidad el palero nos invitó a su casa y, instantes después de acomodarnos, Hugo sufrió una especie de trance y, sin previo aviso, comenzó a relatar detalles íntimos de la vida personal de Miguel Blanco y de quién esto escribe. La primera frase que me dirigió supuso un mazazo a mi escepticismo apriorístico, "adivinado" detalles familiares que resultaba absolutamente imposible que pudiese conocer o deducir. Detalles que ni siquiera conocía Miguel Blanco, compañero de viaje y amigo personal.

Hugo Rosales, al igual que otros paleros, santeros o babalaos cubanos, exterioriza el origen de sus poderes extrasensoriales. Según explicaba a Mundo Misterioso: "Yo no tengo ningún poder, son los orichas los que me dicen las cosas, yo solo las transmito".

La Regla de Palo Monte (o Palo Mayombe) es uno de los cultos afro-cubanos, como la Regla de Ocha o la Santería, originados en las creencias que se trajeron los esclavos negros de África hace 400 años, y que se entremezclaron con el cristianismo que habían impuesto por la fuerza los colonizadores europeos. Pero de todos esos cultos quizás el Palo Monte haya permanecido menos influenciado por el sincretismo que tanto condicionó otros cultos como la Santería. Y tal vez por esa razón, por permanecer más fiel al las raíces africanas, el Palo Mayombe es considerado como el eslabón más primitivo y "salvaje" de los cultos afro-cubanos.
Los sacrificios, la sangre, la utilización de restos humanos, diferencia sustancialmente al palero del santero, quién manifiesta una mayor influencia católica en sus ritos, y también en la apariencia de sus poderes paranormales, ya que las visiones, percepciones extrasensoriales, clarividencias, etc que viven los santeros y las santeras, como Rosa Sánchez, veterana santera de Trinidad, se identifican más con visiones místicas y trascendentes.

Rosa Sánchez llamaba nuestra atención sobre el fenómeno que viven muchos seguidores de la santería afrocubana, quienes han acusado tanto el sincretismo religioso que han comenzado a olvidar a Changó, o a Osún, rezando y atribuyendo los fenómenos que protagonizan a Santa Bárbara, la Caridad del Cobre, etc. Fenómenos, a veces tan espectaculares como psicorragias y poltergeist, pero que a pesar de producirse en un contexto mágico afrocubano, son interpretados desde una óptica católica (ángeles, demonios, milagros) a causa del sincretismo.

Sin embargo, independientemente de la interpretación subjetiva del protagonista, el fenómeno paranormal es exactamente el mismo que las "revelaciones" de la Nganga del palero, o los "viajes astrales" del brujo africano.

Pero de todos los personajes del mundo mágico afro-cubano, el considerado más elevado es el babalao. Los babalaos ya han trascendido la necesidad de sacrificios, sangre y ritos oscuros en sus ceremonias. Ungidos por Orula, el oricha de la adivinación, los babalaos utilizan diferentes sistemas mánticos para adivinar el pasado, presente o futuro del consultante. El sistema más conocido son los famosos buzios o caracolas, sin embargo existen otros sistemas más "sofisticados".
Esteban Valdés, babalao de Guanabacoa utiliza el Opkuoele, una especie de "rosario" hecho de conchas, huesos y piedras que es arrojado sobre una estela repetidas veces. Dependiendo de la forma en que caiga el Opkuoele así interpretará el babalao la profecía. Sin embargo, tal y como explicaba Esteban Valdés, en ocasiones las percepciones llegan solas incluso antes de interpretar los símbolos del Opkuoele o de los buzios. Estos, igual que el tarot, la bola de cristal, u otras máncias europeas, no son más que soportes que utiliza el adivino para manifestar una facultad intrínseca a su propia mente: una facultad parapsicológica de Percepción Extra-Sensorial.

La mente sobre la materia Lo prodigios de los fakires hindús son conocidos en todo el mundo. Las sectas hinduístas y musulmanas de la India, como los adoradores de la diosa Kali, taladran sus cuerpos con cuchillos y agujas, o como en el caso de los chiítas flagelan sus espaldas autoprobocándose espectaculares hemorragias sin que parezcan sentir dolor.

Ese mismo fenómeno, de aparente insensibilidad al dolor, lo encontramos en otras muchas culturas. En África, al igual que en otros pueblos, como Filipinas, Japón, e incluso en España, existen "caminantes del fuego". En determinadas celebraciones algunos "elegidos" de los dioses (en el caso de España son los devotos de la Virgen de la Peña, en San Pedro Manrique -Soria) son capaces de hundir las plantas de los pies en las brasas de una hogera y, literalmente, caminar sobre el fuego.
En 1993 yo mismo realicé el experimento y, tras quemar una tonelada de leña siete occidentales sin ninguna preparación caminamos sobre las brasas sin quemarnos. El secreto está en la técnica. Una técnica que en los pueblos primitivos es heredada de padres a hijos, y de generación en generación de chamanes, para asombro y maravilla del resto de la tribu.

Y lo mismo ocurre con otros prodigios físicos que hemos podido presenciar en África o América.

En algunos rituales afro-cubanos de Palo Mayombe se practica el "baile de los cuchillos". Un palero en trance, al que previamente nosotros mismos habíamos vendado los ojos, se sumerge en un violento y frenético baile al ritmos trepidante de los tambores, golpeando su cuerpo con afilados cuchillos sin llegar a cortarse.
En Haití, por ejemplo, las hounsi poseídas por los loas pueden llegar a masticar vidrio, morder carbones encendidos, o revolcarse por las llamas sin llegar a dañarse. En todos los casos la mente manifiesta un absoluto control sobre el cuerpo.
Cuando las magias se encuentran Carlos Castaneda es un hombre de pequeña estatura pero de carismática personalidad. Sus ojos rasgados y brillante denotan una gran perspicaz inteligencia, y la juvenil flexibilidad de sus movimientos contrasta con su edad. Su forma de hablar, cordial pero severa, y su patente sentido del humor, no encajan con la imagen circunspecta y distante que tenemos popularmente de los típicos brujos y chamanes americanos, pero es que Castaneda no es un típico brujo.
Este antropólogo saltó a la fama mundial al escribir un libro en el que relataba sus experiencias con un viejo brujo yaqui; Don Juan Matus, quién inició a Castaneda en la tradición de la brujería tolteca. Sin embargo otros brujos y chamanes mexicanos reprochan a Castaneda lo que ha descrito en sus libros, acusándolo de trabajar con "las fuerzas oscuras de la naturaleza". Castaneda ha protagonizado todo tipo de experiencias paranormales (incluyendo, según nos confesó, un avistamiento OVNI en compañía de Don Juan) pero sus vivencias van mucho más allá de los fenómenos enumerados en los tratados de parapsicología más modernos. Se trata, de ser ciertos sus relatos, de exploraciones en mundos y realidades paralelas a la nuestra que escapan a la comprensión de la parapsicología científica. Sin embargo las experiencias de otros brujos mexicanos si pueden sea abordadas desde un punto de vista parapsicológico.

Don Félix Morales Ceballos, por ejemplo, es uno de los chamanes mexicanos más conocidos dentro y fuera de su país. Nacido hace más de medio siglo en el humilde barrio de Santa Anita, en la localidad de Cuernavaca, fue educado en el seno de una sencilla familia de pobres recursos económicos. Desde niño manifestaba una gran energía, siendo un joven inquieto y travieso. Y fue precisamente durante una de sus correrías infantiles como descubrió sus poderes paranormales. Un amigo se lesionó seriamente y Don Félix se colocó a su lado, invocó a Dios y curó al niño utilizando solo su propia saliva. Desde entonces consagró su vida a la curación. Durante su entrevista con Mundo Misterioso, Don Félix nos mostró alguna documentación referida a algunas de sus más espectaculares curaciones, "incluso levantar a un enfermo de su silla de ruedas".

Este conocido chamán mexicano se considera heredero de una tradición mágica ancestral. "Cuando Hernán Cortés llegó a México -nos explicaba Don Félix- llevaba con él soldados, sacerdotes, etc. Pero cuando la reina de España le dijo que le enviaría algunos doctores, él dijo que no los necesitaba, porque en México había mejores doctores. La ciencia, por medio de la naturaleza estaba muy adelantada, y algunos sacerdotes, al ver que aquellos médicos de Moctezuma curaban al momento lo llamaron brujería. Hoy nosotros demostramos esos poderes de curación que nuestros ancestros ya conocían".

Sin embargo, y a pesar de utilizar sus poderes psíquicos de sanación con los cientos de enfermos que acuden a visitar su consulta en Cuernavaca, Don Félix utilizaba casí las mismas palabras que el palero cubano o la "Madre de Santo" brasileña: "Yo no soy el que cura, es Dios. Yo veo una gran luz blanca y entoncés se que el enfermo se curará, pero es Dios quien lo hace, no yo".

Un conocimiento universal A pesar de estar separados por miles de kilómetros y cientos de años, en el espacio y en el tiempo, los chamanes, brujos, hechiceros, mediums y curanderos de diferentes culturas presentan importantes paralismos. De la misma forma que los médiums espiritistas europeos, o los místicos cristianos, exteriorizan el origen de los fenómenos paranormales que viven, atribuyéndolos a entidades sobrenaturales (espíritus, ángeles, demonios, etc), los brujos y chamanes atribuyen a los loas, orichas, y demás dioses de sus respectivos panteones religiosos, los fenómenos paranormales que protagonizan en sus templos y rituales. Sin embargo tal vez habría que buscar el origen de tales fenómenos mucho más cerca; en la misma mente de esos insólitos personajes que viven en los límites de la realidad, y en los sorprendentes poderes psíquicos que pueden esconder esos cerebros...

17/12/2011

La Conspiración O.V.N.I.


Por Manuel Carballal

En junio de 1987, durante el congreso anual de MUFON (la más importante asociación civil de estudios OVNI en USA) se hacían públicos los documentos más polémicos en la historia de la ufología: el memorándum Majestic-12. Dicho informe, compuesto por un grupo de ocho microfilms, se presenta como un documento facilitado por el presidente Truman a su sucesor, detallando las autopsias y análisis a cuatro cadáveres alienígenas y a un platillo volante estrellado en Roswell en julio de 1947. Poco después, esos informes serían desarrollados en un disparatado libro , The Matrix, que conmocionaría a la ufología mundial: se trataba de la historia de un supuesto pacto secreto entre los alienígenas y el gobierno norteamericano...
Tres años después, también en un congreso de MUFON, William Moore, conocido escritor y ufólogo norteamericano (coautor de El incidente y El Experimento Filadelfia), hacía una confesión explosiva. Según su aparente arrepentimiento, llevaba nueve años contratado por los servicios de inteligencia americanos para actuar como “topo” en la comunidad ufológica, transmitiendo a las agencias gubernamentales los descubrimientos más relevantes de los investigadores e intoxicando a la vez con información falsa a los interesados por el fenómeno OVNI. Ese día, la ufología mundial dio un giro de 180º, y algunos expertos lúcidos comenzaron a entrever la gran trascendencia que tenía el factor militar en esta disciplina.
Como detalla acertadamente Javier Sierra en La conspiración OVNI; Historia de un Watergate ufológico (S.E.P., 1990) el trabajo de intoxicación de William Moore comenzó con el desdichado Paul Bennewitz.

“Bennewitz, propietario de una pequeña sociedad productora de componentes electrónicos, la Thunder Scientific Company, comienza a ser estrechamente vigilado por los Servicios de Inteligencia de la Base Aérea de Kirtland, a raíz de una serie de experimentos que realizó, a primeros de 1980 con una mujer que fue abducida en mayo de ese mismo año en las inmediaciones de Cimarrón (Nuevo Méjico). Suponía Bennevitz que los extraterrestres que secuestraron a la testigo, le habían implantado una especie de microaparato con el objeto de controlarla a larga distancia, y suponía igualmente que utilizando los medios electrónicos adecuados podría interceptarse la señal que, pretendidamente, partiría de ese ingenio insertado en el cuerpo de la abducida hasta alcanzar la nave alienígena. En compañía del Dr. Leo Sprinke, mundialmente conocido por sus investigaciones en este campo, llevó a cabo sus primeros intentos de interceptación. Finalmente, logró captar una señal que, supuestamente, era originada desde el interior de esta persona, pero que luego se vería que procedía de las cercanas instalaciones del almacén de armas nucleares de Manzano, en el interior de la Base Aérea de Kirtland. Esto, unido a los extraños avistamientos de luces no identificadas entrando y saliendo de esta base, llevó a Bennevitz a pensar que los alienígenas se habían instalado en aquella zona militar restringida. (?)

Paralelamente, los militares de Kirtland -que por aquel entonces se encontraban trabajando en los preliminares de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI) o “Guerra de las Galaxias”- detectaron que un “topo” se había colado en su sistema informático...y el intruso no era otro que un ciudadano llamado ¡Paul Bennevitz! Fue entonces cuando APOSI contactó con Moore para espiar a Bennevitz, y, tras cerciorarse de su afición por la ufología, decidió suministrarle todo tipo de información aberrante sobre pactos entre los extraterrestres y las Fuerzas Armadas para que sus afirmaciones de que había detectado “algo raro” en Kirtland no despertaran las suspicacias de los rusos, con el aliciente añadido de un momento histórico en el que el mundo vivía todavía los estertores de la guerra fría”.
Los rumores del pacto secreto de USA con los alienígenas se extendió rápidamente. ¿Qué otra explicación podía tener que las señales recibidas a través del implante hecho a un abducido proviniesen de una base militar americana?
El “tratamiento” de intoxicación con el que sometieron las agencias de inteligencia a Bennevitz funcionaron a la perfección, y el “espía” terminó sufriendo tratamiento psiquiátrico. “El Gobierno volvió loco a Bennevitz -terminó confesando Moore- para detener todo el proceso...”

A ese incidente siguió una vasta campaña de desinformación por parte del Gobierno norteamericano contra la comunidad ufológica. Desinformación que aún continúa. Pero el daño ya estaba hecho. El descubrimiento de Bennevitz abría una puerta a un aspecto estremecedor del fenómeno OVNI: la manipulación de la población civil tras el mito extraterrestre...

Sería demasiado complejo sintetizar todos esos manejos en estas líneas, que sólo pretender invitar a la reflexión al lector. Son muchos los aspectos de este entramado que se ha tejido en torno a la ufología desde sus orígenes en los años 40, e incluso antes. Pero sí conviene citar algunos aspectos especialmente significativos. Con esta nueva dimensión, de tipo “espionaje-militar” del fenómeno OVNI, surgieron casos muy significativos, aunque tal vez erróneamente interpretados.
Una de las “pruebas” del pacto entre USA y las EBEs (Entidades biológicas Extraterrestres), fué encontrada por los ufólogos en la ultrasecreta base aérea de Groom Lake conocida como “Area 51”

El número correspondiente a marzo de 1994 de la revista científica americana Popular Science dedicaba toda su portada precisamente al “Area 51”. En el extenso artículo que publicaba esta revista tan poco sospechosa, se hacía eco de la observación de extrañas aeronaves que se habían visto sobrevolando la zona. En los alrededores de Groom lake se organizaron auténticos turnos de vigilancia ufológica que, tras horas de escrutar los cielos, ha dado sus frutos con fotos y filmaciones de aeronaves no convencionales.

Aunque algunos personajes, como el polémico físico Bob Lazar aseguran que tras haber sido contratados para trabajar en la base como personal de mantenimiento, llegaron a ver naves discoidales “una de ellas -decía Lazar- similar a las fotografiadas por Billy Meier”.

La historia es más larga y compleja. Pero elementos como las “comunicaciones” entre el implante de la abducida y la base Kirtland, detectados por Bennewitz, o los “platillos” y otras naves no convencionales observados en el “Area 51”, son prueba evidente para algunos ufólogos norteamericanos de que el gobierno ha hecho un pacto con los alienígenas para intercambiar tecnología extraterrestre a cambio de un “permiso de abducción”.

Quizá, sólo quizá, la respuesta pueda ser mucho más sencilla. Quizá los “platillos” y los OVNIs triangulares sean, sencillamente, aeronaves sofisticadas, pero terrestres. Y quizá las abducciones -o algunas abducciones- sean experiencias ilegales de manipulación genética por parte de científicos militares. O quizá...
Manipulación En 1979, se publicaba en Zaragoza (Editorial Alvarez Esbec) un libro sorprendente: Bases de OVNIs en la Tierra.

El libro, escrito en primera persona, pretendía ser la biografía de un joven español e hijo de americanos (su padre sería un oficial de la base de Torrejón) reclutado por la CIA y adiestrado para convertirse en un ufólogo y contactado, según fuese preciso, al servicio de la Inteligencia yanki.

A lo largo de 223 páginas, el autor, que firma como Douglas O’ Brien explica cómo la CIA le habría facilitado documentación ufológica, credenciales de la FSR, amenazas a testigos que vieron demasiado, cómo había organizado “Alertas OVNI” cerca de bases enemigas para poder fotografiarlas con la excusa ufológica, etc. Al final, los remordimientos por sus acciones, y la convicción final de que, después de todo, también existían OVNIs extraterrestres, llevaría a este “espía”a confesar públicamente sus acciones a través del citado libro. Ciertamente, el relato es apasionante como novela de suspense y como una auténtica premonición de los aspectos militares del fenómeno OVNI que se destaparían diez años más tarde.
Por fin, en Abrin de 1994, pude identificar, localizar y reunirme con el verdadero autor del libro, Francisco Javier Esteban, en la ciudad Zaragoza.
Esteban, en la actualidad miembro de la asociación negativista ARP, me explicó que el libro era una novela construida con información ufológica extraída de infinidad de fuentes, mas una dosis de fantasía. Sin embargo, el argumento de Bases de OVNIs en la Tierra se haría realidad, aparentemente, justamente dos lustros después de su publicación también en España.

El “affaireSouza” Sábado 9 de diciembre de 1989. Haro (Logroño). Con lágrimas en los ojos, Jefferson Souza, joven de origen brasileño pero afincado en USA, hacía una sorprendente confesión: “Yo estoy en una posición muy difícil. Se espera que hable de determinadas cosas y me es muy difícil hacerlo... pero tengo que hacerlo. Pienso que ya basta de tantas historias, de tantos cuentos... Es hora de hablar de manipulaciones. De manipulaciones de personas con personas, de gobiernos con personas...Yo no sé si es el momento ni el lugar, pero yo un día tenía que explotar”.
Aquella jornada histórica se había iniciado horas antes. Cuando yo llegué al hotel Los Agustinos, invitado a aquel I Congreso de Parapsicología y Ufología de la Rioja, Enrique de Vicente (director de la revista Año-Cero) estaba esperándome en el hall.Visiblemente excitado, más aún que de costumbre, me acompañó a la habitación. “Casualmente” nos habían colocado en la misma. Eso inquietó aún más a Enrique, quien asegurando que tenía algo importantísimo que decirme, se negaba a hacerlo en la habitación. “No podemos hablar aquí, salgamos fuera...”. Se iniciaba entonces para mí una especie de película de espías y OVNIs absolutamente increíble.
Según me explicaba De Vicente, Jefferson Souza, sobre quienes varios investigadores teníamos sospechas, se había derrumbado durante la comida, confesándole a Enrique ser un agente de desinformación adiestrado ufológicamente por la CIA.
Jefferson Souza había llegado por primera vez a España un año antes, presentándose en Cataluña como contactado, y narrando su increíble historia. Nadie podía imaginar entonces el peligro que supondría para la ufología española meses más tarde, y el inexplicable protagonismo que alcanzaría en el país. Pero vayamos por partes.

Durante su conferencia-confesión en Haro, Souza entonaba un “mea culpa”, excusándose por haber engañado y mentido a algunos conocidos investigadores españoles, entregándoles información “preparada” por sus superiores para que, así deformada, se publicase y circulase entre los ufólogos españoles y europeos. Su misión era la de construir las creencias que convenían sobre los OVNIs.

Según Souza, las agencias de inteligencia eran conscientes del gran valor sociológico que el mito extraterrestre tiene en la sociedad occidental, y había descubierto su valor potencial para manipular a masas de individuos creyentes en los OVNIs.

Aquella noche, después de la cena y de la entrega de los Premios Paracelso, y tras conseguir despistarnos del resto de los ponentes y comensales, Jefferson Souza, Enrique de Vicente y yo, nos reunimos en una discreta sala del hotel con la intención de profundizar en las revolucionarias afirmaciones del americano-brasileño. Durante casi cinco horas, Enrique y yo (más tarde se nos uniría Sinesio Darnell) pudimos bombardear a preguntas a Souza sobre quién le pagaba, qué información debía distribuir, etc. Todo está grabado.

Jefferson afirmaba haber acudido a Haro, en este segundo viaje a España, con la intención de “reclutar” a algunos investigadores españoles (De Vicente y yo, entre ellos) para participar en esta mascarada. En mi caso, ésta era ya la tercera vez que alguien intentaba sobornarme para cometer un fraude ufológico. Yo jamás acepté estas proposiciones, pero sé que otros lo han hecho; de ahí mi escepticismo en muchos aspectos del fenómeno OVNI. Si la información que barajamos es falsa, las conclusiones originadas por ella jamás podrán obedecer a la verdad.
Según decía Souza, siendo un niño había sido abducido y sometido a un implante. Más tarde descubrió que sus captores no eran alienígenas, sino militares norteamericanos, y que él, como muchos otros niños brasileños había sido utilizado como “conejo de indias”. Siempre según su relato, años después fue “reclutado” por la CIA y trasladó su domicilio a USA. Allí, al igual que el personaje de Bases de OVNIs en la tierra, fue instruído para introducirse en el mundo de la ufología y actuar como agente de intoxicación. Sabiendo que la mayoría de los autores no investigan, sino que se limitan a publicar refritos de otras fuentes, basta introducir un dato en una publicación o conferencia, etc, para que otros divulgadores la retomen y la reproduzcan constantemente, siendo enriquecida y distorsionada con el paso del tiempo. Es lo que yo llamo el efecto “bola de nieve”.
Según aseguraba Souza, algunas abducciones eran experiencias totalmente reales y físicas, pero los raptores no son extraterrestres, sino científicos norteamericanos que usan los cerebros de los abducidos como laboratorio. Los implantes -afirma Jefferson- son de tecnología japonesa extremadamente sofisticada y actúan creando un vínculo terrible entre el abducido y sus captores, como descubrió casualmente Paul Benewitz (ver Secuestrados por los OVNIs, Espacio y Tiempo,1992).

Por otro lado, el supuesto ex-ufólogo a sueldo nos habló del “Proyecto Némesis”, un hipotético experimento psicosocial consistente en crear grupos de disciplinados “soldados” reclutados a través de hipotéticos contactados. Souza afirmaba que las agencias de inteligencia americanas hacía muchos años que fabricaban “platillos volantes” (en eso no mentía) y que los habían utilizado en una particular misión. Una vez seleccionado un personaje de gran carisma natural, se le convencía de haber contactado con alienígenas, lo cual es sumamente fácil cuando se tiene esa tecnología. Si un “platillo volante” aterriza en el patio de tu casa, y un individuo de dos metros sale del interior y le dice que es extraterrestre, lo más probable es que le creas a pies juntillas.

Una vez hecho esto, el “contactado fabricado” entregaría su vida a la trascendente misión de difundir los mensajes de los “Hermanos del Cosmos”. El “Proyecto Némesis” se encargaría de apoyar al contactado facilitándole todas las pruebas necesarias: avistamientos -previa cita de sus “platillos volantes”-, fotos, filmaciones, algún mineral extraño (debidamente manipulado en los laboratorios siderúrgicos de la CIA), etc. Souza mencionaba casos como el de Billy Meir, como ejemplo del “Proyecto Némesis”.

Realmente, las afirmaciones de Souza eran increíbles, y el vértigo de la conversación, agotador. Todo lo que alguien pudiese creer sobre el fenómeno OVNI era demolido en aquella conversación. Pero Souza continuaba mintiendo y, de haber sido realmente un intoxicador gubernamental, al verse descubierto por De Vicente, no había dejado su papel, sino que lo había disfrazado de arrepentimiento. Los sucesos que tuvieron lugar en los días sucesivos demostraron que, fuese lo que fuese, Jefferson Souza mentía como un bellaco, y su destructiva actuación en España no tenía buenas intenciones.

Dos días después, el lunes 11, yo pensaba viajar a la montaña de Montserrat (Barcelona) para continuar la investigación que venía realizando sobre los contactos OVNI con Luis José Grifol. Pero antes, aprovechando el ofrecimiento de unos amigos de llevarme, quería visitar Desojo, un pequeño pueblo navarro donde se emplazaba otro grupo de contacto: Adonai. Cuando comenté mis planes, Souza se mostró extremadamente interesado en acompañarme para conocer a estos contactados. Tendría, pues, durante las siguientes 48 horas, oportunidad de interrogar a fondo a Souza.
Así pues, al día siguiente salíamos juntos hacia Desojo en el coche de ese matrimonio amigo. Ellos nos dejarían a Jefferson y a mí en la estación de ferrocarril de Logroño.

Cuando, ya bien entrada la noche, los cuatro nos despedimos de Lice Moreno, líder de Adonai (quien, por cierto, no se había dejado seducir por Souza), protagonizamos una anécdota significativa, entre las muchas que se produjeron en el viaje.
Apenas habíamos recorrido unos kilómetros cuando Jefferson llamó nuestra atención: “¿Os habéis fijado que hace un rato que nos sigue ese coche?”. La verdad es que, por mucho que nuestro conductor acelerase o redujese, este vehículo seguía detrás de nosotros. La tensión llegó a tal extremo que, en algún punto de la carretera entre Desojo y Logroño, nuestro conductor dio un volantazo sacando el coche de la carretera. Entre la polvareda vimos que el otro vehículo aceleraba, perdiéndose en la noche. Al menos durante un rato...

Souza sabía, y sabe (aquí es donde quiero llegar) utilizar a las personas y estimular sus emociones en su beneficio. Sin embargo, no deja de ser curioso que cuando llegamos a Logroño, pasada la medianoche, se produjo otra “anécdota”.
Visiblemente inquietos, mis amigos nos dejaron en la estación de ferrocarril y continuaron camino hacia su casa. La estación estaba desierta. No había absolutamente nadie. El tren no pasaba hasta la 1:30 de la madrugada, así que sugerí a Jefferson que me esperase en la estación con las maletas mientras yo buscaba algún bar donde comprar algo de comer y de beber, porque todavía no habíamos cenado.
Salí de la estación y tardé un rato en volver. Cuando regresé, me sorprendió encontrar a Jefferson hablando animadamente con alguien. Estaban sentados de espaldas y no me vieron llegar. Cuando estaba a un par de metros, Souza me descubrió, pero yo había podido escuchar que estaban hablando en inglés. El otro individuo, un joven vestido de manera informal, se disculpó y se marchó. Jefferson me comentó: “Qué coincidencia ¿verdad?, otro americano aquí...” Sí, la verdad es que era una casualidad encontrar a otro americano en la estación de tren de Logroño a la 1:30 de la mañana...

Al día siguiente nos despedimos en la estación de Sants. Aunque deberíamos vernos esa noche en Montserrat. Y allí vería, por primera vez, un ejemplo de la hábil manipulación de Souza con los contactados. En la montaña organizó ya el “show” y consiguió dividir a los fieles seguidores de José Luis Grifol en dos bandos, uno de los cuales lideraba, obviamente el mismo Souza. Aquel meteórico protagonismo me hizo intuir sus intenciones.

Requeriría mucho espacio desmenuzar las andanzas de Souza por España, pero en sólo unos días había sido entrevistado en programas de TV y radio, así como en semanarios nacionales.

Fui testigo de su empeño de enemistar a investigadores, contando mentiras de uno a otro; dividió grupos de contacto consolidados hace años erigiéndose en líder... Era alucinante su rapidez en captar adeptos, y el secreto era sencillo: sabía dar a cada cual lo que quería.

Dada la gravedad que revestía el asunto, y después de entrevistarse con investigadores como Antonio Ribera, Andreas Faber Kaiser, etc, que habían conocido a Souza en su anterior viaje a España, convocamos una reunión en Tarrasa para el 15 de Diciembre. Allí, Javier Sierra, Josep Guijarro, componentes de los grupos AFK, UNIFA y otros, debatimos durante ocho horas el problema Souza. La conclusión es que, realmente podría tratarse de un intoxicador actuando para alguna asociación no identificada (que igual podría ser la CIA que un grupo de escépticos profesionales).
Mientras tanto, su apariencia inocente y su origen yanki habían conseguido que, en unos pocos días, hubiese dado una conferencia y organizado tres grupos de seguidores en varias poblaciones catalanas. Sin embargo, con sus grupos se comportaba de una forma y, fuera de ellos, de otra. Lo que él no podía prever es que yo estaba recopilando todas las grabaciones de sus intervenciones en radio y TV de sus conferencias, e incluso de sus reuniones privadas. En total, más de una docena de horas de grabación que, una vez contrastadas, evidencian sus elaboradas mentiras.
El día 13 de diciembre, por mediación de Enrique de Vicente, que aún estaba conmocionado por la confesión de Souza, se grababa una entrevista a Jefferson para emitirla en el programa Espacio en Blanco, a condición de que fuera radiada una semana después. Esto debería dar tiempo a nuestro personaje para salir del país y recuperar su archivo. La entrevista se emitió el día 23, y en ella el “intoxicador” decía cosas como : “Quiero dejar bien claro que yo hablo por este micrófono por mi libre voluntad, y me desarraigo de cualquier compromiso adquirido anteriormente. Hay unas fotografías que son microfilmes en mi archivo, y creo que es la salvaguarda que yo tengo. Espero que emitan este programa por lo menos el día 20, que me dará tiempo a tenerlo en mis manos. Mi archivo es lo único que me salva... hay copias de sueldos, pagos... La CIA no perdona”.

Sin embargo, en una conferencia que daba paralelamente en San Félix de Codines, creaba un nuevo grupo de trabajo llamado “ADN” que, según sus propias palabras, estaría respaldado por dos universidades americanas: “Nosotros tenemos dos universidades entre nosotros, siendo una de ellas la Universidad de Los
Angeles, a través de unos amigos personales míos que, por medio de la división de parapsicología, colaborará con nosotros. Por tanto, tendremos apoyo académico...” Y digo yo ¿cómo demonios un pretendido ex-agente de la CIA, perseguido por asesinos a sueldo, va a trabajar tranquilamente con una universidad de la propia CIA?
Durante casi seis meses, estuve investigando a Souza y descubrí que estaba realizando similares “chanchullos” en otros países, como Francia, Brasil, Argentina o USA, donde eran ya famosas sus turbias actividades como, por ejemplo, la “Misión Vega”, que llevó a cabo en Nueva York dañando psicológicamente a varios contactados. En una carta fechada el 18 de diciembre de 1989, la investigadora Mónica Williams lo definía de forma muy acertada: “Souza no es agua clara...” Lo que, sin embargo, nadie sabía es de dónde sacaba el dinero para los increíbles viajes que hacía por todo el mundo. En una semana podía visitar España, Méjico, Alemania y USA, sin que nadie le conociese oficio alguno. Aunque, también debo decirlo, trabajó como “sanador” en Cataluña durante un tiempo... Al parecer, como buen abducido, los extraterrestres le habían desarrollado su nivel vibracional...
En el colmo del absurdo, Jefferson Souza aparecía reseñado en el catálogo de productos de UFO Library. En una selección de grabaciones magnetofónicas, de conferencias de grandes contactados, como Sixto Paz, Edward Meier, George Adamski, Benjamin Creme, etc, aparecía el contactado Jefferson Souza. Y, al mismo tiempo, en el núm. 297 de “Mufon UFO Journal” (la revista publicada por la organización ufológica más importante del mundo), Walter Andrus nombraba a J. Souza como el Director de Mufon en España...

En cuanto reuní algunas de estas pruebas, decidí denunciar públicamente las actividades de Souza, y así lo hice en un reportaje publicado en la desaparecida revista Karma-7 y en una emisión del programa de radio El Gran Sabbat, el mismo que utilizara el propio Souza.

Sin embargo, dos años después Jefferson volvió a actuar en España. En una serie de cartas que pude interceptar, se puede ver claramente que en agosto del 92, nuestro personaje volvía a la carga.

En esta ocasión Souza intentaba contactar con grupos de investigadores jóvenes, pero muy prometedores, actuando más en la sombra. En una carta del momento, el muy sinvergüenza decía “Disculpe el malo español, todavía lo estoy aprendiendo”, cuando dos años antes lo hablaba perfectamente.

En otra sustanciosa carta dirigida al grupo ANJOMA (tres jóvenes amigos apasionados por el misterio) de Cádiz, y fechada en septiembre del 92, Souza decía cosas como: “Yo trabajé en NSA (Nacional Security Agency). Sí, recibí directamente instrucciones para ofrecer una propuesta de empleo a Mr. Enrique de Vicente, distribuir información falsa sobre un inexistente proyecto llamado Majestic. Mi viaje tenía tres rumbos: Barcelona, País Vasco y La Rioja. Debí contactar unidades “X” en un gran grupo ufológico en Madrid y unidades “Y” en Galicia”.
“... en Haro debería hacer una ponencia sobre el Majestic. Yo cargo muchas cosas en mi conciencia, y me acuerdo de que, al hablar con Mr. Enrique de Vicente, varios pensamientos se me vinieron como ¡Basta de engaños! ¡El es un estudioso serio que hace lo que mejor puede en su país! Mismo así, sí le hice la propuesta (esta era mi primordial misión), la cual rechazó, lógicamente” .

“Fue (yo) visitado por agentes armados más tarde, después de una larga charla con Mr. de Vicente, Mr. Carballal, Mr. Darnell...”.

“A mi retorno a América, fuí severamente castigado (incluso físicamente).”
“Y el episodio de Radio Barcelona fue el primero de muchas inquisiciones y crucificaciones del nombre de Jefferson de Souza, que aquí, gracias a la ayuda de NSA, soy sinónimo de agente de la CIA o Maestro de la Desinformación. De Vicente, Carballal, Sierra, Guijarro, antes aliados míos (o por lo menos yo así lo pensaba), se vuelven en mi contra por presiones de otras personas en falso testimonio o afirmaciones mías que el NSA me obligó a hacer...”.

Resulta absolutamente imposible saber hasta dónde miente Jefferson Souza y cuándo empieza a decir la verdad. No se puede afirmar categóricamente que sea un instrumento de intoxicación de las agencias de inteligencia americana, de alguna organización privada, o que estemos ante un infantil fabulador, pero su caso ha supuesto un excelente ejemplo de hasta qué punto es manipulable el fenómeno OVNI. Sobre todo, el affaire Souza es una seria invitación a la prudencia y al sentido crítico, porque de lo contrario, somos fácil presa para los engaños y fraudes más sorprendentes que podamos imaginar, y el riesgo es grande. Nos jugamos nuestra cordura y nuestra libertad.

Era Extraterrestre el Dios Crsitiano??



J.J. BENITEZ

El Dios Cristiano

Si difícil nos resulta admitir siquiera la posibilidad de que seres extraterrestres tuvieran una presencia y notable influencia hace miles de años en una cultura y ubicación tan lejanas como las de la antigua civilización maya, cuánto más difícil nos ha de resultar superar todas nuestras ideas preconcebidas, inculcadas en nuestro interior por nuestra educación y cultura.

Quizá podamos admitir que los mayas recibieron la visita de seres extraterrestres a los que veneraron como dioses y de los que recibieron conocimientos y sabiduría durante siglos. ¿Pero qué pasa si son nuestras propias creencias, o las de nuestra cultura, las que se ven medidas por el mismo rasero?.

Como adelantamos ya en la introducción de esta serie de artículos, admitir la naturaleza extraterrestre de Dios, definiéndolo como un ser corporal de carne y hueso no tiene por qué afectar a su carácter, virtudes ni naturaleza. Seguiría siendo un ser superior, poseedor de conocimientos y técnicas aún hoy sobrenaturales, y lo que es más importante, poseedor del mensaje y las finalidades que impregnaron sus hechos en el pasado.

Aquel que sea un auténtico creyente no debería preocuparse por la naturaleza última de Dios, sea una nube de vapor, un concepto mitológico derivado de la observación de la naturaleza, un extraterrestre o un espabilado escondido detrás de una piedra y hablando a través de una estatua. Lo importante de una creencia es el mensaje, la finalidad, el objetivo a que conduce, que en el caso del cristianismo es el amor y la paz entre los hombres. Y este mensaje no es en absoluto incompatible con una posible naturaleza extraterrestre de Dios.

El prestigioso autor español J.J. Benítez presenta en varios de sus libros la teoría de que también el dios cristiano tiene un origen extraterrestre.
En sus estudios, el investigador sugiere la posibilidad de que exista una o varias "razas" extraterrestres de un nivel intelectual y tecnológico muy superior al nuestro que desde hace miles de años vienen visitando nuestro planeta e influyendo, lo más discretamente posible, en nuestra evolución intelectual y espiritual.
Estos seres, infinitamente más cercanos que nosotros a la Perfección absoluta habrían estado preocupándose por nosotros desde antes de que el mundo existiera y vendrían tutelándonos para ayudarnos a avanzar por el camino de esa Perfección, aunque siempre respetando la libertad individual y la necesidad, imprescindible en cualquier aprendizaje, de equivocarse para poder encontrar la verdad.

El autor busca sus fuentes tanto en los textos de la Biblia como en los llamados Evangelios Apócrifos, reconocidos por la Iglesia como redactados por un autor sagrado aunque no investidos de la inspiración divina. Por supuesto que la calificación de un texto como dotado o no de esa inspiración depende únicamente de criterios humanos, los responsables en cada momento de su calificación. De hecho, después de haber sido ocultados y luego perseguidos, la misma Iglesia Católica les reconoce hoy a estos textos un gran valor, especialmente en lo referente al desarrollo de algunos puntos concretos que los Evangelios Canónicos no desarrollan suficientemente.

Idéntica finalidad persigue J.J.Benítez, en especial en lo referente a extender las informaciones que los libros oficiales presentan sobre la concepción y nacimiento de Jesús de Nazaret. Para ello utiliza los Evangelios apócrifos de Santiago, de Mateo, el Libro sobre la Natividad de María, el Evangelio de Pedro y el Armenio y Arabe de la Infancia de Jesús, todos ellos reconocidos por la Iglesia Católica como parte de la Tradición.

El Pueblo de Yahvé

Cuando estos seres extraterrestres asumieron, hace unos 4000 años, la tarea de preparar la llegada de un portador de su mensaje, empezaron por buscar una zona y un pueblo adecuados para la tarea que les esperaba. Se decidieron por una raza nueva habitante entre el Nilo y el Tigris. Esta zona era el foco cultural más importante del planeta, poblado por las, entonces, civilizaciones más avanzadas: Egipto, Babilonia, Nínive y Ur.

En vista de que todos los pueblos estaban influidos ya por diferentes creencias y religiones, fue preciso crear una nueva nación.
"Yavé dijo a Abraham: Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande y te bendeciré." (Génesis 12, 1-3).

Varios siglos después, la nación judía comprendía a seiscientas mil personas. Todos ellos, y sus rebaños, fueron trasladados por el desierto en lo que ha dado en llamarse el Exodo.

"E iba Yahvé al frente de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos en el camino y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos…" (Exodo, 13 21-22).
Los egipcios no dejaron marchar a los judíos fácilmente. Eran unos excelentes esclavos, e hicieron falta varias plagas e incluso una matanza de los primogénitos egipcios para liberar al pueblo. Aún así, después de su partida no tardaron mucho en arrepentirse y salir en su persecución, alcanzándolos junto al Mar de Suf.
"Levantóse el Ángel de Yavé que marchaba al frente del ejército de Israel, y se puso detrás de ellos. Levantóse también la columna de nube de delante de ellos y se colocó a la espalda, intercalándose así entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. Era nube y tinieblas (por una parte), y (por la otra) iluminaba la noche, de modo que no pudieron acercarse aquellos a éstos en toda la noche.." (Exodo 13, 19-20).
Lo que sucedió después, es sobradamente conocido.

Evidencias

Existen aproximadamente doscientas apariciones de ángeles en el Antiguo y Nuevo Testamento. Siempre son jóvenes de gran belleza y de ropas brillantes. Su aspecto, sin embargo, es tan humano que a veces pasan inadvertidos.
"el ángel de Dios se presentó a Joaquín rodeado de un inmenso resplandor…" (Libro sobre la Natividad de María).
"Y sucedió que, al ofrecer Joaquín su sacrificio, juntamente con el perfume de éste y, por decirlo así, con el humo, el ángel se elevó hacia el cielo" (Apócrifo de San Mateo)

Sobre la infancia de María, criada en el Templo de Jerusalén, resultan reveladores algunos fragmentos del Libro sobre la Infancia de María (cap. VII):
"Diariamente tenía trato con los ángeles. Asimismo gozaba todos los días de la visión divina, la cual la inmunizaba contra toda clase de males y la inundaba de bienes sin cuento. "

"(…) Y María permaneció en el templo como una palomica, recibiendo alimento de manos de un ángel." (Protoevangelio de Santiago, VI)
"fue enviado por Dios el ángel Gabriel, para que le anunciase la concepción del Señor y para que la pusiera al corriente de la manera y orden como iba a desarrollarse este acontecimiento.

Y así que hubo hasta ella, inundó la estancia donde se encontraba de un fulgor extraordinario (…) La Virgen, que estaba bien acostumbrada a ver rostros angélicos y a quien le era familiar el verse circundada de resplandores celestiales (…)
El ángel, por inspiración divina, vino al encuentro de tales pensamientos…" (Libro sobre la Natividad de María).

Después de terminado el Exodo, transcurrieron casi 500 años sin producirse apenas apariciones de ángeles, nubes y gloria de Yavé. Lo que antes era tan cotidiano para este pueblo, desapareció hasta unos quince años antes del nacimiento de Cristo.

Influencias

Primero durante el Exodo, y después en Jerusalén, los sacerdotes consultaban la voluntad de Yahvé en los lugares que éste mismo había destinado a tal fin.
La Tienda del Encuentro primero y luego el Santo de los Santos en el Templo, era el lugar sobre el que descendía la nube. "Y cuando Moisés entraba en el Tabernáculo, bajaba la columna de nube y se detenía a la puerta del Tabernáculo, mientras Yahvé hablaba con Moisés." (Exodo 33, 9-10)

"En todas sus marchas los hijos de Israel levantaban el campamento cuando la nube se alzaba de encima de la Morada (…) Porque durante el día estaba sobre la Morada la nube de Yahvé, en la cual durante la noche había fuego, viéndolo toda la casa de Israel en todas sus marchas" (Exodo 40, 36-38).

El mítico Templo de Jerusalén fue construido también según las órdenes de Yahvé, "Y sucedió que al salir los sacerdotes del Santuario, la nube llenó la Casa de Yahvé; y los sacerdotes no pudieron permanecer allí para ejercer su ministerio, a causa de la nube; pues la gloria de Yahvé llenaba la Casa de Yahvé" (Libro Tercero de los Reyes 8, 10-11)
Moisés subió al monte Sinaí, por mandato divino, donde permaneció durante cuarenta días. "Subió, pues, Moisés al monte, y la nube cubrió el monte. La gloria de Yahvé reposó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día llamó Él a Moisés de en medio de la nube. Y parecía la gloria de Yahvé ante los ojos de los hijos de Israel como un fuego devorador sobre la cumbre del monte. Moisés entró en la nube y subió al monte. Y permaneció Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches" (Exodo 24, 15-18)

Allí, fue minuciosamente aleccionado acerca de cómo construir la Morada y la Tienda del Encuentro, mostrándole incluso planos o modelos. También fue instruido sobre el descanso sabático, y al marchar le entregó los diez mandamientos "Después de hablar Dios con Moisés en el monte Sinaí, le dio las dos tablas del Testimonio; tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios." (Exodo 31, 18)

Los vestigios que las Santas Escrituras, incluso en sus versiones canónicas, nos han dejado, son innumerables. Basta ojear los libros del Antiguo Testamento, en especial los primeros, con una mentalidad suficientemente receptiva para encontrar indicios que si bien no demuestran nada, ni tampoco lo pretendemos, pueden en cambio servir para dejar abiertas las puertas a otras posibles concepciones o interpretaciones.
El completo código de conducta que son los diez mandamientos, suficientes para una convivencia perfecta; el tratado sobre la salubridad de los alimentos en aquella época y geografía que se puede consultar en el Levítico; la higiene sexual que supuso el rito de la circuncisión; y sobre todo, la evidencia de que en aquella época la presencia de Yahvé y sus enviados era algo plenamente cotidiano.
Los evangelios apócrifos muestran importantes informaciones acerca de cómo la misma virgen María fue concebida por lo que hoy llamaríamos concepción in vitro o tal vez inseminación artificial. De cómo fue criada en el Templo de Jerusalén recibiendo a diario la visita de los ángeles que la alimentaban. Y, en última instancia, de cómo Jesucristo pertenecía a una familia genéticamente escogida y protegida, fue concebido de la misma forma que su madre y vigilado y controlado durante toda su infancia.

En cualquier caso, tal vez sea suficiente para empezar a considerar alternativas razonables.

El Nacimiento

"...Y en aquel momento la estrella aquella, que habían visto en el Oriente, volvió de nuevo a guiarles hasta que llegaron a la cueva, y se posó sobre la boca de ésta. Entonces vieron los magos al Niño con su Madre.." (Protoevangelio de Santiago XXI, 3)
Sobradamente conocida es la historia del nacimiento de Jesús de Nazaret. Al menos, en la versión oficial transmitida tanto por la Iglesia como por la tradición piadosa de los creyentes.

Sin embargo, resulta interesante revisar algunos detalles aportados en su mayoría por diversos evangelios apócrifos, y que si bien no cambian aspectos significativos de dicha historia pueden resultar reveladores en cuanto a la naturaleza de sus artífices.

Camino de Belén, la urgencia del parto los obliga a refugiarse en una cueva "en la que nunca había entrado el sol".

"Más, en el momento mismo en que entró María el recinto se inundó de resplandores y quedó todo refulgente, como si el sol estuviera allí dentro. Aquella luz divina dejó la cueva como si fuera el mediodía. Y mientras estuvo allí María, el resplandor no faltó ni de día ni de noche." (Apócrifo de San Mateo)

"Y yo, José, me eché a andar, pero no podía avanzar; y al elevar mis ojos al espacio, me pareció ver como si el aire estuviera estremecido de asombro; y cuando fijé mi vista en el firmamento, lo encontré estático y los pájaros del cielo inmóviles; y al dirigir mi mirada hacia atrás, vi un recipiente en el suelo y unos trabajadores echados en actitud de comer con sus manos en la vasija. Pero los que simulaban masticar, en realidad no masticaban; y los que parecían estar en actitud de tomar la comida, tampoco la sacaban del plato; y, finalmente, los que parecían introducir los manjares en la boca, no lo hacían, sino que todos tenían sus rostros mirando hacia arriba". (Protoevangelio de Santiago, XVIII)

También había unas ovejas que iban siendo arreadas, pero no daban un paso, sino que estaban paradas, y el pastor levantó su diestra para bastonearlas con el cayado, pero quedó su mano tendida en el aire. Y al dirigir mi vista hacia la corriente del río, vi cómo unos cabritillos ponían en ella sus hocicos, pero no bebían. En una palabra, todas las cosas eran en un momento apartadas de su curso normal." (Protoevangelio de Santiago, XVIII)

"Al llegar al lugar de la gruta, se pararon, y he aquí que ésta estaba sombreada por una nube luminosa. (...) De repente, la nube empezó a retirarse de la gruta y brilló dentro una luz tan grande que nuestros ojos no podían resistirla." (Protoevangelio de Santiago, XIX)

"Finalmente, dio a luz un niño, a quien en el momento de nacer rodearon los ángeles…" (Apócrifo de San Mateo)

"En aquel momento se pararon todas las cosas, silenciosas y atemorizadas (...) Y en cuanto salió la luz, la doncella adoró a Aquel a quien reconoció haber ella misma alumbrado. El niño lanzaba de sí resplandores, lo mismo que el sol. Estaba limpísimo y era gratísimo a la vista, pues sólo Él apareció como paz que apacigua todo...
Aquella luz se multiplicó y oscureció con su resplandor el fulgor del sol, mientras que esta cueva se vio inundada de una intensa claridad…
Yo, por mi parte, quedé llena de estupor y de admiración y el miedo se apoderó de mí, pues tenía fija mi vista en el intenso resplandor que despedía la luz que había nacido.

Y esta luz fuese poco a poco condensando y tomando la forma de un niño, hasta que apareció un infante, como suelen ser los hombres al nacer.
(...) vi que tenía limpio el cuerpo, sin las manchas con que suelen nacer los hombres, y pensé para mis adentros que a lo mejor habían quedado otros fetos en la matriz de la doncella (...) Me acerqué luego a la doncella, la toqué, y comprobé que no estaba manchada de sangre." (Liber de infantia Salvatoris)
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