1 abr. 2015

La Muerte se tiene que aprender en Vida...

José Luis Parise

Psicoanalista y argentino. Un binomio que puede verse desde la chanza, pero que José Luis Parise (Buenos Aires, 1961) ha transmutado en una generosa virtud gracias a la disciplina que lleva mostrando en 40 años de estudio de las culturas iniciáticas. La gracia del verbo que congenia con su procedencia emana de 150 viajes donde se ha metido de cabeza en las enseñanzas de nuestros ancestros: desde la India hasta los Queros. Licenciado en psicología por la Universidad JohnF. Kennedy de su ciudad natal y formado en psicoanálisis se planteó ir más allá de la ortodoxia: estuvo catorce años leyendo los textos sagrados de decenas de culturas. Ha escrito varios libros y ensayos sobre la expansión de la conciencia y ha fundado su propia escuela. Está en Barcelona para dar por primera vez mañana sábado una conferencia sobre los conceptos iniciáticos de la vida y la muerte.

Para empezar, ¿cómo se define a sí mismo?
Investigador y generador de la nueva era, aunque no yo sólo.
Argentino y psicoanalista… ¿cuántos chistes ha tenido que soportar?
(Ríe) Es casi lo mismo, es una nacionalidad. Sí, lo que pasa es que los estudios que yo hice no son sólo los ortodoxos de psicoanálisis. Estudié a Freud y Lacan y me licencié en la Universidad, pero cuando creía que terminaba, ahí empezó el estudio.

¿Qué le mueve a usted en el mundo?
Generar realidad propia. Es la Nueva Era.Dejar de depender de si el mundo va a cambiar, porque no lo va a hacer. Las probabilidades son mínimas. Y dejar de depender que otros resuelvan cosas. Nacimos para aprender a resolverlas nosotros. Es lo que Platón definía como la felicidad: la no dependencia. A veces la felicidad no es lo más importante, y en pos de la felicidad no generamos realidad. Quien lo haga, tendrá seguro felicidad.
Ha venido a Barcelona a hablar por primera vez de los conceptos iniciáticos de la vida y la muerte, ¿qué va a explicar?
Lo traté hace 25 años en Argentina pero le dediqué poco tiempo. El concepto más trabajado y necesario de cambiar para la nueva era es el de la muerte. No podemos cambiar de era si seguimos teniendo las mismas concepciones de dos conceptos de los que se ocuparon todos los iniciados. Muerte y amor. Si seguimos pensando que el amor es lo quela Iglesiadice que es, vamos a seguir en el pasado. Cristo no habló del amor como nos hacen creer. Los iniciados enseñaron que la muerte se tiene que aprender en vida.

¿Por qué en Barcelona?
El modo en que se nombra al estado de la muerte en las primeras culturas en el Tibet es el bardo thodol. Está relacionado con Barcelona.

¿Me puede adelantar qué va a contar?
No pongamos el casete de lo que entendemos por muerte. La vida es mucho más que una encarnación. Si pensamos en términos de una sola, no entendemos la vida. Y si no la entendemos, no comprendemos la muerte. La relación directa es que “bardo” significa entre dos estados. Vivimos ahí: entre lo que queremos y lo que hacemos, entre lo que está bien y lo que está mal… Ese estado se produce entre una vida y otra. Barcelona está en un bardo, entre dos estados, entre independencia o no independencia, entre separación o no separación. Es el momento exacto para que entiendan el karma de los pueblos y aprender en la vida de qué trata la muerte. Uno no se encarna en una cultura porque sí. Barcelona tiene mejores probabilidades de aprender ahora. En este presente se juega la trampa de que separación es igual a independencia. Eso es un bardo.

Es decir que la independencia es una trampa…
No, lo es la separación. Si me separo, me independizo. Esta es una unión falsa de palabras entre sí que enseña que ante una crisis, el separarse lo que hace es garantizar la eternización de la crisis.
Entiendo que aconseja a los catalanes no independizarse…
Que se independicen sin separarse. Es lo mismo que se aconseja a una persona que está en estado de crisis y cree que la separación es la solución. Llevo treinta años de consultorios y muchos casos. Quienes se separan por una crisis, se la vuelven a encontrar más adelante y más densificada. O resuelves el motivo de la separación, o te lo llevas a la siguiente etapa: el bardo.
Creer que separación traerá independencia es achicar la vida. Hay claras muestras históricas en diferentes estratos donde creyeron que con la separación iban a resolver algo, luego el problema se densificó. Barcelona tiene que entender lo que le está pasando ahora, la vida no va a variar porque se separe.
Usted creó los once pasos de la magia. Supongo que también los va explicar mañana. ¿Hace un breve resumen?
Son los que nos enseñan, desde una idea hasta un resultado, cuáles son los pasos para plasmar un objetivo sabiendo que a partir del cuarto paso precisarás fuerzas superiores que te asistan. Eso se llama magia y se aprende a generarlos. Ahí adquieres la conciencia de la integración universal. El Universo te responde y te envía cosas para tu resultado. Esas cosas se aprenden con una cosa que en occidente está desvalorizada: casualidades. En la India, por ejemplo, es un concepto sagrado.

¿En qué se basan esas fuerzas superiores?
En el paso cuatro de mi método, cuando explota la magia: en los sueños, en las casualidades, en la vida cotidiana y en lo que todo el mundo anhela -y que los iniciados no anhelaron jamás pues ya lo tenían- que son los potenciales ocultos. La explosión puede ser interior o exterior.

Por ejemplo…
Estamos trabajando en una película sobre mi método. Teníamos a Anthony Queen, pero murió y nos quedamos con el guió. Necesitábamos otro candidato y volvíamos de un viaje y hablamos de Maximiliano Guerra. Cuando bajamos, nos lo encontramos en la puerta porque iba sentado al principio del avión. Este tipo de cuestiones se aprenden a detonar.
Hablar de magia es muy arriesgado en la época en la que vivimos…¿no cree que pierde credibilidad?
Hay que hablarlo. Es la Nueva Era.Pero tengo que explicarlo. ¿Tienen más credibilidad todos los paradigmas que se han burlado de la magia? He publicado estudios sobre la ciencia. Todo vino de magia y de magos. Descartes practicaba magia, Newton también. Para Einstein era importante leer textos de magia. Su sobrina contó anécdotas del tío, que leía libros de magia. Las culturas que la enseñaron son las más espléndidas de la historia de la humanidad.

¿Se considera usted un mago?
Sí, no tengo problema en decirlo. Pero mago significa el que genera realidad, y para eso hay un método. Y desde el 22 de diciembre del 2012 es más fácil.

¿Qué tipo de experiencias reales puede aportar a sus tesis?
Todas las casualidades. Llego a un lugar y me presento. Donde voy, cerca va a llover, pero en el momento de la conferencia no lo hará. Hace 30 años que pasa, antes o después. Me pasó cuando vine una vez a Barcelona a la casa del Tibet, se inundó la ciudad y luego lució el arcoiris.

¿Qué es la conciencia expandida?
Es lo que venimos a aprender a este plano de existencia. No usamos más del 10% de la capacidad cerebral porque estamos anclados en uno y otro hemisferio. Con la magia los sincronizamos en los cuatro primeros pasos. Así conseguimos la sincronicidad en el cerebro que produce la sincronicidad fuera: las casualidades. Eso es expansión de conciencia.

¿Estamos ante una nueva era de conciencia expandida?
Lo decide cada uno. Quién no expanda su conciencia, seguirá en la vieja era. Debemos aprender, con humildad, incluso si eres argentino (ríe), a pensar, a hablar, sentir y a soñar. Hay que codificar la realidad como un sistema de señales… y la vida se vuelve divertidísima.

Entonces el cambio de era sólo depende de uno mismo.
Exacto, no debemos esperar cambios globales. El paso lo debe dar el ser humano para dar el salto más difícil. El zodíaco egipcio de Dendera contiene todos los cambios de era. Ninguno está tan lejos como el actual. De Piscis a Acuario, el paso que estamos dando, hay cinco veces más distancia que cualquier otro. Cristo o Buda lo tuvieron fácil… (ríe).

¿Qué les dice a los incrédulos?
Que hacen muy bien. La magia no precisa creer, no es una religión. Pero les diría también que recuerden que la ciencia es otro campo de creencia. Es el nuevo lugar en el que creemos. Damos conceptos de verdad, que es filosófico, a la ciencia. Y lo que hay es convención científica. La nueva cara de la religión se llama ciencia. Otro ejemplo, podemos hablar de fe: Cristo nunca hablaba de ello. Decía: “tu pistis te ha salvado”. Nos lo tradujeron por “fe”, pero significa “tu crédito te ha salvado”.

Muchos son los que hablan de estos temas, que hacen conferencias, cursos… ¿cómo discriminar y descubrir al farsante?
Es un tema tremendamente importante. Es lo que casi me hace dejar todo. Tras catorce años de leer los escritos sagrados de la humanidad busqué a alguien que me enseñara. ¿Quién está a la altura de eso? Nadie. Hay una clave, para todos: mírales la vida, no lo que saben. Si no hay magia en su vida, por mucho que sepa, sólo adquiere conocimiento. Me lo enseñaron los chamanes cuando yo iba como el sabelotodo argentino.

¿Hemos ignorado el legado de las culturas milenarias iniciáticas?
Sí, pero por suerte está reservado, es parte de la estrategia.

¿Qué estrategia?
El mejor modo de conservar algo es reprimirlo. El saber tenía que llegar aunque no se puede maximizar.

¿Cuáles son las culturas iniciáticas más importantes que ha estudiado?
India, Egipto, culturas chamánicas, Japón, la cultura Zen… todas han enseñado lo mismo, pero según qué quieres aprender. Si quiere sólo la parte energética, vete con los chamanes pero no te van a enseñar la teórica. Una que encuentre todo, no la hay, por eso las estudié todas.

¿Y la más apasionante que ha conocido? ¿Los Queros de Perú?
Sí, vengo de hacer una experiencia con ellos. Ya no quedan sumos sacerdotes, pero sí los alto misayoc, que son el más alto grado de sacerdocio de la cultura quero. En 2012 me reencontré con uno de ellos, que había conocido hace diez años, y entendió que necesitaban una enseñanza para generar una era nueva. Me invitaron luego a ir a sus tierras, a 6.000 metros de altura. Los once pasos de la magia es la nueva enseñanza pachacutec, que genera Nueva Era, y me designaron también alto misayoc.

Documenta y filma todo lo que investiga, ¿cuál es la imagen más sorprendente con la que se ha encontrado?
En el último viaje con los Queros. En el último día nos dejaron a solas en la montaña cuando se venía la noche. Empezó a llover piedras, una de ellas acabó en mi mano, y era una de las que ellos tenían antes. Era una piedra sagrada.

Nadie sabe de dónde salían. Lo tengo filmado. Esa piedra tenía dibujado un mapa con la ubicación de una caverna que ellos están buscando. Nadie entendió cómo sucedió.

¿Usa la energía de los Queros?
Sí, tienen el mejor sistema energético. Había enseñado numerosos sistemas. Cuando hablé con un chamán me dijo: ¡si hago eso, me come el puma! (ríe). En la montaña usan ejercicios de energía de eficacia absoluta. Desde el Tibet, el lama Chechu Rinpoche, cuando supo de la existencia de los queros, fue a verlos y aprendió su técnica. Es el paso seis de la magia: aprender a usar la energía, la que hay en todos los lados, todos los días. La refinas y tienes una fuente de energía ilimitada y sólo trabajas con un centro de energía centrado en la boca del estómago. Nunca hay que empezar por lo energético, siempre por lo psíquico.

¿Cuáles son los cuatro puntos en común que descubrió en todas las culturas que ha estudiado?
Son cuatro fases que estaban de manera simbólica en todas las culturas. Son fases interiores que acaban en la generación del mago en cada uno: guerrero, mercader, pontífice o sacerdote y mago. A Jesucristo le llevan los tres símbolos: oro (mercader), incienso (sacerdote) y mirra (el cicatrizante que usaban los guerreros).

¿Cómo compatibilizamos las enseñanzas con el avance de la civilización? ¿Es que debemos volver a las cavernas y renunciar a las comodidades o a los avances médicos?
No. Sólo hay que bajarse del lugar de paradigma. La ciencia, la política, la economía y la religión tienen que estar, pero no podemos seguir manteniéndolos como paradigmas, que nos dicten lo que es realidad y lo que no. Ahí está el error. ¿A quién le pedimos permiso para hacer cosas? Vivimos pidiendo permiso a lo de afuera para generar realidad. Eso es ponerlos en lugar de paradigma. La ciencia se está poniendo de rodillas ante la magia, cada vez citan más los textos iniciados. La física cuántica es un curso de magia hecho con el hemisferio izquierdo.
Ha hablado del 2012, las profecías no fueron para tanto… ¿o si? ¿En qué ha avanzado el mundo en dos años?
Todo está tal cual las profecías dijeron. Los cuatro paradigmas están demostrando que no se pueden sostener. Ese es el cambio de era. Ahora tenemos la conciencia de que en el 2012 pasó algo, pero muchos siguen estando en las tinieblas. Ahora tenemos el plasma, un material diferente a cualquier estado, que nos permiten crear realidad. Hay hechos: renuncia de un Papa, el crack económico, la política y la corrupción, las mentiras de la ciencia… El bosón de Higgs no se encontró y explicaron que sí, por ejemplo.

Nombra mucho a Cristo. Usted investigó sobre su vida, lo puso en el diván… Y se lo contó al Papa Francisco.
En dos meses estuve en la plaza de San Pedro y conseguí una audiencia después de una misa. Le dije, esta es la historia de Cristo, si hay que refutar algo, refútelo. Es la historia que puede acercar a Cristo a la humanidad.

¿Y qué le contestó?
"Yo lo voy a ver". En su primera encíclica como Papa dijo que estaba obligado a recibir cualquier cuestión que le pudiera acercar a Cristo. Le llevé una investigación, pero no le interesa ala Iglesia, ¡no lo citan! Y cuando lo citan, lo hacen a través de los evangelios menos confiables: Marcos, Lucas y Mateos. De Juan, único que conoció a Cristo, no dicen nada. No hace falta creer en fantasmas para creer en el Cristo histórico.

¿Cuántos enemigos ha ganado en el camino por escribir sobre cuestiones religiosas?
Al principio, pero la misma magia lo filtra. Con magia, no es necesario protegerse. Lo incompatible no entra en tu universo. Sólo hay que generar realidad propia.

Por cierto, ¿es usted religioso?
Si por religión entendemos lo institucionalizado, no. Sí, si entendemos lo que en realidad es la religión: aquel camino por el cual nos religamos a lo divino. La religión original es la que fui a buscar a las culturas iniciáticas.
He visto que incluso se ha atrevido a analizar a Messi o a Maradona…
(Ríe) ¡Y a los políticos! Simplemente hay que mirar qué ocurre cuándo hablan. Escucharlo con las claves de la magia. Pasa con cualquier persona. En su momento hicimos pronósticos, no clarividencia, de lo que iba a ocurrir.

¿Cómo explica el momento político, económico, religioso, científico mundial que que está dominado por el desánimo?
Afortunadamente…

¿?
Sí. Cuando el Titanic se hundía, ¿qué hizo la gente? Se aferró a la barandilla. Cuando el avión entra en un traqueteo, te sujetas más fuerte del asiento. La gente hace eso, se aferra más a la ciencia, a la economía. Cuanto más se aferren, más van a necesitar fracasar los cuatro paradigmas imperantes para demostrarles que no son confiables. Lo que está sucediendo es lo que decían las profecías. El informe de la UNESCO del 2011 pinta la peor humanidad y planeta de la historia del mundo. Tenemos la humanidad con más enfermedades a menos edades, las adicciones, el planeta enfermo, la riqueza peor distribuida… Es todo lo que obtuvimos con 300 años de los viejos paradigmas imperantes. No cambiaremos de era si seguimos apostando por ellos.

Me voy con mal rollo. ¿Dónde queda el optimismo?
La buena noticia es que el cambio de era no depende de lo que ocurre fuera, hay que generarlo desde cada uno. Y eso genera una vida absolutamente propia con la salud que quieras y la economía que quieras. ¡No esperen que se lo resuelvan!