POR JOSE MIGUEL GONZÁLEZ ALLER
A comienzos del siglo XIV, el rey Felipe IV de Francia ejecutó una vergonzosa conjura contra los caballeros del Temple, una de las órdenes militares más poderosas de la cristiandad. Aunque su plan funcionó a la perfección en su territorio, el destino de los monjes guerreros resultó muy distinto en los distintos reinos de la Península Ibérica…
Las primeras luces del alba apenas habían comenzado a clarear en el horizonte, y el pueblo de París dormía aun plácidamente, ajena a los notables acontecimientos que estaban a punto de desencadenarse en todos los dominios del reino. Sin embargo, en el amanecer de aquel aciago 13 de octubre de 1307, no todo el mundo apuraba plácidamente los últimos momentos de descanso antes del inicio de una nueva jornada.
Apenas unas horas antes, cientos de oficiales del rey, en otros tantos puntos del reino, habían procedido a abrir un misterioso sobre lacrado, firmado por el mismísimo monarca, Felipe IV el Hermoso, en el que se dictaban unas claras instrucciones: todos los miembros de la Orden del Temple en suelo francés debían ser detenidos, sin dilación, ese mismo día, y sus bienes confiscados hasta nuevo aviso, pues, según el monarca, los célebres caballeros habían cometido terribles pecados que atentaban contra la fe cristiana: herejía, sodomía y prácticas idólatras.
En París, el objetivo principal era la Torre del Vieux Temple, sede principal de la Orden, donde además se custodiaba el tesoro real. Los agentes del rey, dirigidos por Guillermo de Nogaret, consejero real y canciller del reino, detuvieron al instante a todos los hermanos que allí se encontraban –incluido al Gran Maestre, Jacques de Molay, que todavía dormía en sus aposentos– y confiscaron todos los bienes y propiedades.
La maniobra había sido realizada con tanto sigilo y de forma tan sincronizada, que las fuerzas policiales de Felipe el Hermoso apenas hallaron resistencia. Una escena que se repitió en todo el territorio francés, donde una tras otra, encomiendas y bailías templarias fueron cayendo sin opción a la defensa. Al final del día, en torno a un millar de templarios –contando caballeros, sargentos y miembros inferiores de la orden– habían sido detenidos por los hombres del rey, y todos sus bienes confiscados.
El plan, urdido con paciencia e inteligente determinación durante tres largos años, había salido según lo previsto por el monarca y sus consejeros Nogaret y Plaisians. El fin de los monjes guerreros del Temple, la orden militar más poderosa de la cristiandad, había iniciado su irremediable cuenta atrás…
HISTORIA DE UNA CONJURA
Las razones que llevaron al monarca francés a urdir aquella compleja maniobra contra la Orden del Temple han sido analizadas con detalle en decenas de ensayos a lo largo de las últimas décadas. Parece ser que la delicada situación económica de Felipe IV, asfixiado por enormes deudas, fue uno de los motivos determinantes de la traición, pues ansiaba con apoderarse de las riquezas del Temple.
En cualquier caso, de lo que no hay duda es que el plan comenzó a tramarse en el año de 1305. Ya con anterioridad, y tras la pérdida de los territorios de Tierra Santa, el Temple había sufrido numerosas críticas y no pocas acusaciones de avaricia, ambición y acumulación de riquezas. Sin embargo, a partir de ese año de 1305 surgieron rumores mucho más graves, que acusaban a los miembros de la orden de cometer pecados de herejía, adoración de ídolos y practicar la sodomía. Con la ayuda de sus dos mejores y serviles consejeros –Nogaret y Plaisians–, el rey comenzó a reunir en secreto todas aquellas acusaciones contra los templarios, con la esperanza de poder, más pronto que tarde, asestar un golpe mortal contra la orden y apropiarse de sus bienes.
Felipe IV de Francia
Ese momento llegó en 1307, y tras disponer todo con una precisión maquiavélica, el rey actuó contra los templarios sin consultar al pontífice, Clemente V, argumentando que con su proceder pretendía proteger los intereses de la Santa Madre Iglesia y que había seguido las indicaciones del inquisidor general de Francia. Cumplido el objetivo inicial –la detención de los templarios franceses–, Felipe IV puso en marcha la segunda parte de su plan, iniciando su maquinaría diplomática para obtener una actuación similar por parte del resto de los monarcas europeos.
Apenas tres días después del inicio de la traición, el monarca hacía enviar sendas cartas a sus colegas de los distintos reinos cristianos de Occidente, explicando las razones de su actuación e invitando a sus iguales a proceder del mismo modo. Cuando las increíbles noticias de la detención y acusaciones contra los templarios fueron llegando a los distintos monarcas, la primera reacción fue de incredulidad y ninguno de ellos –a excepción de un caso concreto, como veremos– siguió los consejos del rey de Francia.
En la Península Ibérica, el único monarca en seguir al pie de la letra las indicaciones de Felipe IV fue el rey de Navarra, Luis Hutin. Una respuesta lógica, pues el rey navarro era el… hijo primogénito de Felipe el Hermoso. De este modo, y apenas diez días después de la actuación contra los templarios franceses, Luis Hutin ordenaba la detención de los monjes guerreros presentes en sus dominios, así como la incautación de todos sus bienes.
La medida, ejecutada el 23 de octubre, tuvo una consecuencia inesperada: la detención de tres templarios aragoneses que habían acudido en auxilio de sus hermanos navarros, tras haber llegado a sus oídos lo ocurrido en territorio galo. Al descubrir lo sucedido, el monarca aragonés, Jaime II, mostró su profundo malestar al rey navarro, y le exigió la inmediata liberación de todos los templarios detenidos, aunque sólo logró la libertad de los tres caballeros llegados de encomiendas aragonesas.
EL DESTINO DE LA ORDEN EN LA CORONA DE ARAGÓN
Para entonces, Jaime II ya había recibido la misiva enviada por Felipe el Hermoso, pero se negó a actuar contra los caballeros, respondiendo el 17 de noviembre con una misiva en la que recordaba los nobles y valiosos servicios que los templarios habían realizado en defensa de la fe, la cristiandad, y la Corona de Aragón. Sin embargo, y a pesar de esta inicial y sincera defensa de Jaime II, el rey aragonés procuró reunir todas las informaciones que llegaban desde Francia, y esperó una aclaración expresa por parte del Papa.
Mientras tanto, los templarios de la Corona de Aragón, conscientes del peligro que se cernía sobre ellos, se habían reunido en capítulo a finales de octubre en la fortaleza de Miravet, donde tomaron la decisión de solicitar ayuda a Jaime II y reforzar la defensa de sus fortalezas, en previsión de que las hasta entonces favorables circunstancias dieran un giro inesperado. Ante la petición de auxilio de los templarios de su reino, el monarca aragonés contestó que debía escuchar al consejo regio antes de dar una respuesta, pero intentó tranquilizarles asegurando que no iba a tomar medida alguna mientras no recibiera una orden expresa por parte de la Iglesia.
Mientras se desarrollaban todos estos sucesos, la máquina inquisitorial astutamente manejada por Felipe el Hermoso trabajaba sin descanso, obteniendo numerosas confesiones de los templarios franceses, quienes, bajo crueles torturas y con la promesa de su liberación sin confesaban las acusaciones, comenzaron a reconocer en masa buena parte de los cargos que se les imputaban.
Por su parte, el pontífice, Clemente V, había recibido con gran malestar la actuación unilateral de Felipe IV, lo que suponía un desafío al poder papal. Sin embargo, su primera medida firme no llegó hasta el 22 de noviembre, cuando emitió la bula Pastoralis Praeminentiae, en la que ordenaba a todos los monarcas cristianos la detención de los templarios y la confiscación de sus bienes mientras se aclaraban las acusaciones vertidas en contra de la orden.
Aquella decisión parecía respaldar la actuación del monarca francés, aunque en realidad era un intento desesperado del pontífice por recuperar las riendas de la situación. La bula fue enviada a los distintos monarcas, y fue entonces cuando muchos de ellos comenzaron a actuar, a pesar de que hasta entonces habían ignorado las sugerencias de Felipe el Hermoso.
Mientras, en la Corona de Aragón Jaime II seguía sin recibir noticias del pontífice y, cada vez más nervioso, comenzó a valorar la posibilidad de actuar por su cuenta, pese a su inicial defensa de los caballeros. No en vano, seguir el ejemplo francés suponía hacerse con las valiosas posesiones que el Temple tenía en sus dominios. Fue así como la idea terminó tomando forma y, animado por el inquisidor de Aragón, el 1 de diciembre –y sin haber recibido aún la bula papal–, Jaime II ordenó la detención de todos los templarios ubicados en sus reinos.
La medida cogió por sorpresa a buena parte de ellos, incluido el maestre provincial, frey Ximeno de Landa, que se encontraba en la casa de la orden en Valencia. Poco a poco, las posesiones y fortalezas templarías de la Corona fueron cayendo sin remedio: Peñíscola, Chivert, Burriana…
Muchos miembros destacados de la orden, como el comendador de Peñíscola, que intentó huir en barca ocultando su identidad bajo un disfraz, fueron detenidos y confinados en distintos lugares. Sin embargo, un grupo de caballeros que habían tomado mayores precauciones lograron atrincherarse en sus castillos, iniciando una resistencia que, en varios casos, llegaría a prolongarse durante meses. Así ocurrió, por ejemplo, en los castillos de Miravet, Ascó, Monzón, Libros, Chalamera, Cantavieja o Villel. Tras sus muros, algunos caballeros lograron resistir los intentos de arresto, en muchos casos gracias a la ayuda brindada por civiles que unieron sus espadas a las de los monjes guerreros.
Vista de Miravet, en cuya fortaleza lograron resistir algunos templarios.
El monarca aragonés intentó convencer a los templarios atrincherados de que depusieran su actitud para no verse obligado a hacer uso de la fuerza, pero la terquedad de los audaces monjes guerreros, mostrando una gran determinación al saberse inocentes y víctimas de una conjura, hicieron oídos sordos al requerimiento real. Sólo con el paso de los meses, y con el inevitable aumento de las penurias tras los muros de las fortalezas, éstas fueron cediendo una tras otra. En la primavera de 1309, meses después de iniciadas las hostilidades, se rendían, finalmente, los últimos bastiones templarios: los castillos de Monzón y Chalamera. Con su rendición, todos los templarios de la Corona de Aragón habían sido al fin detenidos.
Durante un tiempo, y hasta la puesta en marcha de la comisión pontificia que debía resolver la cuestión sobre su inocencia o culpabilidad, los templarios aragoneses –a diferencia de sus hermanos franceses–, habían recibido un trato benevolente. Sin embargo, tras el comienzo de dicha comisión los caballeros fueron amarrados con grilletes y, durante el transcurso de la misma –entre julio de 1309 y el verano del año siguiente– se les interrogó y torturó sin piedad con la intención de arrancarles una confesión.
Pese al trato inhumano y vejatorio y al uso del potro para que confesasen sus faltas, ni uno solo de los templarios aragoneses reconoció los pecados, reafirmándose una y otra vez en su inocencia. Finalmente, el Concilio de Tarragona dictaminó, ya en 1312, que los caballeros de la Corona de Aragón eran inocentes de todos los cargos. Una vez obtenida su libertad, el destino de aquellos hombres fue dispar; algunos se unieron al Císter o a la futura Orden de Montesa mientras que otros se reintegraron a la vida civil.
En cuanto a los bienes que poseía la orden en la Corona, su destino fue dispar. Tras el Concilio de Vienne, en el que se disponía la disolución definitiva del Temple, se decidió que todas sus posesiones pasaran a manos de la Orden de San Juan del Hospital, y así ocurrió en buena parte de los reinos de Occidente. En Aragón esta regla se cumplió en parte, pese a las aspiraciones de Jaime II en sentido contrario, pues a excepción de los bienes del Temple en el reino de Valencia –que heredaría la Orden de Montesa–, el resto quedó en manos de los freires del Hospital.
MALLORCA Y CASTILLA
Si en Navarra Luis Hutin había ejecutado la detención de los caballeros con celeridad, siguiendo el ejemplo de su padre, en el reino de Mallorca y el Rosellón, territorios en manos del ‘otro’ Jaime II (1243-1311), el monarca decidió esperar a la llegada de la bula papal, y las órdenes de detención y confiscación de bienes se emitieron ya entrado el mes de diciembre de 1307.
En Castilla, sin embargo, el desarrollo de los hechos fue bien distinto. Tras recibir la misiva enviada en octubre de 1307 por Felipe el Hermoso, el rey Fernando IV no concedió ninguna credibilidad a las acusaciones. Sólo tras recibir la bula papal dictada contra los templarios decidió actuar, aunque con una más que notable tibieza. En ningún momento dio orden de detener a los caballeros –que siguieron gozando de libertad de movimientos pese a las órdenes pontificias–, e incluso llegó a un acuerdo con el maestre provincial, Rodrigo Yáñez, para que éste hiciera entrega pacífica de las posesiones.
Sin embargo, algunos templarios castellanos siguieron el ejemplo de sus hermanos aragoneses y, tras hacerse fuertes tras los castillos de Fregenal de la Sierra y Puente de Alcántara, presentaron resistencia a los hombres del rey. En la primera de las fortalezas fueron desalojados por las milicias de Sevilla a finales de 1308, mientras que en la segunda lograron resistir durante algo más de tres meses, seguramente auxiliados por sus hermanos del reino de Portugal.
En cualquier caso, y salvo una excepción –seis monjes de Toledo fueron apresados– todos los miembros del Temple en tierras castellanas gozaron de libertad, para desagrado de Clemente V, que veía ignoradas sus órdenes por parte del monarca castellano.
Además, Fernando IV, más preocupado por su enfrentamiento contra infieles de Granada, ignoró también los requerimientos papales sobre las posesiones templarias, haciendo uso de ellas a su antojo.
La fortaleza de Fregenal de la Sierra, por ejemplo, fue concedida tras su captura a un particular, y en el caso de Capilla, se vendió a la Orden de Alcántara por la respetable suma de 130.000 maravedíes. En otros casos, el rey castellano ni siquiera se molestó en capturar los bienes templarios, pues en la primavera de 1310 los monjes guerreros todavía conservaban en sus manos los castillos de Alcañices y Alba de Aliste.
Mientras tanto, y con el Concilio de Vienne a punto de comenzar, los templarios de Castilla todavía circulaban con libertad por el reino. No sería hasta el 27 de abril de 1310 cuando fueron convocados a Medina del Campo, y ni siquiera entonces acudieron todos. Durante los días que duraron los interrogatorios los templarios fueron retenidos bajo custodia, pero después fueron puestos de nuevo en libertad. Finalmente, el concilio celebrado en Salamanca para dictar su veredicto determinó que, al igual que sus hermanos de Aragón, los templarios castellanos eran inocentes de los cargos que se les imputaban, quedando por tanto libres y sin castigo, aunque sus bienes recayeron temporalmente en manos de la Corona.
EL REFUGIO PORTUGUÉS
Si Fernando IV de Castilla se había mostrado muy condescendiente con los templarios –para irritación del papa Clemente V– y sólo actuó en lo referido a sus posesiones, el caso del reino de Portugal fue aún más llamativo.
El monarca, Dinís I (1279-1325) ignoró desde un primer momento las órdenes de capturar a los caballeros e incautarse de sus bienes. El rey portugués consideró que lo más apropiado era esperar a que se tomara una decisión final sobre el destino de la orden y sus bienes, así que mientras esta llegaba –cosa que no ocurrió hasta 1312–, los templarios circularon a su antojo por el reino, como si lo ocurrido en Francia y otros lugares de Europa hubiera sido sólo un mal sueño. Cuando finalmente se declaró la disolución total del Temple, Dinís reclamó para sí el derecho a hacer uso de las posesiones templarias, empleando ante el pontífice el argumento de que buena parte de ellas habían sido en origen donaciones reales. Pocos años después, y aprovechando el grueso de las antiguas fuerzas templarias portuguesas y sus dominios, el monarca propiciaría la creación de la Orden de Cristo, que quedaría al servicio total de la Corona
Fuente: http://casadeltemple.blogspot.com.es/
martes, marzo 17, 2015
Los sentidos nos mienten...
Yolande Durán Serrano del libro 'Enamorada del silencio'
Chantale Rémus
"Los sentidos nos mienten, y cuando te das cuenta es una liberación"
Yolande Durán dejó una prometedora carrera como ejecutiva y se convirtió en 'misionera del silencio'
No duda en describirse a sí misma como “una misionera del silencio”, una labor en la que se inició hace una década después de experimentar algo difícil de explicar, pero más complicado de entender, que asegura que le permitió conocerse a sí misma y vivir de manera permanente en la paz y tranquilidad absolutas. Hasta ese momento Yolande Durán Serrano, nacida en Moraleja (Cáceres) en 1963 –con tres años se mudó a Francia acompañada de su familia-, tenía una carrera prometedora como agente inmobiliario y agente FIFA en Ginebra, pero la abandonó desde su despertar espontáneo. Yolande ha viajado por diversos países para compartir con “buscadores”, cuyo máximo deseo es llegarse a conocer a sí mismos, la transmisión del silencio infinito y el valor espiritual de la atención de cada uno. Durán, coautora de El silencio cura, asegura que no cree en Dios ni tampoco profesa ninguna religión. El próximo 29 de octubre presentará en la Casa del Libro de Passeig de Gràcia su segundo libro, Enamorada del Silencio, que ha elaborado junto a Chantale Rémus.
- ¿Qué es lo que usted llama “silencio”?
- Es un poder que descubrí hace diez años y, como no puedo expresarlo con palabras, la descripción más cercana es “silencio”. No puedo decir qué es, pero sé que existe.
- ¿Cuándo fue la primera vez que lo sintió?
- En agosto del 2003. Mi hijo había salido. Yo estaba en casa sola, con mis quehaceres y, de repente, noté un silencio en mi mente; era algo extraño, ¿adónde habían ido mis pensamientos? Había un espacio, un intervalo entre mis pensamientos, el cual hacía que parecieran estar en un segundo plano, como si ya no me pertenecieran, o al menos como si ya no me controlaran.
- ¿Cómo había sido su vida hasta ese momento?
- Era una madre casada, tenía buen trabajo y era una persona que quería todo el día más: más amor, más dinero, más confort…; era ambiciosa, quería conquistar el mundo para dar lo máximo posible a mi hijo, como todos.
- ¿Y qué ocurrió a partir de ese momento?
- En los días siguientes, me di cuenta de que ya no experimentaba las cosas tal como lo hacía antes. Las miles de trivialidades que solían irritarme cada día—una puerta golpeando, las llaves que desaparecen justo cuando estás a punto de salir, cualquier preocupación, todos los pequeños detalles que siempre solían sacarme de quicio sin que ni siquiera me diera cuenta de ello —ya no me molestaban.
- ¿Qué había cambiado?
- Las cosas eran lo que eran. Sin embargo, mi manera de percibirlas, de reaccionar ante ellas, había cambiado. El silencio, la tranquilidad, me habían invadido completamente, permitiéndome ver la situación sencillamente tal como era.
- ¿Intentó dar una explicación racional a lo que le estaba ocurriendo?
- Empecé a investigar, a ir a librerías para buscar libros que pudieran explicar, aunque fuera una pincelada, sobre lo que estaba experimentando; encontré el libro Amar lo que es (de Byron Katie), donde leí que estas cosas pueden ocurrir. Al principio, pretendía entender, pero a medida que fue pasando el tiempo, dejé de intentarlo.
- “Lo que provoca nuestro sufrimiento no es el problema, sino lo que pensamos sobre el mismo”, explica Byron en su libro.
- No hay nada más que el ahora. El momento anterior, el momento después, no son más que ideas abstractas. Este silencio, esta presencia constante, me impide permanecer en la mente, en el pasado o en el futuro; me lleva simultáneamente a vivir el momento presente.
- ¿Quiere decir que estamos empecinados en querer ser de una cierta manera sin tener en cuenta lo que somos?
- Eso es. Los sentidos nos mienten, y cuando te das cuenta de ello es una liberación, porque ya no eres tus sentidos, sino lo que ellos ven. Los sentidos son concepto y nuestra esencia es realidad.
- Dos meses después de que llegara ese “silencio”, su único hijo falleció en un accidente de tráfico. ¿Cómo le afectó?
- En un momento dado pensé: “Sí es cierto, mi vida está acabada”. Pero este pensamiento no duró mucho. Se derrumbó dentro de la misma tranquilidad en la que había estado viviendo esas últimas semanas.
- Entonces, ¿no lloró?
- La situación era la que era. Nada de lágrimas, nada de crisis. Subí a mi habitación donde había tranquilidad. Vi como mis amigos y mi familia, preocupados, venían a ver cómo estaba. Vi como intentaban hablar conmigo, como intentaban descubrir como lo llevaba. De hecho, estaba totalmente tranquila.
- ¿Qué es lo que sintió?
- No saltaba de alegría, obviamente, pero tampoco me derrumbé. Estaba en una especie de espacio neutro.
- ¿Alguien le reprochó esa actitud?
- Los que me rodeaban pensaban que era insensible. Estaban esperando el momento en el que, por fin, me iba a dar cuenta de lo que había pasado e iba a entrar en un duelo manifiesto (...) Vi como venían momentos de tristeza y vi como se iban. Las emociones estaban presentes a veces, pero no me podía agarrar a ninguna de ellas, así que seguían con su camino.
- Este estado de tranquilidad y paz que describe es capaz de amortiguar el dolor.
- Sí, porque lo que hace sufrir no es la situación, sino el comentario de la situación. La vida no te pregunta lo que quieres o no quieres. Cuando ves de manera clara la realidad y lo que eres, el pensamiento psicológico desaparece y puedes hacer frente a la vida con paz y tranquilidad. Eso no quiere decir que si estás en un sitio y se tiene que hacer algo, no lo hagas, sino que sientes una confianza total.
- Luego, abandonó su carrera como ejecutiva, ¿por qué?
- Dejé el trabajo porque cuando se descubre una cosa tan poderosa lo único que quieres es ver lo que pasa, cuál es la realidad de la vida; fue un cambio total. Yo no dije: “voy a parar de trabajar”, sucedió.
- ¿Cambiaron sus relaciones con los demás?
- Sí, puesto que soy mucho más libre y acepto totalmente lo que pueda suceder en la vida.
- ¿El silencio le ha ayudado a ser mejor persona?
- Me ha sanado de la idea de ser solo una persona.
- Explíquese.
- Lo importante no es lo que pasa –el qué-, sino el cómo. Si tú solo conoces el punto de vista de los sentidos, lo más importante para ti será el qué, pero si lo ves desde el punto de vista global, que la vida es espontánea, entenderás que aunque te empeñes en decir que la quieres de otra manera, no lo conseguirás. La vida es como la ves.
- ¿Quiere decir que nada de lo que sucede se puede cambiar?
- Mucha gente ha querido liberar al mundo con su conciencia individual, pero no lo han conseguido porque no funciona así: esto que se piensa no puede cambiar lo que es espontáneo. La realidad es silenciosa, solo estando en este silencio un segundo comprendes que no eres tú el que haces el mundo, sino que eres lo que hace brotar el mundo.
- Entonces, ¿el mundo no se puede cambiar a mejor?
- El mundo solo puedes cambiarlo para ti, pero hasta que no descubres en ti mismo esta realidad no puedes aceptar esta verdad.
- ¿Cómo percibe usted las injusticias y tragedias?
- Puedo comprender que la gente lo vea como un sufrimiento, pero no puedo ser cómplice de este padecimiento.
- …
- Desde esta perspectiva no eres capaz de opinar ni juzgar lo que sucede a tu alrededor; no opinas, estás en la neutralidad, y en este “yo no sé”, pero sé que no puedo hacer nada en esta ilusión, en esta mentira, solo puedo ver como cada uno puede ver que la realidad es antes de lo que creemos ser.
- ¿Qué común denominador tiene el público que acude a sus conferencias?
- El deseo fuerte de saber quién es verdaderamente.
- ¿Y usted es su líder espiritual?
- Nunca he decidido ser una maestra espiritual, pero he viajado a Canadá, América, Europa para compartir fines de semana con grupos de buscadores.
- ¿En esos viajes ha encontrado a más gente que ha experimentado lo mismo que usted?
- Sí, conocí a varias personas, hablamos y testimoniamos que esta posibilidad existe.
- ¿Chantale Rémuse, quien le ha ayudado a escribir su último libro, es una de esas personas?
- Hace años que tiene conocimiento de este espacio, es una buscadora espiritual y una gran poeta. Aunque no lo sepa ella, es ya lo que yo soy.
- Rémuse ha dedicado una gran parte de su vida a la escritura y al yoga, sobre todo el de Cachemira. ¿Usted también lo practica?
- No.
- Entonces, ¿por qué en sus conferencias anima al público a meditar?
- Es la actividad más simple que he encontrado para poder compartir lo que somos de manera verdadera, pero no hace falta tampoco hacer meditación para descubrir el silencio, aunque puede ayudar a conocerse mejor a uno mismo. Si paras el ruido de fuera, te tranquilizaras de manera natural.
- ¿Cuál es el ejercicio que recomienda?
- Que tomen conciencia de lo que son; la gente que viene ha hecho un camino y le gusta sentarse y observar los pensamientos que pasan. Yo me pongo en un nivel de intensidad fuerte; si cierro los ojos y me siento tranquila, el mundo se va y queda una vibración y una intensidad muy fuerte. Todos tenemos la capacidad de ser solo esta sensación pura, sin comentarios.
- ¿Cuál es su misión?
- El silencio me ha hecho descubrir que no tengo misiones, mi papel es sentir esta verdad y hablar de ella. No puedo hacer otra cosa, es tan poderoso, tan fuerte que mi trabajo solo es ser lo que soy. Una misionera del silencio.
Chantale Rémus
"Los sentidos nos mienten, y cuando te das cuenta es una liberación"
Yolande Durán dejó una prometedora carrera como ejecutiva y se convirtió en 'misionera del silencio'
No duda en describirse a sí misma como “una misionera del silencio”, una labor en la que se inició hace una década después de experimentar algo difícil de explicar, pero más complicado de entender, que asegura que le permitió conocerse a sí misma y vivir de manera permanente en la paz y tranquilidad absolutas. Hasta ese momento Yolande Durán Serrano, nacida en Moraleja (Cáceres) en 1963 –con tres años se mudó a Francia acompañada de su familia-, tenía una carrera prometedora como agente inmobiliario y agente FIFA en Ginebra, pero la abandonó desde su despertar espontáneo. Yolande ha viajado por diversos países para compartir con “buscadores”, cuyo máximo deseo es llegarse a conocer a sí mismos, la transmisión del silencio infinito y el valor espiritual de la atención de cada uno. Durán, coautora de El silencio cura, asegura que no cree en Dios ni tampoco profesa ninguna religión. El próximo 29 de octubre presentará en la Casa del Libro de Passeig de Gràcia su segundo libro, Enamorada del Silencio, que ha elaborado junto a Chantale Rémus.
- ¿Qué es lo que usted llama “silencio”?
- Es un poder que descubrí hace diez años y, como no puedo expresarlo con palabras, la descripción más cercana es “silencio”. No puedo decir qué es, pero sé que existe.
- ¿Cuándo fue la primera vez que lo sintió?
- En agosto del 2003. Mi hijo había salido. Yo estaba en casa sola, con mis quehaceres y, de repente, noté un silencio en mi mente; era algo extraño, ¿adónde habían ido mis pensamientos? Había un espacio, un intervalo entre mis pensamientos, el cual hacía que parecieran estar en un segundo plano, como si ya no me pertenecieran, o al menos como si ya no me controlaran.
- ¿Cómo había sido su vida hasta ese momento?
- Era una madre casada, tenía buen trabajo y era una persona que quería todo el día más: más amor, más dinero, más confort…; era ambiciosa, quería conquistar el mundo para dar lo máximo posible a mi hijo, como todos.
- ¿Y qué ocurrió a partir de ese momento?
- En los días siguientes, me di cuenta de que ya no experimentaba las cosas tal como lo hacía antes. Las miles de trivialidades que solían irritarme cada día—una puerta golpeando, las llaves que desaparecen justo cuando estás a punto de salir, cualquier preocupación, todos los pequeños detalles que siempre solían sacarme de quicio sin que ni siquiera me diera cuenta de ello —ya no me molestaban.
- ¿Qué había cambiado?
- Las cosas eran lo que eran. Sin embargo, mi manera de percibirlas, de reaccionar ante ellas, había cambiado. El silencio, la tranquilidad, me habían invadido completamente, permitiéndome ver la situación sencillamente tal como era.
- ¿Intentó dar una explicación racional a lo que le estaba ocurriendo?
- Empecé a investigar, a ir a librerías para buscar libros que pudieran explicar, aunque fuera una pincelada, sobre lo que estaba experimentando; encontré el libro Amar lo que es (de Byron Katie), donde leí que estas cosas pueden ocurrir. Al principio, pretendía entender, pero a medida que fue pasando el tiempo, dejé de intentarlo.
- “Lo que provoca nuestro sufrimiento no es el problema, sino lo que pensamos sobre el mismo”, explica Byron en su libro.
- No hay nada más que el ahora. El momento anterior, el momento después, no son más que ideas abstractas. Este silencio, esta presencia constante, me impide permanecer en la mente, en el pasado o en el futuro; me lleva simultáneamente a vivir el momento presente.
- ¿Quiere decir que estamos empecinados en querer ser de una cierta manera sin tener en cuenta lo que somos?
- Eso es. Los sentidos nos mienten, y cuando te das cuenta de ello es una liberación, porque ya no eres tus sentidos, sino lo que ellos ven. Los sentidos son concepto y nuestra esencia es realidad.
- Dos meses después de que llegara ese “silencio”, su único hijo falleció en un accidente de tráfico. ¿Cómo le afectó?
- En un momento dado pensé: “Sí es cierto, mi vida está acabada”. Pero este pensamiento no duró mucho. Se derrumbó dentro de la misma tranquilidad en la que había estado viviendo esas últimas semanas.
- Entonces, ¿no lloró?
- La situación era la que era. Nada de lágrimas, nada de crisis. Subí a mi habitación donde había tranquilidad. Vi como mis amigos y mi familia, preocupados, venían a ver cómo estaba. Vi como intentaban hablar conmigo, como intentaban descubrir como lo llevaba. De hecho, estaba totalmente tranquila.
- ¿Qué es lo que sintió?
- No saltaba de alegría, obviamente, pero tampoco me derrumbé. Estaba en una especie de espacio neutro.
- ¿Alguien le reprochó esa actitud?
- Los que me rodeaban pensaban que era insensible. Estaban esperando el momento en el que, por fin, me iba a dar cuenta de lo que había pasado e iba a entrar en un duelo manifiesto (...) Vi como venían momentos de tristeza y vi como se iban. Las emociones estaban presentes a veces, pero no me podía agarrar a ninguna de ellas, así que seguían con su camino.
- Este estado de tranquilidad y paz que describe es capaz de amortiguar el dolor.
- Sí, porque lo que hace sufrir no es la situación, sino el comentario de la situación. La vida no te pregunta lo que quieres o no quieres. Cuando ves de manera clara la realidad y lo que eres, el pensamiento psicológico desaparece y puedes hacer frente a la vida con paz y tranquilidad. Eso no quiere decir que si estás en un sitio y se tiene que hacer algo, no lo hagas, sino que sientes una confianza total.
- Luego, abandonó su carrera como ejecutiva, ¿por qué?
- Dejé el trabajo porque cuando se descubre una cosa tan poderosa lo único que quieres es ver lo que pasa, cuál es la realidad de la vida; fue un cambio total. Yo no dije: “voy a parar de trabajar”, sucedió.
- ¿Cambiaron sus relaciones con los demás?
- Sí, puesto que soy mucho más libre y acepto totalmente lo que pueda suceder en la vida.
- ¿El silencio le ha ayudado a ser mejor persona?
- Me ha sanado de la idea de ser solo una persona.
- Explíquese.
- Lo importante no es lo que pasa –el qué-, sino el cómo. Si tú solo conoces el punto de vista de los sentidos, lo más importante para ti será el qué, pero si lo ves desde el punto de vista global, que la vida es espontánea, entenderás que aunque te empeñes en decir que la quieres de otra manera, no lo conseguirás. La vida es como la ves.
- ¿Quiere decir que nada de lo que sucede se puede cambiar?
- Mucha gente ha querido liberar al mundo con su conciencia individual, pero no lo han conseguido porque no funciona así: esto que se piensa no puede cambiar lo que es espontáneo. La realidad es silenciosa, solo estando en este silencio un segundo comprendes que no eres tú el que haces el mundo, sino que eres lo que hace brotar el mundo.
- Entonces, ¿el mundo no se puede cambiar a mejor?
- El mundo solo puedes cambiarlo para ti, pero hasta que no descubres en ti mismo esta realidad no puedes aceptar esta verdad.
- ¿Cómo percibe usted las injusticias y tragedias?
- Puedo comprender que la gente lo vea como un sufrimiento, pero no puedo ser cómplice de este padecimiento.
- …
- Desde esta perspectiva no eres capaz de opinar ni juzgar lo que sucede a tu alrededor; no opinas, estás en la neutralidad, y en este “yo no sé”, pero sé que no puedo hacer nada en esta ilusión, en esta mentira, solo puedo ver como cada uno puede ver que la realidad es antes de lo que creemos ser.
- ¿Qué común denominador tiene el público que acude a sus conferencias?
- El deseo fuerte de saber quién es verdaderamente.
- ¿Y usted es su líder espiritual?
- Nunca he decidido ser una maestra espiritual, pero he viajado a Canadá, América, Europa para compartir fines de semana con grupos de buscadores.
- ¿En esos viajes ha encontrado a más gente que ha experimentado lo mismo que usted?
- Sí, conocí a varias personas, hablamos y testimoniamos que esta posibilidad existe.
- ¿Chantale Rémuse, quien le ha ayudado a escribir su último libro, es una de esas personas?
- Hace años que tiene conocimiento de este espacio, es una buscadora espiritual y una gran poeta. Aunque no lo sepa ella, es ya lo que yo soy.
- Rémuse ha dedicado una gran parte de su vida a la escritura y al yoga, sobre todo el de Cachemira. ¿Usted también lo practica?
- No.
- Entonces, ¿por qué en sus conferencias anima al público a meditar?
- Es la actividad más simple que he encontrado para poder compartir lo que somos de manera verdadera, pero no hace falta tampoco hacer meditación para descubrir el silencio, aunque puede ayudar a conocerse mejor a uno mismo. Si paras el ruido de fuera, te tranquilizaras de manera natural.
- ¿Cuál es el ejercicio que recomienda?
- Que tomen conciencia de lo que son; la gente que viene ha hecho un camino y le gusta sentarse y observar los pensamientos que pasan. Yo me pongo en un nivel de intensidad fuerte; si cierro los ojos y me siento tranquila, el mundo se va y queda una vibración y una intensidad muy fuerte. Todos tenemos la capacidad de ser solo esta sensación pura, sin comentarios.
- ¿Cuál es su misión?
- El silencio me ha hecho descubrir que no tengo misiones, mi papel es sentir esta verdad y hablar de ella. No puedo hacer otra cosa, es tan poderoso, tan fuerte que mi trabajo solo es ser lo que soy. Una misionera del silencio.
domingo, marzo 15, 2015
El Psicópata infiltrado...
Ruben Torres Sierra - Las Cosecha de Almas.
Toda pareja que inicia su propio proyecto de vida en común, ve el futuro como una hoja en blanco, que ir llenando con las cosas típicas, de las típicas cosas que tiene ese proyecto de vida en común que se inicia, pero siempre con la meta de superar a la anterior generación y no cometer esos errores que tenemos muy claro que se cometieron. Nos prometemos pulir y dar brillo a esos matices, que generaciones anteriores no supieron o no pudieron matizar, hasta que llega el momento y caemos en la cuenta que la historia se repite y los mismos errores entran en el bucle familiar, como si de un engranaje invisible se tratara, una maquinaria suiza perfectamente sincronizada y engrasada, que acaba provocando que volvamos a tropezar en la misma piedra generación tras generación.
Es inútil buscar culpables, es inútil intentar dar con la solución, por que la causa del desastre esta tan incrustada en el núcleo, que es imposible extirparlo sin destruir la familia al completo. Sabemos que en todas las casas cuecen habas, no existe la familia modelo, la familia utópicamente ideal, es solo posible en un serial de la tele. No existe la familia que no guarde algún rencor, que no albergue oscuridad, que no tenga uno o más elementos tóxicos, perturbadores sin sentimientos, ni remordimientos. Somos capaces de identificar el cáncer en la familia del vecino, pero jamás veremos la metástasis en la nuestra, siempre veremos nuestra familia bajo el prisma engañoso de la normalidad, esa normalidad que por desgracia, se identifica en lo contrario de lo correcto. Conocerse, comprenderse y perdonarse, es un ejercicio que solo una persona con conciencia puede realizar, una persona que alberga sentimientos, que siente el amor y la empatía a flor de piel, que tiene alma.
Una vez que conoces como funciona el sistema reencarnatorio artificial, solo es cuestión de sumar y seguir, no solo vivimos en un entorno hostil, no solo sufrimos y enfermamos, no solo vivimos y morimos en la completa ignorancia de quienes somos, no solo nos envenenan y nos mal nutren, no solo controlan nuestras mentes, también controlan nuestra familia.
Conocemos la psicopatía como un elemento mas en un sistema social desarraigado y desconectado de la energía amor, esto crea que la psicopatía forme parte del engranaje que mantiene este sistema vivo. Es necesario ingresar elementos psicópatas en los núcleos familiares para que aquellos que manan amor sean drenados y se desconecten casi definitivamente de esa energía que llega a ellos. Un padre, una madre, un hermano o hermana, siempre hay un elemento discordante, un elemento sin conciencia, que influirá negativamente e intoxicara constantemente, para que el resto de los seres que conviven en esa constelación se apaguen y se disocien.
La ciencia dogmática trató de encerrar la psicopatía dentro de un tubo de ensayo. Localizar y aislar el gen psicópata, pero no es algo genético, la psicopatía es solo cuestión de tener o no tener conciencia. Alguien con conciencia jamás conspirara para que otro ser consciente sufra, los seres con conciencia, con alma, estamos conectados unos a otros y percibimos el dolor ajeno instantáneamente, somos incapaces de ejercer dolor y sufrimiento deliberadamente, sin que finalmente un remordimiento pese en nosotros tanto que nos sea prácticamente imposible volver a nuestra vida cotidiana en perfectas condiciones. Sin embargo un elemento psicopático dentro de la familia, creara situaciones dolosas prácticamente sin descanso, creara discordia, intoxicara, conspirara y envenenara las mentes, para alimentar su necesidad de centrar la atención y hacer que todo gire al son que toquen sus palmas.
Estos elementos psicopáticos son insertados en los núcleos de los grupos de almas que encarnan en la Tierra, como elemento discordante. Nacemos sin memoria y sin la capacidad de reconocer las almas que nos acompañaron cuando llegamos aquí, estos elementos discordantes son infiltrados en esos grupos de almas, para disociar la armonía que mana de forma natural entre esos seres. La afinidad es la capacidad para identificar en la energía amor que emite el alma, a aquellos que vibran en una frecuencia similar. Al ingresar de forma estratégica, humanos huecos en esos núcleos almicos, se crea una ofuscación y se baja la frecuencia vibracional, des-afinando por completo a esos seres y esa identidad frecuencial de afinidad en la que sentirse identificado y reconocido, por lo tanto, esa fuerza de afinidad logre poner en serio peligro el proceso de borrado de memoria y el posible control mental que se pretenda ejercer sobre ese grupo.
Es difícil traspasar el umbral de la sangre y reconocer al psicópata infiltrado entre tus afines. Tu familia es tu refugio, allí donde encuentras el remanso y la comprensión. La familia aporta equilibrio y estabilidad en tus emociones y felicidad en tus obras. Ese es su principal cometido, crear un entorno de paz y armonía entre seres afines, más allá del vínculo sanguíneo. No debemos caer en la paranoia, al tratar de identificar al elemento discordante dentro de tu núcleo, tampoco se trata de etiquetarlo como psicópata a pesar de que quizá su perfil lo indique. Debemos superar esa barrera y tratar de no caer en las trampas que nos pongan, demostrar que tenemos conciencia y capacidad de mostrar sentimientos y no caer en el prejuicio y la condena prematura.
Es relativamente sencillo identificar a un psicópata, por lo general sus emociones son impostadas y sus lagrimas de cocodrilo, son incapaces de sentir nada y lo único que hacen es imitar conductas, decir lo que queremos oír y actuar como esperamos que actúen, pero su falta de conciencia les delata y es fácil ver que les importa poco lo que sientas y desconocen totalmente que es la empatía o el amor. Solo conocen la posesión material, tener y poseer es su vara de medida, catalogan a las personas por sus posesiones y su rango de percepción es netamente físico. No guardan ningún tipo de espiritualidad, duda existencial o filosófica, son autómatas de carne y hueso, materialistas e impostores. En cada familia existe como mínimo uno, pero es muy probable que haya más de dos, incluso parejas que ambos miembros son psicópatas, pueden llegar a tener hijos con conciencia, esto es realmente paradójico, pero existe.
Los señores de la falsa luz que presiden el consejo (o juicio), insertan estos elementos. Incluyen psicópatas en el escenario, un elemento mas dentro de un gran abanico de herramientas para controlar la mente de aquellos que no deben ni quieren que sean despertados, no pueden consentir que la nube que nubla los recuerdos de esas conciencias se disipen. Con el tiempo y a pesar de lo mal que nos lo hagan pasar estos entes tóxicos, acabamos amando y perdonando su irracionalidad, y cuando estos psicópatas mueren esperamos y deseamos lo mejor para ellos, nuestra capacidad de amar indiscriminadamente, nos hace llorar la perdida de quien peor nos lo hizo pasar, pero es ciertamente en vano, puesto que estos cuerpos huecos, al morir, no trasciende nada de ellos, son meros trozos de carne esperando pudrirse, sin esencia, sin alma, así que en el otro lado, no los encontraremos, no estarán, porque nunca pertenecieron a nuestro grupo, solo son muñecos con vida, cáscaras vacías, materia.
El enfrentamiento que arrastra el ser humano, entre clases, entre razas, entre hermanos, es consecuencia del desorden que inyectan, Son adictos al caos, gracias a ese caos, salen ellos beneficiados. Están racionalmente programados para encontrar la lógica a la muerte y la destrucción, se alimentan del dolor y encuentran en él, el sustituto perfecto a su insensibilidad. Insertados en todos los estratos sociales, forman parte de la disonancia vibracional, en la jerarquía piramidal con la que forzosamente tenemos que lidiar. No podremos aspirar al progreso hasta que estos elementos no dejen de ser mimetizados en el orden social y familiar, no podemos aspirar a un progreso netamente humano mientras estos robots biológicos sigan operando, formando parte de una humanidad a la que jamas pertenecieron. No podremos despertar la conciencia de alguien que no la tiene, es imposible hacer entender el proceso conciencial que es necesario para ir abriendo el paradigma encorsetado de la realidad a un ente biológico no sintiente. Despertar a que, nunca podrá despertar alguien que justifica y apoya las leyes inhumanas que permiten que un ser humano sufra, enferme o muera democraticamente. La dictadura de la inconsciencia, la depravación como deporte de masas, servida a la hora de la cena, psicópatas dirigiendo los designios de nuestros destinos, psicópatas en casa, en el trabajo, en el estado, un mundo psicópata creado por psicópatas, que se camuflan y operan desde la sombra, psicópatas infiltrados gobernando nuestra conciencia, solo queda preguntarse... ¿Hasta cuando?
Toda pareja que inicia su propio proyecto de vida en común, ve el futuro como una hoja en blanco, que ir llenando con las cosas típicas, de las típicas cosas que tiene ese proyecto de vida en común que se inicia, pero siempre con la meta de superar a la anterior generación y no cometer esos errores que tenemos muy claro que se cometieron. Nos prometemos pulir y dar brillo a esos matices, que generaciones anteriores no supieron o no pudieron matizar, hasta que llega el momento y caemos en la cuenta que la historia se repite y los mismos errores entran en el bucle familiar, como si de un engranaje invisible se tratara, una maquinaria suiza perfectamente sincronizada y engrasada, que acaba provocando que volvamos a tropezar en la misma piedra generación tras generación.
Es inútil buscar culpables, es inútil intentar dar con la solución, por que la causa del desastre esta tan incrustada en el núcleo, que es imposible extirparlo sin destruir la familia al completo. Sabemos que en todas las casas cuecen habas, no existe la familia modelo, la familia utópicamente ideal, es solo posible en un serial de la tele. No existe la familia que no guarde algún rencor, que no albergue oscuridad, que no tenga uno o más elementos tóxicos, perturbadores sin sentimientos, ni remordimientos. Somos capaces de identificar el cáncer en la familia del vecino, pero jamás veremos la metástasis en la nuestra, siempre veremos nuestra familia bajo el prisma engañoso de la normalidad, esa normalidad que por desgracia, se identifica en lo contrario de lo correcto. Conocerse, comprenderse y perdonarse, es un ejercicio que solo una persona con conciencia puede realizar, una persona que alberga sentimientos, que siente el amor y la empatía a flor de piel, que tiene alma.
Una vez que conoces como funciona el sistema reencarnatorio artificial, solo es cuestión de sumar y seguir, no solo vivimos en un entorno hostil, no solo sufrimos y enfermamos, no solo vivimos y morimos en la completa ignorancia de quienes somos, no solo nos envenenan y nos mal nutren, no solo controlan nuestras mentes, también controlan nuestra familia.
Conocemos la psicopatía como un elemento mas en un sistema social desarraigado y desconectado de la energía amor, esto crea que la psicopatía forme parte del engranaje que mantiene este sistema vivo. Es necesario ingresar elementos psicópatas en los núcleos familiares para que aquellos que manan amor sean drenados y se desconecten casi definitivamente de esa energía que llega a ellos. Un padre, una madre, un hermano o hermana, siempre hay un elemento discordante, un elemento sin conciencia, que influirá negativamente e intoxicara constantemente, para que el resto de los seres que conviven en esa constelación se apaguen y se disocien.
La ciencia dogmática trató de encerrar la psicopatía dentro de un tubo de ensayo. Localizar y aislar el gen psicópata, pero no es algo genético, la psicopatía es solo cuestión de tener o no tener conciencia. Alguien con conciencia jamás conspirara para que otro ser consciente sufra, los seres con conciencia, con alma, estamos conectados unos a otros y percibimos el dolor ajeno instantáneamente, somos incapaces de ejercer dolor y sufrimiento deliberadamente, sin que finalmente un remordimiento pese en nosotros tanto que nos sea prácticamente imposible volver a nuestra vida cotidiana en perfectas condiciones. Sin embargo un elemento psicopático dentro de la familia, creara situaciones dolosas prácticamente sin descanso, creara discordia, intoxicara, conspirara y envenenara las mentes, para alimentar su necesidad de centrar la atención y hacer que todo gire al son que toquen sus palmas.
Estos elementos psicopáticos son insertados en los núcleos de los grupos de almas que encarnan en la Tierra, como elemento discordante. Nacemos sin memoria y sin la capacidad de reconocer las almas que nos acompañaron cuando llegamos aquí, estos elementos discordantes son infiltrados en esos grupos de almas, para disociar la armonía que mana de forma natural entre esos seres. La afinidad es la capacidad para identificar en la energía amor que emite el alma, a aquellos que vibran en una frecuencia similar. Al ingresar de forma estratégica, humanos huecos en esos núcleos almicos, se crea una ofuscación y se baja la frecuencia vibracional, des-afinando por completo a esos seres y esa identidad frecuencial de afinidad en la que sentirse identificado y reconocido, por lo tanto, esa fuerza de afinidad logre poner en serio peligro el proceso de borrado de memoria y el posible control mental que se pretenda ejercer sobre ese grupo.
Es difícil traspasar el umbral de la sangre y reconocer al psicópata infiltrado entre tus afines. Tu familia es tu refugio, allí donde encuentras el remanso y la comprensión. La familia aporta equilibrio y estabilidad en tus emociones y felicidad en tus obras. Ese es su principal cometido, crear un entorno de paz y armonía entre seres afines, más allá del vínculo sanguíneo. No debemos caer en la paranoia, al tratar de identificar al elemento discordante dentro de tu núcleo, tampoco se trata de etiquetarlo como psicópata a pesar de que quizá su perfil lo indique. Debemos superar esa barrera y tratar de no caer en las trampas que nos pongan, demostrar que tenemos conciencia y capacidad de mostrar sentimientos y no caer en el prejuicio y la condena prematura.
Es relativamente sencillo identificar a un psicópata, por lo general sus emociones son impostadas y sus lagrimas de cocodrilo, son incapaces de sentir nada y lo único que hacen es imitar conductas, decir lo que queremos oír y actuar como esperamos que actúen, pero su falta de conciencia les delata y es fácil ver que les importa poco lo que sientas y desconocen totalmente que es la empatía o el amor. Solo conocen la posesión material, tener y poseer es su vara de medida, catalogan a las personas por sus posesiones y su rango de percepción es netamente físico. No guardan ningún tipo de espiritualidad, duda existencial o filosófica, son autómatas de carne y hueso, materialistas e impostores. En cada familia existe como mínimo uno, pero es muy probable que haya más de dos, incluso parejas que ambos miembros son psicópatas, pueden llegar a tener hijos con conciencia, esto es realmente paradójico, pero existe.
Los señores de la falsa luz que presiden el consejo (o juicio), insertan estos elementos. Incluyen psicópatas en el escenario, un elemento mas dentro de un gran abanico de herramientas para controlar la mente de aquellos que no deben ni quieren que sean despertados, no pueden consentir que la nube que nubla los recuerdos de esas conciencias se disipen. Con el tiempo y a pesar de lo mal que nos lo hagan pasar estos entes tóxicos, acabamos amando y perdonando su irracionalidad, y cuando estos psicópatas mueren esperamos y deseamos lo mejor para ellos, nuestra capacidad de amar indiscriminadamente, nos hace llorar la perdida de quien peor nos lo hizo pasar, pero es ciertamente en vano, puesto que estos cuerpos huecos, al morir, no trasciende nada de ellos, son meros trozos de carne esperando pudrirse, sin esencia, sin alma, así que en el otro lado, no los encontraremos, no estarán, porque nunca pertenecieron a nuestro grupo, solo son muñecos con vida, cáscaras vacías, materia.
El enfrentamiento que arrastra el ser humano, entre clases, entre razas, entre hermanos, es consecuencia del desorden que inyectan, Son adictos al caos, gracias a ese caos, salen ellos beneficiados. Están racionalmente programados para encontrar la lógica a la muerte y la destrucción, se alimentan del dolor y encuentran en él, el sustituto perfecto a su insensibilidad. Insertados en todos los estratos sociales, forman parte de la disonancia vibracional, en la jerarquía piramidal con la que forzosamente tenemos que lidiar. No podremos aspirar al progreso hasta que estos elementos no dejen de ser mimetizados en el orden social y familiar, no podemos aspirar a un progreso netamente humano mientras estos robots biológicos sigan operando, formando parte de una humanidad a la que jamas pertenecieron. No podremos despertar la conciencia de alguien que no la tiene, es imposible hacer entender el proceso conciencial que es necesario para ir abriendo el paradigma encorsetado de la realidad a un ente biológico no sintiente. Despertar a que, nunca podrá despertar alguien que justifica y apoya las leyes inhumanas que permiten que un ser humano sufra, enferme o muera democraticamente. La dictadura de la inconsciencia, la depravación como deporte de masas, servida a la hora de la cena, psicópatas dirigiendo los designios de nuestros destinos, psicópatas en casa, en el trabajo, en el estado, un mundo psicópata creado por psicópatas, que se camuflan y operan desde la sombra, psicópatas infiltrados gobernando nuestra conciencia, solo queda preguntarse... ¿Hasta cuando?
Porqué se puede curar con la Luz??
Dr. Jorge Carvajal Posada.
Sofia Yoldi
A los médicos convencionales, les cuesta entender que pueda tratarse a los enfermos con métodos terapéuticos que utilizan básicamente la luz para curar. Y, sin embargo, está demostrada su efectividad y científicamente explicadas las razones que lo hacen posible.
Analicémoslo.
Eres tierra y en luz tierra te has de convertir.
Eres polvo de estrellas y en luz de estrella te has de convertir.
Que en la muerte que disuelve la materia se revele siempre la conciencia pues siempre, en cada muerte, en esa viva luz te has de convertir.
Nos dirigimos a la misma luz de la que un día partimos.
El descubrimiento de que las células emiten luz de baja intensidad; nos ha permitido comprender por fin, los principios básicos de la evolución biológica. Es más, ha permitido encontrar explicaciones sobre el influjo del medio ambiente electromagnético en la evolución de la vida; y entender aspectos de la investigación farmacológica, la nutrición, la división celular, el cáncer… Llegada es; pues, la hora de poner fin a la disociación entre Biología y Física.
Hoy sabemos; de hecho, que la luz juega un papel fundamental en los procesos moleculares invisibles excitando las moléculas y modificando sus niveles energéticos, siendo lo que hace posible gran cantidad de reacciones bioquímicas. Y es que en el microcosmos molecular se produce un intercambio de luz, sólo que en él las reacciones químicas son posibles a partir de estados electrónicos activados que implican la liberación y el intercambio de fotones.
Es decir, ya no puede afirmarse que las características esenciales de la vida dependan sólo de procesos metabólicos –que representan intercambios de materia y energía- sino también de intercambios y transferencias de información. Y; por tanto, no es suficiente ya con estudiar los detalles relativos a la transferencia de informaciones bioquímicas –como; por ejemplo, las hormonas- o la transferencia de informaciones biofísicas habituales –como las diferencias de potencial y los gradientes de concentración. Los problemas de recepción, transferencia, almacenamiento y procesamiento de las informaciones biológicas; tanto en las células aisladas como en los organismos, son pues, para la ciencia de hoy, de vital importancia.
Y piénsese que las ondas electromagnéticas (Fotones), abarcan en los sistemas vivos un amplísimo rango de amplitud y de frecuencias: Desde menos de 1 hertzio a más allá de 1015. Altas frecuencias en las que se encuentran; en general, líneas de resonancia espectral de naturaleza específica y probablemente individuales: Son las reacciones sensibles de los organismos vivos, a las exposiciones a ondas electromagnéticas de frecuencias bien determinadas. Aunque parece que las longitudes de onda más largas, son activas sobre superficies mayores –como las de los órganos-; y las longitudes de onda más cortas, intervienen a distancias más reducidas –como células y moléculas. De hecho, en los vertebrados superiores, se pueden obtener poderosos efectos con frecuencias comprendidas entre 1 y 100 hertzios.
LA LUZ EN LA TRANSFERENCIA DE INFORMACIONES BIOLÓGICAS
“Las células vivas, emiten normalmente una corriente fotónica constante. Corriente que se modifica de modo abrupto cuando un virus penetra en las células: Exaltación de radiación –silencio- nueva exaltación y después extinción progresiva de la radiación en ondas múltiples, hasta la muerte de las células. Esto recuerda casi la crisis de dolor de un animal”. (Kaznatchejev y Micahilova)
Cada vez, es mayor la evidencia científica de que existe comunicación entre las células a través de la bioinformación electromagnética.
La radiación fotónica –ultra tenue- se revela así, como un común denominador en todos los seres vivos. En los que se manifiesta bajo la forma de emisiones ultradébiles de fotones, que tienen un valor de comunicación por emitirse a ritmos específicos constantes. Emisiones que se constituyen en el sustrato portador fundamental de informaciones biológicamente significativas; y que fueron ya descritas en Biofísica, a comienzos del siglo XX, si bien sólo se reconoció su importancia en la biología a partir de los avances en las técnicas de detección de biofotones.
Ya en 1922, el biofísico ruso Alexander Gurwitsch, observó que al aproximar las raicillas de una planta de cebolla al tallo de otra planta de cebolla, se induce una multiplicación celular en el tallo sometido a tal influjo, reconocida al microscopio por un aumento de la mitosis. Efecto que se bloqueaba, cuando se cubrían las plantas con tubos de vidrio. Pues bien –con gran sorpresa del investigador-, ese efecto volvía a aparecer si en lugar de vidrio las plantas se introducían en tubos de cuarzo. Y como la posible transferencia química podía descartarse concluyó, que tenía que deberse a la luz ya que el vidrio absorbe la radiación ultravioleta; mientras el cuarzo, la deja pasar. ¡Una luz que influía directamente sobre el ADN!
(Tan sensacional descubrimiento sería corroborado en 1974, por el Premio Nobel de Física Denis Gabor, –descubridor del principio de la holografía- al reproducir minuciosamente en los laboratorios de Siemens, de Berlín, los experimentos de Gurwitsch, estableciendo además que los fotones aislados pueden desencadenar la multiplicación celular.)
A continuación; en 1954, los italianos L. Colli y U. Facchini, constatarían que también los embriones de diversas semillas de cereales, emiten luz. Componentes luminosos que se distribuyen desde la zona verde hasta la zona roja del espectro.
Hoy sabemos, que la propiedad de conversión fotón-fonón (Una cuasi-partícula o modo cuantizado de vibración, que se da en redes cristalinas como la red atómica de un sólido) de la melanina (Un polímero de dopamina sensible a la luz y responsable de la pigmentación de la piel y el color de los ojos) da cuenta de cómo una vibración electromagnética (Fotón), puede convertirse en una vibración acústica de menor velocidad. Lo que explica, que un fenómeno de resonancia entre la melanina de la piel y la nuero-melanina –situada en los circuitos más críticos del sistema nervioso central-, de lugar a la transferencia de información mediante luz hasta el cerebro, explicando su subsecuente efecto sobre el comportamiento.
Ello explica, el significativo efecto terapéutico del láser infrarrojo de débil intensidad modulado a muy bajas frecuencias; que durante más de dos décadas, he utilizado personalmente –junto a mi equipo de colaboradores- en el campo de la bioenergética médica. Los científicos S. Stschurin, V. P. Kaznatchejev y L. Michailova, han confirmado también –con más de 5.000 experimentos-, que las células vivientes transmiten informaciones a través de los fotones y; en particular, a través de la luz comprendida en la banda de radiaciones ultravioleta. Su experimentación, la describirían así:
“Las células; inmersas en una solución nutritiva, se encontraban en dos balones de cuarzo que estaban en contacto entre sí. Pues bien, uno de los cultivos celulares, fue contaminado por un virus y se constató que; prácticamente de forma simultánea, las células de la colonia contigua enfermaron también. Ese mismo fenómeno se produjo cuando en uno de los recipientes las células, fueron destruidas por dosis de radiación ultravioleta o envenenadas. En cada ocasión; las células del recipiente vecino enfermaron también, mostrando los mismos síntomas. Y eso; a pesar de que ambos recipientes estaban aislados, ya que sus paredes eran de cuarzo. Bueno; pues cuando se utilizó vidrio en lugar de cuarzo, las células quedaron protegidas y no hubo transferencia de la acción patógena. Por tanto, la misma no pudo deberse a los productos químicos o a los virus introducidos en el primer cultivo. De hecho, éstos no se encontraron en el cultivo vecino…”
Stschurin –uno de los científicos que efectuó el experimento-, declararía sobre las implicaciones para la medicina de este descubrimiento lo siguiente: “Como las células afectadas por diferentes enfermedades, presentan características de radiación diferentes, estamos convencidos de que los fotones pueden informarnos con antelación de cualquier principio de degeneración perniciosa; y revelarnos, la presencia de virus.”
F. A. Popp –biofísico alemán, autor de numerosas comunicaciones científicas sobre biofotones-, confirmaría luego en sus investigaciones; que la luz, fuente fundamental de energía, es la base de todos los procesos vitales. En su modelo –respaldado hoy por numerosas investigaciones efectuadas ya en el mundo-, los quantos de luz (Es la menor cantidad de energía, que puede transmitirse en cualquier longitud de onda), representan el motor de procesos biológicos fundamentales en la evolución, desarrollo, diferenciación y degeneración celular.
Popp confirmaría igualmente, que la célula emite radiación electromagnética coherente. Y que esa coherencia, es la que da a la radiación la propiedad de resonancia y el extraordinario poder energético del láser. Sus experimentos demostrarían además, que ése efecto láser proviene de una resonancia entre los fotones (De una emisión de luz exterior) y el campo electromagnético emitido por el ADN; sólo que pudiendo manifestar sus efectos a distancia, lo que lo distingue de las reacciones químicas.
En este ámbito, se han constatado además otras cosas:
1) Que las radiaciones de las células próximas a su muerte, se intensifican antes de extinguirse definitivamente.
2) Que la lesión provocada a cualquier planta, hace que la radiación celular aumente en otras plantas; incluso, no estando cercanas.
3) Que los procesos de reparación del ADN lesionado, están relacionados con la foto-reparación o foto-reactivación.
Fenómeno experimentalmente establecido; por el cual, los daños genéticos de las células y las formaciones celulares –cualquiera que haya sido el modo en que se provocaron-, se reparan prácticamente siempre en sólo unas horas, cuando son irradiados por una débil radiación ultravioleta de una banda espectral particular (Alrededor de 400 nanómetros de longitud de onda). Descubierta primitivamente en las bacterias; ésta reparación gracias a la luz, ha sido luego puesta en evidencia sobre los organismos superiores y finalmente, en el ser humano. Está en la misma banda espectral de la radiación ultravioleta, en la que se manifiestan las interacciones patológicas de la luz y cae en el mismo rango de foto-reactivación.
EL PODER SANADOR DE LA LUZ
La conclusión de todo esto; amigo lector, es que la luz tiene la capacidad de sanar. Porque quizás de luz es la sustancia de la sustancia. A fin de cuentas, la vida misma está en un estado meta-estable, lejos del equilibrio térmico. Es un sistema abierto para procesar la luz. Por eso, toda vida procesa la luz, enriquece la luz y regala su luz como ofrenda. También la materia inerte es luz dormida. La luz es materia viva y despierta. Y de luz, son tus moléculas y tus pensamientos. Hasta el agua del océano de la creación, es sustancia-luz. Así pues, ¡despierta! Porque cuando despiertas a la luz, la creación continúa.
Recuerda lo que nos ha transmitido la Tradición:
“Y dijo Dios: Hágase la luz”.
Y desde entonces, la Luz no ha dejado de hacerse en todo. Siempre.
Sofia Yoldi
A los médicos convencionales, les cuesta entender que pueda tratarse a los enfermos con métodos terapéuticos que utilizan básicamente la luz para curar. Y, sin embargo, está demostrada su efectividad y científicamente explicadas las razones que lo hacen posible.
Analicémoslo.
Eres tierra y en luz tierra te has de convertir.
Eres polvo de estrellas y en luz de estrella te has de convertir.
Que en la muerte que disuelve la materia se revele siempre la conciencia pues siempre, en cada muerte, en esa viva luz te has de convertir.
Nos dirigimos a la misma luz de la que un día partimos.
El descubrimiento de que las células emiten luz de baja intensidad; nos ha permitido comprender por fin, los principios básicos de la evolución biológica. Es más, ha permitido encontrar explicaciones sobre el influjo del medio ambiente electromagnético en la evolución de la vida; y entender aspectos de la investigación farmacológica, la nutrición, la división celular, el cáncer… Llegada es; pues, la hora de poner fin a la disociación entre Biología y Física.
Hoy sabemos; de hecho, que la luz juega un papel fundamental en los procesos moleculares invisibles excitando las moléculas y modificando sus niveles energéticos, siendo lo que hace posible gran cantidad de reacciones bioquímicas. Y es que en el microcosmos molecular se produce un intercambio de luz, sólo que en él las reacciones químicas son posibles a partir de estados electrónicos activados que implican la liberación y el intercambio de fotones.
Es decir, ya no puede afirmarse que las características esenciales de la vida dependan sólo de procesos metabólicos –que representan intercambios de materia y energía- sino también de intercambios y transferencias de información. Y; por tanto, no es suficiente ya con estudiar los detalles relativos a la transferencia de informaciones bioquímicas –como; por ejemplo, las hormonas- o la transferencia de informaciones biofísicas habituales –como las diferencias de potencial y los gradientes de concentración. Los problemas de recepción, transferencia, almacenamiento y procesamiento de las informaciones biológicas; tanto en las células aisladas como en los organismos, son pues, para la ciencia de hoy, de vital importancia.
Y piénsese que las ondas electromagnéticas (Fotones), abarcan en los sistemas vivos un amplísimo rango de amplitud y de frecuencias: Desde menos de 1 hertzio a más allá de 1015. Altas frecuencias en las que se encuentran; en general, líneas de resonancia espectral de naturaleza específica y probablemente individuales: Son las reacciones sensibles de los organismos vivos, a las exposiciones a ondas electromagnéticas de frecuencias bien determinadas. Aunque parece que las longitudes de onda más largas, son activas sobre superficies mayores –como las de los órganos-; y las longitudes de onda más cortas, intervienen a distancias más reducidas –como células y moléculas. De hecho, en los vertebrados superiores, se pueden obtener poderosos efectos con frecuencias comprendidas entre 1 y 100 hertzios.
LA LUZ EN LA TRANSFERENCIA DE INFORMACIONES BIOLÓGICAS
“Las células vivas, emiten normalmente una corriente fotónica constante. Corriente que se modifica de modo abrupto cuando un virus penetra en las células: Exaltación de radiación –silencio- nueva exaltación y después extinción progresiva de la radiación en ondas múltiples, hasta la muerte de las células. Esto recuerda casi la crisis de dolor de un animal”. (Kaznatchejev y Micahilova)
Cada vez, es mayor la evidencia científica de que existe comunicación entre las células a través de la bioinformación electromagnética.
La radiación fotónica –ultra tenue- se revela así, como un común denominador en todos los seres vivos. En los que se manifiesta bajo la forma de emisiones ultradébiles de fotones, que tienen un valor de comunicación por emitirse a ritmos específicos constantes. Emisiones que se constituyen en el sustrato portador fundamental de informaciones biológicamente significativas; y que fueron ya descritas en Biofísica, a comienzos del siglo XX, si bien sólo se reconoció su importancia en la biología a partir de los avances en las técnicas de detección de biofotones.
Ya en 1922, el biofísico ruso Alexander Gurwitsch, observó que al aproximar las raicillas de una planta de cebolla al tallo de otra planta de cebolla, se induce una multiplicación celular en el tallo sometido a tal influjo, reconocida al microscopio por un aumento de la mitosis. Efecto que se bloqueaba, cuando se cubrían las plantas con tubos de vidrio. Pues bien –con gran sorpresa del investigador-, ese efecto volvía a aparecer si en lugar de vidrio las plantas se introducían en tubos de cuarzo. Y como la posible transferencia química podía descartarse concluyó, que tenía que deberse a la luz ya que el vidrio absorbe la radiación ultravioleta; mientras el cuarzo, la deja pasar. ¡Una luz que influía directamente sobre el ADN!
(Tan sensacional descubrimiento sería corroborado en 1974, por el Premio Nobel de Física Denis Gabor, –descubridor del principio de la holografía- al reproducir minuciosamente en los laboratorios de Siemens, de Berlín, los experimentos de Gurwitsch, estableciendo además que los fotones aislados pueden desencadenar la multiplicación celular.)
A continuación; en 1954, los italianos L. Colli y U. Facchini, constatarían que también los embriones de diversas semillas de cereales, emiten luz. Componentes luminosos que se distribuyen desde la zona verde hasta la zona roja del espectro.
Hoy sabemos, que la propiedad de conversión fotón-fonón (Una cuasi-partícula o modo cuantizado de vibración, que se da en redes cristalinas como la red atómica de un sólido) de la melanina (Un polímero de dopamina sensible a la luz y responsable de la pigmentación de la piel y el color de los ojos) da cuenta de cómo una vibración electromagnética (Fotón), puede convertirse en una vibración acústica de menor velocidad. Lo que explica, que un fenómeno de resonancia entre la melanina de la piel y la nuero-melanina –situada en los circuitos más críticos del sistema nervioso central-, de lugar a la transferencia de información mediante luz hasta el cerebro, explicando su subsecuente efecto sobre el comportamiento.
Ello explica, el significativo efecto terapéutico del láser infrarrojo de débil intensidad modulado a muy bajas frecuencias; que durante más de dos décadas, he utilizado personalmente –junto a mi equipo de colaboradores- en el campo de la bioenergética médica. Los científicos S. Stschurin, V. P. Kaznatchejev y L. Michailova, han confirmado también –con más de 5.000 experimentos-, que las células vivientes transmiten informaciones a través de los fotones y; en particular, a través de la luz comprendida en la banda de radiaciones ultravioleta. Su experimentación, la describirían así:
“Las células; inmersas en una solución nutritiva, se encontraban en dos balones de cuarzo que estaban en contacto entre sí. Pues bien, uno de los cultivos celulares, fue contaminado por un virus y se constató que; prácticamente de forma simultánea, las células de la colonia contigua enfermaron también. Ese mismo fenómeno se produjo cuando en uno de los recipientes las células, fueron destruidas por dosis de radiación ultravioleta o envenenadas. En cada ocasión; las células del recipiente vecino enfermaron también, mostrando los mismos síntomas. Y eso; a pesar de que ambos recipientes estaban aislados, ya que sus paredes eran de cuarzo. Bueno; pues cuando se utilizó vidrio en lugar de cuarzo, las células quedaron protegidas y no hubo transferencia de la acción patógena. Por tanto, la misma no pudo deberse a los productos químicos o a los virus introducidos en el primer cultivo. De hecho, éstos no se encontraron en el cultivo vecino…”
Stschurin –uno de los científicos que efectuó el experimento-, declararía sobre las implicaciones para la medicina de este descubrimiento lo siguiente: “Como las células afectadas por diferentes enfermedades, presentan características de radiación diferentes, estamos convencidos de que los fotones pueden informarnos con antelación de cualquier principio de degeneración perniciosa; y revelarnos, la presencia de virus.”
F. A. Popp –biofísico alemán, autor de numerosas comunicaciones científicas sobre biofotones-, confirmaría luego en sus investigaciones; que la luz, fuente fundamental de energía, es la base de todos los procesos vitales. En su modelo –respaldado hoy por numerosas investigaciones efectuadas ya en el mundo-, los quantos de luz (Es la menor cantidad de energía, que puede transmitirse en cualquier longitud de onda), representan el motor de procesos biológicos fundamentales en la evolución, desarrollo, diferenciación y degeneración celular.
Popp confirmaría igualmente, que la célula emite radiación electromagnética coherente. Y que esa coherencia, es la que da a la radiación la propiedad de resonancia y el extraordinario poder energético del láser. Sus experimentos demostrarían además, que ése efecto láser proviene de una resonancia entre los fotones (De una emisión de luz exterior) y el campo electromagnético emitido por el ADN; sólo que pudiendo manifestar sus efectos a distancia, lo que lo distingue de las reacciones químicas.
En este ámbito, se han constatado además otras cosas:
1) Que las radiaciones de las células próximas a su muerte, se intensifican antes de extinguirse definitivamente.
2) Que la lesión provocada a cualquier planta, hace que la radiación celular aumente en otras plantas; incluso, no estando cercanas.
3) Que los procesos de reparación del ADN lesionado, están relacionados con la foto-reparación o foto-reactivación.
Fenómeno experimentalmente establecido; por el cual, los daños genéticos de las células y las formaciones celulares –cualquiera que haya sido el modo en que se provocaron-, se reparan prácticamente siempre en sólo unas horas, cuando son irradiados por una débil radiación ultravioleta de una banda espectral particular (Alrededor de 400 nanómetros de longitud de onda). Descubierta primitivamente en las bacterias; ésta reparación gracias a la luz, ha sido luego puesta en evidencia sobre los organismos superiores y finalmente, en el ser humano. Está en la misma banda espectral de la radiación ultravioleta, en la que se manifiestan las interacciones patológicas de la luz y cae en el mismo rango de foto-reactivación.
EL PODER SANADOR DE LA LUZ
La conclusión de todo esto; amigo lector, es que la luz tiene la capacidad de sanar. Porque quizás de luz es la sustancia de la sustancia. A fin de cuentas, la vida misma está en un estado meta-estable, lejos del equilibrio térmico. Es un sistema abierto para procesar la luz. Por eso, toda vida procesa la luz, enriquece la luz y regala su luz como ofrenda. También la materia inerte es luz dormida. La luz es materia viva y despierta. Y de luz, son tus moléculas y tus pensamientos. Hasta el agua del océano de la creación, es sustancia-luz. Así pues, ¡despierta! Porque cuando despiertas a la luz, la creación continúa.
Recuerda lo que nos ha transmitido la Tradición:
“Y dijo Dios: Hágase la luz”.
Y desde entonces, la Luz no ha dejado de hacerse en todo. Siempre.
Cómo afrontar el sentimiento de Culpa??
Por: Rafa Aragón
“El secreto de la serenidad es cooperar incondicionalmente con lo inevitable”
Anthony de Mello
En nuestras vidas experimentamos sensaciones de todo tipo, a través de las situaciones que vivimos, aquellas que nos producen bienestar y nos resultan agradables, las que llamamospositivas; y las que nos incomodan y con las que lo podemos llegar a pasar realmente mal, las que llamamos negativas. La culpa se sitúa en estas últimas, y nadie se libra de haber experimentado esta sensación que puede llegar a resultar destructiva.
La culpa puede tener unas raíces muy profundas, por haberse desencadenado desde nuestratierna infancia y acompañarnos cuando somos adultos. Muchas de las frases que recibimos en nuestros primeros años de vida pretendían controlar nuestro comportamiento generando culpa: “Eso que acabas de hacer está muy mal, deberías avergonzarte de ello”. Seguro que te suena ¿Verdad?
Nunca te conviertas en una víctima. No aceptes la definición de tu vida por lo que te dicen los demás. Defínete a ti mismo. Harvey Fienstein
El sentimiento de culpa es muy común entre los seres humanos, aunque en unos más que en otros. Podemos adoptar el rol de culpables con un victimismo latente, alimentando nuestro venenoso fuego con una leña cargada de recuerdos en los que se agolpan todos los daños que hemos causado. Una opción alternativa y mucho más interesante consiste en adoptar la actitud de no malgastar energía en lo pasado y mirar hacia delante, procurando no cometer los mismos errores.
En ocasiones, el sentimiento de culpa puede llegar a ser tan fuerte que puede manifestarse de manera notoria a través de las siguientes señales:
- Físicas: la activación psicofisiológica del sentimiento de culpa se manifiesta con dolores en el pecho, estómago, presión en la cabeza y molestias en la espalda.
- Emocionales: irritabilidad, nerviosismo, y es frecuente que lo identifiquemos como algo parecido a la trsiteza.
- Mentales: autoreproches, autoacusaciones y pensamientos destructivos de la autoestima y valía de uno mismo.
¿Cómo aumentamos el sentimiento de culpa?
Muchas acciones de las que emprendemos ayudan a aumentar el sentimiento de culpa. Sin apenas darnos cuenta y con frecuencia, podemos generarnos un malestar tan inútil como innecesario. Se supone que a nadie le gusta ser su propio verdugo ¿No? Estas acciones mentales son las que pueden alimentar en mayor medida nuestros sentimientos de culpa:
- Pensamiento extremo polarizado, o es blanco o negro, pero en raras ocasiones podemos ver que existen matices y una amplia gama de posibilidades y circunstancias. Pensar que las cosas son buenas o malas, positivas o negativas, nos reduce drásticamente la visión y nos deja poco espacio para maniobrar. Es una forma de rigidez propia del perfeccionismo, con un sistema de normas estricto.
- Forma de afrontamiento, el afrontamiento del sentimiento de culpa no radica en dejar de sentir esta emoción, en erradicarla o evitarla. Que aparezca es algo inevitable y aparecerá frecuentemente en nuestras vidas, y por supuesto que dolerá. El sentido está en dejarla sentir y a continuación considerar, reflexionar, por qué ha aparecido.
- Utilizar el diálogo interno sin reprocharnos nada – ¿Por qué me siento así?, ¿qué situación es la que me ha provocado la culpa?, ¿puedo asumir esta culpa sin hacerla más grande ni infravalorarme por ello?
El sentido de la culpa, ¿Qué podemos aprender de esta sensación?
La sensación de culpa, cuando nos damos un momento para sentirla, reflexionar acerca de lo que la ha provocado, y entender qué situación se ha producido para que nos sintamos así, podremos captar entonces la importancia de lo que nos está indicando (la culpa), como un aprendizaje para comprender dónde tenemos que poner el foco de atención en nuestras vidas. Entendiendo mejor así nuestras vulnerabilidades.
Es importante que podamos observar el sentido que tiene para nosotros que aparezca el sentimiento de culpa, qué nos está indicando, y qué podemos aprender de ello. Al hacer este análisis constructivo evitamos un sufrimiento y malestar que no tienen nada que ver con la culpa, sino más bien con nuestra desvalorización e incomprensión hacia nosotros mismos.
De esta forma podremos dar solución y entender que existen alternativas para afrontar la situación en la que nos hemos sentido culpables. Puede ser el hecho de pedir perdón a alguien por nuestro comportamiento. Entender que hemos cometido un error y que haremos lo posible para que no vuelva a ocurrir.
Como por ejemplo sentirnos culpables por haber insultado a alguien o haberle faltado al respeto, lo productivo en este caso sería intentar no volver hacerlo, conociendo la repercusión que tiene; en vez de enfadarnos con nosotros mismos y entrar en un sinfín de acusaciones que solo sirven para dañarnos.
Forma parte de nuestra responsabilidad intentar comprendernos sin caer en la propia desvalorización, autocastigarnos o descalificarnos, pensando injustamente que somos malos o egoístas y no hay nada que hacer al respecto; esto nos lleva a un bucle en el que perdemos el tiempo y nos autodestruimos sin solucionar nada, ni emprender las acciones que llevan a la solución externa y la de nuestro conflicto interno.
“El secreto de la serenidad es cooperar incondicionalmente con lo inevitable”
Anthony de Mello
En nuestras vidas experimentamos sensaciones de todo tipo, a través de las situaciones que vivimos, aquellas que nos producen bienestar y nos resultan agradables, las que llamamospositivas; y las que nos incomodan y con las que lo podemos llegar a pasar realmente mal, las que llamamos negativas. La culpa se sitúa en estas últimas, y nadie se libra de haber experimentado esta sensación que puede llegar a resultar destructiva.
La culpa puede tener unas raíces muy profundas, por haberse desencadenado desde nuestratierna infancia y acompañarnos cuando somos adultos. Muchas de las frases que recibimos en nuestros primeros años de vida pretendían controlar nuestro comportamiento generando culpa: “Eso que acabas de hacer está muy mal, deberías avergonzarte de ello”. Seguro que te suena ¿Verdad?
Nunca te conviertas en una víctima. No aceptes la definición de tu vida por lo que te dicen los demás. Defínete a ti mismo. Harvey Fienstein
El sentimiento de culpa es muy común entre los seres humanos, aunque en unos más que en otros. Podemos adoptar el rol de culpables con un victimismo latente, alimentando nuestro venenoso fuego con una leña cargada de recuerdos en los que se agolpan todos los daños que hemos causado. Una opción alternativa y mucho más interesante consiste en adoptar la actitud de no malgastar energía en lo pasado y mirar hacia delante, procurando no cometer los mismos errores.
En ocasiones, el sentimiento de culpa puede llegar a ser tan fuerte que puede manifestarse de manera notoria a través de las siguientes señales:
- Físicas: la activación psicofisiológica del sentimiento de culpa se manifiesta con dolores en el pecho, estómago, presión en la cabeza y molestias en la espalda.
- Emocionales: irritabilidad, nerviosismo, y es frecuente que lo identifiquemos como algo parecido a la trsiteza.
- Mentales: autoreproches, autoacusaciones y pensamientos destructivos de la autoestima y valía de uno mismo.
¿Cómo aumentamos el sentimiento de culpa?
Muchas acciones de las que emprendemos ayudan a aumentar el sentimiento de culpa. Sin apenas darnos cuenta y con frecuencia, podemos generarnos un malestar tan inútil como innecesario. Se supone que a nadie le gusta ser su propio verdugo ¿No? Estas acciones mentales son las que pueden alimentar en mayor medida nuestros sentimientos de culpa:
- Pensamiento extremo polarizado, o es blanco o negro, pero en raras ocasiones podemos ver que existen matices y una amplia gama de posibilidades y circunstancias. Pensar que las cosas son buenas o malas, positivas o negativas, nos reduce drásticamente la visión y nos deja poco espacio para maniobrar. Es una forma de rigidez propia del perfeccionismo, con un sistema de normas estricto.
- Forma de afrontamiento, el afrontamiento del sentimiento de culpa no radica en dejar de sentir esta emoción, en erradicarla o evitarla. Que aparezca es algo inevitable y aparecerá frecuentemente en nuestras vidas, y por supuesto que dolerá. El sentido está en dejarla sentir y a continuación considerar, reflexionar, por qué ha aparecido.
- Utilizar el diálogo interno sin reprocharnos nada – ¿Por qué me siento así?, ¿qué situación es la que me ha provocado la culpa?, ¿puedo asumir esta culpa sin hacerla más grande ni infravalorarme por ello?
El sentido de la culpa, ¿Qué podemos aprender de esta sensación?
La sensación de culpa, cuando nos damos un momento para sentirla, reflexionar acerca de lo que la ha provocado, y entender qué situación se ha producido para que nos sintamos así, podremos captar entonces la importancia de lo que nos está indicando (la culpa), como un aprendizaje para comprender dónde tenemos que poner el foco de atención en nuestras vidas. Entendiendo mejor así nuestras vulnerabilidades.
Es importante que podamos observar el sentido que tiene para nosotros que aparezca el sentimiento de culpa, qué nos está indicando, y qué podemos aprender de ello. Al hacer este análisis constructivo evitamos un sufrimiento y malestar que no tienen nada que ver con la culpa, sino más bien con nuestra desvalorización e incomprensión hacia nosotros mismos.
De esta forma podremos dar solución y entender que existen alternativas para afrontar la situación en la que nos hemos sentido culpables. Puede ser el hecho de pedir perdón a alguien por nuestro comportamiento. Entender que hemos cometido un error y que haremos lo posible para que no vuelva a ocurrir.
Como por ejemplo sentirnos culpables por haber insultado a alguien o haberle faltado al respeto, lo productivo en este caso sería intentar no volver hacerlo, conociendo la repercusión que tiene; en vez de enfadarnos con nosotros mismos y entrar en un sinfín de acusaciones que solo sirven para dañarnos.
Forma parte de nuestra responsabilidad intentar comprendernos sin caer en la propia desvalorización, autocastigarnos o descalificarnos, pensando injustamente que somos malos o egoístas y no hay nada que hacer al respecto; esto nos lleva a un bucle en el que perdemos el tiempo y nos autodestruimos sin solucionar nada, ni emprender las acciones que llevan a la solución externa y la de nuestro conflicto interno.
La Vida... es eso que pasa mientras hacemos otros planes...
Por: Raquel Aldana
Cuando me amé de verdad comprendí que, en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta, y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia, y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es… Autenticidad
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a aceptar todo lo que acontece y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama… Madurez
Cuando me amé de verdad, comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento, o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas, situaciones y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy se llama… Amor Propio
Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es… Simplicidad y Sencillez
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón, y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es… Humildad
Cuando me amé de verdad, desistí de quedarme reviviendo el pasado, y preocupándome por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece.
Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… Plenitud
Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón, ella tiene un gran y valioso aliado.
Todo eso es… Saber Vivir
Charles Chaplin
Tus fuerzas son mayores que tus dudas y tu labor consiste en experimentar para estar al corriente de lo difícil que es sostenerse sin comprender la importancia de estos valores. No te engañes porque ya no te hace falta tener lo mejor y lo más último del mercado, hacer el viaje más caro, tener un éxito rotundo o conseguir el cuerpo ideal a golpe de bisturí.
John Lennon dijo una vez que “la vida es eso que pasa mientras estamos haciendo otros planes”,como si no hubiese límite de tiempo, cuando en realidad el tiempo es lo más finito que hay y siempre llegará a su fin.
Nos levantamos cada día como si tuviésemos la eternidad para comprender en qué consiste realizarnos y dar un paso más allá de nuestras metas. Se nos olvida que la fugacidad de la arena al pasar al otro lado del reloj es nuestra opción de pasarnos al otro bando y seguir escalando la montaña. También se nos olvida que de momento es la única vida que tenemos la certeza de poder compartir.´
Puedes pararte a pensar en que quizás algo se te está escapando y puedes reflexionar sobre cuáles son los valores que todavía no has comprendido, si te importa tanto hacer lo que la sociedad entiende por lo más grande o lo que para ti tiene importancia. No es que sea incompatible, es que lo primordial es lo que tú sientas.
Vivimos en un mundo que no nos permite percatarnos de que, día tras día, el sol se acuesta muy temprano. Estamos tan ocupados soñando y programando el futuro, que dedicamos el tiempo presente a empaquetar esos sueños que pensamos cumplir algún día y los mandamos a un destino en el que quizás nunca estaremos.
Postergamos nuestra vida a un tiempo mejor en el que tengamos más horas en el día o hayamos conseguido cumplir nuestros objetivos. Y, con esto, nos olvidamos de que nuestro reloj no conoce el mundo más allá de las 24 horas que sabe marcar y que la opción de pelearnos con nuestros sueños es la que nos otorga el día de hoy.
Se nos ha olvidado que vivir es comprender que el tiempo pasa sin rodeos y que nos da la opción de apreciar las pequeñas cosas que nos ofrece amarnos de verdad. Precisamente vivir consiste en esto, en saber reconocer y apreciar los caminos que nos dan pistas para comprender que nuestra media naranja está dentro de nosotros y que no tiene mucho sentido buscar fuera lo más importante que nos brinda la vida.
Así es que, mientras te dispones a desorganizar tu mundo para que todo esto ocurra, no te olvides de tener muy presente que “la felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días“. Benjamin Franklin
Cuando me amé de verdad comprendí que, en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta, y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia, y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es… Autenticidad
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a aceptar todo lo que acontece y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama… Madurez
Cuando me amé de verdad, comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento, o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas, situaciones y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy se llama… Amor Propio
Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es… Simplicidad y Sencillez
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón, y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es… Humildad
Cuando me amé de verdad, desistí de quedarme reviviendo el pasado, y preocupándome por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece.
Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… Plenitud
Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón, ella tiene un gran y valioso aliado.
Todo eso es… Saber Vivir
Charles Chaplin
Tus fuerzas son mayores que tus dudas y tu labor consiste en experimentar para estar al corriente de lo difícil que es sostenerse sin comprender la importancia de estos valores. No te engañes porque ya no te hace falta tener lo mejor y lo más último del mercado, hacer el viaje más caro, tener un éxito rotundo o conseguir el cuerpo ideal a golpe de bisturí.
John Lennon dijo una vez que “la vida es eso que pasa mientras estamos haciendo otros planes”,como si no hubiese límite de tiempo, cuando en realidad el tiempo es lo más finito que hay y siempre llegará a su fin.
Nos levantamos cada día como si tuviésemos la eternidad para comprender en qué consiste realizarnos y dar un paso más allá de nuestras metas. Se nos olvida que la fugacidad de la arena al pasar al otro lado del reloj es nuestra opción de pasarnos al otro bando y seguir escalando la montaña. También se nos olvida que de momento es la única vida que tenemos la certeza de poder compartir.´
Puedes pararte a pensar en que quizás algo se te está escapando y puedes reflexionar sobre cuáles son los valores que todavía no has comprendido, si te importa tanto hacer lo que la sociedad entiende por lo más grande o lo que para ti tiene importancia. No es que sea incompatible, es que lo primordial es lo que tú sientas.
Vivimos en un mundo que no nos permite percatarnos de que, día tras día, el sol se acuesta muy temprano. Estamos tan ocupados soñando y programando el futuro, que dedicamos el tiempo presente a empaquetar esos sueños que pensamos cumplir algún día y los mandamos a un destino en el que quizás nunca estaremos.
Postergamos nuestra vida a un tiempo mejor en el que tengamos más horas en el día o hayamos conseguido cumplir nuestros objetivos. Y, con esto, nos olvidamos de que nuestro reloj no conoce el mundo más allá de las 24 horas que sabe marcar y que la opción de pelearnos con nuestros sueños es la que nos otorga el día de hoy.
Se nos ha olvidado que vivir es comprender que el tiempo pasa sin rodeos y que nos da la opción de apreciar las pequeñas cosas que nos ofrece amarnos de verdad. Precisamente vivir consiste en esto, en saber reconocer y apreciar los caminos que nos dan pistas para comprender que nuestra media naranja está dentro de nosotros y que no tiene mucho sentido buscar fuera lo más importante que nos brinda la vida.
Así es que, mientras te dispones a desorganizar tu mundo para que todo esto ocurra, no te olvides de tener muy presente que “la felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días“. Benjamin Franklin
El viaje al interior de Ti mismo.
Mario Alonso Puig es Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo. Ha ejercido durante 26 años y además se ha formado en el campo de la Inteligencia Humana en la Facultad Superior de Educación de la Universidad de Harvard. El pasado viernes 8 de noviembre se subía al escenario del Teatro Circo Price para participar en el IV Congreso de Mentes Brillantes de El Ser Creativo.
“Estoy aquí para que juntos reflexionemos sobre un mundo muy sutil”, comenzaba diciendo Mario. En este sentido, puso dos metáforas que pueden ayudarnos a ser más felices. “No corras, ve despacio, que adonde tienes que ir es a ti solo” Las personas tenemos tres capas que debemos explorar si queremos alcanzar la felicidad. Es importante ser conscientes de su existencia para viajar a través de ellas. La apariencia Ésta es la primera capa. Con ella ocultamos miedos, desconfianzas, torpezas. Pero “se cuela la sombra”, entendiendo por sombra todo aquello que el ser humano no quiere mostrar de sí mismo. Para controlar esa sombra hay que entrar poco a poco en la meditación profunda y el silencio. Alejarnos del diálogo incesante que tenemos. Así llegaremos a la siguiente capa: el núcleo. El núcleo En esta capa está la sombra: aquello que tememos que salga a la luz “porque creemos que no seremos aceptados si lo mostramos”. La primera experiencia con la meditación profunda es contactar con esa sombra. Una vez que la controlemos, podremos llegar a lo más profundo de nuestro ser, que es la tercera capa. El Ser Vivimos tan en contacto con la sombra que no nos damos cuenta de que si encendemos nuestra propia antorcha interior tenemos un tesoro de incalculable valor en nuestro ser. El camino para llegar al ser no es corto ni rápido. Lo importante es recordar la frase de Juan Ramón Jiménez: “No corras, ve despacio, que adonde tienes que ir es a ti solo”. Somos parte de un mismo mar Tenemos que querer a las personas no por el agradecimiento, sino porque nos importante realmente. Las olas del mar se reconocen entre sí, saben que están hechas de la misma agua. En el ser humano, aunque debería ser así, no ocurre lo mismo, porque entra en juego el ego: la creencia en la separación. Si los seres humanos reconocieran que son una unidad podrían dejar a un lado su ego y alcanzar la felicidad de una manera plena. El inconveniente, según Mario, es que el ego se origina desde muy niños: “al sentirnos aislados o indefensos, guardamos el recuerdo de ese sentimiento en nuestro cerebro. Concretamente en los núcleos amigdalinos. Cualquier experiencia que vivamos de adultos que incremente esas sensaciones avivará el recuerdo y disparará un mecanismo de autodefensa que no podremos controlar. Así saltan las alarmas y sale la bestia que habita en nosotros. Incluso aparece la violencia. Y lo peor de todo es que cuando se activan estos mecanismos en el cerebro, se desconectan los de la inteligencia. Es decir, nos volvemos un poco más tontos. Superar esto no es fácil.
En este sentido, Mario Alonso Puig sugiere seguir siete pasos budistas para encaminar nuestra vida hacia el respeto a los demás. Wayne Dyer los explica muy bien en El poder de la intención:
NO TE SIENTAS OFENDIDO
Lo que te ofende sólo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontrarás cada dos por tres. Sentirse ofendido crea la misma energía destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.
LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE GANAR
Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Es imposible ganar todo el tiempo. Siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que tú. Tú no eres tus victorias.
LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE TENER RAZÓN
Olvidarse de esto es como decirle a tu ego: “No soy tu esclavo”. Pregúntate: “¿Quiero ser feliz o tener la razón?”.
LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE SER SUPERIOR
La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que eras antes. Céntrate en tu crecimiento.
LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE TENER MÁS
Por mucho que logres y adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente. Como dijo San Francisco de Asís: “…es en dar cuando recibimos”.
LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE IDENTIFICARTE CON TUS LOGROS
Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estás consiguiendo tú solo, es cuando abandonas la paz.
LIBÉRATE DE TU FAMA
La fama que tienes no está localizada en ti, sino en la mente de los demás, por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella. Si te preocupas demasiado por cómo te van a percibir las personas te habrás desconectado de la verdadera intención.
“Estoy aquí para que juntos reflexionemos sobre un mundo muy sutil”, comenzaba diciendo Mario. En este sentido, puso dos metáforas que pueden ayudarnos a ser más felices. “No corras, ve despacio, que adonde tienes que ir es a ti solo” Las personas tenemos tres capas que debemos explorar si queremos alcanzar la felicidad. Es importante ser conscientes de su existencia para viajar a través de ellas. La apariencia Ésta es la primera capa. Con ella ocultamos miedos, desconfianzas, torpezas. Pero “se cuela la sombra”, entendiendo por sombra todo aquello que el ser humano no quiere mostrar de sí mismo. Para controlar esa sombra hay que entrar poco a poco en la meditación profunda y el silencio. Alejarnos del diálogo incesante que tenemos. Así llegaremos a la siguiente capa: el núcleo. El núcleo En esta capa está la sombra: aquello que tememos que salga a la luz “porque creemos que no seremos aceptados si lo mostramos”. La primera experiencia con la meditación profunda es contactar con esa sombra. Una vez que la controlemos, podremos llegar a lo más profundo de nuestro ser, que es la tercera capa. El Ser Vivimos tan en contacto con la sombra que no nos damos cuenta de que si encendemos nuestra propia antorcha interior tenemos un tesoro de incalculable valor en nuestro ser. El camino para llegar al ser no es corto ni rápido. Lo importante es recordar la frase de Juan Ramón Jiménez: “No corras, ve despacio, que adonde tienes que ir es a ti solo”. Somos parte de un mismo mar Tenemos que querer a las personas no por el agradecimiento, sino porque nos importante realmente. Las olas del mar se reconocen entre sí, saben que están hechas de la misma agua. En el ser humano, aunque debería ser así, no ocurre lo mismo, porque entra en juego el ego: la creencia en la separación. Si los seres humanos reconocieran que son una unidad podrían dejar a un lado su ego y alcanzar la felicidad de una manera plena. El inconveniente, según Mario, es que el ego se origina desde muy niños: “al sentirnos aislados o indefensos, guardamos el recuerdo de ese sentimiento en nuestro cerebro. Concretamente en los núcleos amigdalinos. Cualquier experiencia que vivamos de adultos que incremente esas sensaciones avivará el recuerdo y disparará un mecanismo de autodefensa que no podremos controlar. Así saltan las alarmas y sale la bestia que habita en nosotros. Incluso aparece la violencia. Y lo peor de todo es que cuando se activan estos mecanismos en el cerebro, se desconectan los de la inteligencia. Es decir, nos volvemos un poco más tontos. Superar esto no es fácil.
En este sentido, Mario Alonso Puig sugiere seguir siete pasos budistas para encaminar nuestra vida hacia el respeto a los demás. Wayne Dyer los explica muy bien en El poder de la intención:
NO TE SIENTAS OFENDIDO
Lo que te ofende sólo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontrarás cada dos por tres. Sentirse ofendido crea la misma energía destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.
LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE GANAR
Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Es imposible ganar todo el tiempo. Siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que tú. Tú no eres tus victorias.
LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE TENER RAZÓN
Olvidarse de esto es como decirle a tu ego: “No soy tu esclavo”. Pregúntate: “¿Quiero ser feliz o tener la razón?”.
LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE SER SUPERIOR
La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que eras antes. Céntrate en tu crecimiento.
LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE TENER MÁS
Por mucho que logres y adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente. Como dijo San Francisco de Asís: “…es en dar cuando recibimos”.
LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE IDENTIFICARTE CON TUS LOGROS
Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estás consiguiendo tú solo, es cuando abandonas la paz.
LIBÉRATE DE TU FAMA
La fama que tienes no está localizada en ti, sino en la mente de los demás, por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella. Si te preocupas demasiado por cómo te van a percibir las personas te habrás desconectado de la verdadera intención.
sábado, marzo 14, 2015
Los cultos Tántricos
Publicado por Nieve.en Universo de energias
¿Es el culto del Tantra, tal como sostienen sus críticos, simplemente una excusa para ciertos excesos sexuales?
¿O son sus ritos, tal como afirman quienes lo practican, la clave de la salvación final del espíritu?
El Universo entero se halla en perfecto equilibrio; sus dos polos primarios están equilibrados, con toda precisión, como un dios y una diosa acoplados en una unión divina e íntima. Así pues, la meta espiritual más alta es llegar a obtener una resonancia con este estado insuperable a través de los ritos sexuales.
Todo esto dicen los seguidores del Tantra, culto que se originó en el antiguo Oriente y que ha ganado popularidad entre los teósofos y místicos occidentales desde, por lo menos, finales del siglo XIX. Este culto sigue su expansión -en muchos casos secretamente- en la sociedad contemporánea.
A quien desconozca este culto, tales ritos pueden parecerle una simple tolerancia ante una actividad sexual promiscua y obscena. Es más, los rituales pueden dar aparentemente una sensación de depravación y de magia negra. Sin embargo, en su sentido más puro, el tantrismo no es nada de eso. “Tantra” es una voz sánscrita que significa “urdimbre”. Representa un conglomerado de enseñanza escrita -la urdimbre- a través del cual quedan enhebradas la práctica y preparación física y moral suplementarias -la trama- necesarias para la adquisición de la experiencia personal y directa de Dios, los dioses, la Esencia Universal, el Ser Supremo de Luz y lo Último, sea cual fuere la forma escogida por quien busca la sabiduría y la salvación para enfrentarse a esta temible meta.
De hecho, los aspectos sexualmente explícitos, eróticos y, para algunos, repugnantes de los ritos tántricos comprenden sólo un pequeño porcentaje de la integridad de los textos escritos. Con todo, es probable que, efectivamente, sean dichas prácticas y los poderes que supuestamente confieren el factor más importante de la atracción de los occidentales hacia este culto.
El tantrismo ha sido casi siempre practicado en secreto. Y, pese al aumento de la permisividad sexual verificada en la segunda mitad del siglo XX, todavía constituye un culto secreto. Aunque los textos más antiguos daten sólo de finales del siglo X, se dice que hubo muchos otros más antiguos, destruidos por sucesivos invasores del valle del Indo y por hindúes ortodoxos que trataron de acabar con el Tantra. Bibliotecas de escritos tántricos fueron incendiadas, monasterios de este culto fueron arrasados, y sus sacerdotes ejecutados, por lo cual maestros y seguidores procuraron esconderse. Por otra parte, el Tantra cuenta, aparte de las prácticas sexuales, con muchos elementos que ofendían a los perseguidores y que horrorizan a los críticos modernos.
En la filosofía tántrica, los dos dioses mayores, que personifican los dos polos equilibrados del cosmos, son Siva y su consorte Saktï. Pero es ésta la más importante de los dos, puesto que viene a ser la fuerza primaria, creativa y activa, la Diosa Madre, Gran Madre o Gran Diosa. Los tántricos no poseen ningún sistema de castas: consideran a las mujeres totalmente iguales a los hombres y, en numerosos ritos, conciben a la mujer como el vehículo físico de la propia diosa Saktï.
La variedad de temas que aborda el tantrismo es tan amplia, que cubre casi todas las áreas de la filosofía ocultista. Incluyen la creación y la destrucción última del mundo, un panteón entero de deidades y su significado y simbolismo internos, yoga y meditación, el viaje astral y la conciencia sublimada, la longevidad prolongada y, desde luego, los ritos sexuales, a través de los cuales se pretende obtener un enorme poder y discernimiento.
Más de un comentarista ha apuntado que los grimorios medievales, los rituales de la magia occidental y los hechizos parecen proceder del tantrismo oriental, aunque hayan sido revestidos con elementos occidentales. Hacen falta largos y difíciles períodos de preparación y ejercicios para alcanzar algo, según el sistema tántrico. Existen complejos ejercicios de respiración, gestos y posturas ideados para obtener el control de la temperatura corporal, la velocidad del pulso y otras funciones corporales automáticas. Se llevan a cabo intensos y profundos ejercicios mentales, calculados para llegar a un control verdadero y total de la voluntad.
Los adeptos más avanzados son finalmente elevados mental, corporal y espiritualmente para armonizar su más alta esencia interior con la quintaesencia del Espíritu Universal. En principio, esto sería una meta de carácter religioso, pero muchos insisten en que el Tantra no es una verdadera religión.
Los textos que describen las técnicas del Tantra se expresan mediante un simbolismo enormemente alegórico y críptico, ideado para ocultar el significado interno. Las secciones que tratan la alquimia espiritual, por ejemplo, no parecen describir a primera vista nada más que el esfuerzo físico gastado en el intento de trasmutar los metales bases en oro. Sin embargo, lo que pretenden es una ampliación interior del mismo, la búsqueda del hombre despierto.
Los siete chakras, según un grabado del siglo XIX. El chakra más bajo se encuentra en la base del espinazo, donde yace kundalini, serpiente que simboliza a la diosa Saktï. Los tántricos intentan despertarla y hacerla subir por el cuerpo hasta el dios Siva, el chakra más alto, que se halla en la coronilla. Cuando tiene lugar esta “unión divina”, el tántrico ha llegado a su meta final, lo cual requiere años de riguroso entrenamiento.
ALQUIMIA INTERNA
El saktï-yoga es la clave de dicho proceso alquímico, y sus ejercicios están basados en el concepto de los chakras, que como ya se comentó en el tema correspondiente, pueden ser definidos como centros. Otra palabra que casi puede considerarse un sinónimo de chakras es padmas, que significa “lotos”. Se dice que los chakras se encuentran dentro del cuerpo, pero no son considerados órganos físicos. Más bien se trata de sutiles centros físicos de energía, localizados en los plexos (centros nerviosos) del cuerpo.
Existen siete chakras mayores. Según el Tantra, el más bajo es el muladhara, que se supone cerca del espinazo. Es ahí donde el principio femenino activo, la propia diosa Saktï, yace latente. Está simbolizada por una serpiente durmiente, kundalini -de cúndala, que significa “enrollado”- y espera a ser despertado y juntado con Siva, el macho, principio pasivo.
En cuanto a Siva, habita en el chakra sahasrara -el “loto de los mil pétalos”-, en la coronilla. La manera de juntar estas deidades, dicen los tántricos, consiste en despertar a Saktï y hacer que ascienda gradualmente a través de los cinco chakras intermedios. Estos son: el avadhisthana, encima de la región genital; el manipura, cerca del ombligo; el anahata, en la zona del corazón; el akasa, en la garganta, y el ajna, en alguna parte de la región de la glándula pineal. Este último es el llamado “tercer ojo”, el preferido de los místicos orientales y también occidentales, por ser un órgano de visión oculta.
Cuando kundalini ha alcanzado el séptimo chakra, Saktï y Siva quedan unidos. El adepto que lo consigue queda entonces perfectamente armonizado con el propio Universo; ello sitúa al iluminado en una posición superior a la del resto de la humanidad “no despertada”, confiriéndole de hecho el más alto orden de sabiduría y poder. Pasa a ser, en realidad, un segmento del propio Cosmos, y por tanto capaz de manipular a voluntad dicha parte del Cosmos. Se trata de un caso de salvación a través del sexo.
Sin embargo, existen muchas trampas en este largo, complejo y arduo proceso de iluminación tántrica; si no son salvadas correctamente con la ayuda de un maestro bien informado, encierran grandes peligros. Se dice que si la fuerza kundalini -que es como un tipo de fuego oculto- se descontrola, el adepto puede volverse loco o encontrar la muerte.
Otro de los riesgos que entraña este camino es que los aspirantes pueden ser desviados por deseos mundanos, nacidos de sus debilidades y alentados por alguno de sus logros. El deseo de riqueza, de longevidad, de poder sobre los demás, por mencionar sólo algunos, pueden seducirlos y alejarlos de la última meta de unión divina. Los propios ritos sexuales, si no son llevados a cabo en el espíritu de disciplina que requieren, pueden obsesionar al practicante hasta el colapso mental y corporal.
Estos ritos -blanco de las críticas más severas- incluyen desnudez, sexo en grupo, incesto y adulterio. Pero, aunque se haya descrito el tantrismo como un culto de éxtasis, lo principal no es el mero éxtasis físico, sensual. Los ritos tántricos están deliberadamente ideados para llevar a cabo una selección arbitraria de la pareja: no se pone ningún énfasis en la juventud, belleza o atracción mutua.
En los niveles más elevados, se habla incluso de relaciones sexuales con diosas, fuerzas de la naturaleza y demonios femeninos. Un testimonio al respecto es el de Stephen Jenkins, profesor de historia inglesa que fue iniciado en Mongolia en el rito sexual tántrico. En su libro The undiscovered country (1977), Jenkins explica que existen dos estados en el tantrismo avanzado: uno en el cual el miembro femenino de la pareja es un ser humano, y otra en la que es “un ser totalmente de otro orden”. La última, dice, puede adoptar la forma de un “caminante del cielo” -espíritu de los cuales se dice que frecuentan la India occidental y Ladak- o incluso de la misma Gran Diosa Saktï: “En el nivel más alto de este método, la experiencia no puede distinguirse de la copulación humana normal en su aspecto más intenso y refinado. No pretendo saber cómo funciona esto: sólo puedo atestiguar que funciona”.
DOS CAMINOS, UNA META
Debe apuntarse aquí que existen dos escuelas diferentes de ritos sexuales, conocidas como “camino de derechas” y “camino de izquierdas”. Se piensa que muchos de los cultos que florecen actualmente en Occidente -aunque de forma secreta- se adhieren al camino de izquierdas. En el tantrismo, esto significa simplemente que en los ritos que requieren actividad sexual, las mujeres se sientan a la izquierda de su pareja en el momento en que el rito comienza. En el camino de derechas, los ritos sexuales son puramente simbólicos.
La sexualidad en el misticismo oriental.
Así, en la forma extrema del Tantra, o vía de la mano izquierda, se estimula la práctica de elaboradas técnicas sexuales como medio de alcanzar, a lomos de la poderosa energía sexual desatada, las cimas del éxtasis espiritual, mientras que en la renuncia que propugnan el Yoga y el Vendata, la castidad (bramacharia) se convierte en un instrumento básico e indispensable del crecimiento espiritual.
Esta renuncia al disfrute sexual que, en apariencia, se asemeja al temible “No fornicarás” de la tradición judeocristiana, está, sin embargo, radicalmente alejada de los conceptos y propósitos que animan el celibato religioso en Occidente, donde únicamente se persigue la virtud, atribuyendo a la renuncia valores exclusivamente ascéticos y morales.
En Oriente, por el contrario, siempre ha existido una elaborada tecnología de lo espiritual, basada en un conocimiento profundo de las energías sutiles que operan entre el cuerpo y el alma y son responsables tanto de las funciones mentales como de las meramente biológicas del individuo.
El propósito de la castidad, en este contexto, no sería otro que el de preservar valiosas energías para emplearlas en el propio crecimiento interior. Así, puede leerse en el Yoga Sastra: “La pérdida del semen trae la muerte; su preservación, la vida. El semen es la auténtica vitalidad del hombre; es un tesoro escondido que le ilumina el semblante, le fortalece la mente y le colma de bienestar.” Coincidentemente, el moderno sabio hindú Sivananda, en vida médico y gurú de gran reputación, afirmaba: “La energía contenida en el fluido seminal (Viria), es la esencia de las esencias que se encuentra en estado sutil en todas las células del cuerpo. La energía que consume un solo acto sexual equivale a la gastada en diez días de trabajo físico o tres de esfuerzo intelectual.”
A pesar de constituir una vía completamente opuesta, el Tantra parece tener muy en cuenta estos principios, puesto que sus prácticas sexuales evitan estrictamente todo derrame del líquido seminal. Algunos, incluso, lo consideran un mero entrenamiento para disfrutar orgasmos sin malgastar la preciada energía.
Para otros, en cambio, encierra una profunda simbología que representa la unión del principio femenino (Shaktï) con el masculino (Siva), los dos tipos de energía complementarias (prana y apana) que existen en el hombre, y cuya fusión daría lugar a la “iluminación”, o expansión de la conciencia, experimentada por los místicos de todos los tiempos. De acuerdo con esta concepción, no existe diferencia alguna entre la energía sexual y la espiritual; se trata de la misma fuerza fluyendo hacia abajo y estimulando los centros sexuales, o fluyendo hacia arriba y despertando las facultades espirituales latentes en el alma humana.
Tal vez sea por eso que tanto los yoguis como los seguidores del tantrismo sienten una gran devoción por el Sivalingam, o representación fálica del dios Siva, que tiene su contraparte en el Yoni, o figuración del órgano sexual femenino de la diosa Shaktï.
Curiosamente -las paradojas son la entraña del complejo mundo oriental- , no puede dejar de señalarse que una cultura tan consciente del ahorro sexual, sea la que ha dado al mundo el Kama Sutra, la sofisticada colección de técnicas sexuales que procura, sobre todas las cosas, el refinamiento del placer carnal.
¿Es el culto del Tantra, tal como sostienen sus críticos, simplemente una excusa para ciertos excesos sexuales?
¿O son sus ritos, tal como afirman quienes lo practican, la clave de la salvación final del espíritu?
El Universo entero se halla en perfecto equilibrio; sus dos polos primarios están equilibrados, con toda precisión, como un dios y una diosa acoplados en una unión divina e íntima. Así pues, la meta espiritual más alta es llegar a obtener una resonancia con este estado insuperable a través de los ritos sexuales.
Todo esto dicen los seguidores del Tantra, culto que se originó en el antiguo Oriente y que ha ganado popularidad entre los teósofos y místicos occidentales desde, por lo menos, finales del siglo XIX. Este culto sigue su expansión -en muchos casos secretamente- en la sociedad contemporánea.
A quien desconozca este culto, tales ritos pueden parecerle una simple tolerancia ante una actividad sexual promiscua y obscena. Es más, los rituales pueden dar aparentemente una sensación de depravación y de magia negra. Sin embargo, en su sentido más puro, el tantrismo no es nada de eso. “Tantra” es una voz sánscrita que significa “urdimbre”. Representa un conglomerado de enseñanza escrita -la urdimbre- a través del cual quedan enhebradas la práctica y preparación física y moral suplementarias -la trama- necesarias para la adquisición de la experiencia personal y directa de Dios, los dioses, la Esencia Universal, el Ser Supremo de Luz y lo Último, sea cual fuere la forma escogida por quien busca la sabiduría y la salvación para enfrentarse a esta temible meta.
De hecho, los aspectos sexualmente explícitos, eróticos y, para algunos, repugnantes de los ritos tántricos comprenden sólo un pequeño porcentaje de la integridad de los textos escritos. Con todo, es probable que, efectivamente, sean dichas prácticas y los poderes que supuestamente confieren el factor más importante de la atracción de los occidentales hacia este culto.
El tantrismo ha sido casi siempre practicado en secreto. Y, pese al aumento de la permisividad sexual verificada en la segunda mitad del siglo XX, todavía constituye un culto secreto. Aunque los textos más antiguos daten sólo de finales del siglo X, se dice que hubo muchos otros más antiguos, destruidos por sucesivos invasores del valle del Indo y por hindúes ortodoxos que trataron de acabar con el Tantra. Bibliotecas de escritos tántricos fueron incendiadas, monasterios de este culto fueron arrasados, y sus sacerdotes ejecutados, por lo cual maestros y seguidores procuraron esconderse. Por otra parte, el Tantra cuenta, aparte de las prácticas sexuales, con muchos elementos que ofendían a los perseguidores y que horrorizan a los críticos modernos.
En la filosofía tántrica, los dos dioses mayores, que personifican los dos polos equilibrados del cosmos, son Siva y su consorte Saktï. Pero es ésta la más importante de los dos, puesto que viene a ser la fuerza primaria, creativa y activa, la Diosa Madre, Gran Madre o Gran Diosa. Los tántricos no poseen ningún sistema de castas: consideran a las mujeres totalmente iguales a los hombres y, en numerosos ritos, conciben a la mujer como el vehículo físico de la propia diosa Saktï.
La variedad de temas que aborda el tantrismo es tan amplia, que cubre casi todas las áreas de la filosofía ocultista. Incluyen la creación y la destrucción última del mundo, un panteón entero de deidades y su significado y simbolismo internos, yoga y meditación, el viaje astral y la conciencia sublimada, la longevidad prolongada y, desde luego, los ritos sexuales, a través de los cuales se pretende obtener un enorme poder y discernimiento.
Más de un comentarista ha apuntado que los grimorios medievales, los rituales de la magia occidental y los hechizos parecen proceder del tantrismo oriental, aunque hayan sido revestidos con elementos occidentales. Hacen falta largos y difíciles períodos de preparación y ejercicios para alcanzar algo, según el sistema tántrico. Existen complejos ejercicios de respiración, gestos y posturas ideados para obtener el control de la temperatura corporal, la velocidad del pulso y otras funciones corporales automáticas. Se llevan a cabo intensos y profundos ejercicios mentales, calculados para llegar a un control verdadero y total de la voluntad.
Los adeptos más avanzados son finalmente elevados mental, corporal y espiritualmente para armonizar su más alta esencia interior con la quintaesencia del Espíritu Universal. En principio, esto sería una meta de carácter religioso, pero muchos insisten en que el Tantra no es una verdadera religión.
Los textos que describen las técnicas del Tantra se expresan mediante un simbolismo enormemente alegórico y críptico, ideado para ocultar el significado interno. Las secciones que tratan la alquimia espiritual, por ejemplo, no parecen describir a primera vista nada más que el esfuerzo físico gastado en el intento de trasmutar los metales bases en oro. Sin embargo, lo que pretenden es una ampliación interior del mismo, la búsqueda del hombre despierto.
Los siete chakras, según un grabado del siglo XIX. El chakra más bajo se encuentra en la base del espinazo, donde yace kundalini, serpiente que simboliza a la diosa Saktï. Los tántricos intentan despertarla y hacerla subir por el cuerpo hasta el dios Siva, el chakra más alto, que se halla en la coronilla. Cuando tiene lugar esta “unión divina”, el tántrico ha llegado a su meta final, lo cual requiere años de riguroso entrenamiento.
ALQUIMIA INTERNA
El saktï-yoga es la clave de dicho proceso alquímico, y sus ejercicios están basados en el concepto de los chakras, que como ya se comentó en el tema correspondiente, pueden ser definidos como centros. Otra palabra que casi puede considerarse un sinónimo de chakras es padmas, que significa “lotos”. Se dice que los chakras se encuentran dentro del cuerpo, pero no son considerados órganos físicos. Más bien se trata de sutiles centros físicos de energía, localizados en los plexos (centros nerviosos) del cuerpo.
Existen siete chakras mayores. Según el Tantra, el más bajo es el muladhara, que se supone cerca del espinazo. Es ahí donde el principio femenino activo, la propia diosa Saktï, yace latente. Está simbolizada por una serpiente durmiente, kundalini -de cúndala, que significa “enrollado”- y espera a ser despertado y juntado con Siva, el macho, principio pasivo.
En cuanto a Siva, habita en el chakra sahasrara -el “loto de los mil pétalos”-, en la coronilla. La manera de juntar estas deidades, dicen los tántricos, consiste en despertar a Saktï y hacer que ascienda gradualmente a través de los cinco chakras intermedios. Estos son: el avadhisthana, encima de la región genital; el manipura, cerca del ombligo; el anahata, en la zona del corazón; el akasa, en la garganta, y el ajna, en alguna parte de la región de la glándula pineal. Este último es el llamado “tercer ojo”, el preferido de los místicos orientales y también occidentales, por ser un órgano de visión oculta.
Cuando kundalini ha alcanzado el séptimo chakra, Saktï y Siva quedan unidos. El adepto que lo consigue queda entonces perfectamente armonizado con el propio Universo; ello sitúa al iluminado en una posición superior a la del resto de la humanidad “no despertada”, confiriéndole de hecho el más alto orden de sabiduría y poder. Pasa a ser, en realidad, un segmento del propio Cosmos, y por tanto capaz de manipular a voluntad dicha parte del Cosmos. Se trata de un caso de salvación a través del sexo.
Sin embargo, existen muchas trampas en este largo, complejo y arduo proceso de iluminación tántrica; si no son salvadas correctamente con la ayuda de un maestro bien informado, encierran grandes peligros. Se dice que si la fuerza kundalini -que es como un tipo de fuego oculto- se descontrola, el adepto puede volverse loco o encontrar la muerte.
Otro de los riesgos que entraña este camino es que los aspirantes pueden ser desviados por deseos mundanos, nacidos de sus debilidades y alentados por alguno de sus logros. El deseo de riqueza, de longevidad, de poder sobre los demás, por mencionar sólo algunos, pueden seducirlos y alejarlos de la última meta de unión divina. Los propios ritos sexuales, si no son llevados a cabo en el espíritu de disciplina que requieren, pueden obsesionar al practicante hasta el colapso mental y corporal.
Estos ritos -blanco de las críticas más severas- incluyen desnudez, sexo en grupo, incesto y adulterio. Pero, aunque se haya descrito el tantrismo como un culto de éxtasis, lo principal no es el mero éxtasis físico, sensual. Los ritos tántricos están deliberadamente ideados para llevar a cabo una selección arbitraria de la pareja: no se pone ningún énfasis en la juventud, belleza o atracción mutua.
En los niveles más elevados, se habla incluso de relaciones sexuales con diosas, fuerzas de la naturaleza y demonios femeninos. Un testimonio al respecto es el de Stephen Jenkins, profesor de historia inglesa que fue iniciado en Mongolia en el rito sexual tántrico. En su libro The undiscovered country (1977), Jenkins explica que existen dos estados en el tantrismo avanzado: uno en el cual el miembro femenino de la pareja es un ser humano, y otra en la que es “un ser totalmente de otro orden”. La última, dice, puede adoptar la forma de un “caminante del cielo” -espíritu de los cuales se dice que frecuentan la India occidental y Ladak- o incluso de la misma Gran Diosa Saktï: “En el nivel más alto de este método, la experiencia no puede distinguirse de la copulación humana normal en su aspecto más intenso y refinado. No pretendo saber cómo funciona esto: sólo puedo atestiguar que funciona”.
DOS CAMINOS, UNA META
Debe apuntarse aquí que existen dos escuelas diferentes de ritos sexuales, conocidas como “camino de derechas” y “camino de izquierdas”. Se piensa que muchos de los cultos que florecen actualmente en Occidente -aunque de forma secreta- se adhieren al camino de izquierdas. En el tantrismo, esto significa simplemente que en los ritos que requieren actividad sexual, las mujeres se sientan a la izquierda de su pareja en el momento en que el rito comienza. En el camino de derechas, los ritos sexuales son puramente simbólicos.
La sexualidad en el misticismo oriental.
Así, en la forma extrema del Tantra, o vía de la mano izquierda, se estimula la práctica de elaboradas técnicas sexuales como medio de alcanzar, a lomos de la poderosa energía sexual desatada, las cimas del éxtasis espiritual, mientras que en la renuncia que propugnan el Yoga y el Vendata, la castidad (bramacharia) se convierte en un instrumento básico e indispensable del crecimiento espiritual.
Esta renuncia al disfrute sexual que, en apariencia, se asemeja al temible “No fornicarás” de la tradición judeocristiana, está, sin embargo, radicalmente alejada de los conceptos y propósitos que animan el celibato religioso en Occidente, donde únicamente se persigue la virtud, atribuyendo a la renuncia valores exclusivamente ascéticos y morales.
En Oriente, por el contrario, siempre ha existido una elaborada tecnología de lo espiritual, basada en un conocimiento profundo de las energías sutiles que operan entre el cuerpo y el alma y son responsables tanto de las funciones mentales como de las meramente biológicas del individuo.
El propósito de la castidad, en este contexto, no sería otro que el de preservar valiosas energías para emplearlas en el propio crecimiento interior. Así, puede leerse en el Yoga Sastra: “La pérdida del semen trae la muerte; su preservación, la vida. El semen es la auténtica vitalidad del hombre; es un tesoro escondido que le ilumina el semblante, le fortalece la mente y le colma de bienestar.” Coincidentemente, el moderno sabio hindú Sivananda, en vida médico y gurú de gran reputación, afirmaba: “La energía contenida en el fluido seminal (Viria), es la esencia de las esencias que se encuentra en estado sutil en todas las células del cuerpo. La energía que consume un solo acto sexual equivale a la gastada en diez días de trabajo físico o tres de esfuerzo intelectual.”
A pesar de constituir una vía completamente opuesta, el Tantra parece tener muy en cuenta estos principios, puesto que sus prácticas sexuales evitan estrictamente todo derrame del líquido seminal. Algunos, incluso, lo consideran un mero entrenamiento para disfrutar orgasmos sin malgastar la preciada energía.
Para otros, en cambio, encierra una profunda simbología que representa la unión del principio femenino (Shaktï) con el masculino (Siva), los dos tipos de energía complementarias (prana y apana) que existen en el hombre, y cuya fusión daría lugar a la “iluminación”, o expansión de la conciencia, experimentada por los místicos de todos los tiempos. De acuerdo con esta concepción, no existe diferencia alguna entre la energía sexual y la espiritual; se trata de la misma fuerza fluyendo hacia abajo y estimulando los centros sexuales, o fluyendo hacia arriba y despertando las facultades espirituales latentes en el alma humana.
Tal vez sea por eso que tanto los yoguis como los seguidores del tantrismo sienten una gran devoción por el Sivalingam, o representación fálica del dios Siva, que tiene su contraparte en el Yoni, o figuración del órgano sexual femenino de la diosa Shaktï.
Curiosamente -las paradojas son la entraña del complejo mundo oriental- , no puede dejar de señalarse que una cultura tan consciente del ahorro sexual, sea la que ha dado al mundo el Kama Sutra, la sofisticada colección de técnicas sexuales que procura, sobre todas las cosas, el refinamiento del placer carnal.
La "Teoría de Gafos" arroja luz sobre el origen de la consciencia.
Por Yaiza Martínez.
Un estudio matemático revela que, cuando somos conscientes de algo, el cerebro entero se vuelve más conectado.
Investigadores de la Universidad de Vanderbilt, en EEUU, han utilizado la teoría matemática de grafos para estudiar la conciencia en el cerebro. Lo han hecho porque la comunicación de la información entre diversas regiones cerebrales -que hace posible nuestra conciencia- conforma una red compleja, similar a la de las redes sociales o de las rutas de vuelo. Sus resultados demuestran que, cuando somos conscientes de algo, el cerebro entero se vuelve más conectado (todas sus áreas se interconectan entre sí), y no solo se activan en él algunas regiones específicas.
Los puntos negros corresponden a las 264 áreas de la corteza cerebral que los investigadores analizaron; y las líneas a la fuerza incrementada de las conexiones funcionales entre dichas áreas, cuando los participantes en el estudio percibieron conscientemente el disco. Los colores cálidos están asociados con conexiones más fuertes. La figura ilustra que la conciencia de un objetivo está asociada a un aumento generalizado de la fuerza de las conexiones funcionales del cerebro. Imagen: Marois / Godwin. Fuente: Universidad de Vanderbilt.
La conciencia sigue siendo uno de los mayores enigmas de la ciencia, pues aún no se sabe bien cómo la produce nuestro cerebro. Por otra parte, la teoría de grafos (o de gráficas) es una rama de las matemáticas que estudia las interrelaciones entre los componentes de redes complejas, como las redes sociales o las rutas de vuelo de los aviones.
Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Vanderbilt, en EEUU, ha utilizado la segunda para estudiar la primera, es decir, ha aplicado la teoría de grafos al estudio de la conciencia. Lo han hecho porque la comunicación de la información entre diversas regiones cerebrales -que hace posible nuestra conciencia- también conforma una red compleja.
Buscando la comunicación
Según explica la Universidad Vanderbilt en un comunicado, las teorías modernas sobre las bases neuronales de la conciencia se dividen generalmente en dos campos: focal y global. Las teorías focales sostienen que hay áreas específicas del cerebro que son fundamentales para la generación de la conciencia, mientras que las teorías globales defienden que la conciencia surge de cambios a gran escala en la actividad del cerebro. El presente trabajo parece dar la razón en parte a ambas teorías.
Para llevarlo a cabo, los investigadores reunieron a 24 miembros de la comunidad universitaria y los sometieron a un experimento con fMRI (imagen de resonancia magnética funcional), que es una técnica que permite mostrar en imágenes las regiones cerebrales que ejecutan una tarea determinada.
Mientras los participantes eran sometidos a este escáner, se les pidió que detectaran un disco que aparecía brillando, brevemente, en una pantalla. Cada vez que esto ocurría, debían responder si habían podido detectar dicho disco, y el grado de confianza que tenían en su propia respuesta.
Los investigadores tomaron los informes de “alto nivel de confianza” como “pruebas de conciencia” y aquellos en que el disco ni siquiera había sido visto por los sujetos como “pruebas de inconsciencia”.
Con el escáner fMRI determinaron entonces qué partes del cerebro estaban activas en las pruebas de “conciencia” y en las de “inconsciencia”. Constataron que solo unas pocas áreas del cerebro mostraban mayor actividad durante la detección del disco que cuando este no había sido detectado.
Este punto ya había sido determinado en estudios previos. La novedad del presente trabajo es que en él, además, los científicos analizaron cómo dichas áreas cerebrales activadas durante las “pruebas de conciencia” se comunicaban entre sí.
Artículos relacionados
• Rasgos del cerebro de las personas más confiadas
• De la vida a la conciencia: la emergencia y el futuro de la mente humana
• Hay dos tipos de cerebros 'extrovertidos'
• El estudio de la consciencia debe integrar lo objetivo y lo subjetivo
• Leves estímulos eléctricos pueden cambiar nuestra manera de pensar
La conciencia en la conexión entre redes
Este enfoque de red reveló que ninguna región de la red de áreas cerebrales destacó como más particularmente conectada durante la “prueba de conciencia”: cuando el disco fue percibido claramente, el cerebro entero se volvió más conectado.
Por tanto, señalan los investigadores, la conciencia parece romper la modularidad de las redes cerebrales: “Sabemos que hay numerosas redes cerebrales que controlan funciones cognitivas diversas, como la atención o el lenguaje, con cada nodo de cada red densamente interconectado con otros nodos de la misma red, pero no con otras redes. La conciencia parece romper esta modularidad de las redes, ya que hemos observado un incremento amplio en la conectividad funcional de todas ellas durante la conciencia”.
La conciencia como propiedad emergente
Los resultados sugieren que es probable que la conciencia sea unproducto de la comunicación generalizada entre las diversas regiones cerebrales; y que sólo podemos informar de que hemos visto cosas una vez que estas son representadas en el cerebro de esta manera global.
También señala que no habría una parte del cerebro que sea el "asiento del alma", como escribió René Descartes sobre la glándula pineal: la conciencia sería una propiedad emergente de la propagación, por todo el cerebro, de la información a actualizar. En otras palabras, sería fruto de la comunicación generalizada entre las redes cerebrales.
La conclusión recuerda a la definición de “yo” señalada por el profesor de ciencias cognitivas de la Universidad de Lund, en Suecia, Peter Gardenfors : el ‘yo’ sería un fenómeno emergente, una propiedad que surge de una red de funciones cognoscitivas relacionadas entre sí, según ha explicado el neurólogo Francisco J. Rubia.
También hace pensar en un estudio realizado en 2010 por investigadores de la compañía IBM. En este, los científicos elaboraron un mapa de la compleja red de conexiones neuronales entre las distintas regiones del cerebro de un macaco para tratar de ubicar en el cerebro algunos procesos cognitivos superiores, como el pensamiento y la conciencia. Se descubrió que el núcleo de dichos procesos en realidad no estaba situado en ninguna parte concreta del cerebro, sino que se extendía por diversas regiones, como el córtex prefrontal, el lóbulo temporal, el tálamo, el córtex visual y otras.
Una búsqueda multidisciplinar
La fascinante búsqueda de explicación sobre el origen de la conciencia continúa, en los últimos años gracias a las tecnologías que permiten observar al cerebro “en acción” y a la utilización de disciplinas diversas, como las matemáticas en este caso.
Sir Roger Penrose (Profesor Emérito de Matemáticas en la Universidad de Oxford) y Stuart Hameroff (anestesista y profesor de la Universidad de Arizona) están intentando también usar la física cuántica para comprender la conciencia.
Con ella han intentado determinar si esta evolucionó a partir de procesos complejos entre las neuronas del cerebro –como defienden la mayoría de los científicos- o es “previa” a los procesos del cerebro, es decir fruto de una estructura cuántica ‘proto-consciente’ que le habría “dado forma”.
El físico norteamericano David Bohm ha propuesto por su parte que, al igual que la materia genera estados macroscópicos de coherencia cuántica, el cerebro podría aprovecharse de estas propiedades físicas y cohesionarse formando un todo.
Un estudio matemático revela que, cuando somos conscientes de algo, el cerebro entero se vuelve más conectado.
Investigadores de la Universidad de Vanderbilt, en EEUU, han utilizado la teoría matemática de grafos para estudiar la conciencia en el cerebro. Lo han hecho porque la comunicación de la información entre diversas regiones cerebrales -que hace posible nuestra conciencia- conforma una red compleja, similar a la de las redes sociales o de las rutas de vuelo. Sus resultados demuestran que, cuando somos conscientes de algo, el cerebro entero se vuelve más conectado (todas sus áreas se interconectan entre sí), y no solo se activan en él algunas regiones específicas.
Los puntos negros corresponden a las 264 áreas de la corteza cerebral que los investigadores analizaron; y las líneas a la fuerza incrementada de las conexiones funcionales entre dichas áreas, cuando los participantes en el estudio percibieron conscientemente el disco. Los colores cálidos están asociados con conexiones más fuertes. La figura ilustra que la conciencia de un objetivo está asociada a un aumento generalizado de la fuerza de las conexiones funcionales del cerebro. Imagen: Marois / Godwin. Fuente: Universidad de Vanderbilt.
La conciencia sigue siendo uno de los mayores enigmas de la ciencia, pues aún no se sabe bien cómo la produce nuestro cerebro. Por otra parte, la teoría de grafos (o de gráficas) es una rama de las matemáticas que estudia las interrelaciones entre los componentes de redes complejas, como las redes sociales o las rutas de vuelo de los aviones.
Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Vanderbilt, en EEUU, ha utilizado la segunda para estudiar la primera, es decir, ha aplicado la teoría de grafos al estudio de la conciencia. Lo han hecho porque la comunicación de la información entre diversas regiones cerebrales -que hace posible nuestra conciencia- también conforma una red compleja.
Buscando la comunicación
Según explica la Universidad Vanderbilt en un comunicado, las teorías modernas sobre las bases neuronales de la conciencia se dividen generalmente en dos campos: focal y global. Las teorías focales sostienen que hay áreas específicas del cerebro que son fundamentales para la generación de la conciencia, mientras que las teorías globales defienden que la conciencia surge de cambios a gran escala en la actividad del cerebro. El presente trabajo parece dar la razón en parte a ambas teorías.
Para llevarlo a cabo, los investigadores reunieron a 24 miembros de la comunidad universitaria y los sometieron a un experimento con fMRI (imagen de resonancia magnética funcional), que es una técnica que permite mostrar en imágenes las regiones cerebrales que ejecutan una tarea determinada.
Mientras los participantes eran sometidos a este escáner, se les pidió que detectaran un disco que aparecía brillando, brevemente, en una pantalla. Cada vez que esto ocurría, debían responder si habían podido detectar dicho disco, y el grado de confianza que tenían en su propia respuesta.
Los investigadores tomaron los informes de “alto nivel de confianza” como “pruebas de conciencia” y aquellos en que el disco ni siquiera había sido visto por los sujetos como “pruebas de inconsciencia”.
Con el escáner fMRI determinaron entonces qué partes del cerebro estaban activas en las pruebas de “conciencia” y en las de “inconsciencia”. Constataron que solo unas pocas áreas del cerebro mostraban mayor actividad durante la detección del disco que cuando este no había sido detectado.
Este punto ya había sido determinado en estudios previos. La novedad del presente trabajo es que en él, además, los científicos analizaron cómo dichas áreas cerebrales activadas durante las “pruebas de conciencia” se comunicaban entre sí.
Artículos relacionados
• Rasgos del cerebro de las personas más confiadas
• De la vida a la conciencia: la emergencia y el futuro de la mente humana
• Hay dos tipos de cerebros 'extrovertidos'
• El estudio de la consciencia debe integrar lo objetivo y lo subjetivo
• Leves estímulos eléctricos pueden cambiar nuestra manera de pensar
La conciencia en la conexión entre redes
Este enfoque de red reveló que ninguna región de la red de áreas cerebrales destacó como más particularmente conectada durante la “prueba de conciencia”: cuando el disco fue percibido claramente, el cerebro entero se volvió más conectado.
Por tanto, señalan los investigadores, la conciencia parece romper la modularidad de las redes cerebrales: “Sabemos que hay numerosas redes cerebrales que controlan funciones cognitivas diversas, como la atención o el lenguaje, con cada nodo de cada red densamente interconectado con otros nodos de la misma red, pero no con otras redes. La conciencia parece romper esta modularidad de las redes, ya que hemos observado un incremento amplio en la conectividad funcional de todas ellas durante la conciencia”.
La conciencia como propiedad emergente
Los resultados sugieren que es probable que la conciencia sea unproducto de la comunicación generalizada entre las diversas regiones cerebrales; y que sólo podemos informar de que hemos visto cosas una vez que estas son representadas en el cerebro de esta manera global.
También señala que no habría una parte del cerebro que sea el "asiento del alma", como escribió René Descartes sobre la glándula pineal: la conciencia sería una propiedad emergente de la propagación, por todo el cerebro, de la información a actualizar. En otras palabras, sería fruto de la comunicación generalizada entre las redes cerebrales.
La conclusión recuerda a la definición de “yo” señalada por el profesor de ciencias cognitivas de la Universidad de Lund, en Suecia, Peter Gardenfors : el ‘yo’ sería un fenómeno emergente, una propiedad que surge de una red de funciones cognoscitivas relacionadas entre sí, según ha explicado el neurólogo Francisco J. Rubia.
También hace pensar en un estudio realizado en 2010 por investigadores de la compañía IBM. En este, los científicos elaboraron un mapa de la compleja red de conexiones neuronales entre las distintas regiones del cerebro de un macaco para tratar de ubicar en el cerebro algunos procesos cognitivos superiores, como el pensamiento y la conciencia. Se descubrió que el núcleo de dichos procesos en realidad no estaba situado en ninguna parte concreta del cerebro, sino que se extendía por diversas regiones, como el córtex prefrontal, el lóbulo temporal, el tálamo, el córtex visual y otras.
Una búsqueda multidisciplinar
La fascinante búsqueda de explicación sobre el origen de la conciencia continúa, en los últimos años gracias a las tecnologías que permiten observar al cerebro “en acción” y a la utilización de disciplinas diversas, como las matemáticas en este caso.
Sir Roger Penrose (Profesor Emérito de Matemáticas en la Universidad de Oxford) y Stuart Hameroff (anestesista y profesor de la Universidad de Arizona) están intentando también usar la física cuántica para comprender la conciencia.
Con ella han intentado determinar si esta evolucionó a partir de procesos complejos entre las neuronas del cerebro –como defienden la mayoría de los científicos- o es “previa” a los procesos del cerebro, es decir fruto de una estructura cuántica ‘proto-consciente’ que le habría “dado forma”.
El físico norteamericano David Bohm ha propuesto por su parte que, al igual que la materia genera estados macroscópicos de coherencia cuántica, el cerebro podría aprovecharse de estas propiedades físicas y cohesionarse formando un todo.
Los cuatro miedos de la vida
FUENTE http://www.dejafluir.com
Cuáles son nuestros miedos más comunes?
Identificarlos y observarlos nos ayuda a disolverlos más fácil. No somos nuestros miedos. Somos la consciencia que los observa.
MIEDO A LA SOLEDAD
Hay dos opciones que se pueden considerar: La primera es que el ego trabaja en su banal causa de hacerte creer que realmente estás solo, que tu estás unido a los demás, con el fin de sentirte protagonista de la vida y encontrar el reconocimiento, en todos los niveles que te imagines, en la familia, en la pareja, en el grupo de amistades, en el trabajo y en la sociedad. La segunda opción es que el Espíritu desea que recuerdes que eres parte de una Totalidad. Que tu siempre estás unido a la energía integradora de Dios, que se manifiesta en una llama interior que tu posees, una luz que debes expandir. Cuando le das fuerza a esa luz interior, comienzas a mirar con los ojos de tu corazón y empiezas a ser consciente de que siempre tienes compañía. Es la compañía con tu ser interior y con tu Creador Supremo. Llegarás a comprender que la soledad es una maravillosa oportunidad de la vida para compartir contigo mismo; y justamente en este momento, empezarán a aparecer aquellas personas que vibrarán con tu misma sintonía e intensidad.
MIEDO A LA ESCASEZ
Superar el miedo a estar escaso, sin dinero u oportunidades para ser cada vez más abundante, requiere de un trabajo contigo mismo. Debes darte la oportunidad para considerar que tus emociones sientan ese “deseo de merecer lo mejor para tu vida”. El sentimiento de víctima, es una señal de que el fantasma del miedo esta invadiéndote. Hay una palabra de siete letras que, cuando la repites, empieza a dar claridad al estado de abundancia que hoy tienes. Esta palabra es “GRACIAS”. Cuando agradeces por todo cuanto tienes en este momento y por lo que llegará a ti, comienzas a ser perceptible de todas las cosas que Dios te ofrece cada día. Gracias Dios por abrir los ojos este día de hoy, por poder respirar un día más. Gracias por la cama donde duermo, por las situaciones que parecen adversas; pero me Dejan sabiduría. Gracias Dios por la sonrisa que me regalo esa persona que no conozco. Gracias Dios por Tener trabajo, por la comida caliente, por la taza de cafe. Agradece y, en poco tiempo, todos tus deseos comenzaran a materializarse.
MIEDO A LA ENFERMEDAD
La enfermedad es un desequilibrio de tu estado de conciencia. Cuando empiezas a sentirte débil, está claro que perdiste tu fortaleza interior. “Enfermedad”, es una palabra compuesta del latin “in-firmus”, que significa “Sin Firmeza”. Si comienzas a erradicar las auto-culpas, estarás dejando las cárceles del saboteo mental y te liberarás de estas ataduras. El filosofo Platón dijo: “mente sana en cuerpo sano”. Piensa positivo respecto de ti mismo. La enfermedad se contagia, perjudicando a otro ser, como se puede contagiar la salud. Reconcíliate con el pasado, perdona íntimamente en tu corazón todos los sucesos de dolor y llena tu corazón de alegría, perdón y paz. Permanece también en silencio, porque Dios te hablará en este espacio de meditación. El remedio para la enfermedad es el Amor. Te daras cuenta que, de todos los medicamentos, el amor también crea adicción. Conviértete en un “adicto al amor”, llénate de amor, ya que nadie puede otorgar lo que no tiene, da amor y recibirás a cambio amor. Estarás cada vez mas sano y lleno de vitalidad. El mundo necesita que estés saludable, para poder cumplir tu rol de ser un gestor de cambios en este planeta, que necesita curar su alma. Si hay algo de lo que podemos estar seguros es que, cuando Dios lo disponga, partiremos de esta vida, no antes ni después. Cuando el médico nos da la primera nalgada para que comencemos a respirar, se activa la cuenta regresiva; ese tic-tac que nos indica que vamos yendo hacia el día que debamos “parar”. Es por eso que la vida es un constante “Pre-parar”, es decir, una invitación a trascender en cada instante vivido, hasta que llegue tu turno de “parar”.
MIEDO A LA MUERTE
Cierra tus ojos un momento e imagina que hace una semana que has muerto y que estás en el cementerio visitando tu propia tumba. Miras tu lapida y lees tu nombre, tus fechas de nacimiento y de partida de este mundo. A continuación, piensa en cual es la frase que escribiría la humanidad acerca de ti, en tu propia lapida: Qué dirían de ti? Que fracasaste en muchas de las áreas de tu vida?; Que la gente agradece que hayas partido, porque les hiciste la vida amarga?; o Qué sienten profundamente tu partida y que dejaste un espacio vacío en la humanidad, que nunca nadie podrá llenar? Qué diste? Qué cediste? Qué donaste? A quién ayudaste? De qué te privaste? Escribe en un papel que es lo que deseas que quede grabado en la piedra, cuando partas de este mundo. Trabaja, día tras día, para acercarte a este enunciado que declaras. El miedo a la muerte se supera, cuando tu meta es proyectarte en la Trascendencia de tu entrega, bondad, generosidad, desprendimiento, altruismo, amor al prójimo, capacidad de despojarte, sin condiciones, sin esperar retribuciones, que vivirá en la memoria y los corazones de quienes hiciste contacto en la vida e hiciste felices. Tomado de Kapulli y Temazcal, antigua sabiduría Tolteca.
Cuáles son nuestros miedos más comunes?
Identificarlos y observarlos nos ayuda a disolverlos más fácil. No somos nuestros miedos. Somos la consciencia que los observa.
MIEDO A LA SOLEDAD
Hay dos opciones que se pueden considerar: La primera es que el ego trabaja en su banal causa de hacerte creer que realmente estás solo, que tu estás unido a los demás, con el fin de sentirte protagonista de la vida y encontrar el reconocimiento, en todos los niveles que te imagines, en la familia, en la pareja, en el grupo de amistades, en el trabajo y en la sociedad. La segunda opción es que el Espíritu desea que recuerdes que eres parte de una Totalidad. Que tu siempre estás unido a la energía integradora de Dios, que se manifiesta en una llama interior que tu posees, una luz que debes expandir. Cuando le das fuerza a esa luz interior, comienzas a mirar con los ojos de tu corazón y empiezas a ser consciente de que siempre tienes compañía. Es la compañía con tu ser interior y con tu Creador Supremo. Llegarás a comprender que la soledad es una maravillosa oportunidad de la vida para compartir contigo mismo; y justamente en este momento, empezarán a aparecer aquellas personas que vibrarán con tu misma sintonía e intensidad.
MIEDO A LA ESCASEZ
Superar el miedo a estar escaso, sin dinero u oportunidades para ser cada vez más abundante, requiere de un trabajo contigo mismo. Debes darte la oportunidad para considerar que tus emociones sientan ese “deseo de merecer lo mejor para tu vida”. El sentimiento de víctima, es una señal de que el fantasma del miedo esta invadiéndote. Hay una palabra de siete letras que, cuando la repites, empieza a dar claridad al estado de abundancia que hoy tienes. Esta palabra es “GRACIAS”. Cuando agradeces por todo cuanto tienes en este momento y por lo que llegará a ti, comienzas a ser perceptible de todas las cosas que Dios te ofrece cada día. Gracias Dios por abrir los ojos este día de hoy, por poder respirar un día más. Gracias por la cama donde duermo, por las situaciones que parecen adversas; pero me Dejan sabiduría. Gracias Dios por la sonrisa que me regalo esa persona que no conozco. Gracias Dios por Tener trabajo, por la comida caliente, por la taza de cafe. Agradece y, en poco tiempo, todos tus deseos comenzaran a materializarse.
MIEDO A LA ENFERMEDAD
La enfermedad es un desequilibrio de tu estado de conciencia. Cuando empiezas a sentirte débil, está claro que perdiste tu fortaleza interior. “Enfermedad”, es una palabra compuesta del latin “in-firmus”, que significa “Sin Firmeza”. Si comienzas a erradicar las auto-culpas, estarás dejando las cárceles del saboteo mental y te liberarás de estas ataduras. El filosofo Platón dijo: “mente sana en cuerpo sano”. Piensa positivo respecto de ti mismo. La enfermedad se contagia, perjudicando a otro ser, como se puede contagiar la salud. Reconcíliate con el pasado, perdona íntimamente en tu corazón todos los sucesos de dolor y llena tu corazón de alegría, perdón y paz. Permanece también en silencio, porque Dios te hablará en este espacio de meditación. El remedio para la enfermedad es el Amor. Te daras cuenta que, de todos los medicamentos, el amor también crea adicción. Conviértete en un “adicto al amor”, llénate de amor, ya que nadie puede otorgar lo que no tiene, da amor y recibirás a cambio amor. Estarás cada vez mas sano y lleno de vitalidad. El mundo necesita que estés saludable, para poder cumplir tu rol de ser un gestor de cambios en este planeta, que necesita curar su alma. Si hay algo de lo que podemos estar seguros es que, cuando Dios lo disponga, partiremos de esta vida, no antes ni después. Cuando el médico nos da la primera nalgada para que comencemos a respirar, se activa la cuenta regresiva; ese tic-tac que nos indica que vamos yendo hacia el día que debamos “parar”. Es por eso que la vida es un constante “Pre-parar”, es decir, una invitación a trascender en cada instante vivido, hasta que llegue tu turno de “parar”.
MIEDO A LA MUERTE
Cierra tus ojos un momento e imagina que hace una semana que has muerto y que estás en el cementerio visitando tu propia tumba. Miras tu lapida y lees tu nombre, tus fechas de nacimiento y de partida de este mundo. A continuación, piensa en cual es la frase que escribiría la humanidad acerca de ti, en tu propia lapida: Qué dirían de ti? Que fracasaste en muchas de las áreas de tu vida?; Que la gente agradece que hayas partido, porque les hiciste la vida amarga?; o Qué sienten profundamente tu partida y que dejaste un espacio vacío en la humanidad, que nunca nadie podrá llenar? Qué diste? Qué cediste? Qué donaste? A quién ayudaste? De qué te privaste? Escribe en un papel que es lo que deseas que quede grabado en la piedra, cuando partas de este mundo. Trabaja, día tras día, para acercarte a este enunciado que declaras. El miedo a la muerte se supera, cuando tu meta es proyectarte en la Trascendencia de tu entrega, bondad, generosidad, desprendimiento, altruismo, amor al prójimo, capacidad de despojarte, sin condiciones, sin esperar retribuciones, que vivirá en la memoria y los corazones de quienes hiciste contacto en la vida e hiciste felices. Tomado de Kapulli y Temazcal, antigua sabiduría Tolteca.
Cada Órgano dañado responde a una Emoción
IMA SANCHÍS
Emociones
Las enfermedades son una tentativa de autocuración, una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable, de manera que cualquier órgano dañado corresponde a un sentimiento preciso y tiene una relación directa con las emociones y los pensamientos. Junto al doctor Philippe Levy, Flèche creó nuevos protocolos para organizar un método de diagnóstico original emocional y una nueva forma de terapia breve que busca en las emociones el origen y la solución a las enfermedades. Tiene publicados 17 libros sobre la descodificación biológica, cuatro de ellos traducidos al español. El cuerpo como herramienta de curación (Obelisco) ha vendido tres ediciones.
El cuerpo es nuestra herramienta de curación?
Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observe que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy diferente.
Bueno, cada uno es cada cual...
Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.
¿Eso es para usted la enfermedad?
Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos... Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.
¿Nace el conflicto?
Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.
Póngame otro ejemplo.
Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.
Pero tener prisa es psicológico.
Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.
¿Y provoca un síntoma?
Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.
Dígame.
El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.
¿Realidad energética?
Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.
¿Y es irreversible?
Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. "¿Desde cuándo?", le pregunté. "La primera vez estabas sola con mis hijos" "Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?" "Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada". Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.
A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.
Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños... todo va bien. Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.
¿Todo conflicto provoca enfermedad?
No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.
¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?
Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.
¿Estómago e intestino?
No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: "No me respetan y me dejan de lado". Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización...
¿Lo adecuado para estar sano?
Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine... Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.
La ira y la violencia se expresan a sus anchas.
Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: "Lo que tengo es miedo", su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo.
Emociones
Las enfermedades son una tentativa de autocuración, una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable, de manera que cualquier órgano dañado corresponde a un sentimiento preciso y tiene una relación directa con las emociones y los pensamientos. Junto al doctor Philippe Levy, Flèche creó nuevos protocolos para organizar un método de diagnóstico original emocional y una nueva forma de terapia breve que busca en las emociones el origen y la solución a las enfermedades. Tiene publicados 17 libros sobre la descodificación biológica, cuatro de ellos traducidos al español. El cuerpo como herramienta de curación (Obelisco) ha vendido tres ediciones.
El cuerpo es nuestra herramienta de curación?
Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observe que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy diferente.
Bueno, cada uno es cada cual...
Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.
¿Eso es para usted la enfermedad?
Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos... Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.
¿Nace el conflicto?
Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.
Póngame otro ejemplo.
Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.
Pero tener prisa es psicológico.
Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.
¿Y provoca un síntoma?
Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.
Dígame.
El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.
¿Realidad energética?
Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.
¿Y es irreversible?
Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. "¿Desde cuándo?", le pregunté. "La primera vez estabas sola con mis hijos" "Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?" "Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada". Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.
A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.
Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños... todo va bien. Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.
¿Todo conflicto provoca enfermedad?
No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.
¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?
Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.
¿Estómago e intestino?
No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: "No me respetan y me dejan de lado". Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización...
¿Lo adecuado para estar sano?
Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine... Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.
La ira y la violencia se expresan a sus anchas.
Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: "Lo que tengo es miedo", su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo.
jueves, marzo 12, 2015
Desarrolla tu Resilencia
La verdad es que no estaría mal poder ir a la farmacia y adquirir unos cuantos comprimidos de Resilencia. Uno al día sería suficiente no solo para vernos mejor frente al espejo, sino para inyectarnos de esa energía necesaria para aprender a responder a la adversidad, o simplemente, a ese estrés diario que nos puede traer el trabajo… o el rumor de la vida, siempre trufada de cosas buenas y malas.
La Resiliencia está tomando bastante peso en los últimos años dentro de las ciencias sociales, y en el campo de la salud mental. La realidad es que es un concepto acuñado por la física, y nos habla de la facultad que tienen algunos materiales de recuperar su estado original frente a determinadas circunstancias que pueden deformarlo e incluso fragmentarlo.
¿Cómo aplicamos esta propiedad entonces en el ámbito humano y psicológico? ¿Podemos quizá las personas volver a nuestro estado original a pesar de las pérdidas, las traiciones, o los fracasos?
La realidad es que no. Jamás volveremos a ese estado, a esa época en que éramos indemnes a todo y aún no habíamos conocido los envistes de la vida. Pero la Resiliencia nos puede enseñar no solo a aprender de estos efectos, sino a afrontarlos y salir airosos del rechazo, de la humillación o cualquier situación negativa, que, seguramente, todos hemos tenido que asumir.
TODOS PODEMOS VENCER LA ADVERSIDAD
Seguro que conoces algún caso. Niños que han crecido en contextos familiares desfavorecidos, o en familias con graves problemas personales (malos tratos, alcoholismo, pobreza).
No todos los que han tenido que pasar su infancia en estas situaciones, han llegado a la madurez mostrando los efectos psicológicos de un pasado tan oscuro. Hay quienes han logrado superar la adversidad para desarrollar no solo el sentido de la superviviencia, sino el de la esperanza, la adaptabilidad, la templanza y una buena autoestima.
¿Cómo es posible?
Debemos aprender a separar los contextos, de nuestra propia realidad interior. ¿Te mereces tú un futuro de desesperanzas y sufrimiento? ¿No vales lo mismo o más que cualquiera? ¿Por qué no aprender a ser feliz dejando un lado el pasado? Después de vivir en la oscuridad, uno ya conoce demasiado a las sombras para poder encontrar fuerzas y hacerles frente.
APRENDE A DESARROLLAR TU COMPETENCIA EMOCIONAL
Las personas que desarrollan adecuadamente la resiliencia, son competentes emocionalmente, pero ¿Qué significa esto? Significa que tienen autonomía para decidir qué es bueno y malo para ellas. Significa que tienen una buena autoestima y que saben lo que quieren.
Las personas con aptitudes en resiliencia saben lo que es pasar por un evento traumático o complejo, donde se requiere ser fuerte para sobrevivir. Para dejar que pasen los días y no temer al futuro. Debes saber que todos disponemos de la capacidad suficiente para hacer frente a las adversidades, para sobreponerte y salir airoso. ¿A caso no lo mereces?
EL CAMINO HACIA LA RESILIENCIA
¿Cómo conseguimos acceder a ese sendero del que salir fortalecido? En primer lugar debemos tener claro un aspecto. La resiliencia es ordinaria, no extraordinaria. Es decir, todos podemos desarrollarla. Ser resiliente no significa en absoluto ser “inmune” al dolor, a las angustias o a las preocupaciones, al contrario. El dolor emocional debe asumirse, y comprenderse.
Debemos ser realistas con lo que nos ocurre, teniendo a la vez una visión positiva de nosotros mismos. Saber gestionar las emociones, aceptando el dolor pero marcándonos metas y objetivos para el día de mañana. Nunca pierdas la esperanza. El cambio es parte de nuestra vida y debemos aceptarlos, porque todo ello nos hará crecer como personas, aprendiendo a ser más fuertes.
La Resiliencia está tomando bastante peso en los últimos años dentro de las ciencias sociales, y en el campo de la salud mental. La realidad es que es un concepto acuñado por la física, y nos habla de la facultad que tienen algunos materiales de recuperar su estado original frente a determinadas circunstancias que pueden deformarlo e incluso fragmentarlo.
¿Cómo aplicamos esta propiedad entonces en el ámbito humano y psicológico? ¿Podemos quizá las personas volver a nuestro estado original a pesar de las pérdidas, las traiciones, o los fracasos?
La realidad es que no. Jamás volveremos a ese estado, a esa época en que éramos indemnes a todo y aún no habíamos conocido los envistes de la vida. Pero la Resiliencia nos puede enseñar no solo a aprender de estos efectos, sino a afrontarlos y salir airosos del rechazo, de la humillación o cualquier situación negativa, que, seguramente, todos hemos tenido que asumir.
TODOS PODEMOS VENCER LA ADVERSIDAD
Seguro que conoces algún caso. Niños que han crecido en contextos familiares desfavorecidos, o en familias con graves problemas personales (malos tratos, alcoholismo, pobreza).
No todos los que han tenido que pasar su infancia en estas situaciones, han llegado a la madurez mostrando los efectos psicológicos de un pasado tan oscuro. Hay quienes han logrado superar la adversidad para desarrollar no solo el sentido de la superviviencia, sino el de la esperanza, la adaptabilidad, la templanza y una buena autoestima.
¿Cómo es posible?
Debemos aprender a separar los contextos, de nuestra propia realidad interior. ¿Te mereces tú un futuro de desesperanzas y sufrimiento? ¿No vales lo mismo o más que cualquiera? ¿Por qué no aprender a ser feliz dejando un lado el pasado? Después de vivir en la oscuridad, uno ya conoce demasiado a las sombras para poder encontrar fuerzas y hacerles frente.
APRENDE A DESARROLLAR TU COMPETENCIA EMOCIONAL
Las personas que desarrollan adecuadamente la resiliencia, son competentes emocionalmente, pero ¿Qué significa esto? Significa que tienen autonomía para decidir qué es bueno y malo para ellas. Significa que tienen una buena autoestima y que saben lo que quieren.
Las personas con aptitudes en resiliencia saben lo que es pasar por un evento traumático o complejo, donde se requiere ser fuerte para sobrevivir. Para dejar que pasen los días y no temer al futuro. Debes saber que todos disponemos de la capacidad suficiente para hacer frente a las adversidades, para sobreponerte y salir airoso. ¿A caso no lo mereces?
EL CAMINO HACIA LA RESILIENCIA
¿Cómo conseguimos acceder a ese sendero del que salir fortalecido? En primer lugar debemos tener claro un aspecto. La resiliencia es ordinaria, no extraordinaria. Es decir, todos podemos desarrollarla. Ser resiliente no significa en absoluto ser “inmune” al dolor, a las angustias o a las preocupaciones, al contrario. El dolor emocional debe asumirse, y comprenderse.
Debemos ser realistas con lo que nos ocurre, teniendo a la vez una visión positiva de nosotros mismos. Saber gestionar las emociones, aceptando el dolor pero marcándonos metas y objetivos para el día de mañana. Nunca pierdas la esperanza. El cambio es parte de nuestra vida y debemos aceptarlos, porque todo ello nos hará crecer como personas, aprendiendo a ser más fuertes.
Las experiencias son heredadas a través del A.D.N.
Edgar Mendizabal
Conseiller en Descodificacion Biologica.
Genetistas afirman que las experiencias de nuestros antepasados se heredan a través del ADN.
Vamos a plantear una pregunta con cierta ingenuidad: ¿cómo sabe el ADN humano dónde colocar sus piezas para crear exactamente un ser humano particular?
No hablamos de un individuo de la especie humana sino a una persona concreta, hijo o hija de ciertos padres, descendiente de cierta genealogía. De primera impresión podríamos pensar que la naturaleza trabaja sobre un cuadro básico de ingredientes, los cuales apenas sufren modificaciones a lo largo del tiempo. Pero según la investigación de un par de biólogos canadienses, las historias de vida (hábitos, estados emocionales, traumas psicológicos) de nuestros descendientes modifican y otorgan a nuestro material genético un grado extra de precisión.
La historia resumida comienza así: un neurólogo y un biólogo entran a un bar, toman un par de tragos y hablan con ligereza de sus respectivas líneas de investigación –al salir han creado un nuevo campo de la genética. Aunque no lo crean, esto es lo que les ocurrió en un bar de Madrid a Moshe Szyf (biólogo molecular y genetista de la McGill University en Montréal) y a su amigo Michael Meaney, neurobiólogo de la misma universidad.
Desde la década de los 70, los genetistas saben que el núcleo de las células utiliza un componente estructural de las moléculas orgánicas, el metilo, para saber qué piezas de información hacen qué –por decirlo así, el metilo ayuda a la célula a decidir si será una célula del corazón, del hígado o una neurona. El grupo metilo opera cerca del código genético, pero no es parte de él. Al campo de la biología que estudia estas relaciones se le llama epigenética, pues a pesar de que se estudian fenómenos genéticos, estos ocurren propiamente alrededor del ADN.
Los científicos creían que los cambios epigenéticos se producían sólo durante la etapa del desarrollo fetal, pero posteriores estudios demostraron que de hecho algunos cambios en el ADN adulto podían resultar en ciertos tipos de cáncer. En ocasiones los grupos metilo se ajustan al ADN debido a cambios en la dieta o a la exposición a ciertas sustancias; sin embargo, el verdadero descubrimiento comenzó cuando Randy Jirtle de la Universidad de Duke demostró que estos cambios podían ser transmitidos de generación en generación.
Si esta jerga genetista es ardua para algunos, digamos que Szyf y Meaney simplemente desarrollaron una innovadora hipótesis mientras tomaban un par de cervezas: si la alimentación y los químicos podían producir cambios epigenéticos, ¿era posible que experiencias como el estrés o el abuso de drogas también pudieran producir cambios epigenéticos en el ADN de las neuronas? Esta pregunta fue el punto de partida para un nuevo campo en el estudio de la genética: la epigenética conductual.
Según este nuevo enfoque, las experiencias traumáticas de nuestro pasado así como las de nuestros ancestros inmediatos dejan una suerte de heridas moleculares adheridas a nuestro ADN. Cada raza y cada pueblo, así, llevaría inscrito en su código genético la historia de su cultura: los judíos y la Shoah, los chinos y la Revolución Cultural, los rusos y los GULAG, los inmigrantes africanos cuyos padres fueron perseguidos en el sur de Estados Unidos, o bien una infancia de maltratos y padres abusivos –todas las historias que podamos imaginar están influídas por nuestros antecesores.
Desde este punto de vista, las experiencias de nuestros ancestros modelan nuestra propia experiencia de mundo no solamente a través de la herencia cultural sino a través de la herencia genética. El ADN no cambia propiamente, pero las tendencias psicológicas y de comportamiento se heredan: así, puede que no sólo tengas los ojos de tu abuelo, sino también su mal carácter y su tendencia a la depresión.
Así como la magia y las terapias psicodramáticas afirman que para curar a una persona es preciso revisar su árbol genealógico, la genética actual comienza a abrirse paso en un nuevo campo que podría hacer que las “maldiciones familiares” sean cosa del pasado.
Conseiller en Descodificacion Biologica.
Genetistas afirman que las experiencias de nuestros antepasados se heredan a través del ADN.
Vamos a plantear una pregunta con cierta ingenuidad: ¿cómo sabe el ADN humano dónde colocar sus piezas para crear exactamente un ser humano particular?
No hablamos de un individuo de la especie humana sino a una persona concreta, hijo o hija de ciertos padres, descendiente de cierta genealogía. De primera impresión podríamos pensar que la naturaleza trabaja sobre un cuadro básico de ingredientes, los cuales apenas sufren modificaciones a lo largo del tiempo. Pero según la investigación de un par de biólogos canadienses, las historias de vida (hábitos, estados emocionales, traumas psicológicos) de nuestros descendientes modifican y otorgan a nuestro material genético un grado extra de precisión.
La historia resumida comienza así: un neurólogo y un biólogo entran a un bar, toman un par de tragos y hablan con ligereza de sus respectivas líneas de investigación –al salir han creado un nuevo campo de la genética. Aunque no lo crean, esto es lo que les ocurrió en un bar de Madrid a Moshe Szyf (biólogo molecular y genetista de la McGill University en Montréal) y a su amigo Michael Meaney, neurobiólogo de la misma universidad.
Desde la década de los 70, los genetistas saben que el núcleo de las células utiliza un componente estructural de las moléculas orgánicas, el metilo, para saber qué piezas de información hacen qué –por decirlo así, el metilo ayuda a la célula a decidir si será una célula del corazón, del hígado o una neurona. El grupo metilo opera cerca del código genético, pero no es parte de él. Al campo de la biología que estudia estas relaciones se le llama epigenética, pues a pesar de que se estudian fenómenos genéticos, estos ocurren propiamente alrededor del ADN.
Los científicos creían que los cambios epigenéticos se producían sólo durante la etapa del desarrollo fetal, pero posteriores estudios demostraron que de hecho algunos cambios en el ADN adulto podían resultar en ciertos tipos de cáncer. En ocasiones los grupos metilo se ajustan al ADN debido a cambios en la dieta o a la exposición a ciertas sustancias; sin embargo, el verdadero descubrimiento comenzó cuando Randy Jirtle de la Universidad de Duke demostró que estos cambios podían ser transmitidos de generación en generación.
Si esta jerga genetista es ardua para algunos, digamos que Szyf y Meaney simplemente desarrollaron una innovadora hipótesis mientras tomaban un par de cervezas: si la alimentación y los químicos podían producir cambios epigenéticos, ¿era posible que experiencias como el estrés o el abuso de drogas también pudieran producir cambios epigenéticos en el ADN de las neuronas? Esta pregunta fue el punto de partida para un nuevo campo en el estudio de la genética: la epigenética conductual.
Según este nuevo enfoque, las experiencias traumáticas de nuestro pasado así como las de nuestros ancestros inmediatos dejan una suerte de heridas moleculares adheridas a nuestro ADN. Cada raza y cada pueblo, así, llevaría inscrito en su código genético la historia de su cultura: los judíos y la Shoah, los chinos y la Revolución Cultural, los rusos y los GULAG, los inmigrantes africanos cuyos padres fueron perseguidos en el sur de Estados Unidos, o bien una infancia de maltratos y padres abusivos –todas las historias que podamos imaginar están influídas por nuestros antecesores.
Desde este punto de vista, las experiencias de nuestros ancestros modelan nuestra propia experiencia de mundo no solamente a través de la herencia cultural sino a través de la herencia genética. El ADN no cambia propiamente, pero las tendencias psicológicas y de comportamiento se heredan: así, puede que no sólo tengas los ojos de tu abuelo, sino también su mal carácter y su tendencia a la depresión.
Así como la magia y las terapias psicodramáticas afirman que para curar a una persona es preciso revisar su árbol genealógico, la genética actual comienza a abrirse paso en un nuevo campo que podría hacer que las “maldiciones familiares” sean cosa del pasado.
Habrá 4 día de completa oscuridad??
Luego de conocerse el anuncio de la NASA donde se pronostica tres días sin sol, los rumores y predicciones fatales han surgido, pero ¿Cuál es la verdad del acontecimiento? Se trata de un fenómeno natural reconocido por la NASA. ¿Estamos preparados para vivir en tinieblas durante tres días? Faltan menos de seis meses para que el interesante fenómeno se presente.
El próximo 24 de Agosto, al finalizar la tarde, el cielo se oscurecerá y así permanecerá durante tres días. Extraño, pero no hay razón para preocuparse. Se trata de un fenómeno natural que tiene muy expectantes a los científicos, que se da cada 26.000 años y que es denominado el “eclipse galáctico” o “las eternas 96 horas de oscuridad” .
Y aunque muchos ya le están dando el tinte de lo que sería el fin del mundo, y hasta asociándolo con otros episodios de muerte como el ébola, entre otros, la verdad es que hay una explicación científica muy coherente que incluso ya fue avalada por la NASA y que varios expertos han tratado de explicar de la forma más simple y didáctica, con el objetivo que todos lo entendamos y sobre todo de no generar pánico alguno.
Científicamente lo explican de la siguiente manera: “Al pasar nuestro sistema solar frente a la brecha oscura de la galaxia, probablemente esta brecha absorbería todos los fotones y al estar el sol entre la tierra y esta brecha oscura, evidentemente la luz del sol no llegaría a la tierra”.
En la explicación científica indican que solo dejaría de llegar a la Tierra la luz, pues el calor sí se sentiría, lo que significa que no habrá cambios climáticos que puedan afectar la vida en la Tierra. Por estos días los expertos de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, más conocida como NASA, entrega a los miles de visitantes que a diario llegan a sus instalaciones, información detallada sobre los tres días de oscuridad que afectarían la tierra en el mes de Agosto de este año.
El objetivo es entregar una ilustración científica y evitar así que se generalicen otras teorías que pueden inducir al pánico.
El próximo 24 de Agosto, al finalizar la tarde, el cielo se oscurecerá y así permanecerá durante tres días. Extraño, pero no hay razón para preocuparse. Se trata de un fenómeno natural que tiene muy expectantes a los científicos, que se da cada 26.000 años y que es denominado el “eclipse galáctico” o “las eternas 96 horas de oscuridad” .
Y aunque muchos ya le están dando el tinte de lo que sería el fin del mundo, y hasta asociándolo con otros episodios de muerte como el ébola, entre otros, la verdad es que hay una explicación científica muy coherente que incluso ya fue avalada por la NASA y que varios expertos han tratado de explicar de la forma más simple y didáctica, con el objetivo que todos lo entendamos y sobre todo de no generar pánico alguno.
Científicamente lo explican de la siguiente manera: “Al pasar nuestro sistema solar frente a la brecha oscura de la galaxia, probablemente esta brecha absorbería todos los fotones y al estar el sol entre la tierra y esta brecha oscura, evidentemente la luz del sol no llegaría a la tierra”.
En la explicación científica indican que solo dejaría de llegar a la Tierra la luz, pues el calor sí se sentiría, lo que significa que no habrá cambios climáticos que puedan afectar la vida en la Tierra. Por estos días los expertos de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, más conocida como NASA, entrega a los miles de visitantes que a diario llegan a sus instalaciones, información detallada sobre los tres días de oscuridad que afectarían la tierra en el mes de Agosto de este año.
El objetivo es entregar una ilustración científica y evitar así que se generalicen otras teorías que pueden inducir al pánico.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













