Dr. Horacio A. Della Torre
A instancias de un insigne cisterciense, Bernardo de Claraval, luego San Bernardo, dos caballeros francos, dos Hugos: de Payns y de la Champaña fundan en 1118 la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, cuya originalidad radica en que los integrantes eran monjes guerreros.
.Fué Bernardo de Claraval quien hizo la Orden, le confió su misión, le transmitió sus enseñanzas y finalmente redactó sus reglas iniciales. Parte de estos hechos permanecerían por siempre en secreto.
A partir del Concilio, sus principales
miembros recorren el mundo de entonces reclutando fondos y enrolando efectivos
para asumir, ahora sí, la Guerra Santa. La respuesta es generosa, rotunda. Los caballeros
son alineados de a pares, en diadas, (ver Fig. 1) como haría Pitágoras con sus
novicios y mucho después Artigas con sus gauchos. Ambos caballeros comían de la
misma escudilla.
Difundieron la letra de cambio (ya
practicada por venecianos y lombardos) y con sus extensos cultivos alimentaron
como nunca a hombres y bestias de Europa. Durante los casi doscientos años de
su existencia no hubo hambruna en Europa. Las armaduras de los siglos XIV y XV
(desaparecido el Temple) muestran una disminución de la talla respecto a la de
los siglos XII y XIII.
XIX del Infierno:
" que otro después vendrá hacia
poniente
pastor sin ley, exento de obra buena,
propio a cubrir de entrambos la
pendiente".
La noche del 14 de octubre de 1307
Felipe el Hermoso hizo arrestar a los templarios de su reino.
Acusados de herejía, sodomía, confesión
comunitaria , escupir el crucifijo y otros argumentos de indudable efecto
popular, elegidos hábilmente por Nogaret, el instrumentador legal, los nobles
caballeros debieron sufrir lo indecible en cárceles pestilentes, frías,
oscuras, hostiles hasta el destino final: la hoguera. La "justicia"
de la Inquisición estuvo a cargo de los dominicos, sus enemigos ya conocidos
por otra parte, gracias a la visión que de ellos dá Humberto Eco en "El
Nombre de la Rosa". Las confesiones fueron compradas o arrancadas bajo
tortura.
Se cuenta que cuando la cabeza de Luis
XVI rodó, de la multitud salió el grito: - Jaques de Molay, por fin has sido
vengado!! Es que se decía que Felipe había reencarnado en Luis XVI.
San Bernardo, que en la leyenda bebió
tres gotas de leche brindadas por la Virgen Negra mientras oraba y que según la
tradición había sido instruido por druidas, fue el mentor de la Orden del
Temple. Pretendió una Orden que se inmiscuyera sin vergüenza en los asuntos
mundanos y que pese a que sus miembros fueran absolutamente pobres, la orden en
sí fuera inmensamente rica. Que se implicara en todas las actividades humanas
para ser su reformadora, organizadora, juez y custodia. Es decir, hubo un enriquecimiento
voluntario desde el inicio y necesario para el despliegue de las actividades
posteriores.
- aceptar combate contra herejes por
más que fueran tres contra uno;
- responder entre no herejes, solo
después de haber sido atacados tres veces;
- ante una falta, ser flagelados tres
veces;
- comer carne, oír misa y dar limosna
tres veces por semana;
- comulgar tres veces al año.
Templo de Jerusalén no ha quedado
piedra sin remover. Hasta han recuperado una caballeriza subterránea de
Salomón, que podía alojar 2000 caballos. No hay constancia de que hayan
encontrado el Arca y la Ley... pero a partir de su regreso parecen adquirir de
pronto los suficientes conocimientos arquitectónicos como para dejar de lado la
pesada construcción románica y pasar a la catedral gótica. Se invierten los principios:
la bóveda románica ejerce peso sobre los (robustos) muros mientras que la bóveda
gótica, gracias a los arbotantes se proyecta hacia arriba y los muros se
alivianan y permiten ventanas.
donde inexplicablemente los
caballeros, combatientes ejemplares, se entregaron mansamente como corderos. Se
dice, sin embargo que su poderosa flota naval, con asiento en La Rochelle,
soltó amarras con destino desconocido. No ocurrió lo mismo en otros países. En
Alemania resistieron la orden de entregarse y pasaron a integrar los caballeros
teutónicos. En Portugal tomaron el primitivo nombre de Pobres Caballeros de
Cristo. En España, ingresaron en otras Ordenes, es decir cambiaron de hábito.
De ahí que muchos supongan que el Temple no ha muerto sino pasado a la
clandestinidad. ¿No es acaso templaria la cruz pintada en las carabelas de
Colón y de los navegantes portugueses?
La arquitectura templaria nunca fue
librada al azar. ¿Por qué la persistencia en la construcción de edificios
octogonales? ¿Es acaso la síntesis entre el cuadrado (terreno) y el círculo
(celestial)? Es la figura de dos cuadrados superpuestos ( los elementos y sus
estados)? ¿Es un recuerdo nostálgico de su primitiva morada, el Templo de
Salomón de Jerusalén o de los templos musulmanes? ¿Es acaso el empleo
sistemático de la simbología cabalística del 8?
A medida que se profundiza el estudio de los templarios, ocurre lo que en tantas otras disciplinas, el conocimiento crece como el radio y lo desconocido como la circunferencia. Por encima de detalles, la idea que queda de estos nobles y sacrificados caballeros es que probablemente se hayan anticipado demasiado a su época. Tanto en conocimiento como en establecer leyes y reglas éticas, con sentido social, (de regulación de mercado?) lo que sin duda no gustó, gusta y gustará a muchos. Posiblemente, en ciertas circunstancias, (y hasta justificadamente) hayan sido altaneros, lo que ha de haber resultado imperdonable, especialmente su abierto desafío a los caprichos de reyes y algunos obispos. Sus riquezas, bien empleadas, alentaron la codicia. Imperdonable ha de haber sido también que en lo religioso hayan sido tolerantes y hasta ecuménicos, cuando tal cosa era sinónima de traición, herejía o cobardía. Que hayan sido lo suficientemente fieles a la tradición, a la Orden y a sí mismos como para elegir, hasta el último de ellos, la hoguera en vez de la cadena perpetua.
Addison,
Charles.G.: The History of the knights templars. 1997 Adventures Unlimited
Press, U.S.A; First published in London, 1842.
Atienza, Juan G.: Los enclaves
templarios. Martínez Roca, 1995, Barcelona.
Charpentier, Louis: Los misterios
templarios, Apóstrofe, 1995, Barcelona.
Fluguerto Martí, Fernando. :
Expediciones al Golfo de San Matías, Patagonia Argentina. Comunicaicón personal
y en la WEB:
www.delphos.com.ar
Melville, Marion: Nosotros los
templarios. Tikal, 1995, Girona, España.
Walker, Martin: El misterio de los
Templarios, Edicomunicación, 1993, Barcelona.
______________________________________________
Boletín Trimestral de la Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalén, abril de 2000





