sábado, mayo 22, 2021

Cuerpo y Alma, Vida y Muerte...

    

Bert Hellinger  
Traducción: Sylvia Gómez Pedra


El tema de mi ponencia es “Cuerpo y Alma, Vida y Muerte“, y les hablaré de la interacción entre cuerpo y alma, y de la vida con la muerte y con los muertos, teniendo en cuenta que las causas de muchas enfermedades se hallan, al menos parcialmente, en el ámbito del alma o de la historia familiar. Por tanto, su curación depende de determinados procesos en el alma; es decir, junto con el tratamiento médico, también hay que reconocer y poner en orden algo en el alma. En este contexto, también cuento entre las enfermedades los accidentes graves y el suicidio, dado que aquí no sólo se trata de salud y enfermedad, sino de vida y muerte. 

El cuerpo   

Pensando en la interacción entre cuerpo y alma, a veces aún nos encontramos atados por la idea de que el cuerpo es material y el alma se añade como fuerza vivificante y gobernante. Esta idea se basa en la experiencia de que los moribundos dan un último respiro, pareciendo que con él también expiren su alma. Y del final de la vida, esta imagen se transfiere también al principio de la misma, similar al relato bíblico de la Creación, según el cual Dios formó el hombre del polvo de la tierra, soplando en su nariz el hálito de la vida. 

          Pero según nuestro saber, el hombre vivo nace porque las células germinales ya animadas de sus padres se unen en él para formar un nuevo ser humano. Nuestro cuerpo, por tanto, desde un principio se encuentra animado, convertido en un eslabón en una larga cadena que une a todos antes y después de nosotros, y a todos los que inmediatamente nos rodean, como si entre todos tuviéramos parte en una vida y en un alma comunes. El alma, por tanto, va más allá de nosotros, abarcando también nuestro entorno: nuestra familia, los demás grupos mayores, el mundo en su totalidad. A pesar de este hecho, en un principio experimentamos el alma referida a nuestro cuerpo. Ella dirige su principio, su crecimiento, la transmisión de la vida por él, y, al cabo de un tiempo, también su muerte. 

 El yo

 Sin embargo, también nos experimentamos como mirando desde fuera al cuerpo y al alma que lo anima, como si en nuestro interior tuviéramos un centro que hablara con el cuerpo y su alma, asintiendo a sus movimientos o resistiéndose a ellos, intentando elevarse por encima de ellos, o sometiéndose de buena voluntad o con impotencia. En este centro, pues, nos experimentamos tanto libres como atados frente al cuerpo y al alma. Solemos definir este centro como el yo. Sin embargo, tan sólo disponemos de esta experiencia del yo porque el cuerpo y el alma que anima a éste tienen su propia conciencia y su propia voluntad, que tanto asienten como se resisten al querer del yo. Esta interacción favorece o amenaza al cuerpo, y la observación y la experiencia nos permiten saber cuándo le sirve y cuándo lo perjudica. 

Yo y cuerpo   

Por regla general, asociamos con el yo el estado consciente, la razón, la libre voluntad, control y rendimiento. Sin embargo, no todo lo que el yo pretende es razonable y libre, porque el yo es también impulsivo y, muchas veces, ciego. Este sería el caso de los temerarios, los imprudentes o los ascetas, que enfrentan a su cuerpo con exigencias que ponen en peligro su salud. El cuerpo se resiste, por ejemplo, cayendo enfermo, perdiendo fuerzas, hiriéndose o doliendo. De esta manera hace reaccionar y entrar en razón al yo. Así, el cuerpo y el alma que lo gobierna se muestran más conocedores y sabios que el yo. A través de ellos, el yo encuentra sus límites y, asimismo, se convierte en conocedor y sabio respetando estos límites. 

          En la Biblia se encuentra una historia que puede servirnos de parábola: 

            Cuando el profeta Balaam, en contra de la orden de Yahveh, quiso ir a los moabitas para bendecirlos en vez de maldecirlos, su burra lo apartó del camino porque vio al Ángel de Dios delante de sí, cerrándole el paso con la espada desenvainada. Pero Balaam la pegó hasta que volvió al camino. 

Después, pasaron por una cañada, y de nuevo la burra vio al Ángel de Dios con la espada desenvainada. Así, se arrimó contra la pared, hiriendo a Balaam; y de nuevo la pegó hasta que volvió al camino. 

Más adelante, la burra nuevamente vio al Ángel de Dios con la espada y se echó en el suelo con Balaam encima, negándose a seguir. 

Balaam se enfureció de tal manera que hubiera querido matarla. Pero en ese momento, la burra giró la cabeza y le dijo: “¿No soy yo tu burra, y me has montado desde siempre hasta el día de hoy? ¿Acaso dejé de servirte alguna vez?“ 

Entonces también Balaam miró hacia delante y vio al Ángel de Dios con la espada desenvainada, cerrándole el paso. 

          Es decir, existe una parte ciega del yo que le exige al cuerpo algo negativo que le perjudica. El cambio hacia una mejora para el cuerpo y el alma, por tanto, se inicia con la comprensión por parte del yo. Esta comprensión es, sobre todo, un percatarse de los límites del cuerpo, de los límites de nuestra salud y de los límites de nuestra vida. Esta comprensión resulta fructífera cuando el yo también asiente a ella, lo cual es humildad. La comprensión nos hace conocedores, pero sólo la humildad nos hace también sabios. 

          Frecuentemente, el yo tan sólo alcanza esta sabiduría a través de la enfermedad y del sufrimiento. La enfermedad y el sufrimiento purifican al yo y repercuten de manera curativa en el cuerpo, una vez llegado al conocimiento el yo. Así, muchas veces una enfermedad primero tiene que concluir su influencia purificadora y aleccionadora sobre el yo antes de poder cesar y desaparecer. 

          Por otra parte, también el yo influye de manera beneficiosa sobre el cuerpo, sobre todo el yo esclarecido. Esclarecido significa aquí que sea consciente tanto de sus posibilidades como de sus límites, y que, más allá de sus deseos y de sus miedos impulsivos, se atenga a la mera verdad perceptible. Purificado significa que esté en sintonía y en harmonía con el alma, inconsciente para él en gran parte, pero, a pesar de todo, conocedora a un nivel mucho más profundo que el yo. 

          A este yo esclarecido le debemos la Medicina científica, el conocimiento de las patologías, la Higiene, la Cirugía y la Farmacología. 

          Pero también pienso en la Psicología y la Psicoterapia con sus conocimientos del trasfondo inconsciente de comportamientos enfermizos y con sus métodos para actuar sobre tales comportamientos, por ejemplo, a través del análisis, de la terapia de la conducta, de hipnoterapia, de programación neurolinguística, para sólo citar unos cuantos. De esta manera, el yo esclarecido disciplina tanto al cuerpo como al alma, desarrollando las capacidades de éstos más allá de la mera salud física. 

          Aún así, también la Medicina y la Psicoterapia, y con ellas también el yo que intenta oponerse al carácter efímero de la vida, topan con límites que los detienen. Ya que, al cabo de un cierto tiempo, toda persona enferma, se debilita y se muere. El alma asiente a este movimiento hacia la muerte, porque alcanza a ambos ámbitos y, así parece, perdura en ambos. Ella anhela volver y está en harmonía con este movimiento. 

          Freud llamaba este anhelo el impulso de muerte. No obstante, se trata de un movimiento sumamente consciente y alerta, porque en lo hondo, el alma, y con ella el cuerpo, anhela volver al origen del que nace y al que vuelve la vida. 

Familia y alma   

Pero el alma no sólo actúa en el cuerpo, ni está presa en él como algunos dicen. Se encuentra en interacción con su entorno, ya que, de lo contrario, no habría ni metabolismo, ni procreación. Este entorno comprende, sobre todo, la familia y la red familiar en la que recibimos y en la que transmitimos la vida, si podemos. 

          Obviamente, la familia y la red familiar tienen un alma y una conciencia comunes que vinculan y dirigen a los miembros de la familia de acuerdo con un orden mayormente inconsciente, de manera similar que el alma también vincula y gobierna los miembros y órganos del cuerpo. 

Es decir, el alma actúa en la familia y en la red familiar como si de un cuerpo extenso se tratara. Y de la misma manera que podemos, paso a paso y a través de la observación y de la experiencia, comprender e influir sobre los órdenes que determinan la interacción entre los diversos órganos del cuerpo, así también podemos, paso a paso y a través de la observación y de la experiencia, aclarar los órdenes que determinan la interacción entre los diferentes miembros de una familia. 

          En un primer lugar nos llama la atención que, al igual que el cuerpo, también la familia y la red familiar tienen unos límites exteriores. Es decir, el alma familiar únicamente vincula de esta manera especial a determinados miembros de la familia, dirigiéndolos a través de una conciencia común. Así, pertenecen a esta familia y a la red familiar: los hermanos, los padres y sus hermanos, los abuelos, a veces, alguno de los bisabuelos, e incluso antepasados más lejanos si tuvieron una suerte especial. Otros familiares, como por ejemplo primos, ya no cuentan entre ellos. 

          Aparte de estos parientes consanguíneos, también pertenecen a la familia y a la red familiar aquellas personas extrañas a la misma, por cuya desaparición o muerte otros en la familia y en la red familiar tuvieron una ventaja. Entre éstos cuentan sobre todo parejas anteriores de los padres y abuelos. 

          Sin embargo, aún existen otras similitudes entre el actuar del alma en el cuerpo y el actuar del alma en la familia y en la red familiar. De la misma manera que el alma vela por la integridad del cuerpo, también vela por la integridad de la familia y de la red familiar. Así, procura, por ejemplo, compensar la pérdida de un miembro a través de otro miembro que representa a aquél. Este es uno de los motivos por los que determinados miembros de una familia se ven implicados en el destino de otros miembros, especialmente, anteriores. 

          Y de la misma manera que, en caso extremo, el cuerpo tiene que renunciar a uno de sus órganos que pone en peligro la salud de los demás, así también la familia, a veces, debe separarse de uno de sus miembros si su permanencia pone en peligro a otros en la familia. 

Familia y enfermedad   

A continuación, presentaré algunos ejemplos para ilustrar el desarrollo de implicaciones familiares enfermizas y amenazantes para la vida, y para señalar las posibilidades de evitarlas o de librarnos de ellas. 

          Cuando la familia pierde a uno de sus miembros, por ejemplo muriendo el padre o la madre tempranamente, frecuentemente uno de los hijos le dice interiormente: “Te sigo.“ Frecuentemente, un hijo en esta situación quiere morir también, sea por enfermedad, por accidente o por suicidio. Aunque el hijo no lleve a la práctica esta frase pronunciada interiormente, muchas veces siente una especial afinidad con la muerte, y el anhelo de morir. 

O cuando un hijo pierde a un hermano, por ejemplo un niño nacido muerto o fallecido en temprana edad, también le dice: “Te sigo.“ 

          Cuando un famoso corredor motonáutico durante una carrera volcó con su lancha y murió, también su hija comenzó a participar en carreras motonáuticas. También ella tuvo un accidente grave durante una carrera, pero sobrevivió. Cuando, más tarde, la preguntaron qué había pensado en ese momento, respondió: Sólo una cosa: ‘¡Papá, ya voy!’ 

          Detrás de la frase de “te sigo“ se halla el amor profundo con el que el alma vincula al niño con su familia, actuando durante toda la vida de una persona. Este amor es más fuerte que la muerte y es ciego. Cree que a través de la muerte podría superarse la separación y que, por el propio sufrimiento y la propia muerte, otros en la familia podrían ser redimidos. Una constelación familiar nos brinda la oportunidad de sacar a la luz la inutilidad y la ceguera de este amor. A través de los comentarios y sentimientos expresados por los representantes, el hijo se da cuenta de que los muertos aman a los vivos con el mismo amor que los vivos sienten para a ellos; que el deseo de los vivos de seguirles les duele en vez de alegrarles; que no quieren que su muerte también traiga la muerte a otros; que se sienten aliviados cuando los vivos se encuentran bien, y que bendicen a los vivos para que aún se queden. 

          Detrás de la frase de “te sigo“, aún se halla otra dinámica más: la necesidad elemental de compensación y expiación. Frecuentemente, los vivos se sienten culpables cuando ellos viven, mientras otros miembros de la familia ya están muertos, y se sienten aliviados muriendo ellos mismos. En un caso así, les ayuda el inclinarse ante los muertos y decirles: “Yo aún vivo un poco, después también moriré.“ Así, ya no experimentan la vida como una arrogación, y pueden tomarla mientras dure. Otra frase beneficiosa para los vivos es ésta: “En tu memoria, aún me quedo un poco.“ O, en el caso de un hijo que pretende seguirles  a sus padres muertos, le ayuda la siguiente frase: “Honro y valoro lo que me disteis. Le saco provecho en vuestra memoria y lo mantengo mientras me esté permitido.“ Así, la necesidad impulsiva de vinculación y compensación se cumple de una manera más extensa. Este sería un logro superior y espiritual del yo, que pide un cierto desarrollo también podría hablarse de un paso evolutivo, abandonando lo estrecho para dirigirse a lo más amplio, superando los límites del alma del grupo para llegar a las dimensiones de la Gran Alma.   

Vivos y muertos   

Cuando una persona se siente irresistiblemente atraída por los muertos, se puede hacer un ejercicio muy simple con él. Se le pide que cierre los ojos, que lentamente se centre en su interior, y que, después, vaya más allá de ese centro, volviendo lejos, a los muertos que le atraen. Una vez llegado allí, se echa a su lado, esperando que algo le llegue de ellos, sea lo que sea. Él lo recibe en su interior hasta sentirse colmado. Después, nuevamente se pone en camino para volver de los muertos a los vivos, hasta llegar a su centro, y aún más hacia arriba y abre sus ojos. 

          Muchos vivos quieren ir con los muertos. Pero cuando los vivos respetan a los muertos, éstos vienen a ellos y se muestran afables. Vienen y, a alguna distancia, están presentes con afabilidad. 

          Algunos piensan que los muertos son desdichados. Pero también podríamos decir: “Han llegado y están en paz.“ Sólo los vivos aún sufren vicisitudes; los muertos están en paz. 

          Una imagen muy difundida es que los muertos han desaparecido: están enterrados y, por tanto, han desaparecido. Después, aún se les pone una lápida para que no vuelvan a salir. Este era el significado original de la lápida, ya que, anteriormente, ésta se colocaba echada. Pero que los muertos hayan desaparecido es una imagen extraña. 

          Martin Heidegger tiene otras imágenes a este respecto. El dice: De lo oculto surge algo a lo no oculto, y después, vuelve a descender a lo oculto. Lo oculto está presente a la manera de lo oculto. Pero no ha desaparecido: surge y vuelve a descender. 

          También la verdad obedece a esta ley: surge de lo oculto, y vuelve a descender. Por eso, tampoco podemos asirla. Algunos piensan que la verdad es válida y eterna, como si la tuviéramos en nuestras manos. Pero no: tan sólo se muestra brevemente para volver a descender. Por eso, siempre que surge, aparece de manera diferente. Es un reflejo de lo oculto que sale a la luz. 

          Así, también la vida surge de lo oculto, que no conocemos, a lo no oculto, y vuelve a descender. Lo realmente grande es lo oculto. Aquello que está a la luz no es más que algo transitorio y pequeño en comparación con lo grande. 

          También los muertos están en lo oculto; pero su influencia alcanza hasta lo no oculto. Cuando se les permite actuar, la vida es sostenida por ellos. 

          Pero quien desciende a lo oculto antes de tiempo, peca contra este movimiento. Asimismo, quien permanece en la vida más allá de su tiempo, quien se agarra a la vida más allá de su tiempo, falta contra la corriente que sale a la luz y vuelve a descender a lo oculto. Ambas actitudes se oponen a la corriente: el abandonar la vida demasiado rápido, antes de tiempo sería como un desprecio de aquello que está a la luz , y también el sujetar la vida aunque el tiempo haya terminado. Una vez terminado el tiempo, corresponde soltarse y descender. 

          Como terapeuta me sirvo de la ayuda de los muertos para mantener con vida a los vivos, mientras corresponda y hasta donde tenga el derecho de hacerlo. Pero cuando se muestra que el tiempo se ha consumido, no sujeto a nadie. Espero atentamente, pero sin intervenir. No me opongo a los destinos ni a la corriente, como si pudiera o debiera evitar el descenso, sino que estoy en harmonía con ellos. 

          En estos procesos tan profundos, tratándose de vida o muerte, podemos ver como, a veces, se vislumbra una solución y que el paciente la acepta durante un tiempo, pero después vuelve a descender. También aquí asiento. Porque no sabemos si la suerte que el individuo elige, o a la que se rinde, en el fondo no será lo más apropiado para él; si no tendrá una grandeza oculta que los ajenos no llegamos a captar. 

          Esta actitud tiene algo tranquilizante, algo profundo. Nos permite movernos tanto en un ámbito como en el otro, estando unidos, también en la vida, con el fundamento último.   

La expiación   

A veces, sin embargo, una persona viva debe ir con los muertos y permanecer a su lado, por ejemplo, un asesino. De lo contrario, en su lugar irán sus hijos, y aún sus nietos y bisnietos. Los asesinos quedan vinculados de manera indisoluble con sus víctimas. Por tanto, deben abandonar a sus familias y ponerse al lado de sus víctimas. Este paso parece duro, pero cualquier otro camino trae consecuencias nefastas para personas inocentes, a través de muchas generaciones. 

 Aportaré un ejemplo. Una mujer joven comentó en un grupo que, desde que nacieron sus dos hijas, tenía la sensación segura de que debía morir pronto, y que había algo pendiendo sobre ella que no lograba captar. Configuró su familia de origen,  y salió a la luz que su representante miraba a alguien que no estaba presente. Al comentar este hecho, la mujer dijo: 

          Estoy mirando hacia el pasado, a mi padre y a mi abuelo. 

Su padre se había suicidado cuando ella tenía un año, y el abuelo había sido miembro de la SS y había fusilado a mujeres y niños judíos. 

          A continuación, se introdujo un representante del asesino y otro del hijo, y para los niños judíos asesinados se pusieron diez representantes enfrente de la familia. La representante de la cliente ni siquiera miró a esos niños, ni dijo nada al respecto, como si, al igual que su abuelo, no sintiera ninguna compasión con ellos. Su hija menor, sin embargo, es decir, la bisnieta del asesino, dijo que sentía la necesidad imperiosa de acercarse a los niños judíos muertos y de ponerse a su lado. Estos son los efectos de un asesinato, a través de generaciones, cuando un asesino rechaza el vínculo que lo une con los muertos y cuando éstos no son valorados ni respetados. 

          Como siguiente paso se le pidió a la mujer que se estirara en el suelo delante de los niños muertos, y que después de un tiempo en el que lloró 

mucho junto con sus hijas se arrodillara delante de ellos y los mirara. Así, los muertos encontraron un poco de paz. Se entristecían y se sentían como si volvieran a vivir. Se compadecían de la mujer y de sus hijas, especialmente de la más joven, que quería ponerse a su lado. Pero aún no se había encontrado la paz definitiva, pues del asesino mismo percibían una amenaza, sintiendo una angustia mortal. Sólo cuando a éste se le dijo que saliera de la sala gesto que simboliza la muerte , los niños muertos empezaron a encontrarse mejor. Toda su atención y compasión se centraba ahora en la mujer afligida y en sus hijas, y esperaban que de ella saliera algo que pudiera librar a sus hijas. 

          Mientras tanto, el padre de la mujer, que se había suicidado, quiso ponerse delante de su hija y de sus nietas para protegerlas y evitar que les siguieran a los niños judíos a la muerte. Su deseo era ponerse al lado de los muertos en lugar de ellas y en lugar de su padre. Pero, en contra de lo que piensan los vivos, los muertos no querían la muerte de los inocentes. 

          Después, se les pidió a las hijas que se pusieran entre sus padres. Éstos las cogieron de las manos, se inclinaron profundamente ante los niños judíos muertos, les miraron a los ojos y les dijeron: “¡Por favor!“ 

Pero la mujer aún sentía el impulso de ir con los muertos. Así, se puso al lado de ellos y de su padre muerto, que ya antes se había puesto con ellos. La mujer sentía que se lo merecía, y estaba aliviada. Los comentarios de los representantes de los niños judíos muertos, sin embargo, expresaban algo totalmente diferente; los citaré literalmente: 

 El primer niño dijo: 

          Experimento el estar muerto como algo impersonal, como si no tuviera nada que ver con el asesino, y menos aún con su nieta. Para mí no corresponde que ella se ponga a nuestro lado. Debería ir con su familia. Yo no tengo ningún interés en que ella pague alguna culpa. Este es un ámbito que no le corresponde.   



El segundo niño dijo:

Cuando vino, me empezaron a flaquear las piernas. En seguida pensé que no pertenecía a nuestro grupo.

El tercer niño dijo:

Simplemente es demasiado.

El cuarto niño dijo:

No quiero este sacrificio; no le corresponde.

El quinto niño dijo:

Para mí tiene una tarea que cumplir con sus hijas, para poner fin a todo este dolor.

El sexto niño mostraba mucha tristeza y dijo:

No tiene por qué seguirnos ni a nosotros, ni a su padre. Su lugar está con su familia.

El séptimo niño dijo:

Si realmente me mirara, sabría que no puede estar aquí.

El octavo niño dijo:

Empecé a sentir más calor, y ella significa algo muy cercano para mí.

El noveno niño dijo:

Cuando vino aquí, pensé: ‘No perteneces aquí.’ El décimo niño dijo:

Cuando se pasó a este lado, surgieron agresiones.

Y el padre muerto dijo:

A mí me dolió cuando vino, y tendría ganas de decirle: “Tu lugar está con tu familia. De esto me ocupo yo solo.“

   

A través de estas respuestas, la mujer se dio cuenta de que era una arrogación ponerse al lado de los muertos cuando no se pertenecía a su grupo. Volvió al lado de sus hijas, miró abiertamente a los niños judíos muertos y dijo: “Al cabo de un tiempo, vendré también.“ 

Después, miró a sus hijas diciéndoles: “Ahora aún me quedo un poco.“ Lo mismo dijo también a su marido. 

          Después, se volvió a llamar al representante del abuelo. Este comentó: 

          Me sentí muy aliviado cuando se me dijo que saliera de la puerta. Aquí no hubiera debido ni querido decir nada; y lo mismo sentía mientras estaba fuera.   

Hasta aquí este ejemplo.   

En este contexto también quisiera decir algo en relación a los descendientes de las víctimas. Muchos conciudadanos judíos, cuyos familiares fueron asesinados en los campos de exterminio, temen mirar a sus muertos y darles la honra, pensando que no tienen el derecho de seguir con vida teniendo en cuenta la suerte de aquéllos. Se sienten culpables, deseando expiar como si ellos fueran los perpetradores. En consecuencia, ni ellos pueden acercarse a los muertos, ni los muertos pueden acercarse a ellos. Ahora bien, si los supervivientes y descendientes encaran a sus familiares muertos, mirándoles a los ojos hasta que realmente los vean, inclinándose ante ellos y dándoles la honra llenos de amor, entonces parece como si los muertos resucitaran, como si el terrible estado de muerte terminara, y como si, por fin, pudieran dirigirse a los vivos y bendecirlos para que se queden y para que su vida siga fluyendo a través de ellos. Lo más consolador para los muertos, por tanto, es que en una de estas constelaciones familiares los vivos les digan: “Mira, tengo hijos.“   

Morir en lugar de otros   

Aún existe otra dinámica desencadenante de enfermedades graves, accidentes o suicidio en el seno de la familia o de la red familiar. Cuando un hijo percibe que el padre o la madre quieren marcharse o morir frecuentemente por querer seguir a alguien en su familia de origen , interiormente les dice: “Mejor que sea yo que tú.

Prefiero desaparecer yo antes que tú.“ En consecuencia, quizás contraen alguna enfermedad, por ejemplo anorexia, o tienen accidentes graves o se suicidan. Esta dinámica también existe entre cónyuges. A este respecto contaré un ejemplo: 

 Una mujer enferma de cáncer contó que, hacía veinte años, su marido se había matado de un tiro. Ella había sido su segunda mujer; de la primera se había separado porque ambos pensaban que el otro era la persona equivocada así lo comentaba la cliente. 

          En la constelación, el marido se encontraba enfrente de su primera mujer, mirando continuamente los pies de ella. Ella, en cambio, notaba sus pies curiosamente ligeros, como si pudiera despegar. Así, pues, se le pidió al marido de arrodillarse ante su primera mujer y de postrar la cabeza ante sus pies. En ese momento, la mujer se cubrió la cara con las manos, sollozando y temblando violentamente. Se arrodilló junto a él, lo cogió del hombro, le miró a los ojos y lo abrazó sollozando llena de dolor. Después, se levantó cogiendo al marido y levantándolo también a él; el uno al lado del otro, se cogieron de la cintura y la mujer puso su cabeza en el pecho del marido. 

          Se le pidió a la mujer que le dijera al marido: “Lo tomo de ti como un regalo. Lo respeto y lo valoro.“ Después, ambos se abrazaron largamente y llenos de cariño. Todos los presentes sabían: el marido se había suicidado en lugar de su mujer.   

  Estos son los misterios del amor que a veces negamos con tanta facilidad. Es precisamente este amor el que actúa detrás de muchas enfermedades, cuyas causas radican en el ámbito psíquico o en la historia familiar, bien expresándose a través de la frase: “te sigo“, bien a través de la necesidad de expiar, especialmente de expiar en lugar de otra persona, o a través de la frase: “mejor que sea yo que tú“. En todo este proceso, la enfermedad o los actos nocivos concretos a través de los cuales se expresa este amor son absolutamente secundarios: las dinámicas fundamentales son similares o idénticas, incluso en enfermedades o suertes diferentes.   

La Gran Alma   

Pero el alma también alcanza más allá de los límites de la familia y de la red familiar. Se encuentra en interacción con otros grupos y, finalmente, con la Naturaleza y con el mundo en su totalidad. Aquí experimentamos al alma sin límites, como Gran Alma, sin ataduras de espacio ni de tiempo. En ella, todos los opuestos se hallan referidos unos a otros, quedando, por tanto, suprimidos; también los opuestos de bien y mal, de antes y después, de vida y muerte. 

          Bien el cuerpo alcanza hasta el Reino de los Muertos, porque en él los muertos están presentes a través de su influencia, y también la familia y la red familiar conservan la presencia de sus muertos, como si ambas partes, vivos y muertos, aún dependieran unos de otros, y como si el bien de unos dependiera también del bien de los otros. Para la Gran Alma, sin embargo, esta separación se borra en todos los aspectos: ella también une a aquéllos que tuvieron que ser excluidos de la familia; en ella, también éstos se vuelven a unir con su familia. 

          Ahora bien, en primer lugar experimentamos a la Gran Alma como fuerza que nos toma a su servicio para fines que van más allá de nuestras propias ideas y metas. Ella nos sostiene y nos dirige cuando logramos algo nuevo y grande y duradero, como si no fuéramos nosotros los que obramos, sino la Gran Alma, a través de nosotros. Lo mismo se aplica también al mal y a los malos, por muy difícil que nos resulte llegar a esta comprensión. 

La paz   

Sólo la unión con la Gran Alma nos permite mirar libremente y sin prejuicios a las implicaciones, superándolas a través de la orientación hacia lo más grande. Frecuentemente podemos observar que pacientes que lograron dar un primer paso para salir de sus implicaciones, al cabo de un tiempo vuelven a caer en ellas. La razón se halla en que las implicaciones sistémicas, por muy graves que puedan parecer para personas ajenas, a la persona afectada le dan la sensación de pertenencia, de amor y de poder: la conciencia, aún donde nos asalta ciega e impulsivamente, nos confiere una sensación infantil de plenitud y de felicidad, de paz y de estar acogido. 

          Sólo extendiendo el esclarecimiento también a la conciencia, desprendiéndonos de ella para avanzar hacia el ámbito de la Gran Alma, las necesidades impulsivas de pertenencia, de reconocimiento y de compensación son despojadas de sus efectos enfermizos y amenazantes para la vida. Tan sólo a este nivel superior el amor que ciega cobra clarividencia; la compensación que únicamente perpetúa la fatalidad se convierte en compensación que pone fin a la fatalidad; y la arrogancia convencida de que podría deshacer y cambiar los destinos de otras personas, cede a la humildad, consciente de los límites de nuestro amor. Es tan sólo esta humildad la que nos pone en harmonía con la salud y la enfermedad, con el bien y el mal, con la vida y la muerte. En último término, sin embargo, se trata de un acto religioso: en él, yo y Gran Alma se hacen uno.  


viernes, mayo 21, 2021

Ciencia y Religión

       

José María Doria 

Basado en la obra de Ken Wilber

 

 Diálogo entre Darío y Néor

 Darío: En el seno de esta sociedad actual ¿qué papel tiene la religión?

 Néor: Desde le punto de vista de la ciencia moderna, la religión queda relegada al status de mera reliquia de la infancia de la humanidad, algo que posee la misma realidad que Santa Claus.

 Darío: La religión ha afirmado que Dios creó el mundo.

 Néor: Para muchos creacionistas cristianos, el Big Bang demuestra que el mundo es la creación de un Dios personal, cuando el budismo, una de las religiones mas profundas e influyentes del mundo, ni siquiera cree en la existencia de un Dios personal.

 Darío: Reconozco que a menudo me he preguntado que desde el Neandertal hasta el hombre actual han tenido que existir etapas de crecimiento. En nuestra cultura ¿hay alguna posición coherente acerca de la escalera de la evolución?

 Néor: A eso que usted lama escalonamiento se le viene denominando por parte de un gran sector de la Filosofía Perenne como La gran Cadena del Ser. Se trata de un tejido de niveles interrelacionados que van desde la materia hasta el cuerpo, y desde éste hasta la mente el alma y el espíritu.

 Darío: ¿A qué se refiere como La gran Cadena del Ser?

 Néor: La gran Cadena del Ser es la visión del mundo con la que se hallan comprometidas en sus diferentes versiones el mayor número de las mentes más sutiles y especulativas, y de los maestros de las grandes religiones. Esta asombrosa unanimidad de las creencias religiosas profundas llevó a Alan Watts a afirmar que: “apenas somos conscientes de este asombroso consenso filosófico, de este acuerdo único de carácter universal constituido por hombres y mujeres que hablan de las mismas comprensiones y enseñan la misma doctrina esencial, sea que vivan hoy o lo hayan hecho hace seis mil años... en Oriente y Occidente”

 Darío: ¿Deduzco que cada nuevo nivel o escalón supera al anterior?

 Néor: Cada nivel superior engloba a los anteriores es por ello que tal vez mas correcto que -cadena- sería denominarlo como el Gran Nido que alude a una visión de 5 círculos concéntricos, en este sentido el espíritu trasciende pero incluye al alma...  La Materia da lugar a la Física, La Vida da lugar a la Biología, La Mente da lugar a la Psicología y Filosofía, El Alma da lugar a la Teología, y El Espíritu al Misticismo. Cada uno trasciende pero incluye al anterior

 Darío: perdone, pero me gustaría volver a referirnos a la negación moderna de la espiritualidad

 Néor: Son muchos los eruditos de orientación religiosa que se han lamentado del colapso moderno del gran nido del espíritu. Se ha culpado al paradigma newtoniano-cartesiano y al dominio patriarcal con su consiguiente agresión machista contra la diosa, el odio hacia la red holística, la devaluación de la naturaleza por la abstracción analítica, la ambición materialista, y una ambición desmedida por el provecho material. A partir de este colapso los hombres y mujeres dejaron de estar arropados por el Espíritu y pasaron simplemente a verse ahogados por la materia, un universo, por cierto, sumamente incómodo.

 Darío: Se ha dicho que la modernidad supuso la muerte de Dios. Si esto es así ¿qué efectos ha traído?

 Néor: Efectivamente, se ha dicho que la modernidad supuso la muerte de Dios, la muerte de la divinidad; supuso la desaparición de las diferencias cualitativas, las brutalidades del capitalismo, la sustitución de la calidad por la cantidad, la pérdida de los valores y los significados, la fragmentación de la vida, el materialismo vulgar y desenfrenado y la angustia existencial... en definitiva: el desencanto del mundo.

 Darío: En el desarrollo de esta modernidad ¿hubo algún aspecto positivo?

 Néor: Por supuesto. Es cierto que la modernidad trajo consigo aspectos sumamente positivos como las democracias liberales, los ideales de justicia, igualdad y libertad con independencia de credo, raza, clase... la medicina, la química moderna, la biología, la abolición de la esclavitud, los movimientos de reivindicación feminista, y la declaración de los derechos humanos universales.

 Darío: Es un alivio. Y bien ¿qué pasa en esta super-racionalización?

 Néor: Que nace un materialismo científico en el que la red de materia, cuerpo, mente alma y espíritu puede ser reducida a sistemas exclusivamente materiales, ya que el cerebro material puede dar cuenta de toda la realidad. Se trata del simple despliegue interminable y absurdo de lo material: un asunto aburrido, un mundo incoloro

 Darío: Supongo que en este contexto nació una pugna entre la ciencia y la religión.

 Néor: La ciencia y la religión comenzaron una danza antagónica entre visiones del mundo, entre un enfoque mitológico y premoderno del universo de las religiones y una visión moderna realista y dura, esencialmente racional de la ciencia.


 Darío: ¿Llegó la ciencia a negar toda validez a la religión?

 Néor: Sigmund Freud, Carl Marx y Bertrand Russel y Agustín Comte reducen la religión a los siguientes puntos: La religión es un simple vestigio de la infancia de la humanidad y tiene el mismo fundamente que el ratoncito Pérez. Afirman que tal vez resulte adecuada para los niños, pero resulta perniciosa para los adultos y su presencia en la edad adulta constituye un síntoma de evidente patología, falta de lucidez lógica y carencia de autenticidad existencial... en otras palabras: Dios no existe puesto que la ciencia registra lo que es verdadero y ningún telescopio ni microscopio han detectado todavía la existencia de Dios.

 Darío: Y La religión ¿negó a su vez toda validez a la ciencia?

 Néor: Con el advenimiento de la modernidad y su insistente afirmación de que todas las religiones son infantiles, muchas religiones fundamentalistas, especialmente el Cristianismo y el Islam, comenzaron a rechazar hasta los datos fundamentales de la misma ciencia: la evolución no existe. La tierra fue literalmente creada en seis días, la datación por medio del carbono 14 es un fraude.

 Darío: ¿Es posible una reconciliación?

 Néor: La reconciliación puede realizarse teniendo en cuenta que la ciencia, la teología y el misticismo ocuparon un lugar importante y adecuado en el Gran Nido del espíritu. Tal vez San Buenaventura y Hugo de San Víctor, místicos cristianos, fueron muy lúcidos cuando afirmaron que cada ser humano dispone de un ojo de la carne, un ojo de la mente y un ojo del espíritu... tres modalidades de conocimiento que nos desvelan tres dimensiones del ser: la ordinaria, la sutil y la causal. Conocimiento empírico o la ciencia, conocimiento racional como la lógica y las matemáticas y el conocimiento espiritual: La gnosis.

 Darío: ¿Cuál ha sido el problema?

 Néor: El problema de los intentos de demostración racional, mental o lingüística es que no son mas que tentativas de utilizar el ojo de la mente para ver lo que solo puede ser visto con el ojo espiritual de la contemplación, sin duda un error de categoría, el que se comete cuando se trata de desarrollar “demostraciones” de la existencia de Dios.

 Darío: Supongo que la ciencia también a su vez, se habrá visto criticada en sus privilegios

 Néor: Sí, en este sentido surgen reacciones posmodernas acerca de que la ciencia no es el conocimiento del mundo, sino tan solo una interpretación de mundo y, en consecuencia, tiene la misma validez que el arte o la poesía, un reduccionismo que ignora las pruebas de validez y evidencia. Este enfoque constituye la esencia de la visión de la postmodernidad que afirma que el mundo no es una percepción, sino tan sólo una interpretación, Desde este punto de vista la ciencia no es una concepción privilegiada del mundo, sino una entre muchas otras interpretaciones igualmente válidas. Afirman que la ciencia no proporciona al ser humano la verdad sino tan solo su prejuicio favorito y que la ciencia siempre se halla al servicio de algún tipo de poder o ideología y en este sentido, es sexista, racista, etnocéntrica e imperialista.

 Darío: ¿Resulta comprensible este intento de reducción de la ciencia?

 Néor: Comprendamos el intento posmoderno de ubicar a la ciencia en su lugar, para hacer sitio a “otros paradigmas” como la poesía, la religión, el misticismo, la astrología, el holismo...

 Darío: ¿Qué quiere decir Paradigmas”

 Néor: Un paradigma no es mas que una interpretación mas de la realidad, ninguna de las cuales no es mas válida que las demás... los paradigmas no se descubren sino que se construyen. Estas teorías han afirmado que la ciencia se gobernaba por paradigmas, y si a usted no le agrada la visión del mundo sostenida por la ciencia, puede inventar su propio paradigma. Como puede usted comprender ahí comenzó el narcisismo a hacer acto de presencia.

 Darío: si admitimos esto, es decir que los paradigmas no se hallan asentados en la evidencia y en los hechos reales, sino que, por el contrario, son creados, no tenemos motivos para seguir atados a la autoridad de la ciencia.

 Néor: De esa forma la ciencia se convierte en una de las múltiples lecturas diferentes del mundo, sin mayor autoridad de la que poseen la astrología, la quiromancia... interpretaciones todas ellas igualmente legítimas en la floreciente y perturbadora confusión de la experiencia...

 Darío: Frente a esta confusión que todo lo relativiza ¿qué opinión le merece? 

 Néor: Las pruebas de validez y la búsqueda de la evidencia nos obligan a afrontar la realidad. Nuestras fantasías egoicas y nuestro egocentrismo exigen la evidencia del resto del Kosmos. La cultura del Narciso: usted crea su propia realidad, o la espiritualidad del Yo. La justificación, así pues, del hecho de que una falsedad se terminará transformando en algo tan poderoso, ya sea en la nueva era ó “en el usted crea su propia realidad”. Siguen girando en torno a la cultura de Narciso, una cultura que contagió a la nueva generación que necesitaba considerarse a si misma como el centro del Universo.

 Darío: Resulta exagerado

 Néor: Estos nuevos paradigmas a través de la teoría cuántica, no podrán proporcionarnos el menor atisbo de conocimiento espiritual directo, ya que no son contemplaciones transmentales que despliegan lo divino, sino ideas ligadas a las percepciones sensoriales. Ideas que en suma reemplazan el ojo de la contemplación por el ojo de la mente y el ojo de la carne.

 Darío: ¿A qué se refiere?

 Néor: El ojo de la carne es monológico, es decir un monólogo o charla que mantiene una persona consigo misma. El ojo de la mente es dialógico y el ojo de la contemplación es translógico. Tengamos en cuenta que la mayor parte de las ciencias empíricas son monológicas. Usted por ejemplo no puede hablar con una roca, puede investigar la roca sin tener que hablar nunca con ella. Por eso la ciencia monológica elige siempre objetos de investigación, rocas planetas átomos, células, estructuras geológicas, moléculas de ADN sinapsis cerebrales, riñones, ríos, procesos atmosféricos, pautas de proceso, interacciones sistémicas, ecosistemas... porque usted no tiene que hablar con ellos. 

 Darío: ¿Y el dialóguico?

 Néor: Dialógico procede de diálogo. El ojo de la mente, en muchos sentidos es dialóguico, ya que tratar de comprender lo que usted está leyendo. Si yo me encontrara presente usted me preguntaría y hablaríamos... usted no me trataría como un “objeto” como lo haría con una roca...

 Darío: ¿Y translógico?

 Néor: Translógico quiere decir que trasciende lo lógico, lo racional y lo mental, permaneciendo abierto en su lugar, en el ámbito de lo divino, y ello solo se puede hacer desde el ojo de la contemplación

 Darío: Explica en cierta medida la confusión entre ciencia y espiritualidad

 Néor: Ningún “nuevo paradigma” científico permitirá la reconciliación entre espiritualidad y ciencia moderna ya que todos estos nuevos paradigmas están circunscritos en el marco monológico. El intento del ojo monológico de la carne y del ojo dialógico de la mente de contemplar lo que solo puede ser visto con el ojo translógico de la mente, puede ser el obstáculo para el despertar de la conciencia auténticamente espiritual.

 Darío: Perdone mi reorientación, pero le he escuchado alguna vez hablar acerca de la evolución hacia la Verdad, la Bondad y la Belleza ¿qué puede decirnos?

 Néor: Que es lo mismo que hablar de moral, ciencia y arte. La Bondad se refiere a la justicia, a la ética a la forma en la que nos relacionamos en un modo adecuado tanto con nosotros mismos como con el resto de los seres... significa que los seres humanos deben encontrar un espacio de convivencia cuyo opuesto es la guerra. La Verdad tiene que ver con un criterio objetivo y no se trata por tanto de mi verdad ó la verdad de mi tribu o religión, sino de un criterio desapasionado... el objetivo de la ciencia consiste en especializarse en verdades objetivas, empíricas, es decir, que se guía por la experiencia y que además sean reproducibles.

 Darío: ¿Y la Belleza?

 Neor: La Belleza se halla en el ojo del espectador y representa las corrientes estéticas de cada yo subjetivo, aunque eso no significa exactamente que la belleza sea “meramente subjetiva”

 Darío: ¿Resulta tan individual la percepción de la belleza?

 Néor: La Belleza como ya hemos dicho se halla en el “yo” del espectador, un dominio subjetivo. La Ética se describe en un lenguaje del “nosotros” y forma parte del dominio intersubjetivo de la conciencia social, de la justicia, de la bondad. Por su parte, la Verdad en el sentido de la verdad objetiva se describe en el lenguaje del “ello” Se trata del dominio de las verdades objetivas, realidades que pueden verse de un modo empírico y monológuico, desde los átomos a los cerebros...

 Darío: qué clave existe en la evolución para que se de este crecimiento

 Néor: La diferenciación e integración posterior. Todo proceso natural de desarrollo saludable procede por diferenciación-e-integración. El ejemplo mas claro en este sentido consiste en el desarrollo de un organismo complejo a partir de una célula huevo. El cigoto se divide en dos células, luego en cuatro, después ocho... hasta llegar literalmente a dos millones de células. Y mientras tiene lugar este extraordinario proceso de diferenciación, las distintas células van integrándose simultáneamente en tejidos y sistemas coherentes del organismo vital. Esta diferenciación integración es la que permite que una sola célula evolucione hasta llegar a convertirse en un organismo pluricelular. Pero en le caso de que a lo largo de este proceso de diferenciación-integración algo vaya mal el resultado es la patología. El resultado por ejemplo de un fracaso en la fase de diferenciación es la fusión, la fijación y estancamiento de todo el proceso. Algo que sucede en el ser humano cuando el individuo tiene una fijación oral

 Darío: ¿Y qué sucede al revés cuando es la diferenciación la que va más lejos?

 Néor: Si por el contrario la diferenciación va demasiado lejos, el resultado es la disociación o fragmentación en el que las partes no se diferencian, sino que se disocian alcanzando un resultado de fragmentación, represión y enajenación.

 Darío: ¿Cómo se comporta la naturaleza?

 Néor: La naturaleza crea unidades mas altas e integraciones mas profundas. El roble tiene mucha mas profundidad que la bellota, de modo que el estado anterior de la bellota no es mas unificado sino menos diferenciado.

 Darío: ¿Y qué problema cultural hemos padecido?

 Néor: La disociación entre las esferas culturales fue lo que empezó a ocurrir en el campo del arte, la ciencia y la moral. El arte, la moral, la contemplación y el espíritu se vieron atropellados por el elefante de la ciencia en el taller de porcelana china de la conciencia. La miseria de la modernidad.

 Darío: ¿Y qué pasa con Dios en la ciencia? ¿necesitamos tocar a Dios para reconocerlo?

 Néor: Tampoco puede tocar a Dios porque Dios carece de localización simple. Así pues según la ciencia y sus creencia en la localización simple, Dios por tanto no existe. Y así es como nos vemos enfrentados al tema central mas importante de la relación existente entre la ciencia y la espiritualidad, es decir la relación real entre cualquier realidad interior y cualquier realidad exterior. La ciencia empírica rechazó la Gran Cadena del Ser porque todos sus niveles excepto el inferior del cuerpo material son realidades interiores del yo y del nosotros pertenecientes a los dominios subjetivos e inter-subjetivos con los que se rechazó el núcleo fundamental de las grandes tradiciones espirituales.

 Darío: a la impresión de que este proceso anuló la intimidad del yo.

 Néor: La interioridad se vio reducida a exterioridad. Los sujetos se vieron reducidos a objetos. Todas las profundidades se vieron reducidas a superficies, todos los yoes y todos los nosotros se vieron reducidos ellos. Toda cualidad se vio reducida a cantidad, todo nivel de significado se vio reducido a magnitud. Todo valor se vio reducido a mera apariencia, todo lo dialóguico y lo translóguico se vio reducido a monológuico. Desaparecido el ojo de la contemplación y el ojo de la mente, lo único que poseía la realidad en el mundo chato, desolado y monocromo fueron los datos proporcionados por el ojo de la carne, los datos sensoriales, los únicos poseedores de localización simple.

 Darío: Entonces ¿Tiene la ciencia algo que ofrecer sobre el alma y el espíritu?

 Néor: Negativo. La mente, el alma y el espíritu trascienden al cuerpo y no tienen mayores referentes en él, de modo que la ciencia no tienen nada que ofrecer, ni tampoco que decir sobre las realidades mas significativas. Cuando la ciencia descubrió que la mente y la conciencia se hallaban ancladas en el organismo natural y no flotaban en algún dominio superior, la Gran Cadena recibió un colosal ataque del que todavía no ha terminado de recuperarse.

 Darío: ¿Cómo podemos interpretar el desarrollo evolutivo que recorremos a través de esa Gran Cadena del Ser?

 Néor: Desarrollo es lo mismo que capacidad de abarcar. Las moléculas contienen átomos, pero no viceversa, la células contienen moléculas pero no viceversa y este “no viceversa” es el que determina una jerarquía irreversible de totalidad creciente, de integración creciente y de holismo creciente. Cada unidad superior trasciende e incluye a sus predecesoras, cada nivel superior agrega algo emergente distintivo y determinante. Cada elemento constituye una totalidad que forma parte de otra totalidad que simultáneamente forma parte de otra totalidad, de modo que cada elemento es totalidad-parte. Así pues cada elemento debe conservar no solo su propia individuad, sino también su propia comunión, las redes de relaciones de las que depende su propia existencia.

 Darío: Y por la cantidad de holones ¿hay mayor cantidad de los evolucionados ó de los menos evolucionados?

 Néor: La evolución produce mayor profundidad, pero menor amplitud. Siempre habrá menos holones superiores que inferiores. Siempre habrá menos células que moléculas.

 Darío: desde esta perspectiva del desarrollo interior ¿existe una jerarquía de seres mas evolucionados respecto de otros menos evolucionados?

 Néor: La holoarquía interior se vio completamente negada por el materialismo, el conductismo y el positivismo científico. Adviértase la diferencia entre el exterior del individuo, es decir el cerebro y, el interior del individuo, es decir la mente. Usted conoce su mente todos los sentimientos anhelos y deseos que atraviesan a hora mismo su conciencia de manera directa e íntima. Su cerebro por el contrario que consiste en el neocórtex o en neurotransmisores como la dopamina, la acetilcolina y la serotonina es conocido de una modo externo y objetivo. Usted nunca experimenta directamente lo que denomina dopamina diciendo, por ejemplo: “mmm... qué día tan dopamínico...” De hecho usted no puede ver su cerebro sin aserrar su cráneo. Pero en cualquier momento puede ver su mente.

 Darío: Interesante diferencia.

 Néor: Su cerebro se parece a un pomelo arrugado y su mente se parece a todas las alegrías, deseos tristezas, esperanzas... Cerebro y mente están profundamente interrelacionados. De hecho, son la Mano Derecha y la Mano Izquierda de su conciencia individual.

 Darío: ¿A qué se llama Mano Derecha?

 Néor: El conocimiento tradicional afirma que todo lo que se halla en la Mano Derecha tiene localización simple localización en el mundo empírico y sensoriomotor, pero lo que se halla en la Mano Izquierda se encuentra en el espacio emocional, en el espacio mental y en el espacio cognitivo, es decir, espacios intencionales, no espacios extensionales.  Así pues, usted puede tocar una roca, pero no puede tocar la envidia o la alegría...

 Darío: ¿La cultura moderna generó algún desequilibrio??

 Néor: La Izquierda se colapsó ante la Derecha y esta es la formulación mas precisa de la miseria de la modernidad, o el desastre nombrado como “el desencantamiento del mundo” y “la colonización de las esferas de valor por parte de la ciencia” y “el nacimiento del hombre unidimensional” y la “desacralización del mundo”

 Darío: Supongo que el ataque científico inicial exageró las cosas.

 Néor: Los últimos siglos XVIII y XIX la ciencia cognitiva secuestra y congela el alma de Occidente y, de este modo, no hay nada en la mente que no haya pasado por los sentidos. No fue un ataque a las realidades espirituales, sino un ataque a todo aquello que sonara a conciencia, a interioridad a introspección, un asedio en toda regla a la dimensión interior.

 Darío: Pero la Filosofía Perenne desde Platón hasta Asanga, Plotino... afirma la existencia de modalidades de desarrollo mas elevadas que la razón, es decir más allá del ojo de la mente ¿No es así?

 Néor: Así es, son modalidades que se despliegan en la contemplación y el ojo del espíritu. Pero el Occidente moderno se convirtió en la primera y única gran civilización de toda la historia de la humanidad en despojarse del Gran Nido del Ser. Cuanto mayor era la realidad de la física y de las ciencias naturales, menos reales y significativas parecían los dominios de las aprehensiones interiores, la moral la sabiduría las intuiciones contemplativas, la percepción introspectiva.

 Darío: ¿Hubo una especie de fiebre racionalista en Occidente?

 Néor: Se pensó que la Filosofía también podía generar conocimiento, al igual que lo hacía Newton. La Teología también se pensó que podía demostrar con precisión científica la existencia de Dios. Dios podía responder a la llamada del laboratorio. La divinidad podía ser contemplada a través del telescopio. Y nació el clamor  de investigar el cerebro y sus procesos empíricos, en lugar de la alegría, de estudiar los niveles de dopamina en lugar de la alegría. La ciencia se ocupó de estudiar el nivel de serotonina en las sinapsis en lugar de la depresión, en lugar de la ansiedad estudiemos la tasa de la acetilcolina en el hipotálamo. Porque esto puede ser al menos visto y calibrado empíricamente.

 Darío: En este contexto ¿Qué pasó con la llamada experiencia religiosa?

 Néor: Desde este punto de vista la experiencia religiosa no consiste en el despliegue de realidades espirituales sino simplemente en una masiva descarga de dopamina en el cerebro y en consecuencia para explicarlo no hace falta recurrir a Dios ni a lo sagrado. Y lo mismo ocurrió con la compasión, el amor, la conciencia y la intencionalidad. Todos ello correlatos de la Mano derecha

 Darío: Precise alguna diferencia adicional a las Dos Manos, que me recuerda a las famosas diferencias de modo de los dos hemisferios cerebrales.

 Néor: La Mano Izquierda es el hogar de la cualidad, mientras que la Mano derecha es el hogar de la cantidad. La Izquierda es el hogar de la intención y por tanto del significado, mientras que por su parte la Derecha lo es de la extensión carente de objetivos y planes. La izquierda tiene niveles y significados, mientras que la derecha tiene niveles de magnitud, La Izquierda tiene mejor y peor, mientras que la derecha tiene mayor y menor. La compasión por ejemplo es mejor que el asesinato, pero un planeta no es mejor que una galaxia, la salud es mejor que la enfermedad pero una montaña no es mejor que un río.


El aperspectivismo integral

 Darío: ¿De qué depende el significado que atribuimos a las cosas? 

 Néor: El hecho de que todo significado dependa del contexto, aspecto que representa la segunda variedad del postmodernismo, también conocida por el nombre de contextualismo, nos obliga a adoptar un abordaje multiperspectivista de la realidad. Y esto viene a decir que dado que cualquier perspectiva singular probablemente adolezca de parcialidad, limitación y hasta distorsión, el avance fructífero del conocimiento solo será posible asumiendo perspectivas múltiples. Diversidad.

 Darío: y ¿qué quiere decir el término que Jean Gebser acuñó como “aperspectismo integral”?

 Néor: Aperspectivista significa que no se privilegia ninguna perspectiva individual, de modo que para alcanzar una visión más holística o integral, necesitamos de un enfoque aperspectivista-integral Gebser comparó la cognición aperspectivistaintegral con una esfera en la que no se privilegia la perspectiva exclusiva del propio sujeto concreto. La visión lógica o multiperspectival y aperspectival agrega todas las perspectivas sin privilegiar ninguna de ellas en un intento de aprehender lo integral, la totalidad, la multiplicidad de contextos dentro de otros contextos desplegados incesantemente por el Kosmos en forma de tapíz holónico.

 Darío: Si no estoy mal informado, los racionalistas consideraban a la racionalidad monológuica o perspectivista como un monstruo del estancamiento del desarrollo, un monstruo monológuico. El propio Gebser también creía que la visión aperspectival o visión-lógica representaba un estadio evolutivo más avanzado que la razón monológuica.

 Darío: El postmodernismo quería evitar a toda costa las jerarquías.

 Néor: El postmodernismo extremó el grito de ¡Subvirtamos toda jerarquía! Quería destruir todo valor, exterminando toda cualidad y todo significado. El postmodernismo radical pasó de la noble intuición de que toda perspectiva debe ser tenida en cuenta, a la creencia totalmente contradictoria y disparatada de que ninguna perspectiva es mejor que otra.

 Darío: Igualar todas las perspectivas ¿no es una locura?

 Néor: Así bajo la pesada gravedad de ese mundo chato y racionalista que antes he comentado, la conciencia aperspectivista integral se transformó en la locura aperspectivista –la contradictoria creencia de que ninguna creencia es mejor que cualquier otra- lo cual terminó parando el pensamiento y la voluntad...


Una reconciliación: El interior: una visión de la profundidad.


 Darío: ¿Soluciones? ¿Es posible reconciliar posiciones tan divergentes? Las alternativas extremas y poco recomendables consisten o bien en el abrazo de la superficialidad o bien la regresión a las interioridades propias de las antiguas religiones míticas, la magia tribal e incluso la magia narcisista de la nueva era.

Darío: de acuerdo, esas son posiciones extremas, pero insisto ¿Y la integración o conciliación de ambas?


Néor: La tan anhelada integración pasa porque la espiritualidad debe ser capaz de enfrentarse a la autoridad de la ciencia, pero no para imitar su locura monológica, sino para revelar sus procedimientos, sus datos, sus evidencias, sus valores y sus constataciones características.

Darío: ¿La modernidad rechazó al Espíritu?

Néor: La modernidad no rechazó al Espíritu, la modernidad negó las interioridades y el Espíritu fue simplemente una de sus víctimas.... la compasión se vio reducida a serotonina, el conocimiento se vio reducido a bits digitales; el yo y el nosotros, en fin se vieron reducidos a meros ellos. La única posibilidad de conciliar ciencia y religión por tanto no descansa tanto en la rehabilitación del Espíritu como en la rehabilitación de las interioridades en general. El cadáver que queremos revivir no es el Espíritu, sino el del espacio y desarrollo interior.                                                                          


jueves, mayo 20, 2021

Chamanes Amazónicos - El reto del conocimiento mediante los alucinógenos

 


Tradición o superchería, el chamanismo amazónico es tema de actualidad, estudio y curiosidad. El interés por este tema motivó que la Casa de América de Madrid abriera unas jornadas a las que se invitó a un chamán de la Amazonia ecuatoriana a venir al Palacio de Linares, que parecía el marco adecuado por su leyenda de actividad sobrenatural.

La anécdota acompaña constantemente a la figura del chamán, pero más allá de la superstición existe una ética y una búsqueda seria de conocimiento. El chamán es un experimentador, un guía religioso de los pueblos amazónicos, que quiere superar los límites de la verdad aparente y usa como principal instrumento para adquirir este conocimiento la toma de alucinógenos tradicionales como la ayahuasca y el guanto. Por eso los miembros de la tribu le dan el nombre de bebedor.

 

[Miembro de la tribu mezclando hierbas y un bebedor]

El chamán es un especialista. El desconocimiento de su figura ha hecho que se le nombre con palabras como brujo, curandero o sanador, términos ambiguos que no son sinónimos de chamán; a menudo son funciones diferentes, enfrentadas. Esta imprecisión confunde. El bebedor amazónico es un especialista que se inicia desde temprana edad, y se necesita una gran vocación de aprendizaje tanto como de resistencia física para soportar la ingestión del alucinógeno. Por lo general su aspecto es delgado, fibroso, y su rostro refleja la mística del aprendizaje y las secuelas de la ayahuasca.

La instrucción es tutelada por un chamán antiguo. La reflexión sobre el entorno, la capacidad de trascender la mera superficie de las cosas, tiene como finalidad el conocimiento de la verdad. Este conocimiento es el que dota de poder al bebedor, y le convierte en el punto más alto de referencia en los descubrimientos sanitarios, éticos y religiosos entre los pueblos amazónicos. Una ética donde la vida y la muerte tienen un valor distinto al que les damos en las ciudades.

Los dos planos de la realidad

El sacerdote navarro Miguel Angel Cabodevilla, que ha vivido dos décadas con las tribus de la Amazonia ecuatoriana, en un resumen de sus experiencias con un anciano chamán de la tribu de los Secoya, a quien frecuentó durante los últimos diez años, nos aporta algunas percepciones sobre lo que eran los objetivos de la vida de este veterano bebedor:

[Chamán preparando ayahuasca. El poder del chamán prestigia a la tribu]

*                 Ante todo su ansia de conocimiento, que se concretaba en distinguir la realidad en dos planos que el chamán llamaba, a su manera, superficie y verdad. Según el chamán, la vida de la mayoría se desenvuelve en el desconocimiento, esto es, en la mera superficie de las cosas; para ir más allá es necesario ser un bebedor.

*                 En su percepción, por medio del adecuado aprendizaje y la bebida ritual, puede al fin apreciarse la verdad. La verdadera "realidad" espiritual interfiere y muchas veces domina a esta otra realidad en la que nos hallamos.

*                 El siguiente paso es entender y domeñar (o al menos influir) a esos espíritus que danzan en torno a nosotros sin percibirlos, llegando a su mismo origen o fuerza suprema a la que cabría, sólo en un peculiar sentido, darle el nombre de Dios.

*                 El bebedor cuenta algunos detalles sobre sus "viajes" o "visiones" rituales como un afán de traspasar los límites erróneos de las apariencias y descubrir la verdad profunda de todo.

*                 Se puede recoger de su experiencia como chamán la exigencia de una notable ética en la utilización de sus poderes, así como en la recomendación de su peculiar sabiduría para todo su grupo.

Los chamanes amazónicos tienen que mantener su prestigio frente a otros bebedores. Este prestigio es poder, tanto de ellos como de la tribu a la que pertenecen. Por eso la toma de los alucinógenos rituales es constante, por la necesidad de superar el desconocimiento y de traspasar esos límites para encontrar la solución a los problemas de la realidad "visible" en que se desenvuelve la vida de la tribu. La ingestión va subiendo en cantidad según la madurez del chamán. Las reacciones corporales, al principio, consisten en fuertes vómitos y dolor de cabeza. Con el paso del tiempo y del aprendizaje, estas reacciones son menos agresivas y las alucinaciones son más "controladas".

El poder del entorno

Muchas personas, antes y ahora, se han preguntado por la autenticidad de tales sensaciones y experiencias. No pocos han intentado reproducirlas. Ajenos a su cultura, existe un turismo que se aventura hasta las selvas amazónicas para beber el alucinógeno, encontrándose con una bebida muy rebajada, una ayahuasca muy diluida que cubre los requerimientos curiosos de los turistas. La forma pseudo-ritual con la que se les brinda consuma la mascarada.

Experimentos más serios sobre la ingestión de ayahuasca o guanto, son reseñados por Miguel Ángel Cabodevilla. Ha existido interés de algunos investigadores por acceder a estas vivencias, conocimientos y visiones de los bebedores de la Amazonia, como es el caso del viajero francés Henry Michaud, que el siglo pasado navegó por el río Napo y conoció a los chamanes e ingirió los alucinógenos. También ha habido experiencias actuales de científicos e incluso de algún sacerdote misionero.

De la ingestión de la droga por parte de investigadores de la realidad chamánica, se concluye que sólo servía para reactivar un específico mecanismo cultural y mental anterior a la droga. De modo que la consumición actual, bien sea por extraños o por propios indígenas, sin una preparación mental similar a la iniciación de los verdaderos chamanes, produce resultados diferentes, a menudo reducidos a la superficialidad, o incluso a la superchería, o a la venta de un producto turístico.

El avance de la cultura mestiza hace que cada vez haya menos chamanes. Algunos religiosos evangélicos y católicos, en su labor misionera, han inculcado en los indígenas la idea de que el chamanismo es una actividad demoníaca. Con algunas excepciones de verdaderos chamanes, que envejecen, cobra fuerza la pantomima para turistas.

Los investigadores ponen de manifiesto la importancia de los saberes integrados de los sabios amazónicos tradicionales, todos ellos puestos al servicio de un intento de búsqueda de sabiduría, más allá de los límites de su conocimiento y de los condicionamientos de su vida en la selva. Pero es necesaria la preparación adecuada, la pertenencia al grupo y la integración a su entorno natural. Un chamán fuera de su entorno, de su contacto directo con la naturaleza selvática, se vuelve una caricatura, estaría desorientado, en una situación similar a la que se encuentra el turista o bebedor ocasional, que llega a la selva a "experimentar". El largo proceso espiritual y también físico que ha seguido un chamán a lo largo de su vida es el que garantiza su poder y también su supervivencia. Un turista que bebiera la misma cantidad de alucinógeno que un chamán corre riesgo de muerte.

En palabras de Cabodevilla, el ritual chamánico de beber ayahuasca es una lucha de fondo contra los límites del conocimiento, de la experimentación; una pelea donde se pone en actividad todo el ser y donde todo está en juego en su sentido más radical. "La vida se experimenta como un territorio de fronteras abiertas, a menudo envueltas en nieblas selváticas, capaces, por un lado, de ocultar el más allá y, por otro, ofreciendo el acicate de su misterio al destino explorador de los sabios". Un verdadero chamán siempre estará enfrentándose al reto de los límites.

Feng Shui para el Dormitorio

Pasamos en la cama de seis a nueve horas por día de las 24 que tiene. Para la mayoría de nosotros, pasamos allí más tiempo que en cualquier otro lado, por lo que la ubicación, el diseño del dormitorio y la orientación de la cama representan una magnifica oportunidad para armonizarnos con el flujo natural de energía que nos ayude en otros aspectos de la vida. Un buen dormir es esencial para la salud. por la misma razón es importante contar con un dormitorio que nos tranquilice al final del día agotador y nos ayude a dormir bien. Debe ser un lugar donde nos despertemos renovados, llenos de vitalidad y entusiasmo para aprovechar el nuevo día. Si es posible se recomienda no utilizar el dormitorio para actividades que requieran de una atmósfera diferente, como por ejemplo trabajar.

 Ambas actividades terminaran por resentirse. Ubicaciones favorables: a veces las camas son ubicadas en direcciones que complican no sólo el sueño y la vida sexual sino la vida en general de las personas que allí duermen. Lo ideal es que el dormitorio quede expuesto a la luz del sol durante la mañana que ayuda aumentar la energía. si cuenta con diferentes habitaciones para elegir, opte por la de la atmósfera más calma. Dormitorio: tras la cama debe haber algo sólido. • debe tener privacidad, es conveniente tener cerrojo por dentro, más cuando hay niños. • elementos a tener en cuenta: madera: cuando algo se inicia; fuego: máxima energía; tierra: estabilidad; metal: para cuando algo se termina; agua: transformación. • en cuanto a la salud se deben cambiar las alfombras verdes por colores tierra. • en la ventana se debe colocar amarillo y rojo: para dar luz y energía. El dormitorio ideal Iluminación: suave y yin produce una atmósfera de tranquilidad. Las pantallas alteran la luz eléctrica diaria. Las velas dan brillo natural y romántico. armarios: hay que mantener oculta la ropa y demás objetos personales. Los armarios aplicados y los de pared a pared ayudan a reducir el chi negativo. camas: una cama de madera ejerce un efecto neutro sobre la energía chi. La cabecera protege su cabeza de los flujos rápidos de energía aunque si la cama se encuentra contra la pared esto carece de importancia. Desde donde ud. duerma debe ver la puerta y las ventanas desde la cama. Ropa de cama: para crear yun flujo de energía chi armónico cerca de la piel utilice blanco de algodón, lino o seda. Los tonos rosados y los diseños circulares crean energía chi del oeste. No deje de hacer las camas durante el día. mobiliario: los muebles deben tener bordes redondeados. Las esquinas en ángulo no deben dar hacia la cama. 

El chi negativo hacia ud mientras duerme perjudica su energía chi y afecta su salud. Revestimiento del piso: los blandos y yin aplacan la energía chi y crean una atmósfera relajante. Una alfombra resulta la opción ideal. ventanas: las cortinas drapeadas o con volados aplacan el flujo de energía a través de las ventanas por la noche y promueven un sueño tranquilo. Hay que mantenerlas bien cerradas mientras se duerme en especial si la ventana se encuentra abierta. papel de empapelar: los colores pastel son más relajantes y yin. cuadros: evite superficies yang que reflejen la luz, los cuadros con vidrios antireflex son los más apropiados. Determinados objetos como cuadros, velas y veladores representan la intimidad. Lo que debemos evitar en el dormitorio Esquinas en ángulo: dado el tiempo que uno pasa durmiendo es importante que se evite el chi negativo de los dormitorios, en especial si se dirige hacia la cama. Evitar plantas con puntas y muebles cuadrados o rectangulares cerca de la cama. espejos: reflejan nuestro propio chi mientras dormimos e impiden el proceso de liberación de viejas emociones. 

No hay que incluirlos en el dormitorio o se pueden cubrir o girarlos durante la noche. Dormitorios en suite: no son recomendados, ya que el cuarto de baño introduce una atmósfera más pesada y húmeda en la habitación. Mantenga la puerta de baño cerrada o disimule la entrada. La cama La mayoría de las personas piensan que la cama es lugar exclusivo para dormir y tener relaciones sexuales pero también revitaliza la energía e influye en varios aspectos de la vida cotidiana y en el destino. La madera es el material más favorable para una cama, no altera el campo magnético del lugar y ejerce una influencia más sutil sobre el movimiento de la energía. Las camas de metal como las de bronce o hierro forjado aceleran la energía chi que por lo general no conduce a un sueño reparador. Las camas de agua no son recomendables ya que producen una atmósfera húmeda y pesada que lleva al estancamiento. 

La cabecera protege la propia cabeza de la energía chi que fluye con rapidez mientras uno duerme, esto carece de importancia si da contra la pared. Mantenga vacío el espacio detrás de la cama para que la energía no se estanque en ese lugar mientras duerme. Si guarda cosas debajo de la cama, retírelas y límpielas con frecuencia. Ropa de cama Dado que permanecen cerca de la piel lo más importante es que las sábanas, fundas de las almohadas, colchas y acolchados sean ciento por ciento algodón, lino, seda o lana. Los más recomendables son el algodón y el lino porque respiran mejor que la seda. Evite las telas sintéticas. Las sábanas y las colchas no deben rozar el piso, para que el aire pueda circular libremente debajo de la cama.