Las Reconexiones canalizadas por Daniel Jacob
Mis Queridos Amigos:
Con la llegada plena y perfecta a su universo de percepción de esa energía conocida con El Divino Femenino –ahora estamos listos para conceptuar para ustedes una visión completamente nueva de lo que previamente fuera clasificado como “emoción”.
Somos Las Reconexiones. Representamos todas esas partes de su Yo Expandido que tuvieron que olvidar para volverse humanos. Nunca estuvimos demasiado lejos de ustedes, sólo lo suficiente. En algunos universos, somos ese espacio vacío que rodea a cada objeto. En otros, somos el silencio que escucha y aprecia todas y cada una de las canciones. Y ahora estamos aquí para ustedes, para recibirlos de vuelta en la Unidad de Todo Lo Que Es. Llevamos con ustedes su birrete y su toga – símbolos de la inminente compleción de su viaje aquí en este paradigma actual de Limitación Física.
Hasta ahora, al estar forzados a funcionar en un paradigma hiper masculino, las emociones de la persona promedio se han deteriorado considerablemente en su calidad y estatura. En lugar de ofrecer profundizaciones innovadoras y vitales del alma humana, sus emociones han sido reducidas puramente a REACCIONES PROGRAMADAS a la circunstancia humana. Si las cosas no salen como quieren, se enojan. La energía corporal aumenta y llega al máximo. Si experimentan pérdida, se ponen tristes. Si la química de su cuerpo se desorganiza, o si tienen miedo acerca del resultado de alguna situación, se vuelven ansiosos –y así sigue y sigue.
Parece que la desensibilización que caracteriza a la orientación predominantemente masculina de vida naturalmente produce un elemento reactivo para reflejar hacia sí lo que falta a partir de la ecuación. Dios creó el mundo para que reflejase las cualidades que había en Él Mismo y que fueron previamente escondidas de Su vista. Comenzó por crear a un hombre, que declara que “está faltando algo” en su vida. Está solo. Eso reveló algo respecto al hombre, pero también se aplicó a Dios. ¿Captan lo que digo? .
Antes de esta era, la Gran Diosa equilibraba las mentes y corazones de la humanidad. Por cierto, era en Sus templos, los que destruyó el Dios Masculino cuando estableció a Su pueblo en la “Tierra Prometida”. La magia fue eclipsada por la Lógica, aunque toda la lucha entre los dos continúa representándose en forma miniaturizada, en cada hogar de la Tierra. Los maridos pelean con sus esposas, las esposas pelean con sus hijos, y el “control” todavía es lo más importante en la actualidad.
Muchos sistemas sociales son fachadas establecidas para perpetuar la necesidad de control, la ambición de poder. Cuanta más energía vuelquen los humanos en perfeccionar la sociedad, menos gastarán en examinar sus propios corazones buscando señales de desequilibrio y profunda necesidad interior. Las familias no son un reflejo de la sociedad en la que están. Es al revés. Y los individuos tampoco son formados por sus familias. El cuerpo mayor existe para ser un espejo para el más pequeño – aún cuando el más pequeño está destinado a ser un espejo para el uno. Buscar controlar y regular su reflejo en el gran espejo es perder de vista el significado de todo esto. Uno no puede mejorar su experiencia de lo INTERNO simplemente enfocando sus esfuerzos en controlar lo EXTERNO.
El control femenino no es superior al control masculino. Sólo es diferente, eso es todo. Se mueve a través del cuerpo por conductos neurales únicos. Como la simple “reacción” a las circunstancias se volvió tediosa e inútil, el elemento femenino (en muchos lugares de su planeta todavía subyugados por el masculino) comenzó a comer de un árbol que contenía “conocimiento secreto”. Los sentimientos se convirtieron en una forma más profunda de saber, a medida que las mujeres aprendían (probablemente de sus hijos) a prestar atención a signos y señales en las personas que la lógica tiende a pasar por alto...





















