Carlos Ángeles
En el campo de la psiquiatría y la psicología, el vigor de la postura fenomenológica lejos de agotarse, se acrecienta día a día en Europa y lentamente se introduce en Estados Unidos.
En Iberoamérica y de modo particular en nuestro país se da una extraña situación: A pesar de poseer muchos y excelentes psiquíatras formados en la escuela fenomenológica, pocos son aquellos que divulgan las riquezas del método aprendido. Profundo respeto merecen las honrosas excepciones de Honorio Delgado en Perú, Risquez y Trompiz en Venezuela, Ramón de la Fuente en México; Otto Dörr-Zegers, Armando Roa y Agustín Téllez en Chile, el Profesor Raúl Ballbe en Argentina y en Brasil los Profesores Leme López y Pacheco e Silva.Por mi parte, he realizado modestos esfuerzos por mostrar a la comunidad científica del país, los beneficios del método fenomenológico.
De otro lado, en los últimos tiempos he tenido la oportunidad de escuchar opiniones reputadas como "fenomenológícas", pero, que no guardan la más mínima relación con el método. Asimismo, he observado a algún colega renegar de la fenomenología al tiempo que hace uso de ella, eso sí, sin mencionarla.
Todo esto me lleva a la conclusión de que la escasa divulgación ha dado como resultado, en unos casos, información inadecuada, y en otros, ignorancia. Así, se ha generado prejuicio, el peor enemigo que puede tener el pensamiento científico.
La fenomenología mas que demostrar, busca "mostrar esencias".
Este trabajo tiene la intención de mostrar el "modus operandi" del método a través del estudio de esa forma tan peculiar del pathos de la pasión humana: LOS CELOS.
Antecedentes y fundamentos de la fenomenologia.
En todo esfuerzo realizado con miras a superar el positivismo se hallan ocultos los antecedentes de la fenomenología. El positivismo sólo cree en lo concreto, aquello que se puede ver, tocar o medir. Como señala Díaz(1971) para el positivismo, lo que escapa a los sentidos, no tiene a su vez, sentido.
Muchos pensadores han tratado de romper las barreras que el positivismo impone al conocimiento total del hombre y del cosmos, entre ellos, Wilhem Dilthey(1833-1911) profesor de Basilea que en 1882 ocupó la cátedra de historia que Lotze deja vacante en Berlín.
Dilthey aunque proyecta continuar la crítica de la razón pura de Kant, advierte que esta crítica kantiana no abarca toda la realidad.
Ocurre que, si bien Kant fundamentó el saber de las ciencias científico-naturales, como la física; este saber sólo ocupa una parte del conocimiento humano, quedando excluidas las así llamadas ciencias espirituales o históricos-culturales, como la psicología y la historia...





















