miércoles, abril 01, 2015

Elogio de la lentitud. "Vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir"

Carl Honoré

“Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.
Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo,
pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida.”
“Hoy todo el mundo sufre la ENFERMEDAD DEL TIEMPO:
la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja y
debes pedalear cada vez más rápido”
“La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu
cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes…
Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones,
de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo
y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos
qué es lo realmente importante.”
“La lentitud nos permite ser más creativos en el trabajo,
tener más salud y poder conectarnos con el placer y los otros”
“A menudo, TRABAJAR MENOS significa trabajar mejor.
Pero más allá del gran debate sobre la productividad
se encuentra la pregunta probablemente más importante de todas:
¿PARA QUÉ ES LA VIDA?
“Hay que plantearse muy seriamente

A QUÉ DEDICAMOS NUESTRO TIEMPO.
Nadie en su lecho de muerte piensa: “Ojalá que hubiera pasado más
tiempo en la oficina o viendo la tele”, y, sin embargo, son las cosas
que más tiempo consumen en la vida de la gente.”


Nos prometieron que la tecnología trabajaría por nosotros y que seríamos más felices, pero hay estadísticas que demuestran que trabajamos 200 horas más al año que en 1970 y la insatisfacción vital y la velocidad definen nuestro tiempo.

Carl Honore, el guru anti-prisa y autor del éxito mundial “Elogio de la lentitud” de RBA, nos ofrece en su libro y en esta entrevista una excelente radiografía de los males de nuestra sociedad y el remedio para sanarla: la FILOSOFÍA SLOW, simplemente reducir la marcha y buscar el tiempo justo para cada cosa.
En este vídeo Carl Honoré afirma que no estamos ante una moda de ejecutivos estresados o de clases acomodadas, sino que es un cambio histórico que no entiende de fronteras ni diferencias sociales y económicas.
Lo mismo que defendemos el decrecimiento económico porque el nivel de consumo actual es insostenible en un planeta finito y sólo genera injusticias y degradación del medio ambiente, debemos aplicar los mismos principios en las personas. DECRECER EL RITMO DE VIDA para no degradarmos nosotros mismos.
La hiperactividad actual nos lleva a vivir por inercia, dedicando toda nuestra energía a metas externas que se oxidan con el paso del tiempo y olvidando las cosas importantes de la vida.
Somos esclavos de los horarios, del ruido, del consumo, de la hipoteca y de lo que se espera de nosotros, y eso equivale simplemente a sobrevivir pero no a vivir consciente y responsablemente.

Leer a Honoré es como respirar aire fresco.
Su filosofía actualiza los conceptos clásicos de cualquier tradición espiritual sobre la importancia del ser en vez del tener y del aquí y ahora, pero él, además, tiene el mérito de haber popularizado y teorizado con rigor sobre le vida slow y la LENTITUD que se consideraban “cosas de vagos”.
Carl Honoré denuncia la cultura de la prisa y sus consecuencias, la falta de paciencia, la hiperestimulación, la superficialidad, la multitarea (“abarcar mucho y apretar poco” ), y defiende la lentitud, saborear los momentos y sobre todo, priorizar en la vida.

“Lo que denuncio no es la rapidez en si misma, sino que vivimos siempre en el carril rápido y hemos creado una cultura de la prisa donde buscamos hacer cada vez más cosas con cada vez menos tiempo, que hemos generado una especie de DICTADURA SOCIAL que no deja espacio para la pausa, para el silencio, para todas esas cosas que parecen poco productivas. Un mundo tan impaciente y tan frenético que hasta la lentitud la queremos en el acto.”
“La velocidad en si misma no es mala. Lo que es terrible es poner la velocidad, la prisa en un pedestal…Al principio era sólo el terreno laboral pero ahora ha contaminado todas las esferas de nuestras vidas, como si fuera un virus: nuestra forma de comer, de educar a los hijos, las relaciones, el sexo… hasta aceleramos el ocio. Vivimos en una sociedad en que nos enorgullecemos de llenar nuestras agendas hasta límites explosivos”

Y las críticas y propuestas de Carl Honoré se sintetizan muy bien en esta entrevista de La Contra de la Vanguardia del 6-2-2005 titulada “Hemos perdido la capacidad de esperar“:
Tengo 37 años. Nací en Edimburgo, vivo en Londres y fui criado en Canadá. Estoy casado y tengo dos hijos de seis y tres años. Soy licenciado en Historia Moderna. Ejerzo de periodista, he trabajado para ‘The Globe and Mauil’, ‘Nacional Post’, ‘The Guardian ’ y ‘The Economist’. Soy de centroizquierda. Creo que hay algo más allá del hombre y de la experiencia que tenemos en esta vida. Acabo de publicar en España ‘Elogio de la lentitud’ (RBA), que se ha traducido ya a 15 idiomas.

No es necesario que salgas de tu cuarto. Quédate sentado a tu mesa y escucha…”
“…No escuches siquiera, limítate a esperar. No esperes siquiera, permanece inmóvil y solitario. El mundo se te ofrecerá libremente para que lo desenmascares. No tiene elección. Girará arrobado a tus pies”. Así expresó Franz Kafka lo que ya había dicho Platón, que la forma superior del ocio era permanecer inmóvil y receptivo al mundo.

¿Nada más lejos de nuestros conceptos actuales?
Estamos atrapados en la cultura de la prisa y de la falta de paciencia. Vivimos en un estado constante de hiperestimulación e hiperactividad que nos resta capacidad de gozo, de disfrutar de la vida, de acceder al placer que uno puede hallar en su trabajo, en las relaciones humanas o en la comida.

Entonces, ¿nos hemos quedado sin placeres cotidianos?
Somos muy superficiales, no profundizamos en esas cosas, si no le aseguro que cada mediodía nos buscaríamos una agradable terraza en la que comer al sol o un restaurante que nos ofrezca nuestra comida casera preferida. Pero optamos por alimentarnos sin disfrutar ¡porque tenemos mucho trabajo! El consumo de drogas en las empresas estadounidenses ha aumentado un 70% desde 1998, estimulantes para rendir más y más.

¿Y cree entonces que la lentitud es la solución?
La lentitud nos devuelve una tranquilidad y un ritmo pausado que nos permite ser más creativos en el trabajo, tener más salud y poder conectarnos con el placer y con los otros. Hay que reaprender el arte de gozar si queremos ser felices.
“Quien se interesa exclusivamente por la búsqueda del bienestar mundano -decía Tocqueville – siempre tiene prisa, pues sólo “dispone de un tiempo limitado para asirlo y disfrutarlo”.
Tratamos de amontonar tanto consumo y tantas experiencias como nos sea posible. No sólo deseamos una buena profesión, sino también seguir cursos de arte, ejercitarnos en el gimnasio, leer todos los libros de las listas de los más vendidos, salir a cenar con los amigos, ir al cine, comprar los adminículos de moda, tener una satisfactoria vida sexual…

¿Y le parece mal?
El resultado es una corrosiva desconexión entre lo que queremos de la vida y lo que, de una manera realista, podemos tener, lo cual alimenta la sensación de que nunca hay tiempo suficiente.

La rapidez, ¿produce rabia?
Es una de las consecuencias de vivir acelerado. La rabia flota en la atmósfera: rabia por la congestión de los aeropuertos, por las esperas, por las aglomeraciones en los centros de compras, por las relaciones personales, por la situación en el puesto de trabajo, por los tropiezos en las vacaciones. Todo objeto inanimado o ser viviente que se interpone en nuestro camino, que nos impide hacer exactamente lo que queremos hacer cuando lo queremos hacer, se convierte en nuestro enemigo. Hemos perdido la capacidad de esperar. La cultura de la gratificación instantánea es muy peligrosa.

¿Cuándo nació la enfermedad del tiempo?
El término lo acuñó un médico estadounidense en 1982, Larry Dossey, para denominar la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja, no lo hay en suficiente cantidad, y debes pedalear cada vez más rápido para mantenerte a su ritmo. Hoy, todo el mundo sufre esa enfermedad.

La rapidez es dinero
Estamos pasando de un mundo donde el grande se comía al chico a otro donde el rápido se come al lento, dijo Klaus Schwab, presidente y fundador del Foro Económico Mundial. La importancia de la rapidez en la vida económica es infernal hoy día y eso no lo podemos cambiar, pero sin equilibrio no podremos sobrevivir mucho tiempo.
Sí, pero los rápidos son más productivos.
Los expertos coinciden en que el exceso de trabajo acaba por ser contraproducente. Según la Organización Internacional del Trabajo, los británicos pasan más tiempo en el trabajo que la mayoría de los europeos y, sin embargo, tienen una de las tasas de productividad por hora más bajas del continente. A menudo, TRABAJAR MENOS SIGNIFICA TRABAJAR MEJOR. Pero más allá del gran debate sobre la productividad se encuentra la pregunta probablemente más importante de todas: ¿para qué es la vida?

Algún día nos cansaremos de vivir en la oficina.
En un estudio reciente llevado a cabo por economistas en la Universidad de Warwick y el Dartmouuth College, el 70% de las personas encuestadas en 27 países expresó su deseo de un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida privada. Los directores de personal del mundo industrializado informan que los aspirantes jóvenes han empezado a formular preguntas que habrían sido impensables hace 10 o 15 a ños: ” ¿Puedo salir de la oficina a una hora razonable por la tarde?”
Los grandes hombres siempre han dedicado tiempo a pensar en las musarañas.
Un reciente estudio de la NASA ha revelado que mantener los ojos cerrados durante 24 minutos obra maravillas en la atención y el rendimiento de un piloto. Y sí, muchos de los personajes históricos más vigorosos y triunfadores han sido inveterados partidarios de la siesta: John F. Kennedy, Thomas Edison, Napoleón Bonaparte, John Rockefeller, Johannes Brahms…
Pero los intelectuales y los pseudointelectuales de hoy día tienen respuestas inmediatas para todo.
En vez de pensar en profundidad, ahora gravitamos de manera instintiva hacia el sonido más cercano. Las mentes mediáticas a las que hoy escuchamos realizan análisis inmediatos de los
acontecimientos en el mismo momento en que se producen, y con frecuencia se equivocan, pero eso apenas importa: en el país de la velocidad, el hombre que tiene la respuesta inmediata es el rey. Pero ya Gandhi decía que en la vida hay algo más importante que incrementar su velocidad.

Puede que la rapidez sea nuestra manera de evadirnos.
La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes. La gente tiene miedo a abrazar la lentitud, existe un prejuicio muy arraigado. Lento es sinónimo de torpe, lerdo, perezoso. Pero creo que hay mucha gente en un brete, porque por un lado le parece obvio que debe cambiar su ritmo y, por el otro, la sociedad le manda un bombardeo de mensajes que aseveran que la velocidad es Dios.

¿Qué mundo se descubre con la lentitud?
Según mi experiencia hay un antes y un después. Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir. Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo, pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida. La mejor forma de aprovechar el tiempo no es hacer la máxima cantidad de cosas en el mínimo tiempo, sino buscar el ritmo adecuado a cada cosa. Hay que plantearse muy seriamente a qué dedicamos el tiempo. Nadie en su lecho de muerte piensa: “Ojalá que hubiera pasado más tiempo en la oficina o viendo la tele”, y, sin embargo, son las cosas que más tiempo consumen en la vida de la gente.

¿Hemos pervertido el concepto de ocio?
La filosofía del trabajo la aplicamos en el ocio, que se vuelve una obligación, y caemos en la trampa de hacer demasiado. Hay que reintroducir la idea del juego tanto en el trabajo como en el ocio.
Los esquimales llaman a hacer el amor “reír juntos”.
El sexo en nuestra sociedad está tan contagiado de la enfermedad de la prisa como todo lo demás, pero en este caso perdemos muchísimo. Disfrutar de una buena relación íntima va mucho más allá de la duración del orgasmo, significa darle otro nivel de profundidad; el vínculo psicológico o la comunicación espiritual es el mayor de los placeres, pero requiere tiempo antes, durante y después. Cada vez más gente en Estados Unidos decide, como el cantante Sting, aprender el sexo tántrico.

De las filosofías que explican el tiempo, ¿cuál prefiere?
Las tradiciones filosóficas para las que EL TIEMPO ES CÍCLICO, como la china, la hindú o la budista. Según estas culturas, el tiempo nos rodea, renovándose, como el aire que respiramos. Pero en la tradición occidental el tiempo es lineal, un recurso finito. Los monjes benedictinos, que se regían por un horario muy apretado, creían que el diablo buscaba trabajo en las manos ociosas.

¿Cómo educar a un niño a un buen ritmo?
A cada vez más padres el instinto les dice que la escuela no es el mejor lugar para educar a sus hijos. Actualmente, más de un millón de jóvenes estadounidenses están siendo ESCOLARIZADOS EN CASA, 90.000 en Gran Bretaña, 30.000 en Australia y 80.000 en Nueva Zelanda. Es una manera de liberar al niño de la tiranía del horario, de dejarles aprender y vivir a su ritmo. Es decir, permitirles ser lentos.

¿Con buenos resultados?
Las investigaciones demuestran que los niños educados en casa aprenden más rápido y mejor que los alumnos en aulas convencionales. Y también se ha comprobado que tienen mucho éxito en sus estudios superiores. El temor de que su relación social no sea buena en el futuro también es infundado. Los padres que educan a sus hijos en casa establecen contacto con otras familias para compartir la enseñanza, juegos y viajes de estudio. Como avanzan con más rapidez, estos niños disponen de más tiempo libre para afiliarse a clubs.

Para ellos puede que el peligro sea la televisión.
Ese es un peligro universal. Cada vez más especialistas relacionan la televisión con el déficit de atención. La extrema velocidad visual de la pequeña pantalla ejerce con toda certeza un efecto en los cerebros juveniles. Un vídeo de Pokémon lleno de luces destellante que emitió la televisión japonesa en 1997 causó ataques epilépticos a casi 700 niños. Para protegerse de las demandas, las empresas de software adjuntan a sus juegos advertencias sobre los riegos para la salud que conllevan. En general, creemos que la televisión nos relaja y no es cierto. De media, EN ESPAÑA SE PASAN CUATRO HORAS DIARIAS FRENTE AL TELEVISOR. La tele se ha vuelto el agujero negro del tiempo en la vida moderna, chupa todo el tiempo de ocio y nos deja cansados, hiperestimulados y pobres de tiempo.
Quizá la velocidad sea una manera del propio sistema para tenernos controlados.
Creo que el capitalismo es un sistema muy flexible y que se puede adaptar, aunque el movimiento en defensa de la lentitud implique un cambio cultural muy profundo. Pero cada vez hay más gente que defiende la lentitud, llegar a una masa crítica es cuestión de tiempo.

¿Cuál es el primer paso?
Aceptar que uno vive mejor cuando hace menos. Mirar la agenda y colocar todo lo que hacemos durante la semana en ORDEN DE PRIORIDAD y empezar a cortar desde abajo, lo que no resulta nada difícil, porque llenamos nuestro tiempo de cosas que no son esenciales, lo hacemos por reflejo, porque eso es lo que se hace. El segundo paso es seleccionar los programas de televisión que nos interesan y no encenderla por costumbre. Así le podrá dar más tiempo a las cosas importantes: la comida, las relaciones, el sexo, lo lúdico y la calidad de trabajo.

¿No tiene la sensación que haciendo menos la vida se reduce?
Ese es el miedo, pero la realidad es la contraria: al no estar atrapado en la telaraña de compromisos las cosas empiezan a ocurrir casi de forma sorprendente e inesperada.

Para tratar los síntomas, primero hay que curar la mente.

Enric Corbera

Lo remarcó el reconocido terapeuta español especialista en bioneuroemoción, en su paso por Rosario en el marco de una serie de actividades que se realizaron en la Facultad de Ciencias Médicas.
Enric Corbera, licenciado en Psicología y Diplomado en BioNeuroEmoción.

"La bioneuroemoción no es una terapia sino un método de consulta, tampoco cura pero ayuda a las personas a encontrar esos programas inconscientes que se manifiestan en síntomas o enfermedades. Cuando alguien toma conciencia de esta situación, puede afrontar decisiones en su vida", explica Enric Corbera, licenciado en Psicología y Diplomado en BioNeuroEmoción.

En el marco de una serie de actividades que se realizaron en la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario, el reconocido terapeuta español inauguró la Asociación Argentino-Española de Bioneuroemoción (Asares BNE) en Rosario, dictó varias conferencias sobre el tema y ofreció capacitación y perfeccionamiento para estudiantes y profesionales.
En su visita a la ciudad, la concurrida asistencia a cada una de sus ponencias demostró el interés que despierta este método entre los argentinos, y principalmente en Rosario, sede para Latinoamérica.

"La gente no es consciente de que lo que le ocurre en su vida, piensa que son hechos casuales, que tiene mala suerte o un mal karma, y no es así. Cuando uno es capaz de identificar determinadas conductas o emociones ocultas detrás de un síntoma o enfermedad, esta situación se puede modificar. Cuando liberas tu rabia y tu ira, el cuerpo se sana, y los tratamientos funcionan", señala el investigador en referencia a un método que la Universidad Nacional de Rosario incorporó a partir de este año como materia electiva en la Facultad de Ciencias Médicas.
Para conocer qué tipo de conflicto tiene una persona, la bioneuroemoción se basa primero en la biología y el diagnóstico médico; y luego instrumenta algunas técnicas como la programación neurolingüística, la hipnosis y la relajación.

"Tratamos de que estas terapias sean grupales porque crean una sinergia del uno por el otro, y si le dices algo a una persona seguro resuena en el inconsciente del otro", subraya el destacado especialista.
Luego de investigar y trabajar el tema durante más de veinte años, Corbera asegura que la bioneuroemoción es de gran ayuda para muchas personas, "no sólo a quien tiene una enfermedad importante sino para aquel que atraviesa situaciones más triviales como no encontrar una pareja o que el negocio no funcione", afirma.
Cambio de vida. Este método de autoconocimiento que propone una forma de vida logró cambiar la suya el día que dejó de trabajar como ingeniero químico y se puso a estudiar psicología a los 44 años.
"Mi interés surgió a través de un libro llamado Un curso de milagros, sentí en aquella época que tenía que dejar lo que estaba haciendo y tomar conciencia que para tratar las enfermedades y los síntomas había que sanar la mente".
Para explicar la relación que existe entre las emociones inconscientes, su impacto en la biología y en la calidad de vida, el profesional integró diversas teorías y conocimientos, y se apoyó en la experiencia de investigadores y el contacto con diversas escuelas francesas: Hamer, Claude Sabbah y el pionero Carl G. Jung, entre otros.
Sin embargo, se diferenció en cuanto a la metodología y la aplicación de diversas técnicas y desarrolló una mirada particular de los problemas de salud.

"Al cuerpo hay que tratarlo, por supuesto y darle la medicación que corresponda, pero sino sanamos la mente, sólo tratamos una parte del problema. La persona tiene que cambiar también sus creencias, sus limitaciones y prejuicios, y de alguna manera el método se vuelve bastante espiritual también, porque aparece el concepto del perdón, desaparece el sentimiento de culpa y se libera ese rol de víctima", continúa el especialista.
A diferencia de una terapia tradicional, donde un psicólogo indaga sobre la historia del paciente y su familia, la bioneuroemoción desarrolla una visión cuántica de la historia, es decir aquello que lo rodea y tiene relación con el sujeto y con lo heredado.

"Somos como detectives que preguntamos situaciones concretas: qué pasó y cuando, qué conflictos había en ese momento. Todo eso conforma un programa que se expresa y tiene resonancia en el árbol genealógico".
"Las emociones son más importantes de lo que pensamos, afectan a nuestra biología, y son el vehículo que el inconsciente recibe, cuando tenemos un impacto emocional nuestra biología reacciona, notamos que sudan las manos, tenemos dolor de cabeza o una diarrea".

Para explicarlo mejor, Corbera cita otro ejemplo. "El inconsciente cree todo y confunde lo real con lo virtual, si piensas que tu marido te engaña, para el inconsciente es así aunque no te engañe, y eso te puede dar un problema biológico. Nuestro trabajo consiste precisamente en investigar esto y de donde viene esa desconfianza. Si la persona recupera la coherencia emocional, y está dispuesta a cambiar creencias, ingresa la filosofía y la parte metafísica, es decir la comprensión", concluye el especialista.

Cobrera es presidente de la Asociación Española de BioNeuroEmoción, director del Instituto Español de BioNeuroEmoción y fue distinguido con la mención de Embajador para la Paz por el Senado de la Nación Argentina.

Ética de la práctica del Reiki.

-No diagnosticar.
No hay que realizar diagnóstico de ninguna clase, ni psíquico ni físico.
Este sistema no fue creado con tal fin, ni posee las herramientas para hacerlo.
Un diagnóstico debe hacerlo solamente un profesional de la salud un médico
Y los practicantes de Reiki no lo son.

-No es posible prever resultados.
Y por lo tanto, tampoco se puede prometer a la persona que se la va a sanar.
Hay personas que sanan y otros no.
Y no es el practicante quien establece cuál será el efecto final

-No interferir con el tratamiento médico tradicional.
El practicante de Reiki no necesita saber cuál es la enfermedad de quien lo recibe.
Simplemente canaliza la energía y ésta hace su trabajo.

-Somos canales y no sanadores.
Nuestra tarea es recibir y transmitir la energía del universo , es esta energía la que sana.

-El practicante debe llevar una vida armoniosa y sana acorde con su práctica.
Hay que tratar de llevar una vida donde se vibre armoniosamente con lo que se practica.

Si no es así, ¿realmente estaremos brindando la Luz de Reiki?

domingo, marzo 29, 2015

"PSOAS": El músculo del Alma.

Liz Koch

La importancia del psoas para nuestra salud, vitalidad y bienestar emocional.
El psoas es el músculo más profundo y estabilizador del cuerpo humano, que afecta a nuestro equilibrio estructural, amplitud de movimiento, movilidad articular y funcionamiento de los órganos del abdomen.

Es el único músculo que conecta la columna vertebral con las piernas, el responsable de mantenernos de pie y el que nos permite levantar las piernas para caminar. Un psoas sano estabiliza la columna vertebral y proporciona apoyo a través del tronco, formando además un buen estante para los órganos abdominales.

Algunos estudios recientes consideran además al psoas, un órgano de percepción compuesto por tejido bio-inteligente que encarna, literalmente, nuestro deseo más profundo de supervivencia y de florecer. Es decir, es el mensajero primario del sistema nervioso central, por lo que es considerado también como un portavoz de emociones (“de las mariposas en la tripa”). Esto es debido a que el psoas está conectado con el diafragma a través del tejido conectivo o fascia, por lo se ve afectado tanto en la respiración, como en el miedo reflejo.

Un estilo de vida acelerado y el stress generan adrenalina que crónicamente tensan el psoas, preparándolo para correr, entrar en acción o encogerse para protegernos. Si constantemente mantenemos el psoas en tensión debido al stress, con el tiempo comienza a acortarse y a endurecerse. Se dificultará así nuestra postura y las funciones de los órganos que habitan en el abdomen, dando lugar a dolores de espalda, ciáticas, problemas de disco, degeneración de la cadera, menstruaciones dolorosas o problemas digestivos.

Por otro lado, un psoas tenso manda señales de tensión al sistema nervioso, interfiere en el movimiento de los fluidos y afecta a la respiración diafragmática. De hecho, el psoas está tan íntimamente involucrado en las reacciones físicas y emocionales básicas, que cuando está tensionado de forma crónica, está enviando al cuerpo continuas señales de peligro, por lo que puede repercutir en el agotamiento de las glándulas suprarrenales y del sistema inmunológico. Esta situación se ve agravada por la forma de sentarnos o por las posturas de nuestros hábitos diarios, que reducen nuestros movimientos naturales y constriñen aún más el músculo.

Son muchas las posturas de YOGA que trabajan para liberar la tensión innecesaria del psoas; pues un psoas relajado nos permite fluir, jugar con la vida y desplegar nuestra vitalidad y expresión creativa.
Un psoas liberado permite alargar mucho más la parte delantera de los muslos y permite a las piernas y la pelvis moverse con mayor fluidez e independencia. Mejora la posición de la columna y de todo el torso, con la consecuente repercusión en la mejora de las funciones de los órganos abdominales, en la respiración y en el corazón.
Cuando cultivamos la salud de nuestro psoas se reavivan nuestras energías vitales y conectamos de nuevo con nuestro potencial creativo.

En algunas filosofías orientales al psoas se le conoce como el “músculo del alma”, un centro de energía principal del cuerpo. Cuanto más flexible y fuerte esté el psoas, más podrá nuestra energía vital fluir a través de los huesos, músculos y articulaciones.

El psoas sería como un órgano de canalización de la energía, un núcleo que nos conecta a la tierra, nos permite crear un soporte firme y equilibrado desde el centro de nuestra pelvis. Así, la columna vertebral se alarga y a través de ella,puede fluir toda nuestra vitalidad.

El Mundo es una Proyección Cerebral.

(*) Francisco J. Rubia Vila
Catedrático Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid-Universidad Ludwig Maximillian de Munich - Consejero Científico de dicha Universidad. Edita el blog Neurociencias en Tendencias21.

Los órganos de los sentidos son completamente neutrales
El cerebro proyecta al mundo exterior lo que genera internamente y nos hace creer equivocadamente que todas esas cualidades secundarias tienen su origen “ahí afuera”. En realidad, quien ve, oye, huele, gusta y siente, es el cerebro. Los órganos de los sentidos son, en lo que a esto respecta, completamente neutrales. Luego no existe “un” mundo exterior, sino varios mundos que dependen cada uno del sujeto que percibe los diferentes estímulos que en él se encuentran. Por Francisco J. Rubia (*).

El cerebro proyecta al mundo exterior lo que él internamente genera y nos hace creer equivocadamente que todas esas cualidades secundarias tienen su origen “ahí afuera”. Imagen: Peripitus. Fuente: Wikimedia Commons.
La neurociencia nos dice que las cualidades secundarias de los objetos son creaciones del cerebro. Esto significa que los colores, sonidos, olores, gustos y el frío y el calor no están en la realidad exterior, sino que son atribuciones que las distintas regiones de la corteza cerebralhace a los impulsos que llegan de los órganos de los sentidos.

Distintos tipos de energía inciden sobre los receptores que están localizados en los órganos de los sentidos y estos se encargan de traducir estos tipos de energía al único lenguaje que el cerebro entiende: los potenciales eléctricos, llamados potenciales de acción, que son iguales todos, procedan de la retina, del oído interno, de la mucosa olfativa, de las papilas gustativas o de la piel.

Así, por ejemplo, en la visión, las radiaciones electromagnéticas de una determinada longitud de onda inciden sobre los fotorreceptores de la retina que traducen este tipo de energía en energía eléctrica en forma de potenciales de acción. En la audición, son las ondas sonoras las que llegan al oído interno como energía mecánica, y es traducida igualmente a energía eléctrica en forma de potenciales de acción que no se distinguen de los potenciales de acción de la retina.

Hacemos colores y sabores
Esto no es nada nuevo. Demócrito, Galileo, Descartes, Hobbes y Locke ya lo habían dicho, pero sigue siendo algo “contraintuitivo”, es decir, que está en contra de lo que llamamos sentido común o intuición, por lo que nos cuesta trabajo comprenderlo y asumirlo.

El filósofo napolitano Giambattista Vico, en su libro La antiquísima sabiduría de los italianos, decía que “si los sentidos son facultades, viendo hacemos los colores de las cosas; degustándolas, sus sabores; oyéndolas, sus sonidos; y tocándolas, hacemos lo frío y lo caliente”.

Con otras palabras: el cerebro proyecta al mundo exterior lo que él internamente genera y nos hace creer equivocadamente que todas esas cualidades secundarias tienen su origen “ahí afuera”. En realidad, quien ve, oye, huele, gusta y siente es el cerebro. Los órganos de los sentidos son en ese sentido completamente neutrales.

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Una respuesta especializada
De acuerdo con esto podemos responder a la pregunta que se hacían los discípulos del filósofo irlandés George Berkeley. Estos discutían sobre si se oiría algún ruido cuando caía un árbol en el bosque y nadie estuviera presente para oírlo. De acuerdo con lo dicho anteriormente, parece evidente que no se oiría ningún ruido precisamente porque no había nadie que lo oyese.

Rita Carter, periodista británica especializada en el cerebro humano, se pregunta por qué un estímulo determinado se percibe con regularidad como un sonido, mientras que otra clase de estímulo se percibe como un visión.

Responde que cada uno de los órganos de los sentidos está intrincadamente adaptado para hacerse cargo de su propio tipo de estímulo, y traduce estos tipos de estímulos a pulsos eléctricos. Todos estos pulsos son iguales y la corteza cerebral que se encarga de recibirlos está especializada en atribuir esas cualidades secundarias a los pulsos que recibe.

No existe un solo mundo
Existen animales que tienen la capacidad de captar energías que nosotros no podemos captar. Por ejemplo, las serpientes que tienen detectores para los rayos infrarrojos que les permiten detectar el calor de las presas. O el sistema de la línea lateral de los peces que pueden así detectar los movimientos y las presiones del agua circundante. O el sistema sonar de los murciélagos que les permite mediante la producción de sonidos de alta frecuencia registrar el eco de esos sonidos y de esa manera orientarse a ciegas en el espacio.

El “mundo exterior” de estos animales tiene que ser completamente distinto al nuestro. Luego no existe “un” mundo exterior, sino varios mundos que dependen cada uno del sujeto que percibe los diferentes estímulos que en él se encuentran.

“Exploración de las fuentes del río Orinoco”, de la pintora surrealista española y mexicana, Remedios Varo, especializada en el retrato de ensoñaciones. Fuente: Wikipedia.
Proyecciones cerebrales y figuras sobrenaturales

La cuestión que se plantea es que si el cerebro tiene dificultades en diferenciar lo que ocurre en lo que he llamado en otro lugar la primera realidad, o realidad cotidiana, ¿ocurre también lo mismo en la así llamada “segunda realidad” a la que se accede en las experiencias místicas, religiosas, numinosas, espirituales o de trascendencia?

Si así fuese, entonces los seres sobrenaturales que en estas experiencias se perciben serían asimismo generados en el propio cerebro y proyectados al exterior haciéndonos creer que están “ahí afuera”.

Y, sin embargo, seres sobrenaturales que se ven en los ensueños no se consideran “fuera”, sino dentro del cerebro. Hemos aprendido probablemente a lo largo de la historia que estas apariciones en los ensueños no son reales, aunque en la Antigüedad los dioses que aparecían en los ensueños eran considerados como si lo hiciesen en la realidad cotidiana. Los contenidos de los ensueños eran tenidos como mensajes divinos.

El ensueño se juzgaba como un vehículo para que los dioses expresasen su voluntad a los humanos. Aunque no se conoce que Aristóteles exprese esta opinión, sin embargo a partir de él se abrió paso la interpretación del origen divino de estos fenómenos, en la que se suponía que los humanos entraban en contacto con los seres sobrenaturales.

Para el filósofo estoico Posidonio, del siglo II a.C., el ser humano entra en contacto con los seres sobrenaturales en tres ocasiones: en el delirio profético, en el ensueño y en la muerte. Y Artemidoro, también del mismo siglo, en su Interpretación de los sueños, divide los sueños en provocados y divinos; estos últimos, como el nombre indica, de origen sobrenatural.

En Homero, las figuras que aparecen en los ensueños pueden ser o un dios, un espíritu, un mensajero o cualquier otra imagen. La aparición en los ensueños de un figura sobrenatural puede tener una misión profética, dar consejos o proferir alguna advertencia.

El estudioso irlandés de los clásicos Eric R. Dodds, en su libro The Greeks and the Irrational, explica que para conseguir que se produjera un ensueño “divino” se han practicado en muchas sociedades ciertas técnicas, como la soledad, la oración, el ayuno, la mortificación, etc., es decir las mismas que suelen utilizarse para entrar en lo que denomino “segunda realidad” o trance extático. Por eso es difícil entender que hoy consideremos los ensueños como productos cerebrales, pero sigamos juzgando las visiones obtenidas en los trances como productos de seres sobrenaturales.

Creo que ya es hora de que a fenómenos iguales o parecidos les adjudiquemos un origen similar o igual. No se entiende que las apariciones de seres sobrenaturales en las visiones de místicos o “iluminados” se entiendan como “reales” en el sentido normal de la palabra mientras las que tienen lugar en los ensueños no.

A fin de cuentas, lo que denomino “segunda realidad” es el resultado de la hiperactividad de estructuras del cerebro emocional. Y en los ensueños es precisamente el cerebro emocional el que está activo. Por tanto, es lógico pensar que las figuras sobrenaturales que aparecen en ambas visiones no sean otra cosa que proyecciones cerebrales.

Cargas Emocionales.

1.- Herencia
Se considera que la herencia es un medio primordial en la transmisión de las cargas emocionales o a la predisposición hacia ellas de una manera específica. Se detallan y afirman esa posibilidad en la Ciencia Védica, Budismo, en la Psicología Conductual a través de la Teoría Transgeneracional, asimismo se estudia detenidamente en la técnica de la Biodescodificación. En este método de liberación nos basamos en las premisas védicas por su profundidad, amplitud y, sobre todo por su practicidad. Se considera que las cargas emocionales se heredan hasta la cuarta generación, asimismo nosotros tenemos las cargas emocionales potenciales o activas heredadas desde nuestros bisabuelos. El que las hayamos heredado no significa que la tengamos activas, estas actúan bajo circunstancias favorables hacia ellas; las mismas que dramatizaron nuestros ancestros. La herencia no está circunscrita a los cuadros emocionales, se amplían a todos los aspectos orgánicos, biotipológicos, costumbristas, intelectuales, espirituales, religiosos y sociales.

2.- Embarazo
Durante el embarazo podrían producirse hechos especiales que cargaría de elementos emocionales potenciales al feto, estas luego se activarían de manera fisiológica, activando circunstancias físicas patológicas o estados emocionales inadecuados. Discusiones, maltratos psíquicos y físicos, alimentos tóxicos, enfermedades, etc. Pueden alterar el desarrollo normal y reflejarse en la niñez y adolescencia.

3.- Nacimiento
Este suceso es un verdadero trauma para el ser. Todos los elementos involucrados en el proceso del nacimiento impactan al neonato dejando huellas en su psiques.

4.- Infancia
Los parámetros educativos familiares, los códigos y patrones de crianza de los infantes conforman el núcleo del aprendizaje y activación emocional futura de la persona. Se considera que los primeros 5 años son vitales en la formación de los condicionamientos emocionales, a través de los encargados de su crianza e interacción familiar continua.

5.- Compañías sociales, amistades
Durante las etapas siguientes de la vida la interacción social juega un papel importante para terminar el modelaje o la dramatización de los aspectos emocionales. Las amistades y las relaciones sociales determinan su estabilización.

6.- Medios de comunicación
Los medios sociales informativos y de entretenimiento son constantes moduladores de los estados emocionales ya establecidos. Funcionan como elementos “gatillo”, dramatizadores o alimentadores de toda la carga emocional.

7.- Fármacos y químicos
Muchos fármacos psicotrópicos y químicos (alcoholes, drogas, alucinógenos, sedantes, estimulantes, analgésicos) al alterar el nivel de conciencia y percepción producen restimulaciones, dramatizaciones, oclusiones, emponderamientos de los estados emocionales profundos.

8.- Alimentación, nutrición
El tipo de alimentación influye decisivamente en la manifestación de los estados emocionales, por cuanto la relación directa con la calidad del sistema nervioso a expensas de los elementos alimenticios producen a mediano plazo manifestaciones específicas y particulares de diversos estado emocionales que se traducen en una personalidad concreta. Esta última a su vez está basada en los cinco primeros puntos anteriores.

Eliminación de obstáculos para la Felicidad y la Alegría

Brian Weiss

EL CICLO DE LA VIDA
Cuando estamos aquí pasamos por muchas etapas. Nos despojamos de un cuerpo de recién nacido, pasamos al de un niño, del de niño al de adulto, y del de adulto al de anciano. ¿Por qué no dar un paso más y desprendemos del cuerpo adulto para pasar a un plano espiritual? Eso es precisamente lo que hacemos.
Nunca dejamos de crecer. Y cuando llegamos al plano espiritual seguimos creciendo aún más. Pasamos por varias etapas de desarrollo. Cuando llegamos, estamos quemados.
Tenemos que pasar por una etapa de renovación, una de aprendizaje y una de decisión. Decidimos cuándo queremos regresar, dónde y por qué motivos. Algunos resuelven no volver. Prefieren pasar a otra etapa de desarrollo y permanecen en forma espiritual, unos más tiempo que otros, antes de regresar. Todo es crecimiento y aprendizaje, un crecimiento continúo. El cuerpo no es más que un vehículo que utilizamos mientras estamos aquí. Lo que perdura eternamente es el alma y el espíritu.

Nuestras vidas no son el resultado de actos y acontecimientos aleatorios. Las trayectorias vitales están previstas sabia y detenidamente para mejorar el aprendizaje y la evolución.
Elegimos a nuestros padres, que suelen ser almas con las que hemos interactuado en vidas anteriores.
Aprendemos de niños, de adolescentes y de adultos, y evolucionamos espiritualmente a medida que nuestros cuerpos cambian. Cuando el alma abandona el cuerpo en el momento de la «muerte» física, seguimos el aprendizaje en planos superiores, que en realidad son niveles superiores de conciencia. Repasamos la vida que acabamos de abandonar, aprendemos las lecciones y preparamos la próxima existencia. El aprendizaje no termina con la muerte del cuerpo.
Existen muchos niveles de conciencia que visitamos cuando el alma abandona el cuerpo físico. Uno importante es la etapa de aprendizaje, en la que repasamos nuestras vidas. Volvemos a experimentar cada encuentro, cada relación. Sentimos las emociones de la gente a la que hemos ayudado o hecho daño, amado u odiado, afectado positiva o negativamente. Sentimos sus emociones muy profundamente, pues se trata de un recurso de aprendizaje con mucha fuerza, una especie de reacción de respuesta instantánea e intensa al comportamiento que tuvimos cuando estábamos en la Tierra, en un cuerpo físico. Aprendemos a través de las relaciones, y por eso es importante comprender cómo hemos afectado a los demás.
El concepto de la reencarnación explica y aclara las relaciones de la vida actual. A menudo resulta que hechos del pasado lejano siguen influyendo en las relaciones actuales. Darse cuenta de las causas fundamentales de vidas anteriores puede servir para arreglar la relación del presente. La conciencia y la comprensión son potentes fuerzas reparadoras.

EL REGRESO
Elegimos cuándo queremos pasar al estado físico y cuándo queremos abandonarlo. Sabemos cuándo hemos conseguido aquello a por lo que nos enviaron aquí abajo… Cuando has tenido tiempo de descansar y revigorizar el alma, se te permite elegir cuándo regresar al estado físico.
No nacemos en nuestra familia por accidente ni por casualidad. Elegimos las circunstancias y preparamos un plan para nuestra vida antes incluso de ser concebidos. Nos ayudan en esa preparación los serenes espirituales llenos de amor que después nos guían y protegen mientras estamos en el cuerpo físico y se va desarrollando el plan de nuestra vida. Podemos llamar destino a los hechos que van desarrollándose después de que los hayamos elegido.
Existen pruebas importantes de que vemos los principales acontecimientos de la vida que tenemos por delante, los puntos de destino, en la etapa de preparación que precede a nuestro nacimiento. Se trata de pruebas clínicas, recopiladas por mí y por otros terapeutas a partir de los pacientes que han experimentado recuerdos previos al nacimiento mientras estaban hipnotizados o medicados, o de forma espontánea.

Ya está programado quiénes serán las personas más importantes que conoceremos, cuáles los reencuentros con almas gemelas y compañeros del alma, incluso los lugares en los que sucederán esos hechos. Algunos casos de déjà vu, esa sensación de haber estado antes en un sitio o de haber vivido un momento, pueden explicarse como un vago recuerdo de esa anticipación de la vida que está cristalizando en la vida física que vivimos.
Lo mismo sucede en el caso de la gente. Las personas adoptadas suelen preguntarse si el plan de su vida se ha visto alterado de algún modo. La respuesta es negativa. Los padres adoptivos se eligen, lo mismo que los naturales. Todo tiene su razón, y en el curso del destino no existen casualidades.
Aunque todos los seres humanos tenemos un plan vital, también tenemos libre albedrío, lo mismo que nuestros padres y todas las personas con las que nos relacionamos. Nuestras vidas y las suyas quedarán afectadas por las elecciones que hagamos mientras estemos en estado físico, pero los puntos del destino sucederán de todos modos. Conoceremos a las personas que proyectamos conocer y nos enfrentaremos a las oportunidades y los obstáculos que habíamos previsto mucho antes de nacer. Sin embargo, la forma de desenvolvemos ante esas situaciones, nuestras reacciones y decisiones subsiguientes son las expresiones de nuestro libre albedrío. El destino y el libre albedrío coexisten e interactúan constantemente. Son cosas complementarias, no contradictorias.
Las pruebas procedentes de los pacientes a los que he sometido a regresiones coinciden en que el alma parece reservarse un cuerpo concreto, aproximadamente en el momento de la concepción. No puede ocuparlo otra alma. Sin embargo, la unión del cuerpo y el alma no se completa hasta el momento e nacimiento. Antes de eso el alma de un ser nonato puede estar tanto dentro como fuera del cuerpo, y a menudo es consciente de experiencias que suceden al otro lado. También puede percatarse de hechos que ocurren fuera de su cuerpo e incluso del de su madre.
El alma no puede dañarse jamás. Ni los abortos espontáneos ni los provocados pueden hacerle daño.
Cuando un embarazo no termina bien, no es infrecuente que la misma alma ocupe el cuerpo de un hijo posterior de los mismos padres.

EL KARMA Y LAS LECCIONES
Tenemos deudas que hay que pagar. Si no las hemos abonado, tenemos que llevárnoslas a otra vida para saldarlas. Al pagar las deudas progresamos. Algunas almas lo hacen más deprisa que otras. Si algo interrumpe tu capacidad de pagar esa deuda, tienes que regresar al plano del recuerdo y esperar allí hasta que vaya a verte el alma con la que tengas la deuda. Cuando los dos podáis volver a una forma física al mismo tiempo, se os permitirá regresar, pero el que decide cuándo volver eres tú. Tú decides lo que hay que hacer para pagar esa deuda.
Habrá muchas vidas para satisfacer todos los acuerdos y todas las deudas pendientes.
Aún no se me ha comunicado nada sobre muchos de los demás planos, pero éste, el relacionado con «las deudas que hay que saldar», evoca el concepto del karma. El karma es una oportunidad de aprender, de poner en práctica el amor y el perdón. El karma es también una oportunidad de expiar, de hacer borrón y cuenta nueva, de compensar a aquellas personas a las que hayamos podido molestar o dañar en el pasado.
El karma no es solamente un concepto oriental. Es una idea universal, plasmada en todas las grandes religiones (véase La responsabilidad por las propias acciones en el Apéndice A, Valores espirituales compartidos). La Biblia dice: «Se recoge lo que se siembra«. Todo pensamiento y toda acción tienen consecuencias inevitables. Somos responsables de nuestras acciones.

LA CREACIÓN DE RELACIONES DE AMOR
Son niveles de aprendizaje distintos, y tenemos que aprender algunos de ellos en carne propia. Tenemos que sentir el dolor. Los espíritus no sienten dolor. Están en una etapa de renovación. El alma se renueva. En estado físico, cuando entran en la carne, sienten dolor; pueden sufrir. En forma espiritual no se siente dolor.
Sólo existe felicidad, una sensación de bienestar. Pero es un período de renovación por el que pasamos. En estado espiritual, la relación entre la gente es distinta. En estado físico, pueden experimentarse las relaciones.
Tras nacer en estado físico, nuestra principal fuente de aprendizaje es la relación con los demás.
A través de la alegría y el dolor de las relaciones con otras personas, progresamos en nuestra senda espiritual para aprender sobre el amor desde todas partes. Las relaciones son un laboratorio viviente, una prueba sobre el terreno para determinar cómo nos va, si hemos aprendido nuestras lecciones, para descubrir hasta qué punto nos acercamos a nuestro plan vital predeterminado. En las relaciones se evocan nuestras emociones, y reaccionamos. ¿Hemos aprendido a poner la otra mejilla o contraatacamos con violencia? ¿Tendemos la mano a los demás con comprensión, amor y compasión, o reaccionamos con miedo, egoísmo o rechazo?
Sin las relaciones no lo sabríamos, no podríamos evaluar nuestro progreso. Son oportunidades maravillosas para aprender, aunque difíciles.

LA ELIMINACIÓN DE OBSTÁCULOS PARA LA FELICIDAD Y LA ALEGRÍA
Usted sabe mucho más que los demás. Comprende muchas más cosas. Sea paciente con ellos. No tienen los conocimientos que usted posee. Enviaremos espíritus para que le ayuden, pero lo que está haciendo ya es correcto… Siga así. No hay que desperdiciar esta energía. Tiene que deshacerse del miedo. Ésa será su mejor arma.
Todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, y Dios está dentro de todos. Nuestra naturaleza básica subyacente se basa en el amor, la paz, el equilibrio y la armonía. Nuestra esencia innata es compasiva, cariñosa y buena. Somos almas.

En el transcurso de nuestras vidas va acumulándose un revestimiento de miedo, rabia, envidia, tristeza, inseguridad y muchos otros sentimientos negativos que tapa nuestra hermosa naturaleza interior. Esa envoltura se intensifica y se refuerza debido a la educación y a las experiencias de nuestra niñez en la vida actual. Parecemos lo que no somos: personas furiosas y temerosas, llenas de sentimiento de culpa e inseguridad. Nos hemos olvidado de quiénes somos en realidad.

No nos hace falta aprender qué son el amor y el equilibrio, la paz y la compasión, el perdón y la fe. Los conocemos desde siempre. Nuestra tarea es, por el contrario, olvidar esas emociones y actitudes negativas y dañinas que asolan nuestras vidas y nos producen tanto sufrimiento a nosotros, a nuestras comunidades y a nuestro mundo. Al ir deshaciéndonos de esos rasgos negativos, quién lo iba a decir, redescubrimos nuestra auténtica naturaleza, nuestro yo positivo y amoroso. Siempre ha estado ahí, pero tapado, oscurecido y olvidado.
Cuando retiramos las capas exteriores de residuos e inmundicia, las ideas y las emociones negativas, cuando limpiamos y pulimos el revestimiento exterior, podemos vislumbrar de nuevo los auténticos diamantes que en realidad somos. Somos almas inmortales y divinas y estamos recorriendo un camino. En el fondo, siempre hemos sido diamantes.

EL PODER CURATIVO DE LA COMPRENSIÓN
Todo es amor… Todo es amor. El amor lleva a la comprensión. La comprensión lleva a la paciencia.
Y entonces se detiene el tiempo. Y todo pasa aquí y ahora.
Las regiones más profundas de nuestra mente no están sujetas a las leyes temporales normales. Sucesos del pasado remoto pueden afectamos todavía con una aguda inmediatez. Las heridas del pasado influyen en nuestro humor y en nuestra conducta como si nos las hubieran infligido ayer, y a veces su fuerza aumenta incluso con el tiempo.
La comprensión puede ayudar a cicatrizar esos traumas del pasado.
Dado que la mente más profunda no está sujeta a las condiciones habituales del tiempo y el espacio, los sucesos del pasado pueden rescribirse y reformularse. La causa y el efecto no están ligados tan inextricablemente. Los traumas pueden deshacerse y los efectos perjudiciales, invertirse. Puede darse una curación profunda, incluso cuando se interpongan grandes distancias o hayan pasado muchos años de dolor y sufrimiento.
Del mismo modo que el amor aporta una profunda curación a las relaciones, la comprensión comporta una reducción del miedo.

La comprensión abre una ventana por la que la brisa del amor se lleva suavemente las dudas y las ansiedades, refresca el alma y nutre las relaciones.
Los miedos suelen referirse a hechos que ya han sucedido, en esta misma vida o en otras muy anteriores.
Como nos hemos olvidado, proyectamos esos miedos en el futuro pero, en realidad, lo que tememos ya ha terminado, Lo único que tenemos que hacer es recordar, despertar al pasado.

Ocho semana de meditación bastan para cambiar el cerebro.

http://www.laguiaholistica.com.ar

La meditación puede provocar cambios considerables en las estructuras del cerebro.
No lo dice un grupo «new age», ni unos amantes de la pseudociencia o de la falsa espiritualidad, sino un equipo de psiquiatras liderado por el Hospital General de Massachusetts, que ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación puede afectar al cerebro.
Según sus conclusiones, publicadas en Psychiatry Research, la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

«Aunque la práctica de la meditación está asociada a una sensación de tranquilidad y relajación física, los médicos han afirmado durante mucho tiempo que la meditación también proporciona beneficios cognitivos y psicológicos que persisten durante todo el día», explica la psiquiatra Sara Lazar, autora principal del estudio. «La nueva investigación demuestra que los cambios en la estructura del cerebro pueden estar detrás de esos beneficios demostrados, y que la gente no se siente mejor solo porque se han relajado», apunta.
Lazar ya había realizado estudios previos en los que había encontrado diferencias estructurales entre los cerebros de los profesionales de la meditación, con experiencia en este tipo de prácticas, y los individuos sin antecedentes, como, por ejemplo, un mayor grosor de la corteza cerebral en áreas asociadas con la atención y la integración emocional. Pero entonces la investigadora no pudo confirmar si este proceso había sido fruto de, simplemente, haber pasado unos ratos de reflexión.

Conciencia sin prejuicios
Para el estudio actual, los científicos tomaron imágenes por resonancia magnética de la estructura cerebral de 16 voluntarios dos semanas antes y después de realizar un curso de meditación de ocho semanas, un programa para reducir el estrés coordinado por la Universidad de Massachusetts. Además de las reuniones semanales, que incluían la práctica de la meditación consciente, que se centra en la conciencia sin prejuicios de sensaciones y sentimientos, los voluntarios recibieron unas grabaciones de audio para seguir con sus práticas en casa.
Los participantes en el grupo de meditación pasaron 27 minutos cada día practicando estos ejercicios. Sus respuestas a un cuestionario médico señalaban mejoras significativas en comparación con las respuestas antes del curso. El análisis de las imágenes por resonancia magnética encontró un incremento de la densidad de materia gris en el hipocampo, una zona del cerebro importante para el aprendizaje y la memoria, y en estructuras asociadas a la autoconciencia, la compasión y la introspección. Además, se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, un conjunto de núcleos de neuronas localizadas en la profundidad de los lóbulos temporales, lo que está relacionado con una disminución el estrés. Ninguno de estos cambios fueron observados en el grupo de control formado por otros voluntarios, lo que demuestra que no fueron resultado solo del paso del tiempo.
«Es fascinante ver la plasticidad del cerebro y cómo, mediante la práctica de la meditación, podemos jugar un papel activo en el cambio del cerebro y puede aumentar nuestro bienestar y calidad de vida», dice Britta Hölzel, autora principal del estudio. El hallazgo abre las puertas anuevas terapias para pacientes que sufren problemas graves de estrés, como los que soportan un agudo estrés post-traumático tras una mala experiencia.

Contratos Kármicos.

Marisol Cano

Antes de venir al planeta, elegimos tomar un cuerpo físico y seleccionamos voluntariamente las experiencias que estamos dispuestos a experimentar. En ese proceso seleccionamos a nuestros padres, hermanos, futuras parejas, matrimonios, amigos, y demás.

Con las personas que nos van a ayudar más eficazmente firmamos un “contrato kármico”. Nos ponemos de acuerdo en lo que cada uno le va a hacer al otro con la intención de enseñar o aprender algo. El proceso de aprendizaje es mutuo y el contrato kármico se firma de común acuerdo. Cuando llegamos a este plano, nos olvidamos de lo firmado y vivimos la experiencia elegida.

Los contratos kármicos son voluntarios e irrevocables; no desaparecen hasta que se cumplen totalmente. Uno los elige con la finalidad de dar un paso adelante muy importante en la evolución personal. Por ejemplo, una mujer puede pedirle a su “futuro esposo” que durante el matrimonio la maltrate; de esta manera, ella reconocerá que tiene muy poco amor propio y deberá aprender a valorarse como mujer. Por otra parte, él acepta que ella le inicie una demanda legal; de esta manera, tendrá que aprender a respetarla y renunciar a su machismo, hostilidad hacía la energía femenina y negatividad.

Cuando hay un contrato kármico, se percibe una sensación de venganza en una o en ambas personas involucradas, de ahí que pocos aprenden a la primera. Si no se aprende a la primera se tendrá otra oportunidad de repetir la experiencia, pues hasta que no se aprende "el contrato Kármico de vida te hará repetir la experiencia hasta que aprendas lo que has venido a aprender". Nos olvidamos de que nosotros mismos hemos elegido vivir la “mala experiencia” para aprender la lección y reparar nuestros errores pasados para limpiar nuestro Karma en vida y por tanto evolucionar espiritualmente para poder seguir con nuestra evolución transcendental.

El principio de causa y efecto dice que existen muchos planos de causación, por tal motivo, a veces es muy difícil entender por qué sucede lo que sucede y nos enredamos en "un drama personal"

EL DRAMA PERSONAL
Según el principio de causa y efecto, todo lo que vivimos es el resultado de nuestros propios actos. Contamos con el poder creador y, a veces, debido al mal uso del mismo, creamos situaciones difíciles o dolorosas; creamos de esta manera nuestro “drama personal” (soledad y sufrimiento). Según los principios, el drama de toda persona se reduce a la idea de separación de su Fuente (Dios). A este principio, es el que ha utilizado "las jerarquias de la negatividad para no solo manipular y dominar al ser humano, sino también para confundir y evitar que se llegue a la Unidad Sagrada con el TODO y por tanto con todos)

Podemos comparar el efecto de la separación con el concepto del “pecado original”. En la Biblia, esto se explica con la imagen de la expulsión de Adán y Eva del Paraíso. La sensación de separación o desconexión de nuestra verdadera Fuente (Dios) es la que genera todos los miedos, las angustias y los problemas mayores. Un ejemplo de esto es la soledad. La soledad no se resuelve teniendo a una persona al lado nuestro; en muchos casos, uno puede llegar a sentirse horriblemente solo aún estando acompañado.

La soledad es un problema personal y tiene que ver con la sensación de estar desconectado de nuestro Creador. Solamente reparando esa conexión podemos sentirnos plenos, completos y felices. Curiosamente, muchas iglesias fomentan la idea de separación y no la de unión. Esto se debe a que se basan en las leyes del ego y no en las del espíritu. El miedo más grande que existe es el miedo a Dios, a recibir su condena o castigo, lo cual es totalmente absurdo.

Como conclusión, la idea del karma, o el ciclo de culpa y castigo, fue creado por nuestro ego. Dios no condena ni castiga porque El nos ha creado tal como somos a su imagen y semejanza. El sabe que lo que estamos viviendo es como un gran sueño del cual tenemos que despertar. No hay culpas ni culpables; no tenemos nada que pagar ni que hacer pagar a los demás; solamente existe el aprendizaje a través de la experiencia.

El proceso de liberación del karma comienza con el reconocimiento de la proyección que hacemos hacia los demás. Es decir que tenemos que empezar a reconocer que no hay culpables fuera de nosotros, sino que, de alguna manera, uno está proyectando el problema hacia fuera. Luego debemos reconocer que tampoco nosotros somos culpables, sino que solamente hemos cometido algunos errores y solo a través de los errores, se puede aprender verdaderamente. Finalmente, debemos reparar esos errores corrigiendo nuestra percepción de la vida para poder corregir nuestras acciones (prueba superada es igual a avance evolutivo espiritual porque ya se ha aprendido lo que se debía aprender).

Cuando creamos nuestro ego, cuando surgió la idea de separación, Dios puso en nuestra mente el instrumento necesario para devolvernos la percepción correcta de la vida. Este instrumento es lo que llamamos Yo Superior o Espíritu Santo.

Todos debemos aprender a invocar al guía de nuestro Yo Superior, especialmente en los momentos en que se encuentra en conflicto, para entender lo que está ocurriendo y de este modo no romperse la conexión de Unidad con el Creador.

La Era de Acuario nos enseña que no somos culpables de nada; tan sólo hemos cometido errores y los errores se corrigen. La parte más perfecta de nuestra mente nos ayuda en este proceso. Para poder evolucionar, debemos desarmar nuestro “drama personal”.

Con nuestro drama lo único que hacemos es acaparar la atención de los demás y de esta manera tomamos su energía, haciéndonos dependientes de ella. Esto significa que cuantos más dramas experimentamos, más robamos la energía de los demás, más dependiente de los demás somos. Pero cuando empezamos a despertar a la vida espiritual, descubrimos que la Fuente de nuestra energía es otra y que la misma es infinita e inagotable; por lo tanto, no necesitamos apropiarnos de la energía ajena y de este modo es como dejamos de ser dependientes de los demás para pasar a ser..., auto-dependientes, liberándonos así de ataduras que nos hacían ser esclavos y no libres.

El proceso del perdón consiste en “desarmar” lo que hemos construido eliminando las culpas que ponemos en otros y en nosotros mismos.
De esta manera, comenzamos a sentir la sensación de unidad. Pero mientras exista una sola persona a la que consideremos culpable, nunca encontraremos paz en nuestra vida.

El perdón a uno mismo es, tal vez, uno de los más difíciles de lograr. La auto-condenación se da la mayoría de las veces de una manera muy sutil y, a la vez, muy intensa. A veces, sentimos la voz de un juez interno que nos recuerda cuán tontos hemos sido al haber actuado de cierta forma; ese juez no es más que la voz de nuestro propio ego que debemos aprender a callar.

"La culpa" es auto martirio.
Perdonar no es sinónimo de debilidad. Perdonar no significa permitirles a los demás que vuelvan a hacer lo mismo con uno. Perdonar significa entregar el problema a una autoridad superior a la nuestra, que impondrá Su Justicia y no la que nuestro ego quiere. Perdonar también significa aprender a ponerles límites a los demás y a defender nuestros derechos.

El miedo a nuestra propia grandeza - El "Complejo de Jonas".

Solo hay una persona en este mundo que te impedirá llegar muy alto. Te mira todos los días, desde el espejo.

Tenemos una extraña forma de limitarnos y de acotar nuestro potencial pues nos sometemos con frecuencia a un escalofriante boicot interno para no permitirnos crecer. Sí, a nosotros mismos.., qué locura ¿verdad? Quizás ya sepas de lo que te hablo, vamos a ver qué hay detrás…

¿Por qué si nacemos con un gran potencial nos autolimitamos?
Hace años que Abraham Maslow llamó a esto “Complejo de Jonás”, en alusión al pasaje bíblico en el que Dios encomendó a Jonás que hiciese llegar su mensaje a Nínive y este huyó no creyéndose capaz de hacerlo.
A veces iniciamos una carrera literalmente en sentido opuesto al éxito, aún a sabiendas de que esa no es la dirección. Es por temor a nuestra propia grandeza y es una cruel de forma de sabotearnos.
Los demonios que conforman el complejo de Jonás son el miedo y la ansiedad frenando nuestra posibilidad de tener éxito. Es decir, sabes que vales, que lo puedes conseguir, te visualizas teniendo éxito pero actuas de una forma que sabes que no te ayudará a alcanzarlo. Cruzas el río hacia el valle de la mediocridad por miedo a no estar a la altura, por no valorarte y porque desconoces qué es lo que conlleva llegar a la cima.
Maslow decía que al igual que tememos “que ocurra lo peor”, tenemos miedo a “que suceda lo mejor”. O sea, es algo así como “no quiero el todo ni quiero la nada, prefiero quedarme en donde estoy”.
Estos miedos y ansiedades responden al temor de lograr algo más allá de lo que han logrado los demás, de hacer frente a las responsabilidades que conlleva la grandeza, de no saber abrirnos camino en el horizonte, de ser arrogantes, de fallar…
O sea, es una oscura forma que tenemos de crear nuestro propio sufrimiento. No es que frenemos el éxito o el dolor, es que frenamos nuestra propia alegría. El sufrimiento autocreado, el autosabojate, es un tipo de dolor totalmente innecesario y perjudicial.

Superar esto requiere de una puesta en marcha muy demandante. La única forma de erradicar este tipo de suicidio personal es haciendo frente al demonio de la envidia que como sociedad que nos abraza y atenaza, pues en él subyace el miedo de no alcanzar nuestros objetivos o de hacerlo y que los demás nos rechacen por ello.
Porque ante el éxito de los demás hay dos formas de responder: con codicia o con admiración y por desgracia tendemos a hacerlo de la primera forma. Así es que con este panorama, ¿quién se atreve a desentonar o a mostrarse novedosos y único? Desde luego que no todos ni en todos los aspectos, por lo que tomamos esa determinación inconsciente de quedarnos quietos y depender emocionalmente de la mediocridad.
La cárcel que cada uno nos creamos tiene diferentes barrotes y diferentes verdugos apostados a las puertas, vigilantes ante cada uno de nuestros movimientos y de nuestra propia respiración. Lo que está claro es que nuestra prisión se convertirá en nuestra sepultura con un epitafio que mostrará al mundo que hemos vivido sin pena ni gloria. Moriremos con lo puesto y nos enterrarán con las vestiduras de la mediocridad y de la comodidad emocional.
Es necesario que equilibremos nuestras aspiraciones con el hecho de mantener los pies en la tierra. La mayoría de la gente peca en exceso de uno o de otro aspecto, es decir, o ponen su punto de mira demasiado alto o parece que están enterrándose. Si observamos a las personas con éxito de verdad, vemos que la mayoría han sabido equilibrar esta cuestión, es decir, disparan hacia el cielo sin separarse de la realidad.
Temer a nuestros logros tiene en gran parte que ver con nuestra incapacidad para tolerar la incertidumbre. Estamos enfermos de certeza porque no confiamos en nuestra capacidad de hacer frente a lo que venga. Necesitamos tenerlo todo atado, reatado y mil veces comprobado.

Nuestra necesidad de reaseguración es bestial, es nuestra manera de fraternizar con los pensamientos obsesivos que guían cada paso que damos ante el gigante del éxito. No somos conscientes de que mirar hacia arriba significa creer que estamos abajo y permitirnos el lujo de sentirnos inferiores, algo que en verdad nos penalizará toda la vida.

Aceptar "las cosas como son".

FRANCESC MIRALLES-EL PAÍS SEMANAL

Un sufrimiento humano muy común es desear que las cosas sean distintas a como son. Sin renunciar al progreso, es necesario asumir que hay situaciones y personas que no cambian. El reto es aceptar lo que nos toca vivir y trabajar para restablecer el equilibrio.
•Cuando la familia ahoga
•La cadena invisible del dinero
•Sacar partido al egoísmo

Una de las fuentes de sufrimiento más comunes en el ser humano es el deseo de que las cosas sean distintas a como realmente son. Cuando un país pasa por una grave crisis, la población mira atrás y desea que todo fuera como antes, un antes que en su momento no se valoraba porque parecía aburrido o bien había otras aspiraciones.
Lo mismo sucede con las relaciones interpersonales. Quien tiene por pareja a alguien silencioso desearía un carácter dicharachero, y este último pondrá de los nervios a quien convive con él un día tras otro. ¿Por qué anhelamos siempre lo que no tenemos?

Hay vida antes de la muerte; disfrútala” (Eduard Punset)

Nuestra forma de vida está tan basada en el cambio y el progreso, que a menudo valoramos negativamente la estabilidad sin saber cuál sería la alternativa.
La insatisfacción es lo que permite el progreso de la ciencia, las artes y todo lo que tiene que ver con la sociedad, pero cuando se vuelve crónica en nuestro día a día deja de ser un estímulo para teñir de negatividad nuestra vida.

Para ver el otro lado
– ‘Amar lo que es’, de Byron Katie (Urano).
Tras haber pensado en el suicidio, este libro traslada a ejemplos cotidianos el proceso de interrogación de la autora a través de un método denominado “el trabajo” para amar cada cosa y cada persona por lo que es y tal como es.

UNA PELÍCULA
– ‘El lado bueno de las cosas’, de David O. Russell.
Este filme trata de las segundas oportunidades. Su protagonista, tras pasar ocho meses encerrado por agredir al amante de su esposa, decide afrontar su vida y sus relaciones con una actitud positiva.

UN DISCO
– ‘Places’, de Lou Doillon (Barclay).
La hija de Jane Birkin ha grabado un álbum notable que gira en torno a la identidad, las dudas y la dificultad para encajar en el mundo. Destacan ‘Devil or angel’ y la irónica y conmovedora balada ‘Real smart’.
Hay personas que, instalados en la queja y la amargura, molestan a los demás –y a sí mismos– de forma totalmente estéril porque de nada sirve señalar lo que no funciona sin ofrecer soluciones.
Madame Bovary dio nombre a lo que el filósofo Jules de Gaultier denominaría “bovarismo”. Se trata de un estado de insatisfacción permanente a causa del desnivel entre las propias ilusiones y la realidad. Sin abogar tampoco por el conformismo, si nuestras aspiraciones se hallan siempre a gran distancia de lo que tenemos, jamás alcanzaremos la serenidad. Como el burro que persigue la zanahoria, podemos pasar la vida entera esperando “algo mejor” para descubrir al final que ya lo teníamos y no habíamos sabido verlo.

Los manuales de psicología han puesto de moda el verbo procrastinar, que significa postergar aquello que deberíamos hacer hoy. Un aplazamiento que también se produce en un nivel existencial. Muchas personas postergan la felicidad hasta que cambie la situación que están viviendo. Se convencen de que cuando encuentren un trabajo mejor o la pareja ideal, por poner dos ejemplos, se darán permiso para disfrutar de la vida. Sin embargo, este planteamiento tiene un fallo de origen y es que nada resulta como esperábamos una vez que lo conseguimos.
Lo que ocurre es que muchas personas cuando llega el momento tan largamente esperado o deseado sufren una desilusión; entonces fijamos nuevos objetivos esperando que una vez alcanzados llegue, esta vez sí, el premio definitivo. Sin embargo, esto no acostumbra a suceder, ya que más que insatisfacciones existen las personas insatisfechas.
Del mismo modo que nos resulta difícil aceptar las cosas como son, también nos cuesta aceptar a los demás, ya que su forma de pensar y reaccionar nunca coincidirá con nuestras expectativas.
Al hacer un favor a un vecino, nos duele si no obtenemos el mismo trato por su parte cuando lo necesitamos. En el ámbito laboral, a menudo consideramos que los compañeros no cumplen con sus tareas, y el jefe o la jefa es un ser inútil que está dinamitando la empresa.

A veces debes conocer al otro realmente bien para darte cuenta de que sois dos extraños” (Mary Tyler Moore)
En esta clase de pensamientos está el punto de partida de la mayoría de conflictos interpersonales. Al esperar que los demás se comporten de determinada forma les estamos negando el derecho a su identidad. Además, al enfadarnos por estas diferencias obviamos algo muy importante: ser o actuar de modo distinto a nosotros no tiene por qué ser negativo.
Afortunadamente, cada persona tiene una combinación única de defectos y virtudes. Podemos aceptar su singularidad y sacar partido de las cosas buenas que nos ofrece o bien enrocarnos y señalar al otro como enemigo.
“A veces debes conocer al otro realmente bien para darte cuenta de que sois dos extraños” (Mary Tyler Moore)
En 2002, Byron Katie publicó un libro orientado a acabar con la insatisfacción personal: Amar lo que es. Basado en aceptar y reconocer el valor de lo que configura nuestro entorno, no se trata de resignarse a lo que hay, sino de amar nuestras circunstancias para mejorar desde ese punto de partida.

Esta autora norteamericana sostiene que “la realidad es siempre más amable que las historias que contamos sobre ella” y que cualquier enfado que tengamos con los demás es, en el fondo, algo de nosotros mismos que nos molesta. Por eso mismo desearíamos cambiarlos, porque resulta más fácil exigir la transformación del otro que la de uno mismo.
Convencida de que “lo que provoca nuestro sufrimiento no es el problema, sino lo que pensamos sobre el mismo”, en su best seller propone que la persona insatisfecha se entregue al “trabajo”, que empieza con estas dos fases:

1. Plasmar en el papel lo que no nos gusta.
Tomar una situación o una persona que nos desagrada y especificamos quién o qué provoca nuestra tristeza, qué es lo que no nos gusta y cómo debería ser para que estuviéramos satisfechos.

2. Indagar en el problema a través de estas cuatro preguntas:
a) ¿Es eso verdad?
b) ¿Tienes la absoluta certeza de que eso es verdad?
c) ¿Cómo reaccionas al tener este pensamiento?
d) ¿Quién serías sin él?

Byron Katie sostiene que ante un pensamiento negativo solo tenemos dos opciones: o nos apegamos a él o indagamos para comprenderlo. Esa última actitud y una relación constructiva con nuestro entorno nos llevarán a un plano superior.
Señor, concédeme serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que sí puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”.(Reinhold Niebuhr)
Una anécdota que se menciona en los talleres de superación personal tiene como protagonista a un violinista que en pleno concierto en Nueva York vio cómo se rompía una de las cuatro cuerdas de su violín. En lugar de detenerse, decidió adaptar la melodía a las otras tres cuerdas, algo realmente difícil con este instrumento. Cuando le preguntaron por qué había elegido esa opción, respondió: “Hay momentos en los que la tarea del artista es saber cuánto puede llegar a hacer con lo que le queda”.

Sin duda, la realidad nos pone a prueba y a menudo estamos expuestos a circunstancias indeseadas. La cuerda rota del violinista tiene su equivalente, en la vida cotidiana, en situaciones con mucho menos público, pero más dolorosas. En lugar de lamentar nuestra suerte, podemos preguntarnos qué es lo que nos queda y qué podemos hacer para restablecer el equilibrio en nuestra vida. Para que vuelva a sonar la música, no obstante, es necesario aceptar las cosas como nos ha tocado vivirlas, ya que son un reto y un aprendizaje. Al mismo tiempo, en lugar de buscar culpables, debemos aceptar a los demás y no fijarnos en su cuerda rota, sino en las otras tres que siguen sonando.

Adán y Eva... Fueron los primeros??

Enki se aseguró de que sus propios prototipos fueran capaces de reproducirse sexualmente. Lo cual hace pensar acerca del eterno femenino y la importancia que los gnósticos conceden a la sexualidad. ¿Por qué había querido Enki que los humanos fueran cada vez más autónomos y fueran iniciados? ¿Este don de la reproducción sexual, realizado por Enki a los hombres, es la razón por la cual uno encuentra en la Biblia un absoluto tabú en contra de la sexualidad, y la idea de una tentadora “Eva”? ¿Y por qué la Biblia relata que la mujer fue creada en una segunda fase del costado del hombre, como una especie de subproducto? ¿No es esto una distorsión deliberada?

“Hubo varias versiones de seres humanos”. La primera, “fabricada” por los “Diseñadores de Vida”, fue efectivamente totalmente asexual. Esta antigua versión que se encuentra de forma distorsionada en el Génesis 1:26 es el producto de los Elohim (Divinidades Diseñadoras de Vida). El modelo mencionado es sin duda alguna mezcla del Hombre Primordial denominado Namlú’u y el prototipo del Neanderthal, también fabricado por los Elohim, precisamente por Nammu, la madre de Enki. Esta versión fue creada asexual, y por lo tanto dócil, por el clan de Yahvé (Ušumgal-Anunna) que trabajo para esos “dioses” sumerios.

Para dotar a esta humanidad de autonomía con respecto al autoritario régimen Anunna, Enki separó sus sexos, a fin de que estos trabajadores fueran capaces de multiplicarse por si mismos.
Cuando los seres humanos sexuales se enfrentaron con su obligación de continuar trabajando para los “dioses” en Edin, tuvieron que mantener en la clandestinidad la obtención de su secreta “autonomía” con la ayuda del administrador del área, es decir, Sa’am-Enki (Samael, la serpiente bíblica).

La razón de esta maniobra es un profundo “resentimiento” entre Sa’am-Enki y su gente, los Diseñadores de Vida (Elohim), y el clan paternal de Enki, simbolizado por la autoridad bíblica. Enki, “la serpiente”, esta usualmente representado en las imágenes mesopotámicas como instructor y no como tentador, mientras que la Biblia invierte los papeles y distorsiona las situaciones…
Al leer la Biblia, uno percibe que el hombre original en la Biblia, el Adán bíblico parece más un idiota, “inocente”, ignorante, servil, sometido a Yahvé ¿Es este el mismo “Adán” o hubo otro proyecto, otro hombre original antes del Adán Bíblico?

El primero es el Namlú’u, creado por los Diseñadores de Vida, Kadištu (los Elohim) que sembraron la Tierra antes de la invasión de los Anunna. Estos son los inmensos seres humanos que encarnan capacidades extraordinarias. Este espécimen se menciona, por ejemplo, en el manuscrito gnóstico Nag-Hammadi (El Libro Secreto de Juan – Códice NH2-1,28), en donde el aparece en la forma del “Perfecto Ser Humano Primordial”, creado por los diferentes creadores según sus diferentes poderes y cualidades. Los Namlu’u tienen casi 4 metros de altura y son seres multidimensionales.Segun esta expresado en varios textos gnósticos, ellos eran los guardianes de la Tierra antes de la llegada de los dioses malvados (los Anunna). Ellos desaparecieron de nuestra dimensión en el momento del advenimiento de estos últimos.
La palabra “Namlu’u” es un término genérico usado en Mesopotamia para referirse a la humanidad primordial, y empleado más adelante para designar a los sumerios, quienes eran considerados, en el antiguo Oriente Medio, como la primera humanidad puesta al servicio de los “dioses”.

Así pues, definitivamente hay una mezcla entre estos Namlu’u, guardianes del planeta Tierra en nombre de los Elohim, y los diferentes tipos de trabajadores creados para las necesidades deYahve, comenzando con los simios, que son el Homo Neanderthalensis y posteriormente el Homo Erectus, que nos conducen hasta el hombre moderno, es decir, al Homo Sapiens.

El Colisionador de Hadrones podría conectar "Mundos Paralelos"...

Fuente: Mundo Esoterico y Paranormal

¿Y si todo lo que conocemos no es como nos lo han explicado?
¿Y si fuera posible viajar a otro universo y a otra época?

La teoría dice que el espacio es curvo y, por lo tanto, nuestro universo, “doblado varias veces sobre sí mismo”, podría estar conectado a otros múltiples universos paralelos a través de “túneles temporales”, producido por agujeros negros y agujeros de gusano. Durante siglos muchos expertos en la materia han sugerido que hay miles de millones de otros planetas como la Tierra, con millones de civilizaciones inteligentes que viven en estos planetas, comunicándose entre sí y visitando nuestra preciada Tierra atreves de universos paralelos. Pero lo más sorprendente es que habría un número ilimitado de universos paralelos con otra vida parecida a la nuestra.

Hasta el momento la existencia de universos paralelos solo formaba parte de la ciencia ficción, de algunas teorías científicas, o casos bien documentados como “El hombre de Taured” o el de “Lerina García”, pero ahora la ciencia pude cambiar el destino de la humanidad. El Gran Colisionador de Hadrones del CERN se reiniciará en las próximas semanas, tras dos años de actualizaciones, y algunos investigadores esperan que los experimentos revelen la existencia de universos paralelos, con vastas implicaciones para la comprensión científica y filosófica.
Demostrando la existencia de universos paralelos.

La semana pasada, el Gran Colisionador de Hadrones (GCH o LHC en inglés) realizó una prueba de haces de partículas de protones para preparar el reencendido del mayor experimento de física de toda la historia. Cuando el colisionador alcance los niveles más altos de energía, los científicos tienen la esperanza de que los nuevos experimentos revelen la presencia de la materia oscura, así como mini agujeros negros, según Daily Mail Online. Se prevé que el colisionador alcance los 13 tera electronvoltios (TeV) de energía, muy superiores a los 5,3 TeV usados previamente en el CERN.
Un nuevo modelo predice que los agujeros negros pueden formarse en seis dimensiones en los niveles de energía de 9,5 TeV y en 10 dimensiones de 11,9 TeV. Mir Faizal, uno de los científicos que realizarán el próximo experimento, afirma que estos agujeros negros permitirán a los investigadores probar la existencia de universos paralelos a través de la teoría del “arco iris de gravedad”.

“Al igual que muchas hojas paralelas de papel, que son objetos en dos dimensiones (ancho y longitud) pueden existir en una tercera dimensión (altura), y también pueden existir universos paralelos en dimensiones superiores”, explicó Faizal. “Prevemos que la gravedad puede filtrarse en las dimensiones extra, y si lo hace, los mini agujeros negros se pueden producir en el GCH.”

Faizal también aseguró que la idea de universos paralelos es distinta de los “muchos mundos de interpretación de la mecánica cuántica”, que según Faizal cae más en el ámbito de la filosofía que de la ciencia. En cambio, los investigadores están utilizando el Gran Colisionador de Hadrones para buscar evidencias de universos concretos en otras dimensiones.

“Hemos calculado la energía a la que se espera para detectar estos mini agujeros negros en el “arco iris de gravedad”. Si podemos detectar mini agujeros negros en esta energía, entonces sabremos que el arco iris y dimensiones extra son correctas”, explicó Faizal.

Los peligros del Gran Colisionador de Hadrones
Estas han sido las explicaciones por parte de los responsables de este nuevo y controvertido experimento, y que para algunos podría condenar a la humanidad. Desde que se puso en marcha el Gran Colisionador de Hadrones, teóricos de la conspiración han advertido sobre los experimentos, alegando que la potente energía del colisionador de partículas podría acabar con nuestro planeta e incluso el universo entero.
Según The Inquisitr News, el temor ha aumentado tras la noticia de que el GCH generará potentes colisiones de partículas, casi el doble de los niveles de energía utilizados en anteriores experimentos. Para los teóricos de la conspiración, los experimentos podrían recrear condiciones similares a las que existían en el momento de la creación del Big Bang y el origen del Universo o generarán agujeros negros microscópicos y otras partículas desconocidas que podrían desencadenar poderosas fuerzas destructivas.

Pero los conspiranoicos no son los únicos en advertir de las consecuencias de este nuevo experimento, ya que el famoso físico Stephen Hawking advirtió sobre que estos nuevos experimentos tienen el potencial de generar una catástrofe cósmica a gran escala. Dijo que tales experimentos podrían generar lo que llamó una “burbuja de vacío”, que podría hacer que el espacio y el tiempo se colapsasen catastróficamente a través de un “decaimiento vacío”.
Consecuencias de comunicarse con universos paralelos
Entonces, si se cumplen los perores pronósticos, ¿qué podrían encontrarse los inconscientes científicos al contactar con universos paralelos?

1ª posibilidad: Nuestra peor versión
Algunos expertos aseguran que cuando utilizas el continuo espacio-tiempo, se corre el riesgo de encontrarse con la línea más oscura de tiempo. Si los científicos del CERN se ponen en contacto con unmundo paralelo, pueden invitar accidentalmente su “otro yo” de un universo paralelo mucho más peligroso y violento.

2ª posibilidad: Entidades demoníacas
Existe una gran posibilidad de que este nuevo experimento pueda desencadenar una pasarela interdimensional. Esto abriría una puerta a entidades demoníacas con el poder suficiente de destruir la Tierra, o en los peores casos, convertir nuestro planeta en un verdadero infierno donde estas entidades tendrían el poder absoluto sobre la humanidad.

3ª posibilidad: Las mismas personas con diferentes vidas
Otra posibilidad es que los científicos del CERN aprendan las posibilidades que pueden llegar a ofrecer diferentes circunstancias en nuestras vidas. En este escenario, los mini agujeros negros levantarían momentáneamente el velo que divide nuestro mundo desde los más próximos al mismo, revelando las vidas de millones de personas significativamente diferentes de la que actualmente conocemos.

La peor de las pesadillas
Los mas apocalípticos aseguran que la creación de diminutos agujeros negros pondrían fin a nuestra existencia tan rápido que nadie en la Tierra tendría tiempo a darse cuenta de lo que realmente ha sucedido. Pero ¿y si eso no es lo peor que podría pasar? ¿Y si pudiera ocurrir algo mucho peor? ¿Qué pasaría si el Gran Colisionador de Hadrones abre una puerta al reino del caos y la destrucción? Únicamente podemos esperar sentados a ver los resultados de este nuevo experimento.

Las Emociones más poderosas para nuestra salud.

“Sólo la alegría es garantía de salud y longevidad” Ramón y Cajal, Santiago

La alegría fortalece nuestras arterias, cuando nos enamoramos se refuerzan nuestras neuronas… Y es que ya lo decían los romanos “Mens Sana y Corpore Sano“, las emociones están totalmente relacionadas y conectadas con nuestro cuerpo.

El poder de las emociones
El poder de las emociones es increíble. Tanto las emociones buenas como las malas actúan directamente sobre nuestra salud y el bienestar de nuestro organismo. A continuación y como muestra un botón, te mostramos 12 emociones directamente conectadas con tu cuerpo.

1. La alegría fortalece nuestras arterias.
Cardiólogos como el Dr. Michael Miller hizo un estudio con un grupo de voluntarios. En el grupo que se sometió a una sesión de música alegre, las arterias se dilataron hasta un 26%, algo parecido a lo que ocurre con una sesión de música aeróbica, mientras que la música triste reduce el diámetro de las arterias un 6%.

2. Cuand0 nos enamoramos se refuerzan las neuronas.
Investigadores italianos han llegado a la conclusión de que cuando nos enamoramos producimos en mayor cantidad una proteína que interviene en el crecimiento y la supervivencia de algunas de nuestras neuronas. Aunque el nivel de esta proteína baja cada cierto tiempo. Así es que lo mejor es… ¡enamorarse de vez en cuando!

3. Meditar protege nuestro cerebro.
Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Montreal constató que la practica habitual de la meditación conlleva el engrosamiento de algunas de las regiones del cortex (materia gris); este engrosamiento lleva como consecuencia una disminución del dolor y de los accidentes cardiovasculares. Una práctica que deberíamos incluir en nuestra vida poco a poco.

4. La ira ralentiza la cicatrización.
Investigadores de Ohio (EEUU) han demostrado que la ira, las disputas, los enojos… aumentan las citoquinas, las responsables de la inflamación y por lo tanto las que contribuyen a ralentizar la cicatrización.

5. El miedo aumenta el riego cardiovascular.
Investigadores de Quebec (Canadá) han demostrado que a mayor nivel de estrés, aumentan la presión sanguínea y el índice de cortisol.

6. Amar baja las tasas de colesterol.
Un interesante estudio pidió a un grupo de voluntarios queescribieran una carta en la que hablaran del amor que sienten por un ser querido, a otro grupo se le pidió que escribieran una carta sobre cualquier tema. Se midió los índices de colesterol antes y después de la sesión y se demostró que en el grupo que había escrito la carta de amor los índices de colesterol descendieron.

7. La ansiedad baja nuestras defensas.
Está comprobado que los estudiantes durante la época de estrés tienen un descenso del nivel de linfocitos T, las células de defensa que se encargan de eliminar las células enfermas y los virus responsables.

8. La angustia inflama las alergias.
Aunque la angustia no es la responsable de la alergia si que contribuye a desencadenar las crisis y a aumentar su virulencia.

9. Llorar es bueno.
En los 80 el investigador William Frey descubrió que las lágrimas eliminan grandes dosis de nodrenalina (la responsable de liberar cortisol). Hoy en día sabemos que las lágrimas están cargadas de lisozima, responsables de destruir el 95% de las bacterias en tan sólo 10 minutos. También eliminan las hormonas del estrés. Pero no todas las lágrimas son iguales. Un estudio demostró que las personas que habían llorado con una película triste estaban cargadas de sustancias relacionadas con el estrés, lo que no ocurrió con personas que lloraban con una cebolla.

10. El estrés en mujeres premenopaúsicas engorda.
Investigadores suecos han demostrado que durante la menopausia las hormonas del estrés aumentan, lo cual genera a su vez una acumulación de grasa alrededor del vientre y las caderas.
11. El buen humor nos repara. El buen humor libera endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad y la hormona del crecimiento encargada de funciones reparadoras del organismo.
12. El dolor aumenta cuando te avisan de él. Está demostrado que la típica frase “Esto te va a doler” aumenta el dolor o al menos eso ha demostrado un estudio de la Universidad holandesa de Radboud. El estudio reunió a más de 100 voluntarios. A todos se les expuso a la misma sustancia, pero a aquellos a los que se les avisó de que les daría un fuerte picor, no pararon de rascarse, administrada la sustancia.