Paul Boyesen
El análisis psico-orgánico da importancia no sólo al sentido de la experiencia y a la sensación de la experiencia, sino también al "verbo" que las une.
En esta ocasión voy a tratar del Análisis Psico-orgánico, de su contexto histórico, y de cómo me sitúo con relación al mismo. También trataré de Sigmund Freud, Carl Gustav Jung y Wilhem Reich, y, especialmente, de sus diferentes orientaciones y de por qué los tres son importantes.
En lo que se refiere a las terapias corporales influenciadas por Reich, pienso que tenemos hoy suficiente experiencia como para poder analizarlas críticamente. Teníamos puestas muchas esperanzas en las terapias corporales; hoy podemos ver sus límites y sus dificultades. Es evidente que podemos acceder al inconsciente gracias a la terapia corporal: por el cuerpo, por la respiración, la regresión puede producirse en 5 minutos, y eso plantea hoy muchos interrogantes.
Utilizo la expresión Análisis Psico-Orgánico. Considero el Análisis Psico-Orgánicocomo la principal tendencia que relaciona el trabajo psicoanalítico con las terapias psico-corporales de los últimos 25 años. Es un medio para establecer un puente entre el psicoanálisis y el saber psico-orgánico actual. En este sentido, el análisis psico-orgánico va más lejos que yo. Intenta unir dos direcciones principales. Sin embargo, estoy convencido de que la tendencia psicoanalítica, así como gran parte de las terapias basadas en lo corporal, tienen porvenir.
FREUD - LA PALABRA TERAPÉUTICA
Freud inventó la palabra "Psicoanálisis". Elaboró un método al que llamó psicoanálisis. Pero no inventó el psicoanálisis, ya que las terapias por medio de la palabra existían desde hacía tiempo. La forma más simple es la confesión en la iglesia católica. Tampoco Reich inventó la terapia corporal: existen tribus en África que trabajan desde hace siglos con su cuerpo durante los rituales. Así mismo, los monasterios tibetanos practican ritos basados en la respiración y en el cuerpo.
El juego teatral es también una antigua forma de psicoterapia: el teatro griego, por ejemplo, es terapéutico porque los espectadores ven en la obra una parte de sí mismos. En la terapia de grupo, el espectador se torna actor; así llegamos a la terapia corporal, la terapia de expresión...

























