El sacerdote Anthony de Mello, nació el 4 de septiembre de 1931 en Santa Cruz, localidad ubicada en las afueras de Bombay, en la India. Sus padres fueron Franck y Louisa, oriundos de Goaz, una colonia portuguesa situada sobre la costa sudoeste de la India. Ambos descendían de familias católicas, conocidas por su profundo fervor religioso y cuya fe inculcaron a sus hijos. Franck se desempeñó como empleado de ferrocarriles y Louisa se dedicó a los quehaceres domésticos y a la crianza de sus cuatro niños: dos mujeres y dos varones.
SU FORMACION
Sus primeros estudios los realizó Tony en St. Estanislao High School. Se destacaba en el nivel académico, era particularmente hábil en las relaciones humanas y muy popular entre el personal que impartía sus enseñanzas y sus compañeros de estudio. En verdad Tony era el ídolo de la escuela y sus padres ya habían hecho planes para su futuro que sin duda auguraba brillantes expectativas con alguna carrera universitaria.
SU VOCACION RELIGIOSA
En 1947, a los 17 años, Tony realizó un curso de orientación vocacional, pues sentía vivos deseos de ser sacerdote e ingresó el 1 de julio de 1947 a la Compañía de Jesús como novicio en el Seminario de Vinayálaya. Un día se haría Rector del mismo entre 1968 y 1972. Siempre estaría disponible para su familia, su gran amor junto con la Compañía de Jesús y a su gran patriotismo por la India ya que no podría hacerse la idea de vivir lejos de ella.
SU LABOR ESPIRITUAL
Comenzó dirigiendo Ejercicios Espirituales para jóvenes novicios, los que fueron el punto de partida para su carrera pública como director de almas, labor que continuaría durante toda su vida. Al comienzo se basó en la metodología, los principios y la fuerza de los Ejercicios de San Ignacio de Loyola, que había aprendido en España. Siguió luego incursionando en el Movimiento Carismático, con gran intensidad. Ambas experiencias fueron la base de lo que vendría después. Se llamaba a sí mismo ” rolling stone” (canto rodado), siempre listo y dispuesto para lanzarse en el desafío de nuevos derroteros para el espíritu...